jueves, 16 de mayo de 2013

San Simón Stock y la historia de un hábito

San Simón Stock, una de las figuras más importantes de la Orden del Carmen, es un santo lamentablemente casi desconocido. En parte porque se sabe poco de su vida de infancia y juventud, así como algunas lagunas de su vida carmelita. Todos los detalles legendarios que se le añadieron a partir del siglo XV para rellenar vacíos, más que bien, le hicieron mal, llegando incluso a su eliminación del calendario litúrgico por parte de los carmelitas descalzos. Hoy, afortunadamente, ha vuelto a figurar en él. Generalmente se le menciona solamente con relación al Escapulario del Carmen, pero su obra de consolidación y propagación de la Orden es interesante y muy digna de considerarse. También tocaré algunos detalles de la historia del Escapulario, dejando aparte, por razones de espacio, los detalles de la leyenda, que siempre aportan "sabor y floritura", al decir de una conocida. Y ahora, vámonos al siglo XIII: 

San Simón Stock, VI General de la Orden, Padre Nuestro. 16 de mayo.
La referencia más antigua a un Simón, General de la Orden, se halla en la vida del Beato Jordán de Sajonia (13 de febrero), en el “Vitæ Fratrum Ordinis Prædicatorum”, de Gerardo de Frachet, en el siglo XIII. Nos dice que Fray Simón, prior General de la Orden del Carmelo, narró a los dominicos como otro fraile carmelita tuvo una visión de Jordán de Sajonia, el mismo día del ahogamiento de este, que le alentó a no abandonar la Orden, tentación que tenía dicho carmelita. Y le prometió que todo el que al Señor servía, se salvaría [1].

No aparece otra referencia hasta el siglo XIV, en el catálogo de Priores Generales de Juan Grossi. Le mencionan como “Simón Stock, de la provincia de Inglaterra, hombre santo y célebre por sus milagros, muerto el 16 de mayo, en Burdeos". Curiosamente, en el siglo XV, en un Catálogus conocido como “muy breve” no aparece entre los Generales, sino entre los confesores. A esta redacción le seguirían las “breve”, “larga” y “larga parisina”, siendo que los últimos son ampliaciones o correcciones de los primeros [2]. Ya sea en datos de un santo o de nuevos santos. El texto “breve” le pone como VI General, sucediendo al Beato Alano (12 de noviembre), de quien fue vicaro. Además, narra la visión de la Virgen entre ángeles, dándole el Escapulario. Le llama Simón de Gascuña, por el sitio donde murió. La redacción “larga” ya añade los datos que han pasado a la leyenda: habitó en un tronco de árbol, profesión en Aylesford, elección milagrosa como General, admiración de papas, reyes y obispos por él. Y, claro, la narración de la visión del Escapulario y la vestición de Eduardo II de Inglaterra como terciario. Este texto dice que gobernó la Orden 20 años. Mientras, el texto “largo parisino” añade que fue General cincuenta años, aunque esto hoy se sabe que sólo se puso para poner bajo su priorato e influencia, todas las batallas y triunfos de la Orden en el siglo XIII.

Simón murió el 16 de mayo de 1265 en Burdeos, donde se hallaba de visita. Se desconocen las causas de la muerte, aunque si vivió 100 años como dice la leyenda, pues no hay que averiguar mucho. El culto a San Simón aparece junto a su tumba, en 1435, y pasa a Inglaterra e Irlanda en 1458. Toda la Orden asume su culto en 1564, fecha bastante reciente, como vemos. Las reliquias se salvaron de la destrucción de la Revolución Francesa y luego de esta se depositaron en la Catedral de Burdeos. En 1951, con el VII Centenario de la Entrega del Escapulario y la reintroducción de los carmelitas de la Antigua Observancia en el santo monasterio de Aylesford, un trozo del cráneo fue enviado a este sitio. Su culto permaneció y aumentó hasta la revisión del calendario litúrgico, en que los carmelitas descalzos lo suprimieron del oficio propio, en algunos sitios se quitó su imagen y casi parecía una figura molesta. Mientras, los “calzados” lo mantuvieron con categoría de Fiesta. Finalmente volvió al calendario "descalzo". Su día es uno de los varios que se gana la indulgencia plenaria a los que llevamos el Escapulario del Carmen [3].

Su iconografía está relacionada íntimamente con la visión del Escapulario, y le ha hecho famoso y le ha encumbrado entre los más importantes santos de la Orden, aunque no dejó ni escritos místicos o teológicos. Es sobre todo en la pintura donde ha sido más favorecido, aunque no le faltan hermosas esculturas del momento de la visión. 

La visión del Escapulario:
No se sabe a ciencia cierta el año exacto, pues hasta el siglo XVII no se fija la fecha del 16 de julio de 1251. El P. Ildefonso de la Inmaculada OCD, a quien debemos la rehabilitación de San Simón Stock en el propio de la Orden, en su libro “San Simón Stock. Reivindicación histórica”, da pautas para seguirle la pista al santo Escapulario y al mismo San Simón. Con respecto al primero, tomaré datos de una separata de la Revista Monte Carmelo”, de 1987, sobre un texto del mismo P. Ildefonso. Y resumo, esperando no alargarme demasiado:


Historicidad de la visión:
Estampa devota.
Erróneamente, Simón lleva
puesto el Escapulario, a la par
que recibe el de la Virgen.
Lo primero para dilucidar este tema es si, efectivamente, el Escapulario fue dado por la misma Virgen María y si era hábito de la Orden. Al primer punto nunca se podrá responder con total seguridad, pues la visión, si ocurrió, fue en privado y no existe ninguna alusión a ella ni por parte de San Simón, ni sus sucesores en el Generalato de la Orden. Al segundo punto, algunos han intentado responder que el escapulario formaba parte del hábito y que San Simón sólo le dio importancia a partir de una supuesta revelación mariana, como forma de consolidar la Orden, pero la historia del Escapulario desmiente que formara parte del hábito. 

El primer testimonio escrito es muy posterior, aunque atribuido erróneamente al secretario del santo, Pedro Suavington. Una prueba de esto último es que, precisamente, en la narración de la visión de María, la expresión “llevando en la mano el Escapulario de la Orden” es bastante anacrónica, pues en las fechas en que se dice ocurrió la aparición (1251) el Escapulario no es hábito de la Orden, y lo demostraron fácilmente los Bolandistas, en su dura pelea contra las leyendas carmelitanas. Pero esa demostración, si bien pareciera destruir la afirmación del origen celestial del uso del Escapulario en la Orden; también demuestra que, en el tiempo de la verdadera redacción, siglo XIV, sí que era considerado ya como prenda propia de los carmelitas.

Origen de los Escapularios:
El Escapulario, signo ya presente en el monacato oriental, era prenda utilizada en origen para el trabajo, pero solo en los carmelitas tiene valor como pieza perteneciente al hábito, y, al mismo tiempo singular y distintiva, con su historia propia. El Escapulario está presente en las principales órdenes mendicantes: dominicos, servitas, trinitarios, hospitalarios y mercedarios [4]. En casi todos los orígenes de estas órdenes está la Virgen María como dadora del carisma y el hábito al fundador, o como hábito de la misma Virgen (servitas). Pero en la Orden del Carmen no es así, en primer lugar porque San Simón no era su fundador, sino uno que entró a la Orden cuando esta tenía ya un hábito propio. La Orden del Carmen venía de Oriente, con una Regla, tal vez unas Constituciones, y con un hábito ya definido: túnica, capucha muy amplia, casi hasta las rodillas y capa barrada (solo temporalmente). No se usaba el Escapulario. Un argumento poco sólido es que los carmelitas tomaron el Escapulario cuando se hicieron mendicantes, para asimilarse a las otras órdenes, pero esto se cae por sí solo cuando vemos que ni franciscanos ni agustinos lo incorporaron al hábito, prefiriendo ambos la capucha, más o menos larga. Es decir, que no era necesario para la adaptación.

La asimilación del Escapulario en la Orden:
San Simón tuvo que adaptar la Orden al estilo mendicante, principalmente en tres puntos: Conventos en las ciudades, predicación pública y que los religiosos estudiaran en las universidades. Era hacerlo, o morir, dada la oposición tenaz de franciscanos y dominicos, representados en San Buenaventura (15 de julio) y Santo Tomás de Aquino (28 de enero y 7 de marzo), que iban camino del Concilio de Lyon decididos a suprimir a los carmelitas (y agustinos). Afortunadamente murieron antes de llegar.

Retablo en el Carmen de Florencia
En fin, que San Simón fue el General que tuvo que asumir los cambios en el carisma y la Regla (adaptada por varios papas, como vimos antes). Imaginaos lo traumático que podía ser esto para muchos que, llegados de Oriente o profesos en Europa, habían elegido el eremitismo como forma de vida; como, por añadidura, comenzar a decir que la Virgen quería que se introdujese el Escapulario como hábito propio. Repito, no era el fundador que diseñaba un hábito; se trataba de cambiar algo innecesario para la vida eremítica, ajeno a la espiritualidad carmelitana. Era un problema, salvo que hubiera una fuerza mayor, que hiciera del todo necesaria la introducción del Escapulario, fuera bajo San Simón Stock o no.

Y la mejor muestra de esto es la dureza de varios sucesores de San Simón, como el inmediato, el General Nicolás el Gálico, que llega a hablar de relajación, aunque sin culpar directamente a San Simón, pero es evidente que le culpa de ello. Él y algunos posteriores lamentaban mediante escritos el abandono de la vida eremítica, los conventos urbanos y, principalmente, que los religiosos estudiasen y se formasen, considerándolo una falta de humildad tremenda. Y sin embargo, mientras hay recelo por cualquier cambio, no hay condena a la introducción y uso del Escapulario, sino una asunción escalonada del mismo por parte de la Orden. Sí, porque no hay que pensar que fue decirlo San Simón y, hala, todos a usar el Escapulario carmelita sin variación alguna. No podía el General, por una visión particular, cambiar la Regla, las disposiciones de los capítulos en algo tan grave como el hábito religioso (se ve que eran otros tiempos). Veamos estos “escalones”:

Hitos en la importancia del Escapulario.
1263: El “Antiq. Ordinis Carmelitarum Ordinale” de Dublín, no posterior a este año, habla del hábito el Punto 45: “ha de ser enterrado [el religioso] con túnica y la capucha cubriendo su faz, y superpuestas las manos en forma de cruz, con las sandalias y el cíngulo, todo con decencia y dignidad”. [5].

Sin embargo, 50 años más tarde, en el Ordinal de Sigberto de Beka, al tocar el punto de los enterramientos, dice el Punto 45: “El Hermano ha de ser enterrado con la túnica gris y el Escapulario, y la capucha cubriendo su faz, dispuestas las manos en forma de cruz, con las sandalias y el cíngulo dispuestos decentemente”. Ya está presente el Escapulario como parte del hábito.

Vidriera francesa
en Pont-l'Abbé.
San Simón con
la capa barrada
.
1281: Se celebra el Capítulo General de Londres, que legisla, y muy claro, sobre el Escapulario: Punto 13: “Los Hermanos han de dormir ceñidos con la túnica y el Escapulario bajo pena de culpa grave”, Llama la atención que esta regulación va más lejos que la de los dominicos y servitas, que lo mandaban, pero no obligaban bajo culpa, aunque el Escapulario era parte indisoluble de su hábito, mientras que no lo era para el hábito carmelita. El punto 22 define el hábito: “Los vestidos de los Hermanos han de ser de lana y pobres (…) túnicas redondas que desciendan hasta el talón de los pies y unas capuchas que lleguen hasta media pierna. Establecemos que los Hermanos que celebren o ayuden en la misa conventual usen Escapularios finos de paño gris y honesto, quedando prohibidos interior o exteriormente los Escapularios blancos”. Es notable la diferencia de telas. La túnica ha de ser basta, pero el Escapulario fino y delicado aunque no de tela rica. Y lo más importante: ha de ser del color del hábito, formando uno con este, pero de mejor calidad (¿por qué?). Aunque de manera ajena al hábito, se ha establecido su uso de forma exterior, visible y distinguible. Sin embargo, aún no aparece en las profesiones, pero tampoco aparece una bendición especial para la capa, a la que el mismo Capítulo llama “signo de nuestra profesión”.

1287: El Capítulo de Montpellier cambia la capa barrada por la capa blanca, con autorización de Honorio IV, hasta hoy. Este capítulo, rebatiendo al anterior, afirma que la capa no es “de esencia” el hábito de la Orden, por lo que, al cambiar las capas barradas a blancas, no se está cambiando el hábito regular, que es la túnica, la capucha y el Escapulario. Dice el Capítulo: "Las Capas Blancas: (…) estarán abiertas con el fin de que por esa parte el Escapulario, que queda debajo, y el hábito [la capucha] se distingan claramente; y sean el hábito y la capa de distinto color, de modo que se diferencien entre sí (…) y el vestido interior aparezca en la parte inferior por debajo de la capa como cosa de un palmo más o menos”. Es decir, que en seis años, desde el Capítulo anterior, el Escapulario ha entrado a formar parte del hábito y ha ganado a la capa en distintividad.

1294: En las Constituciones de Burdeos no aparecen puntos sobre el Escapulario al tratar del hábito, y se entiende al leer el punto sobre las profesiones, el XXI. La profesión se celebra con el novicio vestido con túnica, pero sin capucha. La capa y el Escapulario son bendecidos ¡con la misma fórmula utilizada para bendecir la túnica y la capucha anteriormente! El prior, entregando el Escapulario, dice: “Recibe ese hábito en remisión de tus pecados y aumento de la santa religión. En el nombre del padre…” Y entregando la capa dice lo mismo, pero sustituyendo “capa”, por "hábito”. Es decir, el hábito ya no es la túnica, que pasa a un segundo plano, sino el Escapulario. La capa y el Escapulario serán desde entonces los signos distintivos de la profesión carmelitana. Y es único de ella, decía antes: El Escapulario es indisoluble con la túnica, pero tiene su propio carácter, sentido e historia. Él es el “hábito de la Virgen” que traemos, al decir de Santa Teresa. La capa también toma sentido particular, pero no es llamada “hábito”, sino que mantiene su nombre. Aún hoy, en la imposición del Escapulario del Carmen a los seglares se les dice “recibe este hábito…”

Por eso ni Montpellier ni Burdeos hablan del Escapulario como pieza aparte en las Constituciones: porque al hablar del hábito, el Escapulario está comprendido en él. Es el hábito oficial.

San Simón con la versión
del Escapulario para seglares.
Iglesia del Carmen
de Thivencelle, Francia
.
1324: Capítulo de Barcelona. La capucha ya ni se menciona singularmente, sino que está asimilada con la túnica aunque sean dos piezas separadas en la práctica. En la profesión no se le nombra, sino que el novicio se presenta solo vestido con túnica.

A partir del siglo XIV, los escritores ya no diferencian entre hábito y Escapulario. Al narrar la visión, dicen que María le entregó “el hábito”.

Es decir, que el Escapulario pasa de ser inexistente, a ser un objeto de devoción obligatoria, casi como un segundo hábito; a ser el hábito por excelencia solo entre 30 y 70 años de la tradicional fecha (1251) de la visión de San Simón Stock, y a solo 22 años (Montpellier) de su muerte. Y sin un motivo de necesidad alguna: ni práctica, ni pastoral, ni de parecerse a otros en los que, repito, el Escapulario no reviste una singularidad especial. Y más aún: Para el cambio de capas, estando plenamente probado que las anteriores a las barradas eran blancas (recordemos en los inicios del siglo XIII la disputa con los caballeros teutónicos en Tierra Santa, que reclamaban tener la exclusividad del color de la capa), hubo que pelear por ello, pedir y esperar la autorización del papa. Pero para el Escapulario no se ve nada de eso. Mas bien, las leyes que lo mencionan, regulan sobre algo ya establecido, que se va introduciendo poco a poco, pero firmemente.

Sobre su extensión a toda la Iglesia, traspasando las fronteras de la Orden, ya podríamos hacer un artículo aparte, y más largo tal vez. Grandes santos y papas han sido devotos y testigos del Escapulario del Carmen. Y sobre el abandono de tal prenda mariana por parte de sus propios hijos, también podríamos hablar mucho. Curiosamente, las causas “históricas” que le dieron una estocada casi mortal al Santo Escapulario, al ser analizadas, se vuelven contra sus detractores. Ciertamente, no podemos probar la visión de San Simón Stock, pero tenemos más garantías los que le defendemos y vestimos, que los que lo han abandonado, defenestrado y negarse a imponerlo a los fieles. 

Al final el artículo se ha convertido en lo que no iba a ser, una sencilla muestra de la vida del Escapulario del Carmen. Pero de seguro San Simón, Padre Nuestro, estará feliz de ello.


A  16 de mayo además se celebra a

S. Juan Nepomuceno,
presbítero mártir
.
S. Fortis de Burdeos,
obispo y mártir
S. Gens de Monteux,
ermitaño.














[1] Acta Sanctorum. Volumen III, Mayo 16.
[2] “Saint Simon Stock: recent developments”, en revista Mount Carmel XXVII. 1979.
[3] Los otros días son: Nuestra Señora del Carmen (16 de julio), San Elías (20 de julio), San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre), Santa Teresa de Jesús (15 de octubre), San Juan de la Cruz (14 de diciembre), Santa Teresita del Niño Jesús (1 de octubre), Todos los Santos Carmelitas (14 de noviembre) y Todos los Difuntos Carmelitas (15 de noviembre).
[4] Entre las órdenes monásticas con Escapulario resaltan los benedictinos, cistercienses, jerónimos y cartujos, estos últimos con trabas. Para leer una interesante historia sobre el hábito trinitrario, podéis leer aquí: http://meditacionestrinitarias.blogspot.com.es/2012/09/el-habito-desde-los-origenes-de-la.html
[5] Recordemos que la capucha era amplia, por delante llegaba casi a las rodillas y por detrás un poco más larga, por eso podía sustituir a la capa, en algunas procesiones, por ejemplo. Aún podemos ver una reminiscencia de ella en los carmelitas de la Antigua Observancia, aunque más corta, hasta los codos.




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miércoles, 15 de mayo de 2013

Santa Sofía... brrr, que frío.

Pregunta: Hola, buenos días, Me gustaría mucho, que me informarais de la historia de SANTA SOFÍA, yo celebro mi santo el 18 de Septiembre. La paz de Cristo resucitado y manifestado en todos los santos y santas de la Iglesia, este con todo vuestro equipo.

Respuesta: Hola. Que el Señor multiplique esas bendiciones para ti y los tuyos. De Santa Sofía “historia” hay muy poco, casi nada, y es más con referencia a su culto que a su persona, de la que hay solo piadosas leyendas: 

Santa Sofía de Roma, madre y mártir. 15 de mayo (traslación de las reliquias a Eschau), 30 de septiembre (martirologio romano), 1 de agosto (con sus tres hijas) y 17 y 18 de septiembre (Iglesia oriental). 

Sería Usuardo quien la introdujo en el martirologio romano, y no porque se sepa de ella, sino por la antiguedad del culto. Toda la devoción y la leyenda de Santa Sofía nace de unas reliquias enterradas en la iglesia de San Pancracio de Roma, con el nombre de “Sofia”, y que también menciona a sus tres hijas mártires (aunque sin darles nombre). Allí estuvieron hasta que Pablo I las trasladó a San Silvestre de Roma, dando una parte a Remigio, obispo de Strasburgo que las llevó al monasterio de Eschau, en Alsacia. Allí llegaron el 15 de mayo, día en el que se le celebra en Alemania. En este país se le conoce como la “Sofía fría”, siendo de los llamados “santos de hielo” que son los que van del 11 al 14 de mayo, días en los que el invierno parece volver, en medio de la primavera [1]. Otras reliquias las hay en San Pedro de Roma, en el Escorial y en Santa Julia de Brescia, trasladadas en 1600. Para colmo, en Viganne se veneraban ¡los cuatro cuerpos! hasta la Revolución Francesa. En Padeborn se venera una cabeza tenida como la de Esperanza.

Como te decía, los nombres de las hijas no eran conocidos, pero la piedad popular, en el transcurso del tiempo, las nombró Fe, Esperanza y Caridad, en una clara representación personal de las virtudes teologales provenientes de la “Sabiduría Divina”, que en fin de cuentas es lo que significa Sofía: sabiduría. Así surgió el mito de Sofía y sus hijas Pistis, Elpis, y Ágape, nombres griegos. La famosa basílica de Santa Sofía de Constantinopla, hoy mezquita, que se dice fue dedicada a su memoria, en realidad lo fue a la “santa sabiduría” [1].

La segunda parte de la leyenda, escrita en el siglo VIII, fue hacerlas vírgenes y mártires y hacerlas coincidir con las reliquias de la desconocida Sofía y sus hijas depositadas en San Pancracio. Esta leyenda dice que Sofía era una noble milanesa y junto a su marido y sus hijas, dieron sus posesiones a los pobres, para irse a Roma, a padecer por Cristo. 

Las tres niñas fueron las primeras en ser martirizadas con diversos tormentos (Fe en una parrilla, Esperanza colgada y flagelada, y Caridad en un caldero hirviente). Sofía, al visitar su tumba tres días más tarde quedó muerta allí mismo, hecho que no importó para considerarla mártir. Se le suele representar con sus tres hijas, con palma de mártir y espada, instrumento típico de los mártires, decapitados o no, y un libro. Sus hijas, al ser representadas las tres juntas, en ocasiones son confundidas con Bárbara, Catalina y Margarita, santas de gran devoción en el mundo católico; o con las misteriosas santas Aubette, Warbede y Wilbede (26 de septiembre y 21 de octubre). Los rusos veneran a las niñas con los nombres de Vera, Nadia y Liubov.

Con el nombre de Sofía tenemos también:
Santa Magdalena Sofía Barat, virgen fundadora. 25 de mayo.
Santa Sofía de Fermo, virgen, martirizada con Santa Visia. 12 de abril.
Santa Sofía, médico y mártir. 22 de mayo.
Beata Ángela (Sofía Camila) Truszkowska, virgen fundadora. 10 de octubre.
Beata María Sofía Watteyne, religiosa. 16 de octubre.
Beata Sofía Ximénez de Benicalap, madre mártir con sus hijas María Purificación de San José y María Josefa del Río. 23 de septiembre



A 15 de mayo también se celebra:
Santa Dympna de Gheel, virgen y mártir.
Santa Juana de Lestonnac, viuda fundadora.


[1] Estos santos "fríos" son San Mamerto de Vienne (11), San Pancracio de Roma (12), San Servacio de Tongres (13) y San Bonifacio de Persia (14) y por último, Sofía el 15 de mayo.
[2] Según algunos estudiosos, la Basílica de Constantinopla sí habría sido dedicada a una santa real: Sofía de Fermo, pero esto tema es para desarrollar aparte. 


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sábado, 11 de mayo de 2013

San Pancracio, ni soldado, ni adulto, pero con libro.

Pregunta: Habiendo subido yo una fotografía [a flickr] de San Pancracio, definiéndolo como "niño mártir" pues tenía 14 años en el momento de su ejecución, una persona me ha interpelado diciendo que estaba equivocada, pues San Pancracio era hombre adulto y además, soldado romano. A esto le respondí que en realidad con 14 años "hombre adulto" no se era ni ahora ni en el pasado, y que el hecho de que viéramos a menudo a Pancracio vestido de soldado era más bien una metáfora de que fue "soldado de Cristo", esto es, mártir. Sin embargo esta persona insiste en que es un soldado y que ellos tienen su esqueleto completo en cierta iglesia de Brasil. ¿Acaso existen dos Pancracios? España.

La foto de la discordia la podéis ver aquí, pues la página donde está alojada tiene acceso restringido.

Respuesta: Primero veamos una cosa... la página que me citas tiene el texto en portugués (una mitad, la otra en inglés), pero la iglesia no es en Brasil, sino en Alemania: "A igreja de São Nicolau foi construida originalmente em 1220 (sim, voces leram certo 1220!)" Es imposible una iglesia en Brasil en esa fecha (y sea donde sea, es una verguenza poner ese esqueleto ricamente vestido en un triste nicho).

Segundo, veamos quien fue San Pancracio: Según un manuscrito que hay en la basílica de San Pancracio, este era un adolescente, huérfano desde los ocho años y natural de Frigia, desde donde se trasladó a Roma con su tío Dionisio. Allí conoció el cristianismo y, en el 303, cuando estalló la persecución de Diocleciano pues fue llamado como todos a sacrificar, se negó e intentaron convencerle con promesas y amenazas (lo del poli bueno y el poli malo es viejo, como ya hemos visto). 

San Pancracio
sobre una vista
de su basílica
.
Ante su firmeza, fue condenado a muerte por decapitación, que se consumó al atardecer del 12 de mayo del 304. Este acta destaca por su sencillez, sin adornos maravillosos ni largos discursos apologéticos, por lo cual es tenida por verdadera y fiel.

El cuerpo fue recogido y preparado por Octavila y enterrado en una catacumba e identificado, luego fue trasladado a su hermosa basílica donde se halla actualmente. Los datos legendarios sobre San Pancracio son del siglo VI, época en la que ya se puede demostrar su culto bastante popular, sobre todo después de la basílica en su honor construida por el papa San Símaco (19 de julio). Estos hechos pues copiaron otras "passio" y se adentraron en detalles y florituras, incluso algunos códices se contradicen entre sí.

Y yendo al centro de la pregunta: A Pancracio se le representa muchas veces vestido de soldado, lo mismo a los niños San Vito (15 de junio y 16 de mayo) y San Venancio de Camerino (18 de mayo), pero no era ni soldado ni hay que pensar que estuviera destinado a la carrera militar. Se le viste de soldado por lo mismo que dices, y ya hablamos una vez, eso refiere a su "combate por la fe cristiana", a que es "soldado de Cristo". Lo mismo que este Pancracio de la fotografía. No olvidemos que estas figuras yacentes, momias o esqueletos están casi todas vestidas en la época barroca y romántica, amante de los simbolismos y alegorías. Además de la etimología de su nombre que, con varios significados, se resume en esta: "el muy fuerte, el poderoso, el vencedor". Y, para terminar, la representación más clásica de Pancracio no es de soldado, sino con palma y libro, y la mano derecha extendida, además de otras formas. La representación "soldadesca" se extiende desde su santuario.

Y volviendo al Pancracio de la discordia... es un "corposanto" como tantos, extraído de una catacumba romana, y tampoco es posible se trate del Pancracio que se venera con los santos Mauricio, Costantino, Dalmacio, Desiderio, Isidoro, Magno, Olimpio, Teodoro, Víctor, Costanzo, Poncio, y Chiaffredo en Saluzzo, mártires de la legión Tebana (también hay que mirarlos con lupa, como las 11.000 vírgenes). De estos supuestos mártires tebanos hay muchos cuerpos desperdigados, sobre todo en Italia y Francia y que se veneran por separado y en días distintos. Pero insisto, no tiene por qué ser este tampoco, el que esté vestido de soldado no implica que lo haya sido. En todo caso, no es el niño mártir venerado el 12 de mayo.

San Pancracio,
Mallorca.


Y ya que estamos con Pancracio, vamos a otra pregunta:


Pregunta: Quisiera saber que significan las palabras que aparecen en el libro que San Pancracio mantiene abierto en su mano izquierda. Aparte de la palma, sostiene un libro donde se leen las palabras "VE DABO NITE VOBIS AD ME OMNIA ET EGO BONA". No he podido recabar información sobre su significado en ningún sitio. Todo el mundo parece que pasa por alto estas palabras, que el Santo anuncia, y que señala con el dedo índice.

Respuesta: Las palabras correctas son: "VENITE AD ME ET EGO DABO VOBIS OMNIA BONA", que significan: "VENID A MI Y OS DARE TODOS LOS BIENES". Es una invitación del Evangelio, a seguir y confiar en Cristo. Es una invitación del santo a confiar el Señor, dador de todo beneficio y bendición. Y sí, todos las pasan por alto, en gran parte porque no las entienden. Al menos las siguen, porque San Pancracio tiene aún mucha devoción como intercesor ante Dios, ligadas al trabajo y al dinero, pero devoción al fin.


A 12 de mayo además se celebra a
Santa Rictrudis de Marchiennes, viuda y abadesa.
Santa Juana de Portugal, princesa y dominica.

jueves, 9 de mayo de 2013

Beato Luis Rabatá, presbítero carmelita, tal vez no mártir.


Las fuentes más fiables que tenemos de nuestro Beato Luis Rabatá (8 de mayo) son los procesos canónicos de fama y virtudes con vistas a la canonización, que nunca llegó. De su infancia y juventud nada  se sabe, incluso el año de nacimiento es incierto, sobre 1443, en Erice, Catania. Nada conocemos de la familia, aunque los procesos hablan, por suposiciones de los testigos, que se educó en una familia muy cristiana, que le inculcó las letras y la piedad, pero vamos... Las primeras referencias dicen que profesó en el convento de La Anunciación de Trápani, donde fue ordenado sacerdote. Según testigos, fue un sacerdote ejemplar, caritativo. Gran predicador de la penitencia y la conversión, la misericordia divina y del juicio justo de Dios. No se sabe a ciencia cierta cuando fue nombrado prior de Randazzo, convento que pertenecía a la Reforma Calistiana, llamada así por haber sido aprobada por Calixto III en 1456.

Ayunaba, siguen los procesos, a pan y agua constantemente y, cuando fue nombrado prior, era en menor de todos, eligiendo los oficios más humildes y que otros rechazaban, incluso el de limosnero. cumpliendo fielmente el punto 15 de nuestra Regla, dada por San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre y 8 de abril):
"Tú, hermano, y cualquiera que te suceda en el cargo de prior, recordad siempre y poned puntualmente por obra la máxima del Señor en el evangelio: 'El que quiera ser grande entre nosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo'" (Mt 20, 26-27: cfr. Mc 10, 43-44).

Promovió mejoras en la ciudad de Trápani, como mejorar el acceso a la ciudad, y algunos saneamientos. En este cargo de prior le llegó la muerte, por una herida en la frente causada por una flecha que le disparó Antonio Catalucci porque el Beato había reprendido públicamente las costumbres de su hermano, un religioso que provocaba escándalo en la ciudad con su conducta. Otra versión dice que fue porque el beato convirtió a la hermana de este Catalucci, que vivía como concubina de su propio hermano. Pero ni está claro esto, pues Luis, en los meses que duró la dolorosa agonía (la herida se gangrenó, pasando la infección al resto de la cabeza) no acusó a nadie, ni dijo la causa (tampoco desmintió que fuera Catalucci). Sólo decía, al ser preguntado sobre el agresor: "Dios lo perdona. Sea para gloria de Dios".

La versión que trascendió y que le canonizó fue esa: fue mártir por la conversión de sus fieles, y su iconografía lo ha consagrado como mártir, poniéndole la palma de martirio y la flecha en la frente como atributos típicos. Según Lezana, en su Analecta 503, el cuerpo fue llevado a la iglesia, y los funerales duraron tres días, en los que se observó la lozanía del cuerpo, la cauterización exterior de la herida, de la que quedó solo un punto como recuerdo. El cuerpo no despedía ningún olor. Se verificaron curaciones de fiebres, nervios, etc.

En 1553 se abrió un proceso informativo, y otro en 1573. En ellos se recoge este portento, que nos recrea nuestro viejo conocido del blog: “Flores del Carmelo”:
El Beato Ludovico Rabatá (...) para declarar el cielo su santidad, hizo una demostración bien rara, y fue, que habiéndose pintado un cuadro donde estaban los santos de la Religión, y no habiendo puesto en él al beato Padre, por la mañána apareció pintado entre los demás, con su diadema".
Urna relicario de Luis Rabatá
Gregorio XVI aprobó el culto local que se le tributaba el 10 de diciembre de 1841. El 6 de abril de 1842 se aprobó la oración propia, y el 11 de mayo de ese mismo año se le proclamó beato, permitiendo a los carmelitas celebrar su memoria el 8 de mayo. Lezana relata otros milagros, tomados, dice, de los procesos de 1573, obrados por medio de sus reliquias: Liberación de posesos, fiebres y parálisis desaparecidas. Siempre ha quedado la disyuntiva de considerarlo confesor o mártir, puesto que la causa ni el causante del flechazo están nada claras, por lo que su oficio hoy día es de Confesor, en los "calzados", mientras que los "descalzos" han omitido su memoria.

Sus reliquias se conservan en la Basílica de la Asunción de Santa María en Randazzo, y en Erice, su ciudad natal. Su cráneo, en el que es visible la herida, se muestra, junto a la flecha y la ballesta del asesino, en un relicario a la veneración de los fieles.


A 8 de mayo además se celebra a
San Miguel "in Monte Gargano".
San Gibrián de Reims, presbítero.
Nuestra Señora de las Escuelas Pías.
Nuestra Señora de la Estrella.

martes, 7 de mayo de 2013

María, Señora y Directora de Colegios

Mayo, como decía en el primer artículo del mes, a pesar de no ser litúrgicamente el mes de María, la devoción popular así lo ha consagrado, colocando múltiples advocaciones marianas de cierta relevancia. Especialmente el día 8 en consonancia, quien lo duda con los dos "grandes" 8 de maría: El 8 de septiembre, su Natividad, y el 8 de diciembre, su Concepción Inmaculada.

N. S de las Escuelas Pías
Estampa con la imagen
original de Frascati
Brevemente hablaré de dos advocaciones conmemoradas a 8 de mayo, vinculadas entre sí por pertenecer a prestigiosas instituciones dedicadas a la enseñanza: Los Clérigos regulares pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías (escolapios) y Hermanos de las Escuelas Cristianas (hermanos de La Salle). Y también semejantes entre sí por la veneración justita que reciben actualmente en ambos institutos.

Nuestra Señora, la Virgen de las Escuelas Pías. 8 de mayo y segundo Domingo después de Pentecostés (en Frascati).
Cuando San José de Calasanz (25 de agosto y 27 de noviembre, Patrocinio) fundó su primera escuela y fundó su Orden, la última aprobada como tal, en 1527, tuvo muy claro que era María era la mejor auxiliadora en su empresa de llevar a los niños su lema: "Piedad y Letras". A ella se encomendó y encomendó sus niños. A ella encomendó su obra, inscribiendo su Nombre en el título de la Orden, como signo distintivo. En un principio no hubo advocación ni imagen propia, sino que la fiesta principal de los religiosos y escuelas era El Dulce Nombre de María (12 de septiembre), y el acto devocional propio era terminar el día con el canto del "Sub tuum praesidium". Compuso el santo la devoción de las "Doce Estrellas", que medita sobre los 12 frutos del Espíritu Santo, aplicados a María.

Pero no había advocación propia, que llegó, según dice la tradición escolapia, un día que el santo oraba con un grupo de niños. Se abrieron los cielos, una luz inundó todo, y apareció la Madre de Dios y declaró que tomaba posesión sobre la Orden, como cosa suya. Pidió la Virgen al Niño que llevaba en brazos que bendijese al santo y a los niños, y en ellos a toda la obra presente y futura, las escuelas, a los religiosos y a los alumnos. Y así lo hizo el Niño Jesús. 

Grabado popular
con el escudo de la Orden.
Obtuvo el santo un lienzo que poseía por donación de la familia Bovarelli. Era imagen que ya tenía fama milagrosa, por un portento ocurrido en la capilla privada de la familia: Tenían unos huéspedes alemanes en casa que, admirados por la belleza de la imagen, se la robaron al irse a su país. Esa noche, al ir toda la familia al oratorio y ver el robo, quedaron desconsolados, pero con gran fe comenzaron el rosario a Nuestra Señora, y he aquí que, al decir las palabras "Consolatrix afllictorum, ora pro nobis", de la letanía, la imagen apareció en su sitio por sí sola y como si nunca se hubiera perdido. Los Bovarelli, entendiendo que era imagen milagrosa y debía ser venerada por el pueblo, decidieron entonces donarla a Calasanz, que al verla reconoció en ella el rostro de la misma María.

En 1617 se efectuó la traslación de la imagen al colegio de Frascati, donde fue recibida con gran solemnidad. En 1621 se realizó la primera procesión general, el segundo Domingo después de Pentecostés. En 1625 fundó la Confraternidad de María Santísima de las Escuelas Pías, para promover la obra de la buena educación de los niños. 

La verdad es que nunca fue una advocación muy extendida aunque los colegios llevaran el nombre "Nuestra Señora de las Escuelas Pías" muchas veces la titular es la Inmaculada o el Nombre de María y la imagen no ha trascendido mucho. Incluso ha variado con el tiempo, o se veneran otras bajo el mismo título que en nada se parecen a la original. [1] 


Nuestra Señora de la Estrella. 8 de mayo.
El Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas fue fundado por San Juan Bautista de la Salle (7 de abril; 26 de enero, traslación de las reliquias; y 17 de diciembre, Dedicación de su iglesia en Roma) en 1680, para la educación de la niñez y de la juventud, pero además, sentó las bases de las futuras escuelas de maestros, pues fue la primera en preparar hombres dedicados específicamente para ello. Pero, aunque desde los inicios la Congregación tuviera a la Virgen María como referente y Madre, no tenían advocación o imagen propia. Les llegaría de manos de otros en una fusión. Pero primero veamos un poco del origen de la advocación y hay que regresar un poco en el tiempo, solo un poco: 950 años.

N. S de la Estrella
Abadía de Monteburgo
La leyenda dice que la abadía de Nuestra Señora de Monteburgo (llamada luego "de la estrella"), fue fundada por unos ermitaños procedentes del centro de Europa, partieron hacia las islas británicas, para fundar unas ermitas y dedicarse a su vida de oración. Llegaron a las playas de Normandía, y en espera de poder cruzar el mar, se echaron a descansar. El hermano Roger se echó en la arena, y su compañero en una barca abandonada y agujereada que había en la orilla. Por la noche se destató una tempestad, que arrancó la barca de la orilla y, sin hundirse, llevó a su dormido tripulante a la costa británica a una ciudad (desconocida), donde recién había muerto el obispo y el involuntario marinero fue visto como una respuesta del cielo y entronizado en la sede episcopal. Y le perdemos de vista.

Pero, ¿y el compañero? Pues este, al quedar solo, vio era voluntad de Dios que fundase en tierra francesa y no del otro lado, por lo que se dio a la oración y a la penitencia hasta que Dios le mostrase una señal del sitio escogido. Y no tardó: Soñó que una estrella le indicaría el punto exacto, y apenas despertó vio caer del cielo una estrella, que incendió unos matorrales. Y allí levantó una ermita, dedicada a la Madre de Dios, estrella que nos guía. Al poco tiempo ya tenía discípulos y gente que acudía a escruchar su consejo. Y la ermita pasó a ser el monasterio de Santa María de Monteburgo, y el monasterio pasó a ser abadía, cuya iglesia, de estilo románico se bendijo en 1152. En alza y luego en declive, la abadía tuvo sus momentos de gloria y ruina. Los primeros siglos fueron de esplendor, pero desde las guerras de religión hasta la revolución francesa, que la devastó, fue decayendo hasta convertirse en escombros.

Tendría que llegar una santa (como si no), para que María, la Estrella de la Mañana, retomara posesión de su casa. Fue Santa María Magdalena Postel, "la virgen sacerdote" (16 de julio), la llamada si no directamente, al menos por inspiración a volver a dar esplendor a Monteburgo. En 1807, Magdalena toma posesión de la ex-abadía San Salvador de Vicomte, cercana a Monteburgo, donde da inicio a su obra fundacional: Las Hermanas de las Escuelas Cristianas de la Misericordia, basadas en la regla, constituciones y métodos educativos de los Hermanos de La Salle, pero dedicadas a la educación de las niñas. En 1842 el futuro obispo de Luçon, P. Delamare, que había ayudado a María Magdalena y su sucesora, la Beata Plácida Viel (4 de marzo), funda la rama masculina de esta congregación: Los Hermanos de las Escuelas Cristianas de la Misericordia, que se instalan en la derribada Monteburgo. Recuperan el patronato de María sobre la abadía y la nombran patrona del nuevo Instituto religioso. Mandaron a tallar en Bélgica una réplica de la antigua imagen desaparecida. En 1892 fue bendecida con el nombre de Nuestra Señora de la Estrella, en memoria de la leyenda que vincula a la Virgen con la abadía. Llegaron a tener más de 30 escuelas, en las que se veneró esta advocación mariana, que lograron nombrar, a título diocesano, patrona de las escuelas de Normandía. Terminando el siglo XIX la iglesia es reconstruida, en su mismo estilo románico cisterciense, austero y de líneas simples. Son inicios gloriosos, que no durarán mucho.

En 1904 todas las congregaciones dedicadas a la enseñanza, que tanto habían elevado la educación luego de la Revolución Francesa, sufren un nuevo golpe: las leyes prohíben a los consagrados pisar los colegios. Los Hermanos de las Escuelas Cristianas de la Misericordia pasan a Bélgica, donde fundan, junto a su amada "Estrella". En 1922 regresan a Francia, y han de volver a reconstruir Monteburgo, pero la obra languidece: no hay vocaciones, no hay fuerzas ni dinero. Finalmente, en 1936, piden y obtienen (1938) su fusión con los Hermanos de La Salle, pues, en definitiva, el carisma, regla y constituciones eran casi idénticas. La II Guerra Mundial, principalmente el desembarco de Normandía, arruina la abadía e iglesia de Monteburgo, los Hermanos huyen, pero salvando antes su Madre de la Estrella. Luego de la guerra, los Hermanos de La Salle recuperan Monteburgo y en 1951 consagran la iglesia, restaurada bellamente, como luce hasta hoy. Los últimos dos Hermanos de la Misericordia lloran de contento al ver a su amada Virgen de la Estrella como patrona del sitio y de la escuela e internados allí fundados [2]. Pero habría más:

En 1955, Vicario General del Instituto mandó se tomara como advocación propia a Santa María de la Estrella y fuera llamada y venerada como "Reina y Madre de las Escuelas Cristianas", su imagen venerada en todos los colegios y su devoción inculcada a los estudiantes. El 7 de marzo de 1957, por petición de los Hermanos de La Salle, la Sagrada Congregación de Ritos extendió la festividad de Nuestra Señora de la Estrella a todas las iglesias y colegios, con el oficio litúrgico de la misa mariana "Salve Sancta Parens", utilizada ya por diversas advocaciones marianas propias de institutos u órdenes, como dominicos o agustinos.

En 1960, en el marco del noveno centenario de Monteurgo se procedió a la coronación canónica de Nuestra Señora de la Estrella, ratificando su título de Reina, Madre y Patrona de las Escuelas Cristianas, y determinando su fiesta al II sábado de Pascua, y luego al 8 de mayo [3]. Pero vendría el Concilio Vaticano II, luego del cual, algunas advocaciones marianas decayeron o fueron olvidadas por los religiosos o seglares. De la Virgen de la Estrella puede decirse que ha sido víctima de ello, aunque no del todo ni en todos los sitios, pues en algunos sitios su memoria se conserva. Pero basta reastrear publicaciones o webs lasalianas modernas, para notar que su ausencia es alarmante; o su presencia limitada a explicar la estrella del escudo o como algo de la historia pasada.

Y termino con un texto de las "Meditaciones" de San Juan Bautista de La Salle:

"Tengamos la certeza de que todo cuanto hagamos para honrar y hacer honrar a la Santísima Virgen será, por su mediación, copiosamente recompensado por Dios. Reconozcámosla siempre como nuestra bondadosa madre, ya que Jesucristo se la dio por tal, en la persona de san Juan, a cuantos fueran sus devotos, cuando, cercano a la muerte, le dijo: 'Hijo mío, he ahí a tu madre'". [4]

A 8 de mayo además se celebra a 

San Miguel "in Monte Gargano".
Beato Luis Rabatá, carmelita mártir.
San Gibrián de Reims, presbítero.




[1] Extractado de "Novena al Santísimo hombre de Maria o sea a la Virgen de las Escuelas Pias". De un sacerdote escolapio.
[2] En 1986 los Hermanos de La Salle dejaron Monteburgo, aunque la escuela agraria sigue funcionando bajo su inspiración.
[3] Extractado de "Historia de Nuestra Señora de la Estrella (Patrona del Instituto de los Hermanos De La Salle)", Madrid. Año 1965.
[4] "Meditaciones". Meditación 151. Para la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves.

La aparición de San Rafael Arcángel

Pregunta: Soy devoto del Arcángel san Rafael y quisiera saber si conoces (además del Libro de Tobías) alguna manifestación de este Arcángel en la historia de la Iglesia o en la historia de algún santo. Leí en este blog que san Juan de Dios le era muy devoto, pero no había nada más. Muchas gracias desde ya. Bendiciones desde Argentina.

San Rafael Arcángel. 
Respuesta: Hola padre. Luego de buscar por varios sitios, he hallado dos manifestaciones de San Rafael, vinculadas a Córdoba, España. Si fueran los otros arcángeles, tendríamos más que hablar, pues de San Miguel se celebran hasta siete apariciones: En Monte Gargano (8 de mayo), en Roma (25 de abril), en Honaz (6 de septiembre), en Colosas (19 de septiembre), en Tlaxcala, México (25 de abril), en Mont Saint-Michel (16 de octubre) y en Aralar, España. Y de San Gabriel, lo mismo: la aparición en el Monte Athos (11 de junio). Pero como le decía, no todo está perdido, y vamos a Rafael:

Según el libro "Triunfo Angélico del Celeste Príncipe y Glorioso Protector de la Ciudad de Córdoba, San Rafael", de Jerónimo de Vilches O.S.Bas:

"El suceso de mas antigüedad en que se ha dado a conocer San Rafael, y que consta de los autores, según lo que alcanza la memoria , y escritos, dejando a Dios otros más antiguos, y que nosotros no alcanzamos, es la aparición del Sagrado Arcángel al Venerable P. Fr. Simón de Sousa, Comendador del Convento de Redentores Mercedarios de esta Ciudad, (...) Cuando el Señor Obispo D. Pascual de buena memoria gobernaba la Silla de Córdoba [1239], era el P. F. Simón Comendador del enunciado Convento Mercedarios de esta Ciudad; la que por entonces padeció la epidemia contagiosa de una tan devastadora peste que faltó poco para despoblar todo su vecindario. Concurrieron [los religiosos de la ciudad] con su Ilma., y para subvenir a tan grave necesidad, se ofrecieron todos a ayudar a los fieles, por si y por los religiosos de sus Comunidades, a cuanto pudiesen sufragar en beneficio espiritual y corporal de los enfermos. (…) El que mas señaló en todo fue el P. Comendador Fray Simón, abandonándose, por si y por sus Religiosos con tanta resolución al cuidado de los enfermos, que se les pego el contagio, así a muchos de sus súbditos, como al P. comendador y llegando todos casi a los umbrales de la muerte.
(…) los Venerables Prelados, añadiendo a las obras de sus manos las lágrimas de sus ojos, y juntando con el desvelo de su cuidadosa asistencia a los enfermos las vigilantes, y fervorosas oraciones al Señor; pedían el remedio en tan urgente, y lastimosa calamidad. Todos imploraban el patrocinio de la Reina del Cielo, en cuya mano ha puesto el Señor las llaves de su misericordia; pero el Venerable Fray Simón, que ya se hallaba convaleciente de su enfermedad, retirado en el Coro de su Convento, al mismo tiempo que rendía al Señor gracias por su mejoría, derramaba su corazón a sus pies, rogándole se compadeciese del afligido pueblo, y por su infinita clemencia retirase ya el azote del contagio.

Apareción a Simón de Sousa. 
Y para dar más valor a sus humildes súplicas, llamaba a las puertas de la Reina del cielo y a las del glorioso Arcangel San Rafael, a quien veneraba con especialísima devoción, poniéndoles por intercesores para aplacar los enojos del Altísimo. Asi rogaba cuando en lo mas profundo de su oración, se le apareció el Sagrado Arcangel San Rafael; y consolándole con la vista de su celestial belleza, le dijo estas palabras: 'Dirás al Obispo Pascual que esta Dios muy satisfecho de su vigilancia, y cuidado; y que por sus oraciones y de otras personas, por la intercesión de su Santa Madre se ha compadecido de este Pueblo: que ponga mi Imagen en lo alto de la Torre de la Iglesia Catedral, y exorte a todos sus feligreses a que me sean devotos y celebren mi fiesta todos los años. Y que si así se hace, este contagio cesará de todo en punto'.
Con esto desapareció el Santo Arcángel; mas como el caso era de tanta importancia, pasó el Venerable Comendador a comunicarlo con el Señor Obispo, significándole de parte del Soberano Espíritu el contenido de la revelación y lo que era voluntad de Dios para el remedio de aquella gravísima, y extrema necesidad: y como era tanta la piedad del Venerable Obispo D. Pascual; asintiendo con docilidad a la insinuación del Cielo, mandó luego hacer una Imagen del Sagrado Arcángel San Rafael, y ponerla sobre la Torre de la Iglesia en tal disposición que pudiese mover la cara a todos vientos para purificarlos de la infestación del contagio; en la misma forma, que el Celestial Espíritu lo determinó. Mandó asimismo el devoto Prelado, que se celebrase al Santo Arcángel el día de su fiesta, exhortando a todos sus súbditos a su más tierna, y fervorosa devoción; con cuyas diligencias se apagó enteramente la llama del contagio".

Y prosigue este libro con la manifestación más conocida, compuesta de varias apariciones, y celebrada a 7 de mayo, en Córdoba. Intento resumir por lo complicado del lenguaje de la época:
"La mas célebre de estas apariciones y en la que con mayor claridad y certeza ha manifestado el Sagrado Arcángel el ministerio de custodio de esta Ciudad, encomendado por Dios, fue en la que se dejó ver del Venerable Sacerdote Andres de Roelas".

Unos antecedentes de dicha manifestación: El 26 de noviembre de 1575 habíase descubierto en la iglesia de San Pedro de Córdoba, un sepulcro con las numerosas reliquias de los muchos mártires de Córdoba, que había sido ocultado durante siglos, por miedo a la presencia mora. Se tenía conocimiento de dicho sepulcro, pues se conservaba lo que había sido su tapa, con los nombres de los santos patronos de Córdoba grabados: Fausto, Januario, Marcial, Zoilo y Acisclo (Fausto, Januario y Marcial, 13 de octubre; Zoilo, 27 de junio; Acisclo, 17 de noviembre). El obispo Bernardo de Fresneda mandó reunir los huesos, decretando que, aunque parecían reliquias de mártires, por el cuidado con que habían sido depositadas, permanecieran en ocultas a la veneración pública, hasta que, presentado el caso al papa Gregorio XIII, este determinara. Pero el papa pasó la respuesta al Concilio de Toledo, que no se determinó. Y pasaron los años:

Aparición de los cinco caballeros al Padre Roelas. Capilla de los Santos Mártires. 
"...por el mes de Octubre del (…) año de setenta y siete cayó el Venerable P. Roelas en una gravísima enfermedad, de la que [casi se sanaría] después de una larga curación (…) la víspera de Pascua de Resurrección del siguiente año de 1578. Entre tanto, y con el deseo de su salud (…) se encomendó afectuosamente a los Santos Mártires, pidiéndoles le alcanzasen de Dios la salud, si le convenía. (...) los Santos Mártires parece no cerraron las puertas de sus piadosos oídos a los clamores del Venerable Presbítero. Por cinco veces, y en diferentes noches oía una voz de persona , que aunque no se dejaba ver, le decía: 'Salte al campo, y tendrás salud'. (…) [el] Sábado Santo del enunciado tiempo, se esforzó como pudo a salir de su casa [y estando en el campo descansando] se le presentaron ante los ojos (…) cinco bizarros personajes a caballo, los que habiéndole saludado, sin darse a conocer, le dijeron: 'por vuestra vida Señor, pues sois Sacerdote, vais al Prelado, o a quien está en su lugar, y le digáis: aquel Sepulcro que se halló en S. Pedro , y huesos de los Santos, que los tengan en mucha veneración, porque vendrán a esta Ciudad muchos trabajos, enfermedades, y flujos de sangre en las mujeres, y mediante ellos serán libres'. Con esto se apartaron, siguiendo su camino; y cuando el Venerable Sacerdote quiso seguirlos para averiguar quien fuesen, ni los volvió a ver más, ni hallo quien le diese de ellos razón".
Y se halló perfectamente sano el P. Roelas, quien, aunque impresionado, decidió no contar nada hasta que la ciudad tuviera nuevo obispo, pues a la sazón, había sido trasladado D. Bernardo. Así que la noche del 30 de abril de ese mismo año se le apareció un personaje bellísimo, que le dijo: "¿Por qué no habéis querido hacer lo que os encomendaron aquellos cinco Caballeros? Porque tiempo ha de venir, que ha de usar Dios de misericordia con este Pueblo por intercesión de los huesos de estos Santos Mártires; porque han de suceder graves enfermedades , y pestes, y sobre las mujeres flujos de sangre".

Manifestó el buen padre que temía no ser creído, a lo que el misterioso ser le replicó que, a pesar de ese temor, el provisor (administrador eclesiástico) debía fabricar un relicario de buen tamaño, llevarlo en procesión con las santas reliquias, de modo que todo aquel que venerase dichas reliquias quedaría sanado o sería inmune a las plagas anunciadas. Cinco veces se repitió la aparición celestial y la petición, mientras el padre dudaba y conjuraba al espíritu, por si era aparición del diablo. Decidió consultar con teólogos, el cabildo y el mismo Provisor, y entre todos determinaron le hiciera algunas preguntas al ser, sobre quienes eran los mártires, que tipo de martirio habían padecido y si algún hueso de infiel estaba mezclado con las reliquias. Y llegó el 7 de mayo, que sería el día definitivo. Se presentó el luminoso ser y le dijo al P. Roelas:
"Tú me conjuraste la última noche que vine aquí; y no te dije quien era por tu inobediencia. Yo te juro por Jesucristo Crucificado, que soy Rafael Angel, a quien tiene Dios puesto por Guarda de esta Ciudad". 


San Rafael aparece a Roelas.
Manifestada la persona del mensajero, pasó el arcángel a responder lo que se le preguntaba. Una hora y media duró la aparición, dando por satisfecho al P. Roelas. Le confirmó San Rafael lo que la piedra que sellaba el sepulcro decía: que allí dentro estaban las reliquias de Santos Patronos de la ciudad: Fausto, Januario, Marcial, Zoilo y Acisclo. Y que las otras eran las reliquias de los Santos Perfecto, presbítero (18 de abril); Argimiro, monje (28 de junio); Leovigildo y Cristóbal, monjes (19 de agosto); Victoria, virgen (17 de noviembre); Flora y María, vírgenes (24 de noviembre), Elías, presbítero (17 de abril), y Jeremías, monje (7 de junio). Le confirmó que aquellos cinco caballeros no eran otros que Fausto, Januario, Marcial, Zoilo y Acisclo. Detalló martirios y manera de reconocer algunas reliquias, como las de Fausto, Januario y Marcial, que estarían requemadas, o las cabezas de las mujeres, que serían más pequeñas. No estaban contaminadas con huesos alguno de infiel, ni siquiera de cristiano no santo. También confirmó San Rafael la aparición a Simón de Sousa.

Esto bastó al Cabildo para aceptar que aquellas eran las reliquias de los santos mártires, ponerlas a la veneración pública, como había pedido San Rafael. En 1601 (muerto ya en 1587 el P. Roelas) una peste sin precedentes asoló la ciudad, lo que movió al clero y pueblo a invocar a San Rafael y a los santos mártires, quedando muchos sanos y otros muchos recuperaron la salud. Solo entonces El Provisor, Fernando Mohedano, autorizó como ciertas las revelaciones del P. Roelas, el 6 de agosto de 1603. Finalmente, en 1650, Inocencio X las confirmaba, a la par que autorizaba a la ciudad de Córdoba celebrar la festividad del arcángel San Rafael a 7 de mayo.


A 7 de mayo además se celebra a:


La Traslación de
San Juan de Mata
.
Beata Gisela de Hungría,
reina y abadesa
.
San Domiciano de
Maastricht, obispo
.


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Santa Almedha, virgen y mártir.

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