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martes, 23 de febrero de 2021

"Una llamada de mi Superior me lleva hacia él."

Santa Milburgh de Wenlock, abadesa. 23 de febrero y 26 de mayo, traslación de las reliquias. 

Su "vita" la escibió el monje William de Malmesbury. Fue la hija mayor del rey Merewald y su mujer Santa Domneva (19 de noviembre) y nació en 622. Sus hermanas fueron Santa Mildred (13 de julio) y Santa Mildgytha (30 de julio). Desde niña se dedicó a las cosas de Dios con todo su corazón. Gustaba de la liturgia, de socorrer a los pobres, bordar, tocar la lira y leer. 

A los 17 años decidió consagrarse a Cristo y para ello fundó, con la ayuda de su padre y su tío Wulfhere, un monasterio en Wenlock, del que fue abadesa consagrada y perpetua, dándole el velo San Teodoro de Canterbury (19 de septiembre). Fue pronto un monasterio famoso por su piedad y erudición. Contaba con numerosas reliquias, libros, tierras y privilegios. Milburgh destacó por su gran dote de gobierno dentro y fuera del monasterio, pues tenía también jurisdicción civil otorgada por su padre. 

De la santa se cuentan numerosas leyendas del gusto popular y casi mágico de las crónicas inglesas, irlandesas y escocesas. Una de ellas cuenta que, estando Milburgh en Stoke fue pretendida por el hijo de un rey vecino y quiso llevársela con él a la fuerza. Para ello reunió soldados y preparó una emboscada. Milburgh, avisada por su ángel guardián, escapó cruzando el arroyo Corve. Cuando el hombre pretendió perseguirla, el arroyo se volvió un río turbulento que no dejó al licencioso cruzarle. Otra leyenda nos dice que pasaba muchas noches en profunda oración, por lo cual una de ellas se durmió profundamente en la iglesia. Al amanecer tocaron la campana y la santa despertó sobresaltada y el velo cayó de su cabeza, quedando enganchado en un rayo de sol que entraba por un ventanal de la iglesia, impidiendo que el velo, signo de la consagración, tocara el suelo. 

En otra ocasión llegó al monasterio una viuda con su hijo muerto, e imploró a Mildred que le resucitara a su hijo. Milburgh la reprendió diciendole "Ve y entierra a tus muertos, luego prepárate para seguir a tu hijo, porque todo hombre nace para morir." Pero la viuda insistió sin moverse del monasterio. Entonces la santa abadesa accedió y se postró en oración junto al cuerpo del niño. En el acto un fuego sagrado bajó del cielo y envolvió a ambos. Las monjas gritaron a la santa para que se apartara, pero ella estaba absorta en la oración. Al consumirse el fuego, Mildred estaba ilesa y el niño revivido. Hay que decir que esta leyenda también se cuenta de Santa Werburgis de Trentham (3 de febrero). 

Además, uno de sus milagros más conocidos, y que forma parte de su iconografía, y es la leyenda de los gansos: Cuenta esta que una bandada de gansos apareció en un campo perteneciente al monasterio, escarbando el suelo y comiendo toda la simiente recién sembrada. Los siervos corrieron al monasterio y lo dijeron a la santa, quien se fue al campo y trazando la señal de la cruz, hizo moverse a los espantapájaros, asustando a los gansos que salieron volando. Pero al volver al monasterio, Milburgh comprobó que las aves lo que habían hecho era cambiar de sitio y ahora campeaban por la huerta monástica. Entonces con voz firme mandó a las aves que vinieran en fila hacia ella, y cuando estaban todos, les rogó por amor de Dios que se fueran a otro sitio y dejaran las tierras del monasterio en paz. Los gansos obedecieron y levantaron vuelo, pero no se movían de sobre la abadía. Entonces la santa comprendió que faltaba uno de ellos. Las monjas lo hallaron asado en el horno de uno de los jardineros. Milburgh hizo una oración y revivió al animal, que remontó vuelo con los suyos, perdiéndose todos para siempre. 

Vivió nuestra santa muchos años, cargada de penas y dolorosas enfermedades. Hacia el final de sus días reunió a la comunidad y les dijo: "Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Queridas hermanas, os he amado como a mis entrañas, y os he cuidado como a una madre a sus hijas, con piadoso cuidado. Una llamada de mi Superior me lleva hacia él. Os encomiendo a Dios y a la Santísima Virgen". Y entró en la gloria del Esposo el 23 de febrero de 722. 

Fue enterrada con mucha devoción en la iglesia del monasterio, junto al altar. En el siglo IX los piratas daneses destruyeron el monasterio, reduciéndolo a cenizas, y la tumba bendita quedó bajo los escombros. En 1079 los monjes de Cluny comenzaron la reconstrucción del monasterio, y un día, dos niños que jugaban entre los escombros del altar, cayeron de rodillas y en éxtasis. Acudieron los monjes y les hallaron frente a un sepulcro del cual salía perfume, como de un oloroso bálsamo. Las reliquias de la santa fueron tomadas con gran devoción y puestas en la sala capitular, pasando a la iglesia cuando esta se terminó. 

Muchos fueron los milagros obtenidos por su intercesión, y muchos los peregrinos que acudieron durante siglos. El 26 de mayo de 1501, las reliquias fueron depositadas en un bello cofre relicario, y puestas en el centro del altar mayor. Y allí permanecieron hasta su destrucción, reinando de Enrique VIII.


A 23 de febrero además se recuerda a:






 

jueves, 14 de septiembre de 2017

Dos veces revivido y una vez atrasado.

San Materno de Tréveris, obispo. 14 de septiembre, 22 de octubre (traslación de las reliquias), y tercer sábado de Pascua (en Schelestadt).

Historia.
San Materno fue obispo de Colonia y Tréveris en el siglo IV. Fue un ardiente defensor de la ortodoxia de la fe contra los donatistas, según Optato de Milevo en su libro sobre el cisma donatista. La "Historia Eclesiástica" de Eusebio aporta una carta que el emperador San Constantino (21 de mayo) habría enviado a varios obispos, entre ellos a Materno, que gobernaba la sede de Colonia en 313, año en el que Constantino reunió estos obispos en Roma para tratar el asunto de Cecilio de Cartago, un obispo sobre el cual había dudas sobre la validez de su ordenación, así como de la ortodoxia de su fe. El papa San Melquíades (10 de diciembre) les recibió el 2 de octubre de 313, y durante tres días deliberaron, concluyendo que Cecilio (o Ceciliano) era verdadero obispo de Cartago, y no así su contrincante, donatista, para más culpa. En Arlés se reunió un Sínodo, para confirmar la condena del papa. Al parecer luego de dicho Sínodo, Materno fue trasladado a la sede de Tréveris, donde aparece como su tercer obispo, siendo el primero de Colonia. Murió en Tréveris, y sus reliquias se veneran en la iglesia de San Paulino (31 de agosto), y otras porciones se veneran en Colonia o El Escorial, España.

Leyenda.
Y aquí podríamos terminar con el santo, si no fuera porque lo que sigue es como para leerse. Pues resulta que, aunque tenemos estos datos cronológicos del santo, entre los siglos XI y XII se creó una fantasiosa leyenda sobre San Materno. Las iglesias de Colonia y Tréveris, no pudiendo sufrir no tener orígenes apostólicos, hicieron retroceder a Materno en el tiempo nada menos que ¡cuatro siglos! Las variadas causas de esto podéis leerlas en este artículo "Santos en la Máquina del Tiempo". 

Pues bien, según esta leyenda, fue Materno el hijo de la viuda de Naím, resucitado por Nuestro Señor, según se lee en Lc. 7, 11-15. Una vez revivido, fue discípulo de Nuestro Señor, y luego de la Ascensión, el apóstol San Pedro (29 de junio; 1 de agosto, “ad Víncula”; 18 de enero, Cátedra; 22 de febrero, Cátedra; y 18 de noviembre, la Dedicación) le envió a la Galia junto a San Euquerio y San Valerio para que predicaran el Evangelio. Pero Materno murió en el camino, por lo que Euquerio y Valerio le sepultaron Schelestadt, Alsacia, y volvieron a Roma a decirlo a San Pedro. Este les dio su báculo, ordenándoles lo pusieran sobre la tumba de Materno. Así lo hicieron Euquerio y Valerio, y resultó que Materno volvió a la vida, se levantó y se encaminó hacia Tréveris.

Supuesto báculo de San Pedro,
con el que se revivió a San Materno. Colonia.


Esta leyenda de San Pedro enviando báculos para resucitar a discípulos se repite en las leyendas de San Frontón (25 de octubre), San Marcial (30 de junio) y algunos más, demasiado como para ser real, simplemente son copias unas de otras. Sin embargo, dicho báculo se veneraba, siendo trasladado allí en 953 por San Bruno I de Colonia (11 de octubre), y tenía fiesta propia. En 980 se dividió a la mitad y se le dio una parte a Tréveris, de donde pasó a Metz y por los avatares de la vida, despareció para aparecer, en 1354, en Praga. Otro báculo que dice ser el mismo, se venera en Weingarten. También se venera la tumba provisional de San Materno en Schelesadt, donde se le festeja en Pascua, con una procesión.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 14 de septiembre además se celebra a
San Luis Gabriel Taurin Dufresse, obispo y mártir.
San Crescencio de Roma, mártir.

jueves, 13 de julio de 2017

Para la buena matanza del cerdo, San Thuriau.

San Thuriau de Dol, obispo. 13 de julio.

Nació en Bretaña, a inicios del siglo VIII, de un matrimonio ganadero: Magen y Lelian. De niño cuidaba las vacas y cerdos de la familia, lo cual le daba tiempo para leer. Una leyenda dice que escapaba al vecino monasterio de Dol, donde oía las lecciones de los monjes a sus discípulos, y entretanto los animales no se movían de su lugar, ni les atacaban los lobos. Así, a los 10 años ya sabía latín, filosofía y teología, y cantaba como los ángeles. Y una segunda versión dice que siendo aún niño le oyó cantar el obispo San Armel de Dol (29 de febrero), el cual quedó prendado de él y lo llevó al monasterio de Dol, donde el abad San Samson (28 de julio), le educó personalmente. 

Fue un educando ejemplar, y luego un monje de primera. Muy joven ya era formador de otros religiosos, por su gran saber y ejemplaridad. Cuando Armel se sintió viejo, nombró a Thuriau su sucesor, al mismo tiempo que le nombraba abad de varios monasterios, para vigilar la observancia monástica. Fue un prelado manso y preocupado por la evangelización y la caridad. Una leyenda dice un caballero llamado Riwallon quiso apoderarse de las tierras del monasterio de Trémeheuc, fundado un siglo antes por San Maeoc (2 de noviembre), y para ello arrasó el monasterio hasta los cimientos. Entonces el obispo Thuriau le dejó paralizado en el sitio de su pecado hasta que el caballero se arrepintió y prometió resarcir al séptuplo el mal causado. Así, hizo penitencia por siete años, reconstruyó el monasterio haciéndolo siete veces más bello y rico, y todos los objetos y libros sagrados igualmente los septuplicó. Otros milagros realizó, el más conocido fue la resurrección de una joven hija única, luego de mandar al clero a orar por la joven.

Thuriau murió sobre 749. Fue sepultado en la catedral de Dol, y sus reliquias se trasladaron a la abadía de Saint-Germain-des-Prés, en París, en el siglo IX, durante las crueles incursiones de los vikingos a Bretaña. En el siglo XIII un incendio amenazaba arrasar la abadía, entonces los monjes tomaron las reliquias de San Thuriau, enfrentándolas al fuego, que inmediatamente se extinguió. En la Revolución Francesa esta abadía fue profanada, y las reliquias del santo corrieron la misma suerte. Solo se salvaron unas cuantas que previamente habían sido trasladadas a la iglesia de San Quintín. 

San Thuriau
resucita a una joven.
Se le invoca contra las fiebres, y contra los fuegos. Es abogado para la obtención de la lluvia en tiempos de sequía. Igualmente es patrón de los animales, especialmente los cerdos y para la matanza de verano.


Fuente:
-"Les vies des saints de Bretagne". GUY-ALEXIS LOBINEAU. OSB. Rennes, 1874.


A 13 de julio además se celebra a
Santa Sara del Monte Carmelo, abadesa.
Santas Maura y Brígida, vírgenes y mártires.

domingo, 19 de mayo de 2013

Tercer Domingo de Pascua Ortodoxa: Las Santas Miróforas.

"No está aquí, ha resucitado"

Pregunta: Podrias proporcionarme información sobre esta festividad y los nombres de las otras dicipulas del señor que son consideradas santas.

Respuesta: Pues mira, los ortodoxos celebran en el Tercer Domingo de Pascua, el Domingo de las Miróforas (portadoras de mirra, sustancia utilizada para tratamiento de cadáveres), recordando tanto a las personas que intervinieron, como al hecho en sí, del embalsamamiento de Cristo (o sea, el hecho de lo que ellas pretendían hacer). Cada una de estas santas mujeres tiene su festividad propia, por separado, en distintos días del calendario, pero están unidas en esta memoria. La iglesia ortodoxa tiene varias celebraciones de este tipo, llamadas Synaxis o unión, en que celebran santos unidos por un hecho o una "categoría". Así están la Synaxis de los Tres Doctores (Basilio, Gregorio y Juan Crisóstomo, el 30 de enero), o el Domingo de los Profetas y Antepasados de Cristo (Domingo XXVIII después de Pentecostés).

En el caso de las mujeres miróforas, los Evangelios son claros: Mateo dice que al sepulcro fueron "María Magdalena y la otra María". Marcos dice que estaban "María Magdalena, María la de Santiago, y Salomé". Lucas deja entrever que eran un grupo al escribir "eran María Magdalena, Juana, y María madre de Santiago, y las demás con ellas". Y, finalmente, Juan solamente menciona la aparición a María Magdalena. Aunque parezcan relatos divergentes, son complementarios entre sí. Diversos escritores han concordado los relatos para armar una historia más o menos como esta: Las mujeres llegaron a la tumba, tienen la aparición del ángel y regresan adonde los apóstoles y les avisan. En este recorrido, se les aparece Jesús. Al saber la noticia, Pedro y Juan fueron al sepulcro, lo vieron abierto, se fueron y María Magdalena quedó allí, y tuvo su encuentro con el Señor. Y no me extiendo más, porque estas concordancias las puedes leer mejor en cualquier sitio que en este. 

Problemas históricos aparte, el hecho de poner a unas mujeres como testigos de un hecho tan importante como la Resurrección de Cristo, en contextos tan poco favorables a la mujer como eran el judío o el gentil, es uno de los datos en que se apoyan muchos escrituristas a la hora de validar los textos referentes a la Resurrección: mujeres que acuden al sepulcro, frente a hombres temerosos y escondidos. Con estos comienzos cualquier religión podía peligrar, no hay una comunidad restallante de fe, alucinada, que ve visiones. Incluso las mujeres van a la tumba ¡a adecentar el cadáver de su líder!, no hay atisbos de que se creyeran lo de la resurreción, solo son mujeres no dignas de crédito. 

No hay que ir muy lejos para ver este pensamiento en la Iglesia primitiva: San Pablo o San Pedro, cuando predican sobre la Resurrección de Cristo, se ponen ellos mismos como testigos fiables, o a una multitud, pero jamás hacen referencia a "tenemos el testimonio de María Magdalena" u otro parecido. No, dicen: "se apareció a dos de los nuestros" o "se apareció a Santiago". Y sin embargo, en los escritos no hubo más remedio que poner a las mujeres como mensajeras y a los hombres como receptores de este anuncio. Así debió ser si se quería escribir la verdad.

Entonces, y respondiendo a tu pregunta, las Miróforas son: Santa María Magdalena (22 de julio, 4 de mayo, traslación de las reliquias, y 5 de mayo en la Iglesia Oriental), Santa María la de Santiago (24 de abril), Santa María Salomé (22 de octubre y 9 de abril), Santa Juana la de Cusa (24 de mayo, y 27 de junio en la Iglesia Oriental). Y, aunque no aparecen en los relatos evangélicos, en ocasiones se añaden, por el hecho de ser discípulas de Cristo, a Santa Susana (18 de abril), Santa María de Cleofás (9 de abril) y Santa María de Betania (29 de julio); y hasta a Santa Marta (29 de julio) meten en el saco otros. Es perfectamente aceptable que las discípulas de Cristo que aún les fueran fieles estuvieran allí. 

En el arte ortodoxo son representadas en grupo en muchas ocasiones, todas con frascos de mirra. Ya en el siglo III fueron representadas juntas, como puede verse aún hoy en una capilla siríaca junto al Éufrates.

martes, 24 de abril de 2012

San Elías ¿crucificado?

Elías Crucificado.
Speculum Carmelitanum.

Pregunta: A ver, Ramón, sácame de este cacao mental que tengo desde que encontré esta imagen. Se que hay santos crucificados, pero debajo pone Elías????? La Biblia no habla de que Elias el profeta fuera crucificado. no se latín, asi que tal vez diga otra cosa, pero a ti no te parece que tiene el hábito carmelita? Ayudaaaamee. 

Respuesta: Tiene el hábito carmelita porque, sí, es San Elías Profeta. Y antes que te de un derrame cerebral te explicaré de donde salió y que significa esta imagen.

Es un grabado de la famosa obra Speculum Carmelitanum, de Fray Daniel de la Virgen María, carmelita. Obra editada en 1680, y en su día de referencia "histórica" sobre la Orden del Carmen; historia entendida como la entendían en el siglo XVII. Hoy es solamente una referencia, digamos cultural, para conocer la mentalidad y espiritualidad de una época y de la Orden. Trata de la historia del Profeta Elías y, por consiguiente, de la Orden del Carmen. Los datos de la vida de Elías son entresacados de citas de los Padres, interpretaciones "por los pelos" de la Biblia y las tradiciones de la Orden, para conformar una historia lineal, desde el Profeta, pasando por su Orden, hasta los días de la composición del libro.

Es conocido que los carmelitas en el siglo XIII, ante los peligros de supresión, tuvieron que darse una solidez en su espiritualidad y su historia y lo tuvieron bastante fácil al provenir del Monte Carmelo, donde Elías vivió y, porque este Santo Profeta siempre fue visto como modelo de la vida monástica a la par que la vida eremítica. Elías y Juan Bautista fueron los "precursores" de este estilo de vida. Así pues, los carmelitas compusieron una historia sin lagunas desde Elías hasta San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre y 8 de abril), quien les dio la regla que observan aún.

Los primeros discípulos "toman el hábito".
Speculum Carmelitanum.
A esta historia se le fueron sumando, cada vez más, varias fantasías, como las visitas de los abuelos de María, y la misma Niña María, y luego de San José. Todo santo eremita o monje de la antiguedad entró al santoral carmelita, por ejemplo, San Hilarión, abad (21 de octubre), San Espiridión, obispo (14 de diciembre) o San Telesforo, papa (30 de enero). Se apropiaron de leyendas como las de Santa Efigenia (21 de septiembre) o Santa Eufrosina (2 de enero), haciéndolas también monjas carmelitas. Pero sabido es que estas no existieron hasta el siglo XV, cuando fueron fundadas por el Beato Juan Soreth (24 y 28 de julio) y la Beata Francisca de Amboise (5 de noviembre). Toda esta historia profética comenzó a tambalearse en el siglo XVIII cuando los Bolandistas arremetieron contra ella en su "Acta Sanctorum" (1). Aún así continuó enseñándose a los novicios carmelitas "hasta el otro día", como quien dice.

Y yendo al grabado, que es lo que importa: La verdad es que te lo pude identificar porque poseo unos scaneos (se dice así?) de los grabados del Speculum Carmelitanum, que hice hace unos años, cuando tuve acceso una edición, más moderna, pero que reproducía los grabados. El libro, después de la vida de Elías, narra una serie de milagros y apariciones del santo, para ir después a una serie de interpretaciones sobre los últimos tiempos, Elías y su persona como prefiguración de Cristo Mesías. Es aquí donde entra este bello grabado. En el pie de la imagen dice: 
"Cum finierit ELIAS testimonium suum, bestia, hoc est Anti-Christus, que ascendet de abiismo, faciet adversus eum bellum, et vincet eum, et occidet eum. Juxta interpret in cap. XI Apoc. Crucifigetur autem, iuxta D. Thomam, et Ferrarium, quod citat Siilveira in idem cap". O sea "Cuando Elías terminó su testimonio, la bestia, es decir, anti-Cristo, que sale fuera del abismo, se enfrentará con él , y le vencerá, y le matará. Según la interpretación de Apocalipsis 11. Pero crucificado, según citan, del mismo capítulo, D. Thomas, Ferrario, y Silveira".
San Elías recibe la palma de la victoria
y las tres coronas, de manos de Cristo.

Speculum Carmelitanum.

Si leemos este capítulo 11 del Apocalipsis, nos damos cuenta que en ese pasaje se habla de los testigos de Dios, que aparecerán al final de los tiempos. Se narra su muerte, resurrección, ascención y gloria. Muchos siempre han interpretado que se tratan de Elías y Enoch, santos que no murieron, sino que vivirán hasta el final de los tiempos para volver a predicar sobre la salvación y el fin del mundo. Hay que decir que el "Elías" que se lee en el texto, está superpuesto con una letra dferente, para hacer más fácil la comprensión. Era un recurso recurrente en ediciones antiguas de la Biblia o catecismos, de dudosa legalidad, porque añadía palabras que no están a la Escritura . Se resaltaban en cursiva o en mayúsculas, haciendo notar que eran añadidas. Hoy se prefiere el sistema de notas al pie.

En fin, que se trata de esa interpretación, en la cual Elías padecerá y triunfará al fin de los tiempos, como muestran los grabados que ilustran este artículo. Y para terminar: San Elías se celebra el 20 de julio en la Iglesia romana, el 12 de enero (en la Iglesia Oriental, la ascensión al Paraíso) y 20 de junio (traslación de reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla).



(1) No por gusto la Inquisición española condenó 14 tomos del Acta Sanctorum, porque echaba por tierra muchas "vidas" de santos, llamándolas como tal: leyendas. Además, para colmo hecha por jesuitas, vistos con ojeriza por frailes e inquisidores.

sábado, 14 de abril de 2012

¿Apareció el Resucitado a su Madre, sí o no?

Pregunta: La piedad popular le ha dado un lugar protagònico a la Virgen María, sobre todo en eventos trascendentales de la vida de Cristo, la Resurrección no es la excepciòn. En muchos lugares para la procesion de Resurrecciòn se lleva a cabo un "encuentro" de imàgenes del Resucitado y la Virgen María, se deja por un lado el hecho de que en el Evangelio se menciona que si hubo una mujer que se encuentra con Cristo Resucitado, esta no fue otra sino María Magdalena. ¿Fue realmente la Virgen María una testigo de la Resurrección?

Respuesta:
Antes de contestarte, quiero dar gracias a P. Ángel Luis Estecha por ayudarme a redactar este artículo. Como bien dices, la única mujer, según los evangelios, testigo del Resucitado es Santa María Magdalena (5 de mayo, Iglesia Oriental; 22 de julio; y Domingo de las Miróforas). Y, sin embargo, la piedad popular y muchos místicos han querido una supuesta aparición privada del Señor a su Madre, pero fuera de suposiciones y deseos de que haya sucedido, nada lo afirma. Yo no afirmo ni niego que haya sucedido, no estuve ahí, y me atengo a lo que los evangelios trasmiten.


Jesús Resucitado.
Retablo de iglesia bretona
Las apariciones del Resucitado son claras y pocas: A Santa María Magdalena, a Santo Tomás, a los de Emaús, y a los apóstoles en diversas ocasiones, en interiores o exteriores y, finalmente, la del día de la Ascensión. Aunque, todo sea dicho, las cartas apostólicas hablan de apariciones que no narran los evangelios: "se apareció a Cefas (...) a más de quinientos hermanos (...), se apareció a Santiago, luego a todos los apóstoles (Cfr 1 Cor. 15, 5-7). Es decir, que apariciones además de las narradas por los evangelistas hubo, pero no fueron narradas con precisión por no considerarlas necesarias, a pesar de que serían conocidas, puesto que los evangelios se escribieron ya comenzada la predicación evangélica. Si estas apariciones no fueron tenidas como importantes, es porque no aportarían nada a dicha predicación. Lo mismo podríamos decir de una supuesta aparición a María: no era, ni es, relevante para la fe. Y es que las apariciones del Resucitado contienen un profundo mensaje teológico y pastoral para las comunidades a las que se escribe para corfirmarlas en la fe mediante el encuentro del Señor con aquellos que antes dudaban, negaron o traicionaron.

Numerosos místicos han hablado de esta aparición, sea por revelaciones privadas o porque les parecía que así había tenido que ser. Una pequeña muestra:
  
"apareció a la Virgen María, lo cual, aunque no se diga en la Escritura, se tiene por dicho, en decir que apareció a tantos otros; porque la Escritura supone que tenemos entendimiento, como está escrito: ‘¿También vosotros estáis sin entendimiento?'". San Ignacio de Loyola.
"Ve el cuerpo del Hijo resucitado y glorioso, despedidas ya todas las fealdades pasadas, vuelta la gracia de aquellos ojos divinos y resucitada y acrecentada su primera hermosura. (...) al que tuvo muerto en sus brazos, verle ahora resucitado ante sus ojos. Tiénele, no le deja, abrázale y pídele que no se le vaya, entonces, enmudecida de dolor, no sabía qué decir, ahora, enmudecida de alegría, no puede hablar" Fray Luis de Granada.
"Estando así prevenida María Santísima, entró Cristo nuestro Salvador resucitado y glorioso, acompañado de todos los Santos y Patriarcas. Postróse en tierra la siempre humilde Reina, y adoro á su Hijo santisimo; y su Majestad la levantó y llegó á si mismo..." Madre Ágreda.
"díjome entre otras cosas (Cristo) que en resucitando había visto a nuestra Señora, porque estaba ya con gran necesidad, que la pena la tenía tan absorta y traspasada, que aún no tornaba luego en sí para gozar de aquel gozo (por aquí entendí esotro mi traspasamiento, bien diferente; mas ¡cuál debía ser el de la Virgen!); y que había estado mucho con ella; porque había sido menester hasta consolarla.". Santa Teresa de Jesús.

Los defensores modernos de una supuesta aparición del Señor a su Madre la tienen complicada a la hora de justificar dicha aparición. Afirman que no están en los evangelios porque la finalidad de estos relatos de las apariciones del Señor Resucitado, es apologética y solo están las apariciones importantes. Habría que contestar a esto que si ni siquiera está de pasada no era entonces una revelación importante. Ni necesaria para la fe de la Iglesia, ni el alma de María en particular. Entonces no sucedió, Dios no hace cosas que no redunden en su gloria y honor o el bien de las almas.


Para justificar dicha aparición, concluyen que sería por consolarla, o por premiar su fe y permanencia... pero sólo el sentimiento de haya sido así ("ay, es tan bonito pensarlo") sostienen estos argumentos. 

Jesús aparece a su Madre.
"Es cosa comúnmente admitida que Jesús se apareció después de la Resurrección. en primer término y por separado, a su Madre. En primer término, porque ella lo merecía en una medida especial,por haber permanecido al pie de la cruz martirizadora; por separado, puesto que esta aparición tenía una razón de ser muy distinta de la de las otras mujeres y discípulos. A los discípulos había que volverlos a ganar para la fe. María en cambio había de ser recompensada por ella". F.M Willam.


Muy bonito, pero si leemos en el Evangelio, constataremos que este tipo de consuelos no existe y que las apariciones del Resucitado son para premiar nada. Se aparece el Señor a gente que se lamenta (María Magdalena), que no cree (Tomás), que tiene cerrado el corazón (los de Emaús), o que persigue cristianos (Pablo). O sea, que son experiencias trastocadoras, inesperadas y transformantes. Nada que ver con una aparición sentimental; diríamos que Dios no gasta en vano sus revelaciones.

En cuanto a los sustentos históricos, nos dicen algunos que, como no narran los evangelios que la Virgen no estaba en la sepultura de Cristo, ni con las mujeres, el domingo por la mañana, hay que suponer que es porque sabía que iba a resucitar. Primero, por este mismo conocer, se podría haber quedado en casita, en lugar de padecer junto a la Cruz. Segundo, suponiendo que lo haya sabido, tampoco prueba que el Señor se le haya aparecido; todo lo contrario, teniendo en cuenta que las apariciones son a gente sin fe.

Luego nos dicen que otra razón por la que esta aparición (recuerdo, supuesta aparición) no fue consignada es porque el testimonio de María no habría sido válido por ser alguien cercano y parte comprometida con el "caso Jesús" y por tanto, un testigo de quien dudar. 

"... si los autores del Nuevo Testamento no hablan del encuentro de Jesús resucitado con su madre, tal vez se debe atribuir al hecho de que los que negaban la resurrección del Señor podrían haber considerado ese testimonio demasiado interesado y, por consiguiente, no digno de fe". S. Juan Pablo II.
Pero olvidan los que conjeturan esto que todos los testigos de las apariciones son gente implicada directamente con Jesús, precisamente a los que convendría falsear apariciones y cuyo testimonio no sería tampoco válido entre los detractores de la Resurrección. Si se admiten estos testimonios, ¿que mejor que narrar un testimonio de su madre? Los evangelistas narran lo que sucedió, ni más ni menos. Lo más sano de pensar es que, si no cuentan ni por asomo esta aparición a María, es que no pasó.

Jesús aparece a su Madre.
Los argumentos teológicos dicen que, estando la Madre de Dios íntimamente asociada a su Hijo en la Encarnación, Pasión y Muerte, lo estaría también en la Resurrección. No dudo yo de esa asociación, pero... ¿prueba esto que haya habido una aparición? No, por cierto. Podemos rebatirlo con que la plena asociación de María a la Resurrección de Cristo, se da en su Asunción gloriosa. Es ahí donde se da el verdadero encuentro entre dos almas glorificadas, donde María muestra lo que seremos nosotros mismos en Cristo, donde María representa a la Iglesia glorificada en Cristo y en ella misma.

Salvo que los que apoyan esta aparición quieran que así haya sido, no hay más apoyo que darle. Yo prefiero la opinión del gran José Luis Martín Descalzo:


"He de confesar que me parece más coherente con el Evangelio que no existiera tal aparición especial. Jesús ya había resucitado en María sin necesidad de aparición alguna, y ella no tuvo nunca ni necesitó otro consuelo que la fe. (...) En realidad, el verdadero premio para María era demostrarle que ella no necesitaba apariciones para creer".

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...