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domingo, 24 de junio de 2018

Apóstol de la conquista.

San Anders Sunesøn de Lund, obispo. 24 de junio.


La visión de San Anders.
Nació en 1160 en Dinamarca, en una familia de alta nobleza y emparentada con la casa reinante. Estudió en las universidades de París y de Bolonia. A su regreso a Dinamarca fue nombrado Canciller del reino. Elaboró un Corpus de leyes danesas, traduciéndolo además al latín. También escribió un Hexameron, utilizado durante siglos por la Iglesia danesa para el estudio de la Biblia.

En 1201 subió al empíreo el obispo de Lund, San Absalon (21 de marzo), y nuestro Anders fue nombrado su sucesor. Enseguida se preocupó por la evangelización-conquista de los pueblos bálticos, y por ello emprendió una campaña en Roma para que el papa Inocencio III diera el carácter de Cruzada a esta empresa. En 1219, reinando Honorio III en el solio pontificio, Waldemar II de Suecia entra en guerra con los estonios y Anders le acompaña. De esta guerra hay una leyenda que cuenta que, teniendo los estonios acorralados a los daneses en Lyndanisse (la actual Tallin), gracias a las oraciones de nuestro biografiado, se vio aparecer en el cielo una lábaro rojo con una cruz blanca, lo cual animó a los daneses a seguir peleando y así ganaron la batalla y la guerra.

Anders dimitió del episcopado en 1223, retirándose a vivir como eremita en isla de Ovö. Algunos señalan que se había contagiado de lepra, pero su cuerpo reposa en la catedral, hoy luterana, de Lund. Se le llama el "Apóstol de Estonia".

Fuente:
-https://www.heiligenlexikon.de

A 24 de junio además se celebra a:


Beato Jarich,
premonstratense.
San Romboud,
ermitaño mártir.
San Thöger, presbítero.
San Juan Bautista.





lunes, 14 de agosto de 2017

Asaeteado, y bien asaeteado.

San Marcelo de Apamea, obispo y mártir. 14 de agosto.

Restos de un templo romano en Apamea.
Su historia nos es dada por Teodoreto y Sozomeno, en sus adiciones a la "Historia Eclesiástica". Se enmarca en el reinado de San Teodosio I (17 de enero), el cual publicó un edicto según el cual todos los templos paganos debían ser destruidos. El Edicto además prohibía todos los sacrificios paganos y así establecía una multa para todos aquellos funcionarios públicos que entraran a los templos que aún estuvieran en pie. Y la cosa llegaría a más, pues en 392 se implementaría la pena de muerte y la confiscación de los bienes para todos aquellos que practicaran la idolatría y los sacrificios de animales. Lamentablemente, el tiempo de persecución había hecho mucha mella en los cristianos como para que se abstuvieran de destruir los templos paganos, vestigio de la época de tormentos y persecusiones. El amor por el arte, y la belleza como parte del culto cristiano tardarían en llegar, lamentablemente. Por todo el imperio se comenzó una progresiva destrucción de edificios sagrados, algunos espectaculares y otros mediocres.

Cuando Teodosio publicó su edicto contra la idolatría, el obispo de Apamea de Siria, era nuestro Marcelo. El prefecto imperial de Oriente se dirigió a Apamea, para hacer cumplir las órdenes del emperador, llevando consigo un cuerpo de soldados. El prefecto estaba decidido a demoler el gran templo de Júpiter, cuyas ruinas aún dejan ver su singular belleza. Pero le fue imposible hacerlo, debido a la firmeza y la solidez de la estructura. Los arietes y las bolas de plomo no podían contra el edificio. Casi desistía, cuando al día siguiente apareció un hombre que se comprometía a demoler él solo el templo, pero debían pagarle el doble, como si fueran dos trabajadores. El obispo Marcelo se comprometió a pagar la suma. Según Zosomeno, que lamenta la destrucción, el hombre cavó alrededor de 3 de las 16 columnas del templo, e incendió la estructura de madera que rodeaba la argamasa que sostenía los pilares. La argamasa recalentada se desmoronó y con ello cayeron las 3 columnas, arrastrando tras de sí otras partes del templo.

Luego de este templo, Marcelo la emprendió contra un templo que había en Aulone, un distrito de Apamea. Pero los habitantes del lugar, fueran paganos o simplemente no querían se destruyera el edificio, se enfrentaron con flechas con los soldados que llevaba el obispo. Este se hallaba en una zona apartada, fuera de la refriega, pero fue visto por los defensores del templo, que se precipitaron sobre él y, luego de asaetearlo, le quemaron vivo. Los agresores fueron aprendidos y los hijos de Marcelo pretendían vengarse, pero el prefecto lo impidió, alegando que era un mártir y como tal sus parientes debían alegrarse a causa de su muerte y victoria.

El martirologio romano no recoge su memoria, y me alegro, pues destruir arte sacro, sea de quien sea, es un horror y una barbaridad. La Iglesia Copta y la Griega celebran su memoria a día de hoy.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 14 de agosto además se celebra a
Santa Atanasia de Aegina, abadesa.
San Eusebio de Roma, presbítero mártir.

viernes, 30 de diciembre de 2016

La Traslación de Santiago.

La Traslación del Apóstol Santiago. 30 de diciembre.


Desembarco de las reliquias.
Sobre las reliquias de Santiago Apóstol y que tradicionalmente se creen en Compostela, mucho se ha escrito, y tal vez sea poco aún. Todos, detractores e incondicionales confluyen en una cosa: El sepulcro y las reliquias de Santiago han conformado el arte, la historia, la piedad, la asistencia y la caridad, etc., de toda Europa. Muchos más ilustres han escrito o a favor de la permanencia del cuerpo del santo apóstol y ellos remito. Por mi parte, solo me interesa contar la leyenda de la Traslación, cuya festividad la autorizó el papa Gregorio XIII, y Sixto V la extendió a todos los territorios hispánicos:

Después que el santo alcanzó el martirio en Jerusalén a manos de Herodes, ocurrió que los judíos para que los cristianos no sepultaran piadosamente al santo, arrojaron el cuerpo y la cabeza cortada por las murallas de la ciudad, para que los perros y las aves carroñeras lo devorasen. Tenía Santiago siete discípulos, conocidos como los Siete Varones Apostólicos, que son: San Torcuato (1 y 21 de mayo, y 14 de junio), San Tesifonte (1 y 27 de abril, y 3 de mayo), San Indalecio (15 de mayo), San Segundo (2 de mayo), San Eufrasio (13 de marzo), San Cecilio (1 de febrero) y San Hesiquio (15 de mayo). Estos siete, que habían predicado en España con Santiago, y con él habían vuelto a Jerusalén, tomaron de noche el santo cuerpo y se fueron al puerto de Joppe, adonde les guió un ángel. Allí se dieron cuenta que ni tenían barco, ni dineros, ni contaban con algo para trasladar el cuerpo lejos de sus enemigos. Pero el ángel les mostró un barco silencioso, que aparecía ante ellos preparado para zarpar, aunque sin capitán, ni remeros, ni gente alguna. Los santos, confiando en la Providencia, subieron al barco, que se puso en movimiento enseguida, movido por los ángeles.

Hallaron tiempo apacible todo el tiempo, como Dios lo había dispuesto. Atravesaron el Mediterráneo y salieron al océano por Gibraltar, tomando al norte bordearon la península ibérica para llegar a lo que hoy se conoce como Finisterre, al puerto de Iría Flavia, donde el barco se detuvo tan misteriosamente como había comenzado a navegar. Allí desembarcaron los siete discípulos de Santiago con sus reliquias, conociendo por revelación divina, que debían adentrarse en el continente, pues allí no estarían seguras las reliquias. Y se encaminaron a un sitio llamado Liberum Domum y que, con el tiempo, se llamaría Compostela. Hallaron una cueva en la que había un ídolo, que derribaron, hallando luego algunos instrumentos con los que labraron algunas piedras para edificar un sepulcro y una capilla en la caverna. Y con la columna sobre la que el apóstol había sido decapitado y el ara que Santiago había usado en Jerusalén, que las habían trasladado también, edificaron un altar para celebrar el Santo Sacrificio.


Santiago Apóstol.
Guido Reni.
Una vez sepultado el apóstol, los santos designaron a dos discípulos, llamados Teodoro y Atanasio, para que quedaran custodiando y venerando las reliquias de Santiago. Además, predicaban a Cristo a los habitantes de la zona. Los siete varones, por su parte, se dispersaron por toda la península para evangelizarla. Pasó el tiempo y murieron los dos custodios, que fueron sepultados junto a Santiago, como habían pedido a los discípulos que habían hecho mediante sus predicaciones.

Y pasaron los siglos, los hombres, las guerras y las enfermedades… y del sitio del sepulcro de Santiago se perdió memoria. Una espesa selva cubrió la cueva y pasaron 8 siglos, hasta que ocurrió la Invención de las reliquias del apóstol, pero eso ya lo podéis leer en su día, la séptima kalenda de junio, es decir, a 26 de mayo:
La Invención de Santiago Apóstol.


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Diciembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.

A 30 de diciembre además se celebra a
San Eugenio de Milán, obispo.
San Anisio de Tesalónica, obispo.

Y además

De la Invención y Traslación de reliquias en la Iglesia.
La Invención de las reliquias de San Esteban.
La Invención de Santiago Apóstol.
La Traslación de San Gregorio Nacianceno.
La Traslación de San Juan de Mata.
La Traslación de San Phantalo
La Traslación de los Reyes Magos.
La Traslación de Santa Juana de Lestonnac.
La Traslación de Santo Tomás de Aquino.
La Traslación de San Mateo Evangelista.
La Traslación de Santa Isabel de Hungría.
La Traslación de Santo Domingo de Guzmán.
La Traslación de San Juan de la Cruz.

viernes, 2 de septiembre de 2016

De fundadoras y cráneos.

Beata Ingrid de Skänninge, viuda dominica. 2 de septiembre.

Vida terrena, casada y religiosa.
No se conoce mucho sobre los primeros años de Ingrid, salvo que nació en Suecia, sobre 1220, y su padre era un prominente hombre llamado Elof, de la noble familia Elofssönernas. Su sobrina Cristina fue la primera mujer de Birger Persson, el padre (en segundo matrimonio) de la gran Santa Brígida de Suecia (23 de julio y 7 de octubre) y aunque no fueron familia carnal, los historiadores apuntan a la influencia espiritual de Ingrid en Brígida. Es la época del afianzamiento de la cultura cristiana en Suecia, convertida totalmente tardíamente, en el siglo XI. 

Muy joven aún, Ingrid se casó con un noble llamado Siger y no tuvo hijos. Enviudó en 1271 y dedicó su fortuna al sostenimiento y expansión de la Iglesia sueca fundando monasterios, iglesias, escuelas y hospitales. A la par, se rodeó de un núcleo de mujeres piadosas que se adentraban en la oración, la lectura espiritual y el ascetismo bajo la influencia dominicana. En 1272 con dichas mujeres funda en Skänninge un beaterio dominico, tomando el hábito de la Orden y viviendo bajo una regla común. Ingrid fue elegida "priora" del grupo. Con algunas de las demás, emprendió una peregrinación a Santiago, Roma, Jerusalén, visitando los sepulcros de los mártires y empapándose de la historia y espiritualidad de diversos sitios y tiempos. En este viaje tuvo algunas revelaciones y gracias místicas. En 1281 logró el permiso de Martín IV para que su beaterio se transformase en monasterio dominicano, con clausura y con votos solemnes.

Vida eterna, culto y reliquias.
Falleció el 9 de septiembre de 1282 y pronto recibió culto en su sepulcro, obteniéndose numerosas gracias por su intercesión. En 1391, cuando Santa Brígida fue canonizada, Suecia pidió al papa Bonifacio IX que lo fuera Ingrid también, pero no prosperó la causa. Lo más que se logró fue una traslación de las reliquias que autorizó Alejandro VI y que se llevó a cabo el 2 de septiembre de 1507. Esta invención y traslación puede considerarse sin dudas una beatificación equivalente.

Después de 1527, llegada la herejía protestante, y hecha Suecia luterana a la fuerza, los luteranos expulsaron a las dominicas y destruyeron el monasterio, del que apenas quedan unas ruinas. Las reliquias de Ingrid fueron trasladadas a Vastedna, de donde se habían expulsado a las monjas brigidinas, donde estuvieron hasta el siglo XVII, cuando les ocurrió una rocambolesca historia: En 1645 el bailarín y coreógrafo oficial del reino sueco, católico, robó el cráneo de Ingrid, creyendo que se llevaba el de Santa Brígida. Tres años lo retuvo y luego lo entregó al embajador de Francia, Gaspard Coignet, que lo envió a la iglesia de Courson-les-Carreras, Borgoña. En 1959 se le donó a las brigidinas de Uden, que durante años lo han venerado como el cráneo de su santa fundadora, sin serlo.

Fuente:
-"Sanctity in the North: Saints, Lives, and Cults in Medieval Scandinavia". THOMAS A.DUBOIS (Editor). University of Toronto, 2008.

A 2 de septiembre además se celebra a  
San Brocardo, carmelita.  
Santa Margarita de Lovaina, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...