miércoles, 20 de mayo de 2015

Santa Saturnina de Neuenheerse.

Santa Saturnina de Neuenheerse, virgen y mártir. 20 de mayo, 17 de junio, 2 de septiembre (traslación de las reliquias) y 6 de noviembre (elevación de las reliquias).

Leyenda.
Según esta, Saturnina y Fortunata pertenecieron a una noble familia romana, en la que abundaron senadores, y algún emperador. Junto a 10 jóvenes más hicieron voto de virginidad a Cristo, y juntas se animaban a servir a su amado Esposo. Ante la persecución de sus familiares, las 12 chicas se trasladaron a Lyon, donde formaron una comunidad monástica bajo la dirección de Saturnina. Luego se trasladaron a Sanctina, donde además de vivir su recogimiento, predicaban a Cristo y hacían obras de caridad. Como llamaban tanto la atención por su vivir cristiano, el juez Matroclo mandó llamar a Saturnina, que ante él confesó su fe cristiana, a la que no pensaba renunciar. 

La golpearon y azotaron salvajemente, tanto que la carne colgaba de su cuerpo, pero no cejó en su fe. Encerrada en la cárcel fue consolada por un ángel, que le animó a padecer por Cristo. Muchos que estaban presos allí se convirtieron y también padecieron el martirio. Al otro día la sacaron de nuevo, la interrogaron y ante su firmeza, fue suspendida en el ecúleo y de nuevo azotada hasta el agotamiento del verdugo. Fue devuelta a la cárcel, donde de nuevo el ángel la consoló, curó sus heridas y rompió las cadenas, dejándola libre, aunque ella no huyó. Matroclo montó en cólera, tomó una espada y él mismo la decapitó. El cuerpo fue recogido por sus hermanas de consagración, enterrado y venerado.

Reliquias de Santa Saturnina en Neuenheerse.

Culto.
El 2 de septiembre del año 1000 sus reliquias fueron trasladadas solemnemente desde Heerse al recién fundado monasterio de los canónigos regulares de Neuenheerse, Paderborn, donde se veneran actualmente. En el siglo XVI fue nombrada oficialmente patrona de la iglesia parroquial de Neuenheerse. Hasta 1830 su memoria para la diócesis fue a 20 de mayo. Ese año se cambia al domingo posterior, para solemnizar la fiesta, y en 1835 se traslada al domingo posterior a la Ascensión (para entonces esta caía siempre en jueves). Estaban, además, las memorias del 2 de septiembre, la "Traslatio Sanctae Saturninae", y del 6 de noviembre, la "Adventus Sanctae Saturnina".

Historicidad.
La primera "vita" aparece luego de la traslación dicha antes. Y es una copia, exacta, de la leyenda de Santa Benedicta de Origny (8 de octubre), cambiando las ciudades que se mencionan en esta redacción. Es una redacción popular, para satisfacer la devoción de los files, que no se contantaban con tener una santa desconocida entre ellos. En 1510, cuando se incluye su memoria en el Breviario de Paderborn, esta "biografía" queda consagrada como la oficial, hasta el siglo XVIII, cuando los Bollandistas (loados sean) ponen de relieve la coincidencia textual de ambas redacciones. Pero una cosa era evidente: el culto era muy antiguo y podía demostrarse, así que ¿quién era esta Saturnina?

Algunas teorías apuntan a que podría ser una de las legendarias compañeras de Santa Úrsula, en cuya primera lista de mártires (muy corta) hay una llamada Saturnina. La leyenda de Santa Úrsula sabemos es tardía y apócrifa, pero se basa en un martirio real de unas cuantas jóvenes. En el siglo X en Colonia se veneraban el 24 de abril unas reliquias con el nombre de Saturnina y Fortunata, compañeras de Santa Úrsula. Estas reliquias serían trasladadas a Heerse, de donde ya vimos procedían las reliquias de nuestra Saturnina. Es probable que la conexión con las mártires de Úrsula se haya perdido luego del traslado a Heerse y se hayan considerado como santas independientes, aunque no es lo que suele pasar, pues la leyenda ursulana gozaba de gran prestigio, y a ella se añadían diversas santas legendarias para reforzar su culto o darles una "biografía". 

Otra teoría es que Saturnina sea una mártir romana, pues en un documento del siglo XV consta una copia de autenticación de reliquias que habría sido firmada por el papa Esteban, en 887, según la cual este dona a Biso, obispo de Padeborn, reliquias de las santas Saturnina y Águeda, y una costilla de San Lorenzo. ¿Es la misma Saturnina, u otra? Imposible saberlo. 

Para más inri, en Sains les Marquion de Francia, se venera el 20 de mayo una Santa Saturnina desde al menos el siglo IX, cuya leyenda la hace originaria de Germania, perseguida a causa de su entrega a Cristo y mártir por este. Igualmente se la asocia con un beaterio femenino en torno a su figura, aunque en realidad es posterior a ella, pero surgido en torno a su culto. Pero lo que llama la atención es que en el siglo XI, los sajones robaron las reliquias, que desaparecieron para siempre, dando pie a varios investigadores a considerar que se trata de la misma santa, desdoblada dos cultos. Desde el siglo XX ambas localidades, Sains les Marquion y Heerse están hermanadas por la devoción a Santa Saturnina, compartiendo actividades culturales y de investigación. 

Fuente: 
-"Biographisch Bibliographisches Kirchenlexikon". Bautz, 1999.


Otras supuestas compañeras de Santa Úrsula son:
Santa Dorotea de Colonia. 21 de octubre.
Santa Avia. 6 de mayo.
Santa Cunera de Rehen. 12 de junio y 28 de octubre.
San Panthalo, obispo y mártir. 12 de octubre.
Santa Edwette de Esquibien. 15 de abril.
Santa Córdula de Colonia. 22 de octubre.
Santa Aurelia de Strasburgo, virgen. 15 de octubre.
Santa Odilia de Britania. 18 de julio.

A 20 de mayo además se celebra a:

San Baldiri, mártir.
Santos Talaleo, Asterio
y Alejandro, mártires
.
La Conversión de
San Ignacio de Loyola.




jueves, 14 de mayo de 2015

Santos calumniados

A lo largo de la historia de la Iglesia, muchos santos han sufrido el estigma de la calumnia, empezando por Cristo, modelo de los santos. Son la calumnia y el falso testimonio de los más dolorosos tormentos que puede recibir alguien, porque atacan donde duele mucho: al buen nombre y la honra. Curiosamente, muchos estaríamos dispuestos tal vez a dar la vida por Cristo, pero no soportaríamos una calumnia, ni un pequeño falso testimonio. Muchos santos han visto su nombre enlodado, a veces por quienes más debían considerarles u obedecerles. Algunos han pagado con su vida su indefensión y su confianza en Dios, que siempre saca a la luz la verdad. Veamos algunos ejemplos, pocos realmente, entresacados de la multitud de hermanos nuestros del cielo:


Santa Irene de Portugal.
I. Los que perdieron la vida por las calumnias:
Dejamos de lado muchos mártires de las persecusiones generalizadas y organizadas, desde las romanas hasta las de hoy, porque en la mayoría de los casos se basan en calumnias: que si los cristianos comían niños y adoraban un burro, que si conspiraban contra el gobierno, que si eran enemigos de los emperadores y reyes, o de la República, que si eran enemigos de la libertad, etc., etc. Por eso solo ponemos aquí casos concretos: 

Santa Argyra, esposa: Un turco que la pretendía, la acusó ante su padre de haberlo seducido. Llevada a juicio, el turco sobornó a los testigos para que le apoyaran. Su marido la defendió y apeló, pero infructuosamente, fue condenada a cadena perpetua, y vivió en la cárcel durante 17 años. Murió de los padecimientos en la cárcel. 5 de abril. 

Santa Calíope, virgen: un joven pagano que la pretendía, al verse rechazado, la acusó de blasfemar contra los dioses. Aunque se defendió de la injusticia, fue apresada, torturada y sufrió el martirio. 8 de junio. 

San Ceteo de Amiterno, obispo: fue acusado de haber entregado la ciudad a los longobardos y lo arrojaron a un río. 13 de junio. 

Santos Dasio, Zótico y Cayo de Bitinia, esclavos: acusados falsamente de haber incendiado el palacio de Diocleciano, fueron arrojados al mar con una piedra atada al cuello. 21 de octubre. 

Santa Elin de Sköfde, viuda: Fue una mujer piadosa que dio todos sus bienes a los pobres y al marido de su hija, un hombre malvado, al que sus propios esclavos asesinaron. Al ser interrogados, culparon a Elin, diciendo que esta les había obligado a matarlo. Entonces fue asesinada por los familiares del yerno. Abogada contra las calumnias. 31 de julio. 

Santa Irene o Iria de Portugal, virgen: el monje Remigio, su preceptor, intentó hacerla su amante y ante la negativa de Irene, la envenenó, haciendo le creciera un enorme vientre, para acusarla de estar embarazada, mientras engañaba a todos con una supuesta vida virtuosa. Un pretendiente al que ella había rechazado a causa de su voto de virginidad, se sintió burlado y mandó asesinarla. Ante los suscesos milagrosos en torno a las sants reliquias de la mártir, Remigio y el asesino confesaron su culpa e hicieron penitencia para siempre. Es abogada de la buena fama y nombre. 20 de octubre. 

San Magno, príncipe: fue acusado ante el rey de Noruega de pretender invadir el país para implantar la fe cristiana. Para probar su inocencia, se presentó desarmado ante dicho rey deseando la paz, pero este lo mando a asesinar a traición. 16 de abril. 

Santos Esteban y Ana de Auxentio: ella era viuda y discípula de Esteban, el cual, por oponerse a la destrucción de iconos, fue calumniado de mantener relaciones sexuales con Ana, quien vivía en contemplación en un monasterio femenino vecino. Como ella defendiera vehementemente la falsedad de esta acusación delante del pueblo, las masas se apoderaron de ella, la desnudaron en público y la azotaron hasta la muerte. Esteban sería desterrado y luego, como siguiera defendiendo las sagradas imágenes, fue linchado públicamente. 28 de noviembre. 

Santos mártires de Alejandría: contra los que un adivino difundió calumnias atribuyendo a los cristianos las desgracias que acontecían a la ciudad y a sus habitantes. Entre ellos están los santos Serapión, Quinta, Metrano y la anciana diaconisa Santa Apolonia. 9 de febrero. 

Los mártires de Lyon
Santos mártires de Lyon: fueron perseguidos y detenidos con la calumnia de que celebraban orgías sangrientas y practicaban el canibalismo –interpretando mal la Eucaristía con toda intención-, acusación que sólo fue una excusa para la persecución. Entre ellos destaca la afirmación de Santa Blandina, “nosotros nunca hemos hecho nada malo”, constantemente repetida durante los tormentos. 2 de junio. 

Santos Protomártires Romanos: fueron acusados, por Nerón, de haber incendiado la ciudad y fueron martirizados de diversas maneras. 30 de junio. 

Beato Ricardo Herst, padre de familia: fue acusado falsamente de un homicidio, pero en realidad lo ahorcaron por su fe en Cristo. 29 de agosto. 

Beato Roberto Drury, presbítero: fue acusado injustamente de participar en una conjura contra el rey Jacobo I, y ahorcado en Tyburn. 26 de febrero. 

Santa Sara de Antioquía: Su marido la acusó de adúltera al saber que Sara había bautizado a sus hijos. El tribunal la acusó de adulterio con los cristianos, a lo que ella se defendió negando que los cristianos cometieran adulterio. Aún así fue quemada viva junto a sus dos hijos.  12 de septiembre y 1 de enero.

Santas Tárbula y compañeras: Junto a otras cristianas era esclava de la emperatriz. Rechazó las propuestas matrimoniales de un pagano, y la calumnió acusándola de envenenar a la emperatriz, a la sazón enferma. Todas fueron serradas vivas. 22 de abril. 

Beatos Agatángelo y Casiano, capuchinos: eran misioneros en Etiopía, y fueron calumniados tanto por los misioneros protestantes como por los ortodoxos, de espiar para el dominio inglés, más que de evangelizar. Fueron ahorcados como traidores. 7 de agosto. 

II. Los que se libraron de las calumnias por milagros o defensa propia: 
En estos casos, la narración de la calumnia busca resaltar más la santidad. Como muchas de estas “vitae” están escritas tiempo después del tiempo del santo, y forman parte de la leyenda, tal vez se ha recurrido a un acontecimiento milagroso para, como decía, resaltar la virtud; que ya sabemos que a los antiguos (y a muchísmos modernos) un santo sin extravagancias no les da a santo. En los otros casos recurren a la sagacidad para demostrar su inocencia, dejando en evidencia a los calumniadores: 

San José, "el Casto: La mujer de Putifar, su amo, le pretendía sexualmente, pero José se negaba, por lo que ella le acusó de intentar forzarla. José fue encarcelado, pero se ganó la confianza del carcelero y sus dotes de intérprete de sueños llegó a oídos de Faraón, que mandó librarle y colmarle de bienes, haciéndole oráculo suyo. 8 de marzo (Iglesia copta el 3 de febrero, Etiopía el 26 de mayo y el 31 de julio, con su esposa Santa Aseneth).

San Bricio de Tours, obispo: una monja dio a luz a un niño, y acusó al santo de ser el padre. Cuando el niño fue llevado a Bricio, el santo preguntó al niño, de un mes, si esa acusación fuera cierta. El niño dijo: “no”, pero la gente no se convenció y conminó al santo que le obligara a decir quién era el padre. Bricio se negó a realizar el milagro, para no desvelar al hombre, y fue depuesto de su sede. 7 años pasó en el exilio, hasta que luego de dos obispos, regresó a reclamar su trono episcopal. Como no había pruebas de su culpa, fue repuesto en su cargo, considerándolo vilmente calumniado. 13 de noviembre. 

San Guillermo de Monte Vergine, abad: fue calumniado de impuro por consejeros del rey, que para probar su pecado, le enviaron una joven hermosa a que lo tentara. El santo, avisado por revelación de esto, dijo a la chica “Ven a verme de noche”. Contentos sus calumniadores acompañaron escondidos a la joven, que al llegar a la ermita del santo, vio un fuego encendido, al que Guillermo entró, sin quemarse, para probar su virtud. 25 de junio. 

San Lupo de Sens
San Lupo de Sens, obispo: Su piedad, dulzura, y celo despertaron envidia en nobles y eclesiásticos, que le acusaron de ser amante de Verosa, la hija del anterior obispo. Avisado Lupo por un amigo, llamó a la doncella, la besó en la frente diciendo: “Las palabras negras de los hombres nada importan, cuando la conciencia está blanca”, dejando en la frente de Verosa una estrella resplandeciente. 1 de septiembre. 

San Macario el Viejo, abad: Una mujer le acusó falsamente de que haberla violado y hacerle un hijo, el santo fue arrastrado y apaleado, pero no se defendió. Su inocencia se demostró cuando la mujer empezó a parir y no pudo dar a luz hasta que reveló el nombre del verdadero padre del niño. 19 de enero.

San Marciano de Roma, presbítero: Por su penitencia y austeridad, los clérigos perezosos, vagos y corruptos lo acusaban de practicar el novacianismo. También le calumniaban por visitar a mujeres de mala fama, a las que convertía y encaminaba a la vida religiosa. El día de la consagración de la iglesia de Santa Anastasia en Roma, usó una casulla guarnecida en oro y piedras preciosas, que regaló a un pobre al terminar la misa. El emperador, envidioso, lo acusó ante el patriarca de avaricioso y amante de los lujos, por lo que el patriarca, para humillar al emperador, hizo desnudar a Marciano, y vieron todos que sólo llevaba su pobre vestido. 10 de enero. 

San Marcos de Lucera, obispo: fue acusado de impuro porque con él vivían dos chicas jóvenes para atenderle. El obispo le envió a buscar con dos diáconos, para juzgarlo. No bastó que Marcos hiciera un milagro para dar de comer a uno de estos diáconos llamado Vicente. Al llegar a Lucera, Marcos le pidió al obispo que orara con él y todos oyeron una música celestial, por lo que el obispo creyó en su inocencia. A la muerte de este, Marcos fue elegido obispo de Lucera. 14 de junio. 

San Narciso de Jerusalén, obispo: Tres clérigos disgustados con el rigor de su disciplina, contaron diversas calumnias sobre Narciso, llegando a jurarlas. El santo, que hacía tiempo anhelaba una vida de soledad, se retiró muchos años al desierto, donde vivió oculto. Se probó su inocencia cuando las desgracias llegaron a los calumniadores, uno fue quemado en su casa, otro atacado por la lepra, y el tercero perdió la vista, después de confesar la calumnia. 29 de octubre. 

San Nemesio de Alejandría: fue acusado falsamente de ladrón, enjuiciado y absuelto por falta de pruebas, pero después, cosas de la vida, fue apresado por cristiano y quemado junto ¡a unos ladrones! 10 de septiembre. 

San Teófilo el Penitente, archidiácono: por rechazar el obispado, y seguir siendo el administrador de los bienes de la iglesia, fue acusado de malversar los bienes eclesiásticos. El obispo sin investigar adecuadamente las acusaciones, concluyó que era culpable, y le privó de su cargo. Lamentablemente, Teófilo, en venganza, hizo un pacto con el demonio para que sus calumniadores fueran descubiertos. Arrepentido de ello, hizo penitencia toda su vida y al final de esta, la Virgen María le confirmó que había sido perdonado. 4 de febrero. 

Santa Cunegunda, emperatriz: Su virtud fue puesta en entredicho y se le sometió a la prueba del fuego, que consistió, en su caso, en caminar sobre rejas de arado ardientes, de las que salió ilesa. 3 de marzo. 

Santa Eugenia-Eugenio
enseña sus pechos.
Santa Eugenia-Eugenio de Roma, virgen y mártir: Vestida de monje vivía en una comunidad monástica, pero una mujer que se enamoró de su belleza, al verse rechazada, la acusó de que el "monje" Eugenio la había violado. Llamada ante el juez, Eugenia tuvo que descubrir su pecho femenino para demostrar la calumnia de la que era objeto. Pero como era cristiana, igualmente fue apresada y martirizada. 25 de diciembre. 

Santa Hildegundis (José) de Shönau, cisterciense: Vestía de hombre en sus pregrinaciones, para poder protegerse mejor. En un bosque de Ausburg fue sorprendida por un ladrón que pretendió robarle, pero al momento llegaron unos soldados, y el ladrón ¡que listo! la acusó a ella de robarle sus pertenencias, señalando el hatillo de Hildegunda. Oídos los dos y no sabiendo quien decía la verdad, se decició someterlos a la prueba del fuego. Ambos caminaron sobre hierros incandescentes, y huelga decir que el ladrón terminó asado e Hildegunda corrió sobre ellos, como si nada. 20 de abril.

Santa Tecla de Iconio: fue acusada de adúltera por su propia madre ante el tribunal de Iconio por haberse hecho discípula de San Pablo. Aunque se defendió, fue aún más injuriada por su madre ante el prefecto. Este determinó que debía ella quemada viva, martirio del que salió ilesa. Por segunda vez la caumnió un tipo que intentó forzarla, diciendo que había sido ella quien le había seducido. Fue condenada a las fieras, pero éstas la respetaron. 23 de septiembre. 

Santos Isidro y María de la Cabeza, esposos: Isidro fue acusado de vago ante su señor, por orar durante horas y no trabajar, el milagro de los ángeles arando puso a prueba su inocencia. María fue calumniada de tener un amante con el que veía en una ermita, Isidro dudó y la siguió, para contemplar avergonzado que se dirigía allí para limpiarla y cuidar de una imagen de la Virgen. El santo, 15 de mayo. Ella, 9 de septiembre. 

San Auxencio de Bitinia, eremita: fue acusado de seguir la doctrina eutiquiana, pero se defendió brillantemente y fue absuelto. 14 de febrero. 

San Juan de la Cruz, carmelita: Esta es buenísima; una mujer se le plantó delante en plena calle con un chiquillo, gritando que él era el padre. El santo, calmado, le preguntó la edad del niño, que resultó ser más de un año. el santo dijo: "pues hijo es de gran milagro, porque en toda mi vida me acerqué por aquí y solo hace tres meses que aquí estoy". 14 de diciembre. 


III. Los calumniados, castigados y a veces ni resarcidos:
En este apartado hay, sobre todo, los fundadores o reformadores de Órdenes religiosas, que fueron perseguidos duramente por sus mismos religiosos, los obispos y la nobleza, todos ellos, por el resquemor que provocaba su santidad y celo, así como la envidia. Padecieron duras pruebas, y el denominador común es la no defensa o la defensa desde la humildad y la obediencia. En algunos casos la calumnia sobrepasó a su vida y no fueron esclarecidas hasta el proceso de canonización: 

San Alfonso María Liguori, obispo, Doctor de la Iglesia,fundador: se le acusó de cambiar las Constituciones de la Congregación después de aprobadas, de intrigar con la corte de Nápoles contra el papa. Pío VI lo expulsó de la Congregación junto a los que le fueron fieles. 1 de agosto. 

San Atanasio, Padre de la Iglesia: En el sínodo de Tyro, fue calumniado por los arrianos, pero fue defendido por San Pafnucio. 2 de mayo. 

San Bernardo Abad: Por su denuncia de la degradación cluniacense, el abad Pedro de Cluny respondió con calumnias y ofensas. 20 de agosto. 

San Calixto I, papa: fue acusado por Sabelio, de creer la herejía deísta. Además, San Hipólito difama a Calixto muchísimo. 14 de octubre.
San Cirilo de Jerusalén, obispo: Acacio, obispo de Cesarea, que le tenía envidia, le acusó, entre otras cosas, de vender y dilapidar en provecho propio los tesoros de la Iglesia. La verdad salió a la luz cuando se supo que fue, en medio de una hambruna, que el santo vendió algunos vasos sagrados y telas preciosas para socorrer a los pobres. Aún así, por otras intrigas, Acacio logró que fuera depuesto de su sede. 18 de marzo. 

Santa Virginia Centurione, viuda fundadora: fue abandonada por sus religiosas y los benefactores. Apartada del gobierno, la enviaron a una casa de la congregación, prohibiendo a todos se hablara con ella. 15 de diciembre. 

San Edern de Bretaña, abad: tuvo que abandonar su monasterio acusado falsamente de robar una vaca. 26, 30 de agosto y 31 de diciembre.

San Enrique de Ossó, presbítero fundador: unas monjas calumniaron su obra, porque construyó un colegio en un pueblo, en el que ellas monopolizaban la educación de todos los niños. Detrás de ellas, había tres sacerdotes celosos de la obra apostólica del santo. El colegio del santo fue derruido y el santo calló, escribiendo a sus religiosas: "Hijas, no queráis ofender a Dios, nuestro Padre. Todos son unos santos. Todos queremos luchar sobre la verdad. La buena fe no se ha de perder". 27 de enero. 

San Euquerio de Orleans, obispo: fue desterrado por Carlos Martel a causa de calumnias de algunos envidiosos. 20 de febrero. 

San Gerardo María Mayela, religioso redentorista: una ex-monja que resultó embarazada vertió sobre él una calumnia de la que el santo no se defendió y tuvo que padecer mucho por ello, hasta que se supo la verdad. 30 de octubre. 

San Germán de Alaska, Patriarca: fue calumniado de sedicioso y traidor por el tirano Alejandro Baranov, por la compasión del santo hacia los aleutianos, a los que dicho tirano consideraba borrachos, levantiscos y peligrosos. 24 de septiembre. 

San Gregorio de Agrigento, obispo: los presbíteros de su sede, opuestos a su labor reformadora, contrataron una prostituta para que declarara que era amante de Gregorio. Esta lo hizo y el santo fue arrestado y trasladado a Roma, donde estuvo preso durante dos años, siendo inocente. Jamás se quejó ni acusó a nadie. Al cabo de este tiempo, todo salió a la luz y el papa le absolvió de toda acusación y le envió a su sede de nuevo. 23 de noviembre.

San Gregorio de Tours.
San Gregorio de Tours, obispo: Riculf, secretario Bertrand, obispo de Burdeos, acusó a Gregorio de correr la voz de que Bertrand vivía en adulterio con la reina. Gregorio respondió que nunca había imaginado tal cosa del obispo y la reina. El rey Chilperico reconoció la gravedad, pero como el acusador había huido, se conformó con el juramento de Gregorio. Aún así Chilperico repudió a su esposa. Al final el acusador fue hallado y, sin juicio, fue torturado en la rueda, y colgado de un árbol con las manos atadas a la espalda. La cosa no está clara, este rey sólo quería deshacerse de su mujer. 17 de noviembre. 

San Ivo de Chartres, obispo: fue acusado ante el legado papal de simonía, por haber comprado el obispado de Chartres. El santo se defendió recordando su oposición a recibir tal obispado, y acusando a los clérigos y canónigos de ser ellos los que cobraban por participar en cada celebración, bajo el pretexto de limosnas (hasta cobraban el papel usado en las actas de las consagraciones episcopales o religiosas). Ivo quedó limpio, y los clérigos regañados, pero la cosa parece que no surtió mucho efecto, vamos, digo yo. 23 de diciembre. 

San Jerónimo, Doctor de la Iglesia: Primeramente fue estimado en Roma, pero su aspereza, su desprecio abierto para las comodidades, intrigas y mezquindades de algunos de los clérigos, así como su influencia en nobles damas romanas como Marcela, Lea y Paula, le hicieron presa de un odio tal, que le afectaron mucho, incluso exteriormente, llegando a resentirse su salud. Todo fue peor luego de la muerte del papa San Dámaso (11 de diciembre), su defensor. Jerónimo salió de Roma llamándola  tierra extraña". 9 de mayo y 30 de septiembre. 

San José Benito Cottolengo, presbítero fundador: le llamaban iluso, loco, pedigueño. Sus superiores y compañeros de congregación, siendo él el fundador, le hicieron la vida imposible, sobre todo sospechando del rápido crecimiento de su obra. Le clausuraron su obra, dejando en la calle a sus enfermos y junto a sus religiosas se fue a los lazaretos. 30 de abril. 

San José de Calasanz, presbítero fundador: Llegaron a tenerle por loco, por destructor de la Orden que él mismo había fundado, fue apartado de todos los cargos, incluso lo escondían en armarios cuando los visitadores iban a los colegios. 25 de agosto. 

San Juan Bautista de la Salle, fundador: Un sacerdote le atribuyó errores económicos ajenos y lo destituyeron del cargo de Superior su propia congregación. El objetivo de este sacerdote era dominar a los Hermanos de La Salle. 7 de abril. 

San José María Escrivá de Balaguer, presbítero fundador: fue acusado de herejía, de que su obra era cismática, de perseguidores de la Iglesia y que buscaba remover la vida religiosa para destruirla. 26 de junio. 

San Juan Bosco: le calificaban de loco, hereje, contrarevolucionario. Su benefactora le retiró la ayuda porque no se amoldaba a su idea de colegio ni obra piadosa. Le llegaron a prohibir confesar y predica. La razón era su método educativo, totalmente nuevo que despertaba sospechas. 31 de enero. 

San Juan Crisóstomo, Padre de la Iglesia: fue acusado por la emperatriz Eudoxia, de haberla llamado “Jezabel”, basándose en un sermón del obispo contra la malicia y vanidad de las mujeres de Constantinopla. Fue desterrado y perseguido. 13 de septiembre. 

San Juan de Ávila, presbítero: fue acusado injustamente de herejía ante la Inquisición y encarcelado. Le insistió a los inquisidores que tachasen los nombres de los testigos en su contra, porque no quería que la historia conociese aquel pecado que habían cometido contra él. Curiosamente fue aquí donde escribió su más elevada doctrina. 10 de mayo. 

San Juan de la Cruz, carmelita: Calumniado por los carmelitas calzados como díscolo, desobediente y soberbio, fue encarcelado hasta que escapó. Siempre disculpó siempre a los frailes, que le sometieron a múltiples vejaciones, como permanecer de rodillas comiendo pan y agua mientras los demás comían. Preguntado el santo sobre esto, respondió: “lo hacían por entender que acertaban”. Sus propios frailes descalzos tampoco se lo hicieron más fácil, le trataron duramente y a punto estuvieron de quitarle el hábito y echarlo de la orden. 14 de diciembre y 24 de noviembre. 

San Luis María Grignon de Monfort, presbítero: Además de ser acusado de jansenista y tener prohibida la entrada a varios templos y predicar en varias diócesis, cuando levantaba un calvario monumental en Ponteacheau, fue acusado de levantar una fortaleza para resguardar a los ingleses si atacaban Francia. Luis XIV, mandó demoler todo el conjunto y el obispo le prohibió ejercer su ministerio en toda la diócesis. Al menos su principal detractor se arrepintió luego de la muerte del santo, diciendo: “Ya veis, yo no entiendo de Santos”. 28 de abril. 

San Marcelino, papa: Los donatistas corrieron la voz de que habían ganado al santo para su herejía, calumniándolo. Fue defendido vigorosamente por San Agustín. 26 de abril. 

San Pedro de Kiev, obispo: Antonio, Obispo de Tver, hijo del príncipe de Lituania, celoso por la elevación de Pedro, simple monje, al arzobispado de Kiev,  le difamó sobre su vida privada. Se reunió un sínodo y el santo dijo: “Una gran tormenta se cierne contra la nave de Iglesia. Tiradme la borda, yo soy un don nadie, si sólo se producirá la calma si así lo hacéis”. La falta de pruebas y la vergüenza de Antonio lograron alcanzar la verdad. 24 de agosto. 

San Pío X, papa: Siendo Obispo de Mantua un comerciante ofuscado por la prédica del santo sobre la humildad, la vanidad de la riqueza, difundió un folleto con varias calumnias. El santo se negó a llevarlo a los tribunales, pero contestó que necesitaba más oraciones y penitencias que castigos. Más aún, cuando el comerciante se arruinó, el santo fue el primero en enviarle una ayuda, prohibiendo que se supiera era suya. 21 de agosto. 

San Vicente de Paúl, presbítero fundador: Fue calumniado duramente ante la reina Ana de Francia, por oponerse al nombramiento de un candidato inadecuado a ser obispo. La reina le conminó a defenderse y el santo sólo dijo: “Majestad, cosas peores han dicho de mi Salvador". 27 de septiembre. 

Santa Aldegunda de Maubeuge, abadesa: Por su pureza y austeridad fue calumniada, muriendo así, hasta que el tiempo puso las cosas en su sitio. 30 de enero. 

Santa Coleta de Corbie, abadesa: Por su tesón en reformar los monasterios de clarisas en toda Francia, sujetándolos a mayor rigor y cumplimiento de la Regla, se le acusó de herejía y falta de castidad, pero no se arrendó y siguió adelante. 6 de marzo. 

Santa Eudoxia de Heliópolis
Santa Eudoxia de Heliópolis: Luego de ser prostituta y convertirse, fundó una comunidad monástica donde vivía en oración y penitencia. Algunos habitantes de la Heliópolis, la acusaron de mantener sus riquezas y placeres, de vivir cómodamente y no tributar al Imperio. Aunque se comprobó que las acusasiones eran falsas, sufrió el martirio posteriormente a causa de Cristo. 1 de marzo.

Santa Genoveva de París, virgen: fue calumniada ante San Germán (28 de mayo), a pesar de sus muchas obras caritativas; pero el obispo no hizo caso nunca y la veneró como santa ya en vida. 3 de enero. 

Santa Hermione de Éfeso: Su leyenda la hace hija del diácono San Felipe (6 de junio, 11 y 14 de octubre; 1 de mayo, Iglesia Griega; 27 de octubre, Iglesia Etíope), y médico, que atendía a los enfermos pobres. Fue acusada por los médicos de Éfesode robar, envenennar y hechizar a sus enfermos. Aunque fue liberada, sufrió posteriormente el martirio por Cristo. 4 de septiembre.

Santa Lidwina de de Schiedam: fue calumniada de farsante, iluminada y de fingir que sólo se alimentaba de la comunión. Fueron personas celosas del influjo espiritual que la santa tenía en sus numerosos visitantes por su heroísmo, paciencia y palabras encendidas de amor a Dios, siendo una fuente de inspiración para su entorno. 14 de junio. 

Santa María Micaela del Stmo. Sacramento, virgen fundadora: los sacerdotes madrileños y algunas damas nobles, envidiosas de su obra caritativa la acusaron de ir por las noches a bailar de incógnito, que comulgaba todos los días (impensable en su época), que traficaba con sus jóvenes acogidas. En una ocasión un sacerdote llegó a abofetearla y, cosas de la vida, luego ella lo libró de los tribunales eclesiásticos cuando este quiso huir a Francia con una mujer. Varios obispos la rechazaban, se burlaban de ella y quisieron manejar su fundación y economía, pero ella, aunque siempre humilde, mantuvo su obra. Su causa de canonización estuvo a punto de ser desestimada por todas estas y muchas más calumnias. 15 de junio. 

Santa Pulqueria, emperatriz: Calumnias y maquinaciones de su cuñada y un eunuco, lograron separarla de su esposo, Teodosio; y no sólo ella, sino también Ciro, un obispo, que llegó a ser depuesto de su sede de Constantinopla. 10 de septiembre. 

Santa Rafaela María del Sagrado Corazón, virgen fundadora: fue tenida por loca por sus propias religiosas, y acusada de llevar la Orden al fracaso, por lo que fue destituida y relegada al olvido. 6 de enero. 

Santa Teodora-Teodoro, ermitaña: vivía como hombre en un monasterio masculino y fue acusada por una mujer de tener un hijo con ella. Fue expulsada del monasterio junto al niño, al que educó como suyo. Esto mismo se lee de Santa Marina-Marino. 11 de septiembre.

Santa Teresa de Jesús: calumniada hasta la saciedad por superiores/as, religiosas, pueblo, nobles… y siempre por lo mismo: La santidad y la virtud escuecen, por lo tanto, hay que denigrar a la persona. Se ensucia lo que se envidia. Pero dos acusaciones son más sonadas: La primera, por parte de una novicia sevillana a la que despidió del convento. La acusó a la Inquisición de visionaria e iluminada, de hacer ceremonias extrañas. Salió absuelta y con licencia para escribir. La segunda, por asunto de una herencia de su sobrina Teresita, que vivía con ella en Ávila. Su otra sobrina, María Bautista, quería la herencia para su Carmelo, mientras que la santa ordenó fuera para el Carmelo donde Teresita profesaría, como manda la Regla. Otra vez, al empezar su  obra fundacional, en la iglesia de Santo Tomás de Ávila, un predicador, dirigiéndose a ella, dijo en el sermón “hay monjas que salen de sus monasterios a fundar nuevas órdenes y esto para tomarse sus libertades". 15 de octubre y 26 de agosto. 

Santa María de la Cruz (Juana Jugan), fundadora: es un caso supremo de injusticia, que merecería reseña aparte. Fue suplantada como fundadora por un sacerdote que la destituyó y se hizo pasar como fundador de la Congregación. Falsificó la historia, intentando hacer creer a todos que Juana había sido la tercera religiosa en incorporarse, llegó incluso a manipular el documento aprobatorio del obispo, tachando palabras y corrigiéndolo. Juana nunca reclamó ni dijo la verdad. 29 de agosto.

Beata Catalina Mattei, virgen dominica: por su poca salud fue calumniada toda su vida por sus propias hermanas de hábito como perezosa y falseadora, a esto contestó con su caridad y sus virtudes. 4 de septiembre. 

Beata Columba Gabriel, abadesa: fue calumniada de faltar a la Regla benedictina. Tuvo que irse a Roma, donde, viviendo en absoluta pobreza fundó las Hermanas Benedictinas de la Caridad, para jóvenes obreras. 24 de septiembre. 

Beato Francisco de Jesús, María y José Palau, presbítero carmelita: soportó persecuciones y fue acusado falsamente, por parte de las autoridades, de traición. Fue relegado a un solitario peñón de Ibiza. 20 de marzo y 7 de noviembre. 

San Cirilo de Alejandría, obispo y Doctor de la Iglesia: Su mayor calumnia, atenazada hoy en día, se refiere a ser el instigador del asesinato de Hipatia, la astrónoma alejandrina. El escritor Damascio, en una apología del paganismo antiguo y del neopaganismo del siglo V, llamada “Vida de Isidoro”, estando exiliado en Persia, le atribuyó el homicidio sin más fundamento que sus propias conjeturas. Hay que decir que Cirilo era su gran rival en la apología del cristianismo y una visión cristiana del mundo, la filosofía y la religión. La mejor prueba contra la acusación es la homilía, perfectamente conservada, del Domingo de Pascua de 419, en la que San Cirilo, reprueba el crimen de Hipatia, amonestando a los cristianos que habían participado junto a la plebe en la revuelta que dio lugar a la muerte de la filósofa. 27 de junio.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Shhhhhh, silencio.

San Juan Silenciario, abad y obispo. 13 de mayo. 

Este santo de curioso sobrenombre nació en Nicópolis, Armenia en 454. Sus padres se llamaron Encracio y Eufemia, y pertenecían a familias nobles y emparentadas con el Imperio. Eran cristianos y en esta fe educaron a sus hijos. Cuando Juan tenía 18 años, sus padres fallecieron y el joven dedicó todo lo que le había tocado en herencia a la construcción de una iglesia y monasterio dedicado a Nuestra Señora en su ciudad natal, para junto a 10 amigos emprender la vida monástica. El monasterio pronto fue ganando fama por la virtud de los monjes, su caridad, penitencia, constante oración. Así que, en 482, murió el obispo de Culoaia, el clero y el pueblo pidieron al monasterio le cedieran su abad, el santo Juan, para la sede. Este, que era renuente a toda dignidad, se negó repetidamente, por lo que el Arzobispo de Sebaste ideó un plan: le mandó llamar con otro motivo y cuando le tuvo enfrente, fuera de la jurisdicción del monasterio, le ordenó obispo bajo obediencia.

Consagrado obispo, no dejó Juan ninguna de sus penitencias y austeridades. Al contrario, su abstinencia, por ejemplo, se hizo más heroica, al tener más facilidad de obtener buenos alimentos y renunciar a ellos. Y aún más, por amor a la pureza, decidió no bañarse nunca más. Austeridades íntimas aparte, su hacer pastoral fue ejemplar y digno de mención. Convirtió a paganos, alentó a los cristianos tibios, reparó y embelleció iglesias, revisó la vida monástica, etc. Su ejemplo era tal, que a la misma corte imperial llegó su fama y su influencia. Su hermano Pérgamo y su primo Teodoro, funcionarios de palacio, cambiaron sus costumbres y poco a poco introdujeron la piedad, caridad y pureza de costumbres en la corte.

Pero todo no iban a ser flores, pues su cuñado Pasinico, Gobernador de Armenia, en lugar de favorecer la fe cristiana y apoyar la evangelización, usaba de los templos a su uso, ponía y deponía obispos, se incautaba tierras y propiedades. Y, sobre, todo, su corte era un nido de vicio y pecado, dando pésimo ejemplo al pueblo. Por más que le rogó Juan, Pasinico no cambió para nada, así que aquel se vio obligado a denunciar al emperador Zenón las tropelías de su gobernador. Y allá partió, a Constantinopla, viaje que le sirvió para, lograr la dimisión de Pasinico. Además, lo más importante, para darse cuenta de lo vano de los poderes del mundo, las dignidades y cuanto tiempo precioso se perdía en las adulaciones, embajadas y asuntos terrenales, mientras se perdía tiempo para el apostolado y la oración. Así que antes de regresar, tomó la resolución de abandonar la sede episcopal, pues ya Dios proveería, y ocultándose del clero que le acompañaba, se metió a escondidas en un barco que iba hacia Jerusalén. Allí visitó los Santos Lugares, pidiendo a Dios le diese luz para saber donde encaminarse. Y pronto tuvo respuesta: Estando una noche en oración vio una resplandeciente estrella en el cielo, salió a verla y oyó una voz que le dijo: "sigue esta luz, si quieres salvarte". Así que, determinado, se encaminó tras la misteriosa luz, que le guió a las célebres lauras de San Sabas, donde los fervorosos monjes vivían en pobreza, soledad y silencio.

Le recibió el mismo San Sabas (5 de diciembre), que para probar su virtud, le encomendó los trabajos más penosos, como tirar las inmundicias, servir a los enfermos y besarles las llagas, acarrear piedras y cubas de agua, lo que hacía Juan siempre sin quejarse. Fue nombrado hospedero por su gran caridad y solicitud. A los cinco años, el santo abad le concedió una celda para que se retirarse a la soledad si así lo deseaba. Allí estuvo tres años sin dejarse ver, absorto en la oración y la penitencia. Solo comía los sábados, el día que se dejaba ver para acompañar a los monjes a las vísperas del domingo, permanecer con ellos esa noche y asistir a los oficios solemnes del domingo, volviendo a su celda después. Así, toda la semana. Al cabo de estos tres años Sabas le nombró mayordomo o provisor, desempeñando este oficio con diligencia, siempre preocupándose de que no le faltar nada a los monjes y guardándose para sí lo peor o más pobre.

Cuatro años después de su entrada en las lauras había crecido tanto su virtud, que San Sabas le quiso sacerdote, para mejor atender a las necesidades espirituales de los monjes, a lo que Juan se negó rotundamente, pues o tenía que aceptar unas órdenes inválidas por haberlas recibido antes, o tener que descubrirse. Arguyó y arguyó, pero nada, el abad lo llevó consigo ante San Elias, Patriarca de Jerusalén, para que le ordenase presbítero. Sin más salida, Juan le confesó en secreto al Patriarca quien era y como había dejado su sede episcopal para hallar a Dios en la soledad monástica. El Patriarca le guardó el secreto, diciéndole a San Sabas que el religioso Juan le había confiado algo que hacía imposible conferirle las órdenes, recomendando le dejara en su vocación al silencio y soledad. Pero los santos es lo que tienen, que son como son, y no quedó tranquilo San Sabas, por lo que pidió a Dios le confiase aquel secreto y Dios, que es como es, le reveló quien era en realidad el monje Juan: el obispo desaparecido de Culoaia. El santo abad corrió adonde Juan, se postró a sus pies llamándole padre y prometiéndole no revelar su secreto. Así quedó Juan en paz, y en silencio durante años. Solamente salió una vez de su celda, para asistir a la consagración de la iglesia de las lauras.

El silenciario con su iconografía típica:
El gesto de silencio y el león.
En 503, cuando San Sabas se retiró del monasterio, por las divisiones, parcialidades y relajación de la vida espiritual, Juan, que ya tenía 50 años, abandonó su celda para irse el desierto, en la más absoluta soledad. En realidad no tanta, pues un león se acomodó en su cueva, acompañándoles siempre y defendiéndole de fieras y de una incursión de los sarracenos. Cuando regresó San Sabas a las lauras, fue a buscar a Juan y este regresó a su primitiva celda, despidiendo a su león antes. Allí estuvo otros 40 años, sin dejarse ver nunca más, ni hablar con nadie hasta que por imperativo divino tuvo que hacerlo: Al morir San Sabas, se le apareció a Juan, y le confirmó lo agradable que era a Dios su vida mortificada y entregada a la oración, revelándole que su persona sería providencial para sostener en la fe a los monjes en una inminente persecusión de los herejes contra los católicos. Efectivamente, son los tiempos en que se extienden los primeros errores de Orígenes, corregidos luego, y los de Teodoro de Mopsuesta. Estas doctrinas no entrarían jamás en el monasterio, por la vigilancia de Juan Silenciario, nombrado abad, sobre la instrucción y noticias externas que recibían los monjes. Además, denunció abiertamente esas herejías en medio de sufrimientos e incomprensiones de prelados y católicos que creían estos errores.

Finalmente, con 104 años y después de más de 70 en el desierto, subió al cielo, el año 558. Su vida la escribió Cirilo de Escitópolis, que le conoció y al que el santo le ayudó en su vocación monástica.


Fuentes:
-"Año Cristiano. Ejercicios devotos para cada día del año. Mayo. Jean Croisset. Madrid, 1781.
-"Acta Sanctorum, Mayo. Tomo VI".


A 13 de mayo además se celebra a
Santa Rolendis, virgen.
Santa Gliceria, virgen y mártir.

lunes, 11 de mayo de 2015

Santa Estrella, no. Santa Eustelle, sí

Pregunta: Ramón, en el santoral de www.catholic.net tenemos para hoy a Santa Estela o Estrella, ¿tienes tu alguna imagen de ella?, además me gustaría conseguir un mejor relato sobre ella, ya que el que tenemos es muy escueto. 


Eutropio y Eustelle.
Iglesia de San Hilario de Villefrance.
Respuesta: Pues de esta santa, la verdad es que casi nada sabía yo, así que a ponerse a trabajar para los colegas de la página. Tomo los datos principalmente de “Las Vidas de todos los Santos de Francia”, una obra en varios tomos, del siglo XIX, que dice tomar los datos de una obra del siglo XVII, que a su vez tomaría los datos de documentos antiguos y de autor anónimo, que, por lo que veo, no es más que la “vida” de San Eutropio de Saintes (30 de marzo), de quien he hablado hace unos días.

Santa Eustelle, virgen. 11 de mayo.
Estamos en el siglo III, cuando la Galia tiene un gobernador, al que estos autores llaman rey, no dando a entender fuera un rey independiente, sino en nombre de Roma (recordar, copio del libro). Este rey o gobernador tenía una hija bella en el cuerpo y el alma, llamada Eustelle. Y hallamos el primer problema: El nombre original es Eustelle, que significa “bien adornada”. La latinización a Stella (de donde pasó a Estrella en castellano) fue una recreación del escritor Frederic Mistral en el siglo XIX, cuando Eustelle pasó a ser patrona de un movimiento literario interesado en rescatar la literatura y lengua occitanas.

Y volviendo al siglo III. Llegando San Eutropio a la región, al comenzar a predicar el Evangelio, muy pronto Eustelle se convirtió a la fe cristiana, a pesar de que conocía el disgusto que daría a su padre, pero puedo más la gracia de Dios que los temores. Cambió de hábitos y costumbres, se volvió más mansa y obediente, más caritativa y dejó a otras jóvenes no cristianas que tenía como amigas, por el peligro que le suponían. Comenzó a orar más a menudo, a dejar los vestidos ricos y la pompa de su corte. Así pues, su padre conoció que se había convertido al cristianismo y la conminó a dejar esa nueva fe, pero Eustelle le respondió que antes prefería morir. Su padre le ofreció regalos, un ventajoso matrimonio y riquezas, pero ella permaneció firme en lugar de abandonar a Cristo y, antes bien, le predicó sobre la verdad de la fe, la vanidad del mundo, la supremacía de Jesucristo por encima de todas los ídolos y de sabidurías humanas.

De los halagos, el padre pasó a las amenazas y castigos, ante las cuales, Eustelle se mantuvo más firme aún. Entonces su padre la echó del palacio, a pesar de los ruegos de esclavos y cortesanos, que le pedían recapacitara. Eustelle aceptó gozosamente, dispuesta a padecer por Jesucristo y salió de casa, y se dirigió adonde Eutropio, que la recibió con gozo, aunque advirtiéndole de la persecución contra los cristianos por parte del imperio. Eustelle se retiró a una cabaña, donde recibía a Eutropio que le hablaba de las cosas del cielo y las excelencias de la consagración virginal a Dios, al que Eustelle determinó dedicar su vida como virgen consagrada. Aquí hay un largo discurso de tono moralista que no forma parte de la vida de San Eutropio, es solo un discurso de quien escribe el libro, haciendo patente el concepto de historia que hay en las hagiografías: los hechos tienen que estar al servicio de la formación, la apología, la fe. Es por eso que las vidas de santos adolecen muchas veces de verosimilitud, porque su historia está supeditada a la enseñanza y la predicación.

Sabiendo esto el padre de Eustelle, mandó asesinar a Eutropio, quien lo supo antes por una revelación divina. Así pues, los sicarios primero le apedrearon mientras estaba de rodillas, perdonándoles. Finalmente murió de un golpe en la cabeza. Eustelle y otros cristianos enterraron su cuerpo con gran veneración. Contaba el padre de Eustelle con que esto haría temer a su hija y que esta volvería a casa renunciando a la fe cristiana, pero no fue así: ella se mantuvo firme, si bien ya no nos dice más sobre ella la vida de San Eutropio. Lo más probable es que esta santa de nombre Eustelle sea una santa posterior, devota de San Eutropio, o una eremita de la zona, benefactora de la Iglesia y que con el tiempo se le haya asignado una vida relacionada con el santo.

Vidriera de la basílica de
San Eutropio. Saintes.
Si Eustelle fue mártir o no, o si su propio padre, estilo Dióscoro-Bárbara, le quitaría la vida no lo sabemos. El Breviario de Saintes la pone como mártir a 11 de mayo, recogiendo la memoria "de la bienaventurada Eustelle, bautizada por San Eutropio, cuyo padre la mandó arrojar a la arena". Y como mártir aparece representada en algunas ocasiones. Añade que fue enterrada en la misma tumba de Eutropio, desde donde fueron trasladados al construirse la basílica de San Eutropio. O sea, que la da por mártir, aunque no consta en ningún otro sitio o leyenda. En 1845, en un reconocimiento de las reliquias de San Eutropio, se halló otro cráneo, de una persona joven, entre los 18 y 25 años, que se supuso fuera el de Eustelle, pero hay que reconocer que a esta conclusión se llegó a partir de la leyenda de que ella habría sido enterrada junto al santo obispo.

Todavía mantiene devoción en Saintes, donde hay una capilla y una fuente curativa, llamada “fuente de Santa Eustelle”. Allí acuden los fieles todavía, y las jóvenes que buscan marido cumplen con el rito de lanzar dos alfileres al aire, si caen en forma de cruz, es buen presagio, lo encontrarán pronto. Esta fuente se cree es el sitio donde se retiró, y que la fuente sería usada por ella y Eutropio, pero las excavaciones han descubierto que posiblemente sea una fuente anexa al anfiteatro de la ciudad, que está a unos metros del sitio y por tanto, muy anterior al siglo III. Y si no lo fuera, de todos modos sería poco probable que alguien que busca retiro lo haga precisamente junto a un anfiteatro, con todo el jaleo y espectáculos que allí ocurrían. Aún así, la devoción es constante y varios milagros están documentados. El libro detalla lo ocurrido en 1645, cuando un sordomudo sanó al instante y, quince días más tarde, se repitió lo mismo con dos jóvenes a los que su madre llevó a la fuente, inspirada por el primer milagro.


Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"France historique et monumentale". ABEL HUGO. 1837.

-"Les vies de tous les Saints de France". Tomo I. M. CH. BARTHELEMY. Versalles 1863.


A 11 de mayo además se celebra a 
Todos los Santos Abades de Cluny.
San Mamerto de Vienne, obispo.
San Gengulf de Varennes, mártir.

domingo, 10 de mayo de 2015

La paciencia todo lo alcanza...

San Job, Patriarca. 10 de mayo (Iglesia romana), 30 de marzo y 27 de abril (Iglesia etíope) 6 de mayo (Iglesias orientales), y 22 de mayo (en Jerusalén). 

Talla en la iglesia de San Sulpicio
de Diest, Bélgica. Siglo XVII.
La vida de este santo patriarca la hallamos en las Sagradas Escrituras, narrada en un hermoso libro de carácter didáctico en el que el protagonista es tentado en su fe y paciencia hasta límites sobrehumanos, pero el santo siempre responde con mansedumbre a la voluntad divina. Todo le viene de Dios, lo bueno y lo malo. Curiosamente, lo que más le duele es la crítica de sus amigos Elifaz, Bildad y Sofar, y es que el respeto humano es uno de los más grandes escollos que los hijos de Dios hemos de superar. Estas críticas hay que leerlas en el contexto judío donde Dios premia en la virtud y castiga el pecado. Enfermedad, desgracias, pérdidas, todo era causa de un merecido castigo divino, así que al ser Job tan castigado, necesariamente ha de tener un pecado oculto, acusación ante la que él se defiende. Primero le acusan de pecar contra Dios, luego de pecar contra el prójimo.

Lamentablemente es esta una visión que aún muchos cristianos no han superado y constantemente están tentados a explicar los males como un castigo divino, lo cual habla de su poca comprensión del mensaje de Cristo, que sobre pasa la supuesta venganza divina.

La historia de Job habla de no aventurarse en juicios temerarios, de lo inescrutable de la providencia divina y de la absoluta liberalidad de Dios para con los hombres.  De hecho, el mismo libro, por medio del profeta Elihú da una visión nueva al asunto: los padecimientos del Job le purifican en la virtud, y no son castigo de Dios, sino una prueba de este para que demuestre su fe, paciencia y fidelidad. Aún así, el libro no deja a Job en la miseria y enfermedad sino que, una vez probada su virtud, recobra la salud, bienes y vuelve a tener una numerosa familia, signo de bendición. Ya premia Dios en esta vida a sus fieles. Con Cristo esta visión se supera (de la enseñanza católica hablo), pues no se esperan premios en la vida, y los bienes no se consideran premios de Dios, pues el Único premio ya está dado, y es Jesucristo y su redención. Dios no necesita ya probarnos ni premiarnos, Cristo ha satisfecho por nosotros, y ampliamente.

Hay amplio debate sobre si la historia de Job es histórica, o sea, si se trata de un hombre real, o es un relato tradicional, personificado en alguien y localizado en el tiempo y el espacio. Por siglos tanto judíos como cristianos lo consideramos un relato histórico y veraz. Aunque algunos pasajes son fabulaciones y discursos catequéticos, como la reunión de Dios y Satán, el silencio de 7 días de los amigos delante de Job, o la intervención de Dios desde el torbellino. Y, claro, sobre todo el “happy end”, tan consolador como sospechosamente aleccionador. Hay una nota curiosa, para entender el contexto en el que esta obra se encuentra: Job vuelve a tener descendencia, pero mientras tiene el doble de hijos, solo tiene la misma cantidad de hijas que se mencionan en el prólogo. Haberle dado más hijas, sería signo de castigo, en la mentalidad del momento.

Así que, considerado Job como un personaje real, ha recibido culto en las iglesias occidental y oriental, y desde muy antiguo. En la Edad Media europea, era abogado de los apestados, los hospitales, los leprosos, hasta que el imparable culto a San Roque de Montpellier (16 de agosto) lo desplazó. Unas supuestas reliquias se veneran en Brabante. En Belsele, Bélgica, aún hay una fiesta popular en su memoria el segundo domingo de mayo. También es abogado contra la sífilis, hemorroides, úlceras, erupciones cutáneas, arañazos y golpes.

Para los espirituales, el santo Job es, sobre todo, ejemplo de paciencia, y así lo expresan en muchas ocasiones. Catecismos, predicaciones, exhortaciones morales tienen en Job un rico símbolo de penitencia, mansedumbre, fe y sobre todo, paciencia. Para ello una muestra, entresacada de la Autobiografía de Nuestra Madre Santa Teresa (15 de octubre y 26 de agosto), refiriéndose a su enfermedad de juventud: 

“Todos me desahuciaron, que decían sobre todo este mal, decían estaba hética. De esto se me daba a mí poco. Los dolores eran los que me fatigaban, porque eran en un ser desde los pies hasta la cabeza; porque de nervios son intolerables, según decían los médicos, y como todos se encogían, cierto -si yo no lo hubiera por mi culpa perdido- era recio tormento. En esta reciedumbre no estaría más de tres meses, que parecía imposible poderse sufrir tantos males juntos. Ahora me espanto, y tengo por gran merced del Señor la paciencia que Su Majestad me dio, que se veía claro venir de El. Mucho me aprovechó para tenerla haber leído la historia de Job en los Morales de San Gregorio, que parece previno el Señor con esto, y con haber comenzado a tener oración, para que yo lo pudiese llevar con tanta conformidad. Todas mis pláticas eran con El. Traía muy ordinario estas palabras de Job en el pensamiento y decíalas: 'Pues recibimos los bienes de la mano del Señor, ¿por qué no sufriremos los males?'" (Vida 5, 8)


A 10 de mayo además se celebra a 
San Comgall de Bangor, abad.
Can Calepodio y compañeros mártires.
Santa Solange de Bourges, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...