sábado, 10 de septiembre de 2016

San Theodard de Maastricht.

San Theodard de Maastricht, obispo y mártir. 10 de septiembre y 15 de mayo (Todos los Santos Obispos de Maastricht).

La primera referencia a Theodard es una "vita" escrita probablemente en el siglo VIII, a menos de 50 años de la muerte del santo y que los Bollandistas consideran digna de confianza. No así con otras posteriores que rezuman de portentos que no aparecen en la primera.

Fue Theodard discípulo de San Remaclio (3 de septiembre y 15 de mayo, Todos los Santos Obispos de Maastricht) cuando este renunció a la labor pastoral para retirarse a su amado monasterio de Stlavelot. Theodard fue un gran obispo, pues construyó y restauró iglesias, fundó monasterios, impulsó la evangelización, la caridad. Amplió con donaciones y compras los terrenos y propiedades de la sede y embelleció la catedral. En 668 tuvo un pleito con unos nobles, que reclamaban unos terrenos que, según ellos, el santo se había anexionado. Él protestó que eran donaciones de los antepasados de dichos nobles, pero para estar seguro, y no pecar de ladrón si estaba equivocado, decidió consultar al rey Childerico y que este decidiera.

Pero no llegó a su destino, pues cuando atravesaba bosque de Bienwald, cerca de Hoenau, le salieron al paso unos bandidos que con un golpe de hacha le asesinaron. El obispo de Worms, sede donde ocurrió el asesinato, intentó tomar el cuerpo para sepultarlo en su catedral, pero el cadáver se hizo extremadamente pesado y era imposible levantarlo. Y así estuvo hasta que el clero de Maastricht pudo llevárselo. Fue sepultado en la catedral de Maastricht, donde pronto recibió culto. Su sucesor en la sede, San Lamberto (17 de septiembre; 24, traslación a Lieja, y 31 de mayo, otra traslación; y 15 de mayo, todos los Santos Obispos de Maastricht) trasladó las reliquias a Lieja, donde se veneran.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 10 de septiembre además se celebra a 
Santas Menodora, Metrodora y Ninfodora, mártires.
San Salvio de Albi, obispo.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Gregorio, el encontrado.

San Gregorio de Osset, confesor. 9 de septiembre.

"In hoc tumulo iacet famulus Dei Gregorius, qui vixit annos PL MIN LXX, recevit in pace D. II. Nonas febr. Era D. LXXXII" (En este túmulo yace el siervo de Dios Gregorio , que vivió 70 años más o menos, partió en paz el día 9 de septiembre, Era de 542).

Esto anterior es lo único que con certeza podemos afirmar de San Gregorio, que murió en 504 (Era de 542) cercano a los 70 años. Su historia de culto y devoción comienza casi mil años después de su muerte, en 1460, cuando ocurrió la invención de las reliquias dentro de su sepulcro con la inscripción que encabeza el artículo, en Alcalá del Rio, pueblo cercano a Sevilla. De ella no se puede conjeturar que se trate de un santo, sino simplemente de un buen señor que se enterró allí. Pero la devoción popular es tozuda y quiso ver en el descubrimiento un signo milagroso y comenzó a venerar las reliquias. Los Reyes Católicos, impresionados por el hallazgo y por el clima de devoción popular, así como por los milagros que se contaban, construyeron una hermosa iglesia que aún se conserva y donde se veneran dichas reliquias hasta hoy.

Como siempre ocurre, la devoción popular quiso ir más allá y poco a poco fue rellenando datos legendarios, o tomados de otros santos para construir una "vita", la más destacada la escribió el Beato Diego José de Cádiz (22 de mayo), movido más por la devoción que por la investigación: Nació Gregorio en 472 y desde joven se dedicó a las letras, siendo versado en las Sagradas Escrituras y los Padres de la Iglesia. Era catequista y fue ordenado presbítero aún joven. Destacó en el ministerio de la predicación, especialmente frente a los herejes arrianos, a los que se enfrentó con sabiduría y celo apostólico. En esto en realidad se le confunde con San Gregorio Bético (24 de abril), que vivió un siglo antes) y sí que destacó por su combate contra el arrianismo. De hecho la obra "De Trinitate", contra los arrianos, la han achacado a la autoría de nuestro Gregorio osetano, sin razón alguna, pues se sabe que es de Gregorio Bético. Y más aún, de San Gregorio Bético llegan a decir que está enterrado en Alcalá del Río. Un lío, vamos.


Fuente:
-"Santos de la antigua Ossethania". R.P ANTONIO DE QUINTANADUEÑAS S.J. Sevilla, 2010.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Septiembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.


A 9 de septiembre además se celebra a  
Santos Gorgonio y Doroteo, mártires.
San Kieran de Clonmacnoise, abad. 
Santa Leticia de Ayerbe, virgen y mártir

jueves, 8 de septiembre de 2016

Adrián, el de Natalia.

La Traslación de San Adrián de Nicomedia, martir. 8 de septiembre.

Era Adrián ministro del emperador en la provincia de Bitinia y como los demás funcionarios, era pagano y adoraba a los dioses. Desatada la persecución de Maximiano, vio padecer el martirio a lo menos 23 mártires, que fueron mutilados cortándoles las lenguas. Se asombró Adrián de la paciencia y más aún, de la alegría de los cristianos al sufrir por Cristo, que no pudo menos que interesarse, y les preguntó: "Por el Dios que adoráis y por quien padecéis semejantes tormentos, os pido me digáis con toda verdad, ¿cuál es el premio que esperáis por padecerlos?" Y los cristianos, por misericordia de Dios, hablaron aún con las lenguas cortadas: "Lo que esperamos de premio es tanto, que ni lo vieron ojos, ni lo oyeron oídos, ni pudo caber en corazón humano; porque es un bien inefable que tiene Dios guardado para sus amigos". (Cf. 1 Cor 2, 9).

Apenas oyó esto Adrián, dijo al escribano del proceso: "Escribe mi nombre con los demás, porque quiero ser cristiano como ellos". Al saberlo el emperador le intentó convencer de su "locura" y como no pudo, le mandó encadenar y meter en la prisión. Allí fue a verlo su mujer Santa Natalia, (4 de marzo, 26 de agosto; 8 de septiembre, traslación, y 10 de diciembre) que era cristiana, aunque en lo escondido y catecúmena aún. Estaba la mujer muy contenta por la conversión de Adrián, le consoló, curó sus heridas y, besando sus cadenas, pidió recibiera la instrucción de los otros cristianos presos. Adrián no quiso que su esposa padeciera, por lo que le dijo: "Ve a casa, hermana mía, que llegando el tiempo de mi juicio, te avisaré para que te halles presente y veas mi fin". Como los demás cristianos, Adrián fue condenado a muerte, por lo que pidió, y obtuvo la gracia de despedirse de Natalia. Cuando ella lo vio aparecer en casa, pensó había sido liberado por su apostasía de la fe cristiana y se negó a recibirlo. Adrián le sacó de su error diciéndole: "Ábreme, hermana mía Natalia, que no vengo huyendo de la muerte, como tú piensas, sino a llamarte para que te halles presente a mi martirio, como te lo prometí". Entonces le abrió y con gran felicidad se abrazaron, y juntos volvieron a la prisión.

Maximiano mandó llamar a su presencia a todos los presos cristianos, algunos de los cuales tenían llagas ulceradas y podridas a causa de los grilletes. Maximiano volvió a insistir a Adrián que apostatase, y como no lo lograba, le mandó desnudar y azotar cruelmente. Y tanto lo hicieron, que antes se cansaban de azotarle los verdugos, que Adrián de alabar a Cristo. El emperador, cansado ya de verle derramar sangre mandó le encadenaran y enviaran a la cárcel otra vez. Se vetó la entrada a las mujeres de los presos, por lo que Natalia se cortó el cabello y se vistió de hombre y atendía a Adrián, y lo mismo hicieron otras mujeres.

Martirio de San Adrián.
A los pocos días, Maximiano mandó les quebraran las piernas si no sacrificaban a los dioses. Al ir a este definitivo martirio, Natalia pidió al verdugo que Adrián fuera el primero en ser martirizado, pues temía que la visión de la muerte de los demás, le debilitara a él y a ella misma. Y aún más, ella misma puso amorosamente los pies de su esposo en el yunque sobre el cual le triturarían pies y manos a Adrián. El verdugo cortó los pies, y Natalia, dijo a Adrián: "siervo de Cristo, si aún vives, extiende tu mano hacia mí". Él extendió la mano, ella la tomó y al ser cortada, la mantuvo junto a si misma, escondiéndola en su vestido. Finalmente, los 24 mártires fueron quemados, aunque una fuerte lluvia impidió que los cuerpos fueran calcinados y varios verdugos resultaron muertos por un rayo. Esa noche, los cristianos tomaron los cuerpos y los llevaron a Constantinopla, donde las enterraron y dieron culto. La mano de San Adrián la conservó Natalia con gran amor, y a Constantinopla la llevó igualmente cuando huyó de Nicomedia a causa de los requerimientos de matrimonio de un tribuno. Depositó la mano de Adríán junto a las demás reliquias y vivió dedicada a su culto. Cuando murió en la paz del Señor, fue enterrada por los cristianos junto a su marido y los demás mártires. 

El martirio de San Adrián se señala a 4 de marzo, habiendo ocurrido sobre el año 300. La memoria de Natalia es a 26 de agosto, mientras que el 10 de diciembre aparece junto a Adrián, pero algunas iglesias orientales los conmemoran a ambos el 4 de marzo. El Martirologio Romano señala también a 8 de setiembre la traslación de las reliquias a la iglesia de San Adrián, en Roma, en la Curia Iulia. Esta iglesia fue edificada por el papa Honorio I en 630 y él mismo recibió las reliquias de Adrián y Natalia y aunque ha sufrido reformas, abandonos y más reformas, aún puede venerarse las santas reliquias. 

Otra parte de las reliquias de San Adrián fueron donadas por Juan VIII al monasterio de San Pedro de Estonca. En el monasterio de San Claudio de León, se conservarían un brazo de Adrián y uno de Natalia. Por otro lado, reliquias suyas había (¿o hay?) en una antigua abadía, cerca de Oviedo, otras en Balneare, cerca de León y otras más Cellas, cerca de Lisboa. Un hueso de cada santo se venera en La Losilla, España, provenientes del monasterio benedictino que allí hubo, ubicándose la arqueta del siglo XII en el Art Institute de Chicago. La iglesia de Hainaut, Bélgica, dice tener los cuerpos enteros, donados ¡por familiares descendientes de Adrián! La mandíbula y parte de un brazo, estarían en Colonia, mientras que Praga tiene el cuerpo entero, menos un brazo (según dicen allí, es el que se quedó Natalia, pero esto fue solo una mano). En Gante tienen un cuerpo, una cabeza hay en Bolonia, un brazo en Lobbes, parte de un brazo en Floreffe, un diente en Flandes, algunos huesos en Agincourt, otros en Douai, y otros más en la catedral de Brujas y en la iglesia jesuita de Mecheln. Y, para completar, Enrique II, emperador de Alemania, afirmaba usar la espada que había sido de San Adrián.


A 8 de septiembre además se celebra a 
Nuestra Señora de la Caridad.
San Sergio I, papa
Beato Alain de la Roche, presbítero dominico

miércoles, 7 de septiembre de 2016

San Hildward.

San Hildward de Dikkelvenne, monje y obispo. 7 de septiembre y 29 de diciembre (traslación de las reliquias).

Iglesia de Santa María
de Dendermonde.
Una "historia" tardía, escrita en el siglo IX con motivo de la traslación de las reliquias, nos cuenta que Hildward era de origen franco, y vivió allá en el siglo VII. Fue monje profeso y era ayudante del obispo Bertin de Toul. Cuando este fue asesinado por unos salteadores, el rey Dagoberto III le seleccionó por sucesor del fallecido, con aplauso del clero y el pueblo. Pero un noble local quería la sede para su hijo y la usurpó, e Hildward para probar la voluntad de Dios, le entregó un anillo al falso obispo. Este, al tomarlo, cayó muerto al instante.

Junto a dos monjes, Santos Brino y Bittino (7 de septiembre), se fue en peregrinación a Roma, donde el papa San Gregorio III (28 de noviembre) le recibió con cariño y le reveló que Dios no le quería para una sede, sino para obispo itinerante, y le consagró como tal, pues hasta entonces solo era obispo electo. De regreso, Hildward se fue a Dikkelvenne, en los Países Bajos, donde comenzó su misión apostólica. Fue hospedado por una viuda, que era amante de un noble, a la cual convirtió al Evangelio. El noble, al perder a su amante, amenazó con matar al obispo, pero cayó terriblemente enfermo, y no sanó hasta que confesó su plan de crimen y se convirtió a la fe de Cristo. Acto seguido, hizo donación de dos iglesias y sus pueblos para el servicio de la Iglesia, y con la cual fundó el santo un monasterio en Dikkelvenne. Su "vita" se entrelaza con la de Santa Cristiana (26 de julio), de la cual su propia leyenda dice que fue una princesa británica que huyó de su confort para poder servir a Cristo. Hildward la bautizó y le impuso el velo de las vírgenes, haciendo desde entonces vida eremítica a las afueras de Dikkelvenne.

Sobre el año 750 Hildward alcanzó la vida eterna, dejando como abad a su amigo Brino, que sería sucedido por Bittino. En el siglo XI el monasterio se trasladó y se convirtió en la célebre abadía de San Adrián. En 846 las reliquias de Hildward y Christiana se trasladaron a la iglesia de Santa María de Dendermonde, donde pueden venerarse aún, y desde entonces son considerados los patronos de la ciudad. 


A 7 de septiembre además se celebra a 
Nuestra Señora de Regla
Beato Mateo de Agrigento, obispo franciscano.  
San Esteban de Die, obispo cartujo.

martes, 6 de septiembre de 2016

La Aparición de San Miguel en Honaz.

La Aparición de San Miguel Arcángel en Honaz. 6 de septiembre. 
La leyenda cuenta que predicaban por Asia Menor San Juan Evangelista (27 de diciembre y 6 de mayo, Ante Portam Latinam) y San Felipe Apóstol (28 de febrero, 3 y 11 de mayo; 11 de octubre, Iglesias Orientales; 14, Iglesia Armenia, y 18 de noviembre, Iglesia copta), cuando llegaron a Chonae (actual Honaz, cerca de Colosas), donde hallaron gran receptividad al mensaje de Cristo, alcanzando numerosas conversiones. Por ello, antes de irse, San Juan profetizó que el lugar sería santificado por el arcángel San Miguel (29 de septiembre; 25 de abril, aparición en Roma, y en Tlaxcala; 6 de septiembre, aparición en Honaz; 19 de septiembre, aparición en Colosas, 8 de mayo,"in Monte Gargano"; 16 de octubre, aparición en Mont Saint-Michel), y que surgiría una fuente de aguas curativas, por medio de la cual se mostraría la gloria y el poder de Dios.

Y no mucho tiempo tiempo después, aún en el siglo I, se verificó la profecía apostólica: brotó una fuente cerca de la población, y esa misma noche un pagano que vivía en Laodicea y tenía una hija sordomuda, soñó que San Miguel le indicaba que debía llevar a la niña y bañarla en la fuente. Y allá se fue el hombre, con gran acompañamiento de familiares y curiosos. Al llegar a la fuente, los cristianos le dijeron que debía invocar a la Santísima Trinidad y a San Miguel. Lo hizo así, a la vez que sumergía a su hija en la fuente. La niña salió del agua por su propio pie, perfectamente curada del oído y el habla. Ante tal portento se bautizó con toda su familia y construyó una iglesia en honor de Cristo y San Miguel, estableciéndose en ella San Arequipo (6 de septiembre), un presbítero ordenado por los apóstoles y que murió con 60 años dedicado a sus fieles.

Pasó el tiempo y ocurrían cada día muchas curaciones y conversiones, por lo que los paganos, envidiosos y viendo que mucho daban de lado a los ídolos, idearon desviar el gran caudal de la fuente, para que arrasara la iglesia y poner en duda el poder del dios predicado por la nueva fe cristiana. Así lo hicieron, pero ocurrió el milagro: cuando las aguas turbulentas amenazaban con inundación, se apareció con gran majestad el arcángel Miguel que, con un rayo hizo caer una roca que desvió el caudal del agua. Esta memoria de San Miguel consta en la Iglesia Griega desde el siglo VIII.

A 6 de septiembre además se celebra a  
San Cagnoald, obispo.
Santa Begga, abadesa.

lunes, 5 de septiembre de 2016

San Bertin de Sithiu.

San Bertin de Sithiu, abad. 5 de septiembre.

Nació a finales del siglo VI en Constanza, y era pariente cercano de San Omer (9 de septiembre), perteneciendo ambos a una de las más poderosas familias del país. Recibió una esmerada educación, impregnada de piedad y ciencias. Como su pariente Omer, a quien quería mucho, cuando Bertin llegó a la juventud, junto a sus amigos San Mumolin (16 de octubre) y San Ebertram (24 de enero), se fue al monasterio de Luxeuil, donde les recibió el abad San Walbert (2 de mayo) y les dio el hábito monástico.

Su leyenda nos dice, como no, que desde el primer día fue un modelo de todas las virtudes, superando en ejemplaridad a monjes más ancianos y con años de vida religiosa. Obediente, cumplidor, caritativo, orante, penitente… etc. A los cinco años los tres amigos fueron ordenados presbíteros al mismo tiempo. En 637 Omer fue nombrado obispo de Thérouanne, y al poco tiempo llamó a su lado a su pariente y sus amigos para ayudarse de su saber y ejemplos para la evangelización de su vasta diócesis. Bertin se dedicó esmeradamente a extirpar los vestigios de paganismo de las gentes del campo. Predicaba, bautizaba, hacía la paz entre los feroces clanes, socorría a los pobres y realizaba portentos para con los enfermos y necesitados.

Diez años gastó el santo en la expansión del evangelio cuando Adrowald, señor de Thérouanne, pidió a San Omer para que fundase un monasterio, dándole la tierra que el santo eligiera. Bertin y Omer se subieron a una barca y se dejaron llevar. Allí donde el barquito encalló, a la altura de Sithiu, desembarcaron y comenzaron la construcción del monasterio. Una vez construido, muchos de los conversos llamaron a sus puertas y Omer pensó en Bertin para que fuera s abad y encaminase los fervores de los nuevos cristianos que querían consagrarse a Cristo. Pero Bertin se negó una y otra vez, por lo que Omer tuvo que poner de abad al no menos santo Mumolin. Celebraban los monjes continua liturgia, sustituyéndose unos a otros, cual acemetas. Aunque tenían numerosas posesiones vivían, en origen, en gran austeridad y pobreza, destinando grandes partes de sus ganancias al culto y a hospital adjunto. En 659 murió el obispo de Noyon y Tournai, el gran San Eloy (1 de diciembre y último domingo de junio, traslación de las reliquias) y San Mumolin fue elegido para sucederle. Ante esto, volvió el báculo abacial a rodear a Bertin, que esta vez no pudo negarse, y fue nombrado abad, con contento de todos los monjes. Bajo su gobierno se trasladó el monasterio a una iglesia cercana dedicada a Nuestra Señora, haciéndolo más grande y bello. Pero a los pocos años igualmente fue necesario trasladarlo por la cantidad de monjes que lo poblaban. El señor de Worenhult le donó un castillo, que el santo convirtió en monasterio, dando pie a la abadía hoy conocida como St-Berthin, célebre por ser un centro importantísimo de santidad y erudición.

Su leyenda no deja de regalarnos con algunos milagros, como el realizado al conde Walbert. Todos los años visitaba este noble la abadía, confesando y comulgando, y nunca se iba antes de pedir la bendición al santo abad. Un día se fue de prisa por resolver un negocio y no pidió la bendición de Bertin. Un monje se extrañó y lo comentó al santo abad, que solo dijo: "Ya Dios se encargará, y con severidad". Y al punto llegó un criado del conde, pidiendo a Bertin que sanase a su amo, enfermo de muerte. Bertin bendijo un odre de vino y lo mandó al conde, que con solo beberlo, sanó y en seguida fue a dar gracias al santo abad.

Bertin y Omer
construyen el monasterio.
Bertin rigió el monasterio con santidad, justicia y caridad durante muchos años, hasta que se sintió cansado del gobierno y pasó la dignidad abacial al monje Rigoberto. A partir de entonces se dedicó a vivir en oración en la soledad de una ermita dedicada a la Santísima Virgen en el cementerio del recinto, esperando la definitiva llamada del Señor. El 5 de septiembre de 709, a los 112 años, expiró dulcemente. Fue sepultado en la iglesia abacial, con gran devoción de los monjes y el pueblo, que le veneraron como santo desde el primer momento. En 840, temiendo las incursiones normandas se escondieron las reliquias del santo, perdiéndose hasta 1042 cuando fueron halladas en la construcción de la nueva iglesia abacial, de estilo románico. 

En cuanto a la abadía, en el siglo XIV se reformó al estilo gótico y los monjes la ocuparon hasta la Revolución Francesa, cuando fueron expulsados y el recinto saqueado y destruido finalmente en el siglo XIX. Las reliquias del santo, que se salvaron, pasaron a la iglesia parroquial, donde se veneran en un bello relicario.




Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 5 de septiembre además se celebra a 
Santa Raïssa de Antinoe, virgen y mártir.
Santos Juventino y Maximino, mártires

domingo, 4 de septiembre de 2016

La Rosa de Éfeso.

Pregunta: Alguna santa lleva el nombre de Ermione o es nada más un nombre de ciencia ficción. Gracias. Cuba.

Respuesta: Hola coterránea. Sí que existe una, o más, a saber, santa de ese nombre, y desde bastante tiempo, además:

Santa Hermione de Efeso, virgen y mártir. 4 de septiembre.

Fue Hermione una médico cristiana de Éfeso, de la que testimonios antiguos hablan. Era prudente, conocía ampliamente su profesión y destacaba sobre todo por la gratuidad de sus servicios. Además, siempre atendía solícitamente y predicaba a Cristo a sus pacientes. Ante esto, los otros médicos comenzaron a perder clientes y la denunciaron por cristiana y fue martirizada. Y con esto podríamos darnos por satisfechos, pero la leyenda siempre desea un poco más. Según esta, era Hermione hija de San Felipe el Diácono (6 de junio, 11 y 14 de octubre; 1 de mayo, Iglesia Griega; 27 de octubre, Iglesia Etíope), el cual, según Hch. 21, 8, tenía cuatro hijas que profetisas. La leyenda griega pone nombre a estas hijas: Son Santa Caritina, Santa Eutiquia, Santa Iris, predicadora en Gerápolis, y nuestra Hermione, la cual es llamada "la rosa de Éfeso" (todas se conmemoran a 4 de septiembre). Ciertamente, San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) dice haber conocido la casa de Felipe y sus hijas, convertida en iglesia, lo cual nos confirma que el culto está ya establecido en el siglo IV.

Siguiendo con la leyenda, sucedió que Hermione y Eutiquia se fueron a Éfeso a conocer a San Juan Evangelista (27 de diciembre y 6 de mayo, Ante Portam Latinam), pero este ya había fallecido, por lo que solo pudieron venerar su sepulcro. Entonces ambas se hicieron discípulas de un tal Petronio, discípulo de San Pablo, del que no se habla nunca salvo en esta "historia". San Jerónimo le identifica con un obispo llamado Petronio, mártir en Asia Menor, junto a 12 discípulos, en fecha incierta. Entonces Hermione, bajo el auspicio de Petronio se adentró en la medicina, que practicaba sin cobrar y, además de por la ciencia, realizaba curaciones milagrosas, al invocar el Nombre de Cristo. Su fama llegó a oídos del emperador Trajano, que llegó a Éfeso de paso a su campaña contra los persas, y quiso conocerla. La interrogó y no halló en ella nada reprensible, e intentó hacerla apostatar de la fe cristiana, pero nada pudo hacer. Hermione tuvo una visión de Cristo, que le animó a permanecer firme en su fe. Trajano insistió, pero igualmente Hermione confesó a Cristo, y el emperador no tuvo otra que dejarla en paz, temeroso de la reacción del pueblo, que amaba a su sanadora. Así que Hermione regresó a su oficio doblemente aureolada: por médico eficaz y por haber confesado a Cristo valientemente.

Pero en 117 falleció Trajano y subió al trono su sobrino Adriano, al que igualmente interesó la persona de Hermione, por lo que fue a conocerla. Le interrogó: "Dime, anciana, cuantos años tienes y de dónde vienes". "Cristo sabe la edad que tengo y de donde vengo", replicó Hermione. Y Adriano mandó le derramaran plomo líquido sobre la cabeza, diciéndole: "Eso te enseñará a hablarle con respeto al emperador". Calentaron el metal y mientras, Hermione cantaban himnos y salmos de alabanza a Dios. Le vertieron el plomo, que no le causó daño alguno, más bien le hizo bien, pues Hermione dijo a sus verdugos: "¡Qué delicioso baño a la temperatura perfecta!". El emperador se sorprendió, incluso tocó el caldero de plomo, perdiendo la piel de las manos en el intento. Rugió Adriano de dolor e ira y mandó la llevaran al templo de Hércules para que sacrificara al dios, pero ni siquiera llegó Hermione a entrar, pues tan solo se detuvo frente al templo, clamó al verdaderos Dios y todos los ídolos cayeron de sus pedestales. Entonces Adriano mandó a dos oficiales, Teodulo y Timoteo, que la llevaran a las afueras de la ciudad y la decapitaran. Al llegar a un sitio apartado, Hermione se puso de rodillas para recibir el golpe mortal, pero los soldados no fueron capaces de mover los brazos. Ella les preguntó si es que acaso creían en Cristo, ellos confesaron que sí, y los tres fueron martirizados. Fueron sepultados por algunos cristianos en la misma Éfeso.

No hay que ser muy avezado en estos asuntos de santos, para entender que lo anterior es una leyenda sin mucha consistencia: emperadores que interrogan, plomo que no quema, etc. Para colmo, el menologio del emperador Basilio, confunde a San Felipe el Diácono, con San Felipe Apóstol (3 de mayo). Clemente de Alejandría nos dice expresamente en su Stromateis, que las cuatro hijas de San Felipe eran casadas. Y otras versiones de la "passio", dice que Hermione rezó a Dios y murió de rodillas, antes de que la espada la tocara.  


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 4 de septiembre además se celebra a
Santa Iris de Gerápolis, virgen.
Santa Ida de Herzfeld, viuda.

sábado, 3 de septiembre de 2016

San Remaclio.

San Remaclio, abad y obispo. 3 de septiembre y 15 de mayo (Todos los Santos Obispos de Maastricht).

Iglesia de San Remaclio, Lieja.
Nació a principios del siglo VII. Y era hijo de un caballero llamado Albucie y de Matrina, hija del duque de Saboya. Estudió bajo los auspicios de San Sulpicio de Bourges (17 de enero) junto a San Eloy de Noyon (1 de diciembre y último domingo de junio, traslación de las reliquias). La leyenda le pone como monje de Luxeuil, y en 632 como abad de Solignac. A los ocho años de abad, renunció al cargo y junto al monje San Hadelin (3 de febrero) se retiró a Cougnon, en Les Ardennes, a fin de vivir como ermitaños.

De su retiro le sacó Clodoveo para ser su consejero. Sobre 650 fundó las abadías mixtas (monjes y monjas) de Stavelot y Malmedy, combinando las reglas de San Columbano y San Benito, de donde fue nombrado abad. De allí le sacó el rey San Sigeberto III (1 de febrero) para nombrarle obispo y suceder a San Amando (6 y 13 de febrero; y 15 de mayo, todos los Santos Obispos de Maastricht), en la sede Maastricht, luego que este falleciera. Las fechas bailan bastante, pues otros le hacen obispo antes de San Amando, entre 660 y 670, compaginando la dignidad abacial con el episcopado. En esta época habría sido preceptor de los que serían sucesores en la sede: San Theodard (10 de septiembre y  15 de mayo, todos los Santos Obispos de Maastricht) y San Lamberto (17 de septiembre; 24, traslación a Lieja, y 31 de mayo, otra traslación; y 15 de mayo, todos los Santos Obispos de Maastricht). Aconsejó y ayudó a San Trudo (23 de noviembre) en la fundación de su monasterio, la famosa abadía de St-Truiden.   

Varias leyendas se cuentan de él, como que aún en vida se apareció a su discípulo Hadelin, para señalarle el sitio en el cual debía edificar una iglesia en su memoria luego de su muerte.  Otra leyenda, que ha configurado su iconografía, y que se lee de otros santos fundadores, narra que un lobo se comió a su burro y entonces el santo tomó a la bestia como animal de carga para las labores del monasterio.

Falleció sobre 675 y fue sepultado en Malmedy. En 685 sus huesos fueron trasladados a Stavelot y en 1042, se trasladaron a la nueva iglesia abacial. En 1750 pasaron a la iglesia parroquial de San Sebastián, donde aún se veneran, más una parte que fue a parar a Morton Grove, Illinois, Estados Unidos cuando un magnate en el siglo XVIII compró varias reliquias y obras de arte expoliadas por la Revolución Francesa. Es abogado contra la infertilidad femenina, la sordera, y los males de huesos.


A 3 de septiembre además se celebra a 
Santa Febes de Corinto, diaconisa.
Santa Basilisa de Nicomedia, niña mártir.

viernes, 2 de septiembre de 2016

De fundadoras y cráneos.

Beata Ingrid de Skänninge, viuda dominica. 2 de septiembre.

Vida terrena, casada y religiosa.
No se conoce mucho sobre los primeros años de Ingrid, salvo que nació en Suecia, sobre 1220, y su padre era un prominente hombre llamado Elof, de la noble familia Elofssönernas. Su sobrina Cristina fue la primera mujer de Birger Persson, el padre (en segundo matrimonio) de la gran Santa Brígida de Suecia (23 de julio y 7 de octubre) y aunque no fueron familia carnal, los historiadores apuntan a la influencia espiritual de Ingrid en Brígida. Es la época del afianzamiento de la cultura cristiana en Suecia, convertida totalmente tardíamente, en el siglo XI. 

Muy joven aún, Ingrid se casó con un noble llamado Siger y no tuvo hijos. Enviudó en 1271 y dedicó su fortuna al sostenimiento y expansión de la Iglesia sueca fundando monasterios, iglesias, escuelas y hospitales. A la par, se rodeó de un núcleo de mujeres piadosas que se adentraban en la oración, la lectura espiritual y el ascetismo bajo la influencia dominicana. En 1272 con dichas mujeres funda en Skänninge un beaterio dominico, tomando el hábito de la Orden y viviendo bajo una regla común. Ingrid fue elegida "priora" del grupo. Con algunas de las demás, emprendió una peregrinación a Santiago, Roma, Jerusalén, visitando los sepulcros de los mártires y empapándose de la historia y espiritualidad de diversos sitios y tiempos. En este viaje tuvo algunas revelaciones y gracias místicas. En 1281 logró el permiso de Martín IV para que su beaterio se transformase en monasterio dominicano, con clausura y con votos solemnes.

Vida eterna, culto y reliquias.
Falleció el 9 de septiembre de 1282 y pronto recibió culto en su sepulcro, obteniéndose numerosas gracias por su intercesión. En 1391, cuando Santa Brígida fue canonizada, Suecia pidió al papa Bonifacio IX que lo fuera Ingrid también, pero no prosperó la causa. Lo más que se logró fue una traslación de las reliquias que autorizó Alejandro VI y que se llevó a cabo el 2 de septiembre de 1507. Esta invención y traslación puede considerarse sin dudas una beatificación equivalente.

Después de 1527, llegada la herejía protestante, y hecha Suecia luterana a la fuerza, los luteranos expulsaron a las dominicas y destruyeron el monasterio, del que apenas quedan unas ruinas. Las reliquias de Ingrid fueron trasladadas a Vastedna, de donde se habían expulsado a las monjas brigidinas, donde estuvieron hasta el siglo XVII, cuando les ocurrió una rocambolesca historia: En 1645 el bailarín y coreógrafo oficial del reino sueco, católico, robó el cráneo de Ingrid, creyendo que se llevaba el de Santa Brígida. Tres años lo retuvo y luego lo entregó al embajador de Francia, Gaspard Coignet, que lo envió a la iglesia de Courson-les-Carreras, Borgoña. En 1959 se le donó a las brigidinas de Uden, que durante años lo han venerado como el cráneo de su santa fundadora, sin serlo.

Fuente:
-"Sanctity in the North: Saints, Lives, and Cults in Medieval Scandinavia". THOMAS A.DUBOIS (Editor). University of Toronto, 2008.

A 2 de septiembre además se celebra a  
San Brocardo, carmelita.  
Santa Margarita de Lovaina, virgen y mártir.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Dios es amor... y no es amado.

Santa Teresa Margarita Redi, virgen carmelita. 1 de septiembre. 


Niñez.
Nació Ana María en Arezzo, el 15 de julio de 1747 en la célebre familia Redi. Fue bautizada por su tío al día siguiente, festividad de la Virgen del Carmen. Era la segunda de una familia numerosa, pues llegaron a ser trece hermanos, aunque algunos murieron pronto. Debido a la poca salud de su madre, Margarita fue una segunda madre para sus hermanitos. La piedad en la casa de los Redi era cosa cotidiana, por ello no es de extrañar que la pequeña con solo tres años se gozara en rezar el Avemaría y que a los seis ya se hubiera propuesto ser santa, para lo cual oraba constantemente. "Dios es amor", fue la frase bíblica que marcó para siempre su espiritualidad: Amar a Dios, hacerle amar y amar a los demás como Dios. Diariamente visitaba la iglesia, oraba y a los siete años se confesó por primera vez, por extraño privilegio, pues no era lo común hasta los doce o trece, cuando se comulgaba por primera vez. 

Internado.
A los nueve años la internaron con las benedictinas de Florencia, para que se educara en la piedad, letras, labores, artes, etc. Era despierta, obediente, laboriosa y por supuesto, muy piadosa. Era el ángel de las religiosas, que la querían muchísimo. Y por esto, le permitieron adelantar su primera comunión, que recibió el 15 de agosto de 1757, con gran alegría propia y de su familia. Si ya antes era devota, ahora lo sería más, alimentada con la Eucaristía, aunque no fuera con la frecuencia que ella deseara. Por esta época su vocación religiosa se fue haciendo patente, hallando en la reciente devoción al Sagrado Corazón de Jesús la fuente y culmen de sus aspiraciones de amor. Al Corazón de Cristo se confió y tomó de modelo, entregándose completamente. En los años de internado avanzó tanto en las virtudes, que su confesor y director, el P. Pedro Pellegrini, le autorizó a comulgar todas los domingos y fiestas, "privilegio" solo permitido a algunas religiosas. 

Carmelita.
A los 16 años las niñas habían de volver a su casa a prepararse al matrimonio (algunos ya concertados), o dedicarse en soltería a cuidar de padres o parientes, o también ingresar en un convento. Las opciones no eran muchas. Ana María quería ser religiosa, pero la vida benedictina solo la admiraba, pero no la llamaba. No conocía de otras monjas, por lo cual, como solía hacer, se confió al Corazón de Cristo. Ocurrió que una amiga suya, María Tedesci, la visitó en el internado para despedirse, porque se iba al Carmelo. Cuando la joven se fue, Ana María oyó una voz que le dijo: "Soy Teresa de Jesús y te quiero entre mis hijas". Quedó sorprendida, y estando en oración, tuvo la misma locución interior. Lo confió a su director, el cual la alentó a ello, arregló las cosas, y propició su entrada en "el palomarcico" descalzo de Florencia a 1 de septiembre de 1764, unos meses luego de su salida del internado.

Apenas entró al postulantado, sufrió de un abceso mal cuidado en la rodilla, que casi la deja lisiada. Tuvo que sufrir una dolorosa cura de raspado del hueso, abriéndole las carnes, que soportó con entereza y dando ejemplo de paciencia y resignación. Tomó el hábito el 11 de marzo de 1765, con el nombre de Teresa Margarita del Sagrado Corazón, su gran devoción y fortaleza. Y mucho que la necesitó en el noviciado, pues su primer oficio fue cuidar de las monjas ancianas, la mayoría, pues este Carmelo era pobre y con pocas vocaciones jóvenes: 13 religiosas como mandaban las constituciones, y nueve de ellas ancianas o enfermas. Muchas noches pasó en vela cuidando a las más ancianas, lo que no evitaba que al día siguiente cumpliera estrictamente con los horarios de coro y trabajo. Además, le encomendaron varios oficios, como portera, cocinera… Tantos oficios "bajos", que llegó a creer que su vocación era ser "freila", o sea, monja lega y no de coro.

Profesó sus votos el 12 de marzo de 1766, como monja de coro, asignándole el oficio de sacristana además continuar como enfermera. Para poder cumplir sus devociones y penitencias, robaba tiempo al sueño y se las agenciaba para penitenciarse a la par que descansaba: dormía con la ventana abierta en invierno, se tendía sobre el suelo, dormía con el cilicio puesto, etc. Su caridad era inmensa, siempre dispuesta, siempre sonriente, siempre obediente.

"El amor no es amado".
En julio de 1768 tuvo un éxtasis al oír las palabras de la carta de San Juan: "Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor". (1 Jn 4, 8), reviviendo toda su mística del amor de Dios. Desde entonces, como su coterránea Santa María Magdalena de Pazzi (25 de mayo) vivió en un constante padecer porque las almas no sabían del amor divino, ni le correspondían. Escribirá: "Le digo de manera muy confidencial que me encuentro muy dolorida porque no correspondo como debiera a las exigencias del amor de Dios; me siento reprochada por mi Soberano Bien y soy muy sensible al menor movimiento contrario al amor y al conocimiento de Aquel que me ama. No sé que hacer, ni interior ni exteriormente para impulsar aún más mi amor y no se puede usted imaginar lo terrible que es vivir sin amor cuando en realidad, se está ardiendo en deseos de Él. Esto es una tortura para mí y, por mucho que me esfuerzo, lo veo tan poco que temo que Dios esté disgustado conmigo."

Este padecer por no amar a Dios como Él ha de ser amado es un "paso" o "grado" en la escala que muchos místicos suben en busca de la unión con Dios. Consciencia de ese amor es lo primero, búsqueda y manifestación es lo segundo y lo tercero, constatación de la nada que se es. Es el momento donde puede venir la tentación de abandonar, la depresión o la llamada melancolía. Los escrúpulos y la confusión se hacen presentes. Pero la fe permanece y es esta la luz que les guía en esa noche oscura. Una buena dirección espiritual fue calmando el alma de Teresa Margarita que, aún sabiéndose nada, siguió lanzándose al infinito amor del Corazón de Jesús. Y esta fase fue previa a la de su unión con Cristo en matrimonio espiritual, fenómeno místico del que ya he hablado en otras ocasiones. Los estudiosos de la mística carmelitana coinciden en que Teresa Margarita vivió esa unión definitiva con Cristo, manifestada en ella con la vivencia íntegra del "Dios es amor" bíblico.

Final e inicio.
En 1770 tuvo la inspiración de que su unión esponsal con Cristo llegaría a su culmen pronto, de que la "tela del dulce encuentro" pronto se rompería. El 4 de marzo hizo confesión general y recibió la comunión con especial devoción. El 6 de marzo cayó desplomada en el claustro mientras iba a su celda, con motivo de un terrible dolor abdominal. El médico diagnosticó un "cólico doloroso, pero sin peligro para la vida". Pasó la noche sola, en vela y soportando un dolor terrible. Al día siguiente sus órganos dejaron de funcionar, se le practicó una sangría y la sangre brotó casi coagulada. Solo decía "Jesús, María". No era un cólico, era una peritonitis que, al no ser diagnosticada correctamente, se la llevó al cielo en menos de 24 horas, el 7 de marzo de 1770, con veinticuatro años. 


Cuerpo incorrupto de
Santa Teresa Margarita Redi.
La peritonitis ocasionó una descomposición prematura del cuerpo, por lo que las monjas pensaron enterrarla sin más, pero al final la dejaron los tres días acostumbrados, para organizar bien los funerales de una religiosa tan ejemplar. Y ocurrió lo inesperado, según avanzaban los días, el cuerpo fue cambiando, deshaciendo la corrupción, retomando color y suavidad, desapareciendo el terrible olor que despedía. Tanto así, que el 10 de marzo, parecía que estaba dormida. Luego de los servicios fúnebres, fue sepultada en el cementerio de la comunidad.


La Gloria.
En 1783 el cuerpo fue exhumado, para iniciar el proceso de canonización, pues la fama de santidad y los milagros ocurridos por su intercesión ya lo demandaban. Se halló el cadáver totalmente flexible, lívido y sin corrupción aparente, lo que fue certificado por varios médicos, como siempre. Fue puesto en una caja de plomo y madera, y llevada a la iglesia conventual, donde estuvo hasta 1929, cuando fue beatificada por Pío XI, en 9 de junio. Entonces se puso el cuerpo en una urna de cristal donde puede venerarse actualmente. Fue canonizada el 13 de marzo de 1934 por el mismo Pío XI.

Fuente:
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 9. Editorial Edibesa, 2001.


A 1 de septiembre además se celebra a  
San Gil, abad
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Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...