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domingo, 8 de octubre de 2017

Crecido en años y virtudes.

San Artaldo de Belley, obispo cartujo. 8 de octubre y 17 de noviembre (traslación de las reliquias).

San Artaldo.
Vicente Carduch. El Paular.
Nació en Verona, en 1101. Fue educado por su familia, según la costumbre, en un ambiente austero y de rigor. Era muy piadoso y aplicado en el estudio, y todos se hacían lenguas de su bondad y auguraban para él un brillante porvenir. Sin embargo, con solo 22 años, Artaldo decidió abandonar el mundo y buscar "la perla valiosa". Tomó el hábito cartujo en Las Puertas, comenzando una vida de oración y silencio. Siendo novicio ya tuvo sus primeros éxtasis, y luego de ser ordenado, celebraba la misa con gran devoción, alcanzando grandes consuelos de Dios.

En 1130, el prior de la Gran Cartuja, Dom Guigo, le eligió para la fundación de la Cartuja de Arviers, designándole además prior de la misma. En 1132 fundaban en una soledad agreste, donde solo los animales salvajes se habían aventurado antes. 10 años vivieron los monjes entre grandes privaciones hasta que en 1142 el obispo Arducio logró construyeran un monasterio en mejor sitio, con mejores condiciones para la vida cartuja. En el nuevo recinto la vida comunitaria continuó su vida sencilla y callada, que Artaldo cultivó en sus monjes durante más de 50 años.

En 1188, teniendo el santo ya 87 años de edad, fue elegido obispo por el clero de Belley, tras la muerte de su prelado, Raynaldo, que también había sido monje cartujo. La primera reacción de nuestro santo fue huir a una cueva para orar y no aceptar aquella cruz, pero los clérigos que habían ido a buscarle al monasterio fueron guiados hasta su escondite por una luz sobrenatural, que muchos pudieron comprobar cuando iban acercándose al sitio. Este portento le hizo aceptar con humildad, siendo consagrado obispo con júbilo del pueblo. Fue un prelado solícito y ejemplar, pero sin embargo, a causa de su avanzada edad hubo de renunciar al episcopado a los pocos años, teniendo 95 años. El papa Clemente III aceptó la renuncia y Artaldo volvió a su monasterio de Aviers, donde vivió como un monje más. 

En 1200 le visitó San Hugo de Lincoln (17 de noviembre) cuando volvía de Roma y antes de volver a Inglaterra, aunque tenía que desviarse de su camino. Cuéntase que estaba Hugo comentando acerca de sus negociaciones sobre la paz entre Inglaterra y Francia, cuando Artaldo le dijo: "Señor y padre mío: oír asuntos relativos al mundo es lícito a los obispos, pero no lo es a los monjes; tales asuntos no deben entrar en el claustro ni en las celdas; dejar la ciudad para llevar noticias a la soledad, no es lícito". Y Hugo, con una sonrisa, cambió el tema de la conversación hacia temas espirituales y de edificación.

Artaldo aún vivió hasta 1206, llegando a sus 105 años con lucidez. En octubre de ese año quiso descansar por primera vez, y fue llevado a la enfermería. Sabiendo que su fin (o su inicio) estaba cerca, reunió a los monjes y les dijo: "Creced en virtudes, a fin de que la santidad se perpetúe de edad en edad en esta Casa por las buenas tradiciones que dejaréis a los que vendrán en pos de vosotros; amaos los unos a los otros; que la caridad sea el lazo que os una a todos siempre en Jesucristo". Recibió los Sacramentos y luego de comulgar tuvo un éxtasis en el que parecía haber rejuvenecido. Se puso de rodillas para besar un Crucifijo y así expiró.

El cuerpo fue enterrado en el claustro, entre la puerta de la Iglesia y la puerta de la Sala Capitular. En 1640 el obispo de Belley trasladó sus restos a un arca. Llegada la Revolución, en 1972 el monasterio fue saqueado y destruido, pero las reliquias se salvaron. Aunque nunca fue canonizado formalmente, la veneración de sus reliquias fue permitida, y pronto se hizo ver la santidad de Artaldo, gracias a los numerosos milagros que ocurrrían. Por ello, el 2 de junio de 1834 el Papa Gregorio XVI autorizó el culto para la diócesis de Belley, admitiendo la composición de un Oficio Litúrgico propio. En 1859 la Orden Cartuja incluyó su memoria en su liturgia propia. El 17 de noviembre de 1896 las reliquias fueron trasladadas solemnemente a la iglesia parroquial de Aviers, depositándose en un bello relicario costeado por la Cartuja de Solignac.


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.

A 8 de octubre además se celebra a:

San Juan Calabria,
presbítero fundador
.
San Artemón,
presbítero y mártir.
Nuestra Señora
del Buen Remedio
.










martes, 7 de marzo de 2017

La flauta acallada por la predicación.

Santos Apolonio, diácono, Filemón, músico, y compañeros mártires. 7 y 8 de marzo.

San Apolonio.
Iglesia del Salvador, Estambul.
Imperando Galerio, vivía en los desiertos de Egipto un anciano monje y diácono llamado Apolonio, que en lo más cruel de la persecución de dicho emperador, iba visitando los monasterios, alentando a los monjes y a los eremitas a permanecer fieles a Cristo. Fue apresado por esta actividad, y a la cárcel acudían los paganos a insultarle, blasfemar contra la religión cristiana y desesperarle.

Entre esta turba había un flautista llamado Filemón, que era conocido por su ingenio para componer canciones burlescas. Este Filemón se burlaba e injuriaba a Apolonio más que nadie, y lograba el aplauso de los demás paganos. Apolonio, entretanto, le predicaba sobre Cristo, y finalmente le dijo: "Pido a Dios, hijo mío, que te perdone todos tus excesos, y que no te impute como pecado las palabras injuriosas que me dices". Filemón, que había venido oyéndolo, cambió totalmente su actitud con estas últimas palabras de Apolonio, y reconociendo a Cristo como Dios y Salvador, lo confesó en voz alta ante todos los que antes le coreaban. Fue llevado ante el magistrado, al que dijo: "Obras como mal ministro, cuando castigas a unos inocentes, a unos hombres amados de Dios, y a unos santos religiosos: los cristianos son irreprensibles, así en su doctrina, como en sus costumbres". El magistrado en principio pensó que era otra burla de Filemón, y que pronto haría alguna broma al respecto, pero cuando vio que iba en serio, le dijo: "Tú has perdido el juicio, y ya careces de aquel buen gusto que tenías". "No soy yo" – replicó Filemón – "el que ha perdido el juicio, sino tú. Sí, tú, a quien le domina la ira y hace derramar la sangre de una infinidad de gente. Pues ante ti declaro que soy cristiano, consciente que no hay hombre sobre la tierra, que se les pueda comparar en bondad".

Sabiendo el magistrado que el cambio de Filemón se debía a que Apolonio le había predicado, mando poner a este en potro de tormento para castigarle. Luego mandó que junto a Filemón fuera quemado vivo. Entraron la hoguera encendida con sonrisas en el rostro, y aún desde el fuego se oyó que Apolonio oraba: "¡Señor, no abandones al furor de las bestias feroces las almas de los que creen en ti, sino haz ver que eres el Salvador!" Y de pronto, una nube apareció sobre los mártires, descargando agua y apagando el fuego. Ante este portento muchos se convirtieron y confesaron a Cristo. Al enterarse el prefecto de Alejandría, mandó llevasen cargados de cadenas a Alejandría a todos los que se habían convertido al cristianismo.

San Filemón.
Iglesia del Salvador, Estambul.
Pero los que les llevaban, igualmente quedaron impresionados con las palabras de Apolonio, por lo cual, al llegar ante el Prefecto, ellos mismos se entregaron también, reconociéndose cristianos. Irritado el gobernador por las conversiones y su firmeza, mandó les arrojaran a todos al mar, dándoles el bautismo de sangre, pues el de agua aún no lo recibían. Según Rufino, los cuerpos fueron devueltos a la orilla y sepultados en una misma fosa por los cristianos, que levantaron allí un monumento, encomendándose siempre a sus oraciones.

La narración de su martirio, recogida por Ruinart, es la que aparece en la "Vida de los Padres del Desierto", y su martirio aparece datado a 7 marzo e imperando Diocleciano, aunque los martirologios mayormente los recogen a 8 del mismo mes. Asimismo, otras narraciones añaden detalles, como una lluvia que Filemón toma como signo de su bautismo, o que les cortan los talones y los arrastran por las calles.



Fuente:
-"Las verdaderas actas de los mártires". TEODORICO RUINART. Tomo III. Madrid 1776.


A 7 de marzo además se celebra a 





jueves, 9 de junio de 2016

Santos Primo y Feliciano de Roma.

Santos Primo y Feliciano, hermanos mártires. 9 de junio.

Estos dos hermanos eran naturales de Roma, de una familia de grandes bienes y riquezas, pero pagana. Se convirtieron a la fe de Cristo por la predicación del papa San Félix I (30 de diciembre), aunque no confesaron su fe públicamente para mejor dedicarse a socorrer a los pobres y perseguidos por Cristo con sus propias riquezas. Visitaban a los pobres y enfermos, a los cristianos presos, fortaleciéndoles en la fe. Esta actividad apostólica les delató como cristianos, pero por su alcurnia les dejaban pasar por alto mientras no se declarasen cristianos públicamente. 

Eso fue hasta finales del siglo III, cuando subió al trono Maximiano como co-emperador de Diocleciano. Resolvió este emperador exterminar a los cristianos, llenando de sangre y carnicería el imperio. Eran ancianos nuestros hermanos y llevaban treinta años dedicándose al auxilio de los cristianos cuando al fin vieron los sacerdotes de los ídolos la oportunidad de librarse de ambos, que a tantos paganos convertían. Así que comenzaron a propagar que los dioses no querían dar oráculos hasta que los cristianos Primo y Feliciano fuesen castigados por su impiedad o se les obligase a ofrecerles sacrificios.

Enterados los emperadores de estas "amenazas de los dioses", mandaron a prenderlos y cargados de cadenas los llevaron a su presencia y les inquirieron: "¿Sois vosotros, desdichados, los que profesáis públicamente una religión proscrita en todo el imperio, con el mayor desprecio de nuestros dioses? Preparaos para padecer los más espantosos tormentos, o y detestad vuestra obstinación, ofreciéndoles sacrificios". Primo, que ya tenía noventa años, respondió: "No hay otro verdadero Dios sino el Dios de los cristianos, ni otra verdadera religión que la nuestra, y por conservar nuestra fe estamos dispuestos a derramar toda nuestra sangre". Enfurecieron los emperadores y enviaron a los dos santos a la cárcel, pero apenas fueron encerrados, les vino a consolar un ángel que les liberó de las cadenas. Ambos hermanos se llenaron de Espíritu Santo y clamaron a Dios: "Bendito seas Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que te dignas consolar a tus siervos haciendo pedazos sus prisiones, como en otro tiempo lo hicisteis con San Pedro. Pues nos has hecho la misma gracia que hiciste al Apóstol en la prisión, concédenos también la misma constancia en los tormentos".

Enterados los paganos de lo que había ocurrido, atribuyeron el milagro a encantamientos, por lo que mandaron traer a su presencia a Primo y Feliciano, a los que intentaron comprar con promesas y amenazas. Como no cedieron, los enviaron a que los sayones les despedazaran con azotes y luego les hicieran cortes en la piel, y les despellejaran con tenazas. A tal cruel tormento respondieron los santos alabando a Dios, el cual le sanó milagrosamente de las heridas. Como nada podían hacer los emperadores, enviaron a los mártires a Promoto, el cruel gobernador de Nomento, para que se hiciera cargo y les arrancara un sacrificio a los dioses. Pero los dos atletas de la fe se negaron a obedecer ante este pagano, que les mandó azotar con correas terminadas de bolas de plomo. En medio de aquella verdadera lluvia de golpes los santos oraban: "Asístenos, Señor, única esperanza nuestra; líbranos por tu gloria del estado en que nos hallamos; júntese a vuestra bondad el interés de tu santo Nombre, para concedernos el perdón de nuestros pecados. Muestra  Señor, tu poder en la flaqueza de tus siervos, para que no nos insulten tus enemigos, preguntándonos dónde está el Dios de los cristianos, sino que vean tu gloria y majestad".

Viendo Promoto el valor y la alegría con que unidos defendían su fe, y hallándolos insensibles tanto a los tormentos como a las amenazas, los mandó separar con esperanza de conseguir así su intento más fácilmente. Estando a solas primero a Feliciano, le habló en tono afectuoso diciéndole: "Me admira que un hombre de tus años se obstine en querer morir en los tormentos, pudiendo pasar una vejez tranquila y sosegada. Sacrifica a los dioses inmortales, y yo te prometo el favor de los emperadores, y saldré fiador de tu fortuna". "Más me admiro yo" – replicó Feliciano – "que un hombre como tú tenga por dioses los engaños, pues mentira es la pluralidad de dioses. Aunque eres todavía joven, por mucho que vivas será un puñado de años toda tu vida, trata de asegurarte una dichosa eternidad, renunciando tus paganas supersticiones, porque no hay salvación sino en la religión cristiana: hazte cristiano si quieres ser feliz".

Irritó al gobernador aquella tan respuesta; y dio orden para que en el mismo calabozo fuese clavado en un madero, dejándole así por tres días, esperando de que le tanto dolor le haría perder la fe. Después hizo venir a su presencia a Primo y le dijo que su hermano Feliciano había reconocido finalmente que la religión cristiana era un tejido de mentiras sostenidas por artes diabólicas. Añadió que había sacrificado a Júpiter y a Hércules, y que se hallaba colmado de gracias y beneficios con que le habían honrado los emperadores. Pero a Primo un ángel le había revelado la verdad de lo ocurrido a Feliciano, por lo que constestó a Promoto: "Me sorprende la serenidad con que mientes; sé muy bien la constancia con que mi hermano toleró los más crueles tormentos, y no ignoro las celestiales indecibles dulzuras con que Dios le está consolando en este mismo momento, y espero en su bondad que me concederá la gracia de que yo no le sea menos fiel". Enfurecido Promoto al oír aquello clamó: "Tú sacrificarás a Júpiter o sufrirás lo que hasta ahora ningún mortal ha sufrido". Replicó Primo: "Yo solo sacrifico al verdadero Dios, y no a vuestro Júpiter, a quien tus mismas fábulas nos lo representan como el hombre más perverso de todos los mortales. Y por lo que respecta a tus suplicios, veremos quién se cansa primero, tú de atormentarme, o yo de padecer".

Mandó el tirano que le moliesen a palos, y que le aplicasen hachas encendidas a los golpes y llagas. En este cruel tormento levantó el santo los ojos al cielo y exclamó: "Me probaste, oh Dios, como se prueba la plata con el fuego y tus enemigos se glorían de que me han de quitar la vida, pero estoy vivo a su pesar, y publicaré tus maravillas. Eternamente seas bendito, Salvador mío Jesucristo, porque por tu poder, no siento dolor en medio de los mayores tormentos". Queriendo Promoto impedirle que cantase las alabanzas del Señor, le mandó echar en la boca plomo derretido a vista de su hermano Feliciano, a quien había mandado ya le desclavasen del madero. Se tragó el Santo aquel plomo derretido como si fuera un vaso de agua y volviéndose al gobernador, dijo: "Reconoce ya, por el milagro que acabas de ver la virtud omnipotente de mi Señor Jesucristo, y confiesa tu flaqueza en medio de tu misma crueldad: la presencia de mi hermano Feliciano confunde la mentira de que te valiste para combatir mi fe. ¿Será posible que tantos testimonios juntos no basten para que abras los ojos, y para que despiertes del letargo en que te tienen sumergido tus supersticiones?"

Decapitación de los hermanos.
No queriendo Promoto oír más a los dos santos mártires, ordenó que los llevasen al circo y expusiesen a las fieras. Acudió a este espectáculo toda la ciudad. Una vez dispuesto todo, echaron al anfiteatro dos leones furiosos, que al acercarse a los dos hermanos abrazados, se echaron a sus pies como dos corderos. Echaron después dos osos aún mucho más furiosos, pero estos animales hicieron lo mismo que los leones. Asombrado el pueblo ante aquel prodigio, muchos comenzaron a gritar que no había otro verdadero Dios sino el Dios de los cristianos, convirtiéndose en el instante 1500 paganos. Ofendido  Promoto con la conversión de tanta gente, y viéndose vencido por los santos hermanos, mandó les cortaran la cabeza. Así que con la santa impaciencia de ver a Dios, alcanzaron ambos santos la palma del martirio a 9 de junio de 287 (305 según otras versiones). Feliciano tenía noventa años, y Primo no era menos anciano. Los santos cuerpos fueron expuestos en el campo para que los comiesen los perros y los cuervos; pero los cristianos de Nomento los retiraron antes, y les dieron sepultura en el mismo lugar donde con la paz de San Constantino (21 de mayo) se edificó una iglesia dedicada a su memoria. En 645 el papa Teodoro I trasladó las reliquias a la iglesia de San Estaban de Monte Celio, Roma. 

Aunque las Actas son tardías y ficticias, con sus apologías de la fe, oraciones compuestas y tormentos indecibles, su culto está atestiguado ya en el siglo IV, en el sacramentario gelasiano. Probablemente se trate de dos mártires de distintos momentos, pero venerados en el mismo sitio a los que las Actas, escritas probablemente a raíz de la traslación, hacen hermanos carnales.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862. 


A 9 de junio ademas se celebra la  
Beata Diana de Andallo, virgen dominica.
Santa Pelagia, virgen y mártir.

martes, 19 de marzo de 2013

De San José, recopilación.

Beto Cubas me envía este interesante extracto sobre la antiguedad de la devoción a San José en Oriente, fiestas, títulos, prerrogativas, leyendas, fabulaciones, que confirma que acerca de San José, Occidente llegó tarde. Cuando recién se incluía en el misal romano, ya muy lejos su devoción estaba plenamente integrada:

Helì y Jacob (...) son hermanos de madre e hijos de Estha , lo sostiene Julio africano, y tal vez lo sean pero la Beata Ana Catalina Emerich (4 de febrero) dice (como lo dijo San Agustín): "el Heli de la Biblia de San Lucas era el padre de María , al que algunos llaman Joaquín, y este Helì se caso con Ana. Ademas los apócrifos llaman al padre de José con el nombre de Jacob, o sea Santiago". El libro "Caverna de los Tesoros" es el único apócrifo que conserva el nombre de la mamá de San José, la llama "Abdit"... pero en muchos textos la llaman con el nombre de Abigaíl, algunos la llaman Betsabeth y otros la llaman Juana.

Las Fiestas de San José:

1. Concepción: 19 de junio.
2. Natividad: 19 de marzo.
3. Santo Nombre y Circunsición: 26 de marzo.
4. Presentaciòn al Templo: 27 de abril.
5. Desposorios: el 26 de noviembre en algunos calendarios, otros la sitúan el 24 de marzo, en consonancia con la Encarnación. El 23 de enero es el día más conocido, celebrándose hasta la Reforma Conciliar.
6. Muerte y Asunción: 20 de julio. Es la fiesta más antigua, celebrada en Oriente, aún la celebran los coptos.
7. San José Obrero: 1 de mayo. La última instituida, a raíz de la toma de conciencia de los derechos de los trabajadores.
8. Patrocinio sobre la Iglesia: Tercer Domingo de Pascua. Es de origen carmelita, que lo celebraban como patrono de la Orden, luego se extendió a toda la Iglesia. Ambas, Iglesia y Orden la celebraron hasta la Reforma Conciliar.
9. Sus santos padres: 11 de junio.


San José.
Santuario de la Bien
Aparecida, Cantabria.
Pregunta: En la gran mayoria de pinturas observo que a San José lo pintan muy mayor, pelado, con barba muy larga y blanca como de 60 o 70 años, a lado de La Virgen y de Jesús, será que era tan mayor? o es cosas de los Artistas? Paraguay

Respuesta: En el arte no ha sido afortunado el buen José: mientras que en el Románico es el gran ausente, en el Gótico no pasa de ser un abuelito "cocinasopas" en las representaciones de Belén. En el Renacimiento es un abuelo presente, pero secundario; en el Barroco se convierte en un joven hermoso, fuerte, presente y, a veces, protagonista y centro de retablos, santuarios y monasterios. El siglo XIX y XX ampliarían la devoción, pero lo harían acaramelado, rodeado de palomitas, lirios e impolutas virutas de serrín dorado. El motivo de estas representaciones (del pasado) de un San José anciano, tiene principalmente dos causas:

La primera y principal es que sobre José, los datos que se tienen, provienen de una leyenda, del Evangelio apócrifo "Historia de José el Carpintero", que nos cuenta algunas lindezas como que "era un hombre mayor y viudo que tenía ya 6 hijos de un anterior matrimonio". José sería elegido milagrosamente a pesar de su avanzada edad, para custodiar a María y luego casarse con ella. Según estas historias, su muerte se produjo cuando tenía 111 años, algo difícil de creer.


San Epifanio de Salamina (12 de mayo), en el siglo IV, es de los primeros en determinar que San José era era octogenario:
"Quod in primis homo senex supra 80 annos natus Virginem ad usum corporis non acceperit, sed divina providentia ad illam custodiendam est appositus" [1]
Conocida lámina de
San José como un abuelete.
Y con él San Nicéforo de Constantinopla (2 de junio), y ambos beben de los Evangelios Apócrifos. Aunque Baronio intenta justificarle, diciendo que Epifanio no lo afirma, sino que solo da una buena razón. 

La segunda razón es por el recelo machista de los teólogos a presentar un matrimonio virginal, donde el esposo fuera joven y vigoroso, zanjando la facilidad de dicho matrimonio en la imposibilidad de San José de tener deseos y actos propios del matrimonio. Y esto precisamente es lo que critica Juan Gerson, ferviente defensor de San José, e impulsor de la festividad de los Desposorios:
"Quizá objete alguien: ¿por qué entonces se le pinta viejo? Se le representa viejo en las pinturas por la virtud de la castidad, ya que dice el sabio que la edad de la senectud es una vida inmaculada. En contra de lo cual dice el profeta que maldito el niño de cien años. Y por tanto se le pintaba viejo desde el comienzo de la Iglesia naciente, cuando aún no había echado sus raíces en el corazón de los fieles la perpetua virginidad de María, para alejar cualquier amago de sospecha de trato carnal entre María y José. Aquí radica también que no se haya celebrado solemnemente este gozoso desposorio. Y como dice Horacio: 'A los pintores y a los poetas les está permitida cualquier audacia'". [2]
Una bobería, en mi opinión. Hoy, por el contrario, nos encontramos con un José hermoso, joven y apuesto. Ambas representaciones son todas figurativas y no tienen base histórica alguna. Sería un hombre normal, lo más creíble es que fuera joven y punto.


A 19 de marzo además se celebra a:

Beato Isnardo,
presbítero dominico
.
San Landoald,
presbítero
.
San Juan de Panaca,
abad
.
San Alkmund,
pr
íncipe y mártir. 
B. Andrés Gallerani,
laico fundador
.









[1] "Vida del Señor San Josef" Pbro. José Ignacio Vallejo. 

[2] Juan Gerson: Sermón sobre Jacob.


Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...