jueves, 18 de abril de 2013

Beata María de la Encarnación, Madame Acarie

Celebra hoy nuestro Carmelo a una beata muy conocida en Francia, pero lamentablemente poco más. Mística, gran luchadora, muy humilde y penitente:

Beata María de la Encarnación, viuda, religiosa. 18 de abril.
Bárbara Avrillot nació el 1 de febrero (como yo) de 1566. Era hija de Nicolás Augusto Avrillot, señor de Chanpalestreux, consejero del rey de Francia y canciller de la reina de Navarra. Su madre fue Maria de Huilher, perteneciente a una reputada y acomodada familia parisina. Estudió en las Hermanas Menores de la Humildad de Longchamps, una congregación franciscana donde era religiosa profesa una tía suya. Allí aprendió la doctrina cristiana, la piedad y el gusto por las obras de caridad y la austeridad. Al regresar a casa a los 14 años, pretendió seguir su vida piadosa y austera, pero su madre se opuso tenazmente, haciéndola visitar a la alta sociedad, mostrándola en bailes y cenas. como no lograba sacarla de su retraimiento y vida piadosa, la castigaba, la sometía a ayunos y encierros que a Bárbara le sabían a gloria. Finalmente, sus padres pensaron que si no podían doblegarla, lo haría un marido, y al poco tiempo fue prometida a Pedro Acarie, hijo único del señor de Montbraud y de Bucenay, y vizconde de Villemor. 

Misa en su casa.
Sus hijas y sirvientas comulgan
Aunque intentó resistirse, no le sirvió de nada y contrajeron matrimonio cuando Bárbara tenía 16 años. Tuvieron seis hijos. Fue buena esposa, como cabía esperar de su formación cristiana y con el tiempo aprendieron a quererse y fueron felices. Ejemplo para los sirvientes, con los que rezaba y a los que ayudaba, más allá del salario justo. Visitaba a los pobres, enfermos, viudas pobres. Instruía a los niños en la doctrina cristiana, socorría a los monasterios y con su ejemplo y palabras influía en las esposas de algunos herejes, a los que logró convertir por este medio.

Las guerras de religión les trastocaron su vida para siempre, primero dando todo de sí en favor de los necesitados, especialmente durante el asedio de París en 1590. Su marido era partidario de la Liga, opuesta al rey Enrique IV, por lo que al triunfar este en París, perdieron sus bienes y quedaron reducidos a la pobreza. Dedicada a la educación de sus hijos, los encaminó con ayudas, y logró del rey el priorato de Grammont para su hijo segundo. Dedicó años a administrar los pocos bienes que le quedaron, e ir acrecentando la fortuna familiar, hasta lograr rehabilitar a su marido ante el rey, logrando se le devolviesen parte de sus posesiones. En 1601, conoció la vida y obra de la española Santa Teresa de Jesús (15 de octubre y 26 de agosto) y, estando en oración en la iglesia de San Nicolás de Lorena, tuvo una visión de Santa Teresa, que le pedía se esforzase para que las carmelitas descalzas pudieran establecerse en Francia. Pero son tiempos difíciles, las congregaciones monásticas eran mal vistas y las leyes prohibían la fundación de nuevos conventos, menos aún de extranjeras. Insiste ante el rey y ante el arzobispo de París, pero nada. 

Visión de Santa Teresa.
Madame Acarie contempla las santas carmelitas francesas

Como era mujer espiritual y conocida en los círculos intelectuales católicos consultó su visión e intenciones con su primo, el futuro cardenal Berulle, con el cartujo Dom Beaucosin, que serán sus incondicionales defensores, con el presbítero Andrés Duval (que será su director espiritual y escribirá su vida). Todos le respondieron que esperase a tiempos más favorables, esperando que Dios le diese una señal más cierta. Otra vez se le aparece Santa Teresa insistiéndole, por el bien del Carmelo, de la Iglesia y de Francia, ya que habrá frutos de santidad de gran valor (como ha sucedido realmente con Santa Teresita, Isabel de la Trinidad, las mártires de Compiégne, etc). Tuvo que aparecer San Francisco de Sales (24; 29, traslación de las reliquias, de enero y 28 de diciembre), en la escena, que al conocerla, ver su valía espiritual y su intención, se preocupó del tema. Lograron entusiasmar con la idea a la princesa de Longueville, que comenzó la lucha por conseguir sitio para la primera fundación. Sería en París, en el priorato de Santa María de los Campos, que hubo comprar al Cardenal de la Joiosa, que fungía como abad comendatario. San Francisco de Sales logró convencer al rey, a los obispos, al General de la Orden y al mismo papa Clemente VIII, que autoriza la entrada de las carmelitas españolas en Francia. 

Mientras tanto, María contacta jóvenes virtuosas, para apoyar la fundación. Funda una especie de beaterio junto a la abadía de Santa Genoveva, y allí las reúne para practicar las virtudes, aprender el oficio divino, iniciarse en la oración. Se llamaban "hijas de Santa Genoveva", aunque no hicieron votos ni vistieron hábito alguno, esperando la llegada de las carmelitas o lo que Dios dispusiera. No solo luchaba por la introducción de las carmelitas en Francia, sino que mientras esperaba ayudó a la reforma de los monasterios de Longchamps, las benedictinas de Montebraldo, y las monjas de Soissons. Fundó en París un monasterio de Ursulinas, para la educación de las niñas. A los 27 años, recibe las llagas de la Pasión, aunque de manera invisible, siendo la primera santa francesa cuya autenticidad de las llagas se verificó (desconozco como se puede certificar algo así, invisible).

Siglo XVIII.
Franciscanos de Pontoise.
El 29 de agosto de 1604 salieron rumbo a Francia desde España, las seis primeras carmelitas descalzas, entre ellas la Venerable Ana de Jesús y la Beata Ana de San Bartolomé (7 de junio), discípulas de primer orden de Santa Teresa. Llegaron a Paría el 15 de octubre del mismo año iniciando el 18 del mismo mes la vida regular. Ana de Jesús fue nombrada priora de París, donde tuvo dificultades con Berulle, decidido a influenciar en la vida de las carmelitas, y a perpetuarse como superior. De allí salió para fundar en Dijon. Ana de San Bartolomé, que había sido priora en Pontoise, le sucedió. En 1607, Ana de Jesús dejó Francia para fundar en Bruselas. Ana de San Bartolomé, luego de fundar Tours, también salió de Francia rumbo a Flandes, donde fundó.

Fundó los conventos de Pontoise, Digione y de Amiens, donde entraron monjas tres de sus hijas (Sor Genoveva de San Bernardo, Sor María de Jesús y la Venerable Margarita del Santísimo Sacramento, gran propagadora de la devoción a la Infancia de Jesús en Francia). En 1613 llegó otra adversidad: Pedro Acarie fue presa de una enfermedad mortal y murió. Encaminados los hijos y sin ataduras a este mundo, vistió el hábito de hermana conversa en el monasterio de Amiens junto a sus hijas, el 7 de abril de 1614, Miércoles de Cenizas, con el nombre de María de la Encarnación, para profesar el 8 de abril del año siguiente. Era el Carmelo más pobre e insalubre de todos. Su vida monástica fue humilde y muy penitente, no parecía para nada que había sido una gran señora. Comenzó un tiempo de éxtasis, visiones, consuelos en la oración, en medio de su enfermedad y sufrimiento. Fue, junto a su hija, gran devota y propagadora de la devoción al Corazón de Jesús, anticipándose a la también francesa Santa Margarita María de Alacoque (16 de octubre). Fue una mística de la "presencia de Dios".

En 1616 fue trasladada al monasterio de Pontoise, donde, aún vivió dos años. El 7 de febrero de 1618 se le detectó una inflamación gravísima de un pulmón, que la hizo padecer graves dolores que llevó con paciencia y caridad. Finalmente murió el 18 de abril de 1618. Apenas saberlo el pueblo, acudió en masa a venerar sus restos, recordando a su otrora benefactora. Fue enterrada en la capilla del monasterio, y muy pronto fue visitada por la Reina Madre y otros nobles. San Francisco de Sales celebró misa allí, y Santa Juana Fremiot de Chantal (12 de diciembre) encomendó a ella su obra fundacional de las Visitandinas. Sus reliquias se mostraban en una bella urna.

María de la Encarnación.
Grabado del XIX
El 23 de marzo de 1623 se inició el proceso informativo de virtudes en Reims. En 1630 se abrió en otras ciudades francesas. Se detuvo el proceso, por el decreto de Urbano VIII que prohibía iniciar procesos de canonización hasta los 50 años después de la muerte del candidato. El 15 de octubre de 1788, luego de varias gestiones de sacerdotes, monjas carmelitas, Pío VI mandó reabrir el proceso, declarando las virtudes heroicas. El 10 de abril de 1791 se declararon auténticos tres milagros para la beatificación, que ocurrió ese mismo año, el 5 de junio, por Pío VI. Se fijó su memoria litúrgica para toda la Orden y las diócesis de Amiens y Rouen a 18 de abril, con oficio del común de santas mujeres. 

Se le llama "Madre y Fundadora del Carmelo en Francia", pero es un título que realmente no le corresponde. Fue la gran promotora, la impulsora y quien puso los medios para ello, pero en realidad, ni siquiera la idea original fue de ella: Ya en 1582, el carmelita francés Jean de Brétigny se reunía en Sevilla con María de San José, para tratar la fundación de las monjas en Francia. Y en 1585, en Pastrana, trató el asunto de introducir a los frailes en Francia. Pero el General Doria y el rey Felipe II se opusieron a ambos proyectos (los frailes no llegarían hasta 1611), y Brétigny se dedicó a la traducción de las obras de la Santa Madre. Por otro lado, Madame Acarie era muy cercana a Berulle en su visión rigorista, alejada del humanismo teresiano. Berulle pretendió introducir un nuevo voto "de servicio" en la regla carmelitana, y aunque no lo logró, su impronta marcó el Carmelo francés. No deja de ser sintomático que las carmelitas francesas hayan sido más sanjuanistas que teresianas. Y no es que sea nada malo, sino que viene dado por esa visión torcida de San Juan de la Cruz, que le presenta como duro, severo, hosco y penitente hasta extremos nada reales.

La verdadera fundadora del Carmelo francés es Ana de Jesús, que fue quien introdujo el espíritu reformador, la sensibilidad teresiana y, finalmente, el modo de vida descalzo, del que María de la Encarnación tuvo que aprender. Ella puede considerarse como cooperadora sustancial, importantísima, pero no como la fundadora de Francia. Sería algo semejante a decir que la fundadora de la reforma teresiana fuera Doña Luisa de la Cerda o el fundador Álvaro de Mendoza o San Pedro de Alcántara (19 de octubre), por el apoyo y facilidades dados a Santa Teresa en su obra.

Eco involuntario de la verdadera fundadora y de como se le negaba este título a Ana de Jesús, se hace Santa Teresita (1 de octubre) en su "Historia de un alma", al narrar una visión que tuvo: 
"...era el 10 de mayo, segundo domingo del mes de María, (...) sin saber cómo habían entrado, vi a tres carmelitas, vestidas con capas blancas y con los grandes velos echados. Me pareció que venían por nuestra Madre, pero lo que entendí claramente fue que venían del cielo. Yo exclamé en lo hondo del corazón: ¡Cómo me gustaría ver el rostro de una de esas carmelitas! Y entonces la más alta de las santas, como si hubiese oído mi oración, avanzó hacia mí. Al instante caí de rodillas. Y, ¡oh, felicidad!, la carmelita se quitó el velo, o, mejor dicho, lo alzó y me cubrió con él. Sin la menor vacilación, reconocí a la Venerable Ana de Jesús, la fundadora del Carmelo en Francia. [aquí refiere una gracia de consuelo]. Esta impresión ha quedado grabada en mi corazón. Lo cual es tanto más curioso, cuanto que la Venerable Ana de Jesús me había sido hasta entonces del todo indiferente, nunca la había invocado, y su pensamiento sólo me venía a la mente cuando oía hablar de ella, lo que ocurría raras veces. Por eso, cuando comprendí hasta qué punto me quería ella a mí, y qué lejos estaba yo de serle indiferente, mi corazón se deshizo en amor y gratitud, y no sólo hacia la santa que me había visitado, sino hacia todos los bienaventurados moradores del cielo".

Sepulcro de
María de la Encarnación
Y termino con un texto del P Duval, primer biógrafo de María de la Encarnación:
Se mantenía en Presencia de Dios independientemente de si se encontraba viajando, atendiendo a asuntos importantes, u orando a los pies de Cristo en la Cruz. Viajando en dirección a Amiens, en una ocasión en la que discutíamos acerca de la elevación del alma hacia Dios y de las distracciones en que podía uno incurrir, admitió que durante en el transcurso de un día entero podía llegar a distraerse –apartando así momentáneamente la atención sobre Dios- unas nueve o diez veces, lo que no es casi nada dada la naturaleza vagabunda de la imaginación humana que, como constatamos por nosotros mismos, nos conduce hacia mil objetos distintos a cada instante”.

Fuentes:
-"Vida de Madame Acarie, Beata María de la Encarnación". BERNARD SESÉ.
Biografía Eclesiástica Completa. Tomo XII. 
-Conferencia "La Encarnación, espiritualidad de Madame Acarie". P. JEAN DUJARDIN. 25 de marzo de 2000.
-"Historia de un alma".Manuscrito B. [2ºr] y [2ºv]. SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS
-"Obras Completas". ANA DE SAN BARTOLOMÉ. Editorial Monte Carmelo.



A 18 de abril además se celebra a















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martes, 16 de abril de 2013

Beato Bautista Mantuano: El General Poeta

Beato Bautista Mantuano, presbítero carmelita. 17 de abril.

Nació Juan Bautista en el 17 de abril de 1444, en Mantua, lo que le valió el apellido de "el Mantuano", y era hijo de Pedro Monover, español, por lo que también se le conoce como "el spagnoli" en Italia. Estudió en Padua, con grandes humanistas, allí escribió su gran obra "Las Eglogas". Al parecer entró a los 16 años en la orden del Carmen, y su plan de vida, puede resumirse en lo que escribe a su padre, aún reacio a su entrada en la vida religiosa. Le dice: "si quieres saber que hacemos aquí, es esto: oramos". Como sea, a los 20 años, en 1564, ya aparece profeso. Hizo el noviciado en Ferrara, donde recibió licencia para continuar escribiendo para "el mundo", y escribió su obra "De Vita Beata". Profesó en la Congregación Mantuana, cuyo origen está en la reforma de "Las Selvas", en la que destacó entre sus primeros religiosos el Beato Ángel Agustín Mazinghi (17 de agosto) y promovida luego por el gran reformador, el Beato Juan Soreth (24 y 28 de julio), para cuyo capítulo provincial había predicado antes de los 20 años, con asombro de los padres capitulares. Su obra más conocida de esta época de joven religioso es su obra poética, en general himnos o "parthenices" a los santos y misterios de la fe.

Ya ordenado sacerdote en Bolonia, se graduó allí de Maestro de Teología en 1475. Fue prior de los conventos de Parma, Mantua, Roma y del Santuario de Loreto, cuya leyenda de la Traslación Angélica parece haber creado para fomentar la devoción a esta advocación mariana. Fue preceptor de los hijos de los Duques de Ferrara y los Duques de Mantua. En 1483 fue elegido Vicario General de la reforma mantuana y, en 1513, fue elegido General de la Orden. Ese mismo año fue conciliar en el V Concilio de Letrán, y fue legado pontificio de León X ante el rey de Francia y el Duque de Milán, poniendo paz entre ambos. En 1489 fue invitado a predicar ante el papa Inocencio VIII y numerosos cardenales y nobles en la basílica de San Pedro, a los que dirigió un discurso elocuente, sobre su gran interés: la reforma de la vida religiosa, de la moral y santidad del clero y los fieles. Fundó varios conventos, vigiló la observancia regular, según el espíritu de Mantua, poniendo las bases de la ansiada reforma que anhelaría el santo General Rubeo.

Aún como General vivió siempre en Mantua, hasta su muerte, el 20 de marzo de 1516. Su cuerpo fue sepultado en el convento mantuano, y en 1783, al disolverse la congregación mantuana (como habíamos visto con el Beato Bartolomé Fanti), el cuerpo, incorrupto, fue trasladado a la catedral de Mantua, donde se conserva aún. Recibió culto por la Orden y por la diócesis de Mantua desde muy pronto, aunque no fue hasta el siglo XIX en que recibiría aprobación definitiva. Fue el papa León XIII quien confirmó su culto (equivalente a una beatificación) el 17 de diciembre de 1885. En esa ocasión, el panegírico estuvo a cargo del arzobispo de Ostia, futuro San Pío X (21 de agosto), que dijo: "Muchas y admirables fueron las cosas que el Beato Mantuano obró por la Orden Carmelitana. Por él este Instituto del Carmelo llegó a su máxima gloria, poblando la Iglesia de santos y de habitantes el cielo".

Su memoria fue fijada el 20 de marzo, día en que le menciona el Martirologio Romano, aunque los carmelitas la trasladaron al 17 de abril, día de su nacimiento. Su iconografía le presenta con el hábito carmelita y coronado de laurel como los antiguos bardos latinos. Lleva un capelo cardenalicio, por haber sido legado pontificio. El libro y la pluma también le son característicos

Famosa es su "Parthenice" de la Virgen María, con 55000 versos, de la que se hizo, al menos ¡150 ediciones!, cosa de la que pocos autores pueden gloriarse. Escribió Elegías con ocasión de la muerte de diversos personajes de su época, y a reyes y nobles por hazañas o conquistas. Escribió una apología a si mismo, así como una "Apología de la Orden del Carmen". Se le conocen unas 70 cartas (algunas a Erasmo de Rotherdam). Sus versos se hicieron muy famosos, por su sencillez, unción, a la par de magistrales. Supo combinar el latín culto, con la mística y la devoción sencilla. Eran para eruditos y conocedores, y al mismo tiempo cercanos a los predicadores y al pueblo. Sirvieron igualmente para acercar a la fe a humanistas y a críticos con la Iglesia. Con razón Erasmo le llamó "Virgilio Cristiano", comparándole con el gran autor de la antigüedad por su erudición y febril trabajo poético. Y el famoso Pico de la Mirándola dijo de sus versos que "eran divinos y santísimos".

Y terminamos con un texto de su obrita "La Paciencia":
"Hallarás un remedio eficaz y extraordinario contra los dolores del cuerpo y la tristeza del alma en la lectura de los Libros sagrados. No existe, a mi modo de ver, ningún otro lenguaje, por atildado, grandilocuente y florido que sea, comparable al de la Escritura a la hora de aliviar penas y ahuyentar preocupaciones. Yo mismo lo he podido comprobar una y otra vez por experiencia. Efectivamente, encontrándome en ocasiones acosado de infinitas angustias -entre las que ninguna prolifera tanto como la agitación de esta vida mortal-, me refugié siempre en las Letras divinas como un asilo seguro y remedio poderoso para el espíritu acongojado, y di en ellas con el consuelo apetecido, cumpliéndose mis esperanzas y deseos.
Portada de una edición
de las Obras Completas
del Mantuano. 1576.
A menudo me he preguntado en mis reflexiones de dónde le vendrán a la Escritura su virtud persuasiva, el irresistible soplo con que sacude aquienes la escuchan y su enorme fuerza, capaz de inspirar en todos no sólo meras opiniones, sino una fe sólida. Y desde luego que no han de atribuirse semejantes efectos a la evidencia de unas razones que no aduce, ni al arte primoroso o lenguaje delicado y sugerente que no emplea. ¿No te parece que el poder persuasivo que la Escritura ejerce sobre nosotros radica en su derivación de la verdad fontal? ¿De dónde nos viene un conocimiento tan firme, sino de ella? Como si fuese la autoridad de esa misma verdad la que nos impulsa a creer en la Escritura.
Pero yo me pregunto ¿Y de dónde ha sacado esa autoridad? Cierto que no hemos visto a Dios hablar, escribir o enseñar; y sin embargo, creemos firmemente, como si lo hubiéramos visto, que cuanto leemos en los Libros sagrados dimanó del Espíritu Santo. Quizá el motivo de nuestra inquebrantable adhesión a la palabra revelada sea que en ella la verdad resulta segura, aunque no clara. Y ya se sabe que toda verdad tiene una fuerza persuasiva proporcional a su grado de certeza. Entonces, ¿por qué no todos creen en el Evangelio? Para mí, sencillamente:porque no todos se sienten atraídos por Dios.
Pero ¿a qué prolongar el razonamiento? Si creemos con firmeza en la Sagrada Escritura es porque hemos recibido en lo hondo del alma una inspiración divina".


Fuentes:
-"Glorias del Carmelo". P. JOSÉ ANDRÉS S.J
-http://www2.ocarm.pcn.net/carmspir/csdesp19.htm#3a
-"Santos Legendarios del Carmelo e iconografía". ISMAEL MARTÍNEZ CARRETERO O.Carm. 



 A 17 de abril además se celebra a






Santa Bernardette Soubirous: incorrupta.



Pregunta: Veo lo que usted escribe sobre los santos incorruptos, y me hacen dudar algunos santos que creo que estaban incorruptos, pero ya no sé. Le pregunto, Santa Bernardita, la vidente de la Virgen de Lourdes está o no incorrupta, o lo que vemos es una imagen de cera? Estados Unidos.

Respuesta: Es normal que surjan dudas sobre estos temas, porque a veces se presentan como incorruptos imágenes yacentes o cuerpos momificados "ex-profeso", lo cual a veces lleva a algunos a burlarse de la fe católica, o mas bien, de esos sitios web donde una evidente figura (a veces se ve clarísimo que las cejas o la sangre son pintadas) nos la hacen pasar por un cuerpo real. En el caso que me preguntas, no tienes porque dudar: Sí, lo que nos muestran en Nevers es el cuerpo real e incorrupto de Santa Bernardette Soubirous (16 de abril), pero con una mascarilla de cera que cubre rostro y manos, o sea, que lo que vemos es una reconstrucción, aunque incorrupta sí está. Se suele confundir incorrupción con perfección, pero eso no existe: Ningún incorrupto está perfectamente conservado


Bernardette en el ataúd.
Puede verse la diferencia en la nariz
con la mascarilla de cera,
más estilizada y perfecta.
De los cuerpos incorruptos que hay expuestos a la veneración, de pocos se tiene tanta información veraz como de este de Bernardette. La resumo aquí, en pocas líneas, tomando de un ejemplar de la revista "Lourdes": 

1879:
16 de abril:
Muerte de Bernardette


19 de abril: Solo tres días después de su muerte es posible retirarla del público, por la enorme avalancha de personas que fueron a verla aunque sea una vez. Hay que recordar que Bernardette jamás fue vista luego de entrar en clausura, y que jamás volvió a hablar de las apariciones, salvo el día que entró y se le solicitó por las monjas, que le prohibieron bajo obediencia, volver a hacerlo. De ahí que su rostro fuera desconocido por todos sus admiradores. Fue introducida en un ataúd de madera, y este en otro de cinc, y guardada en una capilla alejada de todos.  

30 de mayo: Es enterrada, la demora sucedió porque se esperaba la autorización expresa para enterrarla dentro del convento, otra vez para evitar una devoción no autorizada en el cementerio público, donde se enterraban las otras monjas.

1909:
22 de septiembre: Termina el proceso diocesano de virtudes y se procede al habitual reconocimiento del cadáver para extraer posibles reliquias. Estaban presentes el Obispo, la Madre General, 2 médicos y cuatro obreros que juran decir la verdad. El cuerpo es hallado preservado totalmente, sin olor, con la cabeza y las manos ladeadas a la izquierda (como está hoy). Había monjas presentes, de las que la vieron enterrar y se sorprendieron de ello, pues antes de ser sellado el ataúd antes de enterrarla, la vieron y no estaba así. El cuerpo tenía un color pálido y la piel, los músculos y los huesos estaban unidos mediante sus ligamentos naturales, los dientes y las uñas en su sitio. El hábito estaba empapado por la humedad y el rosario estaba totalmente oxidado. Las monjas lavaron el cuerpo, la vistieron y la pusieron en un ataúd forrado en seda. Se tomó acta de todo, pero no se hizo pública.


1919:
3 de abril: Segundo reconocimiento, para declararla Venerable. todo igual, salvo el moho en el cuerpo, causado por el lavado realizado por las monjas. Se destaca que las venas están aún abultadas, como si estuviesen llenas.

Fotografía del reconocimiento de 1925



1925:
18 de abril: Tercer y último reconocimiento, previo a la beatificación. 42 años y dos días después de muerta, estaba igual, sólo más oscura. Los músculos estaban tonificados, la piel elástica y entera salvo algunas partes mínimas. El hígado se halló elástico, casi normal, cuando debía haberse pulverizado o, si acaso, petrificado. Se le extrajeron un trozo de hígado, algunos pedazos de dos costillas y algunos músculos, para reliquias. Por la inclinación a la izquierda, no se pudo analizar el corazón, que se supuso incorrupto, como lo demás. Se manda hacer una mascarilla de cera para el rostro, que estaba cetrino y con los ojos hundidos. Ya no se volvió a enterrar el cuerpo, sino que quedó oculto hasta la beatificación, prevista para el 14 de junio de ese mismo año. 


18 de julio: Trasladada a la capilla de las monjas unos días, para satisfacer su devoción. 

3 de agosto: Trasladada solemnemente a la capilla pública, en una urna de cristal, donde hoy se halla.

Vista del cuerpo de Bernardette
en la capilla de Nevers
Algunos puntos de consideración:
1. No hubo prisa en enterrarla, así que las teorías de la no contaminación del cadáver con el ambiente, aquí se cae.


2. El primer enterramiento fue en un sitio totalmente húmedo (hábito empapado y rosario oxidado), por tanto, no se sustenta la teoría del ambiente reseco que ayuda a la incorrupción (que sí ayuda a la momificación natural).

3.
No hubo prisas ni imposición eclesiástica en "meternos por los ojos" a una santa incorrupta, mas bien todo lo contrario, siempre que se pudo, se ocultó de la devoción popular, antes de un juicio médico y eclesiástico.

Es verdaderamente un caso totalmente inexplicable, o milagroso dirán algunos, pues aun sabiendo las causas por lo que un cuerpo se queda incorrupto, la cuestión es ¿por que unos sí y otros no? Yo, bastante cauteloso en estos fenómenos, que no considero milagrosos, me quito el sombrero (cuando lo lleve, claro) ante este caso tan documentado.



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domingo, 14 de abril de 2013

San José Sabás Reyes Salazar, mártir de México

Con este artículo se inicia el amigo José Daniel como colaborador del blog. Esperemos que sea solo el inicio de muchos artículos. Gracias en mi nombre y en de los lectores, Danilo.

San José Sabás Reyes Salazar, presbítero y mártir, protector de la Niñez y Juventud mexicana. 13 de abril
Nació en Cocula, Jalisco, el 5 de diciembre de 1883, hijo de Don Norberto Reyes López y Doña Francisca Salazar Castillo, fue bautizado el día 8 de Diciembre del mismo año, por motivos de la pobreza de la época su familia se trasladó a Guadalajara, en donde tuvo una infancia extremadamente pobre. Para mitigar el hambre y la desnudez fue voceador de periódicos y mal pudo concluir la instrucción primaria. 

Una salud frágil y una limitada capacidad intelectual fueron las secuelas de tantas carencias. Adolescente, ingresó al Seminario Conciliar de Guadalajara, en donde según los criterios de la época, sus cortas facultades en el campo del saber lo descalificaron para ordenarse clérigo por Guadalajara; sin embargo, teniendo en cuenta su noble índole, los superiores mismos le recomendaron agregarse a una diócesis necesitada; humilde y constante en su vocación; Sabás fue recibido en la Diócesis de Tamaulipas, donde recibió las órdenes sagradas, incluyendo el 24 de diciembre de 1911, el presbiterado. Celebró su primera misa en Guadalajara en 1912 en compañía de sus familiares y amistades, Por dos años ejerció el ministerio sacerdotal en Tantoyuca, Veracruz. En 1914 se desató la persecución religiosa en el Estado de Tamaulipas, el Padre Sabás pidió permiso para trasladarse a la diócesis de Guadalajara y, una vez autorizado, prestó sus servicios ministeriales en San Cristóbal de la Barranca, Plan de Barrancas, Hostotipaquillo y Atemajac de Brizuela; todas estas poblaciones pertenecientes al Estado de Jalisco. 

En el año de 1919 pasó a la parroquia de Tototlán, Jalisco, para colaborar con el señor cura Francisco Vizcarra Ruiz, primero como capellán de la hacienda San Antonio de Gómez y después en 1921, fue trasladado a la cabecera parroquial. Cuando hubo de suspenderse el culto en los templos de la República, el párroco de Tototlán se retiró del pueblo y quedó al frente el padre Sabás, con el encargo de administrar los sacramentos. El Padre Sabás durante su estancia en Tototlán, recuerdan los pobladores, les dio asilo en su propia casa a los niños huérfanos. La señora Francisca Rodríguez, quien vive en Ocampo No. 48, en donde vivía el ahora Santo, recuerda que por ser la hija mayor, a ella la llevaba su papá, Don Anastasio Rodríguez, a rezar el Rosario a la casa del padre y que con motivo de la concentración de las personas en las ciudades grandes, el día en que iban a salirse del pueblo, su papá le dijo al sacerdote que se fuera con ellos, que lo pondría en su trabajo para que nadie se enterara de quién era, pero su respuesta fue negativa: "No, ¿y mis muchachos?", dijo refiriéndose a los huérfanos que vivían con él, y aunque le insistieron que dejara el pueblo y saliera de ahí con todo y sus muchachos, no accedió. 

El santo con dos niños
El 11 de enero de 1927, mal informados de que había en Tototlán más de dos mil cristeros armados contra el gobierno, llegaron las tropas federales, atacaron a la población y mataron a once vecinos pacíficos, hombres, mujeres y niños. Además profanaron el templo, ocupándolo para meter sus caballos y destrozando las imágenes. A los pocos días la tropa del general Juan B. Izaguirre le prendió fuego al templo parroquial, pero cuando se fueron los soldados, el padre Sabás y los vecinos acudieron a apagarlo. Naturalmente que los defensores del templo, de inmediato quisieron ir a quemar el palacio municipal, pero el Padre Reyes los detuvo argumentándoles que eso era proceder de bárbaros, cosa que los convenció desistiendo de sus negras intenciones. 

Capturado por las tropas federales, fue objeto de crueles tormentos que parecían no tener fin. Fue el único párroco que permaneció en Tototlán desatada persecución religiosa. Luego de que el ejército federal dispuso capturar a los sacerdotes por promover la rebelión, algunos amigos le sugirieron al Padre Sabás que se pusiera a salvo, pero él, con firmeza, declaró: “Mis superiores aquí me dejaron y mi párroco me encomendó la atención de la parroquia, por eso aquí permaneceré; si es la voluntad de Dios, aceptaré de buena gana el martirio”. Días después, avisado que las tropas federales atacarían Tototlán, se ocultó en el domicilio de la señora María Ontiveros, junto con tres acompañantes: el joven José Beltrán, y los niños Octavio Cárdenas y Salvador Botello. Desde ese momento hasta su captura se mantuvo rezando el rosario, y aunque cuando los soldados llegaron a su escondite la dueña de la casa negó que ahí estuviera, cuando ingresaron al lugar y preguntaron por el fraile, el padre Reyes salió del traspatio y dijo: “Aquí estoy, ¿qué se les ofrece?”. Por respuesta le ataron fuertemente los brazos. 

San José Sabás con niñas de catequesis.
Fue remitido a la iglesia parroquial, convertida en caballeriza y cuartel general de los soldados federales y amarrado a un pilastrón bajo los inclementes rayos del sol; durante varias horas se le negó agua para beber y finalmente se permitió que una mujer le proporcionara alimento. A ella le pidió que las señoras pidieran a Dios por él. Por la noche del día 12, atando de las manos y sujeto al cuello por una soga, compareció ante el general Izaguirre, quien tenía la consigna de capturar al párroco don Francisco Vizcarra y al presbítero José Dolores Guzmán. ¿Dónde está el Cura Vizcarra? El Padre Reyes no despegó los labios. Un fuerte tirón lo derribó al piso. Pregunta y torturas se repitieron con implacable crudeza hasta donde las fuerzas del mártir lo permitieron. Para seguirlo atormentando, fueron encendidas dos hogueras, una próxima a su rostro y otra junto a los pies del reo. Éste, entre tanto, musitaba una y otra vez: “Señor de la Salud, Madre mía de Guadalupe, dadme algún descanso”. El brutal tormento se prolongó hasta las primeras horas del alba. De cuando en cuando, alguno de los soldados le pegaba en la piel un tizón ardiendo y se burlaba: “Tú que dices que baja Dios a tus manos, que baje ahora a liberarte de las mías”. 

Indecibles fueron las horas transcurridas, hasta el anochecer del Miércoles Santo; casi a rastras lo condujeron al panteón municipal en donde fue acribillado. Uno de sus verdugos comentó luego: “Me pesa mucho haber matado a ese padre; murió injustamente. Le habíamos dado ya tres o cuatro balazos y todavía se levantó y gritó "¡Viva Cristo Rey!”

Al día siguiente, 14 de abril, a las siete de la mañana, dos señores que iban a preparar una sepultura para Don Aurelio de la Torre que fue asesinado por esconder al Padre José Dolores Guzmán, vieron el cadáver del Padre Reyes que estaba recargado en la pared, afuera del panteón, ya rígido, con cuatro balazos: dos en el pecho, uno en el brazo derecho y otro en la frente. El cuello, las costillas y los tobillos con las señales muy marcadas de las sogas; las manos quemadas, el cráneo muy hundido y prácticamente todos los huesos rotos a golpes. Solicitaron el permiso necesario para sepultarlo en la misma sepultura de Don Aurelio. 

Reliquias de San José Sabás.
Colocaron el cuerpo en una caja y lo sepultaron el Jueves Santo por la tarde en el panteón de Tototlán, Jalisco. Después sus restos fueron trasladados al templo parroquial de San Agustín, en Tototlán. Todo el pueblo consideró al Padre Sabás Reyes Salazar como un mártir de Jesucristo y como a tal, venera sus reliquias. Se le inició su proceso de fama y martirio junto a otros sacerdotes y seglares asesinados durante ese periodo en 1954. Eue promulgado el Decreto del reconocimiento de su martirio y del de sus compañeros mártires el 7 de Marzo de 1992. Fue beatificado el 22 de noviembre de 1992 en Roma, y canonizado el 21 de mayo de 2000, Año Santo Jubilar, por el Beato Juan Pablo II. Las personas que lo conocieron y trataron durante los interrogatorios de la Causa de canonización, relataban que era sencillo, humilde, de temperamento fuerte, que con muchos sacrificios logro dominar, atento a la educación de los niños y jóvenes educándolos en la fe y enseñándoles oficios para que fueran hombres de bien. 

San Sabás Reyes, que dedicaste tu vida enseñando y educando a la niñez, asistiendo a tu feligresía y derramaste tu Sangre por Cristo Rey, rogad por nosotros!

José Daniel Villafuerte.

martes, 9 de abril de 2013

Santa Waldetrudis para Waltraud

Waldetrudis y sus hijas.
Detalle de un estandarte bordado
Pregunta: Que puedes decirme de los santos: Waltraud, Ronald, German, Adrian. Se que estoy abusando de tu confianza pero son mis sobrinitos y quiero darles una sorpresa.

Respuesta: No abusas, mujer... para algo me he metido en estos berenjenales de responder a preguntas. Ojalá fuesen todas como estas. Por ahora vamos a complacer a Waltraud, que los demás, a su tiempo:

Santa Waltrudis (Valtrude, Waldetrudis, Waldtraut, Woutruide) de Mons, abadesa. 9 de abril, 12 de agosto (traslación de la cabeza), 3 de febrero (invención de las reliquias), 2 de noviembre (canonización).
Esta santa forma parte de una familia de santos, tan típicas en la época medieval. Familias nobles y piadosas que donaban tierras a la Iglesia, construían monasterios para profesar en ellos y muchas veces dirigirlos. En torno a estos santos han surgido leyendas, confusiones, parentezcos irreales. Y en esta familia no deja de haberlo.

Santa Waltrudis nació a principios del siglo VII, hija de San Walbert (11 de mayo), gobernador del distrito de Sambre et Meuse, y de la princesa Santa Bertilia (18 de septiembre). Fue prima fue Santa Aya (18 de abril), mujer de San Hidulf (23 de junio). Su hermana fue Santa Aldegundis de Meubeuge (30 de enero).

Waldetrudis, Vicente
e hijos.
Muy joven se casó con San Vicente Madelgar (14 de julio y lunes de Pentecostés), funcionario de la corte del rey San Dagoberto I de Austrasia (9 de marzo). La leyenda dice que al volver de una misión diplomática en Irlanda, Madelgario se trajo como misioneros a los monjes San Fursey (16 de enero), San Ultan (2 de mayo) y San Etto (10 de julio). Waltrudis y Madelgario tuvieron cuatro hijos, santos también: San Landeric de Metz, obispo (17 de abril); San Dentelin (14 de julio) que murió poco después de su bautismo [1], Santa Madelberta de Meubeuge, abadesa (7 de septiembre) y Santa Aldetrudis de Meubeuge, abadesa (25 de febrero).

Aún siendo pequeñas sus hijas, ambos decidieron vivir en continencia sexual y hacer vida monástica. Madelgario, con el consejo de San Auberto de Cambray (13 de febrero en Cambrai y Arras; 13 y 15, en Gante, de diciembre), se retiró al monasterio en Haumont, y al profesar cambió su nombre por Vicente. En 653, fundó otro monasterio en Soignies, donde antes de morir dejó como abad a su hijo Landeric, futuro obispo de Metz, según la leyenda [2]. Es patrono de Soignies, donde tiene una basílica y reposaban sus reliquias hasta la Revolución Francesa, aunque se veneran unas supuestas reliquias que habrían sido salvadas e "inventadas" (nunca mejor dicho) en 1803.

Al quedar libre, Waltrudis puso a sus hijas al cuidado y educación de su hermana Aldegunda, en Meubeuge, donde la sucederían como abadesa (ver nota 2). En este tiempo tuvo una visión en la que San Géry de Cambrai (11 de agosto), le entregaba un cáliz, exhortándola a que no desfalleciera en el camino de la perfeccion que había comanzado, e invitándola a que renunciara al mundo definitivamente.Se le ocurrió contar esta visión a algunos, lo que le logró muchas burlas, y fama de loca y visionaria, hasta de borracha (por lo del cáliz). Se decía que era una loca, al dejar a los hijos, que sus penitencias eran falsas y su oración solo pereza. Pero todo esto le sirvió para ejercer su humildad, caridad y paciencia. Dos años duró este tormento, hasta que su confesor San Ghislain (1 de junio y 10 de octubre) le aconsejó se retirara como ermitaña. En el monte Castriloc, San Hidulfo le construyó una casa suntuosa, pero la santa no quiso vivir en ella y Dios envió un huracán dejó el palacete en ruinas. Así que hizo lo mandado: una pequeña celda anexa a una ermita, con un ventanillo a altar y otro al exterior por donde recibir limosnas y hablar. Allí se emparedó luego recibir el velo de manos de San Auberto. Redobló su vida de ayuno, penitencias y oración. Tuvo tentaciones contra la soledad y la clausura que combatió con la oración y la perseverancia.

Waldetrudis pasa de
la celda al monasterio.
Al tiempo, se expandió la fama de su santidad por sus revelaciones, caridad y don de conciencias. Comenzó a ser consejera de nobles, obispos y religiosos y de doncellas que buscaban la perfección inspiradas en su forma de vida, por lo que terminó la paz de su retiro. Así, a los dos o tres años, la celdilla se convirtió en un monasterio lleno de santas vocaciones [3]. Cuenta la leyenda que, en una ocasión, habiendo salido a pasear al campo las monjas, al regresar al monasterio, lo hallaron cerrado y que Waltrudis hizo una oración y las puertas se abrieron. En otra ocasión, estando en oracion supo que tanto ella como su familia tenían el cielo asegurado. Finalmente, después de una vida meritoria, murió el 9 de abril de 686 ó 688, después de treinta años de abadesa y cerca de los sesenta de edad.

En 727, el obispo San Humberto de Tongeren (15 de marzo y 3 de noviembre) la canonizó. En el siglo IX una monja de Mons, escribió su vida, legendaria, claro está. Sus reliquias descansan en Bergen, en una bellísima arca dorada. Allí se realiza una vistosa procesión en una carroza barroca. Es patrona de la ciudad de Mons, de los niños pequeños, contra las tormentas y heladas. Sus atributos son el báculo abacial, una maqueta de iglesia y un cáliz.


A 9 de abril además se celebra a 










[1] Estos dos hijos santos, son un ejemplo de una canonizacion grupal, por el simple hecho de pertenecer al grupo. De Landeric hay que decir que todo lo que de él se sabe es legendario y ni siquiera aparece en los episcopologios de Metz. Al parecer lo asociaron a Waltrudis para darle orígenes ilustres y santos. Y de Dentelin, niño pequeño, canonizado solo por tener padres tales. Algo parecido se intentó en el siglo XX cuando algunos pretendieron la canonización en grupo de las Hermanas Martin.

[2] Cosa esta normal en la Edad Media. Muchas veces la dignidad abacial estaba en posesión de personas de familias nobles y se heredaba de un pariente a otro, era su pequeño feudo. Poe ejemplo, Pío IV nombró abad de un monasterio a su sobrino San Carlos Borromeo (4 de noviembre), con solo 12 años de edad. En esta familia del artículo lo vemos dos veces: Landeric "hereda" a su padre, Aldetrudis a su tía. Esto permitía dar estabilidad, prestigio y defensa al monasterio. Nadie osaba atacar, robar o litigar con un monasterio regido por una pariente o protegida de un rey o el emperador.

[3] Monjas nobles de sangre y letradas fue lo que caracterizó durante siglos al monasterio, que con el tiempo pasaron a ser canonesas, cuya abadesa tenía poderes de jurisdicción canónicos y civiles. A base de donaciones y compras, se establecieron tierras de labranza, comercios, granjas, lo que dio pie a una gran ciudad: Haynaut (Mons). Donde el monasterio siempre tuvo influencia espiritual e intelectual, por la devoción que atraían las reliquias de Waltrudis.

jueves, 4 de abril de 2013

Santa Sura y Musa, católicas

Leyenda de Santa Sura.
Iglesia de Dordrecht.
Pregunta: Hola. En unos meses mi esposo y yo tendremos dos niñas gemelas, gracias a Dios (tuvimos, sería correcto, ya que es consulta reciclada). Desde hace muchos años he pensado que si tenía hijas, les pondría Sura a una y Musa a otra. No sé, pero me parecen bellos, conbinan y son originales. Mi esposo está de acuerdo, ambos somos católicos no practicantes, por diversas causas que no hace falta decir, pero en lo general somos creyentes y practicamos el bien. Mi pregunta es porque varias personas cristianas nos han dicho que el primer nombre que le dije es un nombre de una parte de la biblia de los musulmanes, o algo así. Y del segundo nombre, esto ya lo sabía, que son las que inspiran a los poetas y los músicos. En realidad no me importa mucho, pero me gustaría me dijera algo sobre estos nombres, su origen y demás. Gracias.

Respuesta: Hola. A ver, vamos por partes. Primero, felicitaros por las niñas, deseo de todo corazón os vaya bien y sean hermosas y saludables. Segundo, a mi también me parecen nombres bonitos. Tercero, tú no hagas mucho caso a la gente, que habla por hablar; por horrendo que pueda parecernos un nombre (que no es el caso, eh) hay que callarse la boca y ya está. Normalmente no respondo preguntas sobre "origen de los nombres" y por el estilo, porque ya hay quien lo hace y este no es el cometido de esta página, salvo si está relacionado con santos. Y aquí voy: Aunque las suras sean los capítulos del Corán y las musas sean seres mitológicos, inspiradoras de los artistas (una suerte de patronas en la mitología)... ¡tienes santas para tus hijas! Sí, hay dos santas con esos nombres, Sura y Musa:

Santa Sura de Dortrecht, virgen y mártir. 10 de febrero

No hay muchos datos de ella, solo tradiciones más o menos certeras. Nació en 1270, de una familia noble y desde niña fue muy devota de la Virgen María, que se le apareció para encomendarle la construcción de una iglesia a su nombre en Dordrecht, Holanda. Como ni tenía dinero, ni sabía de construcciones, un ángel le dio el plano de como debía ser. La leyenda dice que en su bolsa sólo tenía tres monedas de cobre, que se multiplicaban generosamente cada semana, para la construcción del templo. Los tres obreros que trabajaban en la obra, al ver que su bolsa siempre tenía el dinero necesario, la degollaron con un cuchillo de pescador para robarle, pero solo hallaron las dichas tres monedas. En el lugar donde su sangre tocó la tierra surgió una fuente con aguas curativas, usada sobre todo contra las fiebres. Los delincuentes fueron detenidos y condenados a muerte, pero arrepentidos pidieron clemencia al juez. Este tuvo una aparición de Sura, que le mostró su cuello cortado, para demostrarle cuanto dolía semejante herida, por lo que no quería que sus asesinos lo padecieran también. El juez los indultó.

La iglesia actual de Santa María de Dordrecht no es la misma, pero sí ocupa el mismo sitio que la edificada por Sura. También es conocida como Zwarda, Zwardis o Zwardt y también como Sotera, por una confusión bastante tonta con Santa Sotera de Ostia, celebrada el mismo 10 de febrero, que fue tía abuela de San Ambrosio de Milán (7 de diciembre).

A 10 de febrero además se celebra a
San Caralampio, presbítero y mártir.
Santa Austreberta de Pavilly, abadesa



Santa Musa de Roma.
Santa Musa de Roma, virgen. 2 abril y 16 de mayo (Iglesia oriental).
Lo único que se sabe de ella lo recoge el papa San Gregorio Magno (3 de septiembre, elección papal, y 12 de marzo) en sus "Diálogos", hablando de San Probo de Rieti (15 de enero y 15 de marzo). Nos cuenta que Musa fue hermana de este santo, y que era una niña muy piadosa y con dones místicos. Tuvo una visión de la Virgen María acompañada de un coro de vírgenes, a las que quiso acompañar. La Virgen María le dijo que debía ser buena, piadosa y nada frívola para poder alcanzarlo. Era tanto el amor de Dios de Musa, que su deseo la consumió, enfermando de fiebres a los 25 días del hecho, de las que agonizó durante cinco días más hasta morir y alcanzar la gloria. En el momento de su muerte vio a la Santa Virgen, a razonar por sus palabras "Sí señora, voy; señora, sí, voy".

Y, como colofón, curiosamente, ambas son patronas de las niñas.

A 2 de abril además se celebra a  
Santa Ebba de Coldingham "la joven", abadesa mártir. 
San Francisco de Paula, ermitaño fundador
Santa María la Egipcíaca, penitente.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...