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domingo, 14 de marzo de 2021

Mártir de deseo.

Beato Arnaldo de Padua, abad benedictino. 14 de marzo (traslación de las reliquias).

Nació en 1185, en la familia Cattanei, en Padua. Desde niño fue piadoso, obediente y caritativo. No consta la fecha de su entrada al monasterio-basílica de Santa Justina de Padua, pero tuvo que ser antes de los 20 años, pues en 1209, con solo 24 años, fue elegido abad del monasterio. En parte por sus virtudes, en parte por la influencia de su familia. Era necesario un abad con influencias y el respeto necesario para defender el monasterio, sus posesiones y privilegios concedidos en tiempos anteriores. Esto hizo Arnaldo, y más, pues restauró y embelleció la basílica y el culto a Santa Justina (7 de octubre), obtuvo beneficios y tierras, consolidó el poder civil y eclesiástico del abad, que tenía autoridad para votar la elección del obispo. 

En 1237 comenzó el calvario de Arnaldo, con la derrota de Padua ante Ezzelino III, un tirano bastante cruel, que asoló varias regiones de la actual Italia, y para colmo, aliado del emperador Federico II. Ezzelino se apoderó del rico monasterio de Santa Justina, encarcelando al prior del monasterio de San Benito, y haciendo huir a Arnaldo. Este se refugió en Ferrara y Monselice. Al año siguiente Federico II mandó a Ezzelino devolviera el monasterio y Arnaldo regresó, manteniendo las tensiones con Ezzelino, quien 1246 se cansó del abad, y le encerró en Asolo. Y encerrado estuvo 8 años y tres meses, hasta que falleció el 10 de febrero de 1255, víctima del poder civil, que pretendía dominar el poder de la Iglesia, con lo que algunos le consideran mártir. La leyenda escrita por un monje de Santa Justina, dice que esa noche se vieron brillar dos luces sobre la fortaleza de Asolo. 

El clero pidió, y obtuvo, el cuerpo del santo, el cual fue enterrado en la iglesia de los franciscanos. Allí estuvo hasta 1259, en que Ezzelino fue derrotado totalmente por el Marqués de Ferrara; entonces el cuerpo fue trasladado y colocado al culto público en una capilla del monasterio de Santa Justina. El 14 de marzo de 1592, se realizó una invención y traslación (lo que equivale a la beatificación) del cuerpo, que fue colocado en una urna en un nuevo retablo. Nunca ha sido beatificado ni su culto reconocido oficialmente, ni se asignó un día para su celebración litúrgica, aunque los monjes de Santa Justina celebraban su memoria el 15 de marzo, hasta 1806, año en que fueron expulsados de la abadía. 


A 14 de marzo además se recuerda a:


Beata Emma de
Normandía, reina
.
San Lubin de Chartres,
obispo
.
Santa Matilde,
em
peratriz.













martes, 7 de noviembre de 2017

San Prodóscimo, viajero en el tiempo.

Pregunta: Quisiera saber sobre San Prosdocimo, evangelizador de Padua y supuesto discípulo de San Pedro.

Respuesta: Es este uno de esos santos que parecen haber viajado en la máquina del tiempo, según ya he comentado. Pero veamos primero la leyenda:  

San Prosdócimo de Padua, obispo. 7 de noviembre. 
Prosdócimo fue ordenado obispo por el mismo San Pedro Apóstol (29 de junio; 18 de noviembre, Dedicación de la Basílica; 18 de enero y 22 de febrero, Cátedras; 1 de agosto, Ad Víncula; 16 de enero, Ad Víncula en la Iglesia Oriental), y enviado a Padua por este mismo para evangelizar la región. le acompañó el diácono San Daniel (3 de enero), que sería martirizado.

En dicha ciudad, el santo convirtió a Santa Justina (7 de octubre), la ilustre mártir paduana. Prodóscimo murió anciano, luego de una ardua labor de evangelización.

Como apunté al inicio, Prodóscimo es de esos santos a los que la leyenda sitúa en un tiempo muy anterior a su verdadero momento (2 ó 3 siglos, por lo menos). Suelen ser obispos fundadores o bienechores, a los que se les sitúa generalmente en contacto directo con los apóstoles, discípulos de estos y testigos directos del anuncio de la Palabra del Señor. Esto les da garantías de ser creíbles, así como da antiguedad y ponderancia a la iglesia local.Varios son los casos, en este artículo los he nombrado. 
 

Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.



A 7 de noviembre además se celebra a
Beato Francisco Palau, carmelita fundador.
San Ernesto de Zwiefalten, abad y mártir.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Cipriano, el de Justina; Justina, la de Cipriano

Pregunta: Buenos días. Que me puedes decir de San Cirpiano el mago? como puede ser un ssnto un mago? Gracias desde ya. México.

Respuesta: Vamos por partes, para poner las cosas en limpio:

Santos Cipriano, obispo y Justina, virgen; mártires. 26 de septiembre y 2 de octubre (Iglesia Oriental). 
Cipriano vivió en época del emperador Decio, en Antioquía, aunque era natural de Cartago (por eso lo suelen confundir con el San Cipriano histórico). Era filósofo, mago, alquimista. Sus padres rendían culto al dios Apolo y a los demonios, por lo que cuando tenía 10 años, fue enviado al Monte Olimpo a perfeccionar sus artes mágicas en el culto a los falsos dioses. Se hizo un experto en magia, logrando dominar la naturaleza, las cosechas, los corazones de las personas, la salud y la enfermedad. A los 15 años le enviaron a Argos, a perfeccionarse en el culto a la diosa Juno… Y así, la leyenda se extiende sobre los sitios de culto pagano que fue visitando. Al regresar a Antioquía ya era un mago reputado y presumía de un trato personal con el demonio (la leyenda se explaya hasta en una descripción gráfica del aspecto del diablo), al que ayudaba y este le recompensaba con poder, sabiduría y riquezas. Vamos, que era un mago de temer. No se guardaba su magia para sí, sino que enseñaba a otros a realizar sortilegios y embrujos para lograr sus objetivos, acercándoles a los demonios, como él mismo. Y lo dejamos aparcado un momento, para pasar a Justina, ya luego nos reencontramos con él. 

Vivía en Antioquía una doncella llamada Justina, hija de Edesio, un sacerdote pagano y su madre se llamaba Cledonia. En una ocasión en que estaba a la ventana, oyó predicar al diácono San Praelio (4 de enero) sobre la Vida, Pasión y Resurrección de Jesucristo. Oírlo Justina y querer conocer a ese Dios Jesucristo, fue la misma cosa. Buscó instruirse en la fe y se fue a una comunidad de cristianos, donde llegó a la fe. Regresó a casa, y convirtió a sus padres. Fueron al obispo San Optato (23 de mayo), que les bautizó, ordenó presbítero a Edesio y consagró la virginidad de Justina a Jesucristo. A todas estas, había un joven pagano, llamado Aglax (o Aglaias) que se prendó, con malas intenciones, de Justina, proponiéndole fuera su amante, a lo que ella respondió huyendo de su persona, luego de responderle: “Mi esposo es Cristo; Él me basta, y por amor a Él guardo mi pureza, como Él ​​preserva mi alma y mi cuerpo de toda contaminación". Determinó el joven raptarla, y así lo hizo, ayudado unos amigos, pero Justina comenzó a gritar y fue socorrida por algunas personas.

Y vuelve a aparecer Cipriano: Ya que no podía hacer más, Aglax se fue a donde al mago Cipriano, para que hechizara a Justina, a cambio de riquezas. Cipriano le respondió que no se preocupara, que la misma joven iría a su presencia, rendida de amor. Y se puso a la tarea: tomó sus libros, preparó sus conjuros e invocó al demonio para que dominara el corazón de Justina y lo entregase al pagano. El diablo le ordenó a Cipriano que dijera al joven rociara la casa de Justina con un brebaje, y esta se encendería de lujuria por él. Así lo hizo este, y esa noche, al despertarse Justina a hacer su oración (hacía oración tres  veces en la noche), se sintió fuertemente tentada de lujuria, y recordó a Aglax, pero clamó a Jesucristo, y este le liberó de la tentación. Se apareció el demonio a Cipriano, diciéndole que no podía conquistar a Justina. Invocó Cipriano a otro demonio más poderoso, que halló a la joven haciendo grandes penitencias y ayunando, y tampoco logró nada. Y llamó Cipriano al mismísimo Satanás, que riéndose de los otros demonios, tomó la apariencia de una mujer, se fue adonde Justina, y le pidió vivir con ella, para imitar su vida virtuosa. Pero a la primera sugerencia sobre la superioridad del sexo sobre la virginidad, Justina supo que era cosa del demonio, trazó la señal de la cruz, y el diablo huyó. Al volver adonde Cipriano, le confesó: “Los demonios no podemos ver la señal de la cruz, sino huimos de ella, porque nos quema como el fuego y nos arroja lejos."


Pero quería cumplir el demonio y se le ocurrió (y tiene risa la cosa) tomar la apariencia de Justina, para que Aglax satisficiese sus deseos. Y allá se fue. Al verle Aglax, le abrazó y le dijo: “que bien que has venido a mí, Justina”, y al oir el nombre de la virgen casta, el diablo ¡puff! Desapareció. Ni su nombre podía oír el diablo. Otras estratagemas inventó Cipriano, como convertir a Aglax en pájaro, pero nada, solo lo miró Justina, y el joven casi se mata al caer del tejado. Derrotado, Cipriano se vengó de la familia, los animales, los  amigos de Justina, y ella misma, provocándole una enfermedad. Nada logró, así que extendió sus maldiciones a toda la ciudad, muriendo personas y animales, atrayendo tormentas, terremotos y sequías. Entonces fueron las gentes a convencer a Justina que aceptara Aglax, para que Cipriano les dejase en paz, pero ella les dijo que toda esa obra del demonio cesaría por su oración. Eso, que oró a su Esposo Jesucristo, y los demonios huyeron de la ciudad, la gente alabó a Cristo y se burlaban de Cipriano, que había sido vencido por una virgen.

¿Y que logró esto? Pues que Cipriano se diera cuenta que el diablo era mentiroso y ante Jesucristo no tenía poder alguno, así que renegó de él. El diablo intentó matarlo y llevarle al infierno, y Cipriano clamó: "¡Oh Dios de Justina, ayúdame!" haciendo la señal de la cruz, ante lo que el diablo salió disparado, dejándolo. Cipriano tomó todos sus libros, se fue ante el obispo San Antimo (13 de abril), pidiendo el bautismo. Antimo quemó los libros delante de todo el pueblo y le bautizó, al ver la fe y adhesión a Cristo de Cipriano. No solo esto, sino que al año, fue ordenado presbítero, y a los tres años, fue consagrado obispo. Dio a Justina el orden de las diaconisas, y fundó un monasterio para ella y otras jóvenes.

Pero cuando todo parecía estar bien, el diablo comenzó a insidiar en Eutolmio, gobernador de la región, alertándole sobre cómo eran despreciados los dioses, por los engaños del obispo Cipriano y la abadesa Justina. El gobernador les mandó apresar a ambos y llevarlos ante él para juzgarlos. Al estar ente él, y ser inquirido sobre su cambio de vida, Cipriano narró todo lo ocurrido hasta la huida del diablo ante la señal de la cruz, continuando con una apología de la fe cristiana frente a la idolátrica. Esto le valió ser colgado y raspado su cuerpo con peines, y a Justina ser golpeada. Soportaron grandes tormentos, como el caldero hirviente, al que sobrevivieron, mientras que un sacerdote pagano se quemó.

Les mandaron al juez Claudio, que les condenó a ser decapitados, sin más. Justina inclinó su cabeza y fue decapitada primero. Luego Cipirano, y un tal Teoctisto, que al ver la muerte de los mártires, se convirtió fue martirizado allí mismo. Los cuerpos estuvieron al aire libre durante seis días, hasta que unos cristianos romanos que estaban de paso las tomaron y las llevaron a Roma, donde Rufina, una piadosa mujer las enterró decentemente y sobre ellos levantó un altar. Actualmente se veneran en la Basílica de San Juan de Letrán.  

Pero esto es la leyenda. ¿Qué dice la historia?  
El reconocimiento, y su culto, de los mártires Cipriano y Justina es tan antiguo como el siglo IV, en el que San Gregorio Nacianceno (1, Iglesia Siria; 2, Iglesia Romana; 19, traslación de las reliquias; 25, traslación de las reliquias, y 30 de enero, Iglesias orientales: la Sinaxys; 9 de mayo; 11 de junio, traslación de las reliquias a Roma, y 23 de agosto, Iglesia georgiana) le menciona en un sermón, corroborado que era un mago, y filósofo, aunque le llama obispo de Cartago. En el siglo V, la emperatriz Eudoxia le llama obispo de Antioquía. A quien no mencionan nunca es a Justina. San Simeón Metafrastes (27 de septiembre) y añadidos medievales van aumentado la leyenda, y le hacen autor del famoso libro “Grimonio” sobre magia y hechicería, aunque la verdad es que la compilación de este como se conoce hoy es de los siglos XIX y XX. La leyenda dorada de La vorágine los hizo famosos en Occidente. En el siglo XIII la memoria de Cipirano y Justina se introdujo en el calendario romano, para ser eliminada en 1969. En 2001 también fueron eliminados del martirologio romano.

Finalmente, podemos suponer que fueron mártires reales, a los que el tiempo les llenó de fábulas. O también que no existieron, vamos.


Fuentes:
-"Flos sanctorum". R.P ALONSO DE VILLEGAS. Barcelona, 1794.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año: Septiembre. P JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI y G. ZIARRI. Madrid, 2000. 



A 26 de septiembre además se celebra a 
Santa Eugenia de Hohenburg, abadesa.
San Gedeón, juez. 

viernes, 21 de marzo de 2014

Beato Arnaldo de Padua

Beato Arnaldo de Padua.
Pregunta: quisiera conocer la biografía de San Arnaldo, cuya celebración es el 14 de marzo. Gracias.

Respuesta: Hola. Supongo que te refieres al Beato, que no Santo, Arnaldo (Arnald Cattanei). Vamos a ello:

Beato Arnaldo de Padua, abad benedictino. 10 de febrero y 14 de marzo (traslación de las reliquias)
Nació en 1185, en la familia Cattanei, en Padua. Desde niño fue piadoso, obediente y caritativo. No consta la fecha de su entrada al monasterio-basílica de Santa Justina de Padua, pero tuvo que ser antes de los 20 años, pues en 1209, con solo 24 años, fue elegido abad del monasterio. En parte por sus virtudes, en parte por la influencia de su familia. Era necesario un abad con influencias y el respeto necesario para defender el monasterio, sus posesiones y privilegios concedidos en tiempos anteriores. Esto hizo Arnaldo, y más, pues restauró y embelleció la basílica y el culto a Santa Justina, obtuvo beneficios y tierras, consolidó el poder civil y eclesiástico del abad, que tenía autoridad para votar la eleeción del obispo.

En 1237 comenzó su calvario, con la derrota de Padua ante Ezzelino III, un tiano bastante cruel, que asoló varias regiones de la actual Italia, y para colmo, aliado del emperador Federico II. Ezzelino se apoderó del rico monasterio de Santa Justina, encarcelando al prior del monasterio de San Benito, y haciendo huir a Arnaldo. Este se refugió en Ferrara y Monselice. Al año siguiente Federico II mandó a Ezzelino devolviera el monasterio y Arnaldo regresó, manteniendo las tensiones con Ezzelino, quien 1246 se cansó del abad, y le encerró en Asolo. Y encerrado estuvo 8 años y tres meses, hasta el 10 de febrero de 1255, víctima del poder civil, que pretendía dominar el poder de la Iglesia, con lo que algunos le consideran mártir. La leyenda escrita por un monje de Santa Justina, dice que esa noche se vieron brillar dos luces sobre la fortaleza de Asolo.

El clero pidió, y obtuvo, el cuerpo del santo abad y enterrado en la iglesia de los franciscanos, donde había vivido y estaba sepultado en esa fecha San Antonio de Padua (13 de junio). Allí estuvo hasta 1259, en que Ezzelino fue derrotado totalmente por el Marqués de Ferrara; entonces el cuerpo fue trasladado y colocado al culto público en una capilla de Santa Justina. El 14 de marzo de 1592, se realizó una invención y traslación (lo que equivale a la beatificación) del cuerpo, que fue colocado en una urna en un nuevo retablo. Nunca ha sido beatificado ni su culto reconocido oficialmente, ni se asignó un día para su celebración litúrgica, aunque los monjes de Santa Justina celebraban su memoria el 15 de marzo, hasta 1806, en que fueron expulsados de la abadía.

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Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...