martes, 10 de octubre de 2017

San Víctor de Xanten.

San Víctor de Xanten, soldado mártir. 10 de octubre.

El culto a San Víctor se consolidó en el siglo XI, aunque es anterior. San Gregorio de Tours (17 de noviembre), le menciona en su "Gloria de los Mártires", relacionándolo con San Malloso (10 de octubre) cuyas reliquias habían sido descubiertas en Birten, un sitio hoy perteneciente a Xanten, por San Evergislo (24 de octubre), obispo de Colonia.

La leyenda le quiere un soldado perteneciente a la Legión Tebana, compañero de San Mauricio (22 de septiembre) y cuyo destacamento de 300 soldados no llegó a Agaunum, sino que fueron martirizados en Xanten. Eso dice la leyenda, pero ya sabemos de la costumbre medieval de dotar de "historia" a santos poco conocidos pero muy venerados. En 1933 fue hallado su sepulcro, en el que yacían dos esqueletos datados en el siglo IV, y luego, en 1966 se halló el sepulcro de otro mártir, este decapitado. Los antiguos sepulcros y las muertes violentan evidencian el culto muy primitivo a dichos mártires. Probablemente mártires locales, a saber.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 10 de octubre además se celebra a
San Cerbonio, obispo.
San Ghislain, abad.

lunes, 9 de octubre de 2017

Dos enamorados y un Amor.

Santos Andrónico y Atanasia, esposos y monjes. 9 de octubre y 27 de febrero (Iglesias Griegas).

Su "vita" se halla insertada en una colección de vidas ejemplares de los Padres del Desierto. Vivían Andrónico y Atanasia en Damasco, Siria, donde él ejercía de platero. Eran piadosos y caritativos, y cuando tuvieron numerosas ganancias, ambos las dividieron en tres, de las cuales dieron una parte a los pobres, una segunda la usaron para prestar a aquellos que estaban en necesidad, aunque sin pedir intereses por ello. Y la tercera parte, la reservaron para el sustento de su familia. 

Tenían dos hijos, un niño y una niña, a los que, como todos los padres, amaban hasta el extremo. Pero un día, los niños murieron y ambos esposos se sumieron en la tristeza. Andrónico se refugió en su oficio de platero, mientras que Atanasia pasaba el día llorando junto a la tumba de sus hijos en la iglesia de San Julián, diciéndose "moriré aquí junto a mis hijos y me reposaré a su lado para siempre". Un día llegó a ella un venerable abad y le preguntó: – "Mujer, ¿qué te pasa? ¿Por qué no dejas que los muertos duerman en paz?" Atanasia le replicó: – "Mi Señor, no te enojes con tu sierva, porque estoy abrumada por el dolor. Tuve dos hijitos y los perdí a ambos en un día, y aquí yacen". Entonces el anciano le dijo: – "No llores por ellos, porque te aseguro que como la naturaleza humana anhela y clama por el alimento, y languidece si no la encuentra; así también tus hijos anhelan y claman a Cristo donde están, por la bienaventuranza de las cosas futuras, diciendo: 'Juez justo, danos el descanso celestial en lugar de aquellas alegrías terrenas de las que fuimos desposeídos'", y se alejó en la oscuridad. Cuando Atanasia reflexionó, toda su tristeza se convirtió en gozo y fue en busca del abad. Preguntó al portero y este le dijo que aquella iglesia no tenía dignidad abacial. Entonces ella entendió que había sido el glorioso San Julián quien se le había aparecido, dándole paz a su corazón.

Aparición de San Julián
a Atanasia.
Con esta certeza, se fue a casa, contó a su marido lo ocurrido y ambos decidieron que lo mejor era vivir una vida de entrega a Cristo para llegar algún día adonde estaban sus hijitos. Reunieron a sus esclavos, les dieron la libertad entregaron sus posesiones a los pobres. Cuando se alejaban, Atanasia se volvió a su antigua casa y clamó: "Oh Señor Dios, que dijiste a Abraham y a Sara: 'Sal de tu tierra y de tu familia, a una tierra que yo te mostraré', guíanos, te lo ruego, en el camino de tu temor. Ya que dejamos nuestra casa por amor a Ti, y tú no nos cierres tu casa en tu Reino". Y se fueron a Jerusalén, donde veneraron los Santos Lugares. Luego se fueron a la Tebaida, en cuyas soledades hallaron al abad Daniel, y le pidieron consejo. Este envió a Andrónico al monasterio de Tabenna, y envió a Atanasia a una laura de Esceta, donde debía vestir como un eremita y vivir alejada de los monjes, solo reuniéndose con ellos los domingos para la Eucaristía.

Doce años pasaron cada uno en su lugar, en oración, trabajo y penitencias, anhelando el cielo. Al cabo de ese tiempo, brotó en el corazón de Andrónico, que ya era un venerable anciano de larga barba blanca, el anhelo de volver a visitar los Santos Lugares. Pidió permiso a su abad, y este se lo concedió. De camino a Jerusalén, Andrónico encontró a otro anciano de pelo gris y rostro quemado por el sol, apoyado contra el tronco, exhausto por el calor y cansado de andar. Y aquel anciano… ¡era Atanasia!, la cual reconoció a su marido y aunque tuvo una gran alegría, no quiso revelar quién era. Andrónico, sin embargo, no la reconoció, porque su belleza había sido destruida por la penitencia y el ayuno. 

Entonces Andrónico le preguntó: - "¿Cómo te llamas, hermano?" Y ella respondió: - "Me llamo Atanasio". -"¿Hacia dónde vas, hermano mío?", volvió a preguntar Andrónico. -"Voy a visitar los Santos Lugares", fue la respuesta de Atanasia. Andrónico se alegró de la respuesta y dijo: "Mi corazón anhela tu compañía, santo eremita, caminemos juntos hasta Jerusalén". Y así, ambos visitaron Jerusalén, hicieron oración en los Santos Lugares, y al terminar su peregrinación, decidieron volver juntos a Egipto. Cuando regresaban, llegaron al mismo árbol bajo el cual se habían encontrado y Andrónico pidió a "Atanasio" vivir juntos en las soledades de la Tebaida, ya que eran ancianos, y así podrían cuidarse uno al otro y cuando el primero muriera, el otro podría sepultarle. Atanasia accedió, y así vivieron varios años, en oración y trabajo, con gran júbilo de Atanasia, que amaba muchísimo a su marido.

Y llegó un día en que Atanasia se sintió morir. Entonces Andrónico fue adonde vivía un anciano presbítero, para que asistiera al viejo "Atanasio". Cuando ambos llegaron, Atanasia lloraba, y el viejo eremita le dijo: -"¡Qué! ¿Lloras en lugar de alegrarte de estar en camino al encuentro del Señor?". Atanasia replicó: -"Lloro por mi amigo Andrónico, porque sé que echará de menos mi compañía". Y además, le dijo en secreto: "Cuando muera, mete tu mano bajo mi cabeza, hallarás un trozo de escritura, y se la darás a Andrónico". Y Atanasia recibió el Cuerpo del Señor y expiró alegremente, pues ¡al fin! estaría con sus hijitos amados. Entonces, antes de ser sepultada, los monjes entregaron a Andrónico el pergamino, este lo leyó y se arrojó sobre el cadáver clamando: "¡Esta es mi mujer Atanasia!". Pronto se corrió la voz, y muchos monjes acudieron con palmas en las manos, para celebrar a Atanasia, que siendo mujer había vivido varonilmente. 

Andrónico pasó a vivir junto a la sepultura de su amada mujer, hasta el día en que Dios quiso llamarle a renuirse con ella y sus hijos. Antes de morir, hizo oración y murió dulcemente. Fue sepultado junto a Atanasia.


Fuente:
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 9 de octubre además se celebra a
San Luis Bertrán, presbítero dominico.
Santa Publia, abadesa.

domingo, 8 de octubre de 2017

Crecido en años y virtudes.

San Artaldo de Belley, obispo cartujo. 8 de octubre y 17 de noviembre (traslación de las reliquias).

San Artaldo.
Vicente Carduch. El Paular.
Nació en Verona, en 1101. Fue educado por su familia, según la costumbre, en un ambiente austero y de rigor. Era muy piadoso y aplicado en el estudio, y todos se hacían lenguas de su bondad y auguraban para él un brillante porvenir. Sin embargo, con solo 22 años, Artaldo decidió abandonar el mundo y buscar "la perla valiosa". Tomó el hábito cartujo en Las Puertas, comenzando una vida de oración y silencio. Siendo novicio ya tuvo sus primeros éxtasis, y luego de ser ordenado, celebraba la misa con gran devoción, alcanzando grandes consuelos de Dios.

En 1130, el prior de la Gran Cartuja, Dom Guigo, le eligió para la fundación de la Cartuja de Arviers, designándole además prior de la misma. En 1132 fundaban en una soledad agreste, donde solo los animales salvajes se habían aventurado antes. 10 años vivieron los monjes entre grandes privaciones hasta que en 1142 el obispo Arducio logró construyeran un monasterio en mejor sitio, con mejores condiciones para la vida cartuja. En el nuevo recinto la vida comunitaria continuó su vida sencilla y callada, que Artaldo cultivó en sus monjes durante más de 50 años.

En 1188, teniendo el santo ya 87 años de edad, fue elegido obispo por el clero de Belley, tras la muerte de su prelado, Raynaldo, que también había sido monje cartujo. La primera reacción de nuestro santo fue huir a una cueva para orar y no aceptar aquella cruz, pero los clérigos que habían ido a buscarle al monasterio fueron guiados hasta su escondite por una luz sobrenatural, que muchos pudieron comprobar cuando iban acercándose al sitio. Este portento le hizo aceptar con humildad, siendo consagrado obispo con júbilo del pueblo. Fue un prelado solícito y ejemplar, pero sin embargo, a causa de su avanzada edad hubo de renunciar al episcopado a los pocos años, teniendo 95 años. El papa Clemente III aceptó la renuncia y Artaldo volvió a su monasterio de Aviers, donde vivió como un monje más. 

En 1200 le visitó San Hugo de Lincoln (17 de noviembre) cuando volvía de Roma y antes de volver a Inglaterra, aunque tenía que desviarse de su camino. Cuéntase que estaba Hugo comentando acerca de sus negociaciones sobre la paz entre Inglaterra y Francia, cuando Artaldo le dijo: "Señor y padre mío: oír asuntos relativos al mundo es lícito a los obispos, pero no lo es a los monjes; tales asuntos no deben entrar en el claustro ni en las celdas; dejar la ciudad para llevar noticias a la soledad, no es lícito". Y Hugo, con una sonrisa, cambió el tema de la conversación hacia temas espirituales y de edificación.

Artaldo aún vivió hasta 1206, llegando a sus 105 años con lucidez. En octubre de ese año quiso descansar por primera vez, y fue llevado a la enfermería. Sabiendo que su fin (o su inicio) estaba cerca, reunió a los monjes y les dijo: "Creced en virtudes, a fin de que la santidad se perpetúe de edad en edad en esta Casa por las buenas tradiciones que dejaréis a los que vendrán en pos de vosotros; amaos los unos a los otros; que la caridad sea el lazo que os una a todos siempre en Jesucristo". Recibió los Sacramentos y luego de comulgar tuvo un éxtasis en el que parecía haber rejuvenecido. Se puso de rodillas para besar un Crucifijo y así expiró.

El cuerpo fue enterrado en el claustro, entre la puerta de la Iglesia y la puerta de la Sala Capitular. En 1640 el obispo de Belley trasladó sus restos a un arca. Llegada la Revolución, en 1972 el monasterio fue saqueado y destruido, pero las reliquias se salvaron. Aunque nunca fue canonizado formalmente, la veneración de sus reliquias fue permitida, y pronto se hizo ver la santidad de Artaldo, gracias a los numerosos milagros que ocurrrían. Por ello, el 2 de junio de 1834 el Papa Gregorio XVI autorizó el culto para la diócesis de Belley, admitiendo la composición de un Oficio Litúrgico propio. En 1859 la Orden Cartuja incluyó su memoria en su liturgia propia. El 17 de noviembre de 1896 las reliquias fueron trasladadas solemnemente a la iglesia parroquial de Aviers, depositándose en un bello relicario costeado por la Cartuja de Solignac.


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.

A 8 de octubre además se celebra a:

San Juan Calabria,
presbítero fundador
.
San Artemón,
presbítero y mártir.
Nuestra Señora
del Buen Remedio
.










sábado, 7 de octubre de 2017

San Marcos, papa.

San Marcos, papa. 7 de octubre.

Fue San Marcos natural de Roma, hijo de un presbítero (aunque esto no está claro) llamado Prisco, y fue un activo colaborador del papa San Melquíades (10 de diciembre). Fue elegido papa en 336 (el 14 de febrero, según Baronio) tras la muerte de San Silvestre (31 de diciembre). Aunque gobernó en tiempos de la paz de San Constantino (21 de mayo), tuvo que hacer frente a la herejía arriana. Levantó dos iglesias en Roma, una en el cementerio de Balbina, en la Via Ardeatina, y otra en el Capitolio. El Liber Pontificalis dice que fue quien concedió a la Iglesia Ostiense el derecho de ungir y consagrar al papa, pero esto probablemente sea un añadido tardío y no de la época de San Marcos.

Gobernó la Iglesia solamente ocho meses, pues falleció el mismo año de su elección, a 7 de octubre. Se le sepultó en la Via Ardeatina, y con el tiempo esa iglesia tomó el nombre de San Marcos, tanto por haberla dedicado él como por estar allí su sepulcro. Es famosa esta iglesia por albergar las reliquias de Santos Abdón y Senén (30 de julio). Marcos fue sucedido por San Julio I (12 de abril). 



Fuente:

-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Calixto I. 14 de octubre. 
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.

viernes, 6 de octubre de 2017

Subió a bordo y Dios le guió.

San Ywi, monje diácono. 6 y 23 de octubre.
 


Ywi (Ywig, Iwi) fue hijo de un jefe británico llamado Bran, y su madre se llamó. Fue educado en el monasterio de Lindisfarne y cuando llegó a la juventud, su padre quiso que siguiera la carrera de las armas, pero, como dice su "vita", Iwi "buscando batallas más altas, se alistó en el ejército del Señor". En 684 fue ordenado diácono por su mentor San Cuthbert (20 de marzo y 4 de septiembre, traslación de las reliquias). En una ocasión, cuando San Cuthbert estaba cantando misa, Ywi, que fungía como diácono, notó que un hombre enfermo asistía con devoción a la misa. Sintiendo pena por él, Ywi bajó del altar, lo agarró de la mano y lo llevó al altar, y apenas puso la mano del enfermo en él, el hombre sanó instantáneamente. Otras versiones dicen que el enfermo besó el anillo del santo abad.

Fue un monje muy caritativo, excediendo sus deberes como limosnero, daba todo lo que podía a los pobres, atendía a los enfermos y necesitados. Su caridad y milagros le hicieron admirado y venerado por las gentes, por lo que decidió irse de allí adonde no le conocieran. Llegó al puerto y al primer marino que vio le pidió le llevase con él. El marino le preguntó que adonde quería ir e Ywi le respondió: - "Donde Dios quiera. Así que si estás pronto a navegar, ten la bondad de llevarme contigo". - "Si no hubiéramos tenido un mal viento estaríamos en Bretaña" – respondió el marino – "pero cada vez que partimos, el viento no nos es propicio. Ahora partiremos de nuevo, así que si quieres unirte a nosotros, sube a bordo y que Dios nos guíe". Y partieron. Según la leyenda, tan pronto salieron a mar abierto, una fuerte tormenta se desató, ante lo cual, los marinos pidieron a Ywi que implorara misericordia a Dios. Este lo hizo y apenas empezó su oración, los cielos se despejaron y la travesía fue feliz.

Al llegar a Bretaña se instaló en una ermita de Quimper, donde vivió retirado hasta fallecer, a finales del siglo VII. Algunas reliquias suyas se veneran en Wilton desde el siglo IX, pues según la leyenda, unos monjes británicos las llevaban de vuelta a Inglaterra se detuvieron a descansar en la abadía, pero al emprender camino, las reliquias se volvieron tan pesadas que no podían levantarlas, por lo que interpretaron el santo quería quedarse allí. A nuestro Ywi en ocasiones se le confunde con San Ivi de Pontivy, que vivió en la misma época e igualmente se celebra a 6 de octubre.

Es abogado contra la parálisis, las enfermedades reumáticas y contra las tormentas y los naufragios.


Fuentes:
-"Lives of the British Saints". VLADIMIR MOSS. 2009.
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 6 de octubre además se celebra a
Santa María Francisca de las Cinco Llagas, virgen.
Santa Fe de Agen, virgen y mártir.
San Bruno, fundador.

jueves, 5 de octubre de 2017

De como crear y sacar partido de una leyenda.

San Plácido y compañeros mártires. 5 de octubre y 3 de agosto, invención de las reliquias.

El Plácido histórico.
Sobre este santo solo podemos fiarnos de la reseña que nos ha llegado por la obra de San Gregorio (3 de septiembre, elección papal, y 12 de marzo) en sus escritos sobre San Benito (21 de marzo y 11 de julio). Esta cuenta que Plácido nació en 515 y desde los siete años se convirtió en discípulo de San Benito. En una ocasión se cayó al agua y San Mauro (5 de octubre y 15 de enero), compañero suyo, lo salvó, caminando sobre las aguas, por su obediencia a Benito, que lo envió a salvarlo. Y punto. Ninguna crónica lo menciona nunca más, ni la Orden Benedictina se ocuparía de él hasta mucho más tarde.

Resurge Plácido.
En 1115 se hizo famoso en Italia un presbítero griego, sacerdote en Constantinopla, llamado Simeón. Este predicaba por las calles, llamaba a conversión y dejaba abobada a las masas con sus relatos y descripciones fantasiosas. Una de estas historias que contaba decía que él poseía un pergamino original, escrito por un tal monje Gordiano, en el cual se narraba la vida y martirio del glorioso San Plácido y sus compañeros mártires. Esta leyenda decía que Plácido era hijo de Tértulo, un senador romano que, como ya dije, vivió en el monasterio de Subiaco desde los 7 años. Siempre acompañó a San Benito en sus portentos y fundaciones y era el discípulo preferido del santo. Cuando Plácido era un joven monje, Tértulo donó a San Benito unas tierras que tenía en Messina para que fundase un monasterio (este detalle se entenderá mejor más adelante). Benito decidió enviar a Plácido como fundador, acompañado por los monjes Donato y Gordiano. Plácido levantó el monasterio y la iglesia, muy pronto ya tenía a 30 jóvenes dispuestos a tomar el hábito monástico. Oración, culto, estudio, trabajo, penitencias y ayunos eran el día a día de la comunidad. Hizo Plácido muchos milagros, como curar enfermos o multiplicar grano para los pobres.

He aquí que un día recibió Plácido la visita de sus hermanos Flavia, y los niños Eutiquio y Victorino, pues no le conocían al haberse ido él tan pronto de casa. Y estando juntos los cuatro hermanos, ocurrió que el pirata mahometano Massucha, al servicio del rey Abdallah, arribó a las costas de Messina proveniente de España, y comenzó a asolar la ciudad y el monasterio, que estaba junto al mar. Fueron apresados los hermanos y los 30 monjes. El primero en caer bajo la cimitarra, admitiendo que era cristiano, fue Donato, uno de los monjes. A los demás prometieron los musulmanes riquezas y honores si renegaban de Cristo, pero nada logró. Entonces mandó que todos, Flavia y los niños también, fueran azotados y encerrados en una mazmorra durante siete días sin comer ni beber. Mientras San Plácido alentaba a todos a padecer por Cristo, y todos estaban animosos por ello, sobre todo Flavia, que consideraba una bendición morir entre aquellos religiosos. 

Martirio de Plácido, Flavia y compañeros.
 
A la semana, los santos fueron conminados de nuevo a apostatar de su fe, pero Plácido tomó la palabra y les dijo que bien podían ellos antes renunciar a su fe falsa, que ellos, cristianos, renunciar a la suya. Massucha mandó que a Plácido le cortaran la lengua, y aunque así lo hicieron, este siguió predicando a Cristo por milagro. Ante esto, no pudieron más los mahometanos que terminar el tormento, así que llevaron a todos a la orilla del mar y les cortaron las cabezas uno tras otro. San Plácido, aún sin lengua, clamó: "Salvador mío Jesucristo, que te dignaste padecer muerte de cruz por nuestra salvación, sé propicio a estos tus humildes siervos: danos constancia hasta el fin, y haznos la merced de que seamos asociados al coro de tus santos mártires. Consérvanos intrépidos hasta el último momento de nuestra vida, y dígnate aceptar el sacrifica que te hacemos de ella". Todos respondieron vigorosamente "amén" y acto seguido fueron decapitados. Luego los musulmanes saquearon el monasterio, lo quemaron y destruyeron hasta los cimientos, para luego embarcarse; pero he aquí que apenas estaban en alta mar, una tormenta hizo naufragar los barcos, pereciendo todos los piratas. Solo se libró Gordiano que estaba fuera del monasterio, cuando regresó, sepultó a todos en lóculos bajo la iglesia monástica. 

La cosa se complica.
Según el mencionado Simeón, el monje Gordiano habría viajado a Constantinopla, siendo recibido por el emperador, quien le ordenó escribir el relato del martirio. Como Gordiano había sido acogido por los antepasados de Simeón, el relato había permanecido en la familia durante siglos, hasta que Dios le ordenaba revelarlo. Simeón mostró tal pergamino a los benedictinos de Salerno, los cuales sospecharon enseguida de que aquel relato no se refería al Plácido suyo, pues jamás en la Orden había habido tradición alguna sobre él. Sin embargo, Simeón juraba, incluso con la mano sobre el Crucifijo, que el relato era verdadero. Pedro, abad de Monte Cassino, se negó a creer la historia, aunque encargó una traducción al latín al monje Juan de Capua. El manuscrito durmió "el sueño de los justos" hasta 1138, cuando volvió a ser traducido y, de alguna manera, pasó a otros monasterios benedictinos, que se creyeron la historia. Esteban, obispo de Anicium, ya en el siglo XIII reescribió la "historia", añadiendo detalles. Entre los siglos XIII y XVI la leyenda fue a más, pues iban “apareciendo” documentos que pretendían corroborar la leyenda, como cartas del emperador Justiniano, y una carta falsa del papa Vigilio sobre el martirio y portentos de San Plácido. 

En 1588 el caballero de la Orden de malta, Reynad Nare, comenzó a reconstruir una iglesia en Messina, y el 3 de agosto del mismo año, estando excavando los cimientos, halló unas catacumbas donde reposaban varios cuerpos, con sus lacrimatorios. En una posición destacada había otros cuatro cuerpos. Por supuesto que tal hallazgo fue "trending topic" en Messsina y más allá. En una rápida identificación, se llegó a la conclusión que se trataban de Plácido, sus hermanos y los demás monjes mártires. Sixto V dio por buena la carta en la que le fue contado el hecho y permitió la veneración de las reliquias y la celebración litúrgica de "La Invención de San Plácido". 

En 1603 los monjes de Messina, metidos en un pleito sobre las tierras del monasterio, se inventaron una carta de Tértulo, padre de Plácido, a San Benito, en la cual cedía sus propias tierras en Messina para una fundación monástica. Con este timo, los monjes se aseguraban el dominio de las propiedades y, además, se engordaba la leyenda. En 1608 más cuerpos fueron hallados, fuera de la iglesia, se envió un relato al papa, quien autorizó la veneración a estas otras reliquias. En 1626 unos monjes de Messina, Raimundo y Fiorelo, dijeron haber visto en una visión a San Plácido, el cual estaba enojado porque su memoria litúrgica no se celebraba ya, como se había hecho siempre en la Orden, a 5 de octubre (nunca fue tal). Y además, rescataron del olvido la vieja historia contada por Simeón, pero ahora dictada por Plácido. Solo fue cuestión de tiempo y "marketing", la memoria de San Plácido Mártir, fue celebrada por todo lo alto en Messina e introducida en la Orden Benedictina, con el permiso del mismo Sixto V. En 1623 ya hallamos incluso un monasterio de monjas benedictinas dedicado a San Plácido en Madrid.

San Mauro salva a
San Plácido de ahogarse.
Crítica sobre esta historieta.
Esta estrafalaria extraña leyenda se desmiente muy fácil: primero, los sarracenos no llegaron hasta Sicilia hasta el año 832, por lo que Plácido, Flavia y sus hermanos tendrían que haber tenido ¡más de 300 años! Si hubiera sido el mismo discípulo de San Benito, y nacido en 515. Segundo, los cuerpos hallados en Messina tenían su lacrimatorium, por tanto ¡y paradójicamente!, eso nos habla de cuerpos mucho más antiguos que el siglo VI, nos indica que son mártires de las persecuciones llevadas a cabo por los emperadores romanos. Y tercero, las excavaciones e investigaciones realizadas en el siglo XIX en la iglesia de Messina demostraron que no se había enterrado los cuerpos en la cripta de la iglesia, sino al contrario, se había levantado una iglesia sobre un cementerio en el que se habían sepultado a los mártires. 

Hasta hace muy poco el Martirologio Romano ponía a 5 de octubre: "En Messina, en Sicilia, el nacimiento para el cielo de San Plácido, monje, discípulo de S. Benito, abad, y de los santos Eutiquio y Victorino, sus hermanos, de santa Flavia, virgen, su hermana, y de los santos Donato, Firmato, Fausto, y otros treinta monjes, todos mártires, que fueron masacrados por Cristo por el pirata Massucha en el 541 A.D". Es decir, que entre la fecha del martirologio y la posibilidad de padecer bajo los mahometanos en Messina había un desfase de 300 años, casi nada. El Martirologio actual ya no se hace eco de la leyenda y solo dice: "Conmemoración de los santos Mauro y Plácido, monjes, que desde su adolescencia fueron discípulos del abad san Benito".

Pero, para finalizar, ¿se inventó todo el tal Simeón? Realmente no, es cierto que hubo mártires sicilianos, como muestran estos ejemplos: "En Sicilia, Plácido, Eutiquio y otros treinta" (Martirologio de Lucca, sigIo VIII), o "En Sicilia, Placencio, Plácido y Eutiquio y otros treinta". (Martirologio de Morbach, Siglo IX). Pero sí que es un invento suyo identificar a dicho Plácido con el Plácido benedictino. Con la proliferación de la leyenda todos salían ganando, los mártires de Messina, ganaban historicidad identificándolos como compañeros del Plácido de Subiaco, y este, a su vez, completaba su vida, de la cual se tenían pocos datos. Y, por su fuera poco, los monjes benedictinos ganaron su pleito sobre las tierras que pretendían. Así, todos fueron felices y comieron perdices.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 5 de octubre además se celebra a:

San Palmacio y
comp. mártires.
San Meinulf,
archidiácono
.
San Mauricio
de Carnoët, abad
.


miércoles, 4 de octubre de 2017

Cefalóforo por la pureza.

San Quinto de Montrésor, mártir. 4 de octubre.

Fue el santo originario de Meaux, y sirvió en el ejército franco durante unos años, donde conoció el cristianismo y se convirtió. Buscando una vida de perfección, dejó la milicia y se colocó de sirviente del duque Gontran de Tours, siendo encargado de supervisar la siembra y recogida de cosechas. Todo iba bien, pero la duquesa se prendó de él y trató de seducirlo. Como Quinto se negó a complacerla, la mujer tuvo entonces miedo de que lo contara al Duque, y contrató dos asesinos para que acabaran con él. Y en una ocasión en que viajaba inspeccionando las tierras, los criminales le sorprendieron a la orilla del río Indrois, golpeándole y cortándole la cabeza. Entonces Quinto, como no era bautizado aún, tomó su cabeza en las manos, se acercó al río y el mismo vertió agua sobre su cabeza, bautizándose y cayendo muerto luego, en 570. 

En aquel sitio se levantó una iglesia en el año 600, desdicada a la memoria del santo mártir. Allí se veneran todavía unas aguas milagrosas que la tradición quiere nacieron donde cayó la cabeza del mártir. Es el origen de la ciudad de Saint Quentin-sur-Indrois.


A 4 de octubre además se celebra a:

San Petronio de
Bolonia, obispo.
Santa Áurea de
París, abadesa
.
San Salomón II
de Bretaña, rey
.









martes, 3 de octubre de 2017

San Menna, eremita.

San Menna de Fontenoy, eremita. 3 de octubre.

Nació en la región de Soulosse. Sobre su familia, hay diversas tradiciones. Algunas le hacen hermano de San Libario y Santa Pusinna (10 de agosto). Pero la leyenda propia de esta no le menciona. Sin embargo, la leyenda de Santa Libaria, sí menciona a un San Menna, pero que no tiene que ver con el nuestro. También aparece en ocasiones como hermano del santo cefalóforo San Elophe (16 de octubre y 21 de junio, traslación de las reliquias). En fin, cuando Menna tenía sobre unos 20 años, se retiró a un monte en Champagne, donde vivió algunos años como eremita. Luego fue solitario en Lorena, y finalmente se trasladó a Fontenoy. 

A su muerte, en 390, sus vecinos, convencidos que era un santo, veneraron su sepulcro. Sus reliquias fueron trasladadas a la abadía benedictina de Poussay. En la Revolución Francesa el relicario fue destrozado, pero los huesos habían sido puestos a salvo antes. En 1830 fueron llevados a Puzieux.


A 3 de octubre además se celebra a
San Gerardo de Brogne, abad.
Santa Romana de Beauvais, virgen y mártir.

lunes, 2 de octubre de 2017

El santo ojos de hielo.

San Leudomer de Chalons, obispo. 2 de octubre.

Su vida fue, supuestamente, escrita por Esteban, abad de Saint-Urban, sobre 925. Fue Leudomer, y su hermano San Elaphio (30 de septiembre), de un noble de Limoges llamado León. San Gregorio de Tours (17 de noviembre) cuenta que cuando ambos hermanos eran aún jóvenes, y luego de haber cursado estudios, el rey Sigeberto I de Austrasia nombró a Elaphio obispo de Chalons. Este ordenó diácono a su hermano, nuestro Leudomer, para que le ayudara en el gobierno y la evangelización de la diócesis. Ambos entregaron su herencia paterna en Limoges a la iglesia de Chalons, para el culto y la caridad.

En 579 murió Elaphio, y Leudomer fue elegido para sucederle. Una leyenda cuenta que Leudomer tenía un campo de trigo, que fue arrasado por los pájaros. El santo se indignó y yendo al campo, ordenó a todos los pájaros que lo siguieran. Los gorriones y mirlos culpables fueron tras él a un granero, del cual el santo sostuvo la puerta abierta y ordenó a todos los pájaros que entraran. Luego les cerró la puerta y los dejó en el granero para que meditaran sobre lo hecho (?). Durante la noche un obrero entró, y mató y se comió a uno de los pájaros. A la mañana siguiente, Leudomer llegó al granero y ordenó a los pájaros que se fueran y no molestaran más sus campos. Los pájaros se negaron a salir, y entonces Leudomer vio lo que había pasado. Entonces recogió las plumas, los huesos y las garras, hizo una oración, y el montón de desechos se juntó, resucitando el pajarillo, que voló junto a los demás.

El Breviario de Chalons dice que la reina Brunehild mandó a buscar a Leudomer a su palacio, y hallándole tan alto y guapo, lo miró con ojos encendidos y le hizo una observación deshonesta. Leudomer solo la miró fijamente con ojos helados. Y tan fría fue su mirada que, en 1035, cuando Roger II, obispo de Chalons, le desenterró, aunque todo el resto del cuerpo de Leudomer estaba convertido en polvo, sus ojos vidriosos estaban incorruptos. 

Laudomer falleció sobre 585.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 2 de octubre además se celebra a
Beato Berenguer de Peralta, obispo dominico.
San Melar, príncipe y mártir.

domingo, 1 de octubre de 2017

Del Santo Patrón de Francia.

San Remigio de Reims, obispo. 1 de octubre. 

La mayoría de los datos sobre Remigio nos ha llegado gracias a la "vita" escrita por San Hicmar (21 de diciembre), escrita en el siglo IX, y al parecer, a partir de otras anteriores que no se conservan. Otros datos, más certeros, los aportan otros escritores, como veremos más adelante. Se conserva también una "vita" en verso escrita por San Venancio Fortunato (14 de diciembre).

Fue Remigio hijo de Emilio y Santa Celina (21 de octubre, 5 de abril, traslación de las reliquias), y su hermano mayor fue San Principio (25 de septiembre), quien sería obispo de Soissons. Nació Remigio en la vejez de sus padres, y la leyenda dice que el eremita ciego San Montano (17 de mayo), que vivía en los bosques de La-Ferté, tuvo una revelación en la que un ángel le revelaba que pronto nacería un niño que se llamaría Remigio, que traería la paz y la verdadera religión a los reinos francos. Su madre se llamaba Celina. El eremita entonces se puso en camino y comenzó a preguntar por una tal Celina. Al hallarla, Celina no creyó lo que le decía, pues hacía años esperaba otro hijo y no lo había obtenido de Dios. Entonces Montano le dijo: "Tendrás un varón, y cuando le estés amamantando, volveré y de la leche de tus pechos pondrás una gota en mis ojos, y to volveré a tener luz en ellos". Y así pasó. Nació el niño en 435, el eremita fue sanado, y Remigio creció en gracia y santidad, siendo educado por Santa Balsamia (4 de octubre).

Remigio fue ordenado presbítero en 457. La leyenda dice que ese mismo año, estando en la iglesia de Reims, en la elección del nuevo obispo, después de la muerte del obispo Bernage. En ese momento, un rayo de sol entró por una ventana e iluminó el rostro de Remigio, transfigurándolo, ante lo cual, el clero y el pueblo le aclamaron como obispo a pesar de su corta edad. Pero pasaron por encima de este impedimento canónico y le preconizaron obispo. Para ser honestos, la influencia de su poderoso hermano, obispo de Soissons fue más determinante que el supuesto rayo de sol.

San Sidonio Apolinar (21 de agosto), un interesante personaje amigo de las alabanzas, dice haber copiado los sermones de San Remigio, gracias a que su secretario pidió prestado un tomo de ellos y los copió y se los regaló. Se deshace en elogios sobre su elocuencia, autoridad, conocimiento de las Escrituras y la correcta fe católica: "Todos están de acuerdo en que en la actualidad pocos hombres son capaces de componer sermones como estos. De hecho, sería difícil encontrar a alguien que uniera tal habilidad en la disposición de la materia, la elección de la expresión y la disposición de las palabras (…) El lenguaje se desliza hasta el final con facilidad, dando la misma sensación placentera que cuando la uña se desliza sobre un cristal o cornalina, sin topar una rugosidad o notar un defecto". Pero probablemente, dichos sermones nunca existieron y solo son un halago a Remigio, ya en el cielo, o solo Sidonio los conoció y se perdieron, pues nadie más se refiere a San Remigio como un adalid de la oratoria. Por su parte, San Gregorio de Tours (17 de noviembre) le describe como un hombre altísimo, de porte majestuoso y elegante, de barba gruesa, manos fuertes y paso lento y pesado. 

De San Remigio se cuentan numerosos milagros, la mayoría provenientes de la vida fabulosa que escribió San Hincmar. Se dice que en una ocasión el demonio inició un incendio en Reims, entonces San Remigio se acercó al fuego, hizo la señal de la cruz y las llamas se retiraron. Avanzó el santo y continuó haciendo la señal de la cruz, a la par que el fuego retrocedía. Así, poco a poco, el santo llevó el fuego hasta un agujero, logrando sofocarlo y mandando tapiarlo para siempre.

Bautismo de Clodoveo.
En 496, los allemanni, una confederación germánica que llevaba tiempo atacando el Imperio Romano a orillas del Rin, cruzaron el río e invadieron los asentamientos de los francos en la orilla izquierda. Clodoveo acudió en ayuda de sus aliados y les atacó en Tolbiac, entre Aix y Colonia. La batalla se estaba decantando en contra de los francos, que vacilaban, y Clodoveo estaba preocupado. La común leyenda religioso-política de Francia dice que, antes de partir, Clodoveo había prometido a su esposa Santa Clotilde (3 de junio) convertirse a Cristo si salía victorioso. En medio de la batalla Clodoveo habría clamado: -"¡Cristo Jesús, a quien mi mujer Clotilde llama Hijo del Dios viviente, he invocado a mis propios dioses, y ellos se han apartado de mí; creo que no tienen poder, porque no ayudan a los que los invocan. Te invoco a ti, Dios mismo y Señor, si me das la victoria sobre mis enemigos, si encuentro en Ti el poder que el pueblo te proclama, creeré en Ti, y seré bautizado en Tu nombre!". Y las ternas se cambiaron en la batalla: los francos recobraron la confianza y la valentía, expulsando a los allemanni y logrando la victoria.

A la vuelta de Clodoveo, Santa Clotilde, temiendo que este olvidara su victoria y promesa, mandó a llamar a Remigio para que catequizara y bautizara a Clodoveo. Remigio fue y Clodoveo se mostró pronto a convertirse, pero le fue sincero: -"Yo te escucharé voluntariamente, santo padre; pero hay una dificultad. La gente que me sigue no abandonará a sus dioses. Les reuniré, y les predicarás tu palabra". Y así se hizo. Remigio predicó a los nobles y fieles vasallos a Clodoveo, cuya mayoría se mostró dócil a la Palabra de Cristo. -"Abjuramos de los dioses mortales; estamos dispuestos a seguir al Dios inmortal que predica Remigio", fue la palabra que empeñaron muchos. Y alrededor de 3000 guerreros francos, sin embargo, permanecieron paganos, y abandonando a Clodoveo, comenzaron a servir al rey Ragnacar de Cambrai.

Clodoveo fue bautizado en la Pascua de 496, hecho que dio inicio a la cristianización oficial de los francos, que como todas fue progresiva y no exenta de polémica. El hecho lo recrea Hincmar, contándolo con lujo de detalles, como si hubiera estado allí. Es él quien crea la leyenda de que el rey Clodoveo, al ver lo espléndido del ritual, preguntara inocentemente a Remigio: -"¿es este el reino de los cielos que me has prometido?" "No" – respondió el santo obispo – "pero es la entrada al camino que conduce a él". También se inventó Hincmar el prodigio del aceite milagroso: Ocurrió que el presbítero que llevaba el crisma consagrado, fue no pudo llegar a causa de la muchedumbre, por lo que en el momento del bautismo no había ungüento sagrado. Entonces Remigio hizo una oración e, inmediatamente, una paloma blanca como la nieve, descendió del cielo llevando en su pico un frasco lleno de crisma. El santo obispo tomó reverente el frasco, roció el agua bautismal con el crisma y luego la paloma desapareció. Clodoveo y sus hermanas Albofleda y Lantechild, recibieron el bautismo, y tras ellos lo hicieron más de 3000 hombres, sus mujeres e hijos. En 498 nacería la princesa Santa Theodechilde (28 de junio, 16 de octubre, invención de las reliquias, 1 de mayo, traslación de las reliquias a Molesmes, y 10 de octubre, traslación de las reliquias a Mauriac) y también sería bautizada por Remigio, siendo la madrina Santa Genoveva (3 de enero).

La Santa Ampolla.
Sobre el portento antes mencionado hay que decir que San Venancio Fortunato, que escribió su poema en 570 no dice nada del crisma celestial ni la paloma. Si hubiera sido cierto lo habría incluido, más cuando menciona otros portentos con animales, como que Remigio alimentaba a los gorriones de su mano, y estos no le temían para nada. Tampoco lo menciona Gregorio de Tours, ni aparece mencionado en las cartas que San Avito de Vienne (5 de febrero) o el papa Anastasio II, que escribieron a Clodoveo felicitándole por su bautismo. Lo dicho, que nadie antes de San Hincmar había dicho algo sobre tal milagro. Aún así, la leyenda se hizo popular y no solo eso, sino que se hizo más extensa al decirse que era la misma ampolla y aceite que usaban los reyes de Francia para ser ungidos en su coronación, pues el aceite se renovaba milagrosamente. Hasta la Revolución Francesa se usó. Luego del saqueo de la catedral el frasco fue roto, pero aún se conserva un trozo con una gota de aceite que se venera como reliquia en la catedral de Reims.

San Remigio fundó la sede episcopal de Laon y nombró obispo a San Genebald (5 de septiembre), que estaba casado con una sobrina de Remigio. Genebald continuó casado y tuvo hijos con su mujer, pues, según la leyenda, no conocía que debía dejarla. Al saberlo abandonó la sede, pero Remigio aceptó su penitencia y le hizo volver a la sede. También tuvo problemas Remigio con San Falco de Tongeren (20 de febrero), el cual había ejecutado algunos actos de jurisdicción fuera de sus límites, probablemente por desconocimiento. San Remigio le escribió ácidamente "Si su paternidad ignoraba los cánones, es indecoroso por su parte transgredir los límites diocesanos antes de aprenderlos. Pero si acaso conocéis los estatutos de la Iglesia, lo más grave y peligroso es que por vuestra insensatez se transgredan los decretos de los antiguos y gloriosos pontífices. Cuidado, no sea que a causa de la intromisión en los derechos ajenos no pierdas los tuyos". También tuvo encontronazos con otros obispos a causa de una ordenación que Remigio había hecho solo por complacer a Clodoveo. Se trataba de Claudio, un favorito del rey, que vivió como buen presbítero mientras Clodoveo vivió, pero luego de ello comenzó a enajenar bienes de la Iglesia, acumulando una deuda considerable, habiendo, además, estafado a alguno. Los obispos Heraclio de París, San León de Sens (22 de abril) y San Teodosio de Auxerre (17 de julio) reprendieron a Remigio pues este, en lugar de apartarlo del sacerdocio, le perdonó todo. Remigio respondió con caridad, exponiendo que la ordenación había sido válida y, recordando como Dios había perdonado a los ninivitas cuando se arrepintieron, así él había dado la absolución al presbítero arrepentido. 

Busto relicario.
Con otros santos tuvo mejores relaciones, como con San Medardo (8 de mayo), al que ayudó a asumir la sede de Tournay sin dejar la de Noyon, como era el deseo del rey Clodoveo, a pesar de que los cánones no lo permitían. Pero el papa San Hormisdas (6 de agosto), por complacerlos, nombró a Medardo como administrador apostólico de Tournay, sin dejar su sede. Fue amigo de los hermanos San Tressan (7 de febrero) y San Gibrián (8 de mayo), a los que ordenó presbíteros para que le ayudaran en la evangelización.

San Remigio falleció sobre 532 y fue sepultado en la catedral de Reims. En 882 San Hincmar trasladó las reliquias a Epernay, por miedo a las invasiones de los bárbaros del norte. En el siglo XI fueron devueltas a la bellísima abadía de Saint-Remi, que fue consagrada por el papa San León IX (19 de abril) en persona. Allí fueron veneradas en paz hasta la Revolución Francesa. Durante esta los huesos del santo fueron enterrados en secreto en un jardín contiguo, y una vez llegada la Restauración, fueron recuperados por el mismo que los había sepultado, siendo trasladados nuevamente a la abadía, donde se veneran.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 1 de octubre además se celebra a
Santa Sidonia de Georgia, virgen.
San Suliau de Bretaña, abad.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...