sábado, 22 de agosto de 2015

San Hipólito el Elocuente.

San Hipólito, obispo y mártir. 22 de agosto.


Lo primero que nos llama la atención y nos hace sospechar, es que de este santo se conocen sus obras, o al menos las que le atribuyen, y sin embargo, de su vida lo que nos ha llegado es un batiburrillo de datos contradictorios entre sí, algunos de ellos. No son pocos los Padres de la Iglesia que se refieren a él, como San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) y San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal), que le llama “fuente de luz, testigo fiel, doctor santísimo, y varón lleno de dulzura y caridad”. Y es que sus obras fueron vastas: contra los herejes para probar la verdad de la Santísima Trinidad, homilías con motivo de festividades, tratados sobre la Encarnación y Resurrección de Cristo, un ciclo pascual de dieciséis años, una crónica de la Iglesia desde los orígenes hasta 222, comentarios sobre las Escrituras y los misterios de Cristo, etc., profecías sobre el Anticristo y el fin del mundo a partir de interpretar a los profetas bíblicos (en 1661 se halló en la Biblioteca Vaticana este tratado). Y sin embargo, de él nada.

San Jerónimo dice basarse en sus comentarios a las Escrituras, San Gelasio (21 de noviembre) dice era arzobispo primado de toda Arabia, pero el martirologio pseudojeronimiano le hace obispo de Porto, en la desembocadura del Tíber y cerca de Roma. Focio dice que fue discípulo de San Ireneo de Lyon (28 de junio y 23 de agosto) y de San Clemente de Alejandría (4 y 5 de diciembre), y a su vez, maestro de Orígenes. Eusebio igualmente le hace obispo y además, mártir. Ahogado, según calendarios orientales del siglo VIII, y Baronio lo confirma señalando que él conoció en el Porto, el pozo en el que lo lanzaron y una iglesia en ruidas dedicada a su memoria. Si bien el martirologio le hace padecer el martirio en 235, San Gregorio de Tours (17 de noviembre) le sitúa alcanzando la gloria en 251, imperando Decio. Para poder casar todas estas noticias hay que ponerlo constantemente en Oriente y Occidente al mismo tiempo, como maestro de unos y discípulo de otros.

En el siglo XVI, en las famosas excavaciones romanas, se halló una estatua de mármol de un San Hipólito, obispo, sentado en cátedra y con una estela en la que aparecía el ciclo pascual atribuido al santo. Luego otros documentos arrojaron luz, sobre que allí había habido una iglesia dedicada a la memoria de San Hipólito, aunque algunos creen que fue al mártir romano del 13 de agosto. Para más inri, a 30 de enero aparece un San Hipólito presbítero y mártir, escritor prolífico e igualmente ahogado por causa de Cristo. En resumen, lo más probable es que haya habido un obispo mártir al cual se le ha dado la autoría de varias obras apócrifas y anónimas.


Fuente:

-“Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año”. Agosto. JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.


A 22 de agosto además se celebra al  
Beato Bernardo de Offida, religioso capuchino.
San Timoteo de Roma, mártir. 

viernes, 21 de agosto de 2015

La Cruz por único lábaro.

En el siglo XVII, el célebre escritor y hagiógrafo, Fr. Thierry Ruinart, OSB. rescató del olvido viejas Actas de Mártires, conocidos o no, a las que el llamó “sinceras”, y con ese título las publicó: “Sinceras Actas de los Mártires”. Aunque él las da por reales, hay que matizar este “sincera”, pues aunque algunas son actas tardías, elaboradas y poco fiables, son “sinceramente” los documentos originales o copias de estos, que cimentaron las leyendas, devoción y culto a muchos mártires. La edición española de 1776 lo confiesa en el prefacio del primer tomo: "De estas Actas nos ha quedado un gran número, que aunque no tengan toda la pureza e integridad de las primeras [originales] y aunque visiblemente se observen muchas faltas (...) no nos parece que se deben enteramente desechar. En el mismo orden es necesario colocar las Actas que, aunque verdaderas en su origen, las han corrompido manos ignorantes o temerarias, añadiendo falsos milagros o diálogos entre los jueces y los mártires. Con las luces de la crítica se separa lo verdadero de lo falso".

Como sea, son obras de interés, que fueron traducidas a varias lenguas y durante el XVIII hasta el XX se consideraban rigurosamente ciertas y de valor científico. Hoy su valor es hagiográfico e histórico, pues aunque las Actas no sean tan "sinceras", aportan datos, fechas, lugares, situaciones precisas, perfectamente constrastables. Además, algunas de estas Actas aportaron luz a cultos de los que poco se sabía, confirmando incluso lo que la devoción popular trasmitía de boca en boca. Y, en todo caso, este no es un blog de ciencia ni historia, sino un espacio para hablar de santos, reales o no. Es el caso de los santos que hoy traigo, de los que se sabían datos dispersos, tenían un culto, pero las fuentes principales se habían perdido. Ruinart halló las Actas, tardías y de poca fiabilidad (incluso puede notarse a partir de que punto son los añadidos), en el monasterio de Selvamaioris de Burdeos, Y se refieren a:



Acuarela moderna.

Santos Bonoso y Maximiano, soldados mártires. 21 de agosto.

Eran, según las actas, estos dos soldados aguerridos miembros de la legión Hercúlea, una de las más prestigiosas del Imperio Romano. Eran cristianos convencidos y vivían su fe abiertamente, como se podía vivir desde la paz de Constantino. Llegado al trono Juliano el Apóstata, conocido así por abandonar la fe de Cristo y retomar el paganismo como religión propia y del imperio, fue cuando ganaron el premio nuestros santos. Ordenó Juliano que todos los lábaros fueran cambiados y se quitara la cruz y el nombre de Cristo de ellos, para volver a los antiguos símbolos paganos, representativos de los otrora dioses del Imperio. Bonoso y Maximiano se negaron a hacerlo, y al mismo tiempo se negaron a adorar a dios alguno que no fuera el Único Dios y a su Hijo Jesucristo.

"Nosotros hemos recibido de nuestros padres una religion que profesamos y a la qual estamos obligados. Pero a vuestros dioses ni los conocemos, y mucho menos adorarlos". Fueron las palabras de Bonoso cuando lo conminaron a sacrificar. Y al amenzarles con los tormentos, respondió "No nos intimidaréis tan fácilmente". Le dieron trescientos azotes con plomadas, mientras el juez, también de nombre Juliano le decía "líbrate de estos tormentos: haz lo que te se pide". Y Bonoso solo sonreía burlándose de él, y le decía "Digo que no adoramos sino a un solo Dios que es el verdadero y que en quanto a los demás dioses, ni sabemos de dónde, ni quiénes son."

Juliano hizo traer a Maximiano, al que conminó a sacrificar a los dioses y a cambiar los estandartes del Emperador. Maximiano, como su compañero, dijo: "Haced que esos dioses os oigan, y os hablen, y entonces podremos darles incienso. Pero son sordos, mudos, insensibles e inanimados, ¿como habéis podido vosotros adorarlos? No sucede así con nuestro Dios: su poder es grande; y la esperanza que tenemos en él está fundada sobre ese mismo poder". Y recordándole que antes el mismo Emperador y el juez habían sido cristianos le dijo "Pero ya lo sabéis tan bien como nosotros, este Dios nos prohíbe dar cultos a unos ídolos mudos, y sordos". Y mandó Juliano los atormentasen a ambos en el potro. Y les decía: "Ya estáis sobre el potro: los verdugos no aguardan sino la última orden para atormentaros. Obedeced, y dejad de arrastrar con vuestro exemplo a vuestros compañeros al mismo delito. Haced voluntariamente lo que se os ha mandado: quitad de vuestro estandarte las figuras que hay en él, y poned las imágenes de los dioses inmortales". Pero en balde, pues los mártires le respondieron: "No podemos obedecer al Emperador con esas condiciones, y no hemos de ofender a la soberana majestad del Dios vivo invisible, e inmortal que adoramos".

Mandó Juliano fueran estirados en el potro, y golpeados al mismo tiempo, pero Dios hacía a los Santos permancer como insensibles a los golpes. Mandó meterlos en una caldera de pez hirviente, pero la llama de elevó por encima de los dos soldados y bajó convertida en un suave rocío que los refrescaba. Los judíos y los paganos que veían como los dos mártires no morían, los acusaban de magos y hechiceros. Llegó la noticia al prefecto Segundo Salustio, que era favorable a los cristianos y quiso ver el portento. Ante las acusaciones de los paganos, les dijo a estos: "Denme a los sacerdotes de nuestros dioses: yo los haré echar en esta caldera, y se verá si salen tan sanos y tan enteros como estos dos cristianos". Y así lo hicieron, pero como en buena leyenda, apenas tocaron la pez, se consumieron totalmente, solo quedando los huesos embadurnados. Juliano, estupefacto por la irrupción del prefecto, decidió encarcelar a los santos, los cuales aprovecharon esta estancia en la prisión para confortar y alentar a otros cristianos prisioneros por su fe. Al cabo de siete días les mandó llevar Juliano agua y un pan en el que hizo grabar un sello con una antigua divinidad. Bonoso y Maximiano se negaron a comer aquello, para no caer en la idolatría, siendo por su constancia, consolados por Cristo. "De nada te ha servido tu artificio: no hemos querido gustar vuestro pan siquiera: Aquel en quien creemos, nos ha dado otro y te advertimos que Jesucristo nuestro Dios te hará dar cuenta de los tormentos que hemos padecido".

Por segunda vez les llevaron a juicio, e igualmente se negaron los mártires a sacrificar, ni a aceptar el nuevo lábaro con símbolos paganos. Juliano mandó les echaran en una fosa de cal, diciendo "que invoquen a su Dios, veremos si viene a socorrerlos". Siendo arrojados al hoyo y vertida la cal, los santos invocaron a Dios: "Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que te ha dignado librarnos del poder de nuestros enemigos: seas alabado y glorificado por todos los siglos. Amén", y quedaron cubiertos totalmente por la cal. Dejaron pasar un rato, pensando que les hallarían quemados, al sacarles no solo les hallaron vivos, sino sanos. Juliano los encerró entonces en un estrecho y oscuro calabozo durante doce días. Al cabo, lo abrieron, y hallaron que los dos soldados eran iluminados por dos antorchas que no se consumían. Les llevaron panes que antes habían sido ofrecidos a los ídolos, pero los rechazaron. Entonces entró en acción Hormisdas, hermano de Sapor, rey de Persia, que había servido a Constantino y a su hijo Constancio. Este les dijo a los mártires: "Orad por mí, que soy gran pecador , para que yo sea salvo como vosotros", palabras por las que aceptaba a Cristo.

Por tercera vez fueron interrogados y amenazados con las fieras del anfiteatro, a lo que respondió Bonoso: "Esas bestias con que nos amenazas, no las tememos nosotros: iremos a combatirlas y a vencerlas en nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, que es el Dios que adoramos, como único y verdadero". Muchos de los presentes, que durante el largo proceso se habían convertido a Cristo, clamaron: "Nosotros tampoco adoramos mas que a un Dios y estamos prontos a acompañar a la muerte a nuestros hermanos, que están aquí".Y Segundo dijo a Juliano: "Por lo que a mí toca, de ninguna manera apruebo este modo de proceder tan violento, y no pretendo emplear los suplicios para obligar a las gentes a obedecer", y dijo Bonoso "yo os suplico, hombre de Dios, por el Dios que adoráis, os acordéis de mí en vuestras oraciones". Había allí otros dos miembros de la Legión, llamados Joviano y Herculiano, a los cuales  mandó Juliano cambiar los estandartes. Pero estos respondieron: "Señor, somos cristianos, y recibimos el bautismo el mismo día que Constantino nuestro padre, y nuestro Emperador le recibió en Aquilona, cerca de Nicomedia. Quando este gran príncipe se acercaba a su fin, nos hizo jurar ser siempre fieles a los Emperadores sus hijos, y a la Iglesia nuestra Madre". Y con esto ya no necesitó más Juliano, sino que mandó decapitar a Bonoso, Maximiano y a todos aquellos que habían confesado a Cristo. Estaba allí el obispo San Melecio de Antioquía (12 de febrero), que les acompañó hasta el sitio del martirio, fechado  el las calendas de octubre (finales de septiembre) de 362. Y las Actas terminan con la enfermedad de Juliano, que murió con la boca llena de gusanos, pero invocando misericordia: "Dios de los cristianos, ten compasión de mí, acude a mi socorro: ven, y recibe mi alma". Y murió, convertido en el último momento.

Culto y reliquias:
El poco conocimiento que de estos santos se tenía, por haberse perdido las Actas, forjó la leyenda sobre que eran hermanos, teniendo 20 años Bonoso y 18 Maximiano. Habrían padecido el martirio en 308 imperando Diocleciano, o sea, ante de la paz de Constantino, lo cual no tendría sentido si el motivo principal del martirio fue la negativa a cambiar las insignias cristianas por paganas (tema controvertido también, por cierto). Su culto fue escaso hasta que en el siglo XVII, de pronto, la leyenda popular cuenta que se hicieron presentes por medio de sus reliquias en Arjona, Jaén. Una leyenda como tantas de los pueblos españoles. Lo cierto es que se hallaron unos huesos con signos de violencia, una moneda conmemorativa de la "aniquilación" del cristianismo. Estos huesos y cráneos se veneran como los de los dos santos mártires. Aquí podéis leer esta leyenda si os interesa: http://www.arjona.es/modulos.php?modulo=contenido&pid=10


Fuente:
-"Las Verdaderas actas de los Martires". Tomo III. Teodorico Ruinart. OSB. Madrid, 1776.
Aquí podéis leer una de estas Actas íntegras: San Casiano de Tánger.


A 21 de agosto además se celebra a 
Santos Lussorio, Cesello y Camerino, mártires.
San Leoncio I de Burdeos, obispo. 

jueves, 20 de agosto de 2015

San Oswin, el mártir destronado.

San Oswin de Northumbria, rey y mártir. 20 de agosto y 11 de marzo (invención de las reliquias).

Fue hijo del gran rey San Osvaldo (5 de agosto), y príncipe de Deira, sobrino de Santa Ebba "la anciana" (23 de agosto). Su padre lo puso bajo la tutela de San Aidan (31 de agosto) para que le educase humana y cristianamente para sucederle en el trono. En 642 murió San Osvaldo y su hermano Oswy ostentó la corona a título de regente mientras Oswin, el verdadero rey, crecía y se educaba en un monasterio. En 651 tomó posesión de su trono como rey de Northumbria y continuó firmemente la cristianización del país. Gobernó siete años siendo ejemplo de prudencia, justicia y caridad. Elevó la prosperidad del reino y era amado por todos. Fue afable con los sirvientes, justo con los delincuentes, y muy preocupado por la asistencia a los pobres y enfermos. Distinguía por ser sobrio en la comida, el vestido y los placeres. Asistía a diario a los oficios litúrgicos, como un monje más.

De su humildad refiere San Beda el Venerable (25 de mayo) una anécdota: Compadecido de San Aidan, Oswin le regaló un magnífico caballo, para que el santo no tuviera que recorrer andando las largas distancias que hacía misionando. Pero San Aidan, al poco tiempo encontró un pobre padre de familia que suplicaba limosna para sus hijos, y le regaló el caballo con sus valiosos arreos. Enterado Oswin, a la primera que se encontró con Aidan le dijo “¿Por qué has regalado aquel valioso caballo? Tenía yo caballos de menos valor, y otras alhajas con que remediar esa necesidad”, a lo que le contestó el prelado “¿Hay para los ojos vuestra Majestad un objeto de más valor que un hijo de Dios?”, con lo que el rey quedó conmovido y le pidió perdón a Aidan, prometiendo no entrometerse más en la caridad del santo obispo.

Su tío Oswy que le había cedido el trono de mala gana, promovió unas disputas sobre los límites que le correspondían de la herencia que su antecesor San Edwin (12 de octubre) había repartido entre sus sobrinos. No tenía razón, pero el objetivo era lograr la muerte de Oswin para reclamar el trono como único heredero de San Osvaldo. Así que tomó sus tropas y se lanzó hacia el castillo de Oswin. Este, sabiendo que era más débil en ejércitos, decidió huir antes que derramar sangre en vano, pues perdería igualmente. Con su fiel caballero Tonder se fue a Wilfare, a la actual ciudad de Gilling, cerca de Richmond. Allí pretendió vivir bajo la protección del conde Hudwald, al que consideraba su amigo. Pero Oswy sabía del amor que el pueblo profesaba a su sobrino Oswin, por lo que dejarle vivir sin reino era solo darle tiempo para que se armara contra él y con ayuda del pueblo retomara su trono. Así que sobornó con riquezas y promesas al conde Hudwald, el cual dejó entrar a sus dominios a las tropas del conde Ethelwin, sicario de Oswy. Apresados fácilmente Oswin y Tonder, el santo rogó a Ethelwin dejase con vida a su caballero, pero Tonder prefirió morir con su verdadero rey, a sobrevivirle. Ambos fueron asesinados. Oswy se conviritió con el tiempo en rey supremo de Northumbria. Para aliviar su mala conciencia, junto a su mujer, Santa Eanfledis (24 de noviembre), construyeron un monasterio para preservar el cuerpo y la memoria de Oswin.

Las reliquias de Oswin, tenido como santo mártir, fueron trasladadas a Tinmouth en el siglo IX, ante el peligro de las invasiones danesas, e hicieron bien, porque estos arrasaron el monasterio. En Tinmouth fueron colocadas en un arca de piedra en una capilla oculta. Con el tiempo se perdió el recuerdo de las preciosas reliquias hasta que en 1065, un monje llamado Edmundo dijo haber tenido una visión en la que el santo mártir le revelaba la presencia de sus sagradas reliquias. Lo contó al obispo Egilwin, el cual, con los nobles y el clero, se dirigió a la pequeña capilla y abriendo el inviolado sepulcro descubrieron las reliquias envueltas en un paño riquísimo. Con asombro vieron que aunque solo quedaban huesos, el cráneo aún mantenía una hermosa cabellera rojiza. Roberto de Moubray, conde de Northumberland, construyó un monasterio e iglesia dedicados a la Madre de Dios, con una bella capilla para guardar las reliquias de San Oswin. Fueron trasladadas el 20 de agosto de 1103, aniversario de su martirio.


Fuente:
-"Vidas de los Padres, Martires y otros principales santos". Tomo VIII. Lic. JOSÉ ALONSO ORTIZ. Valladolid, 1790.


A 20 de agosto además se celebra a
San Bernardo, abad
San Rönvald de Orkney, conde mártir.  
Beato Gerardo el Grande, fundador. 

miércoles, 19 de agosto de 2015

San Andrés el Stratelates, mártir.

San Andrés el "Stratelates", y compañeros mártires. 19 de agosto. 

Era Andrés natural de Siria. Entró soldado bajo Numeriano y Carino, y reinando Maximiano ascendió en la carrera militar mediante su valor y fidelidad, llegando a ser “Stratelates”, o sea, Comandante de ejércitos. En algún momento había entrado en contacto con el cristianismo, y aunque no era bautizado, creía en la existencia de un Dios único, lo cual no es extraño, pues los dioses paganos no satisfacían la necesidad de Dios que tenían los pueblos, incluso había poetas que los ridiculizaban, teniéndolos por simples invenciones. Pues eso, que Andrés creía en un Dios y que este se había revelado en Jesucristo, por lo que justo antes de una terrible batalla contra los persas arengó a sus tropas a confiar la victoria al Único Dios, convenciéndoles de que los dioses paganos no podrían ayudarles en la batalla. Y derrotaron a los persas, que terminaron huyendo como ratas.

Entró en la Antioquía liberada con gloria y siendo aclamado por el pueblo y la legión. Pero algunos militares envidiosos le acusaron de ser un cristiano, por aquello de creer en un solo Dios. El gobernador Antíoco mandó encarcelarlo, luego fue llamado a juicio, y declaró su fe en Cristo por lo que fue torturado en una plancha de cobre al rojo vivo, pero tan pronto como invocó al Señor, la plancha se enfrió. Varios de sus soldados fueron crucificados en los árboles, pero ni uno solo renunció a Cristo. Antíoco no se atrevió a condenarle a muerte, por lo que  escribió a Maximiano pidiendo consejo. Este era consciente de la valía de su General, y la admiración de la que gozaba, mandó lo liberaran y a la par “recomendó” a Antíoco hallara una razón mejor que las creencias de Andrés para juzgar a tan valeroso militar. Que buscara un pretexto, vamos.

Entretanto, ya liberados, Andrés y los 2593 soldados se dirigieron a Tarso, donde se instruyeron, confesaron a Cristo y fueron bautizados por los obispos Pedro y Nonoso. Sabiendo que ahora sí que sus vidas peligraban se adentraron en las regiones de Taxanata. Antíoco escribió una carta a Seleuco, gobernador de la región de Cilicia, ordenándole que apresara a Andrés y todos sus soldados y los matara por desertores. La legión enviada por Seleuco los halló en un barranco del Monte Tauros mientras estaban en oración, y allí mismo los degollaron, y luego los trocearon. Los mártires se dejaron sacrificar mansamente por Cristo, y las únicas palabras que se oían eran alabanzas al Señor y las exhortaciones de Andrés. Los cuerpos fueron abandonados allí, pero ya de noche, Pedro, Nonoso y sus fieles los enterraron allí mismo, señalando el sitio. Se mantuvo su memoria, sobre todo porque en el sitio donde tanta sangre fue derramada, brotó una fuente cuyas aguas milagrosas sanaban a cualquiera que se acercase con fe, el primero de ellos fue un clérigo que era atormentado por los demonios. Llegada la paz de Constantino, los cristianos elevaron en el mismo sitio del martirio y sobre las reliquias, una basílica. 


Fuentes: 
-“La leyenda de oro para cada día del año”. Volumen 2. PEDRO DE RIBADENEIRA. Barcelona 1865.
- http://www.shepherdguild.org/id64.html


A 19 de agosto se celebra además a 
San Mariano de Bourges, eremita.
San Juan Eudes, presbítero eremita. 

lunes, 17 de agosto de 2015

De San Mamés y el Salvador del mundo.

Pregunta: Hola Ramón, qué tal. Soy N..., que hace un tiempo te hice varias consultas por los santos del pueblo de mi blog, Ayoó de Vidriales, Zamora.Verás, el seis y el siete es fiesta en el pueblo, San Salvador, a quien está encomendada la Iglesia y San Mamés, que tiene una ermita a las afueras y es un santo muy popular allí (es que San Salvador, el pobre, ni pincha ni corta, pero a San Mamés se le pide agua, se le hace la novena, se le pasea un montón de la ermita a la Iglesia). Hay imágenes de los dos, claro, pero no consigo explicar sus atributos. Te envío las fotos y cuando puedas, sin prisa (y si no estás de vacaciones) a ver qué me puedes decir del mundo, el bastón y el libro que llevan.

Respuesta: Hola. Las fotografías que me envías muestran a Jesús Salvador del Mundo (6 de agosto) y a San Mamés. Con respecto a los atributos, Jesús lleva en su mano el orbe, lo que indica que Él es su Creador y Redentor. En cuanto a Mamés, en este caso va como pastor, por eso lleva un cayado y a sus pies hay una oveja. El libro significa el Evangelio, que Mamés vivió hasta el martirio.

El Santísimo Salvador y San Mamés.
Ayoó de Vidriales, Zamora.

Y ya puestos, un poquito de San Mamés:
San Mamés (Mametes, Mammas) de Cesarea, mártir. 17 de agosto, 12, 13 de julio y 2 de septiembre.

De San Mamés se sabe poco, aunque mucho se ha inventado, como con muchos santos más. Lo más certero que puede saberse de él, lo hallamos en el Sermón XXVI de San Basilio (2 de enero y 14 de junio), dedicado al santo. También hay referencias en el sermón XLIII de San Gregorio Nacianceno (2 de enero). Lo demás, las llamadas “Actas Griegas” son piadosas, pero fabulosas y tardías, por tanto no son confiables, cuanto más que copian de las Actas (también ficticias) de los mártires San Mamés el monje y San Mamés el niño.

De las palabras de San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno, todo lo que podemos recoger es que era un pastor que sufrió el martirio por la fe de Cristo en Cesarea, Capadocia, en el año 275. Y, por supuesto, se supone que ya algún culto tendría cuando estos santos le dedican sermones. Mientras que las arriba mencionadas Actas Griegas dicen (haciendo un resumen) que era hijo de los santos Teodoto y Rufina (31 de agosto) y que fueron mártires. Rufina dio a luz en la cárcel, adonde llegó Santa Ammia (31 de agosto) enviada por un ángel, para pedir le dejaran enterrar a los muertos y cuidar del niño. Mamés vivió con ella 5 años sin pronunciar palabra hasta que a esa edad le llamó “mamá”, por eso Ammia le llamó así “Mammas” (en realidad, este es el nombre  del santo). Para no ser menos, nos cuentan que fue un estudiante brillante y nunca ocultó su fe cristiana, antes bien demostraba lo falso del culto a los dioses.

En el 275 el emperador Aureliano inició una persecución. Mamés tenía quince años cuando fue detenido y llevado ante el emperador, que le aconsejó negar a Cristo, al menos “de labios para afuera”. Mamés se negó a traicionar a Cristo "ni con mis labios, ni con mi corazón" y el emperador ordenó que fuera apaleado, chamuscado con antorchas, y finalmente arrojado al mar. Así se hizo, pero un ángel lo salvó y lo llevó a una montaña cerca de Cesarea, donde llevó vida de recluso, y haciendo milagros, como el de domar las bestias salvajes. Fue encontrado finalmente, ya adulto, y vuelto a apresar, le intentaron quemar y sobrevivió, le arrojaron a las fieras y estas no lo tocaron (los leones son su atributo principal). Finalmente un sacerdote pagano le atravesó con un tridente (otro de sus atributos típicos). Inmediatamente sanaron muchos cristianos enfermos que tocaron sus reliquias.

San Mamés que se venera en
Canalejas del Arroyo, Cuenca.
Su cuerpo estaba en Cesarea aún en la época de San Basilio y San Gregorio Nacianceno (siglo IV) y allí estuvo hasta el siglo IX, según Nicetas de Heraclea, quien lo menciona en un comentario sobre las oraciones de San Gregorio Nacianceno. Pero otra relación dice que en el siglo sexto la reina y luego abadesa Santa Radegunda (28 de febrero y 13 de agosto) solicitó al Patriarca de Jerusalén una reliquia de San Mamés y este le envió un dedo; por tanto, en Jerusalén, ya en esta época había otro “cuerpo de San Mamés”. Otro cuerpo se venera en Milán, mientras que en Chipre se venera otro más, del que se dice llegó a las costas flotando en un ataúd de mármol. En Lucca se venera una cabeza que aún contiene carne y pelo rojo, incluida la barba, y es tenida como la de San Mamés. En Langrés y Elwangen se veneran una parte de la cabeza y un brazo, trasladados ambos desde Constantinopla. Y también en Lorbano, Portugal, se veneran otras reliquias.

Sus atributos más típicos son el cayado de pastor, o en su lugar un tridente, el instrumento de martirio. Siempre le acompañan ovejas o cabras, recordando su oficio de pastor. Es abogado de pastores, protector de las cosechas y los rebaños. Muchos pueblos españoles le tienen por patrón o celebran su memoria con romerías. El Menologio de Constantinopla y el Gran Calendario de Rusia marcan su festividad el 2 de septiembre (Nápoles también lo celebra este día). El Martirologio Romano lo pone 17 de agosto, y las Iglesias Orientales lo celebra a 12 y 13 de julio.


Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año: Agosto. P. JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.
-“La leyenda de oro para cada día del año”. Volumen 2. PEDRO DE RIBADENEIRA. Barcelona 1865.


A 17 de agosto además se celebra al  
Beato Ángel Agustín Mazinghi, carmelita.
San Jacinto de Polonia, presbítero dominico. 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...