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jueves, 1 de septiembre de 2016

Dios es amor... y no es amado.

Santa Teresa Margarita Redi, virgen carmelita. 1 de septiembre. 


Niñez.
Nació Ana María en Arezzo, el 15 de julio de 1747 en la célebre familia Redi. Fue bautizada por su tío al día siguiente, festividad de la Virgen del Carmen. Era la segunda de una familia numerosa, pues llegaron a ser trece hermanos, aunque algunos murieron pronto. Debido a la poca salud de su madre, Margarita fue una segunda madre para sus hermanitos. La piedad en la casa de los Redi era cosa cotidiana, por ello no es de extrañar que la pequeña con solo tres años se gozara en rezar el Avemaría y que a los seis ya se hubiera propuesto ser santa, para lo cual oraba constantemente. "Dios es amor", fue la frase bíblica que marcó para siempre su espiritualidad: Amar a Dios, hacerle amar y amar a los demás como Dios. Diariamente visitaba la iglesia, oraba y a los siete años se confesó por primera vez, por extraño privilegio, pues no era lo común hasta los doce o trece, cuando se comulgaba por primera vez. 

Internado.
A los nueve años la internaron con las benedictinas de Florencia, para que se educara en la piedad, letras, labores, artes, etc. Era despierta, obediente, laboriosa y por supuesto, muy piadosa. Era el ángel de las religiosas, que la querían muchísimo. Y por esto, le permitieron adelantar su primera comunión, que recibió el 15 de agosto de 1757, con gran alegría propia y de su familia. Si ya antes era devota, ahora lo sería más, alimentada con la Eucaristía, aunque no fuera con la frecuencia que ella deseara. Por esta época su vocación religiosa se fue haciendo patente, hallando en la reciente devoción al Sagrado Corazón de Jesús la fuente y culmen de sus aspiraciones de amor. Al Corazón de Cristo se confió y tomó de modelo, entregándose completamente. En los años de internado avanzó tanto en las virtudes, que su confesor y director, el P. Pedro Pellegrini, le autorizó a comulgar todas los domingos y fiestas, "privilegio" solo permitido a algunas religiosas. 

Carmelita.
A los 16 años las niñas habían de volver a su casa a prepararse al matrimonio (algunos ya concertados), o dedicarse en soltería a cuidar de padres o parientes, o también ingresar en un convento. Las opciones no eran muchas. Ana María quería ser religiosa, pero la vida benedictina solo la admiraba, pero no la llamaba. No conocía de otras monjas, por lo cual, como solía hacer, se confió al Corazón de Cristo. Ocurrió que una amiga suya, María Tedesci, la visitó en el internado para despedirse, porque se iba al Carmelo. Cuando la joven se fue, Ana María oyó una voz que le dijo: "Soy Teresa de Jesús y te quiero entre mis hijas". Quedó sorprendida, y estando en oración, tuvo la misma locución interior. Lo confió a su director, el cual la alentó a ello, arregló las cosas, y propició su entrada en "el palomarcico" descalzo de Florencia a 1 de septiembre de 1764, unos meses luego de su salida del internado.

Apenas entró al postulantado, sufrió de un abceso mal cuidado en la rodilla, que casi la deja lisiada. Tuvo que sufrir una dolorosa cura de raspado del hueso, abriéndole las carnes, que soportó con entereza y dando ejemplo de paciencia y resignación. Tomó el hábito el 11 de marzo de 1765, con el nombre de Teresa Margarita del Sagrado Corazón, su gran devoción y fortaleza. Y mucho que la necesitó en el noviciado, pues su primer oficio fue cuidar de las monjas ancianas, la mayoría, pues este Carmelo era pobre y con pocas vocaciones jóvenes: 13 religiosas como mandaban las constituciones, y nueve de ellas ancianas o enfermas. Muchas noches pasó en vela cuidando a las más ancianas, lo que no evitaba que al día siguiente cumpliera estrictamente con los horarios de coro y trabajo. Además, le encomendaron varios oficios, como portera, cocinera… Tantos oficios "bajos", que llegó a creer que su vocación era ser "freila", o sea, monja lega y no de coro.

Profesó sus votos el 12 de marzo de 1766, como monja de coro, asignándole el oficio de sacristana además continuar como enfermera. Para poder cumplir sus devociones y penitencias, robaba tiempo al sueño y se las agenciaba para penitenciarse a la par que descansaba: dormía con la ventana abierta en invierno, se tendía sobre el suelo, dormía con el cilicio puesto, etc. Su caridad era inmensa, siempre dispuesta, siempre sonriente, siempre obediente.

"El amor no es amado".
En julio de 1768 tuvo un éxtasis al oír las palabras de la carta de San Juan: "Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor". (1 Jn 4, 8), reviviendo toda su mística del amor de Dios. Desde entonces, como su coterránea Santa María Magdalena de Pazzi (25 de mayo) vivió en un constante padecer porque las almas no sabían del amor divino, ni le correspondían. Escribirá: "Le digo de manera muy confidencial que me encuentro muy dolorida porque no correspondo como debiera a las exigencias del amor de Dios; me siento reprochada por mi Soberano Bien y soy muy sensible al menor movimiento contrario al amor y al conocimiento de Aquel que me ama. No sé que hacer, ni interior ni exteriormente para impulsar aún más mi amor y no se puede usted imaginar lo terrible que es vivir sin amor cuando en realidad, se está ardiendo en deseos de Él. Esto es una tortura para mí y, por mucho que me esfuerzo, lo veo tan poco que temo que Dios esté disgustado conmigo."

Este padecer por no amar a Dios como Él ha de ser amado es un "paso" o "grado" en la escala que muchos místicos suben en busca de la unión con Dios. Consciencia de ese amor es lo primero, búsqueda y manifestación es lo segundo y lo tercero, constatación de la nada que se es. Es el momento donde puede venir la tentación de abandonar, la depresión o la llamada melancolía. Los escrúpulos y la confusión se hacen presentes. Pero la fe permanece y es esta la luz que les guía en esa noche oscura. Una buena dirección espiritual fue calmando el alma de Teresa Margarita que, aún sabiéndose nada, siguió lanzándose al infinito amor del Corazón de Jesús. Y esta fase fue previa a la de su unión con Cristo en matrimonio espiritual, fenómeno místico del que ya he hablado en otras ocasiones. Los estudiosos de la mística carmelitana coinciden en que Teresa Margarita vivió esa unión definitiva con Cristo, manifestada en ella con la vivencia íntegra del "Dios es amor" bíblico.

Final e inicio.
En 1770 tuvo la inspiración de que su unión esponsal con Cristo llegaría a su culmen pronto, de que la "tela del dulce encuentro" pronto se rompería. El 4 de marzo hizo confesión general y recibió la comunión con especial devoción. El 6 de marzo cayó desplomada en el claustro mientras iba a su celda, con motivo de un terrible dolor abdominal. El médico diagnosticó un "cólico doloroso, pero sin peligro para la vida". Pasó la noche sola, en vela y soportando un dolor terrible. Al día siguiente sus órganos dejaron de funcionar, se le practicó una sangría y la sangre brotó casi coagulada. Solo decía "Jesús, María". No era un cólico, era una peritonitis que, al no ser diagnosticada correctamente, se la llevó al cielo en menos de 24 horas, el 7 de marzo de 1770, con veinticuatro años. 


Cuerpo incorrupto de
Santa Teresa Margarita Redi.
La peritonitis ocasionó una descomposición prematura del cuerpo, por lo que las monjas pensaron enterrarla sin más, pero al final la dejaron los tres días acostumbrados, para organizar bien los funerales de una religiosa tan ejemplar. Y ocurrió lo inesperado, según avanzaban los días, el cuerpo fue cambiando, deshaciendo la corrupción, retomando color y suavidad, desapareciendo el terrible olor que despedía. Tanto así, que el 10 de marzo, parecía que estaba dormida. Luego de los servicios fúnebres, fue sepultada en el cementerio de la comunidad.


La Gloria.
En 1783 el cuerpo fue exhumado, para iniciar el proceso de canonización, pues la fama de santidad y los milagros ocurridos por su intercesión ya lo demandaban. Se halló el cadáver totalmente flexible, lívido y sin corrupción aparente, lo que fue certificado por varios médicos, como siempre. Fue puesto en una caja de plomo y madera, y llevada a la iglesia conventual, donde estuvo hasta 1929, cuando fue beatificada por Pío XI, en 9 de junio. Entonces se puso el cuerpo en una urna de cristal donde puede venerarse actualmente. Fue canonizada el 13 de marzo de 1934 por el mismo Pío XI.

Fuente:
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 9. Editorial Edibesa, 2001.


A 1 de septiembre además se celebra a  
San Gil, abad
Santa Verena, virgen.

lunes, 29 de agosto de 2016

Siete grados, solo un Amor.

Pregunta: Buen día, Me pueden orientar en donde obtener información sobre la beata Beatriz de Nazaret y su obra los siete modos del amor divino, por favor?

Respuesta: Intentaré hacer lo que pueda, porque resumir temas sobre mística es algo complicado. Primero me gustaría una reseña sobre la vida de esta beata, llamada santa en ocasiones, y luego adentrarme en su obra.

Beatriz como iluminadora.
Beata Beatriz de Nazaret, virgen cisterciense, mística. 29 de agosto.

Nació sobre 1200, y su padre fue el Beato Bartolomé de Tienen (24 de agosto), a quien la leyenda hace amigo de San Arnik de Averbodes (17 de marzo). Su madre se llamó Gertrudis, ambos emparentados y pertenecientes a la prestigiosa familia Tirlemont. Beatriz nació en 1200 y fue la última de los seis hijos, cuatro hermanas y dos hermanos, todos beatos cistercienses, entre ellos la Beata Sibila de Aywières (9 de octubre). Siendo muy pequeña murió su madre y el padre internó a sus niños y niñas en monasterios para ser educados. Beatriz y sus hermanas fueron a las beguinas de Zoutleeuw, un sitio de gran actividad espiritual e intelectual de la sociedad e Iglesia flamenca. De ahí pasó, con 10 años, a la abadía benedictina de Florivall, donde profesó teniendo 16 años, en la Pascua de 1216. En 1218 este monasterio se pasó a la reforma del Císter. Con poco tiempo de profesa, fue enviada por la abadesa a la abadía de Rameé, para que se perfeccionase en el arte del copiado de libros, la miniatura y la caligrafía. Allí se instruyó con la Beata Ida de Lovaina (13 de abril), otra importante mística cisterciense, y una vez dominadas estas artes, la enviaron a ejecutarlas y enseñarlas a la abadía de Oplinter, donde vivió 14 años. 

Fue una mujer muy culta, versada en latín, artes, música, poesía, Sagrada Escritura, Santos Padres, etc. Fue devotísima de la Santísima Trinidad. Escribió varios tratados espirituales, perdidos la mayoría. Tuvo varias gracias místicas, principalmente la de la Trasverberación del corazón, que ella misma narra: "Tras permanecer en paz de corazón y dulzura de la mente, al irrumpir el canto del Aleluya, el Señor de eterna misericordia atravesó de pronto mi alma con el fuego de su amor con una lanza ardiente, y con la gran fuerza de la embestida me penetró con una espada llameante".

En 1235 su padre funda el monasterio de Santa María de Nazaret, en Lieja (y aún fundaría otros dos más), donde en 1236 va Beatriz como priora, para serlo durante 34 años, hasta que murió en 1269. Al morir fue enterrada en el mismo monasterio, donde se veneraron sus reliquias hasta que hubo que esconderlas en el siglo XVI, por los ataques de los calvinistas y nunca más se hallaron.

Su obra.
Su principal legado a la mística universal son los "Siete Grados del Amor", una obra que solo fue publicada en 1895 y no le fue atribuida ya sin dudas hasta 1925, luego de siglos de investigaciones. Hasta entonces se dudaba si habría sido de su autoría, siendo que solía atribuirse a la Beata Hadewych de Flandes (15 de diciembre). Es esta una obra en prosa y poesía que trata del deseo de Dios, expresado desde los deseos más rudimentarios y sencillos hasta los más sublimes y elevados, siendo todos por inspiración del mismo Dios. Es una composición que gira en torno al deseo-inspiración por la salvación y la posesión de Dios en el alma. Es como un "juego" entre el deseo humano y las inspiraciones por parte de Dios, siendo este el primer y último protagonista del encuentro.

LOS SIETE GRADOS.

1. Deseo activo de amor: 
Es un deseo que parte del corazón humano y sus necesidades de amar y ser amado. Es un deseo permanente, que no cesa nunca y es el eje de todos los grados. A veces no se reconoce y si no se dirige a Dios y es iluminado por Dios, puede confundir, perderse en las criaturas y si no es encaminado, puede desembocar en afectos desordenados, aficiones, amistades impropias, y claro, en el pecado de la lujuria. Por eso el alma ansía la pureza, se cuida de los afectos y constantemente busca la presencia de Dios. 

2. Gratuidad del amor:  
Reconocimiento de la gratuidad del amor divino, de su permanencia y sobrenaturalidad. En el alma implica la renuncia a la utilidad del amor, es servicio. La instrumentalización del amor queda excluida, el básico deseo de amor se vive con serenidad y se dirige a Dios y por ende, a los demás, por pura gratuidad.

San Agustín muestra su
corazón trasverberado
a Beatriz.
3. Dolor por no corresponder al Amor:  
Una vez integrados el deseo de amor y el reconocimiento de la gratuidad de este, el alma toma conciencia de no poder corresponder al amor de Dios sin reservas. Entra la insatisfacción y la tentación de abandonar, de no poder saldar "la deuda". Todas las obras y oraciones parecen pocas. Se padece un “infierno” de purgación de deseos y afectos, porque no se puede corresponder a ese amor. Es un paso importantísimo, porque en él se continúa por el camino emprendido o se abandona. Dios está actuando en esta purificación. La "solución" es abandonarse completamente al Señor, tomar el deseo de amar y entregarlo totalmente a Cristo, teniendo en cuenta que ese amor que se quiere corresponder con entrega, es en primer lugar una acción de Dios. Es Él el primer amante. 

4 y 5. Consuelo y aflicción: 
Se da una paradoja entre el desborde de amor que siente el alma y su incapacidad para recibirlo y darlo. La imagen usada es la de una copa: Siempre es la misma, pero el amor que recibe es cada vez más, hasta que se desborda y la sobrepasa, desbordando el amor más allá de los primeros deseos. Así, llena de amor todo divino, el alma está santificada, las potencias del alma (memoria, entendimiento y voluntad) están transformadas y aunque no pierden sus características humanas, el amor las subyuga, sumerge, inunda. En resumen: cristifica, o sea, el alma siente con los sentimientos de Cristo. Esta unión tempestuosa y delicada hace al alma estallar de amor. Se anonada, todo en el mundo le parece poca cosa y solo quiere saber de Dios. 

Es el momento de esa "herida" que Dios hace en el alma cristificada, expresada en el fenómeno místico de la Transverberación (leer sobre este fenómeno aquí). Es gozo y dolor juntos. Es una caridad que impele a salir, a hablar de Dios, a llevarle a todas las almas, para que todas las almas le amen y gocen de esta dulzura del amor divino. Son los gritos "el amor no es amado", de Santa María Magdalena de Pazzi, el suspiro "muero porque no muero" de Santa Teresa, o la constatación de la "regalada llaga" de San Juan de la Cruz, siglos más tarde.

6 y 7. Reposo del alma y unión total: 
El alma está liviana, desasida y en paz. Beatriz usa la imagen de la mujer que una vez hechas sus tareas, se sienta a descansar con la tranquilidad de que todo está terminado. Es un tiempo nuevo en la relación Dios-alma. Ya no hay deseo, pues ya se posee a Dios, es decir, el deseo permanece (pues Dios no violenta a nadie), pero está purificado y no se padece por tenerle pues ya se vive en Él. Esta unión se conoce como matrimonio espiritual, y consiste en que Cristo y el alma forman una unión indisoluble. Aunque seres diferentes, son uno en la acción y en el sentir, y esto por acción de Cristo, el cual desde el primer grado ha ido entrando en el alma, y esta se ha ido dejando penetrar por él. Finalmente consuman la unión, que los todos los místicos describen bellamente. Baste este texto de Santa Teresa para describirlo: 
"...es [esta unión] como si cayendo agua del cielo en un río o fuente, adonde queda hecho todo agua, que no podrán ya dividir ni apartar cual es el agua del río, o lo que cayó del cielo; o como si un arroyico pequeño entra en la mar, no habrá remedio de apartarse; o como si en una pieza estuviesen dos ventanas por donde entrase gran luz; aunque entra dividida se hace todo una luz. Quizá es esto lo que dice San Pablo: El que se arrima y allega a Dios, hácese un espíritu con El, tocando este soberano matrimonio, que presupone haberse llegado Su Majestad al alma por unión. Y también dice: 'Mihi vivere Chistus est, mori lucrum'; así me parece puede decir aquí el alma, porque es adonde la mariposilla que hemos dicho [el alma], muere y con grandísimo gozo, porque su vida es ya Cristo." (7 Moradas 2, 4, 5).

Además, se entra en la visión beatífica, que en el caso de Beatriz, incluye muchas visiones de la Santísima Virgen, ángeles y santos, goce del cielo, anonadamiento en Dios, etc.

Como vemos, tanto Beatriz de Nazaret, como otros místicos y pienso en Santa Ángela de Foligno (4 de enero), o en la escuela carmelitana, describen este tránsito con semejantes palabras, que siempre son pocas para describir lo que está ocurriendo y que solo los agraciados alcanzan. AMDG.


Fuentes:
-“La mirada interior: Escritoras místicas y visionarias en la Edad Media”. VICTORIA CIRLOT y BLANCA GARÍ. Ediciones Siruela. Madrid, 2008.
-“Prophets in Their Own Country: Living Saints and the Making of Sainthood in later Middle Age”. AVIAD M. KLEINBERG. Chicago, 1992.
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Los siete modos de amor de Beatriz de Nazareth. Caleidoscopio estético-místico del deseo de Dios". CECILIA INÉS AVENATTI DE PALUMBO. Revista Teología Tomo XLVII. Nº 104. Abril 2011.


A 29 de agosto además se celebra la 
Segunda Invención de la cabeza de San Juan Bautista
San Sebbi de Essex, rey.

martes, 9 de agosto de 2016

Santos Amor y Viator.

Santos Amor y Viator de Franche-Compté, mártires. 9 de agosto.
"Augusti V idus, in suburbio Lvgdunensi, natalis sanctorum martyrum Amoris et Viatoris".

Esta escueta entrada del Martirologio de Lyon es lo único cierto que podemos saber de estos mártires: Que padecieron el martirio en Lyon el 9 de agosto de un año incierto.

Pero esta escasez de datos no supone para nada que ambos santos no hayan gozado y aún, de culto y devoción. En el Jura, en Franche-Compté, se veneran sus reliquias desde tiempos inmemoriales en un pueblo llamado St-Amour, antes Vincia. Según la tradición local, las reliquias las llevó a la ciudad el rey San Gontran I de Borgoña (28 de enero) en el siglo VI, construyendo para ellas una iglesia a la memoria de ambos santos. Es curioso cómo no será hasta el siglo XVI cuando se comienza a propagar que ambos santos eran soldados de la Legión Tebana (22 de septiembre), que estaban ausentes en el momento del martirio de sus compañeros. Algunos martirologios franceses les ponen como compañeros de Santos Alejandro y Epidopio de Lyon (24 de abril).

Tuvieron una poderosa cofradía y cada año una procesión se celebraba el último domingo de agosto. En el siglo XIX, luego de la Revolución, cuando la vida religiosa decayó, esta costumbre se perdió, pero se mantiene hasta hoy la tradición de rezar todos los viernes la misa del "Común de Mártires". Los Bollandistas los mencionan a 9 de agosto: "En Franche-Compté, Santos Amor y Viator, mártires, que se cree fueron oficiales de la famosa legión tebana, pero cuya vida es poco conocida. La pequeña ciudad de Saint-Amour (Jura) se enorgullece de estar en posesión de las reliquias de estos santos mártires". Y como única referencia, publican una carta enviada por la parroquia, fechada a 1 de abril de 1734.


Fuente:
-"Vie des saints de Franche-Comté". Tomo 4. Besançon, 1856.


A 9 de agosto además se celebra a 
San Román de Roma, mártir.
San Ernée de Celciacum, abad

martes, 15 de diciembre de 2015

Hadewych, o el furor de Amor.

Beata Hadewych de Flandes, mística. 15 de diciembre.

Hadewych nació en el siglo XIII, en un lugar indeterminado de Flandes entre Bélgica y Holanda, y por su cultura y piedad temprana puede afirmarse que creció en una familia acomodada, culta y cristiana de veras. Unos dicen que en Amberes, pero no se puede demostrar. Pocos datos fiables de su vida se conocen, a lo mucho, de su época. Y, claro, de su obra escrita. Se sabe fue una escritora prolífica, aunque no se conserven muchas de sus obras, y casi ninguna original, sino a través de copistas que las distribuían. Conocía latín, griego, francés, música, teología, Escrituras, Santos Padres, etc. Entre las posturas extremas del racionalismo en Pedro Abelardo y la intuición empírica de San Bernardo (20 de agosto), Hadewych se sitúa en medio, reuniendo razón y amor en un punto: la caridad efectiva, la práctica del amor de Cristo, que sana al alma propia y la ajena. Esta caridad galopante a la par manifiesta al mundo ese amor en obras reales, que elevan a la persona que ama y al que recibe el amor:
...mi razón iluminada me ha hecho ver, desde que Dios se manifestó en ella, todo lo que faltaba a mi perfección y también a la de los demás, y en cuanto se despertó su mirada, ella me indicó y guió al lugar donde yo gozaría de mi amado y alcanzaría la unidad, después de una superación digna de él. Este lugar del amor que mi razón iluminada me enseñaba estaba tan lejos y por encima del humano sentir que - de eso tuve la certeza - ya no debía alegrarme o sentir pena por cosa alguna, grande o pequeña. Mi única satidfacción sería pensar que siendo yo humana experimentaba el amor en un corazón amante y que, siendo Dios tan grande, yo con abstenerme de toda satisfacción podía con mi humanidad alcanzar la divinidad. (...) He convivido, sin embargo, con los hombres en toda clase de servicios y obras. En todas sus necesidades me encontraron a su lado y comprobaron mi disponibilidad".

Sus obras se suscriben a sus experiencias místicas, las cuales explica descriptivamente, o pone en canciones o poemas. También se conservan treinta y una cartas, casi todas dirigidas a otras mujeres espirituales que buscaban la perfección en Cristo, a las que, sin embargo, no nombra y que han pasado al olvido. Da consejos para la vida espiritual, anima, reprocha, pero sobre todo se nota que ama a sus destinatarias, y todos los textos rezuman a Jesucristo. Algunas de estas cartas son también rimadas, las más íntimas. Esquematizan la doctrina, consejos, experiencias místicas en estrofas sencillas. Es un trabajo didáctico, pues la intención es que el destinatario se quede con el verso que resume la carta. Algunos tal vez ni podrían leer, otros podrían memorizar y copiar. Es un método muy personal y seguido por místicos de gran valía, como San Juan de la Cruz (14 de diciembre y 24 de noviembre), por ejemplo, el cual compone canciones llenas de símbolos, imágenes y de fácil memorización, que apoyan su enseñanza espiritual.

Por otro lado, sus poemas tienen una tendencia igualmente seguida por almas espirituales y pedagogas de lo divino: asimilar los versos espirituales con melodías populares y muy conocidas de la época. Es un medio sencillo y efectivo de que lleguen a calar en los destinatarios. Lo harían también, entre otros, Santa Teresa (15 de octubre y 26 de agosto, la Trasverberación) y Santa Teresita (1 de octubre). En el caso de nuestra beata incluso han sido interpretados en épocas actuales actualmente con instrumentos musicales semejantes a los medievales. Además, Hadewych se sirve de representaciones del amor “mundano”, la naturaleza, la alegría del amor esponsal, siempre referidos a Cristo. Y un tema es recurrente: Cristo languidece por amor y anhela al alma, mientras que el alma, que suspira por el Amado, no le halla hasta que se purga de otros afectos y distracciones, aunque esta espera es ya amor, según Hadewych. Una vez unidos, nada los separa ya. Sus visiones igualmente están cargadas de símbolos e imágenes impactantes, que recuerdan al Apocalipsis, el bíblico y otros semejantes. Algunas aluden a la gloria de los santos, locuciones de estos y sobre todo de Jesús.

Esta obra mística está principalmente dirigidas a religiosas, por lo que en cierta época se pensó había sido monja, incluso abadesa de alguno de los prestigiosos monasterios de Brabante. Pero los mejores historiadores concluyen que, si acaso, fue una beguina en Bruselas. Su espíritu libre, forma de escribir y trato íntimo con Cristo, sugieren más la espiritualidad beguina, más propia y femenina que las de los monasterios, donde los prelados metían de vez en cuando las narices. Sus vivencias, datos, comparaciones y alusiones místicas sugieren que viajaba y que no vivía en un sitio fijo y encerrado como un monasterio. Además, su papel defensor del beguinato frente a la Inquisición, que las consideraba herejes, la revela como defensora de este movimiento que, si bien no profesó (no sabemos), al menos sí lo conoció y protegió con sus escritos. Incluso si no hubiera sido una de ellas, fue una de sus líderes en cuanto a la defensa de tan peculiar status en la Iglesia. Con respecto a su vida, en una carta dice:
"Yo por mi parte he compartido muy poco del modo de los hombres en el comer, el beber y el dormir. No he querido ataviarme con sus vestidos, sus colores y sus adornos. Tampoco he buscado para satisfacción mía cosa alguna de las que alegran el corazón humano, ni de ellas recibí contento; solamente en cortos momentos, ha sido mi felicidad la experiencia del amor que todo lo supera”.

No se sabe cuando entró en la gloria, pero los más, señalan el 1 de junio de 1248. Nunca fue beatificada ni canonizada, pero la iglesia holandesa la veneraba y la incluyó en su martirologio, a 15 de diciembre. Y cosa curiosa, a causa de la persecución protestante, a pesar de ser una mística tan interesante no fue hasta el siglo XX en que fue redescubierta y puesta en valor su figura y obra. En la iglesia de San Bavón de Haarlem aparece en una curiosa iconografía: con un árbol del revés, simbolizando su alma, que tiene sus raíces (punto de nutrición de los árboles) vueltas hacia Dios. Es en Él donde se halla todo el origen y sentido de su vida.

Y para terminar, un fragmento de su “Poema estrófico” número 28.


Detalle de su lápida sepulcral.
"El furor de amor
es rico feudo;
el que lo reconoce
no pedirá nada más a Amor:
puede unir opuestos,
invertir el sentido.
Estoy diciendo la verdad
El furor de amor hace amargo lo dulce,
extraño al pariente,
y del menor hace el mayor.

El furor de amor hace lo fuerte débil
y sana al enfermo,
hace de cojear al firme
y cura al que está herido,
instruye al ignorante.
Acerca del ancho camino
en el que muchos se pierden.
Enseña todo
cuando puede aprenderse
en la alta escuela de Amor.

En la alta escuela de Amor
se aprende el furor de amor."


Fuente:
-"La mirada interior: Escritoras místicas y visionarias en la Edad Media". VICTORIA CIRLOT y BLANCA GARÍ. Ediciones Siruela. Madrid, 2008.


A 15 de diciembre además se celebra a
San Mesmin de Micy, abad

miércoles, 7 de octubre de 2015

Santos Sergio y Baco, amantes, ¿y qué?

Pregunta: Gracias por tu trabajo y lo que nos aportas como iglesia. Tengo una duda curiosa y un poco controversial para algunos. ¿Verdaderamente san Segio y Baco fueron pareja? Nicaragua.

Respuesta: Gracias por tu lectura y seguimiento, de veras. A tu primera pregunta sobre si fueron pareja, pues te digo claramente que no, y luego lo aclaro. Primero veamos un poco de su historia y culto.

Santos Sergio y Baco, soldados mártires. 1 (Sergio) y 7 de octubre (ambos, en la Iglesia romana), y 20 de octubre (ambos), 9 de diciembre y 21 de agosto (Iglesia Siria).

Vida, martirio y culto.
Pues según unas actas griegas, tardías y que vienen a responder esta interrogante que el mismo culto motivaría, estos santos eran dos oficiales de alto rango del emperador Maximiano. Dicen las actas que en una ocasión el emperador fue al templo de Júpiter a sacrificar al dios con todo sus oficiales y guardia personal, y vio como dos de sus oficiales, Sergio y Baco, se quedaban fuera del templo. Mandándoles a adorar a Júpiter pero los dos santos se negaron. Entonces Maximiano mandó les degradasen, los vistiesen de mujer y los exhibiesen por las calles de la ciudad para escarnecerlos públicamente. Fueron enviados a Antíoco,  gobernador de Augusta Euphratorum. Ante el gobernador fueron azotados cruelmente para que renegaran de Cristo. Baco murió producto de los azotes, y su cuerpo fue abandonado, pero unos cristianos piadosos lo recogieron y lo enterraron cristianamente en una cueva cercana. Sergio le sobrevivió a otro tormento: ponerse botas de hierro con clavos en las suelas que le atravesaron los pies, y de esta manera ir andando hasta Rasafa. Luego de esto fue decapitado e igualmente enterrado en el mismo lugar. Llegada la paz para la Iglesia, se levantó un oratorio en su memoria, que posteriormente se convertiría en una gran basílica.

Su culto consta desde el siglo V, aunque sería anterior, pues en 431 la iglesia sobre la tumba de Sergio, en Rasafa hubo de ser restaurada, así que ya tendría tiempo de elevada y por tanto el culto sólido. El historiador sirio Evagrio, que vivió en la segunda mitad del siglo VI describe la tumba y altar de esta iglesia como una maravilla realizada en plata. Tal vez serían relieves o placas de este metal que cubrían la primitiva tumba. En estas mismas fechas, Justiniano y Teodora donarían a la iglesia una cruz de oro, en honor a los mártires. Cruz que sería robada por los persas y recuperada pronto. Son estos pocos detalles, pero suficientes para intuir un culto conocido y profundo lo menos desde el siglo IV. En Roma igualmente tuvieron su iglesia desde muy pronto, embellecida por Gregorio III.

En el sitio de la sepultura de Baco igualmente se construiría una bella basílica en el siglo V, construida por San Alejandro de Gerápolis (7 de mayo), y que daría lugar a la ciudad nominada Sergiópolis por Justiniano. Testimonio da San Gregorio de Tours (17 de noviembre). Reliquias de ambos santos fueron donadas (o inventadas) durante siglos, sobre todo a Grecia e Italia. Algunas se concentraron después de las Cruzadas, robadas o compradas a vendedores inescrupulosos.


Los erastai, evolución del término. 
En cuanto a lo segundo, si fueron pareja, la cosa es de risa, pues los que así lo proclaman no aportan ni una sola prueba, ni dicen de donde lo sacan. Dicen “las actas” una y otra vez, sin decir a que Actas se refieren. ¿A las primitivas? A las de Simeón Metafrastre, que son las más antiguas y conocidas, retomadas por La Vorágine, no se refieren, porque los Bollandistas la traen en su “Analecta”, y no aparece ese término, ni en latín ni en griego. Nadie aporta nada, por lo cual fácilmente puede ser una invención. Pero vamos a suponer que efectivamente, en algunas Actas se emplee el término “ερασταί” (erastai). Palabra que los defensores de la fornicación “sergibaquiana” traducen como amantes, simplemente. Pero yerran por malicia y, los más, por ignorancia, por repetirse unos a otros.

El término ερασταί (erastai), es el plural de εραστές (amante), pero este es un término utilizado en el griego antiguo para referirse a la relación pedófila de un adulto con un jovencito, teniendo que darse en dicha relación un εραστές (erastes) y un ερωμένο (eromenos). Es cierto que son palabras referidas a un contexto de relación homosexual, pero el caso es que nunca podría usarse el plural ερασταί (erastai) para definir una relación de pareja, de amantes o esposos. Los εραστές-ερωμένο (erastes)-(eromenos) no son ερασταί (erastai) entre sí, porque este plural alude a una igualdad entre las dos personas en la relación que mantengan. Pero entonces, ¿a qué se refiere que dos santos sean llamados ερασταί (erastai)?, (suponiendo siempre que sea verdad que Santos Sergio y Baco son llamados así). Pues es sencillo, si traducimos el término al latín ερασταί (erastai) = amatores (amadores o amantes). Resulta que la palabra sí se refiere a amar, pero no necesariamente a gente que se ama entre sí, sino que aman. Por ejemplo: “Juan y Miguel son ερασταί (erastai, amatores), amantes del senderismo” ¿Son amantes Juan y Miguel? Sí, claro, pero no entre ellos, sino que tienen un amor común a algo.

Un mejor ejemplo, situado en contexto, lo hallamos en los “Diálogos” de Platón, en boca de Sócrates: En este diálogo, los ερασταί (erastai) son dos jóvenes que discuten por sus aficiones; uno el deporte y otro la poesía y filosofía. O sea, que nada de fornicación. Y es que en este diálogo, estos jóvenes son llamados ερασταί (erastai) porque defienden con pasión su actividad, física uno, intelectual el otro. La defienden con ἔρως ‎(érōs). Y para entenderlo, explico brevemente lo que es el “eros” y su evolución del paganismo al cristianismo.


La filosofía distingue cuatro amores:

1. ἔρως ‎(érōs), un amor que incluye el cuerpo y sus sentidos e instintos. Es natural y físico. El eros es un amor que comprende a toda la persona, incluido su cuerpo y sexualidad en tanto que esta es parte integral de todo ser humano. Somos seres sexuados. Incluye, pero no es exclusiva, las relaciones sexuales entre hombre y mujer. Esto último es importante resaltarlo, pues no se consideraban las relaciones homosexuales verdadero “eros”.

2. Ετοργη (estorgé), cariño, es un amor entre amigos, o los miembros de la familia.

3. Φιλíα (philia), filia, un amor desinteresado por la humanidad, y por sujetos u objetos.

4. Αγα´πη (ágape), es el amor incondicional, el cristiano por excelencia: la caridad.

Estas cuatro formas de amor se integran entre sí, no son entes separados. Quien vive el Αγα´πη (ágape), esa caridad que impele a darse del todo, lo hace con su ἔρως ‎(érōs), su forma de ser y sentir, con su sexualidad masculina o femenina. No hay, o no debe haber una disociación. Por eso la caridad conlleva la compasión, la sensibilidad, la delicadeza, la dulzura, los movimientos del corazón. Comprendo que es algo difícil de entender en una sociedad tan sexualizada donde el término ἔρως ‎(érōs) enseguida lleva a pensar en la genitalidad y las relaciones sexuales. Algo erótico hoy se entiende exclusivamente como algo que sirve para la fornicación, así, tal cual, sin más matiz. Pero en origen este término no se reduce a la mera cuestión sexual, aunque la incluye.

Benedicto XVI en su magnífica “Deus Caritas est” nos dice sobre el ἔρως ‎(érōs): 

Los antiguos griegos dieron el nombre de eros al amor entre hombre y mujer, que no nace del pensamiento o la voluntad, sino que en cierto sentido se impone al ser humano. 

(…) Los griegos —sin duda análogamente a otras culturas— consideraban el eros ante todo como un arrebato, una “locura divina” que prevalece sobre la razón, que arranca a hombre de la limitación de su existencia y, en este quedar estremecido por una potencia divina, le hace experimentar la dicha más alta. De este modo, todas las demás potencias entre cielo y tierra parecen de segunda importancia: “Omnia vincit amor”, dice Virgilio en las Bucólicas —el amor todo lo vence—, y añade: “et nos cedamus amori”, rindámonos también nosotros al amor. En el campo de las religiones, esta actitud se ha plasmado en los cultos de la fertilidad, entre los que se encuentra la prostitución “sagrada” que se daba en muchos templos. El eros se celebraba, pues, como fuerza divina, como comunión con la divinidad.

A esta forma de religión que, como una fuerte tentación, contrasta con la fe en el único Dios, el Antiguo Testamento se opuso con máxima firmeza, combatiéndola como perversión de la religiosidad. No obstante, en modo alguno rechazó con ello el eros como tal, sino que declaró guerra a su desviación destructora, puesto que la falsa divinización del eros que se produce en esos casos lo priva de su dignidad divina y lo deshumaniza.

el eros ebrio e indisciplinado no es elevación, “éxtasis” hacia lo divino, sino caída, degradación del hombre. Resulta así evidente que el eros necesita disciplina y purificación para dar al hombre, no el placer de un instante, sino un modo de hacerle pregustar en cierta manera lo más alto de su existencia, esa felicidad a la que tiende todo nuestro ser.

entre el amor y lo divino existe una cierta relación: el amor promete infinidad, eternidad, una realidad más grande y completamente distinta de nuestra existencia cotidiana. Pero, al mismo tiempo, se constata que el camino para lograr esta meta no consiste simplemente en dejarse dominar por el instinto. Hace falta una purificación y maduración, que incluyen también la renuncia. Esto no es rechazar el eros ni “envenenarlo”, sino sanearlo para que alcance su verdadera grandeza.

el modo de exaltar el cuerpo que hoy constatamos resulta engañoso. El eros, degradado a puro “sexo”, se convierte en mercancía, en simple “objeto” que se puede comprar y vender; más aún, el hombre mismo se transforma en mercancía. En realidad, éste no es propiamente el gran sí del hombre a su cuerpo. Por el contrario, de este modo considera el cuerpo y la sexualidad solamente como la parte material de su ser, para emplearla y explotarla de modo calculador. Una parte, además, que no aprecia como ámbito de su libertad, sino como algo que, a su manera, intenta convertir en agradable e inocuo a la vez. En realidad, nos encontramos ante una degradación del cuerpo humano, que ya no está integrado en el conjunto de la libertad de nuestra existencia, ni es expresión viva de la totalidad de nuestro ser, sino que es relegado a lo puramente biológico. La aparente exaltación del cuerpo puede convertirse muy pronto en odio a la corporeidad. La fe cristiana, por el contrario, ha considerado siempre al hombre como uno en cuerpo y alma, en el cual espíritu y materia se compenetran recíprocamente, adquiriendo ambos, precisamente así, una nueva nobleza. Ciertamente, el eros quiere remontarnos “en éxtasis” hacia lo divino, llevarnos más allá de nosotros mismos, pero precisamente por eso necesita seguir un camino de ascesis, renuncia, purificación y recuperación.(DCE. I, 3, 4, 5)

En este link podéis leer y descargar esta excepcional carta: http://www.vicariadepastoral.org.mx/3_magisterio_pontificio/deus_caritas_est/deus_caritas_est.pdf 

¿Por qué he traído a colación toda esta argumentación de lo que es el eros y su visión cristiana? Pues para remarcar la equivocación de los que tienen a Sergio y Baco por amantes entre sí a partir de dos errores:

1. Un error gramatical, que es emplear el término ερασταί (erastai) “amantes” como plural literal de εραστές (erastes) “amante”, pensando que significan lo mismo, cuando tienen diferente connotación. No estamos hablando en castellano.
2. Valorar el término ἔρως ‎(érōs) y su significado con juicios del siglo XXI, olvidando el contexto original de la palabra y el significado que en el cristianismo, especialmente en Oriente, se le da al el ἔρως ‎(érōs).

Cristo, el primer "erastai".
El monaquismo, y luego la vida religiosa han tenido un perenne lucha entre el ἔρως ‎(érōs) y Αγα´πη (ágape). La lucha del espíritu contra el cuerpo, la visión terrible de lo corpóreo y sexual frente a la superioridad del espíritu ha lastrado siglos y siglos de espiritualidad. Y, paradójicamente, aquellos que más han gozado de la presencia de Dios, de la elevación del espíritu, que son los místicos, son los que más han integrado el cuerpo en su relación con Dios. Han sido verdaderos ερασταί (erastai), porque han amado con alma, cuerpo, espíritu: con toda su persona. Desde los tiempos bíblicos y su “Cantar de los cantares”, escandaloso para sabios, y riquísimo para espirituales, pasando por místicos de grandeza probada, como San Bernardo, Santa Teresa o San Juan de la Cruz. Ninguno de estos “amatores” han separado el eros de su relación con Dios. Usan imágenes perturbadoras (para algunos) como caricias, besos, reclinarse, adentrarse en lo escondido, etc. Por ejemplo, en estos versos de San Juan de la Cruz:
Entrádose ha la esposa
en el ameno huerto deseado,
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos deI Amado.

Las imágenes son de un ἔρως ‎(érōs) integrado perfectamente en la relación entre dos, donde la Esposa es el alma, y el Amado es Cristo. 

Otro ejemplo, tomado del monaquismo oriental:
“Το μαρτύριο της κόλασης θα είναι η αδυναμία να αναγνωρίσουμε τον Χριστό στο Πρόσωπο του Νυμφίου και Εραστή των ψυχών μας”. Esta frase dice literalmente “El tormento del infierno es la imposibilidad de reconocer a Cristo en la persona del Esposo y Amante de nuestras almas”. Utiliza el ἔρως ‎(érōs) de la humanidad de Cristo, que ama y se entrega como Dios y hombre.

Resumen.
Para terminar esta parte, resumo: aunque las actas (que recordemos no lo sabemos) les llamasen ερασταί (erastai) no hay que entender que sea el plural de amante sexual, pues no es un simple plural, sino una categoría diferente. Que todo lo que hoy sea erótico sea genitosexual, no implica que en la antigüedad significara lo mismo. Es verdad que es una expresión que tiende a confundir, pero es solo eso. Y si ya entramos en el campo de la hagiografía, lo más probable es que Sergio y Baco ni siquiera se hayan conocido jamás, puesto que sus lugares de culto están diferenciados, los días de martirio y celebración son distintos y es en Occidente donde se les une a 7 de octubre.

Por otro lado, ¿de verdad alguien puede creer que siendo el cristianismo contundente con el tema de la homosexualidad iban a escribirse unas actas tardías y laudatorias donde se dijera que dos hombres eran una pareja homosexual? Los defensores de esta tesis pretenden decir que sería una prueba de que la Iglesia primitiva aprobaría las relaciones y aún los matrimonios homosexuales, pero sin embargo, no pueden aportar otra prueba ni documento, eclesiástico o no. Tendría gracia que la misma Iglesia que reprueba los actos homosexuales redacte unas actas en las que dos santos son tratados como homosexuales.

Los santos con Cristo, falsamente identificado como
"padrino" de la boda.

Iconografía y errores.
Luego está el asunto del conocido icono anterior, en el cual aparecen los dos santos y en medio de ellos, Cristo. Según los defensores del fornicio de ambos santos esto evidenciaría que Cristo avala su amor, ya que aparece en la función de padrino de bodas. Por tanto, concluyen, la Iglesia primitiva casaba hombres entre sí. Podríamos reírnos de semejante tontería, y lo haremos. A este “argumento” baste responder que:

1. la figura del padrino-madrina en las bodas no cumple función sacramental ni legal alguna. Es una mera costumbre, cuya función es asignada al padre de la novia y la madre del novio.
2. no es una figura antigua en la celebración cristiana, ni mucho menos. No se conoce antes del siglo XVI.
3. en la iconografía de los santos no es nada extraño ver a Cristo en medio.


Y aquí lo dejamos. Sin juzgar lo que cada quien haga en su vida, pero refutando la creencia de los matrimonios homosexuales cristianos y su supuesta prueba, que sería la “pareja” de Sergio y Baco.


Fuentes:
-http://isagiastriados.com.
-"Plato. De philosophia, vel dialogus qui inscribitur Erastai sive Amatores". D. JOANN JOS. STUTZMANN. 1806.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Hirióme con una flecha...

La Trasverberación de Santa Teresa. 26 y 27 de agosto.
"Quiso el Señor que viese aquí algunas veces esta visión: veía un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo, en forma corporal, lo que no suelo ver sino por maravilla; aunque muchas veces se me representan ángeles, es sin verlos, sino como la visión pasada que dije primero. En esta visión quiso el Señor le viese así: no era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos que parecen todos se abrasan. Deben ser los que llaman querubines, que los nombres no me los dicen; mas bien veo que en el cielo hay tanta diferencia de unos ángeles a otros y de otros a otros, que no lo sabría decir. Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento". (Vida 29, 13).

Con este texto anterior describe la Santa Madre un fenómeno místico cuya base es el amor entre Dios y la criatura humana. Siendo el amor de Dios inconmesurable, perfecto y puro, los efectos que causa en el alma son casi indescriptibles por el místico, que tiene que recurrir a imágenes para poder expresarlo. La santa lo vive como un dardo encendido, pero otros lo experimentarán de otra manera. Santa Margarita de Alacoque lo describe como un intercambio de corazones, donde Dios posee el corazón de la santa hasta casi suplantarlo, purificando los afectos, emociones y movimientos. La Beata Ángela de Foligno (a quien la Santa es probable leyera), lo describe como "una guadaña" que entra en el corazón una y otra vez, y la deja en plenitud de Dios. San Pío de Peltreccina lo describe con un suceso que es casi exacto al de la Santa Madre. 

Otro texto de la santa, repite la experiencia como un tipo de oración, y ella misma reconoce que utiliza imágenes comparaciones cotidianas como explicación ante lo inefable del hecho y sus efectos:
"Otra manera harto ordinaria de oración es una manera de herida, que parece al alma como si una saeta la metiesen por el corazón, o por ella misma. Así causa un dolor grande que hace quejar, y tan sabroso, que nunca querría le faltase. Este dolor no es en el sentido, ni tampoco es llaga material, sino en lo interior del alma, sin que parezca dolor corporal; sino que, como no se puede dar a entender sino por comparaciones, pónense estas groseras, que para lo que ello es lo son, mas no sé yo decirlo de otra suerte. Por eso, no son estas cosas para escribir ni decir, porque es imposible entenderlo sino quien lo ha experimentado... Porque las penas del espíritu son diferentísimas de las de acá". (Rel 5, 17).

San Juan de la Cruz da una explicación de este fenómeno en "Llama de amor viva", y aunque no menciona a la santa Madre, es evidente que se basa en su vivencia para explicar la trasverberación del corazón:
Corazón Incorrupto de la Santa Madre.
"...la llaga del cauterio de amor no se puede curar con otra medicina, sino que el mismo cauterio que la hace la cura, y el mismo que la cura, curándola la hace; porque cada vez que toca el cauterio de amor en la llaga de amor, hace mayor llaga de amor, y así cura y sana más por cuanto llaga más. Porque el amante, cuanto más llagado, está más sano, y la cura que hace el amor es llagar y herir sobre lo llagado, hasta tanto que la llaga sea tan grande, que toda el alma venga a resolverse en llaga de amor. Y de esta manera, ya toda cauterizada y hecha una llaga de amor, está toda sana en amor, porque está transformada en amor.

Y en esta manera se entiende la llaga que aquí habla el alma: toda llagada y toda sana. Y porque, aunque está toda llagada y toda sana, el cauterio de amor no deja de hacer su oficio, que es tocar y herir de amor, por cuanto ya está todo regalado y todo sano, el efecto que hace es regalar la llaga, como suele hacer el buen médico. Por eso dice aquí bien el alma: ¡Oh llaga regalada!


Este cauterio y esta llaga podemos entender que es el más alto grado que en este estado puede ser, porque hay otras muchas maneras de cauterizar Dios al alma que ni llegan aquí ni son como ésta, porque ésta es toque sólo de la Divinidad en el alma, sin forma ni figura alguna intelectual ni imaginaria.
 

Pocas almas llegan a tanto como esto: mas algunas han llegado, mayormente las de aquellos cuya virtud y espíritu se había de difundir en la sucesión de sus hijos [alusión a la santa], dando Dios la riqueza y valor a las cabezas en las primicias del espíritu según la mayor o menor sucesión que había de tener su doctrina y espíritu."

Pero, el origen de esta forma de relación íntima con Dios y su explicación hemos de buscarla mucho más atrás. No hay que olvidar que los místicos beben de las Escrituras, y el Cantar de los Cantares fue para muchos, entre ellos la Santa, allí leemos "Vulnerasti cor meum" en Ct. 4, 9, haciendo del corazón ese "sitio" poderoso del encuentro entre Dios y el alma.

La fiesta de la Trasverberación llegó a la Orden del Carmen Descalzo en 1726 con categoría de Doble de Segunda Clase, y a 27 de agosto. Ese mismo año el rey Felipe V pidió al papa que la Fiesta pasase a celebrarse por toda la Iglesia de España, lo cual fue concedido por Clemente XII el 11 de diciembre de 1733. Posteriormente pasó al 26, aunque Alba de Tormes, donde se custodia el corazón traspasado e incorrupto de la Santa, la celebra aún a 27. Luego de la reforma litúrgica derivada del CV II, se acentuó el carácter simbólico y místico del hecho más que el aspecto físico de la llaga visible en el corazón de la Santa. Al mismo tiempo, quedó con categoría litúrgica de memoria obligatoria para las monjas carmelitas descalzas y memoria libre para los religiosos y terciarios, pero fue suprimida del Calendario Español.


A 26 de agosto además se celebra a
Santa Pelagia de Limoges, viuda y fundadora.
San Ceferino, papa.

sábado, 28 de junio de 2014

La escuela del Corazón de Jesús en el Carmelo Descalzo

"¡He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, que no ha escatimado en nada, hasta quedar agotado y consumido para testimoniarles mi amor!" (Jesús a Sta. Margarita Ma. de Alacoque).


La humanidad ha considerado desde la antigüedad al corazón como el lugar donde residen los afectos y sentimientos. Cuando hablamos del Corazón de Jesús estamos hablando del amor, de los sentimientos, del humanismo y la entrega de Jesús mismo.

Santa Teresa de Jesús (15 de octubre y 26 de agosto) nos habla de la necesidad de ver a Cristo como hombre, como un igual, que nos es muy buen amigo y dechado que nos sirve de ejemplo. Esta humanidad de Jesús, de la que Teresa nos insiste sea base y guía en nuestro camino, es la misma humanidad que nutre la devoción y espiritualidad del Sagrado Corazón.

La devoción al corazón de Jesús se convierte en escuela donde aprendemos a amar, sentir y actuar como Él. Su Corazón se vuelve el lugar de encuentro y amistad con su humanidad. Amor que lo encarnamos introduciéndonos en los sentimientos y acciones que hicieron darse al Jesús libertador de pobres, pecadores y marginados, teniendo como fundamento la contemplación del Evangelio y la silenciosa atención a la voz de la voluntad del Padre. Porque fue el mismo Jesús el que nos invitó a aprender de su modo de sentir, Él mismo nos invitó a dejarnos transformar por Él y en Él. Aunque el Corazón de Cristo no es de tradición carmelitana fué adoptada con gran cariño y rapidez. La fundadora Teresa de Jesús ya vislumbra el gran provecho de este fervor y escribe:
"...cuando este Esposo riquísimo la quiere enriquecer y regalar más, conviértela tanto en Sí, que como una persona que el gran placer y contento la desmaya, le parece se queda suspendida en aquellos divinos brazos y arrimada a aquel sagrado costado y aquellos pechos divinos." (Conceptos 4, 4).

Siguiendo el ejemplo fueron varias las almas de virtud que hicieron de este “Amoroso Órgano” su fuente de inspiración en su vida, entre las cuales encontramos nombres como: Santa Teresa Margarita Redi del Sagrado Corazón (1 de septiembre), Santa Teresa de los Andes (13 de julio), Santa Maravillas de Jesús (11 de diciembre) la Ven. Concepción de S. Jaime y Sta. Teresa, Santa Teresita del Niño Jesús (1 de octubre) y las Beatas Teresa de San Agustín y compañeras mártires de Compiègne (17 de julio).

En una época en la que esta devoción estuvo ligada a ritos exteriores, estas mujeres dan prueba de lo que verdaderamente es honrar al Corazón humano de Cristo, pues les hizo tocar sus fibras más intimas y las llevo a una perfección de la caridad tanto con sus hermanas de convento como con la gente que las rodeaba incluso con quienes no conocían. Pondremos ejemplos de cada una:

Santa Teresa Margarita Redi del Sagrado Corazón: Conocida como el ángel del convento, pues su vida fue un continuo servir a sus hermanas con amor y diligencia. Sin embargo, al compararse con el amor de Cristo se le hizo tan poca cosa lo que hacia que se sumergió en una noche profunda hasta su muerte donde se preguntaba si su amor había sido real.

Santa Teresa de los Andes: esta santa chilena del siglo XX fue una enamorada del Corazón de Jesús. Influenciada por las enseñanzas de las religiosas de su escuela, cuando estuvo de seglar se distinguía por su activo apostolado a favor de los pobres a los cuales también les infundía un amor por esta devoción. A su entrada en el Carmelo, podemos constatar en sus cartas, sigue bebiendo de esta espiritualidad que le es de gran provecho en sus momentos de prueba.

Santa Maravillas de Jesús: Sin duda esta monja carmelita fue una de las más grandes devotas, no solo se dedico a propagar el cariño entre los pobres y su familia cuando era seglar, también lo hizo con fuerza en su vida de carmelita, recordemos tan solo la fundación en el Cerro de los Ángeles, monasterio que serviría de lámpara contemplativa para acompañar al monumento del Sagrado corazón que esta instalado en ese lugar. Su devoción le llevaría a ser un alma tan entregada a los pobres y marginados que se dedico desde su clausura a apoyarlos financiando un caserío para esta gente desprotegida, en tiempos de guerra le serviría de consuelo y fuente de fuerza para sacar a flote a una comunidad confundida y asustada, ayudando no solo a sus hermanas también a las de otros monasterios, congregaciones y varios seglares.

Ven. Concepción de S. Jaime y Sta. Teresa: Movida por su ardiente amor al Corazón de Jesús y, con unos deseos de no defraudarle, empleará toda su fuerza de voluntad para saltar con confianza los obstáculos mas dificultosos hasta llegar a un estado de unión con Cristo, que se vio reflejado hasta sus últimos días en su relación con sus hermanas a las cuales nunca dejó de apoyar y aconsejar sin importarle las enfermedades o limitaciones que la aquejaban.


Estos son solo pequeños ejemplos del como la espiritualidad del corazón ha permeado y matizado la espiritualidad carmelitana, haciendo énfasis no en los rituales si no en la vida. Es una invitación a todos nosotros para reflexionar sobre nuestro camino como cristianos. Pero también es una llamada para adentrarnos en la escuela que Jesús mismo nos presenta y recomienda: la de su Amor. No me queda mas que terminar y resumir todo en unas sencillas palabras: “Descansemos en el Corazón de Jesús y en Él aprenderemos el camino de la santidad y la ciencia del perfecto amor.“(Sta. Maravillas de Jesús. B2079)

Miguel Angel Aguilar Arreola .

Y quiero añadir a estos ejemplos, dos más:

Santa Teresita del Niño Jesús: Es la gran impulsora, sin pretenderlo, dentro del Carmelo, de la devoción al Corazón de Cristo en el siglo XX mediante sus obras. Hija de su época, ama y hace amar al Sagrado Corazón, más allá de "las mieles" de esta devoción. Para Teresita, el Corazón de Jesús es el abismo donde perderse, donde descansar, es el sitio del alma enamorada. Todo su Jesús se resume en el Corazón de este. Y así, le dedica una hermosa poesía, que extracto:

"¡Corazón de Jesús, tesoro de ternura, 
tú eres mi dicha, mi única esperanza! 
Tú que supiste hechizar mi tierna juventud, 
quédate junto a mí hasta que llegue 
la última tarde de mi día aquí. 
Te entrego, mi Señor, mi vida entera, 
y tú ya conoces todos mis deseos. 
En tu tierna bondad, siempre infinita,
quiero perderme toda, Corazón de Jesús". 

Beatas Teresa de San Agustín y compañeras mártires de Compiègne: Al arreciarse la persecusión y martirio de los religiosos o seglares, producto de la Revolución Francesa, la priora del monasterio de Compiègne, tuvo la inspiración, de hacer un voto al Sagrado Corazón de Jesús, de ofrecimiento como víctimas, ofreciéndoles para aplacar la cólera divina y para que la paz volviera a la Iglesia y a Francia. Hecho el voto, lo renovaban día tras día. Una vez que fueron denunciadas, apresadas y acusadas de conspiración, reuniones ilícitas la prueba "incriminatoria" fue precisamente una estampa del Sagrado Corazón de Jesús: la realeza de Cristo, el reinado de su Corazón, eran (y son) términos chirriantes a las llamadas democracias. El catolicismo era una cuestión de Estado, ser católico era ser regalista casi necesariamente. Una popular imagen del Sagrado Corazón, usada como estandarte, resumía esta creencia y fue la hallada a las mártires.

Santa Isabel de la Trinidad: "¡Oh, mi Cristo amado, crucificado por amor, quisiera ser una esposa para vuestro Corazón; quisiera cubriros de gloria, amaros… hasta morir de amor! Pero siento mi impotencia y os pido os dignéis revestirme de Vos mismo, identificad mi alma con todos los movimientos de la vuestra, sumergidme, invadidme, sustituidme, para que mi vida no sea más que una irradiación de vuestra vida".

Ramón

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...