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domingo, 5 de agosto de 2018

"Maria Salus Populi Romani"

La Dedicación de Santa María la Mayor. 5 de agosto.

Basílica de Santa María.
En la liturgia de la Iglesia, la Dedicación de una iglesia es una ocasión festiva y solemne, cuya liturgia está plagada de un fuerte simbolismo que remite a la Jerusalén celeste, al paraíso, definitivo templo de Dios y del hombre. El templo cristiano es anticipo del paraíso, es lugar donde mora Dios y donde ocurre el encuentro del alma con Dios por medio del sacrificio eucarístico. Por ello, y muchas otras razones, la dedicación de la propia iglesia, al menos la iglesia catedral, siempre debería ser celebrada anualmente. En la liturgia de toda la Iglesia tenemos varias dedicaciones, la de las Basílicas de San Pedro y San Pablo, a 18 de noviembre, la del Salvador, a 9 de noviembre y a 5 de agosto, la de Santa María. Todas basílicas romanas y de todos los cristianos.

El origen de esta basílica quiere ser milagroso. Una leyenda, ampliamente conocida y por ello no me entretengo en contarla exhaustivamente, dice que fue edificada gracias a la generosidad de un matrimonio romano, y que el papa Liberio soñó con una colina nevada donde debía levantarse una iglesia dedicada a la Madre de Dios. Se dirigió el papa al monte Esquilino, donde efectivamente, la cima aparecía cubierta de nieve (en pleno agosto romano), por lo cual se decidió construirla allí mismo. Pero esta leyenda no aparece sino hasta muy tardíamente, y ningún escritor antiguo que habla de la basílica la menciona.


Leyenda de la nieve.
Fue dedicada solemnemente por el papa Liberio el 5 de agosto de 363, con la asistencia del emperador Constancio, el clero y varios obispos. Este dato nos da una pista importante: el culto mariano ya era fuerte en la iglesia como para que se le dedicara una basílica a la Santísima Virgen. Ciertamente hay otros indicadores más antiguos, pero este es uno irrefutable y perfectamente documentado. En 437, casi a punto de celebrarse su centenario y con ocasión de agradecer la proclamación dogmática de la Maternidad Divina en el Concilio de Éfeso, en 431, el papa San Sixto III (19 de agosto y 28 de marzo) reparó la basílica y la dotó con un ajuar de plata (altar, pila bautismal, cálices, etc.) del que San Jerónimo daría testimonio, admirado por tanta belleza, al visitarla unos 40 años después. También puso Sixto, según escribe el papa Adriano en una carta a Carlomagno, "muchas imágenes y pinturas de gran valor".

Fue llamada basílica liberiana, basílica sixtina, basílica de Santa María, quedando como definitivo Santa María “la Mayor”, para identificarla de las otras muchas basílicas marianas en Roma y, por supuesto "de las Nieves", por la leyenda someramente referida antes. También se le conoce como "del Pesebre", por hallarse allí una supuesta reliquia del pesebre en el que habría sido puesto Nuestro Señor al nacer. Pero en realidad se trata de un pesebre que formaba parte de un antiquísima representación plástica de la Natividad en la misma basílica.

La imagen de la Madre de Dios venerada en la basílica, un icono oriental del siglo VI, con una leyenda de haber sido pintado por San Lucas (como tantos) fue colocada en el altar mayor por San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), y a ella la invocó en en 593, en una magna procesión para clamar a Dios contra una epidemia de peste que asolaba la península itálica. A ella se encomendó el papa San Martín I (13 de abril) en 653, y ante ella celebraba la misa cuando un asesino pagado por el exarca de Rávena entró para asesinarle, quedando cegado por milagro de la Señora. En 1571 San Pío V (30 de abril) le encomendó la victoria de las tropas cristianas en la Batalla de Lepanto. No hubo santo que visitara Roma que no se encomendara a Nuestra Señora. Entre ellos San Ignacio de Loyola (31 de julio y 20 de mayo, Conversión), quien ante ella agradecería la aprobación de la Compañía de Jesús, y ante la cual los primeros religiosos ofrecieron sus vidas y las intenciones de profesar sus votos. La Compañía siempre tuvo especial devoción a esta imagen de la Madre de Dios, y que incluso propagó por parte de Europa y América.

Imagen de la Virgen
venerada en la Basílica.
En el siglo XIX, sería tanta su devoción, que sería llamada "Maria Salus Populi Romani". Gregorio XVI ordenó la coronación canónica el 15 de agosto de 1838 y el papa Pío XII la coronó, personalmente, en el Año Mariano de 1954. En 2000 Juan Pablo II la declaró Patrona de las Jornadas Mundiales de la Juventud. En 2013 y en 2016 fue llevada procesionalmente a la plaza de San Pedro para presidir sendas celebraciones pontificias. Este año de 2018 ha sido restaurada.


Fuentes:
-https://www.heiligenlexikon.de/
-http://heiligen-3s.nl/
-"Dos Mil años de Santos". Tomo II, Agosto-Diciembre. FRANCISCO PEREZ GONZALEZ. Ediciones Palabra, 2001.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Agosto. P. Jean CROISSET . S.J. Barcelona, 1863.

A 5 de agosto además se celebra a:


San Abel de Reims,
obispo.
Santa Afra de
Ausburg, mártir.
B. Guillermo Horne,
cartujo mártir.











miércoles, 12 de abril de 2017

San Julio I, el "primer papa".

San Julio I, papa. 12 de abril. 

Julio fue romano de nacimiento, hijo del presbítero Rústico y fue presbítero cercano al papa San Marcos (7 de octubre), al que sucedió en la sede de San Pedro, luego de ser elegido el 6 de febrero de 337, imperando San Constantino (21 de mayo). Si bien la Iglesia gozaba de paz con el imperio, se abría al mismo tiempo una época de pugnas teológicas y doctrinales dentro de la Iglesia, que acentuaron las diferencias entre Oriente y Occidente, entre las distintas sedes apostólicas. El primer hecho se hizo evidente con la entrada del arrianismo en la Iglesia, muy fuerte en la sede alejandrina.

 Con Julio se da el hecho curioso de que es el primer sucesor de San Pedro al que se le llama "papa", título que antiguamente era dado a los demás obispos y prelados orientales, pero nunca había sido usado en Occidente. Sería San Siricio (26 de noviembre), quien lo haría exclusivo del obispo de Roma. Otra de sus innovaciones de su pontificado fue evitar que los clérigos fueran juzgados por los tribunales civiles, haciendo que fueran juzgados por los obispos, aunque al mismo tiempo se dio a sí mismo el derecho de juzgar por encima de dichos sínodos locales de obispos, pues los presbíteros podían apelar al juicio del papa directamente en algunas situaciones.

El segundo hecho, relacionado con esta última prerrogativa quedó evidenciado cuando en 339 el legítimo patriarca, el gran San Atanasio (2 de mayo), fue expulsado de su sede por los arrianos, lo mismo otros prelados fieles a la verdad católica. Atanasio fue a Roma a apelar ante el papa por lo injusto de su expulsión. El papa Julio recibió al santo con amor y en 340 convocó un Sínodo en el cual se afirmó el Credo de Nicea y se condenó formalmente el arrianismo. Como este Sínodo se celebró con solo obispos occidentales y algunos de África, los obispos de Oriente se reunieron en Antioquía, alarmados por su exclusión de tal reunión, en la que se había hablado de la situación de la Iglesia sin contar con ellos. El papa respondió planificando otro Sínodo en Sardica, con la anuencia de los emperadores Constante y Constancio, al cual se enviarían legaciones de todas las sedes. En 343 se celebró este Sínodo, que reafirmó la fe católica, pero que sin embargo, no pudo concluir que la expulsión de Atanasio era ilegal, pues muchos obispos de Oriente la aceptaban. Por otro lado, recordaron al papa que él tenía alojado al desterrado en su propia sede contra el parecer de la sede alejandrina, igualmente de tradición apostólica. 

Este Sínodo introdujo un canon que Oriente no aceptó que decía: "Cada vez que un obispo depuesto afirme que se le ha hecho injusticia, el Sínodo que lo condenó escribirá al obispo de Roma, quien designará jueces para renovar la investigación, y ninguna otra persona será nombrado para ocupar el lugar del obispo depuesto sin la concurrencia del obispo de Roma". Fue una jugada arriesgada por parte de Julio, pues poco antes, los obispos de Oriente, alarmados con este aumento del poder del obispo de Roma sobre los demás, le habían escrito: "Aunque admitimos y expresamos respeto por el papel preeminente de la sede romana, los obispos orientales negamos a la Iglesia de Roma el derecho de darnos órdenes. La importancia de una Iglesia no se mide por la grandeza de la ciudad en que se encuentre. ¿Por qué ha de inmiscuirse el Occidente en las cuestiones privativas de las diócesis de Oriente? Antiguamente, el Oriente aceptó sin discutir las sentencias de Occidente sobre los problemas ocasionados por Novaciano y Pablo de Samosata. De ahora en adelante será distinto, y empeñarse en lo contrario supondría una ruptura". Julio les contestaría en una carta, dirigida a los "eusebianos", seguidores de Eusebio, obispo usurpador en Constantinopla: "No sabéis acaso que la regla canónica era desde luego, recurrir a nuestra autoridad, y que de nuestra autoridad había de salir la decisión? Tal es la tradición que hemos recibido del apóstol Pedro, y la creo tan universalmente reconocida, que no la mencionaría ahora si no me obligaran a ello deplorables ciscunstancias (…) ¿No sabéis, acaso, que la costumbre manda contar con nosotros, en primer lugar, para que la justicia se administre en todas las Iglesias desde aquí?"

Desilusionado de ver fallida su intención de devolver la sede de Alejandría a San Atanasio, que aun tardó tres años en retomarla, Julio se dedicó a cuidar de su grey de Roma. Construyó una basílica en el Foro de Trajano, la conocida como "Basílica de los Santos Apóstoles", y además, se le atribuye la construcción de la primitiva iglesia de Santa María en el Trastévere. Igualmente es probable construyera la basílica de San Valentín en la Via Flaminia, que aparece mencionada por primera vez en 359. También en la Via Flaminia construyó un cementerio, y otro en la Via Aurelia, y un tercero en la Via Portuensis. Su pontificado, además se caracterizó por la caridad que demostró cuando la peste asoló Roma. Murió en 352, amado por los romanos, siendo sepultado en el tercer milliario de la Via Aurelia, en el cementerio de San Calepodio. Fue sucedido por el papa Liberio.

Fuentes:
-"Liber Pontificalis". COLUMBIA UNIVERSITY PRESS. New York, 1916.
-"Lives of Popes". Volumen I.
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Historia General de la Iglesia". Tomo I. D. J. DARRAS. París, 1862.

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero. 

San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.  
San Marcos. 7 de octubre.  
San Calixto I. 14 de octubre. 
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.
Beato Benedicto XII. 25 de abril.



A 12 de abril además se celebra a






domingo, 14 de agosto de 2016

Emparedado o fundador.

San Eusebio de Roma, presbítero mártir. 14 de agosto.

Historia.
La iglesia romana de San Eusebio se levanta en monte Esquilino. Fue construida por un cristiano prominente, a la cual, según era la costumbre, llamado Eusebio y era conocida como "titulus Eusebii". Hay que comprender que la dedicación de las iglesias, aunque fuera en memoria de un mártir, no se dedicaba expresamente a dicho mártir sino a Dios, y llevaba el nombre de su fundador, lo cual dio pie, con el tiempo, a confundir al fundador con algún mártir al que estaría dedicada la iglesia. Es el caso, por ejemplo la iglesia de San Ciriaco "in Thermis". En este caso, la asimilación de Eusebio como mártir es pronta, pues ya a fines del siglo VI consta en documentos como "titulus sancti Eusebii". En esta iglesia se celebró un Concilio por parte del papa San Símaco (19 de julio) en 498, y fue restaurada en el siglo VIII por el papa San Zacarías (3, 15 y 22 de marzo), siendo una de las principales iglesias romanas durante mucho tiempo, y en la cual se celebraba estación penitencial en Cuaresma. Actualmente tiene título cardenalicio.

Como la piedad popular no podía quedarse con el vació, creó una leyenda sobre el fundador:

Leyenda.
Fue Eusebio natural de Roma, y era presbítero del papa San Liberio (12 de abril), imperando Constancio, emperador que se decantó por la herejía arriana, a los que dio alas contra los católicos. Eusebio predicó con gran firmeza contra el arrianismo, contra Constancio y contra Liberio por su debilidad frente a la herejía y al poder. Cuando los presbíteros fieles al papa San Félix II (29 de julio), que curiosamente fue antipapa al mismo tiempo que defendía la verdad católica frente al arrianismo, fueron desalojados de los templos, Eusebio continuó predicando y celebrando en su propia casa.

Por ello se hizo molesto a Constancio, el cual para castigarle, le hizo emparedar en un espacio muy reducido de su propia casa. Y tan estrecho que ni se podía sentar, ni siquiera girar. Siete meses duró aquel tormento durante los cuales Eusebio dio ejemplo de constancia en la verdadera fe. Oraba insistentemente para que Dios le diese fortaleza, y Dios se la dio, además del premio de la vida eterna, a 14 de agosto de 357 (en realidad es posible que este sea el día de la Dedicación de la Iglesia). 

Los presbíteros Gregorio y Orosio le sacaron de su inmundo agujero y le sepultaron en el cementerio de Calixto, a la vera de San Sixto I (7 de agosto), marcando su sepultura con un titulum: "Eusebii, vir Dei". Constancio les castigó enterrando vivo a Gregorio, pero se le escapó Orosio, el cual volvió al saber lo ocurrido a Gregorio. Le desenterró y le halló vivo aún, pero falleció en sus brazos. Restablecida la paz y expulsados los arrianos, se levantó sobre casa de Eusebio la iglesia mencionada antes, a la cual se habrían trasladado sus reliquias. 

Anotación.
Sinceramente, estas “Acta Eusebii” son falsas y no merecen crédito alguno. Se consideraban perdidas, pero en el siglo XV ,tiempo de excavaciones y hallazgos en Roma, se encontraron y aunque fueron tomadas con reservas, Eusebio pasó al Martirologio Romano de manos de Baronio. La historia prueba que Constancio y Liberio no coincidieron en Roma, por lo cual nadie habría podido predicarles al mismo tiempo. El Martirologio Romano actual lo trae simplemente como confesor: "En Roma, san Eusebio, fundador de la iglesia que lleva su nombre en el monte Esquilino".


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Las iglesias de Roma con todas las reliquias y estaciones". FRANCISCO DE CABRERA Y MORALES.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Agosto. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.
-https://it.wikipedia.org/wiki/Chiesa_di_Sant%27Eusebio_(Roma)


A 14 de agosto además se celebra a  

Santa Atanasia de Aegina, abadesa.
San Marcelo de Apamea, obispo y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...