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viernes, 31 de mayo de 2013

Los Niños Mártires de Nagasaki (II): Luisito y Antonio

Continuando con los Niños Mártires de Nagasaki, habiendo visto en el artículo anterior a Tomás o Tomé, vamos con los otros dos:


Los tres niños
mártires.
San Luis Barike, niño mártir. 5 y 6 de febrero.
Era sobrino de los también mártires Pablo Barique y Leon Garazuma, y aunque era originario del mismo Meako, vivia en Firando, adonde se habían trasladado sus padres. El niño aún no era cristiano cuando su tío León, en una visita a sus padres, se lo llevó con él para educarle y enseñarle la fe cristiana. Finalmente se convirtió al cristianismo y fue bautizado.

León y Pablo, para mejor educarle, lo confiaron a los franciscanos de Santa María de la Porciúncula de Meako, donde el niño fue acólito, junto a Tomás. Pero no se le daban bien estos oficios y lo enviaron a la cocina, como ayudante del fraile cocinero. Le encargaron confeccionar y llevar la comida a los enfermos del convento y el hospital de leprosos que asistían los frailes. En este oficio destacó por su gran caridad, paciencia y amabilidad con que los ayudaba a incorporarse y comer. Muchas veces se excedió en sus funciones, quedándose en el hospital hasta que arropaba a los enfermos para que durmieran bien. Era el preferido de los frailes para acompañarlos en sus viajes misioneros o limosneros, por la disponibilidad, constancia y alegría del niño, que les hacía los viajes más fáciles. San Francisco Blanco (5 y 6 de febrero), en una carta que escribe a Fray Marcelo de Ribadeneira mientras van apresados y camino del martirio en Nagasaki, dice “aquí va Luisillo con tanto esfuerzo y ánimo, que pone admiración a todos”. No tenía aún los doce años.

Como decía en el otro artículo, en el camino a su Calvario, los niños fueron compadecidos por los paganos. En especial Luis, lo fue de un noble de Karazu, que le ofreció salvarlo y ponerlo a su servicio como lacayo, si dejaba la religión cristiana, que le traería la muerte. Luis le contestó: “Mejor sería que tú te hagas cristiano para ganar el paraíso, adonde yo voy a ir en seguida”. Lo mismo pasó en Nangoya, donde el juez se prendó de él y le insistió para que abandonara su empeño, y Luis le respondió “no lo haría ni aunque me lo ordenara Fray Pedro Bautista”.

Narrado en la entrada anterior el suplicio de la mutilación, solo queda decir, y copio textualmente del libro también ya citado: “tan luego como Luis llegó al Calvario y supo cuál era su cruz, se abrazó á ella, y rebosando su dulce é infantil rostro la mas pura alegría, entregó su inocente alma al Supremo Hacedor”.

Y vamos con el tercero de los niños:


San Antonio Da
San Antonio Da, niño mártir. 5 y 6 de febrero:
Antonio era oriundo de Nagasaki, hijo de un chino y una japonesa, ambos cristianos. El padre era carpintero y en este oficio se preparó Antonio, a la par que estudiaba con los jesuitas de Nagasaki, donde aprendió a leer y escribir con rapidez, mostrando aplicación, memoria y facilidad de aprendizaje. Fray Jerónimo de Jesús, Padre Guardián del convento franciscano de Osaka le interesó en ser religioso franciscano, por lo que el niño se trasladó a esta ciudad y aplicó en el estudio y la perfección cristiana. San Martín de la Ascensión (5 y 6 de febrero) y San Francisco Blanco le tuvieron mucho cariño y, aun siendo tan niño, tenían grandes esperanzas de que fuera un buen religioso.


Al llegar la persecución de Taikosama, y entrar los soldados por la fuerza al convento, Antonio no solo no huyó habiendo podido hacerlo, porque los guardias no hicieron caso de él, pero su fe cristiana y su amor a los que consideraba sus superiores, hizo que  Antonio, como Luis y Tomás, consideraran la mayor dicha el seguirlos al martirio.

Si los otros niños tuvieron pruebas, Antonio la tuvo mayor aún, pues sus padres, aún siendo cristianos, fueron adonde el gobernador de Nagasaki pidiendo por la vida de su hijo, mientras enviaban a amigos y conocidos, hicieran desistir a Antonio (y a los otros niños) por el camino a Nagasaki. Negándose Antonio instistentemente, confiaron los padres en convencerle ellos mismos, para lo cual lo esperaron en Nagasaki. Al llegar los futuros mártires, fueron sus padres a Antonio, e inundados en lágrimas intentaban convencerle de su decisión. Palabras dulces, ruegos, súplicas, promesas… nada hizo desistir a Antonio de su voluntad de padecer por Cristo. Más aún, les animó a dar testimonio, al decirles: “Tengo la confianza de que Dios me sacará vencedor en esta lucha. No expongáis, pues, nuestra santa fe á la burla y menosprecio de los paganos: yo estoy firmemente resuelto á verter mi sangre por el triunfo de la fe cristiana”.

El juez, al ver el dolor de los padres dijo a Antonio: “Tus padres son pobres, pero yo soy rico; los socorreré, y a ti te llevaré á mi casa, donde serás tratado como un hijo. Y te prometo conseguir del Emperador grandes consideraciones y grandes riquezas para ti”. Antonio, luego de reflexionar, contestó al juez: “¿Podrían alcanzar el perdón y esos favores el padre Pedro [San Pedro Bautista] y todos los demás, si yo accediera?” “De ningún modo” - contestó el juez - “la concesión es a ti solamente”.

Por mí solo” - dijo el niño “desprecio tus promesas: la cruz en que voy a morir por amor de Jesús, es mi mayor bien”. Se quitó el abrigo, lo entregó a sus padres diciéndoles: “Guardad eso en memoria mía, y yo pediré á Dios en el cielo por vosotros”. Les dio la espalda y con paso firme se acercó a su cruz, junto a la de San Pedro Bautista (5 y 6 de febrero), besó la mano a este, y se entregó á los soldados para que le colocaran en la cruz. Sus padres, desmayados de dolor, fueron alejados por algunos asistentes. Antonio entonó el “Laudate, pueri, Dominum”, y enseguida murió. 

En la imagen, que he recortado para que lo veáis mejor, aparece vestido como franciscano, por su asociación a esta Orden y se ve la filacteria con el texto del Salmo.

Nuestra Señora de la Luz, la censurada.


Madre Santísima de la Luz
Según se nos narra en el siglo XVIII el jesuita italiano Antonio Genovesi deseaba una imagen mariana que aumentara la devoción en sus fieles, entonces decidió pedirle a una mujer famosa por su piedad y visiones que le pidiese a la Virgen que los inspirase para hacer una imagen.

La Virgen se apareció ante la beata mujer reluciente halando con una de sus manos a un alma para que no cayera en las fauces de la bestia infernal, también un ángel ofrecía al niño Jesús que María llevaba en brazos, un canasto lleno de los corazones preservados del mal y accediendo a la petición le dijo a la mujer “observa bien mi traje, mírame atentamente y tal como me ves quiero ser retratada”. La misma Virgen le dijo a la mujer que quería ser venerada bajo el título de “Madre Santísima del Lumen o de la Luz”.

Dice Laureano Veres en su devocionario:
Miróla con grandísima atención la religiosa; y de una manera tan exacta y con tal viveza quedaron como estampadas en su imaginación las facciones bellísimas y la actitud de la celestial Señora, que bien pudiera decirse que esta imagen, grabada desde entonces en su fantasía, fue la primera copia que de la Santísima Virgen se formó”. 

Primera aparición
de la Virgen de la Luz.
A pesar de todo esto tal parece que la imagen no resulto como la Virgen la había pedido, tal vez después de todo la memoria de la mujer no fue tan exacta, por lo que la Virgen se volvió a aparecer ante la mujer para decirle: “vete, al pintor, que está actualmente con la obra entre manos: allá me hallarás, a ti sola visible; y entre tanto que tú teniéndome delante de los ojos, instruyeres con la voz al pintor, yo invisiblemente le dirigiré el pincel, de modo, que acabada la obra, cualquiera conocerá de su belleza más que humana, que inteligencia y arte superior había dispuesto los colores, y delineado la idea de la obra”, por lo que la mujer no tardó en dirigirse a Palermo, donde se encontraba el pintor.

Segunda aparición
de la Virgen de la Luz.
Al ser terminada la pintura con beneplácito la Virgen sonrió y la bendijo asegurando que obraría muchos milagros a favor de aquellos que la invocaran y honrasen con el nombre "Nuestra Señora de la Luz". Tal parece que los jesuitas posteriormente decidieron que la imagen debería ser destinada a una de sus nuevas casas en América, por lo que se decidió hacer un sorteo para decidir en qué lugar debería ser venerada la Madre Santísima de la Luz y tres veces realizaron el sorteo y las tres apareció nombrada la ciudad de León, Guanajuato, transcurría el año de 1732. El 2 de julio de ese año la imagen de la Virgen de la Luz fue recibida entre un gran jolgorio de la población de la, en ese entonces, villa de León.

Los jesuitas se encargaron de propagar el culto a la Madre Santísima de la Luz en toda América. Para 1742 en la iglesia de los dominicos de México ya existía una imagen de esta advocación en el altar de ánimas y se fundó una cofradía en su honor a la cual S.S. Benedicto XIV concedió varias indulgencias y privilegios. Hacia 1770 se menciona en un documento del Ayuntamiento de la ciudad de León enviado al virrey Gálvez, que la ciudad había jurado a la Santísima Virgen de la Luz, como patrona contra rayos y centellas.

En 1771 el IV Concilio Provincial Mexicano dispuso que se borrase el Leviatán en la imagen de la Virgen de la Luz y en adelante no se pintase más. Del mismo modo existía una prohibición de la Congregación de Ritos del 27 de enero de 1742 que ordenaba al obispo de Zaragoza, España, que se quitaran las imágenes de la Virgen de la Luz. Del mismo modo también hubo prohibiciones por parte del Consejo de Castilla, el obispo de Cádiz y el arzobispo de Sevilla. A pesar de todo esto el Concilio Provincial Mexicano después de escuchar a varios consultores juristas llegaron a la conclusión de que la imagen no debería ser prohibida. 

Virgen de la Luz censurada.
Ya no le acompaña el Leviatán.
Todo esto porque tal parece que la presencia de aquel ser infernal movía a confusión a los fieles quienes creían que “con solo invocar a la Madre Santísima de la Luz las almas podían salir de la condenación eterna” lo que como sabemos es imposible, pues nadie sale del infierno. Mucho se ha especulado al respecto y tal parece que algo más que llevó a que, en varias partes, la imagen fuera prohibida fue por su origen jesuita. Tal parece que el mismo S.S. Benedicto XIV prohibió su culto por un tiempo. Debido a todo esto en la Nueva España comenzaron a aparecer tratados apologéticos en defensa del culto a la Madre Santísima de la Luz, donde se explicaba el verdadero significado de la imagen de María al sostener aquella alma evitando que cayera al infierno, más no sacándola del mismo. Todo esto llevó a que en varias reproducciones de la Virgen de la Luz el dragón infernal sea sustituido por nubes, llamas, el rosario o algún otro objeto.

A pesar de todo esto el culto a la Virgen de la Luz especialmente en Nueva España se siguió extendiendo al grado que en 1784 el Santo Oficio de la ciudad de México fue notificado de una estampa que era distribuida de nombre “San José de la Luz” donde se mostraba al santo en la misma actitud y con los mismos simbolismos de la Virgen de la Luz.

Para 1849 el sacerdote Ignacio Aguado párroco de León, Guanajuato, junto con toda la ciudad juraron a la Virgen de la Luz como Patrona de León. Un año después debido a la epidemia del cólera la ciudad hizo voto perpetuo de solemnizar cada año los tres días anteriores a la Asunción, cantando públicamente las letanías lauretanas, poco después la epidemia cesó. En 1866 se concluyó el grandioso templo y actual catedral de Nuestra Señora de la luz siendo consagrado en el mes de marzo del mismo año. En 1872 el papa Pío IX declaró a la Santísima Virgen de la Luz patrona principal de la diócesis de León, Guanajuato. El 8 de octubre de 1902 es coronada pontificalmente.

Entre las festividades en honor a la Madre Santísima de la Luz se celebran el miércoles anterior a Pentecostés, el 31 de mayo y el 2 de julio (y en algunos otros sitios se tiene otras fechas). 

Lic. André Efrén Hernández.



Gracias, querido Andrés, por tu nueva colaboración, que cierra el mes de Mayo. Como dices, se prohibió representar al monstruo, y en algunas imágenes fue sustituido por llamas que aludían al purgatorio, humo que simboliza el pecado, nubes o simples manchones difuminados. Hay que decir que esta prohibición fue escasamente acatada y que aún pueden verse muchas originales, con el Leviatán asomando. La censura, necesaria, pone en duda el supuesto origen divino de la imagen, ya que nada dado por el cielo puede tener o inducir a error. Simplemente ha de ser un añadido posterior para darle importancia a la advocación. Y, como dices, tiene otros días de celebración. En Cuba tengo referencias de que el algún que otro sitio se le celebra el 1 de junio.

Hay otras imágenes marianas que llevan este título, pero con leyendas, festividad e iconografía distinta, como expresé en este artículo:

Cuenca, España.
Arroyo de la Luz, Caceres, España.
Cuart de Poblet, Valencia, España.
Liébana, Cantabria, España.
Lucena del Puerto, Huelva, España.
Tarifa, Cádiz, España.
Navajas, Castellón, España.
Avilés, Asturias, España.
Escorca, Islas Baleares, España.
Gran Canaria, España.
Catedral de Barcelona, España (
Candelaria neogótica de alabastro)
Los Silos, España.
A Coruña, España.
Peña Sagra, Cantabria, España.
Oviedo, Asturias, España.
Pontevedra, Galicia, España.
Bainoa, La Habana, Cuba. (Esta la restuaré y vestí yo, luego de sacarla de un trastero).
Peñalver, La Habana, Cuba.
Loon Bohol, Filipinas.
Cainta Rizal, Filipinas.
Kaliwanagan, Filipinas
Caracas, Venezuela.
Palermiti, Italia.


De seguro que hay muchas más (sin contar las Dolorosas que llevan este nombre), será cuestión de que vaya encontrándolas.

Ramón.


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martes, 28 de mayo de 2013

Y si me pica la piel, ¿a quien invoco?

San Wolfang.
Siglo XV. Basílica de
San Emmeram.
Pregunta: Hola hermosa la página, la acabo de descubrir, mi inquietud es saber si hay un santo protector de la piel o las afecciones de piel. muchas gracias. Argentina.

Respuesta: Gracias por el elogio a la página. Espero la visites y te siga gustando. Los santos más conocidos para afecciones de la piel son San Roque de Montpellier (13, 16 y 18 de agosto) y San Lázaro (17 de diciembre, por asimilación de dos personajes, el Lázaro resucitado y el mendigo), pero además están:

San Quirino de Neuss, mártir: Invocado contra las erupciones, úlceras, sarna, viruela y otras enfermedades de la piel. 30 de marzo.
San Blas de Sebaste, obispo y mártir. 3, 11, 15 (Iglesia Oriental) y 22 de febrero (Iglesia Ortodoxa Griega).
Santa Regina de Alesia, virgen y mártir. 7 de septiembre.
San Willibrordo de Utrecht, obispo. 7 de noviembre.
San Wolfgang de Regensburg, obispo. 7 (traslación de las reliquias) y 31 de octubre.
San Lorenzo diácono mártir, en este debe ser por las quemaduras. 10 de agosto.
San Bartolomé, apóstol. Porque murió despellejado. 24 de agosto (Iglesia Romana), 25 de febrero y 8 diciembre (Iglesia Armenia); 11 (Iglesia Oriental); 18 de junio y 20 de noviembre (Iglesias Copta y Etíope); 24, 25 y 29 de agosto (Iglesia Árabe-Jacobita) y 4 de diciembre (traslación de las reliquias).
San Servacio de Maastricht, obispo. 13; 15 (Todos los Santos Obispos de Maastricht) y 16 (en Saint-Malo, Bretaña) de mayo.

San Meen
de Rennes
San Meen de Rennes, monje. Invocado contra la sarna y las heridas incurables. Los peregrinos mojan su piel en su fuente de Plechatel, localidad de Francia. 21 de junio.
San Amando de Maastricht, obispo.y 13 de febrero, y 15 de mayo (Todos los Santos Obispos de Maastricht).
San Fiacre de Meaux, monje, hortelano. 30 de agosto.
San Sulpicio II de Bourges, obispo. 17 de enero.
San Dreden de Morbihan, mártir. En su capilla hay una fuente cuya agua se usa especialmente para curar enfermedades de la piel. 24 de mayo.
San Jorge, mártir. 23 y 24 de abril.
San Antonio, Abad. 17 de enero.


Añado que de seguro estos no son los únicos patronos contra las enfermedades de la piel, y no sólo son patronos de esto, sino de varias cosas más. Son santos muy conocidos en sus regiones, pero que no tienen un culto universal, salvo San Roque o Lázaro, que son más conocidos. Muchas veces los santos son protectores de varias cosas porque gozan de una fuerte devoción en algún lugar y se les pide para todo, por ello, protegen en todo. En algunos casos esa devoción se extiende y el patronato se mantiene, o cambia. Es algo muy cambiante, según los sitios y el santo en cuestión.

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lunes, 27 de mayo de 2013

Aghios O Theos

La Sma. Trinidad
y los Serafines adorándole
P: Antes que nada lo felicito por su blog pues es muy interesante y se aprende mucho de este, en especial par quienes como yo estamos interesados en el tema de los santos, hagiografía, iconografía, etc.
R: Hola. Gracias por el elogio, eso me compromete a cada día a ser más veraz y certero en las respuestas, en medio de las limitaciones que pueda tener.


P: Les tengo una pregunta que espero me ayuden a resolver. Soy estudiante de una maestría en restauración arquitectónica en México...
R: Primero, felicitarte, es un bonito trabajo y segundo, decirte que yo también soy restaurador, de imaginería sobre todo, aunque no trabaje en ello.

P: ... y en la iglesia que estamos trabajando, me parecio curioso encontrar labrado en la linternilla de la cúpula una frase en latin que dice lo siguiente: “sanctus deus, sanctus fortis sanctus inmortalis miserere nobis”; segun encontré en el internet es parte de una liturgia que se reza el viernes santo, pero lo más curioso del caso es que esa frase se menciona en la coronilla que se reza a Jesus de la Divina Misericordia, devoción que se venera en esta iglesia (desde hace unos 10 años pues originalmnete el templo estaba  dedicado a san juan bautista); le pregunté al padre si él habia puesto la inscripción alli pero me dijo que no (y la verdad, se ve antigua); esto me pareció muy casual y además ya he visto la misma inscripción en un convento y en otras iglesias: quisiera saber si conocen algo del porque se ponía esta frase o si se asocia con alguna devoción en particular o alguna festividad.

R: Primero veamos el origen de la frase:
El origen de la triple alabanza a Dios aparece por primera vez en la Biblia, en Isaías 6, 3: "
Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos, llena está toda la tierra de su gloria". Es un canto de adoración y alabanza que los serafines [1] entonan a Dios, según este libro bíblico atribuido a Isaías. Es por ello por lo que todas las Iglesias Católicas, de Oriente u Occidente, la ha incorporado en la liturgia diaria de la misa, por considerarlo un cántico divino por excelencia, no compuesto por hombres, sino angélico. Ya San Clemente (23 de noviembre) indica en su Primera Carta, que debe ser cantado en la plegaria de la Eucaristía, como se hace hasta hoy.



 Agios O Theos, versión oriental.

Composición y desarrollo:
Ahora, así como me la pones, o sea el "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros", se conoce como "Aghios O Theos", o sea, "Santo Dios" en griego. Esta es la forma más solemne del mismo cántico al "tres veces Santo" de Isaías, en forma de adoración, pero a la vez de súplica.
En ocasiones se confunde, por el mismo origen, con el “Sanctus” de la misa, pero son dos invocaciones distintas, esta última la usamos en cada misa.

Ya desde el siglo V se entonaba en grandes solemnidades y acontecimientos. San Juan Damasceno (4 de diciembre), hablando del "Agios O Theos", dice que es la unión de la alabanza seráfica de Isaías y del Salmo 41.2 "mi alma está sedienta del Dios Fuerte e Inmortal". En nuestra Iglesia ha quedado relegado a los Improperios del Viernes Santo, como seguro ya sabes, y se canta a dos coros alternos, con la variante de que un coro lo entona en griego y el segundo lo responde en latín, así:

Coro 1: Agios O Theos                                       Coro 2: Sanctus Deus
Coro 1: Agios Iskyros                                         Coro 2: Sanctus Fortis
Coro 1: Agios Athanatos; eleison imas.           Coro 2: Sanctus Inmortalis; miserere nobis.


Y entre ambos, se cantan varios "reproches" conocidos como improperios. En las diversas Iglesias Ortodoxas lo emplean todos los domingos y solemnidades del año. Otras liturgias orientales lo emplean en las entradas simples, o la procesión con el Evangeliario. En liturgias ya no celebradas, como la gaélica se cantaba antes y después del evangelio.

Algunas adiciones y supresiones de texto con el tiempo, le hicieron punto de debates teológicos y objeto de acusaciones de herejía implícita, siempre por manipulaciones humanas. Los armenios añaden ciertas palabras a Cristo “tú que resucitaste desde los muertos” o “tú que fuiste traicionado por nosotros”, según el día de Semana Santa que lo canten. San Gregorio VII (25 de mayo) intentó que las quitaran, por no ser apropiadas, pero se hizo caso omiso y solo los de rito armeno-romano las han quitado y conservado el himno en toda su pureza.

San Proclo de Constantinopla
y el niño antes de revelar el trisagio
El Trisagio y otras devociones. 
El Agios o Theos es llamado también “Trisagio” (tres Santo). Esta oración, al ser considerada de origen divino, como el Padre Nuestro y la primera parte del Ave María, fue muy utilizada antaño, como demanda de súplica y considerada milagrosa y de gran poder contra el demonio y las catástrofes como terrmeotos, tormentas, incendios... y de esta capacidad protectora devino su popularidad incluso entre los que no sabían leer, y sabían oraciones de memoria, y tal vez la consideraban mágica (estas y otras invocaciones populares).

El trisagio, como forma litánica y usada en las rogativas públicas, se conforma en Constantinopla, en el siglo V y la leyenda cuenta que en medio de grandes terremotos, los habitantes de la ciudad abandonaron esta, para acampar en las afueras, incluido el Emperador Teodosio el Joven, su hermana Santa Pulqueria (10 de septiembre) y el  patriarca de Constantinopla, San Proclo (24 de octubre). Entonces, un niño fue arrebatado al cielo, y al regresar de allí contó como los ángeles entonaban el "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, líbranos Señor de todo mal" y le habían indicado que regresase a la tierra un momento a decirlo a los hombres. Y digo un momento, porque al instante el niño murió. Allí mismo el emperador y el obispo, ordenaron que la multitud cantase el himno angélico, ante lo cual, cesaron los terremotos, los ríos volvieron a su cauce y los volcanes se detuvieron. Muy bonito, pero cuestionable, en realidad esta súplica trinitaria nace como una afirmación de la fe católica, ante los que negaban la Santísima Trinidad. Lo cierto es que el IV Concilio de Calcedonia ya conforma la oración y la propone como de gran eficacia para la adoración a Dios y la petición de paz y prosperidad. Después se añadirían otras oraciones y súplicas, entre ellas las alabanzas de cada coro angélico a la Trinidad y en algunos formularios posteriores aparecen meditaciones y oraciones diferenciadas al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

El origen de tal leyenda fue para explicar la supervivencia de las palabras griegas “Agios" y "Theos”, y su respuesta en latín, en un contexto latino. Hasta el siglo XIX se dio por bueno ese origen, pero la verdad es que no hacía falta. También sobreviven en la liturgia romana los “kiries”, que son palabras griegas. Y más aún, el "hosanna", el "aleluya" y el "amén", que son hebreas. 

La devoción de la Coronilla de la Divina Misericordia se hace eco de esta oración y la añade, así que aunque es una devoción moderna, engarza con una rica tradición católica. Que en este templo se rece esa coronilla y la frase esté desde siglos antes escrita allí es un buen ejemplo de ello. 

En cuanto a su presencia en la linterna de la cúpula, te digo que era muy común poner frases (esta más que ninguna) en lo más alto de los templos, o en los frisos (las "cintas") que bordean los arranques de las cúpulas, en las pechinas, en las galerías, e incluso en los cimientos de las iglesias... y el motivo es el mismo, oración, súplica y protección. Al ponerlo en lo alto es una manera de plasmar la oración en el cielo, o sea, en lo más alto del templo terrenal y celestial. Tiene el mismo sentido que el pintar el cielo en las cúpulas o bóvedas, acercar el cielo a nosotros y nosotros al cielo (además de referencias artísticas y lo bien que lucen, claro). Muhos templos tienen frases en los techos, ilegibles desde abajo, pero no importa, Dios las verá. 


Ramón Rabre.



[1] Según la teología clásica, basada en el pseudo-Dionisio Aeropagita, los serafines son seres de seis alas. Pertenecen al coro angélico que más "cerca" está de Dios, y estan "abrasados en fuego", que es el mismo amor de Dios. Su misió es dar gloria y alabanza constantemente a Dios. Puro simbolismo que no hay que tomar al pie de la letra.

sábado, 25 de mayo de 2013

Nuestra Señora de las 1, 2, 3 Avemarías

Estampa de P. Angel Estecha.
Pregunta: de donde salio esta advocacion Ramón?? de alguna vision?? Pregunta que me llega por un amigo a través de mi Galería de Flickr

Respuesta: Amigo, esta devoción tiene dos momentos: una inspiración de algunas santas y el otro, siglos más tarde, en que se extiende: Te doy los detalles.

Se cuenta que la Virgen María se apareció a Santa Matilde (19 de noviembre), benedictina, animándole a rezarle tres Ave María todos los días, con la promesa de ayudarle en la hora de la muerte, con estas palabras "quiero que (…) me reces diariamente tres Avemarías, conmemorando, en la primera, el Poder recibido del Padre Eterno; en la segunda, la Sabiduría con que me adornó el Hijo; y, en la tercera, el Amor de que me colmó el Espíritu Santo". Esto está en plena consonancia con una enseñanza su hermana, Santa Gertrudis la Magna (17 de noviembre y 12 de abril), que dice sobre María "quien la venerase en su relación con la Beatísima Trinidad, experimentaría el poder que le ha comunicado la Omnipotencia del Padre como Madre de Dios; admiraría los ingeniosos medios que le inspira la sabiduría del Hijo para la salvación de los hombres, y contemplaría la ardiente caridad encendida en su corazón por el Espíritu Santo".

Pero el mayor conocimiento por parte del pueblo vino de manos de San Antonio de Padua (13 de junio) y de San Leonardo de Puerto Mauricio (26 de noviembre), que la predicaron en sus misiones, la recomendaban a los párrocos, los fieles y los padres, como remedio de la impureza de la juventud. En el siglo XVI, María Villani, dominica, comenzó a practicarla y tuvo una voz interior de la Madre de Dios, que le decía “no sólo alcanzarás la gracia que me pides, sino que en la vida y en la muerte seré tu especial protectora tuya y de cuantos practiquen esta devoción". Hasta aquí es solo una devoción, no es advocación distinta, ni tiene imagen alguna.

También San Alfonso María de Ligorio (1 de agosto), en su obra “Las Glorias de María”, y en otros escritos, recomienda esta devoción encarecidamente. La aprobación final de la Iglesia vino con León XIII, que la extendió a toda la Iglesia, aprobó la Cofradía, la imagen, y enriqueció la devoción con indulgencias y el mismo la practicó constantemente. El Beato Pío IX (7 de febrero) confesó ser muy devoto de esta oración y la rezaba públicamente tras la misa, todos los días. San Pío X (21 de agosto) mandó añadir las jaculatorias “Madre mía, líbrame en este día (o en esta noche) de pecado mortal” y “¡Oh María!, por tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma”. Benedicto XV elevó la Cofradía de las tres Avemarías a Archicofradía y aumentó las indulgencias.

La imagen, aunque moderna, está inspirada en la misma Santa Gertrudis, que tuvo una visión en la que de cada uno de los corazones de la Trinidad salía un rayo de luz que entraba en el corazón de María, mientras una voz le decía: “Después del Poder del Padre, de la Sabiduría del Hijo y de la Misericordia del Espíritu Santo, nada hay comparable al Poder, a la Sabiduría y a la Misericordia de María”. 

Tiene alguna variante iconográfica suele ser que los tres rayos salen del corazón de María, con los dones dados por la Trinidad escrito en ellos. En ocasiones son adaptaciones de la Coronación de María, ya que el Padre y el Hijo aparecen coronándola. Y en otros casos sólo son Inmaculadas tradicionales puestas bajo una imagen de la Trinidad, con mayor o menor acierto estético. Es bastante común que haya tres querubines sostienendo igual cantidad de filacterias con el texto “Ave María”.

Normalmente se le celebra el sábado anterior a la Santísima Trinidad, o el 31 de mayo. Entre el siglo XIX y principios del XX tuvo bastante auge, como lo tuvieron Nuestra Señora del Sagrado Corazón o Nuestra Señora del Amor Hermoso (ambas el 31 de mayo), pero luego decayó hasta ser "una más", conservándose cierta devoción en algunos sitios.



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jueves, 23 de mayo de 2013

María, igual, pero diferente

N. S de la Luz
"la Santuca"
de Peña Sagra,
Liébana.
Pregunta: Por que la Virgen de la Luz de México no es como las demás. Por ejemplo, la de nuestro pueblo, Peña Sagra, es más antigua y no es de esta manera como la mexicana. ¿no hay una forma estándar de hacer las imágenes? España.

Respuesta: Pues no, querida, no existe un canon establecido. Son cientos las advocaciones marianas, sobre todo las más conocidas y sería muy complicado que los artistas lograsen un acuerdo. Estilos, épocas, materiales, tamaños, circunstancias sobre el nacimiento de la devoción… son muchos detalles como para que coincidan:

1. Vírgenes sentadas, de pie, solas, con Niño, con ángeles, con videntes, con animales.
2. Vírgenes románicas, góticas, renacentistas, bizantinas, barrocas, neoclásicas, modernistas.
3. Vírgenes de piedra, de madera, de metal, en lienzos, en papel, incluso cortezas de árboles, de mármol, talladas, vestidas.
4. Vírgenes aparecidas, encontradas, soñadas, ideadas por un artista.

En fin, que el origen de una imagen mariana es tan variado, que sería impensable lograr una unidad, incluso en las del mismo nombre. Ya es raro verlas iguales, salvo el caso de los moldes en serie, que sí repiten la misma hasta la saciedad. Pero aún así, hay detalles que nos permiten, al ver una imagen, identificarla con María, sin miedo a errar: por ejemplo, los mantos abiertos en forma de campana, y la aureola de 12 estrellas (lamentablemente algunos las usan en santos, craso error).

N. S de la Luz
de Guanajuato,
México
En el caso que me preguntas, la Virgen de la Luz (miércoles anterior a Pentecostés, 31 de mayo, 1 de junio, 2 de julio y 15 de agosto), tengo que decirte que hay muchas más vírgenes de este nombre: la mayoría porque se celebran el 2 de febrero, por La Candelaria, o porque fueron halladas en medio de resplandores o luces. La de México nace por medio de un sueño y es encargada a un artista (para su día publicaremos su artículo). Tenemos el caso de La Virgen de Gracia o de las Gracias, muy conocida en Italia, y ninguna es igual (hay desde tallas, hasta iconos orientales), en el 60% de los casos el nombre nace porque María, por medio de esa imagen, derramó alguna gracia o favor. Incluso varias advocaciones con este nombre reciben culto en días diferentes.

En los casos de advocaciones reconocibles por su parecido te doy cuatro ejemplo:

1. Las advocaciones relacionadas con las órdenes religiosas, como El Carmen (16 de julio), La Merced (24 de septiembre) o El Buen Remedio (8 de octubre), sí que son identificables, aún siendo distintas en su factura, porque el motivo iconográfico es el mismo y son propagadas por una misma familia. Así son reconocibles para todos, en todo el mundo.

2.
Las advocaciones populares como La Dolorosa (15 de septiembre y quinto viernes de Cuaresma), La Soledad (
quinto viernes de Cuaresma o de Dolores) o El Rosario (7 de octubre, primer domingo de Octubre), son reconocibles por los atributos, como el puñal, el pañuelo o el rosario. Incluso así, muchas tienen nombres propios, como la Dolorosa del Tremor, o El Rosario de la Palma.

3.
Las relacionadas con apariciones, sobre todo modernas, que tienen la misma forma, como Lourdes (11 de febrero), Fátima (13 de mayo) o La Medalla Milagrosa (27 de noviembre).


4.
Y, por último, las que copian a imágenes veneradas en algún sitio y se desea reproducirla (estos casos generalmente están relacionados con la inmigración, de todos los tiempos), como La Candelaria de Tenerife (2 de febrero), Los Desamparados de Valencia (segundo domingo de mayo), o La Caridad del Cobre de Cuba (8 de septiembre y 20 de mayo).


Nuestra Señora del Congo
 
Otra característica importante: la mentalidad de la época: y creo que queda claro en la imagen que aparece justo arriba, como ejemplo: Nuestra Señora del Congo (8 de septiembre). Una es una estampa de  inicios del siglo XX, impresa en Bélgica, donde María aparece al estilo europeo “de toda la vida”, es una misionera extranjera, diríamos (recordemos que el Congo fue colonia belga). Fue introducida por los Redentoristas. Es una madre protectora, pero alejada de la realidad circundante en cuanto a iconografía. La otra estampa es de los años 60 del siglo XX, y María aparece como una lugareña, menos idealizada, como una una más entre los misionados. Es una clara muestra de la llamada inculturación del Evangelio.

lunes, 20 de mayo de 2013

Olé, olé, al Rocío yo quiero volver...


Pregunta: Hola tengo una hermana que se llama Rocio, y me he enterado que en España existe una Virgen que lleva ese nombre, quisiera de ser posible saber su historia para contarsela a mi hermana. Muchisimas Gracias. Argentina.

Respuesta: La Virgen del Rocío es una de las advocaciones marianas más conocidas de España y también se le conoce en América e incluso en África y Asia. La leyenda, que siempre la hay,  dice que un hombre que andaba por Las Rocinas, guiado por el ladrido de sus perros, penetró en la espesura, y, en medio de las espinas, halló una imagen de la Madre de Dios de tamaño natural, sobre el tronco de un árbol, vistiendo una túnica de lino blanca y verde. El hombre, contento, sacó la imagen y, cansado, se quedó dormido pretendiendo llegar a la aldea de Almonte al día siguiente. Despertó y se halló sin la imagen, volvió al sitio donde la había hallado y allí la encontró como antes. Fue corriendo a Almonte, allí contó lo sucedido y clero, autoridades y pueblo se trasladaron hasta el sitio en cuestión. Sacaron la imagen y la pusieron en la iglesia mayor de Almonte, mientras se hacía una ermita en medio de Las Rocinas.
La advocación tomó el nombre de Ntra. Sra. de las Rocinas (luego “del Rocío”, por la antífona de la fiesta de Pentecostés, que habla del Rocío que cae del cielo, ya que el Lunes de Pentecostés es su festividad). Alfonso X el Sabio fue quien erigió aquella primera ermita, tras su conquista de Niebla en 1262, mandando colocar allí la bella imagen de la Virgen. Esta la primera ermita estuvo hasta el terremoto de Lisboa, en 1755, que la dejó en ruina, y la imagen fue llevada a Almonte, la aldea cercana, y estuvo allí hasta 1758.



El Salto de la Reja. 2012 

El creciente fervor por la Virgen del Rocío, hizo que fuera proclamada patrona de Almonte en 1653 y se reguló la peregrinación: una vez al año en la Pascua de Pentecostés. En Junio de 1919 fue coronada por el cardenal de Sevilla. Actualmente hay una campaña para que sea proclamada Patrona de Andalucía. La peregrinación al Rocío atrae devotos de toda España y de varios países en una concurrida (más de un millón de personas) y colorida manifestación de fe y alegría. El Lunes de Pentecostés de cada año, la Virgen sale en procesión por las calles de la aldea, comenzando con el famoso salto de la reja por parte para sacar la Virgen en procesión. Entre los rocieros es un gran honor al menos poder tocar la imagen muy difícil por la cantidad de devotos que se acumula a su alrededor. Tiene otras celebraciones como “el Rocío chico” o el traslado a Almonte cada siete años, procesión esta llena de simbolismos y manifestaciones de fe y folclor.

domingo, 19 de mayo de 2013

Tercer Domingo de Pascua Ortodoxa: Las Santas Mirróforas.

"No está aquí, ha resucitado"

Pregunta: Podrias proporcionarme información sobre esta festividad y los nombres de las otras dicipulas del señor que son consideradas santas.

Respuesta: Pues mira, los ortodoxos celebran en el Tercer Domingo de Pascua, el Domingo de las Mirróforas (portadoras de mirra, sustancia utilizada para tratamiento de cadáveres), recordando tanto a las personas que intervinieron, como al hecho en sí, del embalsamamiento de Cristo (o sea, el hecho de lo que ellas pretendían hacer). Cada una de estas santas mujeres tiene su festividad propia, por separado, en distintos días del calendario, pero están unidas en esta memoria. La iglesia ortodoxa tiene varias celebraciones de este tipo, llamadas Synaxis o unión, en que celebran santos unidos por un hecho o una "categoría". Así están la Synaxis de los Tres Doctores (Basilio, Gregorio y Juan Crisóstomo, el 30 de enero), o el Domingo de los Profetas y Antepasados de Cristo (Domingo XXVIII después de Pentecostés).

En el caso de las mujeres mirróforas, los Evangelios son claros: Mateo dice que al sepulcro fueron "María Magdalena y la otra María". Marcos dice que estaban "María Magdalena, María la de Santiago, y Salomé". Lucas deja entrever que eran un grupo al escribir "eran María Magdalena, Juana, y María madre de Santiago, y las demás con ellas". Y, finalmente, Juan solamente menciona la aparición a María Magdalena. Aunque parezcan relatos divergentes, son complementarios entre sí. Diversos escritores han concordado los relatos para armar una historia más o menos como esta: Las mujeres llegaron a la tumba, tienen la aparición del ángel y regresan adonde los apóstoles y les avisan. En este recorrido, se les aparece Jesús. Al saber la noticia, Pedro y Juan fueron al sepulcro, lo vieron abierto, se fueron y María Magdalena quedó allí, y tuvo su encuentro con el Señor. Y no me extiendo más, porque estas concordancias las puedes leer mejor en cualquier sitio que en este. 

Problemas históricos aparte, el hecho de poner a unas mujeres como testigos de un hecho tan importante como la Resurrección de Cristo, en contextos tan poco favorables a la mujer como eran el judío o el gentil, es uno de los datos en que se apoyan muchos escrituristas a la hora de validar los textos referentes a la Resurrección: mujeres que acuden al sepulcro, frente a hombres temerosos y escondidos. Con estos comienzos cualquier religión podía peligrar, no hay una comunidad restallante de fe, alucinada, que ve visiones. Incluso las mujeres van a la tumba ¡a adecentar el cadáver de su líder!, no hay atisbos de que se creyeran lo de la resurreción, solo son mujeres no dignas de crédito. 

No hay que ir muy lejos para ver este pensamiento en la Iglesia primitiva: San Pablo o San Pedro, cuando predican sobre la Resurrección de Cristo, se ponen ellos mismos como testigos fiables, o a una multitud, pero jamás hacen referencia a "tenemos el testimonio de María Magdalena" u otro parecido. No, dicen: "se apareció a dos de los nuestros" o "se apareció a Santiago". Y sin embargo, en los escritos no hubo más remedio que poner a las mujeres como mensajeras y a los hombres como receptores de este anuncio. Así debió ser si se quería escribir la verdad.

Entonces, y respondiendo a tu pregunta, las Mirróforas son: Santa María Magdalena (22 de julio, 4 de mayo, traslación de las reliquias, y 5 de mayo en la Iglesia Oriental), Santa María la de Santiago (24 de abril), Santa María Salomé (22 de octubre y 9 de abril), Santa Juana la de Cusa (24 de mayo, y 27 de junio en la Iglesia Oriental). Y, aunque no aparecen en los relatos evangélicos, en ocasiones se añaden, por el hecho de ser discípulas de Cristo, a Santa Susana (18 de abril), Santa María Cleofás (9 de abril) y Santa María de Betania (29 de julio); y hasta a Santa Marta (29 de julio) meten en el saco otros. Es perfectamente aceptable que las discípulas de Cristo que aún les fueran fieles estuvieran allí. 

En el arte ortodoxo son representadas en grupo en muchas ocasiones, todas con frascos de mirra. Ya en el siglo III fueron representadas juntas, como puede verse aún hoy en una capilla siríaca junto al Éufrates.

viernes, 17 de mayo de 2013

Santoral Capuchino (OFMCap)


San Félix de Cantalicio,
primer santo capuchino.
Seguimos con la Orden Franciscana, en la segunda entrega, ahora con el santoral de los Capuchinos (OFMCap), reforma del tronco común de la familia franciscana, independiente de los observantes que fueron asumidos por los Frailes Menores. La familia Capuchina nació en Asís, en 1534, de manos de Fray Mateo de Bascio y otros frailes, que buscando una vida más observante de la regla junto al ideal eremítico de Francisco, se retiraron como eremitas, buscando una vida más contemplativa. Mientras no fueron Orden aparte, prestaron obediencia al General de los Franciscanos Conventuales. Destaca la cantidad de religiosos no sacerdotes en su santoral, simples hermanos porteros, limosneros, cocineros, que no brillaron en el mundo, pero sí para Dios, no en balde su primer santo es un hermano limosnero, San Félix de Cantalicio.

Los capuchinos se dedican al cuidado pastoral de parroquias y las misiones, pero nunca han dejado de apreciar la vida contemplativa y el estudio. Les distingue, exteriormente, que su hábito tiene una capucha unida a la túnica, según el que usaba San Francisco y es mucho más larga. También un signo característico es la barba, que en algunos casos llega a un largo impresionante. Como en el otro santoral franciscano, aquí solo pongo los capuchinos, pero se entiende que todos celebran las fiestas principales de la Orden, como San Francisco, Santa Clara, la Inmaculada Concepción y demás.


Enero:
5: Beato Diego José de Cádiz, presbítero.
12: San Bernardo de Corleone, religioso.

Febrero:
4: San José de Leonisa, presbítero.

Abril:

11: Beato Ángel de Clavasio Carletti presbítero.
21: San Conrado de Parzham, religioso
24: San Fidel de Sigmaringen, presbítero y protomártir de "Propaganda Fide".
30: Beato Benito de Urbino, presbítero.


María, la Divina Pastora.
Mayo:
8: Beato Jeremías de Valaquia, religioso.
11: San Ignacio de Laconi, religioso.
12: San Leopoldo Mandic de Castelnuovo, religioso.
18: San Félix de Cantalicio, religioso.
19: San Crispín de Viterbo, religioso.
Santa María, la Madre del Divino Pastor. (sábado anterior al IV Domingo de Pascua, El Buen Pastor)

Junio:
2: San Félix de Nicosia, religioso.
8: Beato Nicolás de Gesturi, religioso.
16: Beatos Aniceto Koplinski, Enrique Krzysztofik, Florián Stepniak, Fidel Chojnacki, Sinforiano Ducki, presbíteros mártires.
26: Beato Santiago de Ghazir, presbítero fundador de las Hermanas Franciscanas de la Cruz del Líbano.
28: Beato Andrés Jacinto Longhin, obispo.

Julio:
21: San Lorenzo de Brindisi, presbítero y Doctor de la Iglesia.


Agosto:
7: Beatos Agatángelo de Vendome y Casiano de Nantes, presbíteros y mártires.

13: Beato Marcos de Aviano, presbítero.
18: Beatos Juan Bautista Loir y Juan Bourdon y Sebastián François de Nancy, presbíteros y mártires de Rochefort.
22: Beato Bernardo de Offida, religioso.

Septiembre:
2: Beato Apolinar de Posat, presbítero y mártir.
19: San Francisco María de Camporosso, religioso.
22: San Ignacio de Santhiá, presbítero.
22: Beato Vicente Cabanes Badenes, presbítero, y compañeros Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores:

      Beato Bienvenido María de Dos Hermanas, presbítero.
      Beato Ambrosio María de Torrent, presbítero.
      Beato Benito María de Burriana, religioso.
      Beato Crescencio García Pobo, presbítero.
      Beato Modesto María de Torrent, religioso.
      Beato Urbano Gil Sáez, religioso.
      Beato Domingo María de Alboraya, presbítero.
      Beato Valentín María de Torrent, presbítero.
      Beato Laureano María de Burriana, presbítero.
      Beato León María de Alacuás, presbítero.
      Beato Francisco María de Torrent, religioso.
      Beato Recaredo María de Torrent, religioso.
      Beato José Llosá Balaguer, religioso.
      Beato Bernardino María de Andújar, religioso.
      Beato Florentín Pérez Romero, presbítero.
      Beato Gabriel María de Benifayó, religioso
      Beato Francisco Tomás Serer, presbítero.
23: San Pío de Pietrelcina, presbítero y místico estigmatizado.
 

Beatos mártires de Valencia
26: Beato Aurelio Ample de Vinalesa, presbítero y compañeros mártires de Valencia:
          Beato Buenaventura Esteve Flors, presbítero.
          Beato León Legua Mart, presbítero.
          Beato Timoteo Valero Pérez, presbítero.
          Beato Ambrosio de Benaguacil, presbítero.
          Beato Pedro de Benisa, presbítero.
          Beato Joaquín de Albocácer, presbítero.
          Beato Modesto de Albocácer, presbítero.
          Beato Germán de Carcagente, presbítero.
          Beato Santiago de Rafelbuñol, presbítero.
          Beato Enrique de Almazora, diácono (martirizado en Benicassim, donde vivo. Conozco un testigo del martirio)
          Beato Fidel de Puzol, religioso.
          Beato Berardo de Fenollet, religioso.
          Beato Pacífico de Valencia, religioso.
          Beato Joaquín Ferrer Adell, presbítero.
28: Beato Inocencio de Berzo, presbítero.
29: Beato Jaime Mestre Iborra, presbítero y mártir.

Octubre:

12: San Serafín de Monte Granario, religioso.
13: Beato Honorato de Biala, presbítero.
30: Beato Ángelo de Acri, presbítero.

jueves, 16 de mayo de 2013

San Simón Stock y la historia de un hábito

San Simón Stock, una de las figuras más importantes de la Orden del Carmen, es un santo lamentablemente casi desconocido. En parte porque se sabe poco de su vida de infancia y juventud, así como algunas lagunas de su vida carmelita. Todos los detalles legendarios que se le añadieron a partir del siglo XV para rellenar vacíos, más que bien, le hicieron mal, llegando incluso a su eliminación del calendario litúrgico por parte de los carmelitas descalzos. Hoy, afortunadamente, ha vuelto a figurar en él. Generalmente se le menciona solamente con relación al Escapulario del Carmen, pero su obra de consolidación y propagación de la Orden es interesante y muy digna de considerarse. También tocaré algunos detalles de la historia del Escapulario, dejando aparte, por razones de espacio, los detalles de la leyenda, que siempre aportan "sabor y floritura", al decir de una conocida. Y ahora, vámonos al siglo XIII: 

San Simón Stock, VI General de la Orden, Padre Nuestro. 16 de mayo.
La referencia más antigua a un Simón, General de la Orden, se halla en la vida del Beato Jordán de Sajonia (13 de febrero), en el “Vitæ Fratrum Ordinis Prædicatorum”, de Gerardo de Frachet, en el siglo XIII. Nos dice que Fray Simón, prior General de la Orden del Carmelo, narró a los dominicos como otro fraile carmelita tuvo una visión de Jordán de Sajonia, el mismo día del ahogamiento de este, que le alentó a no abandonar la Orden, tentación que tenía dicho carmelita. Y le prometió que todo el que al Señor servía, se salvaría [1].

No aparece otra referencia hasta el siglo XIV, en el catálogo de Priores Generales de Juan Grossi. Le mencionan como “Simón Stock, de la provincia de Inglaterra, hombre santo y célebre por sus milagros, muerto el 16 de mayo, en Burdeos". Curiosamente, en el siglo XV, en un Catálogus conocido como “muy breve” no aparece entre los Generales, sino entre los confesores. A esta redacción le seguirían las “breve”, “larga” y “larga parisina”, siendo que los últimos son ampliaciones o correcciones de los primeros [2]. Ya sea en datos de un santo o de nuevos santos. El texto “breve” le pone como VI General y narra la visión de la Virgen entre ángeles, dándole el Escapulario. Le llama Simón de Gascuña, por el sitio donde murió. La redacción “larga” ya añade los datos que han pasado a la leyenda: habitó en un tronco de árbol, profesión en Aylesford, elección milagrosa como General, admiración de papas, reyes y obispos por él. Y, claro, la narración de la visión del Escapulario y la vestición de Eduardo II de Inglaterra como terciario. Este texto dice que gobernó la Orden 20 años. Mientras, el texto “largo parisino” añade que fue General cincuenta años, aunque esto hoy se sabe que sólo se puso para poner bajo su priorato e influencia, todas las batallas y triunfos de la Orden en el siglo XIII.

Simón murió el 16 de mayo de 1265 en Burdeos, donde se hallaba de visita. Se desconocen las causas de la muerte, aunque si vivió 100 años como dice la leyenda, pues no hay que averiguar mucho. El culto a San Simón aparece junto a su tumba, en 1435, y pasa a Inglaterra e Irlanda en 1458. Toda la Orden asume su culto en 1564, fecha bastante reciente, como vemos. Las reliquias se salvaron de la destrucción de la Revolución Francesa y luego de esta se depositaron en la Catedral de Burdeos. En 1951, con el VII Centenario de la Entrega del Escapulario y la reintroducción de los carmelitas de la Antigua Observancia en el santo monasterio de Aylesford, un trozo del cráneo fue enviado a este sitio. Su culto permaneció y aumentó hasta la revisión del calendario litúrgico, en que los carmelitas descalzos lo suprimieron del oficio propio, en algunos sitios se quitó su imagen y casi parecía una figura molesta. Mientras, los “calzados” lo mantuvieron con categoría de Fiesta. Finalmente volvió al calendario "descalzo". Su día es uno de los varios que se gana la indulgencia plenaria a los que llevamos el Escapulario del Carmen [3].

Su iconografía está relacionada íntimamente con la visión del Escapulario, y le ha hecho famoso y le ha encumbrado entre los más importantes santos de la Orden, aunque no dejó ni escritos místicos o teológicos. Es sobre todo en la pintura donde ha sido más favorecido, aunque no le faltan hermosas esculturas del momento de la visión. 

La visión del Escapulario:
No se sabe a ciencia cierta el año exacto, pues hasta el siglo XVII no se fija la fecha del 16 de julio de 1251. El P. Ildefonso de la Inmaculada OCD, a quien debemos la rehabilitación de San Simón Stock en el propio de la Orden, en su libro “San Simón Stock. Reivindicación histórica”, da pautas para seguirle la pista al santo Escapulario y al mismo San Simón. Con respecto al primero, tomaré datos de una separata de la Revista Monte Carmelo”, de 1987, sobre un texto del mismo P. Ildefonso. Y resumo, esperando no alargarme demasiado:


Historicidad de la visión:
Estampa devota.
Erróneamente, Simón lleva
puesto el Escapulario, a la par
que recibe el de la Virgen.
Lo primero para dilucidar este tema es si, efectivamente, el Escapulario fue dado por la misma Virgen María y si era hábito de la Orden. Al primer punto nunca se podrá responder con total seguridad, pues la visión, si ocurrió, fue en privado y no existe ninguna alusión a ella ni por parte de San Simón, ni sus sucesores en el Generalato de la Orden. Al segundo punto, algunos han intentado responder que el escapulario formaba parte del hábito y que San Simón sólo le dio importancia a partir de una supuesta revelación mariana, como forma de consolidar la Orden, pero la historia del Escapulario desmiente que formara parte del hábito. 

El primer testimonio escrito es muy posterior, aunque atribuido erróneamente al secretario del santo, Pedro Suavington. Una prueba de esto último es que, precisamente, en la narración de la visión de María, la expresión “llevando en la mano el Escapulario de la Orden” es bastante anacrónica, pues en las fechas en que se dice ocurrió la aparición (1251) el Escapulario no es hábito de la Orden, y lo demostraron fácilmente los Bolandistas, en su dura pelea contra las leyendas carmelitanas. Pero esa demostración, si bien pareciera destruir la afirmación del origen celestial del uso del Escapulario en la Orden; también demuestra que, en el tiempo de la verdadera redacción, siglo XIV, sí que era considerado ya como prenda propia de los carmelitas.

Origen de los Escapularios:
El Escapulario, signo ya presente en el monacato oriental, era prenda utilizada en origen para el trabajo, pero solo en los carmelitas tiene valor como pieza perteneciente al hábito, y, al mismo tiempo singular y distintiva, con su historia propia. El Escapulario está presente en las principales órdenes mendicantes: dominicos, servitas, trinitarios, hospitalarios y mercedarios [4]. En casi todos los orígenes de estas órdenes está la Virgen María como dadora del carisma y el hábito al fundador, o como hábito de la misma Virgen (servitas). Pero en la Orden del Carmen no es así, en primer lugar porque San Simón no era su fundador, sino uno que entró a la Orden cuando esta tenía ya un hábito propio. La Orden del Carmen venía de Oriente, con una Regla, tal vez unas Constituciones, y con un hábito ya definido: túnica, capucha muy amplia, casi hasta las rodillas y capa barrada (solo temporalmente). No se usaba el Escapulario. Un argumento poco sólido es que los carmelitas tomaron el Escapulario cuando se hicieron mendicantes, para asimilarse a las otras órdenes, pero esto se cae por sí solo cuando vemos que ni franciscanos ni agustinos lo incorporaron al hábito, prefiriendo ambos la capucha, más o menos larga. Es decir, que no era necesario para la adaptación.

La asimilación del Escapulario en la Orden:
San Simón tuvo que adaptar la Orden al estilo mendicante, principalmente en tres puntos: Conventos en las ciudades, predicación pública y que los religiosos estudiaran en las universidades. Era hacerlo, o morir, dada la oposición tenaz de franciscanos y dominicos, representados en San Buenaventura (15 de julio) y Santo Tomás de Aquino (28 de enero y 7 de marzo), que iban camino del Concilio de Lyon decididos a suprimir a los carmelitas (y agustinos). Afortunadamente murieron antes de llegar.

Retablo en el Carmen de Florencia
En fin, que San Simón fue el General que tuvo que asumir los cambios en el carisma y la Regla (adaptada por varios papas, como vimos antes). Imaginaos lo traumático que podía ser esto para muchos que, llegados de Oriente o profesos en Europa, habían elegido el eremitismo como forma de vida; como, por añadidura, comenzar a decir que la Virgen quería que se introdujese el Escapulario como hábito propio. Repito, no era el fundador que diseñaba un hábito; se trataba de cambiar algo innecesario para la vida eremítica, ajeno a la espiritualidad carmelitana. Era un problema, salvo que hubiera una fuerza mayor, que hiciera del todo necesaria la introducción del Escapulario, fuera bajo San Simón Stock o no.

Y la mejor muestra de esto es la dureza de varios sucesores de San Simón, como el inmediato, el General Nicolás el Gálico, que llega a hablar de relajación, aunque sin culpar directamente a San Simón, pero es evidente que le culpa de ello. Él y algunos posteriores lamentaban mediante escritos el abandono de la vida eremítica, los conventos urbanos y, principalmente, que los religiosos estudiasen y se formasen, considerándolo una falta de humildad tremenda. Y sin embargo, mientras hay recelo por cualquier cambio, no hay condena a la introducción y uso del Escapulario, sino una asunción escalonada del mismo por parte de la Orden. Sí, porque no hay que pensar que fue decirlo San Simón y, hala, todos a usar el Escapulario carmelita sin variación alguna. No podía el General, por una visión particular, cambiar la Regla, las disposiciones de los capítulos en algo tan grave como el hábito religioso (se ve que eran otros tiempos). Veamos estos “escalones”:

Hitos en la importancia del Escapulario.
1263: El “Antiq. Ordinis Carmelitarum Ordinale” de Dublín, no posterior a este año, habla del hábito el Punto 45: “ha de ser enterrado [el religioso] con túnica y la capucha cubriendo su faz, y superpuestas las manos en forma de cruz, con las sandalias y el cíngulo, todo con decencia y dignidad”. [5].

Sin embargo, 50 años más tarde, en el Ordinal de Sigberto de Beka, al tocar el punto de los enterramientos, dice el Punto 45: “El Hermano ha de ser enterrado con la túnica gris y el Escapulario, y la capucha cubriendo su faz, dispuestas las manos en forma de cruz, con las sandalias y el cíngulo dispuestos decentemente”. Ya está presente el Escapulario como parte del hábito.

Vidriera francesa
en Pont-l'Abbé.
San Simón con
la capa barrada
.
1281: Se celebra el Capítulo General de Londres, que legisla, y muy claro, sobre el Escapulario: Punto 13: “Los Hermanos han de dormir ceñidos con la túnica y el Escapulario bajo pena de culpa grave”, Llama la atención que esta regulación va más lejos que la de los dominicos y servitas, que lo mandaban, pero no obligaban bajo culpa, aunque el Escapulario era parte indisoluble de su hábito, mientras que no lo era para el hábito carmelita. El punto 22 define el hábito: “Los vestidos de los Hermanos han de ser de lana y pobres (…) túnicas redondas que desciendan hasta el talón de los pies y unas capuchas que lleguen hasta media pierna. Establecemos que los Hermanos que celebren o ayuden en la misa conventual usen Escapularios finos de paño gris y honesto, quedando prohibidos interior o exteriormente los Escapularios blancos”. Es notable la diferencia de telas. La túnica ha de ser basta, pero el Escapulario fino y delicado aunque no de tela rica. Y lo más importante: ha de ser del color del hábito, formando uno con este, pero de mejor calidad (¿por qué?). Aunque de manera ajena al hábito, se ha establecido su uso de forma exterior, visible y distinguible. Sin embargo, aún no aparece en las profesiones, pero tampoco aparece una bendición especial para la capa, a la que el mismo Capítulo llama “signo de nuestra profesión”.

1287: El Capítulo de Montpellier cambia la capa barrada por la capa blanca, con autorización de Honorio IV, hasta hoy. Este capítulo, rebatiendo al anterior, afirma que la capa no es “de esencia” el hábito de la Orden, por lo que, al cambiar las capas barradas a blancas, no se está cambiando el hábito regular, que es la túnica, la capucha y el Escapulario. Dice el Capítulo: "Las Capas Blancas: (…) estarán abiertas con el fin de que por esa parte el Escapulario, que queda debajo, y el hábito [la capucha] se distingan claramente; y sean el hábito y la capa de distinto color, de modo que se diferencien entre sí (…) y el vestido interior aparezca en la parte inferior por debajo de la capa como cosa de un palmo más o menos”. Es decir, que en seis años, desde el Capítulo anterior, el Escapulario ha entrado a formar parte del hábito y ha ganado a la capa en distintividad.

1294: En las Constituciones de Burdeos no aparecen puntos sobre el Escapulario al tratar del hábito, y se entiende al leer el punto sobre las profesiones, el XXI. La profesión se celebra con el novicio vestido con túnica, pero sin capucha. La capa y el Escapulario son bendecidos ¡con la misma fórmula utilizada para bendecir la túnica y la capucha anteriormente! El prior, entregando el Escapulario, dice: “Recibe ese hábito en remisión de tus pecados y aumento de la santa religión. En el nombre del padre…” Y entregando la capa dice lo mismo, pero sustituyendo “capa”, por "hábito”. Es decir, el hábito ya no es la túnica, que pasa a un segundo plano, sino el Escapulario. La capa y el Escapulario serán desde entonces los signos distintivos de la profesión carmelitana. Y es único de ella, decía antes: El Escapulario es indisoluble con la túnica, pero tiene su propio carácter, sentido e historia. Él es el “hábito de la Virgen” que traemos, al decir de Santa Teresa. La capa también toma sentido particular, pero no es llamada “hábito”, sino que mantiene su nombre. Aún hoy, en la imposición del Escapulario del Carmen a los seglares se les dice “recibe este hábito…”

Por eso ni Montpellier ni Burdeos hablan del Escapulario como pieza aparte en las Constituciones: porque al hablar del hábito, el Escapulario está comprendido en él. Es el hábito oficial.

San Simón con la versión
del Escapulario para seglares.
Iglesia del Carmen
de Thivencelle, Francia
.
1324: Capítulo de Barcelona. La capucha ya ni se menciona singularmente, sino que está asimilada con la túnica aunque sean dos piezas separadas en la práctica. En la profesión no se le nombra, sino que el novicio se presenta solo vestido con túnica.

A partir del siglo XIV, los escritores ya no diferencian entre hábito y Escapulario. Al narrar la visión, dicen que María le entregó “el hábito”.

Es decir, que el Escapulario pasa de ser inexistente, a ser un objeto de devoción obligatoria, casi como un segundo hábito; a ser el hábito por excelencia solo entre 30 y 70 años de la tradicional fecha (1251) de la visión de San Simón Stock, y a solo 22 años (Montpellier) de su muerte. Y sin un motivo de necesidad alguna: ni práctica, ni pastoral, ni de parecerse a otros en los que, repito, el Escapulario no reviste una singularidad especial. Y más aún: Para el cambio de capas, estando plenamente probado que las anteriores a las barradas eran blancas (recordemos en los inicios del siglo XIII la disputa con los caballeros teutónicos en Tierra Santa, que reclamaban tener la exclusividad del color de la capa), hubo que pelear por ello, pedir y esperar la autorización del papa. Pero para el Escapulario no se ve nada de eso. Mas bien, las leyes que lo mencionan, regulan sobre algo ya establecido, que se va introduciendo poco a poco, pero firmemente.

Sobre su extensión a toda la Iglesia, traspasando las fronteras de la Orden, ya podríamos hacer un artículo aparte, y más largo tal vez. Grandes santos y papas han sido devotos y testigos del Escapulario del Carmen. Y sobre el abandono de tal prenda mariana por parte de sus propios hijos, también podríamos hablar mucho. Curiosamente, las causas “históricas” que le dieron una estocada casi mortal al Santo Escapulario, al ser analizadas, se vuelven contra sus detractores. Ciertamente, no podemos probar la visión de San Simón Stock, pero tenemos más garantías los que le defendemos y vestimos, que los que lo han abandonado, defenestrado y negarse a imponerlo a los fieles.

Al final el artículo se ha convertido en lo que no iba a ser, una sencilla muestra de la vida del Escapulario del Carmen. Pero de seguro San Simón, Padre Nuestro, estará feliz de ello.


[1] Acta Sanctorum. Volumen III, Mayo 16.
[2] “Saint Simon Stock: recent developments”, en revista Mount Carmel XXVII. 1979.
[3] Los otros días son: Nuestra Señora del Carmen (16 de julio), San Elías (20 de julio), San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre), Santa Teresa de Jesús (15 de octubre), San Juan de la Cruz (14 de diciembre), Santa Teresita del Niño Jesús (1 de octubre), Todos los Santos Carmelitas (14 de noviembre) y Todos los Difuntos Carmelitas (15 de noviembre).
[4] Entre las órdenes monásticas con Escapulario resaltan los benedictinos, cistercienses, jerónimos y cartujos, estos últimos con trabas. Para leer una interesante historia sobre el hábito trinitrario, podéis leer aquí: http://meditacionestrinitarias.blogspot.com.es/2012/09/el-habito-desde-los-origenes-de-la.html
[5] Recordemos que la capucha era amplia, por delante llegaba casi a las rodillas y por detrás un poco más larga, por eso podía sustituir a la capa, en algunas procesiones, por ejemplo. Aún podemos ver una reminiscencia de ella en los carmelitas de la Antigua Observancia, aunque más corta, hasta los codos.




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