viernes, 22 de abril de 2016

Leónidas, el filósofo mártir.

San Leónidas de Alejandría, y compañeros mártires. 22 de abril.

Este mártir es el padre del célebre Orígenes, el apologeta y teólogo cristiano. Leónidas fue igualmente filósofo de renombre, y convertido una vez convertido a la fe de Cristo, se entregó al estudio de las Escrituras y la Teología cristiana, incipiente en aquellos tiempos, y que pugnaba por entenderse con la filosofía y el mundo más allá del contexto hebreo. Orígenes cuenta que su padre le quería mucho y que en ocasiones, mientras él dormía, o su padre le creía dormido, le besaba en el corazón, venerándolo como templo del Espíritu Santo.

Cuando Orígenes tenía 17 años, su padre fue detenido por orden de Leto, gobernador de Egipto, a causa de su fe cristiana. Y el mismo Orígenes cuenta que quería unirse a él en su destino, para padecer martirio por Cristo. Y si no lo hizo fue por obra de su madre, la cual le escondió toda la ropa, dejándole desnudo y con vergüenza de salir así a la calle. Escribió a su padre una carta, conocida como "Exhortación al martirio" donde le anima a seguir adelante y a confesar a Cristo, sin temer dejar a su familia, que ya Dios proveería. Leónidas fue decapitado en 202, imperando Severo, junto a otros cristianos que igualmente no renunciaron a Cristo. Fueron Arator, Quirico y Basilia. Y Dios proveyó, pues una mujer rica se hizo cargo de la viuda y los niños, cuyos bienes, como mandaba la ley, habían sido confiscados.

En menologios griegos aparece mencionado a 5 de junio entre otros mártires, de los que los Bollandistas han tachado de poco fiables. Baronio lo introdujo a 22 de abril por error, confundiéndole con San Leónides de Corinto, pero así ha quedado.


Fuentes:
-"Historia eclesiástica general". Tomo I. R. P. GABRIEL MARIN DUCREUX. Madrid, 1805.
-"Lay Saints: Models of Family Life". JOAN CARROL CRUZ. Charlotte, 2015.


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jueves, 21 de abril de 2016

San Beuno de Gales

San Beuno de Gales, abad y misionero. 21 de abril.

Vivió Beuno en el siglo VII, y nació en Berriew, Herefordshire. La leyenda, del siglo XIV y muy tardía, le hace nieto de un príncipe descendiente de Vortigern, rey de Gran Bretaña. Se educó y tomó los hábitos en el célebre monasterio de Bangor, fundado por San Deiniol (11 de septiembre). Allí se formó en el conocimiento de las Escrituras y en Teología, siendo uno de los mejores teólogos de su momento. Fue amigo del rey Cadfan, rey de Gwynedd. El hijo y sucesor de este, Cadfan Cadwallon despojó a Beuno de unos terrenos donados por su padre, y el santo quedó sin nada. Pero el príncipe Gwyddaint, primo de Cadwallon, dio a Beuno tierras en Clynnog Fawr en la península de Lleyn, para que fundase un monasterio, que fue luz del Evangelio en las tierras inglesas, por la cantidad de apóstoles que de allí partieron para predicar a Cristo. Varios lugares reclaman su presencia eremítica y misionera, pero históricamente se sabe que moró en dicho monasterio. Otros cenobios también le hacen su fundador, pero es posible que haya sido por discípulos suyos.

Varios milagros se narran en su leyenda, como que resucitó a su sobrina Santa Winifred (3 de noviembre), a otro pariente y a otras personas, en un total de siete. Además, tuvo don de conciencias y discernimiento, pudiendo penetrar hasta lo más escondido de los corazones, para sanarlos y volverlos a Cristo. Y es que esta fue toda su misión y obsesión, predicar y predicar a Jesucristo. Murió el 21 de abril de 640, en la Octava de Pascua, con muchos años gastados en servicio del Evangelio. Fue enterrado en Clynnog Fawr y pronto una capilla fue erigida sobre su tumba, donde en breve tiempo se verificaron muchos portentos. En el siglo X el monasterio de Clynnog fue reducido a cenizas por los vikingos, conservándose la iglesia abacial, y se reconstruyó en el siglo XI. En esta restauración, se halló una antigua piedra llamada “de San Beuno”, en la que hay una cruz que la leyenda quiere hecha por el mismo santo usando los dedos.

Fuente milagrosa del santo
en Clynnog Fawr
Parte de sus sus reliquias se veneran en la iglesia dedicada a su memoria en Pistyll, en la península de Lleyn, norte de Gales. Durante todo el medievo su devoción fue fortísima y las peregrinaciones a Clynnog Fawr eran constantes. Se le consideraba abogado de los animales y la ganadería, y también de los niños enfermizos. Una devoción consistía en donar animales (principalmente corderos y terneros) al monasterio, pasándolos el Domingo después de Pentecostés sobre su sepultura, para pedir por la extensión y salud del ganado. Tan fuerte era la costumbre, que ni siquiera la persecusión de la Iglesia por parte de los anglicanos pudo con ella. Existía otra devoción, que aún permanece: se sumergía a los bebés en una fuente junto a la iglesia, que habría sido bendecida por el santo, y se les hacía dormir sobre la tumba del santo. Sobre todos casos de milagros de curaciones de raquitismo, parálisis y epilepsias se narran en las crónicas del moasterio, que abarcan desde el siglo XIV hasta el XX.


Fuentes:
-http://www.pravoslavie.ru/english/90338.htm
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


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miércoles, 20 de abril de 2016

San Teodoro, el "pelocabra".

San Teodoro “Trichinas”, ermitaño. 20 de abril.

Nació Teodoro en Constantinopla, de padres ricos y piadosos. Desde su infancia se inclinó la vida penitente y orante, inclinándose cada vez más hacia el monaquismo. Muy joven salió de su casa, abandonando su familia y su vida anterior para entrar en un monasterio de Constantinopla. Cuando quedó huérfano, vendió sus múltiples propiedades a favor de los pobres y se fue a un monasterio de Tracia. Allí comenzó una larga lucha ascética para controlar los instintos. Ayunaba constantemente, oraba siempre de pie y con los brazos en cruz, dormir sobre una piedra y otras penitencias más. Pero la más conocida y que le dio su sobrenombre fue la de vestirse con una camisa de pelo de cabra, lo que le daba un aspecto de hombre peludo, de "trichinas".

Por su vida ascética y mística le otorgó Dios el don de controlar los demonios, haciéndoles huir con solo hacer la señal de la cruz o invocar el nombre de Jesús. Luego de una vida entregada totalmente a Dios, Teodoro murió de avanzada edad, a inicios del siglo V. De su sepulcro se dice fluía un aceite oloroso que sanaba a los enfermos. El documento más antiguo que sobre él se conserva es un himno laudatorio que le dedicó San José el Himnógrafo (3 y 4 de abril).


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martes, 19 de abril de 2016

San Werner de Oberwesel.

Pregunta: buscando mi nombre, Werner, encontré tu blog y me pareció increíble lo que dices de mi “santo”. Veo que no compartes la idea del asesinato ritual de los judíos. Mis preguntas son: 1. podrías darme más datos del “santo”. 2. De verdad crees que fuera del todo imposible que los judíos lo mataran? Gracias. Es impresionante tu blog.

Respuesta: Gracias por el elogio, se intenta hacer bien.
Me haces una pregunta algo complicada de responder, porque la gente lee lo que quiere leer y no lo que se escribe.


A ver, creo que los seres humanos no tenemos límites en bondad o maldad. Cualquier grupo humano es capaz de hacer cualquier atrocidad, pero una cosa es que lo hagan y otra cosa es que lo hagan por pertenecer a ese grupo, o sea, porque ese grupo humano tenga normas o creencias que impulsen a semejantes crímenes. Los ejemplos, sencillos: un grupo de judíos pudo matar a este niño, pero si lo hicieron no fue porque el judaísmo lo ordene. Hay unos curas pederastas, pero no porque la Iglesia lo ordene, como musulmanes terroristas, o protestantes del KKK. Muchos historiadores han demostrado que el "libelo de sangre" es una calumnia sobre los judíos, que expliqué más detenidamente en el artículo sobre San Simón de Trento (24 de marzo). Pero que la acusación global sea infundada, eso no hace del todo imposible que alguno lo hiciera verdaderamente. También han demostrado otros cuanto colaboraron algunos judíos con el régimen de Hitler o con el antisemitismo de la Unión Soviética, a cuenta propia. Y pasando a Werner y lo que sabe de él:

San Werner de Oberwesel, niño mártir. 19 de abril.
Werner fue un adolescente, jornalero de unas viñas pertenecientes a unos judíos, que el Jueves Santo de 1287, fue encontrado asesinado (abierto en canal, desangrado y colgado cabeza abajo en un árbol) en un campo cerca de Bacharach, Alemania. No se halló el autor, por lo que se creyó que tendría el crimen tenía motivos ocultos y rituales, y de ahí a pensar que habían sido los judíos no hubo más que un paso. Era una época propicia a esto, los casos de San Guillermo de Norwich (25 de marzo), o San Rodolfo de Berna (17 de abril) eran conocidos y se concluyó que era el mismo caso: asesinato ritual por manos judías. Lamentablemente, esto se tradujo en una persecución popular contra los judíos (que, dicho todo, continuó durante la reforma y el establecimiento del protestantismo) mientras que Werner fue considerado mártir y santo, puesto que habría padecido como Jesús.


Se desató una persecución que alcanzó a varios judíos, que fueron asesinados.  El rey Rodolfo I, convencido de la falsedad de la acusación, puso una multa a los asesinos de los judíos y ordenó quemar y desaparecer el cuerpo de Werner para evitar una veneración. Las reales instrucciones no fueron seguidas, y por el contrario se inició el culto a Werner como mártir. El cadáver del niño fue enterrado solemnemente en la capilla de San Cuniberto de la catedral de Bacharach, que cambió la advocación capilla de San Werner. Asimismo se construyó una pequeña capillita conmemorativa en el sitio del hallazgo del cuerpo. 

Ruinas de la iglesia
de Bacharach
Pronto surgió la idea de dedicarle una iglesia propia, comenzaron las peregrinaciones y se comenzó una bella iglesia gótica, que aún no terminada comenzó a abandonarse. El culto fue efímero y pronto cayó en el olvido durante casi dos siglos, hasta que apareció el sacerdote Winand de Steeg. Era hombre culto, catedrático, capellán de la catedral de Bacharach, director espiritual de varios monasterios y el clero, participó en el Concilio de Constanza, fue secretario privado del rey Segismundo. En 1426, apoyado por  Luis III, comenzó su trabajo para relanzar el culto y terminar la capilla iniciada. Lo primero que hizo fue exhumar el cuerpo, lo trasladó a una urna abierta, y puso la mano derecha en una custodia de oro, sobre la misma urna. También mandó se recogieran en un libro los testimonios de gracias y milagros concedidos a los fieles que rezaban al niño mártir. Winand también se implicó en la canonización del niño, para dar estabilidad al culto, las peregrinaciones y demás. En 1428 Luis III logró un débil reconocimiento local, pues Roma no accedió a canonizar a Werner, aunque para el pueblo era “san” Werner. Los papas especialmente Martín V, no veían con buenos ojos aquello, no les parecía claro, sobre todo porque no había constancia de que esa muerte violenta se debiera a martirio. La iglesia fue finalmente completada y embellecida. Winand murió en 1454, con la tristeza de no lograr la canonización de Werner. En 1548 una parte de las reliquias se trasladaron a Besancon, extendiendo el culto a Francia. 

Aunque la iglesia de Bacharach fue destruida y las reliquias desaparecidas en 1689 por los franceses, la fiesta de Werner se celebró en la Diócesis de Trier hasta 1963, cuando la diócesis eliminó la fiesta de su calendario propio. Sin embargo, todavía aparece "San Werner de Oberwesel" en el santoral alemán y la capilla consagrada él junto al Rihn fue restaurada en el año 2001. En las bellas ruinas góticas de la iglesia de Bacharach se colocó una placa con una oración de Juan XXIII y un texto aclaratorio y de reconciliación que zanjara el asunto. Aún así las imágenes de San Werner abundan y su veneración por parte de gremios y asociaciones continúa. Se le representa con aperos de labranza, racimos de uva y una daga, arma del “martirio”. Es patrono de bodegueros y de los viticultores en Reno, Alvernia y Borgoña.



Fuente:
-“Martyrdom, Murder, and Magic: Child Saints and Their Cults in Medieval Europe. PATRICIA HEALY WASYLIW. New York. 2008.
 


Otros "niños mártires de los judíos" son:

San Simón de Trento. 24 de marzo.
Beato Andrés de Rinn. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).
San Rodolfo de Berna. 17 de abril.
San Cristóbal de La Guardia. 25 de septiembre.

lunes, 18 de abril de 2016

Santos Aya e Hidulf de Lorena

Santos Aya e Hidulf de Lorena, esposos. 18 de abril, 23 de junio (Hidulf), y domingo posterior a Pentecostés.

Santos Aya e Hidulf
Aya fue hija del Duque Brunolf de les Ardennes, hermano de Walbert IV, Conde de Hainaut, que fue padre de Santa Waltrudis (9 de abril; 12 de agosto, traslación de la cabeza; 3 de febrero, invención de las reliquias; 2 de noviembre, canonización) y Santa Aldegundis de Maubeuge (30 de enero). No se sabe mucho de su infancia, supónese que transcurrió como la de casi toda niña de clase noble, entre la piedad, los protocolos y la formación para ser esposa o religiosa, como solía acostumbrarse.

Muy joven casó con Hidulf, medio pariente suyo. Nunca tuvieron hijos y la leyenda insiste en que vivieron en un “matrimonio blanco”, o sea, que se abstuvieron de relaciones sexuales para vivir en virginidad. Pero esto, claro está, no es comprobable. Ambos eran piadosos y caritativos. Donaron tierras y diezmos a monasterios y catedrales. En el monte Castriloc, Hidulf construyó una casa suntuosa para que Waltrudis se retirase a vivir dedicada a Dios, pero la santa no quiso vivir en ella y Dios envió un huracán dejó el palacete en ruinas, con lo que Waltrudis se emparedó en una ermita. Tiempo después Hidulf y Aya le dieron sus posesiones en Château-Lieu cuando esta quiso fundar su monasterio. Lo mismo hicieron cuando San Landelin (15 de junio) fundó los monasterios de Lobbes, Alne, Walers y Crespin. Hicieron todo lo posible para que San Ursmar (19 de abril) fuese nombrado abad del monasterio de Lobbes, y luego para que San Ermin (25 de abril), pasara del presbiterio de Laon al monasterio. A este mismo monasterio se retiró Hidulf al final de su vida, para vivir en penitencia y sencillez. Allí murió el 23 de junio de 707, y allí fue sepultado. Sus reliquias se veneraron allí hasta 1409 cuando fueron trasladadas a la ciudad de Binch.


Cuando Hidulf retiró en el monasterio de Lobbes, Aya dedicó su vida a Dios igualmente, y alentada por San Ghislain (1 de junio y 10 de octubre), se retiró al monasterio de canonesas de su prima Waltrudis, en Château-Lieu. Allí vivió una vida muy recogida y humilde. Igualmente murió en 707, a finales de año. Pronto su tumba se convirtió en meta de peregrinos que buscaban su intercesión, y no pocos milagros ocurrieron. El más conocido, y que la ha hecho abogada de los inocentes enjuiciados, cuenta que en 785 algunos parientes reclamaron tierras y propiedades al monasterio, aduciendo que Aya se las había dejado mientras estaba viva. El clero y los contendientes se dirigieron a una capilla de Amberes que custodiaba reliquias suyas y ante estas juraron. En ese momento se oyó su voz, que confirmó que todos sus bienes había dejado a la Iglesia. Otra leyenda dice que, además, se apareció a la vista de todos.

En 1625 el arzobispo de Cambrai, autorizó un oficio litúrgico propio. El domingo después de Pentecostés) sus reliquias procesionan junto a las de Santa Waltrudis, en una hermosa procesión.


Fuente:
-"Galerie des Saints et des Saintes qui protégent la Belgique et les Pays-bas". ABBÈ ELZÉAR XAVIER NORMAND. Bruselas, 1841.


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domingo, 17 de abril de 2016

Rodolfo de Berna y el "libelo de sangre"

San Rodolfo de Berna, niño mártir. 17 de abril.

En 1294 el niño Rodolfo, de 4 años, fue secuestrado y llevado a unas canteras cerca de Berna y allí, parodiando la crucifixión de Cristo, fue torturado y crucificado. El crimen se mantuvo oculto, pero fue descubierto a los días. Pronto corrió el rumor de que habían sido los judíos y en motín el pueblo de Berna invadió la judería y muchos judíos fueron apaleados y alguno resultó muerto. Aunque las autoridades no tenían pruebas de la culpabilidad de los judíos, vieron en la ira de la gente una oportunidad para quitarse de encima a los judíos. Podrían quedarse con sus posesiones y además, no tendrían que pagar sus deudas, razones por las que se decretó la expulsión de los judíos. Estos apelaron al rey Adolfo de Nassau, pero este dictaminó a favor de la ciudad y los judíos tuvieron que irse con lo puesto.

Por su parte, el niño Rodolfo fue considerado un mártir y fue enterrado con grandes honores en la catedral de Berna, en el altar de la Santa Cruz, que pasó a llamarse "de San Rodolfo". En 1485 se construyó una hermosa iglesia y el cuerpo fue expuesto en una urna riquísima. En 1528, los calvinistas profanaron la iglesia y las reliquias (aun siendo no santo, todos los restos merecen respeto), el cuerpo fue enterrado o despedazado, y nunca más se encontró. El culto al niño Rodolfo no recibió nunca aprobación oficial, ni fue incluido en el martirologio romano, aunque tenía un oficio propio local, que fue derogado en 1908. 


Fuente:
-"Martyrdom, Murder, and Magic: Child Saints and Their Cults in Medieval Europe". PATRICIA HEALY WASYLIW. New York. 2008.



Otros "niños mártires de los judíos" son:

San Simón de Trento. 24 de marzo.
Beato Andrés de Rinn. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).
San Cristóbal de La Guardia. 25 de septiembre.

San Werner de Oberwesel. 19 de abril.  
San Guillermo de Norwich. 25 de marzo


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sábado, 16 de abril de 2016

Santo Toribio de Astorga

Santo Toribio de Astorga, obispo. 16 de abril.

Imagen venerada en la
Catedral de Astorga.
Nacimiento y juventud.
Fue natural de Galicia y nació en el siglo III, sin que se sepa el sitio exacto, ni quienes fueron sus padres u orígenes, que todos los hagiógrafos hacen noble y de fortuna, a tenor de la esmerada educación que recibió.  Estudió Humanidades, retórica, latín, música, filosofía y teología. Además, era conocedor de las Escrituras. Aún joven quedó huérfano y vendió todas sus posesiones a favor de los pobres, para poder dedicarse libremente a Dios. Y se fue en peregrinación a Jerusalén. Llama la atención de este peregrinar que no solo lo hizo por devoción, sino además por conocer las costumbres de otros sitios y las liturgias de otras iglesias. En una carta que escribe a los obispos Idacio y Ceponio sale a relucir su alegría y consuelo al ver que aún con diferentes sentimientos y expresiones, la fe de la Iglesia es una sola en todo el mundo cristiano, y la unánime era la condena a toda herejía.

Llegó el santo a Jerusalén, donde pronto el obispo San Juvenal (3 de mayo) notó su sabiduría y piedad, y haciéndose amigo suyo, le encomendó la administración de la sede jerosolimitana. Fue diligente, cuidando sobre todo las reliquias de la Pasión y Muerte que, dice, en algunas iglesias se veneraban. Cinco años tuvo este oficio, hasta que un ángel le reveló que debía irse de la ciudad de Jerusalén, la cual en breve sería invadida por los bárbaros, saqueada y muchos sacerdotes y cristianos morirían. Tomó el santo algunas reliquias, para salvarlas y regresó a España, entre estas un "Lignum Crucis". De camino la leyenda dice que pasó por Roma, donde San León Magno (10 de noviembre) le ordenó presbítero. Volvió a su Galicia natal donde prosiguió su vida virtuosa, con fidelidad al Evangelio. Con ayuda de amigos y colaboradores, levantó un templo que dedicó al Salvador y donde depositó para la veneración pública el trozo de la Santa Cruz que había traído de Jerusalén. Dícese que luego de esto, sanó milagrosamente a la hija del rey de los suevos, señores de Galicia en estas fechas.

Obispo de Astorga.
Con esta vida virtuosa y sus obras, pronto fue conocido por muchos y su fama de hombre santo se extendió a otras regiones. Y ocurrió que quedó vacante la sede de Astorga y conociendo el clero y los fieles la valía de Toribio, su fe integra, su celo apostólico y su caridad ardiente, le eligieron obispo. Toribio se resistió cuanto pudo, por humildad y porque sabía que los cargos siempre llevan problemas añadidos, pero las instancias del pueblo le obligaron a aceptar. Apenas fue entronizado, ya le empezaron los problemas que temía: Sucedió que en Astorga había un diácono de nombre Rogato, que había querido ser él el elegido como obispo, pero todos le habían obviado por ambicioso. Envidioso y resentido, comenzó a calumniar y ofender a Toribio, que mansamente no se defendía, sino que imitaba al Salvador en su paciencia para con los que le injuriaban. 

Como veía Rogato que las difamaciones no mellaban la fama del santo obispo, le acusó de adulterio. El clero y el pueblo conminaron al obispo a que diera explicaciones y se defendiera de una vez. Con lágrimas en los ojos se fue Toribio a la catedral, para dar testimonio público de su inocencia. Y en lugar de soltar un sermón, tomó unas ascuas del turíbulum, las colocó en su roquete y sosteniéndolas comenzó a rezar el salmo LXVIII “Levántese Dios, y sean esparcidos sus enemigos, y huyan delante de Él los que le aborrecen”, a la par que daba la vuelta a la catedral con las ascuas sujetas. Al ver aquel portento todos clamaron por la inocencia de Toribio. Rogato, confesó su maldad, pero sin arrepentimiento, y allí mismo reventó por castigo de Dios.

Adalid contra la herejía.
Ya libre de toda calumnia, se dedicó el santo a su ministerio pastoral, consolando, predicando y haciendo la caridad. En la defensa de su rebaño brilló como apologeta y martillo de los herejes, principalmente contra los priscilianos, que iban en aumento en España. Prisciliano era un obispo español que, junto a reclamos justos, como la cercanía de los obispos a los pobres, la necesidad de reforma, sostenía teorías heréticas sobre la Trinidad y la concepción del alma humana. En realidad Prisciliano no llegó a los extremos que llegaron sus seguidores en un ascetismo nada cristiano, ni negó dogmas de fe, como sus discípulos luego harían. Fue apresado en Tréveris cuando se dirigía a defenderse ante el emperador. 

El obispo  Idacio de Ossonoba le acusó de falsos delitos, como brujería, recetar hierbas abortivas y varias herejías. El emperador le torturó y le condenó a muerte junto a varios discípulos. San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones), San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) y el papa San Siricio (26 de noviembre) protestaron por su condena, y luego por la ejecución, pero no fueron escuchados.

Santo Lignum Crucis.
Liébana.
Pues eso, que los herejes priscilianos iban a más, confundiendo al pueblo y a algunos eclesiásticos con sus doctrinas. Usaban de libros apócrifos a los que hacían pasar por Escrituras Sagradas que contenían enseñanzas y palabras heréticas. Toribio, “deseoso de arrancar toda la cizaña que el enemigo común iba sembrando en el campo de la Iglesia , se preparó á combatir todos los errores , impugnándolos con su celestial sabiduría”. Se nos dice que recopiló los errores priscilianistas y los envió en varias cartas a algunos obispos, para que estuviesen alertas. San Ildefonso de Toledo (23 de enero) menciona estos opúsculos, pero lo cierto es que si existieron se han perdido. Sí consta una carta del 21 de julio de 447 que San León Magno le escribiera sobre este tema, en respuesta a dicha recopilación que el santo obispo le habría enviado para que tomase cartas en el asunto. Elogia el escrito, su capacidad de síntesis y la claridad con que denuncia las herejías. Además, le encarga celebrar un concilio en Galicia para tratar de este asunto y condenar formalmente la herejía priscilianista. Realmente si este concilio se realizó se desconoce del todo, y no faltan los historiadores que han concluido que la relación epistolar entre ambos santos sea solo una leyenda hagiográfica y dicha carta sea apócrifa. Tal vez la leyenda solo busque hacerle partícipe activo en el principal problema de la Iglesia gallega en su momento.

No se sabe en que año murió Toribio, ni dónde; la leyenda dice sufrió la invasión de Teodorico, el rey godo, en 456, cuando saqueó la ciudad de Astorga, asesinando a todo el que pudo y haciendo sufrir muchísimo a Toribio. Es cierto que el obispo Idacio cuenta que dos obispos fueron hechos cautivos, pero no dice nombres. Cuando haya sido su muerte, se supone que fue en Astorga y que allí mismo fue sepultado. En el siglo VIII sus reliquias y la del Lignum Crucis fueron trasladadas al monasterio de San Martín de Liébana, que con el tiempo tomó el nombre de Santo Toribio de Liébana. Allí se venera solemnemente el Lignum Crucis aún, teniendo un célebre Año Jubilar propio, cada año que el 16 de abril cae en domingo.


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año: Abril. P JEAN CROISSET. S.I. Madrid, 1818.


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viernes, 15 de abril de 2016

San Ruadhan, el taumaturgo de Lothra

San Ruadhan de Lothra, eremita. 15 de abril.

Ruadhan es uno de los llamados “Doce Apóstoles de Irlanda”. No se sabe mucho de él, y además, se cuentan muchas leyendas, pues vivió en el siglo VI y la primera “vita” que se escribió data del siglo XI. Según esta, era hijo de Fearghus Bearn, que lo entregó a San Finian de Clonard (5 de abril y 12 de diciembre) para que este le educara en su monasterio, que era una verdadero seminario de apóstoles.

Cuando se hizo un joven, se fue de eremita a Lotrha y eligió el hueco de un árbol para vivir, por lo que entraría dentro de la categoría de los santos dendritas. Aunque era morada habitual de un feroz jabalí, este mansamente le dejó servir a Dios en aquel sitio, buscándose otro árbol para morar. De este árbol el santo obtenía una savia con la que, al aplicarla, curaba todas las enfermedades. Casi todo lo que de él se cuenta son milagros con los que confirmaba su doctrina: En Ros Einne halló por revelación un tesoro que entregó a los pobres y sobrevivientes de la peste, sacó volando de un remolino a un barco que había quedado atrapado en aquel, sanó a la reina Cualu librándola de un coágulo de sangre que le impedía comer. Otra leyenda cuenta que, habiendo dado sus caballos a una familia pobre, salieron del bosque dos ciervos que tiraron del carro del santo hasta su destino.


Tuvo un enfrentamiento con el rey Diarmaid a cuenta de que este se incautó el monasterio que había fundado en Lotrha, y el santo le maldijo. En ese momento, treinta caballos grises salieron del río y pelearon con los caballos del rey, dejándolos muertos a los que no huyeron. El rey, arrepentido, pidió perdón y le cambió al santo su árbol por aquellos caballos milagrosos. El santo accedió, pero una vez que entró al monasterio, los caballos desaparecieron en el río. Además de estos prodigios, se narra que resucitó a varios muertos. Falleció en 584.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.
-“Lives of Irish Saints”. John Canon O'Hanlon. 


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jueves, 14 de abril de 2016

San Pedro González "Telmo".

San Pedro González Telmo, dominico. 14 de abril y 27 de abril (traslación de las reliquias).

Nació Pedro González en la bella Frómista, sin que se sepan datos de su familia y orígenes. Se calcula nació entre 1189 y 1193, según la edad de la muerte. La leyenda le pone hijo de padres nobles, cristianos fervorosos y piadosos, emparentados además con Alfonso VIII, pero es solo por rellenar lagunas. Según la leyenda, el santo fue enviado por sus padres a Palencia para estudiar bajo Dn. Raimundo, obispo de esta ciudad, y tío de Alfonso VIII, poniendo la leyenda a Pedro también como sobrino del obispo. Como fuese, lo que sí parece veraz, por otros casos, es que desde niño la familia le destinó a la carrera eclesiástica para colocarle. Ciertamente no está muy claro, pero parece que en realidad estudió sus último años de "Artes Liberales" bajo la protección de Dn. Tello, obispo amante del saber, las artes y el esplendor del culto. Allí fue compañero de estudios del príncipe y futuro rey San Fernando de Castilla (30 de mayo).

Este mismo obispo le nombró canónigo de la catedral, con un pingüe beneficio eclesiástico que le permitía vivir cómodamente. La leyenda le quiere acompañando a su mentor Dn. Tello al IV Concilio de Letrán, en 1215 y conociendo allí al gran Santo Domingo de Guzmán (4 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre, aparición de la imagen de "in Soriano"), aún canónigo de Osma y que igualmente acompañaba a su obispo. También le hace la leyenda estar presente en la batalla de las Navas de Tolosa, alentando a los soldados cristianos con su oración y prédica, basándose en que realmente el obispo Tello fue uno de los caudillos de dicha batalla. Pues entre leyenda e historia, hallamos al canónigo Pedro González que sin llevar una vida escandalosa, era dado a las vanidades del mundo, a los asuntos de este, bastante alejados de los asuntos de Dios. Así que "sin que arrastrase por el fango de los vicios su dignidad sacerdotal (…) fue abandonando las prácticas que mantienen vivo el sentimiento cristiano, (…) permanecía sordo a los llamamientos divinos que continuamente sonaban en sus oídos durante el rezo coral, concediendo al Creador una mínima parte de sus energías".

Conversión radical.
Vamos, que era un sacerdote tibio y que dedicaba al cuidado de su alma solo lo justo para evitar el pecado mortal. Su plan era vivir cómodamente, medrar en la carrera eclesiástica y no buscarse problemas. Pero el plan de Dios era otro, y se lo hizo ver a la manera de Dios, drásticamente: Quedó vacante el deanato de la catedral de Palencia y Dn. Tello movió hilos para que el papa Honorio III confirmara a su preferido para ser el Deán: su "sobrino" Pedro González, a quien Tello nombraba para el cargo con vistas a elegirle en vida como su sucesor en el obispado. Y Pedro, que era hombre apasionado de los caballos y tenía varios para su deleite, lleno de vanidad, quiso demostrar su poderío y personalidad. Mandó ensillar su mejor caballo y el día de Navidad, paseó elegantemente vestido por la ciudad, haciendo que el caballo ejecutase pasos complicados y piruetas, o que tomase gran velocidad en medio de una plaza llena de gente. Que se las gastaba bien el nuevo canónigo, vamos. Y Dios dijo "hasta aquí". Había llovido hacía poco y los barrizales estaban por todas partes de la ciudad, y llegando el flamante Deán a uno de los más sucios y fangosos, al hacer un movimiento complicado con el caballo, este le arrojó al fango en medio de la burla de todos los presentes. Al verse sucio, humillado y burlado de todos los que antes le temían o adulaban, su corazón se mudó del todo. Salió de la plaza llorando, de vergüenza y de penitencia, decepcionado del mundo y de sí mismo, de su gusto por la vanidad y el postureo. Y tal aborrecimiento del mundo le inundó, que decidió abandonarle del todo, para dedicarse por entero a Dios.

Religioso dominico.
Determinado en su conversión, se fue al recién fundado convento dominico de de San Pablo de Palencia, segunda fundación de la Orden de Predicadores en España y que la tradición pone fundado por el mismo santo Padre Domingo. No nos dice la leyenda a que edad entró en religión ni da dato alguno acerca de su noviciado, pero siendo ya presbítero y formado en teología, debió ser corto. Predicación, enseñanza, oración y misiones, era y es la vocación dominica a la que se entregó Pedro de lleno. Precisamente el convento de Palencia tenía un prestigioso colegio para formar a los estudiantes en varias materias. Allí acentuó sus conocimientos, se preparó en retórica y afianzó su formación teológica nuestro santo. Preparado para el trabajo apostólico, comenzó a ejercitar su ministerio en los pequeños pueblos de la comarca.

Poco a poco la fama de sus éxitos fue corriendo por el reino de Castilla, y llegó hasta el rey San Fernando, que por entonces preparaba su primera expedición contra los moros de Andalucía. Buscaba el rey un sacerdote santo y docto con quien dirigirse y confesarse, y halló en Pedro González (su antiguo compañero según la leyenda) a quien buscaba. Así que lo llevó a la expedición conquistadora de Córdoba. No solo al rey dirigió, predicó y confesó, sino que se entregó a combatir la lujuria y desenfrenos de los soldados, que hastiados de las campañas, buscaban en los placeres de la carne un desahogo. Exhortó, amenazó e impuso castigos, pero nada. Así que acudió al rey para hacerle ver su responsabilidad en aquello y que este hiciera valer su autoridad. Algunos, enfadados con el santo, pretendieron hacerle caer en lo mismo que combatía, y contrataron a una ramera, la cual una noche entró a la tienda del santo con  pretexto de confesarse, pero lo que hizo fue declararle su pasión por él. Y además, le conminó a pecar diciéndole que si así no lo hacían, ella inmediatamente moriría. Trató San Pedro González de disuadirla en vano, pero no queriendo que aquella alma se perdiese, tomó carbones encendidos, los extendió sobre su capa, y acostándose encima, invitó a la mujer a que yaciera junto a él. Esta, viendo aquel prodigio, huyó aterrorizada. Y los que lo habían planeado, que miraban desde lo secreto, quedaron confundidos y mudaron de vida.


San Telmo.
Iglesia del Pilar. Valencia.
Apostolado, ejemplos y milagros.
Terminada la campaña, Fray Pedro se lanzó a la evangelización de Castilla, Galicia, Asturias, León, y parte de Portugal. La tradición le hace fundador del convento de Guimaraes, y ser quien dio el hábito a San Gonzalo de Amarante (10 de enero). Además, los conventos de Córdoba, Sevilla y Jerez de la Frontera también le ponen de fundador, pero al menos en el último caso es imposible, pues se fundó 20 años luego de la muerte de Pedro. Se cree fue prior de los conventos de Santiago de Compostela y Rivadavia, donde sí que es cierto que vivió a intervalos, mientras misionaba en Galicia. Compostela fue testigo de un milagro al multiplicar vino, y de otro caso de tentación vencida con ingenio. En Castrillo se afana en la construcción de un puente sobre el río Miño, con la ayuda del rey San Fernando, que envía dinero y manda a autoridades civiles y eclesiásticas que le ayuden en esta labor. Y aquí realizó el portento más repetido en su icnografía: Escaseaban en el Miño los peces, pero cada vez que Fray Pedro y su compañero el Beato Pedro de las Marinas (12 de enero) acudían a la orilla del río, los peces saltaban a sus manos para ser su sustento. Luego pasó a Tuy, donde evangelizó toda aquella región e igualmente construyó un puente sobre el Miño en Ramallosa. En estos años conoció y fue amigo y se valió de la compañía del Beato Miguel González (8 de octubre), del Beato Pedro de las Marinas, que le asistió en su muerte, y de su provincial el Beato Gil de Santarém (16 de mayo).

Los sermones a la usanza escolástica solía citar la Escritura para apoyar lo que predicaba, desentrañando algún pasaje de la Biblia. Se citaban el parecer de los Padres de la Iglesia sobre el tema en cuestión. Y, por supuesto, se predicaba en latín clásico. Pero el predicador popular recurría más, además de la Biblia, a ejemplos de las vidas de santos, a comparaciones con casos cotidianos o hechos de la naturaleza, y sobre todo, predicaba en la lengua del lugar, que, en el caso del castellano y el portugués comienzan a desarrollarse precisamente en esta época. El sermón popular, más que al entendimiento, buscaba la adhesión de la voluntad y el corazón. La predicación del santo religioso al pueblo, según el estilo de la época sería ardorosa, a la par que sencilla, sin palabras complicadas y altos conceptos teológicos. Habiendo predicado en regiones abandonadas España, que adaptarse a la mentalidad de su auditorio. Aunque no se conservan textos suyos, por lo concurrido de sus sermones y las múltiples y sonadas conversiones que logró, puede decirse que eran efectivos y adaptados a su medio.

Además de la predicación era muy activo en el confesionario, dedicando largos ratos al ministerio de la Penitencia. La leyenda cuenta que no le bastaba con confesar a una persona, sino que hacía todo lo posible con reconciliar con Dios a toda la familia y amigos de dicha persona. Una nota característica de su labor apostólica son los milagros con los que Dios quiso probar su complacencia con el santo. Las leyendas cuentan muchísimos, como ya iré poniendo. Tuvo don de conciencias, pues en una ocasión en que iba a Bayona con Pedro de las Marinas y un seglar, se levantaron de la mesa sin probar bocado por ir a confesar a un moribundo. Nuestro santo iba delante, presuroso y separado de los otros dos; al llegar Portella de Arcela, Pedro de las Marinas y el seglar comenzaron a hablar entre ellos del hambre que tenían. Se detuvo el santo, regresó sobre sus pasos y ordenó al hermano de hábito que mirase detrás una roca que allí había. Miró el fraile y halló un mantel limpio y en él dos panes recién horneados, un cuenco de vino y dos vasos. Después que él y el seglar se satisficieron prosiguieron su camino, pero al poco trayecto, la curiosidad les hizo desandar lo andado, y mirando tras la roca, no encontraron nada de lo que habían dejado. Además de dominar los peces y no quemarse con los carbones, su milagro estrella era detener las tormentas, especialmente las marítimas.

Entrada en la Vida.
Los últimos días del santo fueron llenos de un intenso apostolado predicando, confesando, obrando milagros y recorriendo la diócesis de Tuy, último escenario de su misión. Estando en Ramallosa, mientras predicaba se levantó una furiosa tempestad, y la gente comenzó a irse, pero el Santo les dijo: "Estaos quietos, que Aquel al cual los vientos, los mares y la tierra veneran, y a cuya voluntad están sumisos, variará el curso de esta tormenta de modo que no dañará a ninguno de vosotros en cosa alguna", y extendió la mano. Al punto, se dividió la tormenta en dos partes, en tal forma que mientras la lluvia asolaba la comarca, el espacio ocupado por los oyentes de San Telmo permanecía soleado y seco. En el monasterio de Persecario, dijo al llegar: "Dos cosas tengo que comunicaros, queridos hermanos: la primera, que ha sido revelado esta noche a mi socio, que muchos de vosotros venís de lugares alejados y que, entre los que aquí están, muchos son muchos enfermos y muchos ancianos. En nombre de Dios digo que en adelante ningún enfermo, ningún anciano venga en pos de mí, ni escuche mis sermones sino cuando por la voluntad divina yo predique cerca de su casa. La segunda nueva que voy a comunicaros es la de que se acerca el término de mis días y no he de predicar más en este lugar. Por ello os suplico que, cuando oigáis anunciar mi muerte, dirijáis a Dios alguna oración por mi alma, pues tengo que responder ante El de algunos años que pasé descuidadamente".

Después de esta profecía,  fue a Tuy, donde predicó toda la Semana Santa. La leyenda recuerda que así como el Cristo bajó de Betania a Jerusalén en la última semana de su vida y todos los días de ella iba al templo a predicar, del mismo modo bajó San Pedro desde Persecario a Tuy, y allí adoctrinó al pueblo por última vez en vida. Pasada la solemnidad de Pascua, que celebró con especial regocijo, comenzó a manifestarse la enfermedad, que fue creciendo rápidamente. Extrañando a sus hermanos, quiso ir a morir a Compostela, pero no se le podía trasladar sin peligro. Cuando se esperaba lo peor, se repuso y con Pedro de las Marinas dejó Persecario y se fue a Compostela, en cuyo convento quería morir. Pero no lo quiso Dios, el cual por medio de una revelación le hizo saber que le quería en Tuy. Así que Pedro dijo a su compañero: "Hijo querido, desde ahora conozco que es voluntad de Dios que volvamos a Tuy, donde nos separaremos para siempre dentro de muy pocos días". Volvieron a Tuy y allí se despidió del dueño de la casa en que vivía diciéndole: "Amigo querido, has de saber que dentro de pocos días he de morir, y que Dios, queriéndome recompensar, ha atendido mis súplicas, y por mí librará a esta ciudad de innumerables peligros. Sabrás también que a ti, como a mayor favorecedor mío, te espera más grande merced; y entre tanto recibe, como prenda de mi agradecimiento este ceñidor, que es lo único de lo que, como pobre, puedo disponer".

Se agravó San Pedro González, y por fin, luego de la Pascua de 1246, sin que se pueda precisar más exactamente la fecha, entregó su alma a Dios. Sus funerales fueron una apoteosis de fervor y devoción al humilde religioso. Autoridades y pueblo mezclados le rendían su homenaje y le pedían favores pues ya le consideraban en el cielo. Fue sepultado en el sitio ilustre de la catedral de Tuy, entre la puerta mayor de la catedral y la pared del coro. Allí estuvo hasta 1529, cuando se elevaron las reliquias y el sepulcro se distinguió entre los demás con una nueva lápida.

Culto, reliquias y patronatos.
Este sepulcro se convirtió en un manantial inagotable de milagros que durante siglos acrecieron la veneración al santo. Un aceite milagroso manaba del sepulcro y alcanzaba del santo numerosos milagros. De todos los prodigios obrados en su sepulcro el más llamativo fue uno que se comprobaba cada año con notarios y testigos: El obispo Dn. Lucas de Tuy, que presidió el entierro de San Telmo, quiso ser sepultado en la sepultura contigua a la del santo. Cuando murió el prelado en 1250 fue enterrado, pero como en ocasiones los devotos confundían las tumbas, se comenzó a observar como las tumbas se distanciaban cada vez más. Cada año se medía y se anotaban los cambios en la distancia.

En 1258 el Capítulo General de la Orden Predicadores solicitó por medio del General, el Beato Humberto de Romans (14 de julio) una relación de los prodigios que ocurrían por intercesión de fray Pedro González. Se habla de ciegos, leprosos, endemoniados, mudos, paralíticos, sordos, etc., todos sanados. Esta relación, que ciertamente puede ser tenida como el primer intento de investigación en vistas a la canonización, pasó a diversos conventos, con lo cual la vida y milagros del santo de Frómista pronto se conoció en la Orden y sus ámbitos.

El cuerpo del santo  se conserva en una urna de plata en el retablo de una capilla que se rededicó a su memoria en la catedral de Tuy. Su capa, báculo y el ceñidor antes mencionado igualmente se veneran en la catedral de Tuy. El dueño quiso donarlo, pero también quiso guardar un trozo, pero al tomar un cuchillo para partirlo, el arma voló de sus manos y le hirió, con lo cual lo donó entero. El 22 de enero de 1529 el obispo Dn. Diego de Avellaneda, hizo una traslación de las reliquias desde la primitiva tumba. El motivo es que la veneración de los fieles entorpecía el uso del coro en las celebraciones litúrgicas. Fue duro encontrar el cuerpo, estaba bajo tres laudas de mármol, que habían aprisionado la tierra, que apareció durísima. El cuerpo, totalmente en huesos, se trasladó a la capilla de los obispos y fue puesto en un arca de plata. El 27 de abril de 1579 el obispo D. Diego de Torquemada trasladó solemnemente las reliquias desde la capilla donde estaban hasta la capilla que él mismo dedicó al santo. Al pie del altar se enterró un arcón de madera con restos del primitivo ataúd y tierra de la sepultura.

Reliquia de San Telmo.
Catedral de Tuy.
El primer vestigio de culto litúrgico data de 1400, y se halla en un breviario de Tuy, donde le llama “Beatissimus”. En 1503 aparece la primera cofradía en su honor, en Guimaraes. A partir del siglo XVI el culto a San Pedro González gana auge, se extiende por España (todo el litoral cantábrico), Portugal y, claro, América. Sus portentos relacionados con las tormentas le hacen el santo de moda para ser invocado en las largas y peligrosas travesías al Nuevo Mundo. En 1551 y 1608 algunas diócesis instaron ante el papa y el rey para lograr la canonización del venerado religioso, pero nada se logró. En 1672 la Orden Dominica abrió un proceso que no logró cosa alguna. En 1728 se inició un proceso definitivo de confirmación de culto por la vía de culto inmemorial que obtuvo su objetivo: En 1741 Benedicto XIV expidió el decreto del reconocimiento del “cultus inmemorialis” de San Pedro González, canonizándole equivalentemente.

Es patrono de Tuy, donde el Domingo de la Octava de Pascua se celebraba una procesión en la cual el obispo portaba el báculo del santo, recubierto ya con plata y piedras preciosas. Es abogado de marinos, y contra los rayos, tormentas y naufragios. El origen de este potente patronato está en los diversos milagros ocurridos en las rías gallegas y en el mar o relacionados con marineros. Uno de ellos cuenta como el santo apareció en medio de un vendaval y protegió a un marino para que no cayera al agua. Otra leyenda dice que cuando había mal tiempo el santo aparecía delante de los barcos con una antorcha y les guiaba a puerto. Leyendas parecidas pueden leerse de Santa Catalina Thomàs (5 de abril y 31 de agosto, traslación de las reliquias) o de Santa María de Cervelló (19 de septiembre).
Este es el origen del nombre del llamado “fuego de San Telmo” o “luz de San Telmo”, que puede observarse entre los mástiles cuando hay tormentas eléctricas. Curiosamente, si para los españoles era de buena suerte verlas, para los antiguos había sido todo lo contrario, pues eran signo de mal agüero.

A estas alturas, cabe preguntarse, ¿por qué “Telmo”?. Este sobrenombre, que ha llegado a sustituir el nombre, pues se le llama “San Telmo” directamente tiene origen en su patronato sobre los marineros y en un error fonético con el mártir San Erasmo (2 de diciembre), San Elmo para el norte de Europa, y que era patrono de marinos desde mucho antes. La cercanía geográfica de Galicia con Inglaterra, el intercambio entre marineros y la devoción a Saint Elm y a San Pedro González al mismo tiempo, le dio al santo español el sobre nombre de “Telmo”. Ya vemos que los anglicismos vienen de lejos.


Fuentes:
-“Santo Domingo de Guzmán: predicador del evangelio”. FR. TOMÁS DE BUSTOS. O.P. Salamanca, 2000.
-“Sacro Diario Dominicano”. FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-“Santos, Bienaventurados, Venerables de la Orden de los Predicadores”. Volumen Primero. FR. PAULINO ALVAREZ. O.P. Almería, 1919.


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