viernes, 19 de septiembre de 2014

El Gigante de la Caridad

Los cobardes no conocen el camino de la paz
Sn. José María de Yermo y Parres.

San José María de Yermo y Parrés, presbítero fundador. 19 de septiembre.

Entre los ejemplos de santidad que México a dado a la Iglesia, resalta la figura de este hombre. Celoso sacerdote, fundador de una familia religiosa dedicada al aliviar la miseria física y espiritual de los más abandonados, un hombre confiado en la Providencia Divina. Nuestro santo nació en la Hacienda de Jalmolonga, del municipio de Malinalco en el Estado de México,  el 10 de noviembre de 1851 y bautizado el mismo día. Sus padres, el abogado Dn. Manuel  de Yermo y Sobiñas, cuya familia venían de los Montes de Burgos radicados en México a finales del siglo XVIII; y Dña. María Josefa Parres, miembro de una de las familias más prestigiosas y acaudaladas del estado. La vida del pequeño José María estaría marcada con el sacrificio, por la muerte temprana de su madre a tan solo 50 días de nacido.

Con todo esto los primeros años del pequeño José María transcurriría tranquila y feliz, a pesar de los avatares políticos que convulsionan al país, siendo educado por su padre y su tía Carmen, contando con la ayuda de una nana y la abuela materna. De éstas,  le inculcan un fervor y piedad si llegar al fanatismo, al contrario, será una fe sincera y sencilla, cualidad que lo distinguiría toda su vida. Al principio de su educación básica es instruido por maestros particulares y después en una institución educativa dirigida por un militar, siendo un alumno sobresaliente, tanto que por sus brillantes estudios es premiado con la Medalla al Mérito por el efímero Emperador Maximiliano de Habsburgo, y también es llevado por su padre a un viaje a España a conocer a sus parientes. En esos años juveniles tuvo por compañero de estudios al poeta mexicano Juan de Dios Peza  cuya amistad sería  afianzada durante toda la vida, cuando José María murió llegó a decir: “fuimos amigos desde los 12 años de edad, 40 más o menos de trato fraternal sin una sola interrupción”.

Su profunda piedad y amor Dios desde edad temprana  se convertiría en la semilla de la vocación religiosa,  a la edad de 16 años ingresa a la Congregación de la Misión, (PP. Paúles), en la Ciudad de México, pero con las Leyes de Reforma, su formación será itinerante entre la ciudades de Jalapa, México, Guanajuato y Morelia. Hace sus primeros votos y sus superiores lo envían a París para tener una formación más solida a la Casa Generalicia de la Congregación, y así compenetrarse más de cerca, con el espíritu del Padre Fundador San Vicente de Paúl. De regreso al país se establece en la capital, como familiar del Arzobispo Don Antonio Pelagio de Labastida y Dávalos y también participa con sus hermanos de congregación en las misiones arquidiocesanas.


El P. Yermo en sus años jóvenes.
Contando con 25 años de edad, tiene una crisis religiosa, es dispensado de sus votos, deja la Congregación de la Misión y se incardina a la Diócesis de León, Guanajuato. Recibe la Ordenación Sacerdotal  el 24 de agosto de 1879, de manos del Obispo Dn. José de Jesús Diez de Sollano en la Catedral de León, bajo la mirada amorosa de la Madre Santísima de la Luz, cuya imagen original se custodia en dicho recinto y a quien el Padre José María siempre le tuvo una tiernísima devoción.

Como sacerdote, empieza a promover en la ciudad episcopal la catequesis juvenil, y gracias a sus excelentes cualidades también desempeñó cargos de importancia como: Prosecretario y después Secretario de la Curia, Socio-Fundador y Secretario de la Academia Filosófico Teológico “Santo Tomás de Aquino” esta obra auspiciada por el Obispo Diez de Sollano en 1880; también fue propuesto ante el obispo como Sexto Capellán del Coro y Segundo Maestro de Ceremonias, (estos dos cargos siempre los conservaría durante toda su estancia en la Ciudad de León). Pero por una penosa enfermedad pulmonar lo apartó de una brillante carrera, y que logró superar gracias a una ancianita que con una infusión de hierbas curó al “padrecito”.

Tomando posesión de la Diócesis el nuevo obispo, Don Tomás Barón Morales, todos se sorprendieron cuando nombró al Padre José María, capellán de dos pobrísimos templos: el Calvario y Santo Niño. Sus compañeros animaron al sacerdote a declinar tal nombramiento pero nuestro santo al contrario mostro su obediencia y su gran humildad a su Prelado tomando las riendas de su pobre rebaño, Dios nunca se equivoca pues ahí le mostraría la mejor forma para santificarse.

Llega a tomar posesión el 11 de abril de 1885. La Capellanía del Calvario estaba situada en las orillas de la ciudad, esta comunidad lo acerca a los indigentes, enfermos, niños y ancianos. Ejerce su ministerio con gran celo pero habría un hecho que hará en él un cambio radical; yendo cierto día a la Iglesia del Calvario, ve una escena terrible: dos recién nacidos devorados por unos cerdos. Comprendió que la miseria humana y física del ser humano debía aliviarse lo más pronto posible y mediante acciones concretas, tal como lo había aprendido en la Escuela de “su” San Vicente de Paúl. Después de este hecho concibe una Casa de Acogida para los abandonados y necesitados. Con la autorización del Obispo pone manos a la obra, superando varias dificultades  y con el apoyo de cuatro valientes jóvenes funda en la Colina del Calvario el Asilo del Sagrado Corazón y sin pensar  también sería el inicio de una  nueva familia religiosa “Las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres”, este hecho recordado por todos fue el 13 de diciembre de 1885. Sus 4 primeras hijas  fueron: Clotilde Muñoz, Fausta Ojeda, Victoriana Gutiérrez y Pomposa Muñoz, también ayudado por el Dr. Gutiérrez.

Con solo tres años de haber asumido la responsabilidad de la Capellanía del Calvario, logró que fuera un Centro de Adoración Eucarística y de Caridad Cristiana vivida, poniendo en movimiento difusor la devoción al Sagrado Corazón de Jesús aumentando la Guardia de Honor en el humilde templo con varias personas de toda la Ciudad Leonesa. En esta Casa Madre con mil penurias, se asistía a todos pero también siendo el P. José María el promotor de todo esto contrajo grandes deudas económicas, los acreedores iban ante el obispo y éste busco una mejor solución para evitar nuevos endeudamientos, así que lo mejor sería enviar al P. Yermo a otro lugar después de pago a los quejosos. La Ciudad que acogería al Padre José María y toda su Obra sería Puebla de los Ángeles.


La Casa de la Misericordia Cristiana,
obra cumbre del Padre Yermo
en la Ciudad de Puebla, Mex.
Antes de su partida a la Ciudad Angelopolitana, en la de León  sufre una gran inundación por el desbordamiento del Río Los Gómez en 1888, este panorama adverso  que se presenta ante el P. Yermo permite que desplegué su ardiente caridad, sobre todo con los más afectados: sus pobres. A nado cruza las calles, rescatando gente, entre agua y lodo pasa la noche, albergando en El Calvario más de 3000 personas. Tal heroísmo y desprendimiento de sí, captó la atención del propio Gobernador del Estado de Guanajuato el General Manuel González, quien le llamó y le dio el título de “Gigante de la Caridad”.

Llega a Puebla con sus religiosas el día 6 de Junio de 1889, acogido por el Obispo Francisco Melitón Vargas. Establece en la ciudad la Casa Generalicia y el Noviciado de la joven Congregación, mientras que la casa del Calvario de León quedó atendida por algunas hermanas, aunque el padre Yermo sufrió la separación de esta casa con el espíritu original, aunque poco años antes de su muerte tuvo el consuelo de ver de nuevo unido la comunidad madre al resto de su obra.

En 1891 es incardinado oficialmente Diócesis Angelopolitana, es perturbado por la candidatura a la dignidad episcopal  en ese mismo  año para la Diócesis de Tehuantepec y en 1893 para la sede de Cuernavaca, ambas las rechazó por no dejar a sus hijos pobres y abandonados.  Grande fue su alegría  cuando en 1895, se logró la Aprobación Diocesana de sus Hijas, las buenas intenciones que empezó como un Asilo en el Calvario sin pretenderlo se convirtió poco a poco en congregación religiosa que prolongaría las acciones del Padre Fundador mas allá de su muerte.


El Padre Yermo y las primeras religiosas
Siervas del Sagrado Corazón de Jesús
y de los Pobres.
En Puebla funda asilos y escuelas en beneficio de los más necesitados de la sociedad, sin descuidar la preparación de las Hermanas que atienden dichos centros como el Asilo Particular  de Caridad de Ancianos fundado en 1888 y que perdura hasta nuestro días o la Escuela en la Ciudad de Mérida, Yucatán donde llevo a las Hermanas en 1890 pues aun débil de salud viaja en barco desde el Puerto de Veracruz al de Progreso. Pero su obra cumbre en la ciudad poblana será la Casa de la Misericordia Cristiana, lugar para la promoción de la mujer, sobre todo de refugio digno para aquellas que habían caído en la prostitución y buscaban otro modo digno de vivir, contenía también un colegio con talleres para niñas. Este lugar que antes fue una fábrica de ácidos y productos químicos, lo adquiere el P. José María,  gracias a que él y las Hermanas rogaron al Patriarca San José para adquirir tal inmueble, tan es así, que en un pedestal dentro del recinto tiene una inscripción pintada que dice: “Esta Casa se fundó el 19 de Marzo de 1894”.

Es un hombre lleno de virtudes y de gran ciencia, cualidades demostradas desde el inicio de su sacerdocio, su gran formación teológica le permitió escribir artículos, que junto con establecimiento de una imprenta, edita y publica la primera revista eclesiástica en el país: “El Reproductor Eclesiástico Mexicano”, todas llenas de gran riqueza espiritual, tal revista la hace circular por todo México y más allá de sus fronteras.

Sería influenciado grandemente por la espiritualidad de San Alfonso María de Liguori (1 de agosto) y su gran Teología Moral, la devoción y admiración al Santo Obispo se reflejó al nombrarlo como uno de los patrones de su congregación, incluso se conserva un cuadro del Santo que tenía en sus aposentos. Así  también, le imitó en la devoción a la Madre de Jesús y Madre de los pobres, invocándola en sus penas y aflicciones y rogando su protección. María Santísima fue la Madre verdadera para él, con tal madre nunca se sintió huérfano  y acudía a Ella con confianza: en la Congregación de la Misión la llamó con el titulo de Inmaculada Concepción de la Medalla Milagrosa, durante su estancia en León se unió a la devoción por la imagen de la Madre Santísima de la Luz como líneas arriba lo hemos dicho. Pero grande fue su alegría para su corazón mariano al unirse a todos los mexicanos, por el júbilo que representaba para toda la nación católica la Coronación Pontificia de la Imagen de Santa María de Guadalupe el 12 de Octubre de 1895, la imagen de la Virgen del Tepeyac  presidiría en la cabecera de su cama como actualmente se conserva.

El Padre Yermo también sufre tragos amargos en la ciudad terribles calumnias y malos entendidos, que soporto con gran paciencia y caridad. Es por eso que el nuevo Arzobispo de Puebla, el Venerable Ramón Ibarra y González, le retira la dirección espiritual de sus religiosas pero poco después se aclaró la situación y vuelve a guiar a sus hijas. En 1909 fundó la primera escuela de su obra para indígenas de la Sierra Tarahumara, en Chihuahua, allí llevó a las Siervas para que con la colaboración de los Jesuítas, contribuyeran a la promoción del rarámuri. Esta fue la obra más preciada de nuestro santo y la última. El día 1 de agosto celebra su 25 aniversario Sacerdotal.


Habitación donde murió el P. Yermo
en la Casa de la Misericordia Cristiana.
20 días después ya estaba en cama, y en presencia de las Hermanas y alumnas pide le canten el Salve Stella Maris, con este canto dedicado a la Madre de Cristo, su madre a quien amaba con ternura. falleció serenamente  a las 4.30 a.m. del 20 de Agosto de 1909. Los presentes al enterarse de la muerte gozosa del Padre José María, en un acto espontáneo se reunieron en la Capilla a entonar el Te Deum, en acción de gracias por el don de su vida. El Arzobispo Ibarra y González de inmediato sugirió que se conservaran pertenecías y escritos que hubieran sido del Padre Yermo pues ya se creía que era un alma que gozaba de la plenitud de Dios y que llegaría el momento en que sería glorificado. Un año después de su muerte, las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús obtienen la Aprobación Pontificia del Instituto.

José María de Yermo y Parres es beatificado en la Insigne Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México, junto con Los Niños Mártires de Tlaxcala y el Vidente Juan Diego, por San Juan Pablo II, el día 6 de mayo de 1990. El mismo Pontífice lo canoniza junto con la Beata María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre y el Beato Cristóbal de Magallanes con sus 24 Compañeros Mártires, en la Ciudad de Vaticano, durante el Año Santo 2000, el  21 de Mayo, día jubilar dedicado a México. El Arzobispo Rosendo Huesca Pacheco lo nombra patrón y gloria del Clero Poblano. Sus reliquias se conservan en la Capilla de la Casa Central de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús, en la ciudad poblana.


Oración

"Dios Padre Todopoderoso rico en misericordia que encendiste en el corazón de San José María de Yermo y Parres presbítero y fundador, un amor ardiente a favor de los pobres y desamparados, concédenos  que, a ejemplo suyo, descubramos en cada hermano el rostro de Cristo, tu Hijo y llenos de caridad evangélica, nos pongamos en servicio de nuestros  hermanos. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén."

¡A la mayor gloria de Dios y orgullo de Puebla!


Tacho de Santa María.

Agradezco  toda la información a la Congregación de la Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres, en la persona de la Hna. Luz del Carmen Araiza Reyes.


A 19 de septiembre además se celebra a
Santa María de Cervelló, virgen mercedaria.
San Rodrigo de Silos, abad

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El Santo Cristo de San Román.


El Santo Cristo de San Román
En el siglo XVI, después de la fundación de la villa de San Francisco de Campeche por Francisco de Montejo “El Mozo”, por orden de este personaje los indios fueron ubicados al occidente de la villa, donde formaron su propio barrio. Algunos años después que estaba organizado el barrio sucedió que fue asolado por una terrible plaga de langostas y acordaron entre todos echar a suerte a que santo deberían encomendarse para que terminara aquella plaga, y esta suerte le tocó a San Román mártir al que construyeron un templo y comenzaron a celebrarle su festividad, el 9 de agosto.

Posteriormente ya formadas algunas cofradías en el templo de San Román se decidió mandar a hacer un Cristo que estuviera en el altar mayor junto al mártir, el cual se mandó a hacer a Civitavecchia, Italia, en madera de ébano y se le confió al comerciante español de nombre Juan Cano de Coca Gaitán  que se encargara del traslado de la imagen al puerto de Campeche. Don Juan Cano recibió la imagen del Cristo en Alvarado, Veracruz. Posteriormente don Juan regresó al puerto de Veracruz para conseguir una embarcación que lo llevará con su preciado cargamento hasta su destino, pero su desconsuelo fue grande al ver que la mayoría de las embarcaciones en aquel puerto zarpaban con destino a España o a las Antillas, de todos modos don Juan continuó buscando alguna embarcación y al fin encontró dos que zarparían con rumbo de Campeche en la tarde del 13 de septiembre.

La primera embarcación estaba al mando de un capitán de origen inglés y de religión protestante, y al enterarse que don Juan llevaba consigo una imagen de Cristo se negó rotundamente a trasladarlo a pesar de tener suficiente espacio en el barco. Debido a eso don Juan Cano acudió a la otra embarcación que estaba a cargo de un capitán de origen catalán, que al enterarse que transportaría una imagen de Cristo aceptó, pero con ciertas reservas. Le dijo a don Juan Cano: “me ponéis en un aprieto, porque en mi vieja barca ya no cabe ni un alfiler. Más no se dirá que un catalán falta a su palabra; y por cuanto no se trata únicamente de llevaros a vos, sino también a Nuestro Señor Jesucristo, no seré yo quien niegue albergue al Hijo de Dios”, y ordenando el capitán bajar parte de su cargamento, personalmente designó un lugar para resguardar la imagen del Santo Cristo.

Cuatro horas después de haber zarpado del puerto de Veracruz se desató una terrible tormenta en altamar. Debido a que esta se tornaba cada vez más fuerte se volvía imposible mantener el timón del barco, al grado que en un momento el piloto soltó el timón y la nave comenzó a precipitarse. Como pudo se dio aviso al capitán de lo sucedido y este ordenó a tres subalternos ayudarle con la situación, pero a pesar de sus esfuerzos no lograban controlar el barco y estaban a punto de terminar en una tragedia. Se dice que de repente apareció un sujeto desconocido de tez morena que sin vacilar tomo el timón del barco y le hizo regresar a su camino sin problemas, y un viento soplo a popa hinchando las velas lo que hizo avanzar rápidamente al navío.


Procesión del Santo Cristo de San Román

Después de tan terrible situación los tripulantes del barco se quedaron dormidos, al despertar grata fue su sorpresa al ver que se encontraban ya en las cercanías del puerto de Campeche, por lo que el capitán dio órdenes de que avisaran al joven que la noche anterior había tomado el timón que los había salvado, pero nadie pudo encontrar al hombre de tez morena que la noche anterior había salvado al barco, la cabina donde había estado se encontraba vacía. Desembarcaron un 14 de septiembre en Campeche, donde ya eran esperados para darles la bienvenida, el capitán sorprendido preguntó que como sabían de su llegada y estos le respondieron que alguien en la noche había alertado a las autoridades de que un barco se aproximaba en busca de refugio, pues habían distinguido sus luces, cosa que al capitán sorprendió debido a que la tempestad había destruido las lámparas del barco. Al darse cuenta el capitán que era 14 de septiembre de 1565, sólo un día después de que habían zarpado lo concibió como un milagro.

Posteriormente el capitán narró a los habitantes todo lo que habían vivido en altamar y de repente pidió que se desembarcara la imagen del Cristo que traían consigo y grande fue el estupor de todos al percatarse que a pesar de estar la bodega totalmente seca así como la envoltura que cubría la imagen, el Santo Cristo chorreaba agua como si hubiera estado expuesto a la terrible tormenta. La misma leyenda dice que por otro lado el barco inglés que se negó a llevar al Cristo jamás logró llegar a tierra firme. Se cuenta que el capitán don Juan Cano poco antes de fallecer por une terrible enfermedad se encomendó al Santo Cristo de San Román y milagrosamente resucitó después de siete horas pronunciando las palabras: “¡Oh, Santo Cristo de San Román!”. Del mismo modo muchos contaban como después de haberse encomendado al Santo Cristo del barrio de San Román habían podido librarse de ser capturados por los piratas.

Se dice también de un hombre llamado Pedro Machuca que estando su mujer gravemente enferma visito el templo del barrio de San Román e imploró por la vida de su esposa ofreciendo la suya a cambio de su salud, al volver a su casa don Pedro sufrió un grave accidente en el que pereció y al poco tiempo su mujer se restableció por completo.

Debido a estos milagros el Señor de San Román fue invocado como patrón de los marineros y abogado contra los ataques piratas. A pesar de esto el barrio y el mismo puerto de Campeche no se libraron por mucho de los ataques piratas, puesto que hacia 1685 fue atacado el puerto por los piratas Lorencillo y Agramont, y por el temor de que la imagen del Cristo negro fuera profanada se sacó de Campeche y fue llevado a esconder a los montes de Samulá. Pronto llegaron noticias de que los piratas se acercaban a ese sitio y por el temor de ser aprehendida por los piratas la gente huyó abandonando la imagen del Cristo, por lo que un capitán de apellido Navarro llegó al lugar y disparando a los piratas pudo entretenerlos para que por mientras sus subalternos pudieran poner a salvo la imagen del Señor de San Román. El capitán Navarro fue herido en la pierna y mientras los piratas saqueaban Samulá este se arrastró hasta un puesto donde se encontraban algunos soldados españoles e informándoles la situación le ayudaron y volvieron a buscar la imagen del Cristo y le pusieron en un lugar seguro hasta que terminó el ataque pirata a la región.

En honor al Señor de San Román se celebran dos fiestas la primera en mayo conocida como “Rogativas al Señor de San Román” o “San Romanito” y la segunda y más importante la del 14 de septiembre.


Lic. André Efrén Ordóñez.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Vitralistas, también tenéis un patrón!

Pregunta: Hola!! en primer lugar quisiera agradecerle el increible trabajo que realiza, su claridad y amabilidad al responder cada pregunta con tanto detalle e información. En segundo lugar preguntarle si es posible saber cual es el santo o patrono de los vitralistas. Desde ya agradezco su tiempo y espero pacientemente su respuesta. Argentina. 

Respuesta: Hola. Muchas gracias por tus elogios, intento hacer lo mejor que puedo. Casualmente hace unos días encontré a este santo y pensaba hacer un artículo sobre él, precisamente por esto de las vidrieras. No todos los días se encuentra uno con santos tan dedicados al arte como: 

Beato Jacobo Griesinger de Ulm. 12 de octubre y 11 (en la diócesis de Rothenburg) de octubre. Jacobo (Santiago, James) nació en 1407 en Ulm, hijo de un rico comerciante. Desde muy joven aprendió y se dedicó a la pintura del vidrio. A los 20 años, se fue en peregrinación a Roma, donde se hizo mercenario del reino de Nápoles y más tarde de la nobleza de Capua. En 1441, buscando vida espiritual y recogimiento, vistió la Basílica de Santo Domingo de Bolonia (ciudad en la que se le conoce como  Jacobo "el alemán"), y se unió a los dominicos, como hermano converso. Ya religioso volvió a su antiguo trabajo de los vitrales, con gran arte, gusto y técnica. El mejor exponente de su obra es la ventana de la capilla de los notarios de San Petronio de Bolonia.

Tuvo gran espíritu de oración, mortificación, humildad, y ya tenía fama de santidad antes de su muerte. Además, conocía de alquimia y farmacia, y como religioso destacó por su caridad con los enfermos. Entre sus devociones destacan el rezo continuo del Padre Nuestro y la preparación para la Sagrada Comunión, que realizaba, sin interrupción durante toda una noche. A veces se le vio en éxtasis, con una luz alrededor. Siempre guardó la pureza, la inocencia, la humildad y la sencillez de costumbres.

Y como todo santo “que se precie”, tiene su leyenda: En una ocasión, mientras tenía en el horno unas vidrieras, el Prior le mandó buscar. Jacobo fue, por obediencia y sin excusas, dejando el trabajo. A su regreso, esperando encontrar los vidrios calcinados, lo encontró todo perfecto, por obra de la Virgen, que cuidó del horno. De hecho, estos son sus atributos: una vidriera, un horno y la Virgen María, además de un lirio. En ocasiones un medallón esmaltado sustituye la vidriera, porque también trabajó el esmalte y la cristalería en general.

El 11 de octubre de 1491, mientras agonizaba, su cuerpo brilló con una intensa luz azul, y seguidamente murió. El 20 de diciembre de 1576 una parte de sus reliquias fueron trasladadas a su ciudad natal de Ulm, otras quedaron en Santo Domingo de Bolonia, en una bella urna. León XII confirmó el culto que ya se le daba como Beato, el 3 de agosto de 1825. En Irlanda y Bolonia (al menos) es patrón de los pintores de vidrio y vitralistas. Su culto aún permanece en Bolonia y en el convento dominico de Santa María de Ulm. 


A 12 de octubre además se celebra a
Santa Sofía, premonstratense mártir.
La traslación de San Panthalo, obispo mártir.

jueves, 11 de septiembre de 2014

San Pafnucio, contra lo perdido.

Pregunta: Oye de pura casualidad podrias decirme algo de San Panuncio??? solo se q es un santo q creo ayuda a encontrar cosas y caminos perdidos y me gustaria saber mas de el =) ojala pudieras ayudarme. Gracias!!!! México

Respuesta: Bueno, de pura casualidad no, sino porque me leo santorales... Aquí dejo un resumen de lo que se sabe de Pafnucio (no Panuncio), que no son más que noticias sueltas de su época.

San Pafnucio, eremita y obispo. 11 de septiembre
Vivió en el siglo IV y fue un anacoreta, discípulo de San Antonio Abad (17 de enero) de hecho el más famoso de su tiempo. Como todos estos ermitaños vivía de hierbas, agua, algo de pan y poco más, y sometido a grandes austeridades, falta de sueño, trabajo, oración y penitencias. Su soledad se veía interrumpida muchas veces por aquellos que le visitaban para recibir consejo, escuchar sus palabras, pedirle sus oraciones y por algunos que querían imitarle en su búsqueda de Dios. Poco a poco su fama se extendió y tuvo que abandonar su soledad porque fue nombrado obispo de Tebaida, Egipto. Toda su vida de intensa oración y penitencias le fortaleció para enfrentarse a la persecusión de por cristianos, y soportar el martirio, del que sobrevivió, pero con una pierna inservible y sin un ojo, del que se dice gustaba besar con respeto y veneración el convertido emperador Constantino.


Estuvo presente en el Concilio de Nicea, donde se defendió la divinidad de Cristo y se condenó el arrianismo, donde, a pesar de su austeridad de vida y su firmeza, se mostró con caritativo, abierto, moderado y transigente en contraposición a los padres conciliares, que no conocían la dureza de la Tebaida ni los horrores de la amenaza, ni la vejación, y no querían perdonar a aquellos que habían flaqueado en las persecusiones, impidiendo su reconciliación con la Iglesia. Asimismo, según tradiciones, se opuso a la forzosa separación que quería el Concilio, de los clérigos casados de sus esposas, permitiendo que los ya casados permanecieran tal cual e imponiendo la costumbre antigua, según luego de ordenados, ya no podrían casarse. Esta es la ley que aún conserva la Iglesia Ortodoxa, en la que salvo los obispos, los presbíteros y diáconos pueden ser casados.

En el Concilio de Tiro, año 325, reconcilió a Máximo, patriarca de Jerusalén, que coqueteaba con el arrianismo. Le mostró sus marcas producto de la persecusión, y señalando las que Máximo también llevaba, le dijo "quien lleva las mismas gloriosas señales que yo por haber defendido la santa fe, no debe dejase arrastrar y conducir por gentes que se obstina en el error, sino estar decidido a combatirlas", el patriarca volvió a la recta fe católica.

Dos hechos se le atribuyen y son los que le han hecho más famoso. Uno es la conversión de Santa Thais (7 y 8 de octubre), la pecadora a la que el santo llevó por el camino de la oración, la penitencia por sus pecados hasta alcanzar la santidad. Es patrono para hallar las cosas perdidas, de los que siguen malos caminos y del arrepentimiento, porque halló y rescató a Santa Thais.


A 11 de septiembre además se celebra a  
Santos Proto y Jacinto, mártires.
Santa Teodora-Teodoro, penitente

martes, 9 de septiembre de 2014

Mi libro impreso

Para los que estaban interesados en la edición impresa de mi libro sobre santos patronos, aquí está disponible. 

160 páginas, con 50 láminas a color, explicadas. 

Solo tenéis que comprarlo y ya os lo envían a casa.

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http://www.amazon.com/Tus-preguntas-sobre-los-Santos/dp/1500877018/ref=sr_1_2?ie=UTF8&qid=1410283992&sr=8-2&keywords=preguntas+santos

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lunes, 1 de septiembre de 2014

Un santo que no era santa. Un perro que no era perro

Pregunta: Estimado creador del blog "Tus preguntas sobre los santos". Tengo una consulta referente a una santa que no logro identificar. La misma sostiene un animal en la mano izquierda, podría ser un perro, y en la mano derecha tenía un atributo que ya no se encuentra en la imagen actual. Desde ya muchas gracias.

Respuesta: Hola amigo. Gracias por esta pregunta, pues sabido es que las relativas a iconografía son las que más me complacen. La imagen, de factura popular, me ha llamado mucho la atención, y a pesar de ser basta y estar repintada, me parece muy bonita. Espero me des en algún momento más datos de ella. Te voy a desbrozar el proceso lógico que he seguido para identificarlo. Primero, porque puede servir de ayuda sobre la manera a seguir para identificar imágenes, y segundo, porque así dejo el resultado para el final, creo intriga, se hace más interesante y, definitivamente, da motivo para el artículo.

El sexo: Esto es lo primero que hay que aclarar. No es una santa, sino un santo. Y eso es evidente por el largo de la túnica. Una mujer no llevaría esa túnica cortita por las rodillas.

La edad: Han querido representar un varón joven, pues no lleva barba. Y, a juzgar por las proporciones (aunque esto no siempre funciona, debido a las pocas destrezas de algunos tallistas), parece un niño o un jovencito.

Los atributos: Un libro, eso está claro. Y el animal, lo señalas como un perro. Yo no lo creo, y el motivo es que, de los santos que habitualmente llevan perro, no lo llevan sobre el libro, sino a los pies, como un perro normal (San Roque, Santa Quiteria, Santo Domingo de Guzmán, etc.). Este animal es portado con reverencia y no identifica a un animal "real", es decir, a un animal que haya formado parte de una leyenda del santo, como, por ejemplo, las fieras en un mártir, o el cerdo de San Antón, que, repito, suelen tener proporciones más realistas. Si no es un perro, ¿que es? Pues yo creo que es un cordero. ¿Es un niño pastor entonces? ¿San Mamés tal vez? Tampoco, el cordero estaría a los pies, y no sobre un libro. El Cordero sobre el libro, símbolo repetido en iglesias, altares, púlpitos, sabemos a quien invoca: A Cristo, el Cordero Inmolado, presentado en Apocalipsis 5, como digno de toda adoración y veneración. El mismo que fue señalado como "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo", por el Precursor.

Pues ya no queda más que decirlo: Es San Juan Bautista (24 de junio, Natividad; 23 de septiembre, Imposición del nombre; 24 ó 21 de febrero, primera Invención de la cabeza; 29 de agosto, segunda Invención de la cabeza, hoy fiesta de la Degollación; 25 de mayo, tercera Invención de la cabeza). Pero es San Juan Bautista representado como niño, una iconografía bastante frecuente, sobre todo desde el barroco. Sí que es llamativo algo: en la iconografía infantil del Bautista, el cordero aparece más natural, a su lado, o incluso jugando, mientras que la representación sobre sobre el libro pertenece más a la iconografía del santo adulto. Pensemos ha sido una solución iconográfica más sencilla, vista la sencillez de la estatuilla.

Y en la otra mano, el atributo que falta es el estandarte que suele llevar las palabras dichas antes: "ecce agnus Dei".
 
Para terminar, aquí te dejo un artículo sobre esta iconografía del niño San Juan.

viernes, 22 de agosto de 2014

Santos identificables, e identificados

Pregunta: Querido creador del blog "Tus preguntas sobre los santos", antes de nada ya te quiero dar las gracias por atender mi correo, puedas o no ayudarme con lo que te pido.En los correos adjuntos te envío las fotos de unas cuantas tallas y 2 cuadros de una parroquia de la cual se está haciendo inventario y yo estoy cooperando con el párroco. No somos capaces de identificar los santos representados en las tallas (salvo dos de ellos; he puesto por nombre del archivo la identidad que les atribuimos) ni los cuadros de santas (pues parecen mujeres). ¿Podrías echarnos una mano, por favor? Como te decía, muchas gracias de antemano.

Respuesta: Primero, gracias por tu amabilidad y confianza en que pueda ayudarte. Vamos a ello. A los lectores les recuerdo que haciendo clic en cada imagen pueden verla con más detalle.

P: Pintura 1: detrás de la mujer parece que hay una roca.
R: Representa a una penitente, si te fijas, el vestido es de tejido de arpillera, o sea, muy áspero, resaltar la penitencia. Lo que indicas como una roca, lo es, y es más, es una cueva, puede verse la oquedad de la "entrada". Así que es fácil identificarla: Es Santa María Magdalena (22 de julio, 20 de marzo, traslación de las reliquias, y Tercer domingo de Pascua, de las Miróforas), a quien la tradición devocional hace una prostituta arrepentida, y la leyenda provenzal hace penitente, retirada en una cueva, la "sainte Baume" en Marsella, Francia. La profunda mirada en el crucifijo nos evoca un alma contemplativa, como también refiere la devoción y el culto multisecular a esta santa.
 

P: Pintura 2: la mujer sujeta un caldero en la mano izquierda, una flor en la derecha y hay un "dragón" en la esquina inferior izquierda.
R: Efectivamente, hay un dragón, y lo que lleva en la mano es un acetre con agua bendita y el hisopo para asperjarla. Es Santa Marta de Betania (29 de julio).

Estos dos ejemplos sirven para ilustrar algo que a veces no tenemos en cuenta en el momento de identificar un santo: el entorno en el que se encuentran situados. Estos lienzos se nota, por las fotografías, que están en el mismo retablo, probablemente derecha e izquierda de una figura central. Que estén situadas juntas puede indicar (puede, no siempre es así) que tienen alguna relación entre ellas y con la figura central (ya me habría gustado ver el retablo completo). A esas dos santas, la Magdalena y Santa Marta, la tradición las hace hermanas, fundiendo a María de Magdala y María de Betania. Ya solo esta asociación de "hermanas" podría habernos ayudado a identificar una con tener identificada la otra.



P: San Agustín: la "Ciudad de Dios" y la mitra nos han hecho pensar en él.
R: Sí que es un Padre de la Iglesia, pero hay una dificultad, y es que obispos fueron tanto San Agustín como San Ambrosio, y los atributos que vemos: el libro y la maqueta de iglesia les pertenecen a ambos, y no solo a ellos. En la mano derecha llevaría un báculo episcopal, seguramente. Vista la dificultad, vamos a la posibilidad real que sea San Agustín: la túnica bajo el roquete es negra, por lo que pudiera ser el hábito agustino, siempre que sea la policromía original, cosa que dudo en alguna de las tallas. Resumen, yo también creo que es San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, en la Iglesia oriental). Otros atributos del santo son el corazón en llamas, atravesado por una flecha en ocasiones, y que suele llevar en la mano, o una concha, atributo más raro de ver y que alude a la visión del niño junto al mar.



P: Santo: el sombrero que le cuelga a mi personalmente me ha recordado el de uno de los Santos Padres (de cuyo nombre tampoco estoy seguro ahora mismo)
R: Y has recordado bien, es uno de los Padres de la Iglesia latina: San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, Invención y traslación del cuerpo). Lleva a la espalda el capello cardenalicio, ese sombrero de color rojo. El capello también acompaña a muchos santos, entre ellos a San Francisco de Borja (3 de octubre), San Raimundo de Peñafort (7 de enero), San Pedro Damián (21 de febrero), San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua), San Roberto Belarmino (17 de septiembre) San Buenaventura (15 de julio), San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre) o San Bertoldo (29 de marzo), estos dos últimos porque fueron legados pontificios. Pero podemos decir que es San Jerónimo porque no luce hábito religioso alguno, sino una túnica atada con una cuerda. 



P: Santo Tomás de Aquino: identificado por un sacerdote amigo.
R: Tengo que disentir con la identificación. No es Santo Tomás de Aquino (28 de enero, traslación de las reliquias), sino San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua). Ambos son dominicos, pero hay algo que identifica al Ferrer claramente: el gesto apuntando hacia arriba, típico del santo, repetido hasta la saciedad en tallas, pinturas, y hasta imágenes de molde. Evoca la predicación del santo sobre su tema favorito, las postrimerías y el juicio final. No en balde se le ha llamado "el ángel del juicio final", y suele aparecer con alas. Tal vez esta imagen tenga agujeros por detrás. 

Y es que la iconografía no sólo son atributos o ropas, sino gestos, entorno, expresiones...

De estos dos santos, no me das indicaciones, supongo es que no lográis hallarles "personalidad". Y de nuevo nos encontramos con el entorno. Es evidente que están en el mismo retablo, en nichos que pertenecen a un mismo cuerpo del retablo. La factura, el tamaño, la situación nos vuelven a hablar de santos relacionados entre sí. Por las vestiduras son apóstoles o al menos no forman parte del clero, verdad? Con un 99,99% de acierto te digo que son San Pedro (29 de junio, 8 de noviembre, Dedicación de la Basílica; 18 de enero y 22 de febrero, Cátedras; 1 de agosto, Ad Víncula; 16 de enero, Ad Víncula en la Iglesia Oriental) y San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre). Pero, ¿cuál es cuál? Pues aquí hay una trampa muy sencilla: El 99% de las veces San Pablo luce una barba larga, y el pelo no es encanecido, a la vez que es calvo. Y el 99% de las veces, San Pedro luce una cabellera blanca, corta, al igual que la barba suele ser corta. Con estas pistas, está claro quien es quien.

Y aún nos queda otro más, del que tampoco me das indicaciones, pero que igualmente es identificable por el león a los pies: Es San Marcos Evangelista (25 de abril y 31 de enero, traslación de las reliquias de Alejandría a Venecia). Al principio pensé sería un santo mártir, que aplasta el león, símbolo del mal en ocasiones, y en otras atributo que evoca el martirio que sufrió el santo en cuestión, pero al fijarme bien, vi que no lo pisa, así que me decanto, luego de analizar las vestiduras, el gesto... que es San Marcos.





P: Que seas feliz y Dios te bendiga e ilumine.
R: Muchas gracias, no siempre le desean felicidad a uno así de gratis. A ti también te ilumine Dios, y al párroco que han decidido hacer este trabajo de identificación e inventario. Un saludo a ambos y para lo que deseéis, a mandar.





sábado, 16 de agosto de 2014

El Santo del Siglo de las Luces: San Alfonso María de Liguori. (III)

Y hoy, memoria del "Doctor Moralis", os traigo el tercer y último artículo de esta entrega que nos ha dado el buen amigo Tacho. Aquí podéis leer la primera y segunda entregas.




Alfonso, Apóstol y Obispo. 
San Alfonso escribe a Remondini, su impresor de Venecia y se encuentran alusiones a su salud, 4 de julio de 1761: “Soy anciano y mi cabeza me traiciona. También de día a día espero la muerte”. 13 de julio: “Casi cada año me aqueja una enfermedad mortal. También espero la muerte de un día para otro”. Pues bien, no llega la muerte sino su nombramiento para el obispado de Santa Águeda de los Godos. Grande es el desconcierto de Alfonso quien ya por dos veces ha rehusado el obispado de Palermo. Alguien viene entonces a sugerirle: “Pero usted puede rechazarlo”. Al punto Alfonso redacta una carta renunciando al episcopado y remite todo al enviado de la nunciatura no sin proveer a este de una buena propina.

Miren, -dirá poco después-, por esta bagatela he tenido que perder una hora y cuatro ducados. No cambiaria yo la Congregación por todos los reinos del Gran Turco”. Pero Clemente XIII mantiene su orden. Alfonso se somete: será obispo. Un obispo pobre, en una diócesis pobre; un obispo amigo de los pobres. Se cuenta que con motivo de su entronización episcopal, en julio de 1762, su secretario había mandado a preparar una buena comida. Aquello no fue del agrado del obispo: “Don Felice, -le dice-, que Dios se lo perdone. ¡Que cosa ha hecho! Hay tantos pobres que mueren de hambre y nosotros quisiéramos estar bien servidos”.

Emprende la reforma de su diócesis, mientras prosigue dirigiendo su Instituto, Alfonso, obispo misionero, decide una misión general en todas sus parroquias, ya que como el escribe: “el mayor bien que un obispo puede procurar a su diócesis es hacer que sin falta se predique la misión cada tres años”. Se moviliza a todos los religiosos de su diócesis para darla, y al mismo tiempo, con paciencia y energía, comienzan las reformas.

Lo primero, la reforma del clero y el Seminario Mayor, ordenando que su edificio se renueve por su estado lamentable, vela por la elección de los candidatos y la calidad de la enseñanza. Con su firme y bien sentido y su espiritualidad exigente y practica, guía la formación de los jóvenes y construye el porvenir. Consiente de sus obligaciones, despierta a todo su clero para que asuma sus propias responsabilidades frente al pueblo de Dios. Recuerda a los arciprestes y párrocos “la obligación que les incumbe de predicar todos los domingos y todas la fiestas solemnes, según la prescripción del Concilio de Trento, y de predicar de una manera sencilla y popular, adaptada a la clase de su auditorio.”

En fin, las parroquias se reforman, gracias sobre todo, a la acción perseverante de las misiones. Estas, por oleadas sucesivas, van remodelando el rostro de la diócesis. Las visitas pastorales del obispo y su testimonio hacen el resto ya que toda su vida proclama a Jesucristo. Multiplica los gestos de caridad, vende su vajilla de plata, sus mulas, su carroza. Se alza contra toda forma de injusticia y por otra parte no sin tener éxito: cuando el hambre se abatió en el Reino de Nápoles, se constata que la subida del precio del pan en su propia diócesis, tan pobre como las otras, es sensiblemente menor que en el resto del Reino. Igualmente llama a las Monjas Redentoristas de Scala para que funden en Sta. Águeda de los Godos: ellas serán, por así decirlo, el núcleo firme de la vida contemplativa de su ciudad episcopal y en toda la diócesis.

Por la pluma evangeliza su diócesis y el mundo entero. El horizonte de Alfonso no se limita a las fronteras de su diócesis o a los miembros de su Congregación. Es obispo de Sta. Águeda de los Godos, y también lo es para el mundo entero. Mantiene con la pluma una larga correspondencia. A petición de un obispo no duda en escribir incluso a los cardenales en 1774: “Ante todo, yo quisiera que el futuro Papa escogiera, entre los sujetos que le serán propuesto para cardenales, a quienes son mas doctos y al mismo tiempo mas celosos de los intereses de la Iglesia. También a mi parecer seria necesario proscribir el lujo de los prelados de quienes principalmente depende de la religión de los pueblos y la salvación de las almas. Por tanto, será necesario estar atentos cuando se trata de nombrarlos, informándose de diversas partes si los candidatos reúnen, junto con las costumbres íntegras, la ciencia necesaria para gobernar una diócesis”.

Para mirar por la salvación de la gente, muy especialmente del campo, Alfonso como san Vicente de Paul en el siglo precedente, se basa ante todo en las misiones parroquiales y también se basa en los escritos que son una misión permanente, una misión a domicilio. Por tanto escribe, y escribe mucho.

El Escritor
Antes de su episcopado Alfonso había escrito de 51 obras y todavía antes de su muerte escribiría otras 60 más. Sí, San Alfonso es el hombre de los medios de comunicación. Escribe como predica, es decir, para que todos lo comprendan. Este es el secreto de su éxito. Alfonso escribe para el pueblo. En un mundo donde la mayoría no sabe leer ni escribir, bastara una persona que sepa leer para que todos los asistentes puedan aprovechar sus escritos. Gracias sobre todo a Remondini, su impresor de Venecia, sus obras vienen a ser los “best- sellers” de toda Europa. Un total de 112 obras con mas de 20 000 ediciones y en mas de 70 lenguas. En la imposibilidad de hacer oír su voz hasta las extremidades de la tierra, quería llegar por sus escritos a donde su predicación no podía hacerlo.

La lista de sus best-seller es impresionante. Algunos entre los más conocidos:

VISITAS AL SANTISIMO SACRAMENTO Y A MARIA SANTISIMA. Hay mas de 2 000 ediciones y en una ocasión de un Congreso Eucarístico hubo que imprimir para una sola edición no menos de 250 000 ejemplares.
LAS GLORIAS DE MARIA. Desde su primera aparición en 1750, se han efectuado más de 1000 ediciones, sin contar otras ediciones parciales. Entre las obras Marianas de todos los tiempos, este libro constituye el de mayor circulación. Es el fruto de 16 años de intenso trabajo para poner por escrito al alcance del pueblo cristiano lo que el predicaba cada semana y meditaba desde su juventud; es decir, todo lo que de esencial y de verdad ha dicho la escritura y la Tradición sobre la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.
PRACTICA DE AMOR A JESUCRISTO. Tiene 535 ediciones. En carta del 16 de noviembre de 1777 a su impresor Remondini, declaraba Alfonso que “de todas su obras esta, era a su parecer, la mas piadosa y la mas útil”. Su desarrollo se enmarca tomándolo del capitulo XII de la Primera Carta Paulina a los Corintios.
EL GRAN MEDIO DE LA ORACION. Cuenta con 238 ediciones. San Alfonso hubiera querido ser suficientemente rico para imprimir tantos ejemplares de este libro sobre la oración como cristianos hubiera en el mundo.
Así en 1757, escribe a los sacerdotes napolitanos LA INSTRUCCIÓN PARA EL CONFESOR. Escribe para todos los sacerdotes de Europa y por eso traduce este libro al latín con el titulo del Homo Apostolicus. Ya obispo, hace un resumen a los sacerdotes de su diócesis y lo traduce al italiano con el título de El confesor de la Gente del Campo. Esta obra aparece en 1764.

Con toda su obra maestra en este campo es la TEOLOGIA MORAL. Sale definitivamente bajo la forma de tres tomos en 4. Allí se encuentran unas 70000 citas de 800 autores. La calidad excepcional de este trabajo hará que mas tarde obtenga el título de Doctor de la Iglesia y patrono de los confesores y moralistas.

Como lo reconocen los historiadores, sus escritos han contribuido a renovar la moral y la piedad de fines del siglo XVIII, y durante el siglo XIX. Especialmente en Francia hombres como San Eugenio de Mazenod (21 de mayo), San Pedro Julián Eymard (2 de agosto), el Venerable Juan Claudio Colín, San Juan María Vianey (4 de agosto), o el Beato Antonio Chevrier (2 de octubre), serán grandemente influenciados por su moral y su espiritualidad.

El Encuentro con su Redentor. 
En el diario intimo de San Alfonso: “Asuntos de conciencia” (Cose di Coscienzia) las palabras que mas impresionan en la pagina 36 y que se remontan a los años de la fundación: “Jesús me ama..." y después, dos líneas mas abajo: "María me ama..."

Este era el secreto de su corazón: San Alfonso ha tenido la deslumbrante y cegadora experiencia de ser amado del Señor, de ser amado de la Virgen María. Su respuesta ha sido Amor por Amor. Cuantas veces no deja de repetir cuando predica: “Dios os ama… amadlo” (Dio vi ama, amatelo). Que sencillo parece, pero Alfonso va hasta el fin de este amor; ama a Cristo, ama a los pobres, ama a la Iglesia tanto como ama a la Madre de Cristo, nuestra Madre y nuestra Esperanza. Y tiene particular predilección por esa expresión que se encuentra al pie de sus dibujos de la Madona: “¡ESPERANZA NUESTRA, SALVE!

Con María siempre apóstol: hace mas de 200 años moría San Alfonso. Unas horas antes de su muerte pide: “¡denme a la Madona!”. Recibe entonces en sus manos la imagen que el mismo dibujo tomada de un cuadro de Carlo Dolci. Lo abraza, le habla le sonríe. Después se extingue en la paz el 1 de agosto de 1787. El campanario del convento de Pagani toca el Angelus de medio día. Alfonso se extingue, pero su fuego quema aun en el corazón de sus discípulos, Los Padres Redentoristas y Las Monjas Redentoristas.

La posteridad de Alfonso:
El 1 de Agosto de 1986, en las noticias de la mañana, un locutor de la televisión francesa anunciaba fríamente: “Hoy, primero de agosto, Fiesta de San Alfonso María de Liguori, Doctor de la Iglesia y fundador de una familia religiosa que ha desaparecido ya completamente”…. ¡Que equivocación! San Alfonso ha muerto, pero su Congregación esta viva como siempre recordando y continuando la obra de su Fundador. Forma parte de las 10 congregaciones religiosas más importantes en el mundo, tanto por el número de sus miembros como por su expansión geográfica.


Tacho de Santa María.

 

A 1 de agosto además se celebra a
Beato Juan de Jerusalén, carmelita.
San Pedro "Ad Víncula". 


Bibliografía:
-Taller de Profundización: Espiritualidad Misionera Redentorista. Cap. 13.Julio de 2000. San Luis Potosí, S.L.P. México.

-Espiritualidad Redentorista, Vol. 3. Jean Marie Sègalen. Roma, Italia 1994.

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