viernes, 20 de marzo de 2015

De Agua y de Luz

Santa Photini e hijos y compañeros mártires. 20 de marzo y 26 de febrero (griegos). 


Si el III Domingo de Cuaresma leemos el Evangelio de la Samaritana (Juan 4, 5-42), lleno de simbolismo, y cargado de misericordia y luz, en esos días cercanos celebramos la memoria de una mártir a la que su leyenda identifica con esta santa mujer: Santa Photini o Fotina, la Samaritana. Hay que partir del hecho de que la asimilación de ambas es totalmente legendaria y con pocas garantías de realidad. Aún así, es interesante adentrarse en el mundo de la hagiografía y la leyenda, que siempre portan un mensaje evangélico.

Todos los documentos que sobre ella tratan son de origen griego, tardíos y con poco crédito. Los Bollandistas, Butler, etc., los tratan con reservas y aunque recogen las leyendas, como investigadores que son, dejan claro el carácter legendario, aunque subrayan el mensaje de fe que trasmiten. Según estas Actas, que no siempre coinciden, una vez convertida Photini, cuyo nombre significa “iluminadora” (y ya esto es todo un mensaje), comenzó a seguir a Jesucristo con el grupo de las santas mujeres. Luego de Pentecostés, acompañó a San Pedro Apóstol (29 de junio, 1 de agosto, 18 de enero, 22 de febrero y 18 de noviembre) a Roma y luego del martirio de este y del de San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre), se retiró a Cartago, con su hijo José, donde se dedicaron a predicar el Evangelio, con gran fruto.

Mientras, su otro hijo, de nombre Víctor, hacía carrera de militar en Roma y Asia Menor. Estando de servicio, fue mandado a llamar por Sebastián, el gobernador de Atalia, e inquirido sobre su fe y la de su madre y hermano, conocidos ampliamente como predicadores de la nueva fe. Sebastián le animó a mantener la fe en secreto, y que avisase a su familia de los peligros que podían correr (parece una realidad del siglo XXI) por manifestar su fe públicamente y lograr conversiones. Víctor se negó a ello, ante la admiración de Sebastián, que obtuvo la gracia de la conversión mediante una aparición de Jesucristo, que le había cegado hasta que se bautizase y recuperara la visión. Victor tuvo conocimiento de ello por el mismo Sebastián y se alegró con él. Al enterarse Nerón de esta conversión tan sonada, mandó detener a ambos y los llevaran a Roma, junto a Photini y José. Cristo mismo avisó en una visión a Víctor de lo que se le avecinaba y le dijo: “desde hoy te llamarás Photino, porque darás luz a otros en mi nombre”.

Llegados a Roma, Photino (antes Víctor) y Sebastián fueron interrogados y al no querer sacrificar a los dioses, fueron sometidos al tormento de la prensa, en el que aplastaban lentamente el cuerpo o una parte de este, fueron descoyuntados y cegados. Como no renegaban, fueron enviados a prisión. Entre tanto, Photini, José y las hermanas de Photini, Ciríaca, Phótides y Parasceves, Anatolia y Thais fueron apresados y las mujeres enviadas con la hija de Nerón, Domnina, a la que convirtieron junto a sus esclavas. Ante esto, Nerón montó en cólera y decidió acabar con la vida de los hombres, y mandó que José, Sebastián y Photino fueran crucificados y azotados. Al ver que no morían, les cortaron las piernas y los desollaron vivos, muriendo agónicamente.

Supuesta cabeza de "La Samaritana"
venerada en Montenegro.
Pensando que Photini y las mujeres se atemorizarían, las mandó llamar y al ver que no cejaban y proclamaban a Cristo, mandó desollar a Photini y arrojarla a un pozo. A las otras mujeres mandó cortarles los pechos e igualmente desollarlas, para finalmente ser decapitadas, salvo a Phótides, a quien la mandó atar a dos árboles tensos para ser descuartizada al soltarlos. Luego mandó llamar a Photini, le exigió sacrificar a los dioses, a lo que esta respondió escupiéndole al rostro y clamando: “¡Hombre impío y ciego; libertino y estúpido! ¿Crees que soy tan necia como para renunciar a mi Señor y sacrificar a ídolos tan ciegos como tú?”. Nerón no se lo pensó más, la mandó arrojar de nuevo al pozo y que fuera sellado. Allí murió.

¿Que puede haber de cierto en esta narración? Pues lo más probable, viendo otros casos, es que se trate de varios mártires dispersos a quien el culto y la necesidad de saber más de ellos ha unido en un grupo y relacionado entre sí. Hay más casos, como Santos Cecilia, Valeriano y Tiburcio, o Santos Eugenia, Proto y Jacinto.

En las iglesias orientales se le identifica, sin más crítica, como dije antes, con la Samaritana del Evangelio, ya que esta también iluminó a sus familiares y demás samaritanos. Esta veneración se ha traducido en reliquias, más que dudosas, que habrían sido descubiertas por ella misma a un ciego, al que antes devolvió la vista, como buena “iluminadora”. Estas reliquias andan dispersas por el mundo, se multiplican y se repiten, confirmando que efectivamente son falsas. En la iglesia occidental no recibe culto, aunque el pasaje evangélico es ampliamente representado en misales, relieves, vidrieras, etc. Este Evangelio sobre el encuentro entre Jesús y la samaritana durante siglos ha sido fuente de meditación para los místicos. Basten dos ejemplos: Esta excelente exégesis “Jesús y la Samaritana” (http://www.religionenlibertad.com/jesus-y-la-samaritana-exegesis-y-hermeneutica-39373.htm) y este texto de nuestra Santa Madre Teresa de Jesús:
Acuérdome ahora lo que muchas veces he pensado de aquella santa Samaritana, qué herida debía de estar de esta hierba [del mundo], y cuán bien habían rendido en su corazón las palabras del Señor, pues deja al mismo Señor que ganen y se aprovechen los de su pueblo, (…) y en pago de esta tan gran caridad, mereció ser creída, y ver el gran bien que hizo nuestro Señor en aquel pueblo.

Paréceme que debe ser uno de los grandísimos consuelos que hay en la tierra, ver uno almas aprovechadas por medio suyo. (…) Dichosos a los que el Señor hace estas mercedes; bien obligados están a servirle. Iba esta santa mujer con aquella borrachez divina dando gritos por las calles.

Lo que me espanta a mí es ver cómo la creyeron, una mujer, y no debía ser de mucha suerte, pues iba por agua; de mucha humildad, sí, pues cuando el Señor le dice sus faltas, no se agravió (como lo hace ahora el mundo, que son malas de sufrir las verdades), sino díjole que debía ser profeta. En fin, le dieron crédito, y por solo su dicho salió gran gente de la ciudad al Señor.” (Conceptos 7, 6)

Es comprensible que por la importancia de este Evangelio, los hagiógrafos orientales, que es donde nace la leyenda y el culto, hayan querido “continuar” la vida de esta mujer, saber más de ella, y la hayan asimilado con una mártir venerada. 


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Obras completas". SANTA TERESA DE JESÚS.  Editorial Monte Carmelo.

A 20 de marzo además se celebra a 





jueves, 19 de marzo de 2015

De un cardenal no cardenal.

San Landoald de Gante, presbítero, y compañeros, algunos mártires. 19 de marzo y 13 de junio. 


La memoria de este grupo de santos mártires se celebra en la iglesia de Gante. Los martirologios más conocidos lo mencionan, salvo el romano que lo ha eliminado. Aunque sus compañeros se celebran también a 13 de junio, es común mencionarlos a todos juntos. Sus Actas, las originales, se perdieron en un incendio en 954, y reescritas por el famoso hagiógrafo Notker de Lieja en 981.

Según estos documentos, en el siglo VII, San Amando de Maastricht (6 de febrero y 15 de mayo) llegó a Roma, ante el papa San Martín I (13 de abril), para que le permitiera volver a la misión itinerante, actividad a la que se había dedicado antes de ser nombrado obispo de la prestigiosa sede de Maastricht. El papa le dio su bendición para que misionara a lo que hoy son los Países Bajos meridionales. Le dotó con reliquias y libros, y con lo más preciado: discípulos y compañeros de misiones, el sacerdote romano Landoald, su diácono Amancio, otro presbítero llamado Adriano y siete vírgenes consagradas, entre ellas la propia hermana de Landoald, Vinciana, y otra llamada Aldetrudis.

Misionaron en toda la zona entre el Mosa y Escalda, y luego de la muerte de San Amando, fue fiel ayudante de los obispos de Maastricht, San Amando y de San Remaclius (3 de septiembre) cuando el primero renunció, y luego de San Theodard (10 de septiembre). El rey de Austrasia, Childerico II, más de una vez le dotó con bienes y facultades, para desempeñar su misión entre los cristianos y los muchos paganos que aún quedaban. En 659 recibió unas tierras en donación y construyó una bellísima iglesia dedicada a San Pedro Apòstol en Wintershoven, donde su hermana Vinciana y las otras jóvenes se dedicaron a la vida monástica, bajo la dirección de Landoald. La relación de esta fundación en la “Vita” escrita por Notker, recoge varios milagros, como el de hacer brotar agua de una peña, árboles que se arrancaban solos, animales que cedían el espacio, etc. Vinciana moriría en 653, según estas actas mencionadas anteriormente, y sería enterrada en esta misma iglesia, y años más tarde la acompañaría Landoald.
Santa Vinciana
En 735 el cuerpo del santo se llevaría a Maastricht por miedo a las invasiones normandas. En el siglo VIII, San Floribert de Lieja (27 de abril) realizó la elevación y traslación de las reliquias de Landoald, Vinciana, Adriano y Amancio (junto con las de Adeltrudis y Santa Landrada de Munsterbilzen), lo que se considera una canonización formal. En 980, las reliquias de Landoald y compañeros, añadido a Julián (otro presbítero que no forma parte del grupo original) fueron trasladadas solemnemente a la abadía de San Bavón de Gante, y se compuso el oficio litúrgico propio que aún conservan.

Hasta aquí todo se puede documentar históricamente, el problema surge cuando se intenta dar a conocer otros datos de vida y muerte de estos santos, y es donde la historia se vuelve tradición, y de ahí a leyenda. Según esta, Adriano y Julián (el agregado) fueron mártires a manos de unos bandidos, mientras iban de camino de Maastricht a Wintershoven a predicar y pedir limosnas. Su memoria es a 13 de junio. La iconografía de San Landoald ha sido generosa con él, y le ha hecho cardenal, en virtud de haber sido enviado por el papa, aunque no lo fue; y aún más, lo vemos de obispo y abad en no pocas representaciones medievales y renacentistas. El Acta Sanctorum le llama “archipresbítero”. A lo sumo, podríamos verle como legado papal, aunque en realidad solo fue un gran misionero, que no es poco.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-“VITA Iussu Nodgeri Episcopi Leodiensis ab Harigero scripta”. Acta Santorum. Volumen VII.



A 19 de marzo además se celebra a 




 


martes, 17 de marzo de 2015

Una santa anti-ratas y pro-gatos

Santa Gertrudis de Nivelles, abadesa. 17 de marzo, 10 de febrero (invención de las reliquias) y 30 de mayo (traslación de las reliquias).

Su vida se escribió a raíz de su muerte, por un canónigo anónimo, del mismo monasterio donde Gertrudis vivió. Otra vida fue escrita por Rinchin, que la conoció personalmente, por lo que los datos primeros que de ella se conocen son fidedignos, amén de las leyendas posteriores que se le añadieron.

Fue Gertrudis hija del Beato Pipino de Landen (21 de febrero) y Santa Ithubergis (8 de mayo), y hermana de Santa Begga (17 de diciembre) y San Grimoald (16 de septiembre), este muy poco santo, la verdad. Santa Aldegundis de Maubegue (30 de enero) y Santa Waltrudis de Mons (9 de abril) también fueron parientas suyas. Cuando Gertrudis tenía 10 años, el rey Dagoberto I propuso a Pipino, gobernador de palacio, casarla con un noble franco. Gertrudis, que ya deseaba una vida consagrada a Dios se negó rotundamente, incluso ante el rey, que la llamó a su presencia para intentar convencerla, sin lograrlo.

En 646 muere Pipino, e Ithubergis construye el monasterio de Nivelles, bajo la dirección y apoyo de San Amando de Maastricht (6 de febrero y 15 de mayo) adonde se retiró junto a su hija Gertrudis, a la que cortó el pelo en una ceremonia pública, para remarcar su pertenencia a Dios. Era un monasterio mixto, con su sección para canónigos que cuidasen del culto y la predicación, bajo el mando de la abadesa, con una regla común a hombres y mujeres. Ellas eran canonesas, mujeres con una regla y vida en común pero sin votos perpetuos. Algunas entraban solo un tiempo a la comunidad, salían para casarse, o algunas viudas, junto a sus hijas para vivir una vida más recogida, siempre pudiendo salirse. además, la abadesa tenía poderes de jurisdicción canónicos y civiles.

Reliquias de Santa Getrudis en Nivelles.
Ithubergis murió en 652 y le sucedió en el gobierno Gertrudis. Fue ella quien comenzó el esplendor que este monasterio tendría durante siglos. Reformó la regla, introdujo el estudio, solemnizó el culto litúrgico y dotó de varias reliquias y ricos ornamentos la iglesia monástica. Abrió un colegio para niñas y un hospital y para pobres, mendigos y peregrinos. Pero sobre todo se esforzó en la formación de las religiosas, incentivando el estudio de las sagradas Escrituras (ella misma aprendería casi toda la Sagrada Escritura de memoria), los Padres de la Iglesia, filosofía y teología, música, medicina, etc. Por su medio otros monasterios copiaron su estilo de vida, y su obra llegó más lejos. Contribuyó a la construcción de otros hospitales y centros de enseñanza, de varias iglesias y santuarios. Fue madre y formadora de apóstoles, pues en Nivelles y bajo su mano se formaron varios misioneros, y de otros fue muy amiga, como de San Fursey (16 de enero) y sus hermanos San Ultan (2 de mayo) y San Foillan (30 de octubre).

Fue mujer muy espiritual y penitente, aspecto que destacó más luego que ya cansada y enferma, pasara el mando del monasterio a su sobrina Santa Wolftrudis (23 de noviembre), hija de Grimoald, a la que desde años había preparado para ello. Una vez libre del mando, vistió con una túnica de crin de caballo, se puso un velo desechado por otra monja y se dedicó a la oración y la penitencia constantes.

Sintiendo su muerte cercana, Gertrudis envió a uno de sus canónigos a Fosse, a pedir a San Ultan consejo para afrontar la muerte. Este, luego de hacer oración le envió esta respuesta: "Mañana, durante la santa misa, Gertrudis, la esposa de Jesucristo, partirá de esta vida, para disfrutar de la que es eterna. Dile que no tema, porque San Patricio, acompañado por los ángeles, recibirá su alma en la gloria". Efectivamente, el 17 de marzo, memoria de San Patricio y segundo domingo de Cuaresma, de 659 falleció, con solo 33 años de edad. Sus reliquias se veneran aún en el monasterio de Nivelles, uno de los lugares matrimonales más importantes de Europa.

La leyenda de los ratones.

Como en buen santo medieval, no puede faltar la leyenda, y con esta santa hay varias, todas relacionadas entre sí, y con su protección sobre los viajeros y peregrinos. Ya en vida, se creó la costumbre de que los peregrinos bebiesen una copa de vino en honor de la abadesa antes de proseguir viaje. Luego de la muerte de Gertrudis y comenzando su culto, este beber a su salud, se convirtió en un signo de protección en el camino y más allá, como protección de las almas luego de la muerte hasta el cielo. Se convirtió en la santa especialmente protectora de los difuntos. Ser devoto suyo garantizaba la entrada al cielo luego de tres días. Al primero acompañaba ella, al segundo San Gabriel Arcángel, y el último día se llegaba al paraíso. Como sea, esta copa en la que se realizaba el brindis se conserva junto a las reliquias y ha pasado a ser uno de sus atributos.

Esta creencia de su protección sobre los difuntos se fundió con la creencia precristiana teutónica que veía en los ratones como las almas de los difuntos, por lo que estos animales pasaron a la iconografía de Santa Gertrudis a partir de los siglos XII-XIII. Y la iconografía, como suele suceder dio paso a patronatos y otras leyendas y devociones: el agua del pozo de Nivelles se bendecía para combatir las plagas de ratas, se bendecían panecillos para alejarlas. Curiosamente, cuando la creencia pagana se perdió en el tiempo, una nueva leyenda popular dio sentido a los ratones presentes en las imágenes de la santa: estos subían y bajaban por su báculo pero ella estaba tan absorta en la oración que no los notaba. Otras dicen que el demonio, en forma de ratón, enredaba el hilo de la rueca para hacerla enfadar y pecar, sin conseguirlo. Y de todo esto se tomó para la leyenda y el culto de Santa Kakukabilla (10 de marzo)


Fuente:

"Vidas de los Santos". Yomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 17 de marzo además se celebra a






viernes, 13 de marzo de 2015

De gárgolas y protestonterías



Bellas gárgolas cumpliendo su función elemental:
drenar agua.
Pregunta: Hola, soy de Argentina. Yo soy católico, y toda mi familia es protestante. Me preparo todo lo que puedo para estar presto a responder las preguntas que me hacen (generalmente ataques) respecto de la fe católica. Pero esta que le hago no he encontrado respuesta. Es sobre las gárgolas que hay fuera y dentro de ellas. Los evangélicos me preguntan el porqué, y yo les digo que es porque el arte de aquel tiempo, pero no atino a dar una respuesta razonable a esa duda. Confío en que sabrá responderme, y si no puede responderme, dígame lo que ud. supone, lo que ud piensa al respecto. Gracias de antemano. Argentina.



Respuesta: En cuanto a los ataques, bueno… los católicos ya nos acostumbramos a ello, pero sin embargo, no nos preparamos lo suficiente. Te animo a que lo hagas. Por otro lado, me admira que los protestantes te acusen de que el diablo esté presente en la catedral, por las gárgolas. Eso es darle un poder a la imagen, no de representar sino ya de estar presente (es igual, pero no es lo mismo) al diablo. Ciertamente la dan más importancia a una imagen que los mismos católicos. Por otro lado, casi es de risa, porque el demonio forma parte esencial de la predicación protestantes. Las referencias a los ataques, las tentaciones, los empujes del diablo son frecuentes, por no decir constantes como Pi, en los sermones protestantes. Su visión del mundo, donde Satanás está presente lo mismo en una fiesta, en un disfraz, que en una barra de labios femenina, dice mucho más de su fijación con Satanás que una triste gárgola llena de polvo en una iglesia católica, en la que nadie se fija y si acaso lo hacen es para reirse. En el fondo es desconocimiento del uso de la imagen en la enseñanza católica. No toda imagen en un templo es para venerar, ni mucho menos. Algunas son alegorías, mensajes, símbolos religiosos; el mal existe y tambien se representa ¿acaso no están llenos de alimañas los “comics” protestantes? La gárgola es un símbolo más. Y aquí entramos en la historia, finalidad práctica y simbolismo de las gárgolas.

Una leyenda dice que la costrumbre de las gárgolas proviene de una especie de basilisco llamado La Gargouille, que vivía junto al Sena y destruía barcos, pueblos y solo se aplacaba con un criminal que le ofrecían cada año, pero el bicho prefería doncellas. En el siglo VII San Román (23 de octubre) predicó en Rouen y les dijo que si se convertían al cristianismo, el les libraría del animal. Así, Román se llegó a la orilla del río e hizo un exorcismo, con el que dominó al dragón-basilisco. Le ató, lo llevó a la ciudad y le quemó. Ahora, pero como la cabeza y la garganta, acostumbradas al aliento de fuego (!) no se quemaban, se montó en un palo y se puso a la puerta del ayuntamiento como recuerdo.

Leyendas aparte, lo más certero que se sabe es que el nombre viene del francés gargouille (palabra usada para hablar del sonido semejante al de un líquido en un tubo). Vamos, como hacer gárgaras. De hecho esta palabra viene de ahí mismo, del latín gargula (garganta). Ya esto nos habla de su finalidad: dejar pasar el agua que corría por los tejados, un desague para que el agua no corra por la piedra y la debilite. Lo cual no es un invento medieval, ya lo hicieron, por lo menos, los egipcios, griegos y romanos (en Pompeya abundan). Las primeras gárgolas medievales son de la época gótica y se cree que son las de la catedral de Lyon. Es curioso, porque las gárgolas, son las continuadoras del bestiario usado por el románico, muy prolífico en representar seres extraños y misteriosos, que a su vez toma del paganismo anterior a la llegada de la fe. Recordemos que Europa no fue totalmente cristiana (si lo fue alguna vez) hasta muy avanzado el medievo. Las primeras gárgolas góticas son bastas, herederas del románico, y no siempre representaban criaturas deformes o diablos, pero según avanza, se van volviendo más elaboradas, distinguiéndose por su deformidad y fealdad (aunque son bellas obras de arte). El arte cisterciense las rechazaría profundamente, a ellas y a toda ornamentación innecesaria y fantasiosa. Entiéndase que rechazaba las representaciones, no el uso práctico. Incluso han motivado el patronato de Santa Franca de Visalta (25 y 26 de abril, y último domingo de agosto en Montelana) sobre las pesadillas y malos sueños.
Gárgola para nada "demoníaca",
solo es un cantero.
Pero, ¿por qué son de aspecto monstruoso, como diablos, dragones, seres deformes?: Si tenemos en cuenta que en la Edad Media todo adquiere simbolismo, que es la época del afianzamiento de la teología católica y de las representaciones teológicas, el momento de llevar al pueblo inculto la fe mediante imágenes, podemos entenderlo: La gárgola, desde su posición está sobre nosotros, pero vemos su parte inferior. Ella nos acecha, permanece alerta, como el texto bíblico de 1 Pedro 1, 8: “estad alertas, el diablo anda como león rugiente, buscando a quien devorar”, pero deja al descubierto su debilidad, no es invencible (ya sabemos que en la enseñanza medieval todo lo bajo, lo inferior del cuerpo y la naturaleza es maligno). Este es un sentido simbólico de la gárgola. Otro sentido simbólico es todo lo contrario: la gárgola, con su aspecto, ahuyentaba a otros espíritus, brujas y seres malvados que se basan en mitos y creencias más antiguos aún. Así la gárgola custodia el recinto sagrado de los embates del Maligno.

Hay que decir que no toda representacion de este tipo es una gárgola. No, solo son gárgolas las usadas como desague. Luego tomó el nombre cualquier representación fantástica de dragones, grifos y seres deformes, pero en realidad no lo son. También suelen tener forma de murciélago, animal asociado al mal, la oscuridad, además, con alas, lo cual recordaría el origen del diablo: un ángel. Aun hoy las estampas de San Miguel nos enseñan un diablo con alas de murciélago. Con el tiempo se hacen más complicadas, aumentan su tamaño para ser más visibles y presentes, son más llenas de símbolos y lecturas, como toda la imaginería del momento. Además de ser desagues, ya forman parte del estilo gótico y serán retomadas en alguna medida por el neogótico. Mas tarde, en el siglo XV, con la decadencia del gótico, pues la gárgola padece la misma decadencia: se convierte en una figura cómica y de risible, deforme. También habían pasado de los edificios religiosos a los civiles, como casas, ayuntamientos, etc.

En fin, resumiendo, que esto se hace muy largo y a la gente no le gusta leer mucho, a lo largo de la historia han tenido varias lecturas. 

1. Símbolo del mal, que acecha.

2. Significan lo desconocido, pues nunca representan animales conocidos, sino mezcla de estos o fantasiosos.

3. Almas condenadas por sus pecados, a las que se impide la entrada en el cielo, del cual el templo es imagen. Es posible que esta sea la más pensada por los clérigos medievales.

4. Guardianes de la Iglesia, que mantienen alejado al diablo.

5. Representaciones del demonio y sus tentaciones, recuerdan al fiel la necesidad de seguir los preceptos religiosos para no ir al infierno.

martes, 3 de marzo de 2015

Beato Jacobino de Canepaciis, el limosnero del Carmen

El 5 de marzo de 1845, Gregorio XVI aprobaba el culto "inmemorial" (llámase así al que pueda probarse ha sido sostenido durante más de 100 años) que los carmelitas vercellenses tenían a un personaje del que no se tenían muchos datos y al que se le tributaba veneración, que es el:

Beato Jacobino de Canepaciis, hermano lego carmelita. 3 de marzo.
Dos testimonios sólidos prueban su existencia y temprano culto. El primero son las palabras del carmelita inglés Jack Bale, que visita Vercelli entre 1525 y 1527 y deja escrito en su "Collectanea", sobre la veneración en el convento de los carmelitas de Jacobino "hermano lego", del que solo se sabe que dio todo sus bienes a los pobres, que oraba y trabajaba con gran humildad. Que murió durante una epidemia de peste y fue enterrado en el jardín del convento, aunque luego se trasladó el cuerpo a un sitio más digno para ser venerado, aunque no se le llevó al coro conventual porque era un hermano converso. Es decir, que ya en el siglo XVI esta tumba venerada existía. El segundo testimonio es la misma tumba, vacía, que se conserva aún. 

Esta tumba tiene la inscripción "MCCCCCVIII die III Martii. Hic iacet B. Fr. Iacobinus de Crepacorio qui obiit tempore ut supra", o sea, "3 de marzo de 1508. Aquí yace B. Fray Jacobino de Crepacorio, que murió en la fecha dicha". Esta tumba, efectivamente, está en la torre de la iglesia, y concuerda con lo dicho por Bale sobre el enterramiento fuera del coro. Además, hay dos pinturas atribuidas a Giovenone, que lo muestran con el hábito carmelita y una bolsa al hombro. Como dije antes, la tumba está vacía y se desconoce adonde fueron a parar las reliquias. Para mas inri, su persona se confunde con Jacobino de Luino, un personaje que, en 1477 donó sus tierras para la fundación del convento de carmelitas de esta ciudad. Tal vez sea el mismo, tal vez no.

Pero un beato no puede quedar así tal cual, sin una leyenda, o al menos una vida piadosa para ser contada. Y así la recoge el proceso diocesano que se hicieron en el siglo XVIII para reconocer su culto:

Jacobino habría nacido en Piasca, en 1438, y desde niño destacó por sus virtudes y su piedad. Por su amor a la Santísima Virgen entró en la Orden del Carmen, en el convento vercellense, siendo ya un joven entrando en la adultez, por lo que solo se le admitió como hermano lego. Le encargaron la tarea de pedir limosnas en la ciudad y los pueblos alrededores. A lo penoso de este trabajo, ha de sumarse la terrible epidemia de la peste, que requería que muchas veces en lugar de pedir, tuviera que darle lo recogido a los pobres enfermos, y atenderlos o enterrarlos cuando morían, ya que nadie quería acercarse a los enfermos o muertos.

También fue portero, y según los testimonios tardíos y de viva voz que se recogieron era muy paciente, caritativo y piadoso. Nunca despedía a nadie sin una palabra sobre Dios y la vida espiritual. A los 70 años de edad, la Virgen María se le apareció y le anunció su pronta muerte, para que se preparara. Y le llegó, según su epitafio, el 3 de marzo de 1508. Aunque no se dice la causa de la muerte, el señalamiento de Bale sobre que murió durante la peste y su entierro en el jardín, podría dar a indicar que murió efectivamente de este mal. O no.

Su memoria entró a la Orden como Segunda Clase, para ser abolida en 1979, luego de la reforma del propio.


A 3 de marzo además se celebra a

 



Santa Almedha, virgen y mártir.

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