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martes, 16 de marzo de 2021

"jamás pudieron quitarle el tesoro de la fe"

San Julián de Cilicia, mártir. 16 de marzo. 

La fuente para saber de este mártir es una homilía que San Juan Crisóstomo le dedica en su memoria: 

“La misma Provincia que vio nacer al gran Pablo para el Apostolado, produjo a Julián para el martirio y la Cilicia dio a la Iglesia estos dos Santos. Luego que se declaró la guerra a los soldados de Jesucristo, y que llegó el tiempo de la pelea, este último cayó en manos de un hombre quien, con el título de Magistrado, ejercía la crueldad de una bestia feroz. Pero considerad un poco el artificio. Conociendo este malvado Juez que el alma de Julián era de un temple tan impenetrable que los suplicios no podían alterarle, emprendió vencerle dándole tiempo dilatado. Hacíale comparecer ante sí todos los días y le volvía a enviar después a la cárcel, concediéndole nuevamente largas. No quiso cortarle luego la cabeza porque esta muerte tan pronta hubiera sido muy favorable al mártir y no era esto lo que pretendía aquel juez inhumano. Buscaba cómo probar su paciencia con repetidos interrogatorios, y amenazas, con la vista de los tormentos, con promesas y, en fin, sirviéndose de varias invenciones para estremecer este peñasco de constancia. 
 
Túvole por espacio de un año paseándole por toda la Cilicia, llevándole consigo como un reo, y cargándole a vista de toda la Provincia de oprobrios, y de afrentas. Pero se engañaba en esto, porque no hacía sino aumentar el mérito y la gloria de su prisionero (…) No solo confirmaba a los fieles en la fe por su reputación, sino que también atraía a los infieles; y esto con solo mostrarse él mismo a unos, y a otros. Pretendían hacer a todos los de Cilicia testigos de su vergüenza y de su infamia, y era muy al contrario. (…) 

Nuestro mártir publicaba la grandeza, y la majestad de Jesucristo, cuando padecía tan largas y tan crueles penas por sus intereses, y por su nombre. Menos brilla el firmamento en una noche de invierno cuando estando el aire puro, y sereno, nos deja ver todas sus estrellas, que [lo que] luce el cuerpo de Julián cubierto de llagas. Sí, por cierto: los astros, digo otra vez, fijos en el cielo, son menos luminosos que las heridas de nuestro mártir. Vosotros me confesareis que los demonios, y los hombres ven igualmente las estrellas: mas por lo que toca a las llagas de Julián, los hombres bien pueden verlas: los fieles muy buena vista tienen para mirarlas, pero los demonios se quedan deslumbrados. ¿Qué digo yo?, ni siquiera se atreven a echar una mirada: su resplandor los cegaba. 

Y esto es tanta verdad, que aun el día de hoy estos espíritus impuros no pueden sufrir esta luz tan superior. Traigan un energúmeno ante las Reliquias del Santo, por intrépido que sea el demonio que le posea, por furioso que parezca, jamás se acercará a ellas, y le veréis huir al llegar al pórtico: antes pasará por carbones encendidos: más presto se arrojará a ellos, que pasar a este lugar sagrado; y sola la vista del sepulcro le hará huir, y retirarse. Pues si después de tanto tiempo como se ha pasado desde la muerte del mártir, aun hoy, que este cuerpo no es más que ceniza y polvo, no se atreven los demonios ni aun a mirarle, ¿qué confusión y tinieblas no serían las suyas, cuando del todo brillante con la purpura de su sangre hería sus espantadizos ojos? 

Había, pues, llegado a ser Julián el objeto del furor insensato de un idólatra. Veíase rodeado por todas partes de un tropel de tormentos. Sufríalos todos a un tiempo: los que padecía, y los que aún no experimentaba: los que estaba pronto a pasar, y los que había de llevar después. Porque los verdugos estaban alrededor de él como otras tantas bestias insaciables: unos le herían los costados, otros le levantaban el pellejo: estos penetraban más adentro y descubrían los huesos, y aquellos llegaban a verle las entrañas. Pero en vano profundizaban, porque jamás pudieron quitarle el tesoro de la fe. No es este tesoro como el de los reyes, porque desde el momento en que os han abierto las puertas o habéis penetrado las paredes que los encierran, los veis y los tocáis. Aquí todo es al contrario: Jesucristo, divino tesoro de Julián, está en su corazón como en un santuario: los verdugos penetran las paredes, abren, rompen, quebrantan las puertas de este relicario, y no pueden ni hallar la riqueza que se oculta, ni mucho menos hacerse dueños de tan preciosa alhaja. (…) No obstante, profirió el mártir una palabra y salió de su boca acompañada de un rayo de luz, más brillante que los del sol: atraviesa esta el aire, elévase al cielo y penetra hasta lo más alto. Percibiéronla los ángeles, los arcángeles la hicieron lugar para que pasase, y los querubines la recibieron, y la condujeron al pie del trono de Dios Padre. 

Viendo en fin el juez la inutilidad de sus esfuerzos y el poco éxito de su empresa, conociendo que era tirar coces contra el aguijón, y dar en un diamante el continuar atormentando al invencible Julián, resolvió hacerle morir con brevedad. Porque la muerte de los mártires es una señal de su victoria, y de sus enemigos la vergonzosa derrota. Ved aquí el género de suplicio que inventó el tirano, o por mejor decir, que renovó para distinguir su crueldad, pero que al mismo tiempo señaló la grandeza del valor del santo mártir. Trajeron un gran saco lleno de arena hasta la mitad: metieron en él al Santo con víboras, escorpiones, y otras especies de serpientes muy venenosas y después echaron todo esto al mar. Y así ved al mártir a merced de estos horribles insectos: ved al justo segunda vez con las bestias: digo segunda vez, para traeros a la memoria la historia antigua de Daniel. Arrojaron a Daniel en un lago, y a Julián en la mar. Recibióle este elemento para coronarle y para dárnosle tal como le poseemos en esta caja. 

Se dignó Dios repartir con nosotros a los mártires: él toma el alma para sí y a nosotros nos deja el cuerpo, para que teniendo siempre a la vista estos sagrados despojos nos animásemos a la práctica de las virtudes que los han consagrado. Porque si la vista de las armas ensangrentadas de cualquier hombre valiente, excita cierto ardor marcial hasta en el corazón más cobarde, (…) ¿qué debemos sentir nosotros, que vemos, que tocamos, no las armas de este soldado de Jesucristo, sino su cuerpo ensangrentado por la gloria de su Maestro, y del nuestro? Aun cuando fuésemos los más cobardes de todos los hombres, esta vista sola es capaz de encender en nuestros corazones el mismo ardor que consumía al de Julián. Dios nos confía las reliquias de los Mártires para que tengamos entre manos la materia de una filosofía la más sublime y elevada”.


Fuente:
-"Las Verdaderas actas de los Martires". Tomo III. Teodorico Ruinart. OSB. Madrid, 1776.


A 16 de marzo además se celebra a:

San Heriberto de Colonia,
obispo
.
Santa Eusoye de Hamage,
abadesa
.
San Abraham Kidunaia,
eremita
.







miércoles, 15 de noviembre de 2017

De un santo malo.

San Malo, obispo. 15 de noviembre y 11 de julio, traslación de las reliquias.

Malo (Maclovius o Machutus) nació en Gales, y fue hijo de Caradog. Sus primos fueron los célebres San Samson de Dol (28 de julio) y San Maglorio (24 de octubre), y su tía fue Santa Arilda (30 de octubre).

Una leyenda, que hace a Malo discípulo de San Brendan el Navegante (16 de mayo) en Llancarvan, cuenta que en una ocasión en que el adolescente había jugado junto al mar junto a otros muchachos de la escuela monástica, se acostó sobre unas algas a descansar y se quedó dormido. Sabido es que en esa costa la marea crece rápidamente, sin tiempo casi de advertirlo, por lo que cuando Brendan notó que faltaba Malo, se fue a la orilla y lo vio sentado tranquilamente sobre las algas, que le sostenían y le protegían de ahogarse. Malo pidió al abad que le pasara su breviario para orar hasta que las aguas bajaran, y Brendan, lleno de fe, arrojó su salterio en las olas, y la marea llevó el libro a los pies del discípulo sin mojarlo. Pero realmente ni San Brendan fundó en Llancarvan, ni Malo estudió en ese monasterio, sino en el de Aleth, en Bretaña. Este recinto fue ciertamente fundado por Brendan, pero más de 100 años antes, así que Malo no pudo ser su discípulo.

Otra leyenda, que no faltan nunca, cuenta que las virtudes de Malo despertaron el cariño de su abad, y al mismo tiempo los celos de algunos de los otros monjes. Estos le hacían maldades para que su abad le regañara, como apagar las velas de la iglesia para que el abad creyera que el santo no las había encendido, siendo su tarea, o apagar el fuego de la sala común. De hecho la leyenda dice que en una ocasión le enviaron a buscar carbón encendido para encender el fuego en otro sitio del monasterio, pero al llegar, Malo halló el carbón apagado. Aún así, lo tomó en su pecho y al llegar adonde su abad, lo tenía encendido, pues tanto era el celo de su corazón por obedecer, que ardía y encendió el carbón. 

Brendan entonces reprendió a los monjes traviesos y junto a Malo se fue del monasterio para servir a Dios en soledad sin ser molestados. sin embargo, cuando llegaron a la orilla del mar, no había barca para llevarles, y de lo profundo surgió una ballena que dejó que los santos subieran sobre ella y les transportó. Pero realmente, como ya dije, Brendan vivió mucho antes que nuestro santo.

Ciertamente, viviendo en la soledad, Malo fue avisado por un ángel de que había sido elegido obispo de Aleth, siendo voluntad de Dios que aceptara. El santo obedeció luego de pedir consejo al ermitaño San Aarón (22 de junio) y tomó la sede, siendo un magnífico pastor, reformando la Iglesia y fundando varios monasterios para la evangelización de la región. Otros portentos se cuentan de él, como que hizo que un lobo que se había comido el asno de una anciana, sirviera de cabalgadura a la misma. Sobre 625 el santo tuvo que abanonar su sede por la oposición que le hicieron algunos nobles de mala vida. Le acogió Leoncio de Saintes, que le permitió alojarse en el monasterio de Brie.

Al parecer durante un tiempo pudo volver a su sede, pero si fue así tuvo que volver a irse, pues establecido en el monasterio de Archambray le sorprendió la entrada en la Vida Eterna, el 15 de noviembre de 627. Dejó como sucesor en la sede de Aleth a su amigo San Gurval (6 de junio), compañero de sus tiempos monásticos. En Archambray fue sepultado y sus reliquias fueron veneradas lo menos 50 años, hasta que un joven amigo del obispo San Bili de Aleth (3 de septiembre) las robó por encargo de este, para llevarlas a Aleth. Las reliquias fueron recibidas con gran ceremonia por el obispo y la gente de Aleth. Una parte fueron llevadas al monasterio del santo y otras fueron depositadas en la catedral. En el siglo X se llevaron a París por miedo a los asaltos de los paganos, pero allí en París sufrieron los ataques de los revolucionarios en la Revolución Francesa. Solo se salvó un hueso del hombro que desde antes se veneraba en Moiselles, cerca de Versalles.

El santo tiene una iglesia dedicada en Roma, frente a la bellísima iglesia de San Ignacio.


Fuente:
"Vies des pères, des martyrs, et des autres principaux saints". Tomo XI. ABBÉ GODESCARD. Toulouse, 1808.
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 15 de noviembre además se celebra a
Santos Gurias, Samonas y Habib, mártires.
San Leopoldo III, marqués de Austria.

viernes, 8 de abril de 2016

Santos Edesio y Anfiano, mártires.

Santos Edesio y Anfiano, hermanos mártires. 8 de abril.

Santos Edesio y Anfiano 
con San Tito el Taumaturgo.
Vivieron ambos hermanos entre finales del siglo III y principios del IV. Nacieron en Licia, y eran hijos de padres ricos y paganos. Estudiaron en una prestigiosa escuela de Beyrut, sitio donde se convirtieron a la fe de Cristo, y donde dieron testimonio de su fe cristiana con su vida íntegra, casta y caritativa. Una vez regresados a casa, decepcionados de la vanidad del mundo, dejaron a sus padres y se fueron a Cesarea. Allí fueron discípulos de quien en Beyrut había sido su compañero, el célebre mártir San Pánfilo (16 de febrero y 1 de junio) y se dedicaron al estudio de las Escrituras y los primeros Padres y al ejercicio de la caridad. Edesio continuó sus estudios de filosofía, en los que adelantó muchísimo en poco tiempo. Era firme defensor de la justicia, y a causa de ella (motivado por su fe cristiana) sufrió condena de trabajar en unas minas en Palestina, con menos de 20 años. De allí fue trasladado a Alejandría. 

Así ambos hermanos, separados por la distancia, ambos estaban unidos por su fe cristiana y su compromiso con los pobres o los perseguidos. Anfiano, animado a predicar a Cristo, se fue donde Urbano el gobernador, y llegó en el preciso momento en que este sacrificaba a los dioses; le sostuvo el brazo, y sin soltarlo, le habló de lo vano del culto a dioses inicuos, mientras se lo negaba al verdadero Dios. Los asistentes al sacrificio se arrojaron sobre él, le molieron a golpes y el gobernador le mandó a la cárcel. Al día siguiente fue presentado al gobernador, que le obligó a sacrificar. 

Como Anfiano se negó, entonces Urbano le hizo rasgar los costados, descubriéndole los huesos y las entrañas. Le apalearon tanto que le hincharon la cabeza y le desfiguraron el rostro de tal modo que, según Eusebio, le dejaron irreconocible. Como tan dolorosos tormentos no mellaban su constancia, le encendieron alrededor de los pies mechas encendidas, que le consumieron la carne, viéndose los huesos. Así le enviaron a la cárcel, para sacarle al otro día y al tribunal. Este, al constatar que no había nada que hacer, mandó que le arrojaran al mar. Eusebio dice "parecerá increíble lo que voy a referir; mas ello sucedió: todos los de Cesarea fueron testigos del milagro; así no es justo callarlo. Luego pues que el santo cuerpo fue sumergido en el agua, se movió la más horrorosa tempestad en el mar y en el aire, y hasta la tierra y la ciudad de Cesárea se estremecieron".

En cuanto a Edesio, su amor por la justicia también le llevó a reprender públicamente al gobernador de Alejandría, el cual castigaba sin piedad a hombres, paganos o cristianos, abusaba de las mujeres, vírgenes o casadas. Eusebio nos cuenta que por confesar a Cristo, fue flagelado y atormentado junto a un joven llamado Urbano. Como no podían hacerle apostatar, fue metido en un saco de piel de buey, junto a con un perro y un áspid, y arrojado al mar, como lo había sido Anfiano. Ambos padecieron en 305, imperando Maximiano.

Fuente:
-"Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia eclesiástica". Volumen 3. Dn. FÉLIX AMAT DE PALAU Y PONT. Madrid, 1806.


A 8 de abril además se celebra a
La Traslación de San Alberto de Jerusalén.

jueves, 2 de abril de 2015

De un santo y un milagro. San Francisco de Paula.

San Francisco de Paula cruza el mar.
Iglesia de Santa Rosa de Viterbo.
Querétaro, México
Pregunta: Estimado Ramón, una vez más acudo a tí en busca de saber que escena es la que se representa y a que santos corresponden, la encontré en el templo de Santa Rosa del Viterbo en Querétaro, México. Saludos. México.

Respuesta: Hola querido. Recién me di cuenta que te respondí a medias, pues te dije lo que ocurría en la pintura, pero no te di mas detalles del santo. Perdóname. Se trata de:

San Francisco de Paula, ermitaño, fundador.
El lienzo narra el milagro que ocurrió el 4 de abril de 1464. Habiendo llegado San Francisco de Paula con dos religiosos suyos a Catona, con rumbo a Messina, le pidió a un barquero, de nombre Pedro Coloso, que le cruzara el estrecho por caridad, pues los religiosos mínimos no llevaban dinero. El barquero se negó a llevarles sin cobrar, entonces Francisco se arrodilló, hizo oración, trazó la cruz sobre el mar y quitándose el manto, lo tendió sobre las aguas. Entonces subió a él junto con sus frailes y con buen viento cruzaron a la otra orilla. Se dice que el barquero, arrepentido, volvía todas las tardes a la orilla, esperando viniera el santo otra vez y tener el privilegio de cruzarle de orilla. Cosa que tampoco extraña, siendo ese su oficio, barquero.

Visto esto, aprovecho que hoy es su día para contestarte y ampliarte datos públicamente, en forma de cronología, que es una forma que no utilizo nunca en el blog, por ser algo fría, pero que viene bien cuando hay poco tiempo. Me baso en el libro "San Francisco de Paula. Vida Ilustrada", que hace tiempo me regaló un amigo.


CRONOLOGÍA DE SAN FRANCISCO DE PAULA:
1416: Nace el 27 de marzo en Terraveccia. Hijo de Santiago y Viena, luego de años de esterilidad y hacer una promesa a San Francisco de Asís (4 de octubre, 17 de septiembre, Impresión de las llagas; 25 de mayo, traslación de las reliquias a la basílica de Asís). Unas llamas milagrosas anuncian que será grande.

1428: Por la promesa de sus padres, con doce años entra al convento de los franciscanos conventuales de Argentano, para vestir el hábito votivo por un año. Comienza a ejercitarse en la penitencia. Al cabo de un año le proponen ser franciscano, pero regresa a casa.

Entre 1428 y 1435: Peregrina con sus padres por Roma, Asís, Loreto. Al regresar se queda a las afueras de Paula para ser ermitaño en una cueva, viviendo en ayunos, oraciones, penitencia y oración. sufre tentaciones, pero las vence con humildad y oración. A los quince años ya tiene algunos discípulos y construyen algunas celdas y una ermita. Se le aparece San Francisco con el plano de la iglesia y convento que ha de construir.

1435: Tiene 19 años. Instituye su Orden de los Mínimos (o sea menos aún que los Menores de San Francisco), cuya distinción principal es la Cuaresma perpetua, o sea, ayuno y abstinencia totales. La construcción del convento y la vida cotidiana de Francisco está llena de portentos: cojos, ciegos, muertos, lisiados, todos recuperan la salud. Brotan las fuentes, se detienen los aludes, las vigas de madera son transportadas por ángeles. Podrían escribirse varios artículos solo con los milagros que se le atribuyen.

1454: Va a Paterno, cerca de Cosenza, a construir el segundo convento de la Orden. Prosiguen los milagros: Divide un árbol que estaba en medio de dos lindes, sana nobles y plebeyos, resucita a un atrapado por las piedras, expulsa demonios, prueba su virtud ante un religioso que lo calumniaba, trasladando fuego con las manos. Conoce al que sería su Vicario, Pablo Rendacio

Sobre 1455: Se traslada a a Spezzano Grande a fundar el convento de la Trinidad. Allí convierte y admite como religiosos a los jóvenes nobles y amantes, Juan Cardurio de Roccabernarda y Bernardino de Cropalati, que le acompañarán siempre.

1464: 4 de abril. Ocurre el milagro que da pie al artículo (ver arriba), mientras se dirigía a Messina. Funda un convento en Milazzo, donde resucita a un ahorcado, muerto de tres días.

Entre 1467 y 1473: Regresa a Calabria, a su querido convento de Paterno a continuar su vida austera a rajatabla. Pablo II, temiendo esa vida penitente y pobre de Francisco, envía como legado suyo a Baltasar de Spigno a averiguar si son fieles a la Iglesia, exagerados, herejes o que. Aunque va de incógnito, Francisco le reconoce. El legado, satisfecho, le advierte de que semejante austeridad no debe imponerla a los religiosos como a él mismo. Francisco toma fuego en las manos y dice "para quien ama a Dios, nada es imposible". Tan impresionado quedó, que luego de informar al papa, regresó adonde Francisco para ser religioso mínimo, siendo el primer presbítero que tuvo la Orden.

Como Francisco predicaba contra los poderosos, los malos gobernantes y contra el mismo rey de Nápoles, reino al que pertenecía Calabria. Era Nápoles tierra del reino de Aragón, por lo que Ferrán I de Aragón, molesto con la predicación del santo, manda apresarlo y destruir todos sus conventos. Francisco apela a la autorización de los papas Pablo II y Sixto IV, y de los obispos de donde fundaba. El rey le considera rebelde y manda a su propio hijo a escarmentarle, pero al entrar al convento con los soldados, Francisco se hace invisible y no le ven aunque le pasan por el lado. Ante este portento, el rey reconoce que es hombre de Dios, le deja en paz y aún más, le ayuda a fundar en Nápoles. 

1474: 17 de mayo. Sixto IV aprueba la Orden, y, además, le da todos los privilegios de los que gozaban las venerables ordenes de los franciscanos, dominicos, carmelitas y agustinos. Nombra a Francisco como superior General, aunque este intentó negarse. En estas fechas escribe la Regla, ayudado Baltasar de Spigno y Bernardino de Cropalati, ya presbítero. Luego en Francia la retocará hasta cuatro veces. Al ejemplo de las demás órdenes mendicantes, también escribe una Regla para los seglares colaboradores con su obra.

1480: Tiene una apoplejía el despiadado Luis XI de Francia y, aunque mejora, le quedan dolencias que poco a poco le debilitan y le acercan a la muerte. En 1482, conocedor de los milagros de Francisco, ordena traerle para ser curado, sí o sí. Francisco se niega, Luis le presiona por medio del rey de Nápoles y Francisco vuelve a negarse. Entonces le presiona por medio del papa Sixto IV, que le ordena ir a Francia por obediencia, y Francisco accede.

1483: Parte Francisco hacia Nápoles, acompañado de tres religiosos. Desprecia la galera y comitiva reales enviadas por Ferrán, para hacer el camino a Nápoles como un humilde fraile: en burro. Antes de partir ocurre un portento: Su hermana  Brígida llora y le pide un recuerdo, el santo, pacientemente y al no tener nada propio, se arranca una muela con los dedos, y se la da. El camino a Nápoles está lleno de prodigios; el más conocido, el de su borrico "Martinello": Lo lleva Francisco a herrar, pero no tenía con que pagar, al pedirlo "por caridad", el herrero se niega y pide su paga, así que el burro mueve las patas y deja caer las herraduras.

La acogida en Nápoles fue apoteósica: Rey, nobles, clero, pueblo, salieron a recibirle y aclamarle. Le escoltaron mientras el santo iba recogido y sin levantar la vista. En el castillo de Nápoles ocurren dos prodigios de los más representados del santo:


"Vera Efigie" de San Francisco.
Jean Bourdichon. 1519.
1. El rey envía un sirviente con una bandeja de pescados fritos, pero Francisco traza la cruz sobre ellos y los peces recuperan la vida. Francisco manda decir a Ferrán: "Así como yo los he restituido a la vida dígnese él a devolver la libertad a tantos infelices como tiene sepultados en el fondo de las prisiones".
2. El rey Ferrán le otorga una dádiva de monedas de oro para que funde un convento en la ciudad. Francisco las toma y dice: "Esta es, majestad, la sangre de vuestros súdbitos, que clama a Dios (...) si no enmendáis vuestra conducta y no mejoráis vuestro gobierno, no pasará mucho tiempo sin que se derrumbe vuestro trono de desaparezca vuestra estirpe". Y para probar lo dicho, partió una moneda, de la que escurrió sangre. Que Francisco era santo, pero no se callaba nada, eh. (Efectivamente, Ferrán moriría sin descendencia y su tío Federico sería derrocado en 1500, aún en vida de Francisco de Paula. El reino de Nápoles fue anexado a Sicilia en 1504).
  
Partió Francisco a Francia, en una galera, pero antes quiso visitar al Santo Padre en Roma. El recibimiento fue más fastuoso aún, y Sixto IV lo sentó a su lado en el solio pontificio, le trató familiarmente y quedó prendado de su santidad y sabiduría. Le propuso ordenarles de sacerdotes a él y a sus compañeros, pero se negaron rotundamente por caridad (sus palabras preferidas). En contra, Francisco le pidió le concediera el cuarto voto de Cuaresma perpetua que establecía la Regla, a lo que Sixto IV se negó, pareciéndole demasiada austeridad, e inviable de cumplir. Francisco le contestó seriamente: "Padre Santo, lo que vuestra Santidad me niega, me lo concederá otro que está en esta sala", mientras señalaba al cardenal Julián de la Rovere. Pues sí, siendo papa con el nombre de Julio II, concedió a la Orden lo que Francisco quería. 

1843: Mayo. Con gran regocijo del rey Luis, Francisco de Paula entró en Francia. Los biógrafos suelen identificar a Bernardino de Cropalati y Juan Cadurio de Roccabernarda como los dos frailes que le acompañaron. A ellos habría que añadir el sobrino Nicolás d’Alessio. De Tours pasó a Bormes, donde sanó a todos los apestados con solo trazar la señal de la cruz, y los mismo hizo en Frejus. Pasando por Lyon, llegó a Amboise, donde le recibió el Delfín, futuro Carlos VIII. Finalmente seencontraron ambos en Plessis, en cuyo castillo Francisco se hospedó en un cuartito junto a la capilla de San Matías. Allí le visitaba todos los días Luis XI, esperando el milagro de su curación que no llegaba. Suponiendo que Francisco esperaba una recompensa le proponía valiosos regalos que el santo despreciaba. Cuando le ofreció una bolsa de modedas de oro, el santo le respondió enojado: "En vez de darme a mi ese dinero, devolvedlo a vuestros súbditos a quienes lo habéis quitado injustamente". Hasta Sixto IV mandó dos breves obligando al santo hacer el milagro, a lo que Francisco simplemente respondió con su oración y paciencia. Y es que Dios quería otra cosa.

Cansado el rey de exigir, suplicó al santo le diese una respuesta sobre su mal, a lo que Francisco le respondió que no sanaría y que debía enmendarse, porque la muerte llegaría pronto. Además, le profetizó la ponta llegada de la herejía que asolaría Francia. Así fue, el rey murió el 30 de agosto, reconciliado con Dios. 

1485: Por mediación de Carlos VIII de Francia, el papa Inocencio VIII confirma los privilegios de la Orden Mínima

1488: El mismo rey acoge bajo su protección, en todas sus posesiones, a los Mínimos. Manda a nobles y prelados que los socorran, protejan y permitan todas sus fundaciones y obras.


Bello anónimo novohispano que también
reproduce el milagro de atravesar el mar.
1489: 25 de enero. Autoriza mediante una carta la fundación de las primeras monjas mínimas en Andújar, Jaén, por la ¿Beata? Francisca de Lucena y Olid, agregando el beaterio a su Orden.

1492: Los Reyes católicos permiten la primera fundación en España, en Málaga, en acción de gracias por la victoria contra los moros. 

1493: Fundan el convento Nuestra Señora de la Victoria de Málaga, por lo que durante siglos, los mínimos serían conocidos como "los victorios" en España. Ese mismo año, en Francia, Ana, la primogénita de Luis XI construye el convento de Gien, en agradecimiento a Francisco por alacanzarle de Dios tener una hija, la princesa Claudia. Luego abogaría por la canonización de Francisco.

1495: 11 de junio. Fundación del monasterio de mínimas de Andújar, Jaén.

1497: El santo envía religiosos a fundar en tres ciudades alemanas: Krumau, Vatemburg y Friztriz.

1498: Muere Carlos VIII de Francia en un accidente. Le sucede Luis XII, casado con la hija de Luis XI, Santa Juana de Valois (4 de febrero), con quien el santo tendrá una profunda relación espiritual, a raíz de la disolución del matrimonio, puesto que habían sido casados contra la voluntad de ambos. La princesa profesó como terciaria mínima y acentuó su vida espiritual alentada por Francisco, que la dirigió en su obra de fundación de la Orden de la Anunciación. Moriría el 4 de febrero de 1505 y fue beatificada en 1950.

1506: Envía la Regla para las Monjas de Andújar. Este mismo año quiso el santo regresar a su natal Calabria, pero Luis XII se lo prohibió, interceptándole por el camino, por miedo aperder su valioso consejo de hombre santo. Se tuvo que resignar Francisco, que volvió al convento de Montils, donde se dedicó a retocar la Regla para los frailes, las monjas y los terciarios.

1507: En medio de la Cuaresma cayó enfermo de fiebres, como había predicho. Reunió a sus religiosos, les alentó al cumplimiento de la Regla, específicamente al característico voto mínimo de cuaresma perpetua. El Jueves Santo fue llevado a la iglesia y recibió su última comunión. Por la tarde en el Lavatorio de los Pies (en el siglo XVI era una ceremonia aparte, pues la misa solo podía celebrarse por la mañana) no dejó le lavasen los pies, profetizando: "Esperad hasta mañana, y entonces no me lavarán solo los pies, sino todo el cuerpo y la cabeza". Al día siguiente, Viernes Santo, reunió a la comunidad, nombró sucesor a Bernardino de Otranto, y se preparó a morir. Rezó las oraciones y murió pronunciando los nombres de Jesús y María. Era el 2 de abril.

Los funerales fueron apoteósicos. Desfilaron miles de personas, deseosas de invocar al que ya llamaban santo. Luis XII puso guardias, pero aún así los devotos lograron destrozar la túnica, llevarse el cíngulo , las disciplinas. Todo. Lo menos dos milagros se registraron, un niño curado de ceguera y una dama de una lesión interna.


Imagen del santo que se venera
en el Asilo San Francisco de Paula
de la Habana.
1512: 13 de mayo. Se abre el proceso de canonización, impulsado por Ana de Bretaña. Los testimonios sobre la santidad de Francisco recogidos en Francia y en Calabria fueron de una cantidad inusitada, tanto que o fue necesario recoger más, quedando muchos en el olvido.

1513: 7 de julio. León X beatifica a Francisco de Paula y fija su memoria litúrgica a 2 de abril.

1519: 1 de mayo. El mismo León X lo canoniza, cumpliéndose la profecía que le había hecho Lorenzo de Médicis, dijo a su hijo de 7 años: "Juan, besa la mano al santo". Francisco se inclinó al niño y le dijo: "yo seré santo cuando tú seas papa", lo que fe tomado como una ironía. Pero no... efectivamente, Juan sería León X. La Bula de canonización lo llama "enviado de Dios para iluminar admirablemente, como mística llama, las tinieblas de su siglo".

Francisco I, yerno de Luis XII proclamó a San Francisco de Paula protector de la casa real francesa y lo llamó "propagador de la estirpe real", puesto que tanto él como Claudia, su mujer, habían nacido gracias a las oraciones del santo a instancias de Ana de Bretaña y Luisa de Saboya, madres de ambos reyes franceses.

1591: Cosenza lo proclama patrón.

1562: 13 de abril. Los herejes hugonotes profanan la tumba del santo, sacan el cuerpo incorrupto arrastrándolo con cuerdas y lo queman en la hospedería del convento.  Las cenizas de la hoguera, junto a algunos huesos que se salvaron fueron devueltas al sepulcro cuando llegó la paz.

1935: Se hace una traslación solemne de algunas, pocas, reliquias a Paula, ciudad natal del santo, para el santuario construido en su memoria.

1943: Pío II proclama a San Francisco de Paula patrono de los marineros italianos.

1962: San Juan XIII (11 de octubre) lo nombra patrono de toda la región calabresa. Además, es abogado de los ermitaños y se le invoca contra la infertilidad, las epidemias y plagas.


A 2 de abril además se celebra a
Santa Ebba de Coldingham, "la joven", abadesa mártir.
Santa Musa de Roma, virgen.  
Santa María la Egipcíaca, penitente.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...