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martes, 22 de junio de 2021

De un fundador olvidado.

San Aarón de St-Malo, ermitaño. 22 de junio.

Nació en Bretaña (llamada Armórica en su tiempo), a finales del siglo V. Sobre 507 se estableció como ermitaño en una isla rocosa frente a la costa. Pronto tuvo varios discípulos y fundó un recinto monástico muy austero. Es el origen de la ciudad de St-Malo, la cual aunque lleva el nombre de otro santo, tiene en realidad a Aarón como fundador.

Dícese que cuando San Malo (15 de noviembre y 11 de julio) fue avisado por un ángel de que había sido elegido obispo de Aleth, pidió consejo a nuestro santo, el cual le encomendó y bendijo para que ejerciera su labor eficazmente. El santo obedeció y tomó la sede, siendo un magnífico pastor, reformando la Iglesia y fundando varios monasterios para la evangelización de la región. Pero esto es legendario, pues Malo vivió lo menos 100 años después de Aarón.

Aarón murió sobre 530 y fue sepultado en la catedral, donde fue venerado durante siglos, hasta que en el marco de la Revolución Francesa se profanaron y desaparecieron sus reliquias.


Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 22 de junio además se celebra a:

San Albano, mártir.
San Acacio
y comp. mártires.
Santa Cristina de
Bretaña, virgen.
La Defensión
de Santa Clara.






domingo, 31 de julio de 2016

San Germán de Auxerre.

San Germán de Auxerre, obispo. 31 de julio.

San Amador reconviene a Germán.
Nacimiento y juventud.
Nació Germán en la misma ciudad de Auxerre, en 380, de una familia noble, que le educó en la fe, y la sabiduría del mundo. Luego pasó a Roma, donde estudió leyes y formó parte del tribunal imperial. El emperador Honorio le creó Dux (como un virrey) de su provincia y le casó con una noble dama romana llamada Eustaquia, familiar del mismo monarca y ferviente cristiana. Volvió Germán a Auxerre a hacerse cargo de su encomienda como Dux, cargo que incluía el mando sobre las tropas, sobre asuntos civiles y económicos. Era amante de la caza, y gustaba organizar monterías para luego exponer las cabezas y entrañas de las grandes piezas que se cobraba, colgándolas en un árbol que había en la plaza pública. A muchos repugnaba esta costumbre, sobre todo a los conversos al cristianismo, pues les recordaba las ofrendas públicas que los nobles paganos hacían a los dioses. Pero nadie osaba reconvenir al joven Dux Germán que, ciertamente, lo hacía por diversión solamente. Nadie, salvo el obispo de la ciudad, San Amador (1 y 11 de mayo), el cual le reconvenía sobre las trazas de idolatría que yacían en su gesto, pero Germán no le hacía caso alguno. Así que, en un viaje que Germán tuvo que hacer, Amador mandó cortar el árbol, lo cual provocó la ira de Germán, que llegó a amenazar de muerte al obispo.

Obispo a la fuerza.
La leyenda dice que Amador se retiró prudentemente a Autun, y allí tuvo la revelación de que Dios quería que su sucesor al frente del pueblo fuera ¡el Dux Germán! Lo sufrió Amador, que no entendió aquella voluntad divina, pero a pesar de su incomprensión, se dispuso a cumplirla presto. Ocurría que, según la ley romana, ningún oficial o funcionario del imperio podía dejar su puesto sin permiso del mismo emperador o, en su lugar, de sus Prefectos. El Prefecto de la Galia era Julio, y a este se fue a ver Amador para confiarle la voluntad de Dios. Este, cristiano devoto, dio el permiso y Amador regresó a Auxerre y dio orden secreta de que cuando el Dux entrase a la catedral, se cerraran las puertas y no le dejasen salir. Así se hizo y cuando Germán entró al templo a los oficios, San Amador se acercó a él, le confió la voluntad de Dios y le ordenó de diácono, nombrándole sucesor. Germán, que era cristiano piadoso, quedó sorprendido, pero no osó contradecir la voluntad de Dios. Pero esto anterior es legendario. En realidad, esto no ocurrió así, sino que el 1 de mayo de 418, murió Amador y el mismo imperio fue quien eligió como a Germán como obispo, eso sí, en contra de su voluntad. Fue consagrado el 7 de julio del mismo año.

Obispo por amor.
Si buen se había opuesto, una vez consagrado, la gracia de Dios llenó a Germán, haciéndole ver el gran bien que podía hacer a la extensión del Evangelio, misión a la que Dios le había llamado. Convino con su mujer vivir en adelante como hermanos, aunque continuaron casados, y además, repartieron todas sus riquezas y bienes a los pobres y a varias iglesias y monasterios. Ambos abrazaron la pobreza y la sencillez evangélicas. Nunca volvió a beber vino, ni a comer pan que no fuera de cebada. Pasó a dormir en unas tablas cubiertas de cenizas, y vestido de sayal. En 429 construyó un monasterio en Auxerre, en honor de Santos Cosme y Damián (26 de septiembre) junto al río Iona, frente al cual colocó de abad a San Aloge (8 de marzo). Poco tiempo después bautizó y sanó milagrosamente a San Mamertino (30 de marzo), que era un pagano manco y tuerto, al que incorporó a dicho monasterio. Fue Germán protagonista de la invención de las reliquias de un mártir de los tiempos de la persecución de Aureliano: San Prix (Prisco, Brys, etc., 23 de septiembre), que aún se veneran en su iglesia de Saint-Bris-le-Vineux. Construyó una iglesia a San Mauricio (22 de septiembre). En 431 halló las reliquias de San Julián de Brioude (28 de agosto) y San Ferreol (18 de septiembre), aunque lo mismo se cuenta de San Mamerto de Vienne (11 de mayo).


Martillo de los herejes y misionero en Anglia.
En este tiempo comenzó el hereje Pelagio a predicar su doctrina, llamada “pelagianismo”, que se enfrentaba a la corriente teológica de San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, en la Iglesia oriental). Si bien la fe católica enseña como Verdad que Dios crea libremente y da libertad al hombre, y no puede "oprimirle" con una gracia que anule su voluntad, pues estaría destruyendo su propia obra, al eliminar el libre albedrío; pero tampoco la voluntad del hombre puede por sí sola alcanzar la salvación, sin la gracia efectiva de Dios. Sin embargo, los pelagianos rompían este equilibrio entre la gracia de Dios y la voluntad humana, negando la prolongación del pecado original en la raza humana partiendo de Adán, único al que habría afectado este pecado. Por ende, el bautismo de infantes era innecesario. También propugnaba que la gracia era supletoria en la salvación, para la cual bastaba el conocimiento y el seguimiento de Cristo. San Agustín había refutado con amplitud y profundidad estos errores, demostrando que todas las acciones humanas dependen de Dios, que es el que otorga gratuitamente al hombre la salvación. En 418 había sido condenada esta herejía por el Concilio de Cartago, convocado por el papa San Zósimo (26 de diciembre). Esta condena sería luego refrendada por el Concilio de Éfeso, en 431.

En la Galia se extendió pronto el pelagianismo y su variante, el semipelagianismo, del que fue seguidor San Vicente de Lèrins (24 de mayo), que murió antes de la condena formal de esta herejía. El papa San Celestino I (de abril) envió a San Paladio (7 de julio) a Escocia para rebatir la herejía, y para predicar en Inglaterra eligió a nuestro Germán en 429, y por su parte, los obispos de la Galia decidieron en un Sínodo que le acompañase el obispo San Lupo de Troyes (19 de julio). La crónica de este viaje, obra de San Próspero de Aquitania (25 de junio) mezcla historia con exaltación de la recta fe católica y prodigios de ambos santos, con lo cual aunque es un testimonio de primera mano, hay que tomar "con pinzas".

San Germán y
Santa Genoveva.
Llegados a Nanterre, cerca de París, ambos prelados predicaron contra el pelagianismo, y allí se le acercó una jovencita a Germán, deseosa de consagrarse a Dios. El santo, antes que la joven dijera nada, colocó su mano en la cabeza de la niña y predijo su gran santidad. Allí mismo la joven, que no es sino la gran Santa Genoveva de París (3 de enero), hizo su voto y Germán se lo recibió y confirmó solemnemente. Partieron hacia la Gran Bretaña, y cuando estaban navegando, se levantó una terrible tormenta que San Germán conjuró derramando unas gotas de aceite bendito en el agua (Beda dice que fue agua bendita). En Gran Bretaña, el pueblo católico les recibió con alegría, pues venían los santos a confirmarles en la fe católica. Los herejes en un principio rehusaban cualquier controversia hasta que para no quedar en ridículo, aceptaron una conferencia. Fue en Verulam, y los herejes presentaron su doctrina pelagiana con gran aparato, por su parte, Germán expuso la sana doctrina apoyándose en las Escrituras y los Santos Padres, obligando a callar a los pelagianos. Pero para confirmar la Verdad, un tribuno y su mujer presentaron ante ambas facciones a su hijo de diez años, ciego. Los pelagianos nada pudieron hacer, y Germán, sacando una arqueta en la que guardaba reliquias de santos, hizo una oración, la aplicó al niño y este recobró la visión. Todos juntos fueron a dar gracias a San Albano (22 de junio y 2 de agosto, traslación de las reliquias), y Germán mandó abrir el sepulcro del santo, cambió algunas reliquias de las suyas por un poco de polvo y sangre del protomártir de Inglaterra. A su regreso a Auxerre construyó una iglesia en su honor y depositó dicha reliquia allí.

Capitán de ejércitos.
También tuvieron Germán y Lupo parte activa en las contiendas entre los ingleses enfrentados a los pictos y los sajones. Estos invadían constantemente los territorios de los primeros. En 439 dedicieron los de Gran Bretaña presentar batalla y pidieron ayuda a los santos para que orasen por ellos en medio de la contienda. Los santos obispos invirtieron todo su tiempo en corregir las costumbres de los soldados cristianos a la par que convertían a los paganos prisioneros, obteniendo promesa de mejorar de vida y ganando para ellos la libertad. Pasada la Pascua de ese mismo año, y viendo Germán que los enemigos iban a más se puso al frente de las huestes anglas e ideó un ardid: dejó un pequeño ejército en un valle entre dos montañas y él subió a un cerro, luego de dar la orden de que repitieran lo mismo que él. Al ver a los piratas sajones, Germán clamó "Alleluia, Alleluia, Alleluia", grito que repitieron sus soldados. Y el eco hizo lo siguiente: se repitió tanto, que los adversarios creyeron que aquel bramido correspondía a un terrible ejército, y huyeron dejando un valioso botín.

De vuelta a Auxerre.
Luego de su cruzada evangelizadora, Germán y Lupo regresaron a sus sedes. Germán halló la suya gravada de impuestos, por lo cual se fue a Arlés, a arreglar la situación con Auxiliar, el Prefecto de Roma para las Galias. Este le recibió con amabilidad y le pidió sanase a su mujer, cosa que hizo el santo a cambio de librar al pueblo de las cargas e impuestos que le habían sido exigidas. Vuelto a su diócesis el Santo se dedicó con ahínco a reformar las costumbres del clero y del pueblo, reparó algunas iglesias y se ocupó de la caridad para con los enfermos. Cuando tenía un tiempo libre, se retiraba a su monasterio de Santos Cosme y Damián para hacer oración, leer y hacer penitencia "por sus muchos pecados", decía.

Segunda misión en Gran Bretaña.
En 446 fue llamado otra vez a la Gran Bretaña para predicar y socorrer a la iglesia local frente al pelagianismo, que volvía de nuevo a fomentarse. Para esta misión tomó de compañero a San Severo de Trier (15 de octubre). Ya en tierra de misión, buscaron a los que se habían desviado de la doctrina católica y caído en el pelagianismo, para convertirlos, luego convirtieron a algunos predicadores de aquel error, y de nuevo con milagros probó la verdad del Evangelio que predicaba, sanando a un niño cojo, hijo de un hombre principal. Constató Germán que sin buenos predicadores y misioneros, nunca se extirparía aquella y otras herejías, así que estableció algunas escuelas para los presbíteros en las catedrales y principales iglesias. Ordenó presbítero a San Illtud (6 de noviembre) y de obispo a San Dubricio (14 de noviembre), aunque con esto hay alguna confusión, porque ambos santos florecieron más bien en el siglo VI. De estas escuelas monásticas salieron santos evangelizadores como los hermanos San Tugdual (30 de noviembre) y San Lunaire (1 de julio; 2 de septiembre, Todos los Santos Obispos de Rennes, y 30 de julio, la liberación de Trélévern). En esta visita, además, habría conocido a Santa Nennoc de Ploërmel (4 de junio). La habría apoyado en su intención de consagrarse a Dios y habría allanado su camino para la fundación de un monasterio en Bretaña.
Pero esto según la leyenda de esta santa, pues en ninguna "vita" de San Germán se lee este encuentro.

Imagen en la iglesia
de Guenroc, Francia.
La Galia y Rávena.
Volvió el santo obispo a su país y ya llegaba a Auxerre cuando tuvo que interceder ante Eocarich rey bárbaro de los germanos, que castigaba a los habitantes de Armorica a causa de una rebelión. El bárbaro se enfrentó a Germán, pero el santo apenas tocó la brida del caballo y comenzó a hablar en voz baja, desarmó al pagano, que prometió mansamente no hacer más daño a los afligidos de la provincia, si el mismo emperador Valentiniano III les perdonaba. Y, claro, partió Germán a Rávena, donde se hallaba el emperador. Sin poder descansar ni visitar su sede, de nuevo a los caminos. Al pasar por Milán, liberó a algunos posesos del demonio, y sanó a algunos enfermos. En Rávena le recibió el obispo, a la sazón, San Pedro Crisólogo (30 de julio). El emperador y su madre, Galla Placidia, le recibieron con honores, y para no faltar a la humildad del santo, le enviaron todo tipo de manjares sencillos y sin nada de carne o vino. El santo en respuesta envió a la emperatriz madre una rebanada de pan de cebada en un trozo de palo. Esta, teniéndolos por grandes reliquias, recubrió de oro el palo y el pan lo conservó con devoción y algunos milagros alcanzó de Dios por su medio. Alcanzó Germán el perdón de Valentiniano, realizó algunos milagros como resucitar al hijo de Volusiano, Canciller y Secretario real. Una leyenda externa dice que convirtió a cinco  hermanas Magnencia, Pallacia, Máxima, Porcaria y Camila,
las cuales habrían acompañado el cortejo de las reliquias de Germán hasta Auxerre, donde Santa Camila (3 de marzo) quedó como reclusa.

Entrada a la gloria.
Estando en Rávena, se sintió enfermar Germán y un día, después de Maitines, dijo a los obispos y clero reunidos a su vera: "Hermanos míos yo os encomiendo a vuestras oraciones mi partida a la eternidad. Me parece que vi esta noche a mi Salvador, que me daba prevenciones para mi jornada, y me dijo que aquello era para que me fuese a mi verdadera patria, para recibir el eterno descanso". A los pocos días cayó enfermo, con gran pena de todos. A la emperatriz dijo el santo que procurase que su cuerpo fuera llevado a Auxerre, y esta asintió, aunque con pena, pues pretendía gozar de la presencia de sus santos restos. Luego de días de padecimiento, el gran apóstol Germán entraba a la Vida el 31 de julio de 448, luego de un episcopado de 30 años. La traslación de las reliquias fue espectacular. La emperatriz cubrió el cuerpo con una tela brocada y riquísima, y lo depositó en un bello ataúd. Se dispusieron carruajes reales y seis obispos acompañaron el cortejo. Habiendo sido avisados en Auxerre, el clero y pueblo de esta ciudad salió a recibirlo, llegando hasta los Alpes, donde se hizo la entrega del cuerpo de San Germán. Fue sepultado a 1 de octubre, en el oratorio de san Mauricio, la actual abadía de San Germán. Su culto se extendió pronto y varias iglesias le fueron dedicadas en la Galia y Gran Bretaña, donde tan buen recuerdo tenían de él.

Sus reliquias se veneran aún en Auxerre y algunas han sido repartirdas por Francia e Inglaterra. De sus reliquias se cuenta una graciosa leyenda: Cuando las invasiones normandas, las reliquias de San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias; 1 y 13 de diciembre, traslaciones) fueron trasladadas a Auxerre, junto a la tumba de San Germán. Así que se tenían los dos cultos y cada uno sus seguidores. Entraron en pelea, esas tontas peleas de los que no tienen nada que hacer, sobre que santo sería el causante de los milagros que ocurrían allí, y cual, en definitiva, sería más "poderoso". No se les ocurrió otra cosa que ir al hospital cercano, agarrar a uno que acababa de morir y tenderlo sobre las tumbas. En primer lugar fue puesto en la tumba de San Germán, pero no pasó nada. Luego lo pusieron en la de San Martín y de inmediato resucitó el hombre. Los devotos de San Martín quedaron muy contentos, riéndose de los otros. Y estos, que no querían perder, les dijeron que habría sido una grosería de San Germán hacer el milagro, en lugar de mostrarse hospitalario y ceder el milagro a su invitado.


Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Julio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1865.
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 31 de julio además se celebra a  
San Antonio de Hungría, carmelita mártir.
Santa Ellin de Skövde, viuda mártir. 

viernes, 8 de julio de 2016

Santa Sunniva de Noruega.

Santa Sunniva de Noruega, virgen, y ocho compañeros mártires. 8 de julio y 31 de agosto (traslación de las reliquias).

Su leyenda, la "Acta Sanctorum in Seljo" data del siglo XII, y fue escrita con motivo de la traslación de las reliquias, por lo que no tiene fiabilidad histórica alguna. Solo es un relato para explicar una devoción surgida en el siglo X, a partir de la supuesta invención de las reliquias.

Fue Sunniva una princesa irlandesa que quería consagrarse totalmente a Cristo, y ante los deseos que sus padres tenían de casarla con un pagano, huyó de su casa junto a su hermano Albano y siete amigos. Llegaron a la orilla del mar y tomaron un barco abandonado, sin remos ni velas, al que la Providencia guió hasta las costas de Noruega, específicamente a la isla de Selje. Allí pensaban consagrarse a Dios en la oración y la soledad, pero no contaron con que gobernaba el rey pagano Hakoon Hladir, un feroz enemigo de los cristianos. Este alentó a los lugareños a ser hostiles contra los cristianos, y a no dejarles en paz. Y tanto fue, que en una ocasión en que unas ovejas fueron robadas, los isleños acusaron a Sunniva y su grupo y se fueron a por ellos con antorchas y espadas. Se refugiaron en una cueva nuestros santos y para no ser linchados, Sunniva hizo oración y un derrumbe tapió la entrada de la cueva, dejando a los cristianos dentro, que murieron de inanición.

La leyenda dice que unos pescadores vieron luces salir de entre las rocas, y al acercarse sintieron un embriagador perfume. Cuando excavaron, hallaron el cuerpo incorrupto de Sunniva, que parecía dormir, y a su lado los esqueletos de Albano y los demás. Ciertamente, en 996, convertida Noruega, el rey Olaf I rescató los santos cuerpos, que depositó en un monasterio fundado por benedictinos ingleses, dedicado a la memoria de Santa Sunniva y Albano en la misma isla de Selje. Hay que decir que es a partir de dicha fundación cuando se hermanan Albano y Sunniva, pero los historiadores son unánimes en decir que el Albano al que se le dedica el monasterio es a San Albano de Verulam (22 de junio y 2 de agosto, traslación de las reliquias). Una vez halladas las reliquias de Sunniva y comenzar a darle culto en el monasterio, lo demás fue hermanarles.

El 31 de agosto de 1170 las reliquias se trasladaron a la catedral de Bergen. A partir de este hecho, el culto se extendió por toda Noruega, y permaneció hasta el siglo XVI, cuando los herejes suprimieron a la fuerza todo culto católico, destruyendo iglesias y monasterios.


A 8 de julio además se celebra a 
Santa Morwenna de Cornwall, virgen.
Santos Kilian, Colman y Totnan, mártires.

martes, 21 de junio de 2016

San Albano de Colonia

San Albano de Colonia, mártir. (Siglo V) 21 de junio y 1 de diciembre (traslación de las reliquias a Maguncia).

Su nombre está recogido en todos los martirologios alemanes. Es venerado en Maguncia y en Colonia. La verdad es que todo se basa en tradiciones poco fiables que dicen que San Albano era de origen mauritano, y que su nombre le suponía ironías y bromas, puesto que era de tez oscura y “albano” significa “albo”, o sea, “blanco”, lo que llamaba la atención a los habitantes de la primitiva Colonia.

Tampoco es tan descabellado, pues se sabe de legiones romanas con soldados mauritanos que permanecieron largo tiempo en la zona, bien podría Albano descender de alguno de ellos. Pero como esto no lo dominaban los hagiógrafos, le hicieron venir desde África. Expulsado por Hunerico, rey de los vándalos en el 483; habría llegado a Mainz y allí sería martirizado, pero esto es sólo una suposición para dar solidez a la tradición del “moro” mártir. En el año 804 fue erigido un monasterio, que tomó su nombre, en el lugar de su martirio. Sus reliquias se veneran en Maguncia, y algunos fragmentos en Colonia. Algunos (yo mismo durante mucho tiempo) le confunden con San Albano de Verulam (22 de junio) por asuntos de reliquias y de fechas. 



Fuente: 
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 


A 21 de junio además se celebra a 
San Luis Gonzaga, religioso jesuita.
San Ramón de Roda, obispo.

lunes, 22 de junio de 2015

San Albano de Verulam.

San Albano de Verulam, protomártir de Inglaterra. 22 de junio y 2 de agosto (traslación de las reliquias). 

Vidriera francesa.
Leyenda:
San Albano era un pagano del actual Hertfordshire, que protegió en su casa y protegido a un sacerdote cristiano en la persecución de Diocleciano, y quedó tan impresionado por la devoción y santidad de este sacerdote que se convirtió al cristianismo. Fue denunciado de proteger al sacerdote y al llegar los soldados a buscar a este, Albano se puso su capa por encima, y se presentó a los soldados pretendiendo ser el presbítero. El nombre del sacerdote no lo da Beda, pero sí Guillermo de San Albano, el falsificador, que le llama “Amphibalus”, que es el equivalente en griego ¡a manto o capa! Con este nombre es recogido en algunos martirologios el 22 o el 25 de junio.

Albano fue llevado ante el gobernador que, al descubrirse Albano, vio que no era el sacerdote y le ordenó de inmediato que sacrificara a los dioses o se preparara a la muerte. Albano se negó y fue azotado, pero cuando el gobernador vio que no se doblegaba, ordenó su muerte sin más. Aquí dice Beda que al llegar al río que tenía que cruzar, había tanta gente de ambos sexos y condición social en el cauce y el puente, que Albano impulsado por un ardiente deseo de sufrir el martirio, se acercó a la corriente y el río se secó para que pudiera cruzar con los soldados. Al mismo tiempo que se secó el río, dice Beda, surgió una fuente en la colina del martirio, actualmente conocida como Holywell, cercana al monasterio. Este "río" en realidad es una corriente que pasa entre la iglesia y el lugar del martirio, y es perfectamente cruzable a pie, así que nada de desecación. 

Al llegar a la colina, esta se cubrió de hermosas plantas y flores ante esto el verdugo se negó a matarle y terminó mártir junto a Albano, el cual, al serle cortada la cabeza, la tomó y caminó hasta caer, donde luego sería enterrado. Suele representarse como soldado aunque la leyenda nada dice de esto, y sus atributos son; una capa a los pies o sobre la cabeza, por el hecho de usar de un disfraz; la palma y la espada; la cabeza en las manos, como los santos cefalóforos.

Historicidad:
San Beda (25 de mayo) lo incluye en su martirologio, tomando referencia de la "Britannicæ de excidio", escrita por Gildas, una defensa de la pureza de la fe católica bretona ante las llamadas "innovaciones" e "imposiciones" de Roma. También lo incluyen en el martirologio Usuardo y otros. Y, un detalle que en ocasiones confunde: el martirologio inglés del siglo XIX, le pone por error de imprenta a 17 de junio: donde debía decir XXII, se imprimió XVII, y esto a veces se ha repetido sin mucho tino.

La tradición del martirio y culto de San Albano la mantuvieron fuertemente los sajones dominados por los normandos, como signo de identidad bretona. Incluso San Germán de Auxerre (31 de julio) en su visita a Gran Bretaña en el 429, pudo ver y besar la tierra teñida por la sangre de San Albano, luego de sanar milagrosamente aun niño ciego. Germán mandó abrir el sepulcro del santo, cambió algunas reliquias de las que llevaba siempre consigo por un poco de polvo y sangre del protomártir de Inglaterra. A su regreso a Auxerre construyó una iglesia en su honor y depositó dicha reliquia allí. 

Pero la historia de Gildas tiene imprecisiones, la más notoria es que hace a Albano mártir bajo Diocleciano, pero Gran Bretaña no fue dominada por Roma hasta Constancio Cloro, que no desató persecuciones. Incluso Eusebio llega a decir que "(Constancio Cloro) no tenía ninguna participación en las hostilidades ocurridas contra nosotros, sino que preserva y protege a las personas piadosas de todo daño y calumnia". O sea, que problemas hubo, pero por parte de gobernadores o nobles intransigentes, por su propia cuenta y no “persecuciones” entendidas como tal. Resumiendo, que 125 años después de la última persecución, en Verulam se veneraba un mártir llamado Albano, que si murió bajo Diocleciano, sería entre el 303-304. En el libro "Vida de los abades de San Albano", de Eadwar (970) se dice que en Verulam se habría hallado una estela de piedra que, en caracteres desconocidos narraba el martirio de San Albano. Dicho texto fue traducido por Guillermo de San Albano en el siglo XII y en el prólogo dice que se basa en un escrito del año 590, pero es todo una falsificación a la que ningún historiador da validez.

Culto y veneración: 
Martirio de San Albano.
En el sitio del martirio se levantó una iglesia cuando llegó la paz para los cristianos, pero que fue destruida durante la dominación sajona, y fue restaurada cuando los anglosajones se convirtieron, y existía aún en la época de San Beda. En el año 793, Offa, rey de Mercia, fundó allí la Real Abadía de San Albano y llevó algunas reliquias del santo a Roma. En tiempos de las invasiones danesas, los monjes de San Albano enviaron el cuerpo del santo a Ely, y cuando se firmó la paz con los daneses lo reclamaron, pero los monjes de Ely se negaron a devolverlo. Ante esto, al verse sin cuerpo del santo los monjes de San Albano se sacaron de la manga que nunca habían enviado el verdadero cuerpo a Ely, sino que para despistar habían enviado otro y el verdadero cuerpo estaba aún en la abadía de San Albano (!). Hicieron excavaciones y fue “hallado” y puesto en veneración. Así que durante siglos se convivió con la duplicidad del cuerpo. Las tumbas de San Albano, San “Amphibalus” y el verdugo martirizado, han sido examinadas, y no hay rastro de las reliquias, puesto que fueron profanadas y dispersadas durante el reinado de Enrique VIII.

Pero si todo esto fuera poco... la ciudad de Colonia, además de su San Albano propio (21 de junio), pretende que la iglesia de San Albano de esta ciudad contiene reliquias también del protomártir inglés. Habrían sido traídas de Roma en el año 989, y supuestamente son las mismas reliquias del protomártir de Inglaterra que anteriormente habían sido llevadas a Roma en 793 por el rey Offa, pero esto no tiene ni pies ni cabeza. Estas reliquias del San Albano romano venerado en Colonia fueron dadas por el papa Juan XI, a la emperatriz Teophania, esposa de Otón II, en su visita a Roma en 989, pero nada se sabe de este San Albano, ni como sufrió y se supone sea un mártir de las catacumbas.



Fuente:
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 22 de junio además se celebra a 
San Acacio y 9999 compañeros mártires.
Santa Cristina de Bretaña, virgen

viernes, 21 de septiembre de 2012

San Mauricio y la Legión Tebana

Pregunta: Buenos días Ramon, llevo unos días buscando por tu blog, información sobre San Mauricio, y no se si es que no se buscar bien o mi torpeza, el caso es que solo encuentro algunas notas o citas sobre el, podrías ayudarme? Muchas gracias. España.

Respuesta: No es tu torpeza, maestro, es que aunque hay algunas referencias en el blog, no tengo ningún artículo dedicado a San Mauricio y la legión tebana, y eso que es un tema que hace tiempo me rondaba la cabeza. Tomo información de dos libros viejos:

San Mauricio y compañeros mártires de la Legión Tebana. 22 de septiembre y 22 de febrero (Iglesia Oriental)
La primera noticia que se tiene de San Mauricio es una carta que escribe San Euquerio de Lyon (16 de noviembre) al obispo Salvio de Octodorum, narrándole la historia del martirio, según dice “habiéndola tomado de los autores fidedignos, de aquellos mismos que me han asegurado haberla aprendido del santo hombre Isaac, obispo de Ginebra, a quien el bienaventurado obispo de Sión, Teodoro, había hecho la relación(1). Es decir, que asegura contar hechos ciertos, tomándolos de estas fuentes. Sí, pero no, pues hay algún que otro error histórico que hacen dudar. Euquerio vivió en el siglo V y narra la carta motivado por la gran devoción que hay en Agauna (lugar del martirio) y otros sitios a los mártires tebanos. La carta está llena de datos históricos, geográficos, pero nos permite sacar algo en limpio:

Según Euquerio, esta Legión, formada por 6600 hombres, fue enviada en 286 a Agauna por los emperadores (reinaban Maximiano y Diocleciano) para someter a sus habitantes rebeldes. No eran confiables los soldados de procedencia gala, inscritos a la fuerza en el ejército, y por eso se encomendó la misión a una Legión del Alto Egipto y de probada fidelidad. Los “baugades”, fueron sometidos victoriosamente, pero se mandó que fueran masacrados. Los legionarios, cristianos, declararon que no podían asesinar a los civiles, como les mandaban. Primero, por ser civiles e inocentes y, segundo y más importante, por ser ellos mismos cristianos y tercero, porque la Legión servía al emperador para darle gloria y no manchar su memoria con sangre inocente. Otras fuentes dicen que la causa fue que se negaron a sacrificar a los dioses, en el sacrificio general que se hizo para celebrar la victoria.

Enterado Maximiano de esta rebelión, como estaba cerca (en la actual Martigny) se acercó a Agauna para, con su poder, castigar a los legionarios. No es poca cosa que una legión entera se negase a cumplir órdenes. Para castigarlos, Maximiano mandó se los degollase a la décima parte de los soldados, para amedrentar a los demás. Pero ni esto sirvió de nada: “Gritaron todos” – dice Euquerio – “que jamás verían sus manos manchadas con la sangre de sus hermanos (…) Que detestaban el impío culto de los ídolos; que adoraban, solo al verdadero Dios; y que padecerían los últimos castigos, y hasta la misma muerte antes que hacer la menor cosa contra la religión que profesaban”. Y mandó Maximiano fueran diezmados nuevamente, entre los que quedaban, que continuaron firmes en su fe y valentía. Euquerio afirma que entre ellos destacaban "Mauricio su coronel, al que se juntaron Exuperio, Mariscal de Campo, y Cándido, Preboste de la Legión".

Estos alentaban a los demás a permanecer fieles, diciéndoles que ya veían en el cielo a sus compañeros acabados de martirizar, coronados de gloria y con otras coronas en sus manos, esperándoles. Y, para dejar manifiestas sus razones de rebeldía, escribieron un memorial a Maximiano que, a grandes rasgos, declaran lo injusto de su muerte. Las primeras palabras dicen:
Señor, nosotros somos vuestros soldados, es verdad; pero también somos siervos del verdadero Dios, y nos gloriamos de confesarle. Nos habéis honrado con la milicia; pero á Dios le debemos la inestimable gracia de la inocencia. De vos recibimos el sueldo como una recompensa debida a nuestros trabajos; pero de Dios tenemos la vida como un don puramente gratuito, y que jamás podemos merecerlo. Luego, ¿no nos es permitido obedecer más a nuestro Emperador desde que nuestro Dios nos lo prohíbe? Sí, por cierto. Nos lo prohíbe nuestro Dios y Señor vuestro. Mandadnos cosas justas, y nos hallaréis sumisos, obedientes, prontos á emprenderlo todo por vuestro servicio y por vuestra gloria. Mostradnos al enemigo y lo veréis derrotado: nuestras manos no aguardan mas que vuestras órdenes para su más sangriento destrozo; pero jamás nos conspiraremos contra los fieles que son vuestros vasallos”. 
Y así, por el estilo, un escrito en que demuestran como han sido y serían fieles a su juramento de soldado si este no se opusiera a la justicia y la fe cristiana. Y Maximiano, al leer esto, no esperó más, y mandó degollarlos a todos; martirio este que esperaron y aceptaron los legionarios con sumisión y fortaleza. No estaba el legionario Víctor entre ellos, al llegar, le contaron lo que había pasado y este, declarando su fe cristiana, repudió el acto infame que se había cometido y también fue asesinado. El supuesto cuerpo de este Víctor se encuentra en Brieg.


San Mauricio y la Legión
caracterizados con rasgos negroides.
Aquí Euquerio da una noticia importante “De este gran número de Mártires no hemos podido saber el nombre sino de tres, que son: el de los Santos Mauricio, Exuperio, y Cándido, por más diligencias que hemos hecho. A la verdad, la Ciudad de Solothurn conserva aún el día de hoy la memoria de Víctor [otro] y Urso, que comúnmente se cree ser dos soldados de esta dichosa Legión”. Es decir, que ninguno de los nombres que luego veremos pueden ser ciertos si en el siglo V solo constaban esos cinco nombres; y de ellos, dos “que comúnmente se cree ser”, o sea, que tampoco. La carta de Euquerio termina narrando algunos milagros que ocurrieron durante la construcción de la basílica de Agauna que hizo construir San Teodoro de Octodorum (16 de agosto), luego de haber tenido una supuesta revelación del sitio en que reposaban los cuerpos de todos los mártires. Esta parte se considera añadida posteriormente.

Y hasta aquí lo que de histórico hay sobre estos mártires. Ahora viene la cosa. Lamentablemente el texto de San Euquerio ha tenido agregados y modificaciones para aclarar las cosas, que solo han hecho complicarlas más. Ruinat, de donde lo tomo yo, dice ponerlo tal cual, pero la causa del martirio “por no asesinar a cristianos” parece un añadido a la carta de Euquerio. En el siglo VII, ya consolidado el culto, se escribió una Passio que afirma que la legión tebana recibió la orden de sacrificar a los dioses por el éxito de la represión, y que Mauricio y sus compañeros se negaron a hacerlo. Esta versión es más que probable, sabido es la aversión que los cristianos tenían a los sacrificios. Otra causa no descartable es que, sabiendo Maximino que los cristianos se negarían a asolar y masacrar, ordenara el sacrificio antes de la lucha, para saber quienes eran los soldados cristianos y eliminarlos antes de que fuera tarde (2).

Ya desde el siglo XVI se discrepa en la causa del martirio; si fue por negarse a masacrar a civiles rebeldes, los "bagaude"; o si, como parece indicar el añadido en la carta de Euquerio, fue por negarse a matar a hermanos de fe. Como fuera, no es creíble que toda una Legión fuera sacrificada por el emperador, aunque los testimonios de Isaac y Euquerio son lo suficientemente válidos para confirmar que "algo" pasó. Es un hecho histórico el martirio de estos soldados, pero su número es imposible de conciliar. Primero, porque aunque una Legión contaba entre 4500 a 6500, no tenía porque haber sido enviados todos allí. No porque no fueran capaces, sino porque sentaría un precedente terrible, aparte de una simple logística, esos soldados habían costado lo suyo en entrenamiento y manutención. Y, por si fuera poco, el asesinato de toda una legión habría dejado constancia en otros testimonios históricos. No se puede ocultar así como así, aunque hay que recordar que ni Lactancio ni Eusebio, historiadores, mencionan dicha matanza.

En el siglo XIII, el Beato Santiago La Vorágine (13 de julio) aumentó la leyenda con intervenciones de Exuperio, respuestas de Maximiano, nombres ficticios, ect.. Para colmo incurre en errores de fechas al nombrar a los emperadores y al papa (Marcelino dice, cuando debió ser Eutiquio). Y afirma, como si él mismo estuviera allí, que algunos soldados pertenecientes a la Legión no estaban en Agauna, y que fueron martirizados en otro momento y lugar. Da los nombres y donde murieron Solutor, Adventor y Octavio en Turín; Alejandro en Bérgamo, Segundo en Ventimiglia; etc. Todos contaron lo sucedido en Agauna, predicaron el Evangelio y fueron mártires. Aunque no es culpa suya esto de añadir mártires locales a los tebanos, es una costumbre anterior a La Vorágine. Nos dice también que San Grato de Aosta (7 de septiembre) sacó esa noche del agua del Ródano el cuerpo del tebano San Inocencio, y lo enterró en la iglesia local. Estaría bien si San Grato no hubiera vivido a finales del siglo VI, casi ¡300 años después! Otros añadidos unen a Santa Verena de Zurchard (1 de septiembre) al grupo, como acompañante de los soldados.

La basílica construida por San Teodoro de Octodurum (al que también se ha acusado de inventar las reliquias, la leyenda y demás), y poblada por monjes al estilo acemeta (3), actualmente es una abadía donde reposan las supuestas reliquias de la mayoría de los legionarios. Incluidas un anillo y una ampolla con sangre de San Mauricio. En Veriolez hay una losa plana, en la que se dice que San Mauricio se arrodilló para ser degollado.


San Mauricio, protector de los soldados.
Culto, leyendas y patronatos:
San Mauricio es patrono de los soldados, vitralistas y tintoreros (estos dos patronatos son por su nombre, y su supuesto color de piel “moro”), tejedores, sobrereros. Se le invoca como protector de las viñas y contra la gota, el dolor de oídos y las enfermedades de los caballos. En Francia tiene dedicadas las catedrales de Vienne, Tours, Angers y Mirepoix. Es el patrono de Cerdeña, la casa real de Saboya y diversas ciudades, de la infantería, los herreros. Una Orden Militar lleva su nombre. En la iconografía ocurre a veces verlo de color negro, pero esto es por lo dicho arriba, su nombre y su procedencia, Mauritania. Viste de soldado, con diversos uniformes, unos más anacrónicos que otros en época, región, materiales, etc. En la pintura es normal verlo acompañado de sus compañeros, o en escenas de martirio.

Sobre el culto, hay que decir que es bastante antiguo. Una iglesia dedicada a la memoria de los Tebanos ya consta en el siglo IVen Tréveris, hoy es la iglesia de San Paulino de Tréveris (31 de agosto). En el siglo VI, San Segismundo de Borgoña (2 de mayo) reconstruyó la abadía de Saint Maurice d Agaune, donde se veneran las reliquias hasta hoy día, en un bello relicario del siglo XII. Hay muchas leyendas relacionadas con el culto a San Mauricio, y copio tres, que pone Ruinart:

La más fantasiosa, nos narra que San Crodegando de Metz (6 de marzo) volvía de Roma a su diócesis, con reliquias de los soldados tebanos Gorgonio, Nabor y Nazario. Pasó la noche en Saint Maurice y a la mañana siguiente, los monjes se negaron a que se llevase las reliquias, aduciendo que los compañeros de Mauricio, con él debían estar. Crodegando avisó a los soldados y cuando estos pretendían entrar por la fuerza a la iglesia del monasterio, la imagen de San Mauricio tomó una palanca y partió todas las reliquias, como signo de que debían compartirse.

Otra leyenda dice que el rey San Gontram de Bretaña (28 de marzo), cuando se quiso retirar del mundo en el monasterio de Valais, mandó a un sacerdote a Saint Maurice a pedir unas reliquias. Cuando este regresaba, una tormenta en el lago de Lausana casi vuelca la barca. El sacerdote tocó el agua con las reliquias y esta se calmó inmediatamente. Con estas historias, es de entender que este monasterio fuera el centro neurálgico de la devoción y culto del santo.

Y la tercera dice que, habiendo confiado una mujer a su hijo al monasterio de San Mauricio de Valais, el niño murió niño murió. Su madre estaba inconsolable y esa noche se le apareció San Mauricio y le dijo: “No llores por tu hijo como si hubiera muerto, que vive entre nosotros. Y te doy la prueba: Ve temprano en la mañana a la iglesia, a escuchar el oficio de los monjes”. Así lo hizo la señora y oyó, entre las voces de los monjes, la de su propio hijo cantando el oficio de Laudes. Y de ahí en adelante fue todos los días a oírlo.

San Pedro Damiani (21 de febrero) cuenta que un clérigo orgulloso y ambicioso, fue promovido a prior de los canónigos de una iglesia dedicada a San Mauricio mediante trampas y engaños. Un día, al terminar la misa, se oyó una voz que dijo: “El que se enaltece será humillado". Y contestó airado el sacerdote: "Eso no es del todo correcto. Porque si mis enemigos me hubieran humillado, no estaría presidiendo una iglesia hermosa y rica". Y en ese momento, un rayo lo mató, dejándolo con las tripas al aire.

Carlomagno lo proclamó patrón de la casa real y se hacía acompañar por una bellísima arqueta-relicario (hoy se venera en Xanten), con reliquias de Mauricio y sus compañeros Florencio, Cándido, Malloso y Casio. También fue nombrado patrón de las Cruzadas. Antes de la reforma protestante, existieron numerosas iglesias, altares y reliquias de San Mauricio en los Países Bajos, Alemania (4). Destaca la devoción en Magdeburg, donde es patrono junto a Santa Catalina desde el siglo X. En Francia tiene iglesias dedicadas desde al menos el siglo XIII. Y, por último, dato que pocos conocen, la famosa abadía de Claraval, le está dedicada.

Compañeros venerados de San Mauricio (y me ayudo de la página www.santiebeti.it):

San Próspero
de Catenanuova.
San Albano. 21 de junio.
San Alberto de Cuneo. 19 de agosto y 22 de septiembre.
San Alejandro de Bérgamo. 26 de agosto y 22 de septiembre.
San Alverio de Fossano. 2 de enero y 22 de septiembre.
San Antonino de Piacenza. 4 de julio, 22 y 30 de septiembre, y 13 de noviembre (traslación de las reliquias).
San Antonino de Susa. 22 de septiembre.
San Atilio. 28 de junio y 22 de septiembre.
San Barolo. 22 de septiembre.
San Benedicto de Vistrorio. Tercer domingo de octubre y 22 de septiembre.
San Celestino de Canavese. Primer domingo de octubre y 22 de septiembre.
San Constantino de Dronfield. 22 de septiembre.
San Dalmacio de Borgo San Dalmazzo. 5 de diciembre y 22 de septiembre. (este al parecer fue en realidad un obispo, al que la confusión convirtió en soldado mártir).
San Defendente de Marsella. 1 de enero y 22 de septiembre.
San Evencio de Cly (al parecer solo fue un eremita o un pastor). 22 de septiembre.
San Félix de Borgo San Felice. Primer domingo de agosto, 12 de julio y 22 de septiembre.
San Félix de Zurich, mártir con Régula y Exuperancio. 11 y 22 de septiembre.
San Florencio de Mondovi. 3 de marzo y 22 de septiembre.
San Fortunato de Casei. 16 de octubre (o tercer domingo de octubre) y 22 de septiembre.
San Gereon de Colonia, con otros 318. 10 de octubre y 22 de septiembre.
San Gil de Turín. 22 de septiembre.
San Gilmer de Borgo San Domnino. 16 de septiembre y 22 de septiembre.
San Gregorio “el moro” de Colonia. 15 de octubre y 22 de septiembre.
San Grisógono de Saluzzo. 22 de septiembre.
San Hipólito de Bardonecchia. 22 de septiembre.
San Jorio de Val di Susa. 23 de abril y 22 de septiembre.
San Juliano de  Fénis. 22 de septiembre.
San Juvenal de Andrate. 22 de septiembre.
San Magno de Cuneo. 19 de agosto y 22 de septiembre.
San Malloso de Birten, 10 de octubre y 22 de septiembre.

San Marchesee de Altessano.
San Marchesse de Altessano. Primer domingo de septiembre y 22 de septiembre.
San Martiniano de Turín. 5 de diciembre y 22 de septiembre.
San Martino de Rivoli. 22 de septiembre.
San Mauro de Ancora. Tercer domingo de septiembre y 22 de septiembre.
San Membotto de Mogola. 23 de marzo (invención de las reliquias), primer domingo de septiembre, 22 de septiembre.
 San Pancracio de Villa Dora. 22 de septiembre.
San Pantaleón de Torgnon. 27 de julio y 22 de septiembre.
San Paragorio de Noli y compañeros, 7 y 22 de septiembre.
San Poncio de Pradleves. 23 de junio y 22 de septiembre.
San Próspero de Canavese. Primer domingo de septiembre y 22 de septiembre.
San Quirico de Monferrato. 11 de marzo y 22 de septiembre.
San Restituto de Cesana. 29 de mayo y 22 de septiembre.
San Segundo de Pinerolo. 22 de septiembre.
San Segundo de Ventimiglia. 20 de noviembre y 22 de septiembre.
San Segundo. 26 de agosto y 22 de septiembre.
San Teodoro de Vercelli. 22 de septiembre.
San Valeriano de Cumiana. 14 de abril y 22 de septiembre.
San Valerio de Casale. 22 de septiembre.
San Víctor de Caselle. 22 de septiembre.
San Víctor de Solothurn. 30 de septiembre y 22 de septiembre.
San Víctor de Xanten. 10 de octubre y 22 de septiembre.
Santos Amor y Viator de Franche-Compté. 9 de agosto.
Santos Abundio, Asterio, Cesáreo, Longino, Deseado y Demetrio de Caramagna. 22 de septiembre.
Santos Alvacio y Amancio de Rivalba. 22 de septiembre.
Santos Besso y Porcier. 10 de agosto, 1 de diciembre y 22 de septiembre.
Santos Casio, Florencio y Pío de Bonn. 10 de octubre y 22 de septiembre.

San Chiaffredo.
Santos Chiaffredo, Constancio, Olimpio y otros, de Saluzzo. 7 (Chiaffredo), 18 (Constancio) y 22 de septiembre.
Santos Cosano, Pelagio, Damián y Serena, virgen, de Novalesa. 22 de septiembre.
Santos Graciano, Carpóforo y Fidel. 13 de marzo y 22 de septiembre.
Santos Julián, Bisuzio, Isidoro y Martiniano de Dora Riparia. 28 de agosto y 22 de septiembre.
Santos Mariano y Próspero de Mondovi. 22 de septiembre.
Santos Mateo y Gusmeo. 11 y 22 de septiembre.
Santos Mauricio, Jorge y Tiberio de Pinerolo. 24 de abril y 22 de septiembre.
Santos Octavio, Adventor y Solutor de Turín. 20 de noviembre y 22 de septiembre.
Santos Palmacio, Majencio, Constancio, Crescencio, Justino, Leandro, Alejandro, Sotero, Hormisdas, Papirio y Jovaniano de Tréveris. 5 de octubre, 12 de diciembre y 22 de septiembre.
Santos Sebastián y Alverio de Fossano. 26 de enero (invención de las reliquias) y 22 de septiembre).
Santos Tégulo, Sulpicio, Vital y Juvenal de Cavanese. 25 de octubre y 22 de septiembre.
Santos Tirso y Bonifacio de Traer. 4 de octubre y 22 de septiembre.
Santos Víctor de Pollenzo y compañeros. 13 de mayo y 22 de septiembre.


Fuente:
-"Historia Sacra de la Ilustrísima Legión Tebea". GUILLERMO BALDESANO. Madrid, 1694.
-"
Las verdaderas actas de los mártires". TEODORICO RUINART. Madrid, 1776.


A 22 de septiembre además se celebra a  
San Florencio de Angers, eremita.
San Emmeran de Ratisbona, obispo mártir
 





(1) Isaac murió en 441 y Salvio en 448, así que la carta tuvo que ser escrita en esta fecha.

(2) Eusebio, aunque no habla de los mártires tebanos, confirma esta hipótesis en su Historia Eclesiástica (Libro VIII), afirmando que especialmente Diocleciano y Maximiano lo hicieron varias veces, como medio de sacar a la luz a cristianos, tenidos como posibles traidores. Aún en tiempos de paz y sin persecuciones oficiales, lo hicieron. En un pasaje de su crónica llega a hablar de un general, cuyo nombre no conocía, al que se le había obligado a sacrificar a los dioses junto a sus soldados, impreando Diocleciano y Maximiano. La mayoría permaneció fiel a sus creencias y algunos de ellos fueron condenados a muerte. ¿Mauricio? Conocía la historia, pero no los nombres, porque estos serían añadidos luego? ¿Es solo otro caso, de la misma época? No lo sabemos.

(3) Acemetas eran unos monjes de origen oriental, de los que se creía no dormían, pues rezaban el oficio litúrgico constantemente, día y noche. Está claro que tenían establecidos turnos de oración.

(4) En 1489 fueron hallados en Schoz, Lucerna, 200 cuerpos en lo que habría sido un cementerio. Sin pruebas ni estudios, fueron tomados como reliquias de los mártires tebanos y puestos al culto. Hoy no lo están. En el Acta Sanctorum los Bolandistas repudian vehementemente estas reliquias.

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