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martes, 18 de julio de 2017

Santa Odilia, una de las de Úrsula.

Santa Odilia, virgen y mártir. 18 de julio y 21 de octubre.

Protección de Santa Odilia.
Forma parte de las legendarias 11.000 compañeras de Santa Úrsula de Colonia (21 de octubre). Sabemos que la leyenda de Úrsula tiene "subtramas", en las cuales se añaden leyendas propias a algunas de las acompañantes de la comitiva. 

Sin embargo su culto es muy posterior al siglo V, cuando supuestamente habría vivido. Su nombre no aparece en las listas primitivas de estas vírgenes, y será desconocida hasta el siglo XII, cuando comienzan a circular las revelaciones de Santa Isabel de Shönau (18 de junio) sobre la "historia" de Santa Úrsula. Estas revelaciones contienen a una Odilia, que habría sido una princesa, prima muy cercana de Úrsula. Tenía dos hermanas, Santas Imma e Ida (21 de octubre), que igualmente fueron martirizadas. Odilia habría alcanzado la palma de la victoria cuando una flecha se le clavó en la garganta.

Pero esta leyenda no tendría repercusión sino hasta el siglo XIII, cuando el Hermano Juan Novelan, de los Canónigos Regulares de la Santa Cruz, comenzó a proponer la devoción a la santa, partir de unas supuestas apariciones. Y supuestas hay que decir, porque la existencia de Santa Odilia es 0,01 porciento fiable. Este Hermano dijo que la misma Odilia se le había aparecido y le había señalado que sus reliquias no estaban en el bellísimo altar-relicario de Colonia, donde se venera a las 11.000 vírgenes, sino que estaban enterradas debajo de un peral en el jardín de un tal Arnulf, en la misma ciudad. Le hacía esta revelación la santa para que fueran trasladadas a Huy, Bélgica, a la Casa Madre de los Canónigos. 

El 18 de julio de 1287 las reliquias fueron trasladadas, y una serie de milagros ocurrieron durante la misma, sobre todo curaciones de ciegos, por lo cual es patrona de las enfermedades de los ojos. No deja de ser sospechoso que también lo es Santa Odilia de Alsacia (13 de diciembre), por lo que solamente parece una "apropiación" del patronato, teniendo en cuenta que ambas tienen el mismo nombre. Como sea, luego de tanto tiempo, estos Canónigos, llamados "Cruzados" tienen a Santa Odilia como su patrona y han promovido su culto allá donde van. Actualmente el centro neurálgico de la devoción a la santa está en Minnesota, Estados Unidos, donde su memoria es celebrada por esta Congregación.

Martirio de Odilia y sus hermanas.
Otras supuestas compañeras de Santa Úrsula son:
Santa Dorotea de Colonia. 21 de octubre.
Santa Avia. 6 de mayo.
Santa Cunera de Rehen. 12 de junio y 28 de octubre.
San Panthalo, obispo y mártir. 12 de octubre.
Santa Saturnina de Neuenheerse. 20 de mayo.
Santa Edwette de Esquibien. 15 de abril.
Santa Córdula de Colonia. 22 de octubre.
Santa Aurelia de Strasburgo, virgen. 15 de octubre.


A 18 de julio además se celebra a
Santa Sinforosa y sus hijos mártires.
Beato Roberto de Salento, eremita celestino.

miércoles, 12 de octubre de 2016

La Traslación de San Panthalo.

San Panthalo, obispo y mártir. 12 de octubre.

Según su "historia", en 1155 la mística Santa Isabel de Shönau (18 de junio) habría tenido la revelación acerca de que, enterrado a la orilla del Rhin, cerca de Colonia, estaba San Panthalo, obispo de Basilea y martirizado en Colonia. Se excavó en el sitio indicado y se halló un sepulcro de piedra con la siguiente inscripción: "Panthalus, Basileensis episcopus, Virgines sacras cum gaudio susceptas Romam perduxit, unde reversus Coloniam pervenit, ibique cum eis martyrium suscepit, et S. Grata iunior.", o sea "Panthalo, obispo de Basilea, recibido con alegría por las Santas Vírgenes, las acompañó a Roma, de donde se trasladó a Colonia, donde recibió el martirio con ellas, y la joven Santa Grata". Según la leyenda de Santa Úrsula (21 de octubre), a su comitiva de 11000 vírgenes, se fueron uniendo obispos, cardenales, presbíteros, incluso el inexistente papa San Siricio, que abandonó el trono de San Pedro para ir a Colonia a evangelizar, terminando mártir como todos. Uno de estos obispos habría sido San Phantalo, el cual se habría unido al grupo cuando pasó por Basilea.

Su primera mención en los martirologios es del siglo XV y hace referencia a la revelación de la Shönau. En el siglo XVI aparece como compañero prominente de Santa Úrsula, siempre apoyándose en la revelación de Isabel. El cuerpo de Panthalo (o de quien sea) se venera en la iglesia de los Santos Macabeos (1 de agosto) de Colonia. La cabeza se trasladó el 12 de octubre de 1476 a la catedral de Basilea, junto a las reliquias de otros mártires y es esta traslación la que entró a los martirologios propios de Basilea y Colonia. En el siglo XIX esta cabeza trasladó en la abadía benedictina de la misma ciudad, y el relicario que la contenía se conserva en el Museo de Arte e Historia de Basilea. Un brazo se venera en Arlesheim, los dos huesos de los muslos se veneran en Aldbergen, y algunos huesos más en la iglesia de Santa Ursula de Colonia.

La primera duda sobre la veracidad del relato y las reliquias se halla en "Alsatia illustrata", del siglo XVIII, que pone en duda la pertenencia de Panthalo al grupo de Santa Úrsula y señala como falsa la lápida con la inscripción. Los Bollandistas igualmente recogen la historia, pero señalan como dudosa la revelación de Isabel de Shönau y el hallazgo de la lápida, la cual tienen como una falsificación del siglo XIV. No es extraño que lo hayan fundamentado todo en unas supuestas revelaciones de esta mística, pues sí que se conocen otras apariciones relativas a Santa Úrsula y las 11000 vírgenes, con abundancia de detalles y de nombres.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.

Otras supuestas compañeras de Santa Úrsula son:
Santa Dorotea de Colonia. 21 de octubre.
Santa Avia. 6 de mayo.
Santa Cunera de Rehen. 12 de junio y 28 de octubre. 

Santa Saturnina de Neuenheerse. 20 de mayo.
Santa Edwette de Esquibien. 15 de abril.
Santa Córdula de Colonia. 22 de octubre.
Santa Aurelia de Strasburgo, virgen. 15 de octubre.

Santa Odilia de Britania. 18 de julio. 



A 12 de octubre además se celebra a 
Beato Jacobo de Ulm, religioso dominico.  
Santa Sofía, premonstratense mártir.



Y además
De la Invención y Traslación de reliquias en la Iglesia.
La Invención de las reliquias de San Esteban.

La Invención de Santiago Apóstol.
La Traslación de Santiago Apóstol
La Traslación de San Gregorio Nacianceno.
La Traslación de San Juan de Mata.

La Traslación de los Reyes Magos
La Traslación de Santa Juana de Lestonnac.
La Traslación de Santo Tomás de Aquino.
La Traslación de San Mateo Evangelista
La Traslación de Santa Isabel de Hungría.
La Traslación de Santo Domingo de Guzmán.
La Traslación de San Juan de la Cruz.

lunes, 20 de abril de 2015

Hildegundis, el novicio mujer.

El 20 de abril de 1188 fallecía en el monasterio de Shönau un joven novicio, el Hermano José, del que poco se conocía. Al lavar el cuerpo se descubrió que no era un joven, sino una chica. Hechas las pesquisas necesarias, se descubrió que en realidad se trataba de:

Hildegundis pide su entrada
al monasterio de Shönau.
Santa Hildegundis de Shönau, "virgen" y novicio cisterciense. 20 de abril.

Su vida fue escrita como una crónica monástica que se escribe cuando fallece un religioso de vida ejemplar, para que quede constancia de su vida y virtudes. En ocasiones se enviaba a otros monasterios, tomando el nombre de "circular". Así es que se trata de un testimonio de primera mano, según lo que el mismo José-Hildegundis contó a su entrada al monasterio y lo que luego pudo comprobarse. Luego, el cisterciense Cesáreo de Heisterbach, daría forma y añadiría otros detalles, aureoléndola de santidad en su "Vita et Miraculae".

Según este testimonio, sus padres eran oriundos de Neuss, y por largo tiempo no tenían hijos hasta que, luego de largas súplicas y devociones, tuvieron gemelas: Hildegundis e Inés las llamaron. Aún siendo pequeñas, sus padres las llevaron a un monasterio para que fueran educadas por las religiosas, como era común entre las familias nobles de la época. Cuando las niñas tenían 12 años, la madre murió de fiebres y el padre, consternado, decidió emprender una peregrinación a Tierra Santa, para venerar los Santos Lugares. Como ya era viejo, decidió que Hildegundis le acompañara, la sacó del monasterio, la vistió de chico, llamándola José, y se la llevó consigo. Pero el padre murió en el viaje, aunque antes llamó a un paisano que igualmente iba a Tierra Santa y le dijo: "cuida a mi José, que en realidad es mi querida hija Hildegundis". Al llegar a San Juan de Acre, el hombre robó a José todo el dinero, ropas y utensilios que tenía y desapareció. José salió llorando de la posada, y topó con un Templario que lo llevó a Jerusalén, al hospital que estos caballeros tenían allí. Estuvo algún tiempo trabajando en el hospital, sin revelar su sexo, hasta que llegó un pariente de su padre y le tomó afecto, así que le pidió le acompañase de vuelta a Alemania. Mala suerte, antes de llegar al Rhin, el pariente murió y José quedó solo de nuevo.

Se dirigió a Colonia, donde se colocó como sirviente de un canónigo de la catedral. Este canónigo tenía una hermana entre las monjas del monasterio de Santa Úrsula en Colonia, y fue elegida como abadesa. Pero el arzobispo, Felipe de Heinsberg, quiso que las monjas nombrasen a su sobrina, imponiéndoles penas eclesiásticas si no la aceptaban a la fuerza. El canónigo quiso apelar a Roma, pero las circunstancias políticas no lo permitían. El emperador Barbarroja estaba enemistado con el papa a cuenta de imponer un obispo a la ciudad de Treveris, en contra del elegido por el clero, así que había prohibido cualquier trato, apelación, negocio con el papa de Roma. Así que al canónigo se le ocurrió que le acompañase su sirviente José hasta Roma, con las alegaciones a favor de su hermana, dentro de un cayado hueco, que José llevaría para que no fueran encontradas, en caso de ser detenidos por los soldados del emperador. Partieron hacia Verona, donde a la sazón se hallaba el papa. Al llegar a Zusmarshausen de Suabia, el canónigo y José se separaron por seguridad.

Cuando José, ya solo, pasó la ciudad, encontró a un hombre con un saco que, fingiendo había olvidado algo, le pidió le cuidara su fardo mientras él regresaba a la ciudad. Pero era un ladrón que estaba siendo perseguido, y que aprovechó al cándido jovencito para alejar de sí toda sospecha si era hallado, por lo que sacó lo de más valor del saco y huyó. Al poco rato, los soldados hallaron a José con el botín, lo apresaron y lo llevaron a rastras a la ciudad. Como el robo había sido en un palacio muy principal de la ciudad, quisieron escarmentar al ladrón y sin oír su defensa, le condenaron a la horca. José pidió un sacerdote, al que contó su misión de embajador ante el papa y como había sido engañado por el verdadero ladrón. El sacerdote buscó en el bastón y halló los documentos, por lo que pidió al consejo de la ciudad aplazaran la ejecución, por si se hallaba al verdadero culpable. Y así pasó.

Ambos fueron sometidos a la prueba del fuego, común en el medievo: caminar sobre planchas ardiendo y si uno se quemaba, pues era culpable. José pasó y quedó ileso, mientras que el ladrón se quemó y sin más juicio, le colgaron de un árbol, liberando a José.
Pero la cosa no terminó ahí, sino que los compinches del ladrón le apresaron al salir de la ciudad, y como castigo, le colgaron por los pies junto al ladrón ahorcado. Allí habría muerto si no fuera por unos pastores que le hallaron y le descolgaron. José contaría luego que junto a sí veia un caballero con armadura blanca, en un caballo blanco (¿San Jorge?), quien junto a los ángeles le sostenía la cabeza, permitiendo descansara sobre su hombro.

Escultura de Hildegundis
en Neuss.
Libre José, que ya tenía 17 años, continuó hacia Verona, donde halló al canónigo, pero el papa ya había partido, así que se fueron a Roma. Como fue la legación, no nos dice su "vita", supongamos que bien. Acabada la misión, el canónigo y José regresaron a Colonia, donde el chico dejó el trabajo de sirviente y se instaló junto a la ermita de la Beata Matilde de Colonia (3 de mayo), una reclusa que tenía fama de santa, para aprender de ella. Allí conoció a un viejo caballero de nombre Bertold, que iba camino de Shönau a profesar como monje lego del Císter. José se enamoró de esta vida que el viejo le decía y decidió acompañarle para también ser monje, porque ni pensaba contar su realidad femenina. Llegado al monasterio, fue admitido como novicio lego por su piedad y sencillez. Le encomendaron la tarea de acarrear piedras y maderas desde un bosque cercano, propiedad del monasterio. Trabajaba como el que más, derrochando amabilidad y una ternura que nadie sabía de donde emanaba, ganándose en breve el cariño de los demás monjes, que veían un prometedor monje en él.

Un día su condición de mujer le jugó una mala pasada. Estando en la cena, juntó su rostro al de un connovicio llamado Hermann, y le dijo: "Hermann, que piensas de mi rostro, ¿no es hermoso?". El chico, escandalizado, le respondió: "Eres tan vano como una mujer". La conversación fue oída por el maestro, que los tomó a ambos y los castigó y les dio de palos. Este castigo, o simplemente que añoraba la vida errante, provocó en José los deseos de volver a su vida errante. Por tres veces intentó huir, pero las tres veces fue retenido. Antes de la profesión, enfermó gravemente de una pleuresía, diciendo y murió, diciendo antes: "Después de mi muerte descubriréis un gran secreto". Como dijimos, la sorpresa fue grande entre los monjes al saber que era una chica. 

El abad se negó a hacer las oraciones fúnebres, pero se oyeron voces angélicas que las entonaron, y los monjes se sumaron, impresionados por el heroísmo de la chica en vivir una vida estrecha, trabajos y dolores en el monasterio. Como José había hablado en algunas ocasiones de su hermana Inés, que estaba en el monasterio de Neuss, el abad envió un mensajero para obtener noticias sobre quien podría ser esta chica. La abadesa le respondió que Inés había muerto y que, efectivamente, tenía una hermana gemela llamada Hildegundis, a la que su padre había llevado a Tierra Santa y desde entonces no sabían nada de ella.

Salvo algún detalle añadido, la historia es verídica y consta en el monasterio. Ciertamente, de santidad hay poco que contar, aunque esta historia se suma a las de santas mujeres que se santificaron viviendo como hombres, la más famosa Santa Eufrosina-Esmaragdo (2 de enero y 10 de febrero), aunque no la única. Poco a poco la historia fue haciéndose ejemplar, y la mayoría de hagiógrafos la incluyen en sus martirologios, como Usuardo o San Pedro Canisio en su "martirologio alemán", aunque nunca ha sido canonizada. Los monjes comenzaron su culto y su historia traspasó la localidad, siendo su tumba meta de peregrinajes y devoción popular.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Clothes Make the Man: Female Cross Dressing in Medieval Europe.  VALERIE R. HOTCHKISS. 1996.



Otras  mujeres que vistieron de hombre son:
Santa Eugenia-Eugenio. 25 de diciembre.
Santa Eusebia-Hospedes. 23 24 de enero.
Santa Eufrosina-Esmaragdo. 2 y 10 de enero, 11 de febrero.
Santa Ángela-Ángelo. 6 de julio. 

Santa Teodora-Teodoro. 11 de septiembre. 


A 20 de abril además se celebra a






lunes, 18 de junio de 2012

Santa Isabel de Shönau, mística



Altar de Santa Isabel en
San Florián de Shönau,
donde se venera su cabeza.
Pregunta: Cuando escribías sobre Santa Úrsula, mencionabas que todo eso se basaba en revelaciones de Santa Isabel de Schönau, y que ya nos dirías algo más de ella. He buscado y leído, pero es poco lo que hay, seguramente podrás decirme más sobre esta santa. México.

Respuesta:
Gracias por esperar pueda ayudarte, haré lo que pueda. Te contesto ahora por falta de tiempo y aprovecho que hoy es su memoria.

Santa Isabel de Schönau, abadesa. 18 y 19 (en Limburg) de junio.

Isabel nació en 1129, en Bingen, la ciudad del célebre monasterio de San Ruperto (15 de mayo), foco de santidad, cultura y arte de la Edad Media. Desde niña fue enfermiza y e complexión débil. A los 12 años entró al monasterio benedictino de Schönau, que era mixto (monjes y monjas, por separado, las monjas sometidas a una priora y al abad). En 1147 profesó y con sobre los 23 años fue elegida priora, en 1157. Desde joven tuvo éxtasis, visiones y revelaciones. Todos los domingos y solemnidades tenía trances que solían durar horas y en los que tenía alguna revelación, que dictaba en latín, idioma que no conocía. Hidelin, el abad, le mandó que confiara a Egbert, hermano de Isabel, todas sus revelaciones, para que este las pusiera por escrito y las corrigiera. También escribió su vida, luego de fallecer Isabel, y se sospecha que en todo hay bastante de la pluma libre de Egbert, en medio de lo narrado por Isabel, como, por ejemplo: Isabel no pretendía contar sus revelaciones, pero un ángel fue quien la amenazó con un castigo muy grande si no las ponía por escrito. Como fuera, muy pronto estas revelaciones sobre el fin del mundo, el Juicio Final, el apocalipsis, la Asunción de María, se difundieron más allá del monasterio y la ciudad. 

Grabado de Caillot
Efectivamente, como anunciaba, los relatos de Isabel sobre Santa Úrsula de Colonia (21 de octubre) fueron abundantes, floridos, detallistas y... seguramente falsos. Da muchos nombres, detalles de vestidos, lugares, personalidades, con un anacronismo evidente. Solo un ejemplo: jamás hubo un papa llamado San Ciriaco (21 de octubre) mártir, ni mucho menos que abandonara el papado para ir (con Úrsula o sin Úrsula) al norte de Europa a evangelizar a los bárbaros. Pero esto no importabala historicidad del asunto, pues llenaba un hueco importante en la leyenda de Úrsula y compañeras. Un siglo más tarde, la historia se repetiría con el premonstratense San Hermann José de Steinfeld (7 de abril y 21 de mayo), que añade aún más detalles y nombres. Algunos se repiten y otros son diferentes. Ambos místicos recrean la trama, con subtramas individuales dentro de la leyenda y se convierten en grandes difusores de la devoción a las 11.000 vírgenes.

Pero no fue Isabel solo una monja mística y alejada de la realidad, sino muy consciente de la necesidad de la reforma de la Iglesia, por lo que, como su amiga la Doctora Santa Hildegarda (17 de septiembre) escribió cartas durísimas a obispos, abades y religiosos prominentes, llamándoles a la conversión de costumbres, la piedad y a velar realmente por el rebaño encomendado. Y para ello no escatimó recursos, incluidas las amenazas con la ira divina y los castigos eternos que veía en sus revelaciones, preparados para los prelados díscolos. 

Isabel, como cisterciense.
De pie, al extremo izquierdo del lienzo.
No le fue fácil la vida a Isabel. Enferma, admirada y odiada, tenida como loca, hereje, endemoniada y falsa profetisa (circulaban algunas fechas del fin del mundo atribuidas a Isabel). Envidiada, tentada duramente contra la fe y la propia vida (intentos de suicidio), depresiones, tiempos de tristeza suma... El 18 de junio de 1165, a los 36 años, falleció y desde entonces fue tenida por santa, aunque nunca fue beatificada ni canonizada. Fue sepultada fuera del monasterio, en la iglesia de San Florián de Schönau, donde se venera su cabeza, separada del cuerpo.

Una confusión habitual es ver a Isabel como monja de la Orden cisterciense, y el motivo es este: Había en la ciudad de tres monasterios. Uno de monjes cistercienses, fundado en 1135, otro de monjas cistercienses; y otro , mixto, de monjes y monjas benedictinos, fundados por Hidelin (el que mencionamos antes) en 1125. En este fue donde profesó Isabel. Ese monasterio desapareció con el tiempo, quedando el de las cistercienses, y los artistas no es que les importara mucho: ¿Que era monja en Schönau? Pues el monasterio que allí hay es de cistercienses, así que cisterciense será. Incluso en no pocos monasterios del Císter, aparece entre sus santos, como una más de la Orden.


A 18 de junio además se celebra a
Santos Marco y Marceliano, mártires.
Beata Osana Andreasi de Mantua, virgen dominica.

MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

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Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...