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viernes, 26 de febrero de 2021

Mostró lo mejor: Cristo.

San Honesto, presbítero y mártir. 26 de febrero. 

Santos Saturnino, Fermín y Honesto.

Fue Honesto originario de Nimes, ciudad donde se convirtió por la predicación de San Saturnino de Tolosa (29 de noviembre), quien además lo ordenó presbítero, enviándole a predicar a Colonia Pompeiopolis, la actual Pamplona. Allí conoció Honesto al senador Firmo y su mujer, Eugenia, quienes iban a sacrificar a los dioses en el templo de Júpiter. Entonces Honesto le dijo que los dioses paganos eran nada y no tenían poder alguno. Firmo le dice: "Muéstrame algo mejor", a lo que nuestro le habló de Cristo y de su apóstol, Saturnino, quien, coincidentemente, pasaría una semana más tarde por allí. 

Interín, Honesto preparó al matrimonio y a su hijo llamado Fermín, para el bautismo, el cual les fue administrado por Saturnino. Honesto quedó al servicio de Firmo, educando al niño Fermín, quien a los 17 años predicaba a Cristo mejor que su maestro y muchos obispos. Y es que este niño llegaría a ser presbítero y obispo y es el conocido San Fermín (25 de septiembre y 7 de julio). 

San Honesto finalmente alcanzó la palma del martirio en 270. 


Fuente:
-"Actas sinceras nuevamente descubiertas de los santos Saturnino, Honesto y Fermín". R.P. MIGUEL JOSÉ DE MACEDA. Madrid, 1798. 


A 26 de febrero además se recuerda a:

domingo, 20 de mayo de 2018

La Conversión de San Ignacio de Loyola.

La Conversión de San Ignacio de Loyola. 20 de mayo.

En este día celebraba la Compañía de Jesús la "conversión" de su fundador, San Ignacio de Loyola (31 de julio). Memorias como estas solo tenemos, además, la Conversión de San Agustín (4 de mayo), y son memorias que recuerdan que luego de un momento determinado, la vida de estos santos se transformó totalmente, marcando esta conversión un antes y un después. Y se convierten en memorias litúrgicas porque no solo para bien de los propios santos han servido estas sendas conversiones, sino para toda la Iglesia han sido momentos claves de lo que vendría después. En el caso de Agustín, sería el comienzo de su fe católica, la cual defendería posteriormente y la cual ayudaría a definir y esclarecer con sus obras como nadie hasta hoy. En el caso de Ignacio, sería el inicio de su camino apostólico, como adalid de la contrarreforma católica en el siglo XVI.

Ignacio pertenecía a una ilustre familia de la nobleza española. Era un caballero noble y esforzado. Católico, como tantos, pero en asuntos de fe, pues tibio. También como tantos. Sin embargo, el 20 de mayo de 1521, en la batalla de Pamplona contra los franceses, fue herido por una bala de cañón en la rodilla, cuando estaba en la flor de la vida, 30 años. En su convalecencia no tenía nada más que hacer que entretenerse pensando en una bella dama a la cual conquistaría luego, y se pasaba el tiempo soñando con ello, para matar el tiempo. Ero he aquí que un día pensó que podía leer, y buscando en el castillo de los Loyola, encontró una "Vita Christi" y un "Flos Sanctorum". Los ejemplos de los santos le conmovieron al punto que poco a poco dejó de pensar en la tal dama, para constantemente preguntarse "¿Cómo sería ser como San Francisco, o como Santo Domingo?” Hasta que llegó el punto en que notó que le interesaba saber más de la vida religiosa, que de damas.

Su rodilla no sanaba, sino al contrario, el hueso se desvió, creando una úlcera. Le volvieron a partir la pierna para recolocarla, pero nada. Finalmente le quedó más corta que la otra. Así que Ignacio fue sometido a tal tormento sin anestesia alguna. Pensó que moriría, pero el pensar en los martirios de los santos, halló fuerzas para resistir, sobrevivir y plantearse en serio su vida espiritual. Cuando estuvo mejor, emprendió una ardua peregrinación al santuario más famoso de España de aquellos momentos: el de Nuestra Señora de Montserrat (27 de abril). Ante la Santísima Virgen María puso su espada, veló toda una noche y luego de ello, comenzó una vida de penitencia y oración que desembocaría en la fundación de la Compañía de Jesús, 20 años después.

Ad Maiorem Dei Gloriam.


Fuente:
-"Vida de San Ignacio de Loyola". P. PEDRO DE RIBANEYRA. Barcelona, 1863.


A 20 de mayo además se celebra a:


San Baldiri, mártir.
Santa Saturnina, mártir.
San Talaleo y c. mártires.







sábado, 7 de julio de 2012

A Pamplona hemos de ir...


San Fermín. Olloki.
Pregunta: Hola, he buscado en vano a San Fermín... Mi esposo me dice que cuando le preguntó el nombre a su Santo, le vino a la cabeza el nombre de Fermín  ¿existe? Gracias.

Respuesta: Hola. Claro que sí, existe, y no uno solo, pero me detendré en el más conocido, aunque no por su vida, sino por los famosos encierros de toros que se realizan en Pamplona, España, por su festividad. Lo que se sabe de él es bastante legendario y de poco fiar. Aparece como obispo de Amiens donde hay dos San Fermín de Amiens más, uno celebrado el 11 de marzo y el otro el 1 de septiembre. Pero vamos al nuestro:

San Fermín "de Pamplona". 25 de septiembre (invención de las reliquias), 7 de julio y 10 de octubre (traslación de las reliquias a Pamplona).

Las primeras referencias son entre los siglos V o VI, y solo son intentos de reconstruir una “vida”, lo que indica que el culto es anterior y bastante sólido. Esta leyenda dice que nació en Pamplona, España, de padres paganos: Firmo y Eugenia. Sus padres se convertirían y su padre sería incluso obispo. La conversión ocurrió así: Firmo fue a sacrificar a los dioses en el templo a Júpiter, cuando el sacerdote San Honesto (26 de febrero y 28 de noviembre) le dijo que los dioses paganos eran nada y no tenían poder alguno. Firmo le dice: "Muéstrame algo mejor", a lo que Honesto le habló de San Saturnino (29 de noviembre), su maestro, a la sazón, obispo de Tolosa y que, coincidentemente, pasaría una semana más tarde por allí. Instruidos y bautizados, el niño Fermín fue educado por Honesto. Fermín creció fue ordenado sacerdote y obispo por el sucesor de San Saturnino, que fue San Honorato (21 de diciembre). Según la tradición pamplonesa, llegó a ser el primer obispo de esta ciudad. Luego iría, como obispo itinerante (hubo muchos de estos en la antigüedad) a evangelizar en Aquitania, Anjou y otras zonas francesas. Allí sufrió persecución por parte de los sacerdotes paganos, fue apresado y condenado por el gobernador Valerio a recibir azotes, por predicar el Evangelio.

Procesión con el busto relicario. Pamplona.
Llegó a Amiens, donde fue proclamado obispo sedente de la ciudad, allí convirtió con la palabra y el ejemplo a varios nobles, magistrados y más de tres mil pobladores. Un noble llamado Faustino se convertiría y de su descendencia nacería el otro San Fermín obispo de Amiens, el del 1 de septiembre.

Fue mandado a apresar por los magistrados Sebastián y Longulo, fue encarcelado y comenzó un proceso en el que se le pidió que se retractara de su fe, pero se negó, manteniéndose firme. Ante la posibilidad de una revuelta popular, por el aprecio que se le tenía al santo obispo, le decapitaron en la cárcel se cree que, a más tardar el año 303. Su tumba se perdió y no fue hasta casi 400 años más tarde, en el siglo VII cuando lo encontró San Salvio (11 de enero), obispo de Amiens, que organizaría rogativas para que un milagro permitiera hallarla. Un rayo de sol la señala y al abrirla, una agradable fragancia lo inundó todo (fragancia que, por cierto, también sintieron los obispos de Beauvais, Noyon, Cambrai y Thérouanne en sus respectivas sedes).

San Fermín predica en Amiens.
A pesar se saberse poco de su vida, el culto se extendió por Francia, sobre todo el norte, por donde habría predicado. En Pamplona, ciudad que le reclama como hijo y primer obispo, ya aparece documentado el culto en el siglo XII, con la llegada de las reliquias desde Amiens, lo que habla que ya se le tributaría algún culto. En el siglo XIII, su fiesta alcanza la categoría de Rito Doble de Primera Clase (lo que hoy se llama solemnidad) y se celebraba la Traslación y su Octava, del 10 al 18 de octubre. En el siglo XVI se trasladó al 7 de julio y luego se expandió por toda España y América sobre todo en el siglo XVIII, por la emigración e influencia navarra. En 1657 Papa Alejandro VII lo declaró junto a San Francisco Javier (3 de diciembre), patrón de la ciudad de Pamplona (antes y aún hoy, lo era San Saturnino).

Desde la Edad Media fue protector de toneleros, panaderos, comerciantes e invocado contra la sequía, el escorbuto y la erisipela. A veces le acompaña un unicornio, pero no sé por qué. En Amiens se celebra su memoria, el 25 de septiembre, día que también lo recoge el Martirologio Romano. Como decía al principio, famosos son los encierros de toros por su fiesta en Pamplona. Un detalle interesante, el toro no tiene nada que ver en su leyenda o iconografía, mientras que sí aparece en la vida de San Saturnino de Tolosa, pues uno de sus castigos fue ser arrastrado por las calles atado a un toro.



Fuentes:
-"Actas sinceras nuevamente descubiertas de los santos Saturnino, Honesto y Fermín". R.P. MIGUEL JOSÉ DE MACEDA. Madrid, 1798.
-"Panegírico en honor del glorioso martir San Fermín. FR. JUAN BERNAL O.M. Valencia, 1765. 



A 7 de julio además se celebra a
Beato Ralph Milner, laico mártir.
San Enoch de Amatin, carmelita.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...