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lunes, 2 de abril de 2018

De una gran penitente y una gran leyenda.

Santa María la Egipcíaca, penitente. 1, 2, 3, 4, 6, 9, y 15 de abril.

Hacia el año 270, en tiempos del emperador Claudio, María, conocida popularmente con el nombre de "la pecadora", se retiró al desierto en el que vivió cuarenta y siete años entregada a muy duras penitencias. En cierta ocasión el abad San Zósimo (4, 9 y 30 de abril), paso al otro lado del Jordán y recorrió una gran zona desértica para ver si en la región que quedaba a la otra orilla del río moraba algún anacoreta. Un día vio desde lejos un bulto que caminaba. Cuando estuvo un poco más cerca advirtió que se trataba de una persona totalmente ennegrecida por el calor del sol. Era María Egipcíaca, quien, en cuanto se dio cuenta de la presencia, aunque lejana, del abad, emprendió veloz carrera huyendo de él. Pero el abad corrió todavía más, y cuando estaba ya cerca, María, vuelta de espaldas le gritó: "¡Abad Zósimo! ¿Por qué me persigues? ¡Detente! No puedo dejarme ver de ti, compréndelo; soy una mujer y estoy completamente desnuda. Arrójame con fuerza tu manto desde donde estás para que pueda cubrirme con él, y después, con mi pudor a salvo hablaré contigo".

Zósimo quedó estupefacto al enterarse de que aquella mujer conocía su nombre. Luego le arrojo el manto para que se tapara, en cuanto vio que la mujer se había cubierto con aquella prenda, corrió hacia ella, se postró a sus pies y le pidió su bendición. "¿Que dices padre?" -replicó María -"Tú, como sacerdote debes bendecirme a mí" Zósimo iba de sorpresa en sorpresa, aquella desconocida no solo sabía cómo se llamaba, sino que también estaba enterada de que era sacerdote. Con esto, aún más impresionado, insistió en que la bendijera. María, entonces exclamó: "¡Bendito sea Dios, redentor de nuestras almas!"

Luego, extendiendo sus manos comenzó a orar, y mientras oraba fue levantándose en el aire hasta quedar suspendida a una altura de un codo sobre la tierra. El anciano, a la vista de este fenómeno pensó interiormente si no estaría en presencia de un demonio disfrazado de mujer, que trataba de engañarle y simulaba orar para mejor conseguirlo. Mas he aquí que una nueva sorpresa vino a añadirse a las anteriores, porque inmediatamente la desconocida dijo: - "Que Dios te perdone tu mal pensamiento de haberme tomado por un espíritu inmundo. No soy un demonio, aunque si una mujer muy pecadora". Zósimo, en nombre del Señor, le rogó que se identificara y le dijera quien era. Ella le respondió: "Padre, no sé si debo declararte quien soy; temo que si lo hago eches a correr espantado, como quien huye de una serpiente. Temo que mis palabras mancillen tus oídos, y hasta que el aire quede contaminado si me atrevo a contarte mi vida." No obstante Zósimo insistió en que quería saber quién era, por lo cual ella accedió y refirió al abad lo siguiente:

"Yo, hermano, nací en Egipto. A los doce años fui llevada a Alejandría, y a los diecisiete me dediqué a la prostitución de mi cuerpo; en este oficio permanecí mucho tiempo. En cierta ocasión, al enterarme de que desde el puerto de Alejandría iba a salir un barco cargado de peregrinos que se dirigían a Jerusalén para adorar la Santa Cruz, rogué a los marineros que me permitieran embarcarme en su navío. ‘¿Tienes dinero, me preguntaron, para pagar el pasaje?’ Yo les respondí: ‘No tengo dinero, pero puedo pagar con mi cuerpo’. Ellos aceptaron, me dejaron embarcar, y durante la travesía usaron y abusaron de mi cuanto quisieron. Al llegar a Jerusalén, quise también adorar la Santa Cruz, y me dirigí a la iglesia, pero al acercarme a la puerta del templo me sentí rechazada por una fuerza invisible, que no me dejaba pasar. Cuantas veces intenté penetrar en el sagrado recinto, y fueron muchas otras tantas me lo impidió una mano misteriosa. Al observar que todos los demás entraban libremente, y que solamente a mí se me vedaba el paso. Traté interiormente de indagar cuales podrían ser las causas de tan extraño fenómeno, hasta que caí en la cuenta de que no podían ser otras que las de la enormidad de mis pecados. Entonces empecé a darme golpes de pecho y a derramar amarguísimas lágrimas y a prorrumpir en profundos suspiros.

En esto vi que sobre la portada había una imagen de la Bienaventurada Virgen María, en la que hasta entonces no había reparado, y mirándola tiernamente le rogué con copioso llanto que me alcanzase de Dios la gracia de que se me perdonasen mis culpas y de que pudiese pasar al interior del templo para venerar la Santa Cruz, prometiéndole a Cristo y a Nuestra Señora que en cuanto saliera de aquella iglesia abandonaría el mundo y viviría en absoluta castidad hasta el final de mis días. Una vez hecha esta oración y promesa quedé tranquila y firmemente convencida de que la Bienaventurada Virgen María me alcanzaría lo que le había pedido, y sin dudarlo me acerque al dintel del templo, lo traspasé y entre en el santo lugar sin que nadie ni nada me lo impidieran; adoré devotamente a la Santa Cruz, y cuando termine de hacerlo, alguien, no sé quién, me dio tres monedas de plata y a continuación oí una voz que me decía: ‘Si pasas el Jordán, quedarás a salvo’.

Con las tres monedas compré tres panes, y con ellos en mis manos cruce el Jordán, me vine a este desierto, me refugié en él, y en el llevo viviendo ya cuarenta y siete años, durante los cuales no he visto a persona alguna, hasta ahora que te he visto a ti. Los tres panes que traje conmigo, conmigo siguen después de cuarenta y siete años, sin merma alguna, cual si fuesen piedras, a pesar de que en todo este tiempo de ellos he comido cuanto he precisado. Mis ropas fueron deshilachándose poco a poco hasta que perecieron totalmente. Durante los primeros diecisiete años que pasé en esta soledad tuve a menudo tentaciones carnales; pero con la gracia de Dios logré superarlas y desaparecieron por completo. Bueno, hermano, ya te he comentado mi historia; ahora que la conoces encomiéndame en tus oraciones al Señor, te lo ruego".

Acabada la narración, el santo abad se arrodilló y bendijo al Señor por la misericordia que había tenido de aquella su venerable sierva. Después la penitente dijo a Zósimo: "Voy a pedirte un favor. El año que viene acude el día de Jueves Santo a la orilla del Jordán y trae contigo el Cuerpo del Señor. Yo te buscaré por allí, para que me des la comunión, porque desde que vine a este desierto no he comulgado nunca". El anciano abad regreso a su monasterio, y al año siguiente, la víspera del Jueves Santo, se trasladó a la orilla del Jordán llevando consigo el cuerpo del Señor, y al llegar a la vera del río vio como ya estaba aguardando en la otra ribera la penitente, quien en cuanto lo divisó trazó la señal de la Cruz sobre la corriente y comenzó a caminar sobre las aguas; de ese modo llegó a la orilla opuesta y exactamente al mismo sitio en que Zósimo se encontraba. El venerable anciano, maravillado, en un impulso de devoción se hincó de rodillas ante la recién llegada, pero esta al instante le dijo: - "¡No hagas eso! ¡No hagas eso! ¡Levántate! ¡Eres un sacerdote, y además traes contigo el cuerpo del Señor!"

Terminada la entrevista, la penitente antes de separarse del abad, rogó a este que el año próximo, el día de Jueves Santo volviera a visitarla al mismo lugar en que se vieron por primera vez; luego trazó la señal de la Cruz sobre el río, se internó en él, lo cruzó de nuevo del mismo modo que lo hiciera al venir, es decir, caminando sobre las aguas, llegó a tierra, y continuó avanzando hacia el desierto. Zósimo por su parte, regresó a su monasterio.

Al año siguiente el abad acudió al sitio que la sierva de Dios le había indicado, y al llegar a él quedó sorprendido; en el lugar preciso en que casualmente la había visto por vez primera yacía ahora, tendido en tierra, el cuerpo muerto de la santa mujer. Mucho lloró Zósimo sobre aquellos venerables restos. Luego pasó por momentos de perplejidad. Por una parte parecíale que debería enterrarlos, por otra, no se atrevía a hacerlo, para darle sepultura era menester tocarlos, y esto -pensaba él con reverente temor- tal vez no fuese del agrado de la santa. Cuando estaba entregado a estas cavilaciones vio, de pronto, junto a la cabeza del cadáver, una inscripción hecha sobre la arena que decía: "Zósimo, entierra el cuerpo desmedrado de María que por orden del Señor dejó esta vida el dos de abril. Torna este polvo a la tierra y ruega por mí". Haciendo cálculos el abad cayó en la cuenta de que la penitente había fallecido el año anterior precisamente el día de Jueves Santo, o sea, en la misma fecha que el administrara la santa Comunión; por tanto, aquella piadosa mujer, en cosa de una hora, milagrosamente había cubierto la distancia existente entre la ribera del Jordán y el sitio en que su cuerpo se encontraba, distancia que él había tardado en salvar treinta días en cada una de las dos ocasiones en que había recorrido aquel trayecto.

Su asombro fue en aumento, porque al reflexionar acerca del modo de ejecutar la orden que se le daba en la mencionada inscripción, y hallar serias dificultades para excavar la sepultura, observó cómo llegaba hasta el un león caminando mansamente. Entonces, dirigiéndose a la fiera le dijo: "Escucha león. Esta santa mujer antes de morir dejó escrito que yo diese sepultura a su cuerpo; pero no veo la manera de hacerlo, porque además de que soy viejo y carezco de fuerzas, no tengo herramientas ni puedo hacerme con ellas en este desierto. Lo mejor será que tú, con tus garras, hagas un hoyo en el suelo para que pueda cumplir su deseo". Seguidamente el león comenzó a excavar en la arena e hizo en tierra un hoyo suficientemente hondo y amplio para depositar en él los venerables restos, y una vez sepultados se alejó de aquel lugar tan mansamente como había venido, cual si fuese un cordero. Zósimo también glorificando a Dios, retornó a su monasterio.

Y hasta aquí la leyenda de la Egipcíaca. Hay que decir que la mayoría de los anteriores detalles, los recoge el Beato Santiago La Vorágine (13 de agosto) de una composición poética del siglo XIII, porque la narración original es mucho más escueta, solo llama María a la penitente, sin decir nada de sus pecados, conversión, y milagros. Ciertamente existió esta penitente, de la cual constan vestigios de culto en el siglo V, apenas unos 100 años después de su muerte. Junto a Santa María Magdalena (22 de julio, 20 de marzo, traslación de las reliquias; tercer domingo de Pascua, o de las Miróforas.), Santa Thais (24 de septiembre) y Santa Pelagia (8 de octubre), forma parte de los grandes ejemplos de penitencia y conversión ofrecidos por la predicación medieval.


Fuente:
-https://preguntasantoral.blogia.com


A 2 de abril además se celebra a
Santa Ebba de Coldingham, "la joven", abadesa mártir.
Santa Musa de Roma, virgen.
San Francisco de Paula, fundador.

miércoles, 23 de agosto de 2017

De ciego a portador de Luz.

San Cedon de Aix, obispo. 23 de agosto.

San Cedon y compañía.
Aunque ciertamente, existió un prelado llamado Cedon o Sidonio, la leyenda provenzal de Santa María Magdalena (22 de julio, 4 de mayo, traslación de las reliquias, y 5 de mayo en la Iglesia Oriental) ha tejido una trama tan espesa que el Cedon original ha perdido color y forma para convertirse en un cuento de hadas. Es uno más de los "santos en la máquina del tiempo".

Según la leyenda, Cedon fue el el ciego de nacimiento del que se habla en el Evangelio de San Juan, capítulo 9, y que fue sanado por Jesús. Luego de sana su visión, sanó su alma convirtiéndose y siendo discípulo de Cristo. Luego de la Ascensión, como cuenta la leyenda, partir los discípulos, y arreciar la persecución contra los cristianos, María Magdalena con su hermanos San Lázaro (29 de julio y 17 de diciembre) y Santa Marta (29 de julio), San Maximino (8 de junio), Santas Sara y Marcela (criadas de la familia. 28 de julio), Santa María Salomé (22 de octubre y 5 de mayo), Santa María la de Cleofás (9 y 11 de abril y 5 y 25 de mayo) y nuestro santo, se trasladaría a la Provenza, entre los años 42-43. Más que trasladarse, les llevaron, pues fueron metidos en un buque sin velas, ni remos ni timón y abandonados en el mar, llegaron hasta Marsella, desde donde fueron a Aix.

San Maximino fue el primer obispo de la región, y allí habría construido y consagrado una pequeña capilla dedicada al Salvador, en cuyo altar pondría reliquias del Santo Sepulcro de Cristo. Cedon le acompañaba en sus predicaciones, convirtiendo a muchos a Cristo. A la muerte de Maximino, Cedon ocupó su lugar frente a la sede. Luego de una intensa labor apostólica habría muerto a finales del siglo I. La leyenda dice que fue sepultado en la santa cueva de la Magdalena. Esta cueva alcanzó su gran esplendor devocional a partir del siglo XIII, cuando Carlos de Anjou, hermano de San Luis de Francia (25 de agosto) tomó poder del territorio de Provenza y el 12 de diciembre de 1279 se publicó el hallazgo de las reliquias de la Magdalena, Maximino, Marcela, Sara y Cedon, cuyas tumbas están en la cripta.


A 23 de agosto además se celebra a
Santa Ebba de Coldingham, abadesa.
Santos Claudio, Asterio y Neón, mártires.

domingo, 23 de abril de 2017

San Jorge, con cordero, cruz y princesa.

Pregunta: Hola, Rabre; he intentado buscar en tu bitacora algo sobre san jorge, pero lo que he encontrado es muy exiguo, y no satisface mis dudas. No se si tendras algo mas. Tales dudas, son las siguientes: por que junto a la princesa sabra suele aparecer un cordero? por que, frecuentemente, junto al dragon, aparece otro dragon menor? cual es el origen de la "cruz de san jorge", esa cruz de gules en campo de plata, identica al pendon de la resurreccion de Cristo? España.

Respuesta: La verdad es que no tenía, hasta ahora, casi nada publicado de San Jorge, porque se me hace un santo algo complicado entre tanta leyenda, reliquias, culto, historia… No sabía ni por donde empezar. Pero por tu pregunta, vamos a ello:

San Jorge, mártir. 23 y 24 de abril; 6 de mayo, Iglesia antioquena; 15 y 25 de abril, martirologio pseudojeronimiano.

I. La Passio.
La redacción más antigua de la vida y martirio del santo se halla en el corpus de obras atribuido al papa San Gelasio (20 y 21 de noviembre). De esta "passio" hay múltiples copias de las diversas Iglesias orientales, las cuales siempre han venerado a este insigne mártir. San Ambrosio de Milán (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) tiene algún sermón dedicado al santo, por lo que sería conocido en su momento. En el siglo X San Simeón Metafrastes (27 de septiembre y 28 de noviembre, Iglesias Griegas) hace más extensiva la passio, en la que ya se menciona al conocido dragón, pero él no es el primero en hacerlo.

Según esta "passio", los padres de Jorge eran Santos Geroncio y Policronia (24 de abril), cristianos naturales de Persia y Capadocia, respectivamente. El niño Jorge nació en Capadocia y fue educado en la piedad cristiana. Siendo adolescente reveló inclinación a la milicia, por lo cual, entró a servir en el ejército del emperador. Servía al Imperio en Capadocia cuando la primera persecución de Diocleciano, a finales del siglo III, y como era cristiano abiertamente, fue apresado y llevado a comparecer ante el monarca. Este le conminó a que sacrificara a los dioses, pero Jorge se negó, por lo cual padeció varios tormentos en el potro y además sería apaleado. El santo fue puesto frente al mago Atanasio, que pretende hacer los mismos portentos que Jorge, pero no puede, por lo que se convierte a la fe cristiana. También convierte a Anatalio, un General, y a toda su cohorte. Finalmente, el emperador le condena a ser decapitado, como así se hizo. Las fechas del martirio varían, desde 284, imperando Diocleciano, hasta 303, imperando Daciano.

II. Adiciones medievales.
A lo largo de los siglos, y según el culto a San Jorge iba aumentando, se añaden detalles ficticios, como que estando padeciendo el santo, Cristo se le aparece y le predice nada menos que 7 años de tormentos, y que moriría y resucitaría tres veces, para probar la verdad de la fe cristiana. Y de hecho así se nos cuenta: que al convertir al mago Atanasio, le someten a la rueda de pinchos, que le corta a la mitad, pero el santo resucita y entonces convierte a Anatalio y sus soldados. Además, resucita a muertos que habrían fallecido antes de Cristo, les bautiza y estos ascienden al cielo. Destroza ídolos, sana a muchos, convierte a miles, entre los cuales se halla la emperatriz Santa Alejandra (23 de abril), que moriría de un infarto al ir al martirio. También se añade el martirio de su padre, Geroncio, y el de su madre, Policronia, que presencia el martirio de Jorge.

III. La Leyenda Áurea.
En el siglo XIII el dominico Beato Jacobo de la Vorágine (13 de agosto) escribirá su "Leyenda Áurea", en la cual amplía hasta límites insospechados las leyendas de los santos. Introduce tormentos, discursos, de detalles insospechados, argüe, discrepa y catequiza. La historia le importa poco, por lo cual su obra no ha de interesar desde el punto de vista histórico, sino devocional e iconográfico, pues ciertamente, configuró la iconografía de los santos desde esta época hasta hoy. Y San Jorge no es caso aparte. La Vorágine recrea el asunto del dragón, aunque no idea original de él, sino de al menos un siglo antes: el santo además de cristiano, aparece en esta versión como un caballero romántico, noble y cortés, tan al gusto medieval. El dominico expone que mucho antes de ser martirizado, cuando Jorge iba a incorporarse a su Legión, a la sazón en Libia, llegó a un sitio donde moraba un terrible dragón que asolaba la región, al cual había que ofrecerle cada día dos corderos. 

San Jorge. Pueden verse el corderito
y el pequeño dragón.
Ocurrió un día que solo quedaba un cordero en toda la comarca, por lo que el rey decidió que junto al único cordero se le entregara una virgen elegida al azar. Y ese azar quiso caer sobre la propia hija del rey. Y aquí está la respuesta a tu primera pregunta, el porqué del cordero atado en las pinturas del santo. Sobre el nombre de la princesa, pues algunos incluso han aventurado que se trata de aquella Santa Alejandra que mencioné antes. Pues eso, que estando la princesa a punto de ser devorada por el dragón, apareció San Jorge sobre su corcel y armado. Se persignó y atravesó al dragón con su lanza, para luego atarlo con el cinturón de la dama y llevarlo a rastras hasta el centro de la ciudad. Allí predicó sobre el verdadero Dios, en cuyo nombre había matado a la bestia maligna, y por ello todos se convirtieron a Jesucristo. 

Aunque ciertamente se trate de una leyenda medieval y tardía, no hay que pensar que los medievales fueran tan idiotas como para inventarse cosas sin ton ni son. El origen de esta leyenda es iconográfico, pues encontramos muchos iconos orientales antiguos del santo donde, efectivamente, mata a un dragón, que representa el paganismo, derrotado por la fe cristiana. Y esto lo detallaré más abajo.

IV. Culto, reliquias y patronatos.
Lo primero que habría que aclarar es que, por más que se diga, el culto a San Jorge ni se ha prohibido, ni se ha "borrado" del santoral. Es que ni siquiera existe un santoral único, incuestionable y universal. Y si lo hubiera, ni siquiera el caso de San Jorge entraría en esto, pues ciertamente su memoria litúrgica se mantiene. Para saber más de santos "eliminados", se puede leer este artículo.

El culto a San Jorge se puede datar perfectamente ya en el siglo IV, pues los testimonios sobre su sepulcro en Lydia son numerosos. Las primeras iglesias y monasterios dedicados a su memoria ya existen en el mismo siglo IV en Oriente, y en Occidente pueden localizarse en el siglo VI, en Italia y Alemania. A Rusia y los Balcanes llega procedente de Georgia. Prácticamente no hay nación oriental u occidental en la que alguna iglesia importante no estuviera dedicada a su memoria. Todas las Iglesias Católicas, las de la Comunión Anglicana y la Luterana le veneran y la ortodoxia le llama "megalomártir"


San Jorge aparece en la batalla
del Piug. Puede vérsele vestido
como un Cruzado. Valencia.
Ni las invasiones de los moros a Oriente lograron opacar su culto, pues la mayoría de musulmanes también le venera, como destructor del paganismo y la idolatría, de hecho veneran una supuesta tumba suya en Alepo. En Occidente su culto se hace más popular con las Cruzadas, pues estos soldados le toman como patrón, extendiendo este patronato a sus países. Durante las cruzadas, los cristianos reconstruyeron la basílica, en agradecimiento a las supuestas apariciones del santo en algunas batallas contra los musulmanes, animando a luchar por la fe cristiana, mientras portaba el emblema de la cruz roja sobre blanco, lábaro de los cruzados y que pasa a ser el lábaro del santo, como dices. Es por ello, por su patronato sobre los cruzados, por lo que dicha cruz pasa a formar parte de la iconografía de San Jorge. Y aquí te respondí otra de las preguntas.

Sobre las reliquias, pues mucho habría que decir, y lamentablemente no todo bueno, pues hay muchas reliquias falsas del santo. Una cabeza, la más antigua que se conoce, se venera en la iglesia "San Jorge al Velabro", y fue trasladada solemnemente allí por el papa San Zacarías (3, 15 y 22 de marzo), el 23 de abril de 683, día en que se pasó su memoria a la Iglesia romana. Pero en Lydia se venera otra, en Baviera una tercera. Cuerpos enteros o por partes hay en Bolonia, Inglaterra, Rusia, España y más países. Y trozos minúsculos, como huesecitos, pues muchos más. Yo mismo poseo una procedente de Egipto.

Es patrono el santo, como no, de los militares, policías, bomberos, agricultores, domadores, médicos, farmacéuticos y curanderos (estos durante el medievo le invocaban siempre antes de hacer remedios), armeros, herreros, curtidores, jinetes, policía montada, scouts, pastores. Protector de los animales domésticos, especialmente los caballos. Contra las picaduras de insectos y mordeduras de serpientes y demás, contra la peste, la sífilis y la lepra y otras enfermedades de la piel. Contra el fuego, el trueno, los peligros de guerras, los secuestros y las caídas. Igualmente es patrón de numerosos países y regiones como Lituania, Lieja, Sajonia, Inglaterra Francia, Cataluña, Portugal, Estambul y muchos otros. Y es uno de los Catorce Santos Auxiliares (8 de agosto).

Detalle de un icono ruso en el que
puede verse la característica forma
de sostener la lanza.
V. Iconografía.
En su iconografía es frecuente hallarlo junto a San Demetrio de Sirmio (9 de abril, 8 y 26 de octubre) y San Teodoro de Tiro (7, 9, 17 y 22 de febrero, 7 de marzo y 9 de noviembre), mártires y que igualmente aparecen cabalgando y derrotando al mal, ya sea representado con un dragón o una persona. La iconografía occidental abunda en expresiones de tipo idealistas "a lo humano", o sea, entornos paradisíacos o lúgubres, se le presenta con un hermoso soldado, fuerte y valeroso, armado hasta los dientes, ya sea contra el dragón o apareciendo en batallas humanas. Sin embargo, la iconografía oriental, sobre todo la primitiva, va por otros rumbos: en los iconos, que son teología, puede verse al santo sostener la lanza de una manera muy particular: solo con tres dedos, haciendo alusión a la Trinidad Santísima. Y no solo alude a ello, sino que, en última instancia, es "la mano" de Dios, su poder, quien destruye el mal por medio del santo. No es la fuerza humana la que derrota a la antigua serpiente, sino la fuerza de Dios. Su palabra y acción. E igualmente, la presencia de "la princesa" en los iconos no es sino la Iglesia, orante y protegida por Dios y por San Jorge.

En cuanto al pequeño dragón por el que preguntas, me temo es solamente una licencia iconográfica occidental, sin mayores repercusiones.


 
Fuentes: 
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"Acta Sanctorum". Volumen XI.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 4. Editorial Edibesa, 2001.
-"Les légendes greques des saints militaires". H. DELEHAYE, París, 1909.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Abril. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1861.
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-https://nl.wikipedia.org/wiki/Joris_(heilige)


A 23 de abril además se celebra a






miércoles, 1 de marzo de 2017

San Set, el sembrador.

San Set, Patriarca. 1 de marzo.

Set halla a Adán muerto
y parte a sembrar la rama.
Fue Set, según la Escritura (Génesis 4, 25) el tercer hijo de Santos Adán y Eva (24 de diciembre), y nació luego que Caín matara a San Abel (28 de diciembre). Precisamente su nombre "set" significa eso: "sustituto". Luego aparece mencionado entre las alabanzas que se dedican a algunos reyes y patriarcas: "Sem y Set alcanzaron honor entre los mortales, pero más que cualquier viviente creado, sobresale Adán". (Eclesiástico 49,16). En la Escritura aparece también como padre toda la humanidad, como se hace con Adán. Contra su descendencia, enemiga de Dios, se levantará el rey elegido por Dios, que en primera instancia será San David (29 de diciembre), pero que es una alusión clara al definitivo Mesías, Cristo: "una estrella sale de Jacob, un rey surge en Israel que aplastará las sienes de Moab, el cráneo de todos los hijos de Set". (Números 24.17). Y finalmente, vuelve Set a aparecer entre los antepasados de Cristo en San Lucas 3,38: "Enós, Set, Adán y Dios", poniendo la descendencia adánica por medio de Set, como mismo lo hace 1 Crónicas 1,1.

Y podría terminar aquí con el santo Patriarca, pero la leyenda le ha querido más allá y en el medievo la Leyenda Áurea del Beato Santiago La Vorágine (13 de julio) recreó una "historia" con respecto a Set y la Invención de la Santa Cruz de Cristo, en un precioso simbolismo. Según esta leyenda, tomada del llamado Evangelio de Nicodemo, cuando Adán estaba para morir, Set se acercó al Jardín del Edén, con vistas a extraer óleo del árbol del Bien y del Mal, para ungir a su padre y que sanara. Sin embargo, el arcángel San Miguel (29 de septiembre; 25 de abril, aparición en Roma, y en Tlaxcala; 6 de septiembre, aparición en Honaz; 19 de septiembre, aparición en Colosas, 8 de mayo,"in Monte Gargano"; 16 de octubre, aparición en Mont Saint-Michel), que custodiaba el jardín, dijo a Set: "No supliques por el ungüento de este árbol, ya que no será salvífico antes de se cumplan 5150 años". Sin embargo, San Miguel dio a Set una ramita del árbol para que la plantara, diciéndole "cuando esta rama de fruto, tu padre será salvado".

Set regresó adonde Adán, pero este ya había fallecido. Entonces plantó la rama sobre su tumba, excavada en una roca. Allí la rama creció y se convirtió en un árbol que duró hasta Salomón, el cual lo cortó para construir un puente para que pasara la reina de Saba. Una vez destruido este, el tronco pasó años sepultado hasta que los judíos lo hallaron en la fuente salvífica de Siloé, y de él se construyó la cruz en la que crucificaron a Cristo, Nuevo Adán, en el Monte Calvario, sobre la tumba del primer Adán. Y así, una vez que el dulce fruto del redentor volvió a colgar del árbol, Adán y toda su descendencia hallamos la salud eterna.

La idea de esta leyenda fue trazar una serie de acontecimientos lineales en los cuales la providencia de Dios quedara mostrada, así como su acción salvífica, en medio de las adversidades. Hay un bello símbolo entre los dos "adanes" y los dos árboles, por medio de la "historia" de la rama y luego convertida en trozo de madera.


A 1 de marzo, además se celebra a 





miércoles, 23 de diciembre de 2015

Santa Victoria de Tívoli.

Pregunta: Quisiera saber sobre Santa Victoria de Tivoli, Italia, cuya fecha se conmemora el 23 de diciembre.

Respuesta: Te refieres a la gran mártir Victoria, una de las santas mártires más antiguas con culto continuado hasta hoy. Allá vamos:

Santa Victoria de carmelita.
Iglesia de "Las Teresitas", Querétaro.
Santa Victoria, virgen y mártir. 23 de diciembre y 9 de julio (junto a Anatolia y Audax).

Según su passio, tardía y con ciertos detalles legendarios, Victoria, que vivió en el siglo III, era oriunda de Tívoli, la actual Italia y junto a su hermana Anatolia, eran una cristiana fervorosa y dada a la caridad con los pobres. Estaban prometida con un patricio, y un amigo (La Vorágine les llama Eugenio y Tito Aurelio) quiso comprometerse con Anatolia. Pero esta tenía un gran aprecio a la virginidad por Cristo y se negaba a casarse. Victoria le habló: "Escucha, hermana, soy cristiana, y sé que Dios no aborrece el matrimonio Los profetas y los patriarcas tenían esposas, y Dios les bendijo para su posteridad. Ahora escúchame: toma a este marido, que es hombre recto, y no le diré que eres cristiana. Incluso es posible que su unión con él sea el medio de su conversión". Anatolia le respondió: "Oh, Victoria!, te ha conquistado el diablo, y ha hecho victoria en ti. Efectivamente, Dios dijo cuando el mundo estaba vacío, `sed fecundos, multiplicaos, y llenad la tierra`. Pero ahora que la tierra está poblada, y el Hijo de Dios ha proclamado aumentar en la fe y multiplicarse en la caridad, las uniones carnales son vanas". Y persuadió a Victoria de vivir entregadas al servicio de Cristo. Curiosamente, el supuesto argumento de Anatolia es casi idéntico al de la herejía maniquea, que rechazaba el matrimonio como innecesario.

Así que Victoria rompió el compromiso para mantener perpetua virginidad. Los dos hombres, ofendidos, las encerraron, para que reconsideraran su posición o murieran de hambre, lo que fuera. Pero nada, las vírgenes permanecieron firmes. Aún más, se las arreglaron para desde su encierro, vender todas sus propiedades en favor de los pobres, quedando sin nada. Pero no cejaron los despechados, pues las denunciaron ante el emperador Decio. Este las mandó llamar y considerando su belleza y virtudes, las castigó con el destierro. Anatolia fue enviada a Tora, donde luego sería martirizada junto a Audax, uno de sus verdugos, al que convirtió a la fe de Cristo. Y a ella la dejamos aquí.

Victoria fue enviada a Trebula Mutuesca, lo que hoy es Monteleone Sabino. Allí fundó un monasterio con sesenta vírgenes, para dedicarse a la oración y el trabajo manual y a pesar de su juventud, 20 años, fue elegida superiora de todas. La leyenda propia del Carmelo hizo de Victoria, por este pasaje, una de sus santas. Fue tanta la fama de sus virtudes, que el pueblo acudió al monasterio para que su santa abadesa espantara a un dragón que no les dejaba en paz, ofreciendo a cambio convertirse a la fe de Cristo. Y allá fue Victoria: se plantó frente a la cueva de la bestia y en nombre de Cristo, le ordenó se fuera para siempre, y esta, como un manso cordero, la obedeció, internándose en una sima de la que nunca más salió. Si bien esta acción atrajo la conversión a la fe cristiana de toda la región, a Victoria le trajo la persecución, otra vez, en el año 250. Irritado con la fama de su exnovia, su prometido la denunció ante el nuevo gobernador. Y no solo la acusó, sino que envió a un mercenario al monasterio, que violentó las puertas, tomó a Victoria, y a rastras, la llevó ante el prefecto. Allí pretendieron obligarla a adorar a la diosa Diana, pero como ella se negó, el sicario, sin más, atravesó su corazón con un puñal. Los pobladores, desolados por la pérdida, recogieron el cuerpo y le velaron durante siete días con gran veneración. Finalmente la sepultaron en un sarcófago de piedra, en la cueva del dragón, la que convirtieron en capilla.

Primitivo sepulcro de Victoria
en la cueva.
El culto a Santa Victoria ha sido constante en torno a su sepultura. Con la paz de San Constantino (21 de mayo) se levantó una basílica para honrar su memoria y reliquias. Lamentablemente, a causa de las invasiones de los musulmanes, las reliquias hubieron de ser trasladadas de un sitio a otro y padeciendo algunas dispersiones. En 827 fueron trasladadas a Ascoli Piceno y en  931 a la abadía de Farfa, donde en el siglo XII se construyó una bella basílica en su honor ellos. Allí se venera su cuerpo actualmente, menos la cabeza que, junto a la de Anatolia se guarda en la abadía de Sacro Speco, Subiaco. Las primeras referencias sobre su vida y pasión, las da el martirologio pseudojeronimiano, luego San Simeón Metafrastes (27 de septiembre) la recoge. En el siglo VIII San Aldhelm (25 de mayo) compuso un poema métrico en su honor en la obra “De Laude virginitatis”, que la daría a conocer aún más y que serviría de base para que en el siglo XIII, La Vorágine adornase la historia, añadiendo diálogos y detalles superfluos. Baronio la introdujo en el martirologio romano a 23 de diciembre, día de la traslación de las reliquias.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 23 de diciembre además se celebra a  
San Nahúm de Ohrid, abad.
San Dagoberto II de Austrasia, rey y mártir.

Y se canta la séptima de las Antífonas Mayores de Adviento: O Emmanuel.

Santa Almedha, virgen y mártir.

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