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lunes, 1 de mayo de 2017

De una santa entre sinvergüenzas.

Santa Isidora, virgen. 1 de mayo.

Solo conocemos de ella lo que algunos menologios griegos traen, basándose en Las Vidas de los Padres del Desierto:

Era Isidora monja en un monasterio de vírgenes en Tabennis, en el Alto Egipto. Era muy humilde y callada, y por ello despreciada por las demás religiosas. Siempre le ordenaban los peores trabajos, era blanco de burlas y ofensas y casi nunca podía acudir a la oración común, porque siempre le encomendaban la limpieza del suelo de todo el monasterio cuando las monjas estaban en la iglesia. a veces la asustaban o le pegaban si la hallaban dormida por el cansancio, entre los fogones de la cocina. Pero ella todo lo soportaba con paciencia y sonreía con dulzura. Ni siquiera podía usar un hábito decente, sino que solo traía una túnica vieja y por velo un trapo sucio desechado por alguna hermana.

Ocurrió un día que el eremita Pioterio, que vivía entre las rocas, a la orilla del Nilo, tuvo una visión en la que un ángel le decía: "Ve a un monasterio en Tabennis y allí encontrarás un vaso de elección lleno de gracia de Dios. La conocerás por la corona que brilla sobre su cabeza". Así lo hizo el santo varón, al llegar al monasterio relató su vocación a la abadesa, la cual mandó pasar a todas las monjas, una a una. Pero ninguna de ellas era. Preguntó Pioterio: "¿Hay alguna más?" "Aquí están todas, salvo una criatura inepta que permanece siempre en la cocina" - dijo la abadesa. El santo mandó traerla y cuando Isidora llegó, eremita vio resplandecer sus ropas y emanar luz de su cabeza, coronada de rosas de oro. Entonces cayó a sus pies, y rogándole que la bendijera, dijo "¡Es esta a quien el Señor ha escogido!" Y las monjas se lamentaban: "yo la golpeé en la cara ayer", "yo le puse mostaza en la nariz para burlarme", "yo le tiré los restos de mi cena a la cabeza", y así, por el estilo. Y todas la besaban y veneraron como a una santa. Pero Isidora, avergonzada de aquella súbita veneración, huyó a la soledad y vivió el resto de sus días como ermitaña.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 1 de mayo además se celebra a
Santa Bertha de Avenay, viuda, religiosa y mártir.
San José Obrero.
San Amador de Auxerre, obispo.

martes, 25 de octubre de 2016

Beato Pedro Jeremías, el atunero.

Pregunta: y por que tanto atributos marinos, la barca, los peces y la red, era pescador el santo? (Otra consulta derivada de mi álbum "Domini Canis" de Flickr).

Respuesta: pues pescador, lo que se dice pescador no era, que ya quisieran los pescadores tenerlo en su barco, según la leyenda que de él se nos cuenta:

Beato Pedro Jeremías, presbítero dominico. 25 de octubre, 3 y 10 de marzo.

Según el Sacro Diario Dominicano, y el Compendio de Santos de la Orden de Predicadores, nació en 1399, en Palermo, de la noble familia Geremia. El primer encuentro con lo sobrenatural le ocurre a Pedro cuando estudiaba Leyes en Bolonia, allí se le aparece un pariente que había sido abogado y por trampear y usar malas artes en su oficio, se había condenado al infierno. Esta visión le impacta tanto que decide hacerse religioso dominico, frailes que en Bolonia eran toda una institución por su ejemplo en la predicación, la vida austera y la oración. Esta entrada en la Orden supuso gran oposición por parte de su padre, que cifraba esperanzas en él, pero el santo finalmente se salió con la suya. Antes de entrar al convento, se fue a un herrero, a que le fabricara un cilicio de hierro de 14 libras de peso, con cinco barras del mismo metal, que llevaría toda su vida, como penitencia propia y por el pariente condenado. Tan apretada la llevaba, que se le había incrustado en la carne y no fue posible quitársela sino cuando el cuerpo se corrompió en el sepulcro.

En la orden fue ejemplo de castidad y obediencia. Fue versado en la predicación, el ministerio del confesionario y la obra escrita, lo que le valió la admiración y trato del gran San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua). Se sabe también que participó en el Concilio de Ferrara-Florencia, versando sobre los griegos católicos y donde el papa le encomendó la reforma del clero regular de Ferrara. Fue Maestro de Novicios, entre los que estuvo San Juan Liccio (14 de noviembre). Fue también superior y provincial. Todo lo demás, son leyendas con más o menos fundamento y escritas después de su muerte, llenando de portentos la vida, al gusto de la época:

Los peces y la red.
Esta leyenda dice que en una ocasión, mientras se trasladaba en una barquilla por Palermo, pidió limosna a un barco pesquero que iba cargado de atún, pero el capitán le trató de malos modos y le negó la caridad. Apenas sobrepasó el barco, los atunes saltaron de las redes y nadaban tras la barca de Pedro. El capitán se arrepintió y le pidió bendijera su barco, lo que hizo el santo y los atunes volvieron a las redes. Debería ser el patrón de los barcos atuneros.

La decapitada revivida.
En una ocasión se halló el cadáver decapitado de una mujer, cuya cabeza estaba perdida. Hizo el santo oración y dos ángeles bajaron del cielo, trajeron la cabeza, que el santo colocó a la mujer y la revivió, con lo cual, contó lo que había pasado y se dio caza a los asesinos.

Pedro murió el convento de Palermo, como un fraile más, en 1452. Pío VI aprobó el culto y devoción que ya se le tributaba y extendió el oficio litúrgico a toda la Orden, con el título de Beato.


Fuentes:

-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.

-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". Fr. Manuel Amado. O.P. Madrid, 1829.


viernes, 10 de abril de 2015

Santa Hulda, profetisa y carmelita

Santa Hulda, profetisa. 10 de julio.

Sello israelí
Hulda (Holda o Julda) es de esos personajes bíblicos de los que casi nadie conoce y que, sin embargo, como buen profeta, encarna a Dios en la realidad de un pueblo, denuncia ante el pueblo su pecado y abandono de Dios. Porque un profeta no solo es aquel que predice el futuro, sino sobre todo, quien a la luz de Dios analiza el presente y acusa, se compromete y prepara el futuro. De esta mujer, a quien la misma Sagrada Escritura da el título de profetisa (cosa que no hace con Déborah o María), solo tenemos una referencia en dos textos bíblicos. La primera es en 2 Reyes 22, 11-20 y la segunda en 2 Crónicas 34,22-28, que tocan el mismo asunto. El contexto es el siguiente:
Descubrimiento del libro de la Ley en el Templo.
En el año dieciocho del rey Josías, envió el rey al secretario Safán, hijo de Asalías, hijo de Mesullam, a la Casa de Yahveh diciendo: «Sube donde Jilquías, sumo sacerdote, para que funda el dinero llevado a la Casa de Yahveh y que los guardianes del umbral han recogido del pueblo, y que se ponga en manos de los que hacían las obras, los encargados de la Casa de Yahveh y ellos lo den a los que trabajan en la Casa para hacer las reparaciones de la Casa de Yahveh, a los carpinteros y obreros de la construcción y albañiles, y para comprar maderas y piedra de cantería para la reparación de la Casa. Pero no se les pida cuentas del dinero que se pone en sus manos porque se portan con fidelidad». El sumo sacerdote Jilquías dijo al secretario Safán: «He hallado en la Casa de Yahveh el libro de la Ley». Jilquías entregó el libro a Safán, que lo leyó. Fue el secretario Safán al rey y le rindió cuentas diciendo: «Tus siervos han fundido el dinero en la Casa y lo han puesto en manos de los que hacen las obras, los encargados de la Casa de Yahveh». Después el secretario Safán anunció al rey: «El sacerdote Jilquías me ha entregado un libro». Y Safán lo leyó en presencia del rey.
La consulta a Hulda.
Cuando el rey oyó las palabras del libro de la Ley rasgó sus vestiduras. Y ordenó el rey al sacerdote Jilquías, a Ajicam, hijo de Safán, a Akbor, hijo de Miqueas, al secretario Safán y a Asaías, ministro del rey:
«Id a consultar a Yahveh por mí y por el pueblo y por todo Judá acerca de las palabras de este libro que se ha encontrado, porque es grande la cólera de Yahveh que se ha encendido contra nosotros porque nuestros padres no escucharon las palabras de este libro haciendo lo que está escrito en él». El sacerdote Jilquías, Ajicam, Akbor, Safán y Asaías fueron donde la profetisa Hulda, mujer de Sallum, hijo de Tiqvá, hijo de Jarjás, encargado del vestuario; vivía ella en Jerusalén, en la ciudad nueva. Ellos le hablaron y ella les respondió: «Así habla Yahveh, Dios de Israel: Decid al hombre que os ha enviado a mí: 'Así habla Yahveh: Voy a traer el mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, según todas las palabras del libro que ha leído el rey de Judá, porque ellos me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses irritándome con todas las obras de sus manos. Mi cólera se ha encendido contra este lugar y no se apagará.' Y al rey de Judá, que os ha enviado para consultar a Yahveh, le diréis: 'Así dice Yahveh, Dios de Israel: Las palabras que has oído... Pero ya que tu corazón se ha conmovido y te has humillado en presencia de Yahveh, al oír lo que he dicho contra este lugar y contra sus habitantes, que serán objeto de espanto y execración, ya que has rasgado tus vestidos y has llorado ante mí, yo a mi vez he oído, oráculo de Yahveh. Por eso voy a reunirte con tus padres y serás recibido en paz en tu sepulcro, y no verán tus ojos ninguno de los males que yo voy a traer'".

Por este texto, pocas cosas podemos decir de Hulda: Era casada con Salúm, vestidor del rey, y vivían en la ciudad nueva, por lo que serían de situación holgada económicamente hablando. Hulda, ante el temor del rey porque las palabras de la Ley durante mucho tiempo han sido ignoradas por el pueblo, le predice que efectivamente, una tragedia vendrá sobre el pueblo infiel a Dios, pero que su penitencia (rasgar las vestiduras) y su interés en restaurar el verdadero culto, le librarán de padecerla bajo su reinado, que será de paz. El rey Josías se empeñará en el arreglo del Templo, la vida cultual y que todo vestigio de idolatría sea desterrado de entre las costumbres de Israel.

Tumba de Santa Hulda.
Este breve relato demuestra que Hulda sería considerada como mujer de Dios, verdadera hebrea y profetisa, al ser a ella a quien se le consulta sobre el Libro de la Ley hallado. Su testimonio es, además, una autenticación del mismo, lo que la une directamente con Moisés, los profetas y la Ley. Al estar relacionada con sacerdotes y funcionarios reales, su persona sería bien conocida por Josías. Sobre todo si consideramos que el rey no acude al gran profeta San Jeremías (1 de mayo). El Talmud lo explica diciendo que, al ser mujer, Hulda sería más compasiva con su persona, pero esta al empezar la profecía con un “el hombre que os envía” deja claro lo que es para ella el rey: uno más, y no le dará un trato especial. Siguiendo la literatura rabínica, esta nos dice que Hulda y Jeremías eran parientes, y que ambos predicaban juntos y públicamente el arrepentimiento y la conversión a Dios; él a los hombres y ella a las mujeres.

La tradición quiere ver en "la Puerta de Hulda", en el segundo Templo de Dios una conexión con la profetisa y su casa o sitio de predicación, que estarían localizados junto a esta.  Siempre según el Talmud, la tumba de Hulda se hallaba dentro de la ciudad, junto a las tumbas de los reyes. Desde el siglo XIV otro  sitio señala su localización cerca del Monte de los Olivos, en una cueva junto a la actual capilla de la Ascensión. Es un sitio venerado por peregrinos de todas las religiones relacionadas con Tierra Santa; cristianos, judíos y musulmanes. Hulda se inserta entre otros santos del Antiguo Testamento. Los menologios griegos la mencionan a 10 de abril, con estas palabras: “El mismo día, Santa Hulda profetisa". El Calendario de los carmelitas de Malinas, del siglo XVI la trae como santa propia a 2 de abril, recogiendo que en Oriente es a 10 del mismo día.

Fuentes:


-Biblia de Jerusalén. 1976
-Enciclopedia Judía. Jerusalén 1971-1996.
-Acta Sanctorum. Abril, Tomo II
-http://www.torah.org/learning/women/class51.html

-http://www.lectio.unibe.ch


A 10 de abril además se celebra a 






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