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viernes, 7 de abril de 2017

El Señor del Rebozo

Señor del Rebozo

Esta imagen de Jesús Nazareno que es venerado actualmente en el Templo de Santo Domingo de Guzmán, en la ciudad de México es famoso por recibir a manera de ex votos en agradecimiento de sus milagros multitud de rebozos, pero para poder narrarles la leyenda que sobre él se cuenta primero debemos aclarar que es un rebozo, es una pieza de vestir de uso femenino aunque su origen es muy debatido tal parece que comenzó a usarse durante la época virreinal, debido a que para que las mujeres pudieran ir a misa tenían que cubrirse la cabeza con una mantilla o mantón pero estas al ser traídos de España o de Oriente eran sumamente costosas y solo las damas de la alta sociedad particularmente las españolas venidas de la península podían adquirirlas, por lo cual las criollas, mestizas e indias tuvieron que buscar algo para cubrirse la cabeza y fue como aparece el rebozo como una versión más popular y menos costosa al ser elaborada por las mismas mujeres para poder cubrirse la cabeza o taparse del frio, esta pieza que es como la mantilla mexicana se ha vuelto parte imprescindible del atuendo típico de la mujer en México.

Quedando ya aclarado el punto sobre el rebozo, entramos ahora a hablar sobre esta advocación la cual en un principio fue venerado en el templo de Santa Catalina de Siena (1, Impresión de las llagas, y 29 de abril) fundado en el siglo XVI, se dice que a la entrada de este templo se encontraba una Nazareno de madera de escultor anónimo, la imagen mostraba toda la triste escena de la pasión del Señor, se podían ver las innumerables llagas en la imagen debido a que solo se cubría con una pequeña pieza de túnica morada, este triste y pálido aspecto tal parece que fue lo que movió a la novicia Severa de Gracida y Alvárez que posteriormente tomaría por nombre el de Sor Severa de Santo Domingo a rezar antes esta imagen cada vez que iba a misa al templo de Santa Catalina, se detenía a musitar algunas oraciones ante la imagen y parecía que cada día veía la imagen más agonizante y sangrante.

Pasaron treinta y dos años, años en que la religiosa nunca faltó a hacer sus oraciones ante el Nazareno y su devoción por él aumentaba cada vez más, la religiosa se hizo anciana y enferma y al serle tan difícil el poder ir a ver a su querido Nazareno desde su habitación lo llamaba y le dirigía sus oraciones. Una noche de tantas empezó una terrible tormenta con un aire que soplaba muy fuerte al grado de calar en los huesos de aquella anciana religiosa, al ver esta que el agua azotaba terriblemente, gritó llena de dolor “¡Jesús, Cristo mío! Dejadme que cubra vuestro enjuto y aterido cuerpo. Venid a mi Señor, y mostraos ante esta pecadora que solo ha sabido amarte y adorarte en religiosa reverencia”. Esa era su petición ante su imposibilidad de poder ir a cubrir su amada imagen. 


Señor del Rebozo.
Grabado de finales del siglo XIX
Poco tiempo después cuando enfureció aun más la tormenta, tocaron a la puerta de la monja y esta con sumo trabajo se levanto y abrió la puerta, se encontró con un mendigo muerto de frio que imploraba por pan y abrigo. La religiosa tomó una pieza de pan y lo mojo en aceite y un poco de agua y sacó de su ropero un rebozo de lana con el cual cubrió el cuerpo de aquel mendigo. Después de hacer esto el cuerpo de la religiosa se estremeció y dando un profundo suspiro cayó muerta.

Al día siguiente encontraron su cuerpo inerte pero con un olor a rosas y con una hermosa sonrisa en su rostro. Y en el templo de Santa Catalina, cubriendo el doloroso y sangrante cuerpo del Nazareno, estaba el rebozo de la anciana mujer. Debido a este milagro que consideraron como un hecho inexplicable es que esta imagen fue bautizada por las religiosas y los fieles como “El Señor del Rebozo”, celebrándose su festividad hasta la actualidad el primer viernes de marzo, pero al ser exclaustradas las monjas en el siglo XIX y ser convertido el templo de Santa Catalina en templo protestante como aun hoy lo es, las religiosas decidieron que la imagen fuera llevada al templo de Santo Domingo, donde actualmente se le venera y tiene su propia capilla.

Entre las devociones populares a esta imagen, está la de rezarle los treinta y tres credos en honor de cada uno de los años de la edad de Cristo para pedirle un favor.

Por: Lic. André Efrén Ordóñez. 

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