viernes, 19 de marzo de 2021

Beato Isnardo, para la panza

Pregunta: Necesito saber donde puedo conseguir la oracion de San Isnardo de Chiampo. gracias por su pronta colaboración.

Respuesta: 

Beato Isnardo de Chiampo. 19 de marzo

Desde muy joven entró en la recién fundada orden de Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre "in Soriano"), recibió el hábito del mismo santo, junto al Beato Guala de Bérgamo (2 de septiembre). Era muy gordo, por naturaleza, no por comilón, pues llevaba una vida muy ascética, y esta gordura le impedía esfuerzos físicos, por lo que las predicaciones itinerantes de los primeros dominicos se le hacían verdaderos martirios, que sobrellevaba con fe y alegría. En sus sermones lograba muchas conversiones con su palabra, su ejemplo y sus milagros. Se dice que uno que lo oía predicar dijo: "Es más difícil creer en la santidad de una marsopa como el hermano Isnardo, que creer en que aquel barril saltara por sí mismo sobre mis piernas" y, al punto, el barril se elevó por el aire y, cayendo sobre él, le rompió una pierna. 

Fue Isnardo prior del convento dominico de Pavía, donde también ejerció el oficio de la predicación. Cuéntase que en una ocasión fueron ante él unos herejes con un endemoniado al que no lograban liberar. Prometían los herejes abrazar la fe católica si Isnardo derrotaba a los demonios que atormentaban a aquel hombre. Entonces el santo hizo una profunda oración, se acercó al endeoniado, le besó en nombre de Cristo y el demonio huyó de él. Los herejes y el mismo ex-endemoniado abrazaron la fe católica y vivieron en santidad.

Isnardo murió en 1244. Comenzó a tributársele culto, pero no fue beatificado nunca, y no fue hasta 1919 en que su culto fue confirmado por la antigüedad del mismo. Es patrón en contra de los dolores de barriga y de los bulímicos, por lo de la gordura, seguramente. 

Sobre la oración, te pongo la que recoge el Sacro Diario Dominicano: "Oh, Beato Isnardo, en cuyo corazón tanto brillaron la virginidad e inocencia, alcanzadme la gracia de que jamás pierda la castidad ni la inocencia". 

Además, he encontrado esta oración en internet, de la cual desconozco si posee aprobación eclesiástica,  aunque supongo que no: "San Isnardo tú que en vida padeciste los dolores de la obesidad, te ruego intercedas por mí para alcanzar el equilibrio perfecto para mi cuerpo alcanzando el peso ideal y así dejar en el pasado las humillaciones y las enfermedades. Amén"


Fuente:
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.


A 19 de marzo además se celebra a:

San Landoald de Gante,
presbítero y mártir
.
San José, Patriarca.
San Juan de Panaca,
abad
.
San Alkmund,
príncipe mártir
.

B. Andrés Gallerani,
laico fundador
.










jueves, 18 de marzo de 2021

De Santos Reyes (XXVI): San Eduardo, el "más o menos" mártir.

San Eduardo II de Inglaterra, rey mártir. 18 de marzo, 20 de junio, traslación de las reliquias; 3 de septiembre y 13 de septiembre, Traslación en la Iglesia Ortodoxa Inglesa. 

No se conoce el año de su nacimiento, pero fue sobre 960. Fueron sus abuelos paternos Santa Ælfgifu (18 de mayo) y San Edmundo I "el Magnífico" (26 de mayo). 
Fue el hijo mayor del rey San Eduardo I, el Pacificador (8 de julio). Sobre su madre, algunos dicen fue la Beata Wulfrida (9 de septiembre), quien había sido violada por San Eduardo I, naciendo de este acto una hija la ilegítima, Santa Edith (16 de septiembre). Pero en realidad no consta que Wulfrida haya tenido más hijos con Eduardo, pues se retiró como monja a la abadía de Wilton. Otras versiones dicen que su madre fue una dama casada llamada Æthelflæd, pero sin prueba alguna. En cualquier caso, no habría nacido nuestro Eduardo dentro de un matrimonio legítimo. 

Cuando San Eduardo I murió en 975, Eduardo era un adolescente. Hubo alguna disputa en la sucesión, pues los nobles y clero enemigos de las reformas monásticas de Eduardo I eran contrarios a que nuestro joven, quien mostraba signos de piedad y de amor por la Iglesia, le sucediera. A su lado estaban los obispos San Dunstan de Canterbury (19 de mayo) o San Osvaldo de York (29 de febrero y 15 de octubre, traslación de las reliquias). La viuda y tercera esposa del rey Eduardo I, llamada Elfrida, reclamaba el trono para su hijo Ethelred, de nueve años, y contaba con el apoyo del obispo San Ethelwold (1 de agosto). Disputas más allá o más acá, finalmente se resolvieron con la consagración de real de Eduardo el mismo año de la muerte de su padre, impidiendo se llegase a una guerra fraticida. A cambio, los eclesiásticos renunciaron a tierras que Eduardo I había mercedado a la Iglesia, en favor de Ethelred. 

El reinado de Eduardo no estuvo exento de tensiones entre el poder civil y eclesiástico. La reforma de San Dunstan trajo que muchos monasterios perdieran territorios con sus consecuentes pueblos y vasallos. Varios de los pueblos que pasaron al vasallaje de los señores feudales se rebelaron pues perdieron algunos privilegios y beneficios, o se les aumentaron las cargas impositivas. Otros monasterios se disolvieron para acceder los monjes a canonjías como párrocos. La impresión general de los historiadores es que, a pesar de haber sido un reinado corto, fue convulso y la figura real perdió demasiada autoridad y poder frente a los reyes de Wessex y East Anglia, así como que los prelados intervinieron demasiado en el poder terrenal. 

Eduardo fue asesinado 18 de marzo de 978 cerca del castillo de Corfe, mientras visitaba a su hermano Ethelred y a su madrastra Elfrida. La versión más extendida de esta muerte es que la instigadora del crimen real fue Elfrida. Guillermo de Malmesbury cuenta que ocurrió así: 

“Un día el joven rey estaba cazando en Dorsetshire, cerca del castillo de Corfe, donde vivían Elfrida y su hijo Ethelred. El rey estaba cansado y sediento, así que se apartó solo de la caza y dijo: 'Iré a descansar yo solo a Corfe, con mi madrastra Elfrida, y mi hermano Ethelred'. Al llegar al castillo, Elfrida salió a su encuentro y lo besó. Y él dijo: 'Dame de beber, porque tengo sed'. Le trajeron una copa y mientras bebía, Elfrida hizo una señal a su criado, y este apuñaló al rey con un puñal. Cuando el rey sintió la herida, hincó espuelas a su caballo e intentó unirse a sus camaradas, que continuaban cazando. Pero se resbaló del caballo y su pierna se enganchó en el estribo, por lo que fue arrastrado hasta morir. 

Elfrida ordenó que lo enterraran en Wareham, pero no en tierra santa, ni con ninguna pompa real. Pero una luz del cielo brilló sobre su tumba, y se hicieron maravillas allí. Cuando el pequeño Ethelred se enteró del asesinato de su hermano, empezó a llorar y a lamentarlo, porque Eduardo siempre había sido muy amable con el niño. Su madre, aguijoneada por su conciencia, y enojada con él por sus lamentos, se abalanzó sobre el niño para golpearlo, y no teniendo ningún palo a mano, sacó una vela de cera de su candelabro y lo golpeó con ella. Pero después, cuando oyó de las poderosas obras que se hicieron en la tumba del rey Eduardo, cómo los enfermos eran curados, y los cojos caminaban, resolvió ir y ver los milagros con sus propios ojos. Pero cuando montó su caballo para cabalgar, el caballo no se movió. Así que el duro corazón de Elfrida se estremeció, y se alarmó por el pecado que había cometido, y se retiró al convento de Wherwell, para arrepentirse de las maldades que había hecho”.

Otros historiadores han dejado varias versiones del hecho. Algunos afirman que unos nobles al servicio de Ethelred y Elfrida fueron los que asesinaron a Eduardo, sin el conocimiento de estos, con vistas a quitarse de en medio a un rey inestable, demasiado manipulado por la Iglesia y que solo traía problemas. Ciertamente crónicas del siglo X hablan de Eduardo como alguien que "había ofendido a muchas personas importantes por su intolerable violencia de discurso y comportamiento”. 

Eduardo fue enterrado en Wareham, sin que se le dieran honores reales. En 979 se le desenterró para sepultarlo más honrosamente en la abadía de Shaftesbury, donde su abuela Santa 
Ælfgifu había sido sepultada y era venerada como santa. El cuerpo de Eduardo fue hallado incorrupto, lo cual fue tenido como cosa de milagro. El 20 de junio de 1001 se le trasladó a una fastuosa tumba dentro del mismo monasterio y comenzó a recibir culto como santo, aunque nunca ha sido canonizado formalmente. Aún así, las iglesias romana, anglicana y todas las ortodoxas lo veneran como santo. 

En el siglo XVI las reliquias fueron escondidas para evitar la profanación de todo lo sagrado llevada a cabo por la persecusión de Enrique VIII. Y no volverían a aparecer sino en 1931, durante una excavación arqueológica. John Edward Wilson-Claridge, quien halló las reliquias las donó a la Iglesia Otodoxa Rusa en Inglaterra, mas se entabló un pleito pues la Iglesia Anglicana quería fueran devueltas a la Abadía de Shaftesbury. Luego de años de disputa la Iglesia Ortodoxa obtuvo la custodia de los restos del rey mártir (?) y las depositó en el santuario del cementerio de Brookwood, Woking. Actualmente la iglesia y las reliquias pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Griega, incluso existe una comunidad de “Monjes de San Eduardo”. 


Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 18 de marzo además se celebra a













miércoles, 17 de marzo de 2021

Alimentada por una cierva.

Santa Withburga de Dereham, virgen. 17 de marzo y 8 de julio. 

Fue nieta del rey Anna de East Anglia, y sobrina nieta de Santa Hilda (17 de noviembre). Sus hermanas fueron Santa Etheldreda (23 de junio y 17 de octubre) y Santa Sexburga (6 de julio). Luego de la muerte de padre, Withburga decidió consagrar su vida a Cristo y mandó erigir un pequeño monasterio en East Dereham, en Norfolk, con la menguada herencia que recibió de su padre. Eran tan pobres que solo halló albañiles que trabajaran por devoción o por pan. Una vez construido el recinto sagrado ella y otras jóvenes tomaron el velo, comenzando una vida penitente y orante. 

Cuenta la leyenda que un día en que especialmente estaban sin ni siquiera harina para el pan, apareció una cierva de lo profundo del bosque, con las ubres repletas. Solo se dejó ordeñar de las virginales manos de Withburga, proporcionándoles alimento. Y así hizo el animal cada vez que la Providencia lo enviaba. Esto causó envidia al Guardabosques Mayor del rey, quien veía con envidia que la cierva proveyera gratis a las monjas, y se decidió darle caza. Un día intentó perseguirla, pero la cierva era más ágil que su caballo. Finalmente, cuando más cerca parecía del animal, cayó del caballo y se rompió el cuello.  

Nuestra santa falleció en 743, luego de una vida entregada a Cristo. Junto a su monasterio surgió una ciudad que le profesó siempre ardiente devoción, y por esta hicieron la guerra armada a los monjes de Ely, cuando estos en el siglo X llegaron a Nolfork para trasladar las reliquias de Withburga a Ely. La excusa era que la santa reposara junto a sus hermanas Etheldreda y Sexburga, quienes habían sido abadesas en Ely. Finalmente el rey intervino y las reliquias fueron trasladadas contra la opocisión del clero y el pueblo amotinado. En Dereham una fuente señala el sitio donde las reliquias reposaron durante la traslación y donde brotó un manantial de aguas milagrosas. 


A 17 de marzo además se celebra a:

Santa Gertrudis
de Nivelles, abadesa
.
San Arnik,
premonstratense
.
San José de Arimatea,
discípulo de Cristo
.
Beato Juan N. Zegrí,
presbítero fundador
.











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(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

martes, 16 de marzo de 2021

"jamás pudieron quitarle el tesoro de la fe"

San Julián de Cilicia, mártir. 16 de marzo. 

La fuente para saber de este mártir es una homilía que San Juan Crisóstomo le dedica en su memoria: 

“La misma Provincia que vio nacer al gran Pablo para el Apostolado, produjo a Julián para el martirio y la Cilicia dio a la Iglesia estos dos Santos. Luego que se declaró la guerra a los soldados de Jesucristo, y que llegó el tiempo de la pelea, este último cayó en manos de un hombre quien, con el título de Magistrado, ejercía la crueldad de una bestia feroz. Pero considerad un poco el artificio. Conociendo este malvado Juez que el alma de Julián era de un temple tan impenetrable que los suplicios no podían alterarle, emprendió vencerle dándole tiempo dilatado. Hacíale comparecer ante sí todos los días y le volvía a enviar después a la cárcel, concediéndole nuevamente largas. No quiso cortarle luego la cabeza porque esta muerte tan pronta hubiera sido muy favorable al mártir y no era esto lo que pretendía aquel juez inhumano. Buscaba cómo probar su paciencia con repetidos interrogatorios, y amenazas, con la vista de los tormentos, con promesas y, en fin, sirviéndose de varias invenciones para estremecer este peñasco de constancia. 
 
Túvole por espacio de un año paseándole por toda la Cilicia, llevándole consigo como un reo, y cargándole a vista de toda la Provincia de oprobrios, y de afrentas. Pero se engañaba en esto, porque no hacía sino aumentar el mérito y la gloria de su prisionero (…) No solo confirmaba a los fieles en la fe por su reputación, sino que también atraía a los infieles; y esto con solo mostrarse él mismo a unos, y a otros. Pretendían hacer a todos los de Cilicia testigos de su vergüenza y de su infamia, y era muy al contrario. (…) 

Nuestro mártir publicaba la grandeza, y la majestad de Jesucristo, cuando padecía tan largas y tan crueles penas por sus intereses, y por su nombre. Menos brilla el firmamento en una noche de invierno cuando estando el aire puro, y sereno, nos deja ver todas sus estrellas, que [lo que] luce el cuerpo de Julián cubierto de llagas. Sí, por cierto: los astros, digo otra vez, fijos en el cielo, son menos luminosos que las heridas de nuestro mártir. Vosotros me confesareis que los demonios, y los hombres ven igualmente las estrellas: mas por lo que toca a las llagas de Julián, los hombres bien pueden verlas: los fieles muy buena vista tienen para mirarlas, pero los demonios se quedan deslumbrados. ¿Qué digo yo?, ni siquiera se atreven a echar una mirada: su resplandor los cegaba. 

Y esto es tanta verdad, que aun el día de hoy estos espíritus impuros no pueden sufrir esta luz tan superior. Traigan un energúmeno ante las Reliquias del Santo, por intrépido que sea el demonio que le posea, por furioso que parezca, jamás se acercará a ellas, y le veréis huir al llegar al pórtico: antes pasará por carbones encendidos: más presto se arrojará a ellos, que pasar a este lugar sagrado; y sola la vista del sepulcro le hará huir, y retirarse. Pues si después de tanto tiempo como se ha pasado desde la muerte del mártir, aun hoy, que este cuerpo no es más que ceniza y polvo, no se atreven los demonios ni aun a mirarle, ¿qué confusión y tinieblas no serían las suyas, cuando del todo brillante con la purpura de su sangre hería sus espantadizos ojos? 

Había, pues, llegado a ser Julián el objeto del furor insensato de un idólatra. Veíase rodeado por todas partes de un tropel de tormentos. Sufríalos todos a un tiempo: los que padecía, y los que aún no experimentaba: los que estaba pronto a pasar, y los que había de llevar después. Porque los verdugos estaban alrededor de él como otras tantas bestias insaciables: unos le herían los costados, otros le levantaban el pellejo: estos penetraban más adentro y descubrían los huesos, y aquellos llegaban a verle las entrañas. Pero en vano profundizaban, porque jamás pudieron quitarle el tesoro de la fe. No es este tesoro como el de los reyes, porque desde el momento en que os han abierto las puertas o habéis penetrado las paredes que los encierran, los veis y los tocáis. Aquí todo es al contrario: Jesucristo, divino tesoro de Julián, está en su corazón como en un santuario: los verdugos penetran las paredes, abren, rompen, quebrantan las puertas de este relicario, y no pueden ni hallar la riqueza que se oculta, ni mucho menos hacerse dueños de tan preciosa alhaja. (…) No obstante, profirió el mártir una palabra y salió de su boca acompañada de un rayo de luz, más brillante que los del sol: atraviesa esta el aire, elévase al cielo y penetra hasta lo más alto. Percibiéronla los ángeles, los arcángeles la hicieron lugar para que pasase, y los querubines la recibieron, y la condujeron al pie del trono de Dios Padre. 

Viendo en fin el juez la inutilidad de sus esfuerzos y el poco éxito de su empresa, conociendo que era tirar coces contra el aguijón, y dar en un diamante el continuar atormentando al invencible Julián, resolvió hacerle morir con brevedad. Porque la muerte de los mártires es una señal de su victoria, y de sus enemigos la vergonzosa derrota. Ved aquí el género de suplicio que inventó el tirano, o por mejor decir, que renovó para distinguir su crueldad, pero que al mismo tiempo señaló la grandeza del valor del santo mártir. Trajeron un gran saco lleno de arena hasta la mitad: metieron en él al Santo con víboras, escorpiones, y otras especies de serpientes muy venenosas y después echaron todo esto al mar. Y así ved al mártir a merced de estos horribles insectos: ved al justo segunda vez con las bestias: digo segunda vez, para traeros a la memoria la historia antigua de Daniel. Arrojaron a Daniel en un lago, y a Julián en la mar. Recibióle este elemento para coronarle y para dárnosle tal como le poseemos en esta caja. 

Se dignó Dios repartir con nosotros a los mártires: él toma el alma para sí y a nosotros nos deja el cuerpo, para que teniendo siempre a la vista estos sagrados despojos nos animásemos a la práctica de las virtudes que los han consagrado. Porque si la vista de las armas ensangrentadas de cualquier hombre valiente, excita cierto ardor marcial hasta en el corazón más cobarde, (…) ¿qué debemos sentir nosotros, que vemos, que tocamos, no las armas de este soldado de Jesucristo, sino su cuerpo ensangrentado por la gloria de su Maestro, y del nuestro? Aun cuando fuésemos los más cobardes de todos los hombres, esta vista sola es capaz de encender en nuestros corazones el mismo ardor que consumía al de Julián. Dios nos confía las reliquias de los Mártires para que tengamos entre manos la materia de una filosofía la más sublime y elevada”.


Fuente:
-"Las Verdaderas actas de los Martires". Tomo III. Teodorico Ruinart. OSB. Madrid, 1776.


A 16 de marzo además se celebra a:

San Heriberto de Colonia,
obispo
.
Santa Eusoye de Hamage,
abadesa
.
San Abraham Kidunaia,
eremita
.







lunes, 15 de marzo de 2021

"el Señor habita en nuestra asamblea".

Santa Matrona de Tesalónica, virgen y mártir. 15 y 27 de marzo. 

Su “passio” es lo suficientemente antigua como para que sea creíble desde el punto de vista histórico.  Esta nos cuenta que Matrona era una adolescente esclava de una judía de Tesalónica, Grecia, llamada Pautilla, quien era mujer de un comandante. Matrona, que era cristiana, tenía que acompañar a su ama a la sinagoga, hasta que un día decidió dejar de hacerlo, por lo cual su ama se enfadó con ella. A la par, esta supo que se reunía los domingos con los cristianos y se lo recriminó: "¿Has estado en la reunión de esos cristianos otra vez? Tú perteneces a la sinagoga. ¿Por qué no vas allí, como yo?", a lo que Matrona respondió: "Porque el Señor habita en nuestra asamblea. Porque él mismo dejó la sinagoga de los judíos". 

Esta respuesta hizo que el ama diera una severa paliza a Matrona, y luego la llevara ante el Prefecto. Sufrió varios interrogatorios y tormentos, pero no cejó en la fe de Cristo. Finalmente fue decapitada y su cuerpo arrojado a un basurero, sobre el año 300. Los cristianos lo recogieron y enterraron piadosamente. Además, guardaron su memoria y apenas terminaron las persecuciones el obispo Alejandro de Tesalónica levantó una iglesia en su honor, sobre 335.  

Otra versión mucho más tardía, y no comprobable, nos dice que fue la misma ama quien arrojó a la niña en una jaula y le propinaba palizas cada día, pero en la noche los ángeles la sanaban milagrosamente. Y habría sido la misma mujer quien la mató y arrojó el cuerpo a las afueras, muriendo ella misma ahogada en una barrica de vino a la que cayó al volver a su casa.  



A 15 de marzo además se celebra a 

San Probo de Rieti,
obispo
.
San Zacarías,
papa
.
Santa Lucrecia,
mártir
.







domingo, 14 de marzo de 2021

Mártir de deseo.

Beato Arnaldo de Padua, abad benedictino. 14 de marzo (traslación de las reliquias).

Nació en 1185, en la familia Cattanei, en Padua. Desde niño fue piadoso, obediente y caritativo. No consta la fecha de su entrada al monasterio-basílica de Santa Justina de Padua, pero tuvo que ser antes de los 20 años, pues en 1209, con solo 24 años, fue elegido abad del monasterio. En parte por sus virtudes, en parte por la influencia de su familia. Era necesario un abad con influencias y el respeto necesario para defender el monasterio, sus posesiones y privilegios concedidos en tiempos anteriores. Esto hizo Arnaldo, y más, pues restauró y embelleció la basílica y el culto a Santa Justina (7 de octubre), obtuvo beneficios y tierras, consolidó el poder civil y eclesiástico del abad, que tenía autoridad para votar la elección del obispo. 

En 1237 comenzó el calvario de Arnaldo, con la derrota de Padua ante Ezzelino III, un tirano bastante cruel, que asoló varias regiones de la actual Italia, y para colmo, aliado del emperador Federico II. Ezzelino se apoderó del rico monasterio de Santa Justina, encarcelando al prior del monasterio de San Benito, y haciendo huir a Arnaldo. Este se refugió en Ferrara y Monselice. Al año siguiente Federico II mandó a Ezzelino devolviera el monasterio y Arnaldo regresó, manteniendo las tensiones con Ezzelino, quien 1246 se cansó del abad, y le encerró en Asolo. Y encerrado estuvo 8 años y tres meses, hasta que falleció el 10 de febrero de 1255, víctima del poder civil, que pretendía dominar el poder de la Iglesia, con lo que algunos le consideran mártir. La leyenda escrita por un monje de Santa Justina, dice que esa noche se vieron brillar dos luces sobre la fortaleza de Asolo. 

El clero pidió, y obtuvo, el cuerpo del santo, el cual fue enterrado en la iglesia de los franciscanos. Allí estuvo hasta 1259, en que Ezzelino fue derrotado totalmente por el Marqués de Ferrara; entonces el cuerpo fue trasladado y colocado al culto público en una capilla del monasterio de Santa Justina. El 14 de marzo de 1592, se realizó una invención y traslación (lo que equivale a la beatificación) del cuerpo, que fue colocado en una urna en un nuevo retablo. Nunca ha sido beatificado ni su culto reconocido oficialmente, ni se asignó un día para su celebración litúrgica, aunque los monjes de Santa Justina celebraban su memoria el 15 de marzo, hasta 1806, año en que fueron expulsados de la abadía. 


A 14 de marzo además se recuerda a:


Beata Emma de
Normandía, reina
.
San Lubin de Chartres,
obispo
.
Santa Matilde,
em
peratriz.













sábado, 13 de marzo de 2021

El ángel de Bahía.

Santa Dulce de Souza Brito Lopes, virgen fundadora. 13 de marzo y 13 de agosto. 

María Rita de Sousa Brito Lopes Pontes nació el 26 de mayo de 1914 en Salvador en Bahía, Brasil. Fue hija de Augusto Lopes y Dulce María de Souza. Fue una niña piadosa y muy dada a la caridad. Su madre murió cuando tenía 6 años y comenzó a ser educada por una tía suya, mujer muy piadosa y caritativa, a quien acompañaba a sus obras de caridad. Con 13 años de edad hizo un voto de servir a Cristo en los pobres, y ya a esa edad comenzó un activo apostolado entre los pobres y enfermos.  

Estudió Magisterio por decisión de su padre, quien no veía con buenos ojos que fuera religiosa, mas al final cedió. Al graduarse en 1933 tomó el hábito de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, en el noviciado de São Cristóvão, en el estado de Sergipe. Tomó el nombre religioso de Dulce, como su madre. Una vez que hizo sus votos comenzó su labor de maestra en una escuela para pobres en Salvador. 

En 1936 sintió la llamada divina para dedicarse a la atención del mundo obrero. Junto al padre franciscano Hildebrand Kruthaup, fundó el “Sindicato de Trabajadores San Francisco”, para los obreros del Estado de Bahía, dedicada a la asistencia social y religiosa de los mismos. Se les daba asistencia médica y legal, se cuidaba y educaba a los niños, se impartía catecismo y educación profesional a las muchachas. En 1939 abrió una escuela para los niños pobres de “Ilha dos ratos”, un lugar pobrísimo. Con un niño atacado por fiebres y una anciana cancerígena comenzó su obra hospitalaria, en un destartalado antiguo mercado de pescado, solo confiando en la Providencia Divina. Cuando los enfermos llegaron a más de 50 las monjas de su convento convirtieron un galpón en un mejor hospital. Sería la base del hospital de San Antonio, el cual sería en su momento el mejor hospital del nordeste de Brasil y donde hoy son atendidas hasta 3000 personas en un día. 

Con su “Obra Benéfica de la Hermana Dulce” amplió su apostolado a los prisioneros y sus familias. Preparó a cientos de presos para reconciliarse con Dios y acercarlos a la Eucaristía. Obreros, niños, enfermos, mujeres de mala vida, a todos llegó su acción apostólica y benéfica.  

Como suele suceder, las principales contradicciones le vinieron de la propia Iglesia. Su obispo la reconvino por enseñar catequesis a obreros sin camisa, o ir sola por barrios de dudosa reputación. Tuvo problemas con su superiora, quien le recriminó su activismo social, diciéndole que descuidaba la vida interior, cosa absolutamente errónea, pues la Hermana Dulce tenía una profunda vida interior de oración y penitencia. De 1965 a 1975 tuvo que sufrir el ser relevada de numerosas obligaciones dentro de su Congregación, y casi estuvo a punto de ser expulsada.  

En 1980 el papa Juan Pablo II la conoció personalmente, la bendijo y delante de todos sus enemigos le animó a insistir en su obra de labor social. En 1988 fue nominada al Premio Nobel de la Paz. En 1991 el papa la volvió a visitar, ya esta vez en su lecho de enferma, e igualmente estuvo muy cariñoso con ella y le bendijo.  

Finalmente murió la buena madre “el Ángel de Bahía”, como se le conoce, el 13 de marzo de 1992. Fue sepultada en la Basílica de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, pero el 26 de mayo de 2000, su cuerpo fue trasladado a la capilla de su amado hospital de San Antonio. Finalmente fue trasladada el 9 de junio de 2010 a la iglesia de la Inmaculada Concepción, en Salvador, Bahía, comprobándose la incorrupción de su cuerpo. Fue beatificada el 22 de mayo de 2011 y canonizada el 13 de octubre de 2019. La Iglesia Anglicana de Brasil la ha incluido en su calendario litúrgico. 


A 13 de marzo además se recuerda a:

Santa Eufrasia,
virgen carmelita
.

San Ansovino,
obispo
.
San Pient de Poitiers, obispo.







  

viernes, 12 de marzo de 2021

Cristo le dio el descanso.

Santa Fina, virgen. 12 de marzo. 

Su “vita” la escribió el presbítero Juan de San Geminiano, que la conoció en persona al final de la vida de Fina y es bastante cierta, aunque no de deja de caer en las licencias típicas de las vidas de santos en el medievo. 

Fina nació en 1238 en el pueblo de San Geminiano, en la Toscana. Su familia era pobre y se ganaba la vida del trabajo ocasional en el campo. Fina, o Serafina, como se cree fue su real nombre, fue una niña piadosa y tímida, al punto que algunos pensaban que era retrasada. En plena adolescencia sufrió una enfermedad no determinada que la dejó totalmente paralizada, a excepción de la cabeza. A la par murió su padre y su madre tuvo que mendigar para poder subsistir. 

Esta circunstancia sumió a Fina en una profunda vida interior de oración y meditación. Comenzó a profundizar en la Pasión de Cristo, a la cual quiso configurarse, de tal modo que nunca quiso ser trasladada a una cama, sino que permaneció 6 años seguidos tendida sobre una tabla, en consideración a Cristo, que no tuvo sino un madero. Esta postración le causó terribles dolores y llagas, que Fina soportó con entereza e incluso con alegría, pues la acercaban más aún a Cristo llagado. Jamás se quejó, ni siquiera cuando la curaban, o lo intentaban, con dolorosos ungüentos. Por si fuera poco, su madre murió un día, frente a sus ojos, sin que Fina pudiera hacer nada. Los vecinos se encargaron de enterrar a la buena mujer y en lo que podían, cuidar a Fina. Pero no era lo mismo, pues durante días olvidaban darle de comer o beber, o curarle sus llagas. Incluso tuvo la pobre chica que soportar las ratas, las cuales le mordían su carne llagada. Afortunadamente, al poco tiempo una anciana se apiadó de ella y le atendió con solicitud, ayudándole como podía. 

La joven Fina supo de los terribles dolores y enfermedades de San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) y le tomó devoción. Le rezaba al santo para que le diera paciencia y le ayudara con su intercesión, hasta que una noche el santo se le apareció y le dijo: "Querida niña, en mi fiesta Cristo te dará el descanso". Y así fue, Fina murió santamente el 12 de marzo de 1253, a los 25 años de edad. 

Cuando los vecinos, a los días, fueron a verla y la hallaron muerta, tomaron el cuerpo para enterrarla y al levantarla de la tabla, vieron esta cubierta de una especie de violetas blancas, de suave fragancia. Hasta día de hoy florecen alrededor del 12 de marzo, y las llaman “flores de Santa Fina”. La santa fue sepultada en una humilde tumba en el cementerio, pero su fama de santidad hizo que las reliquias fueran trasladadas a la iglesia parroquial de San Geminiano, donde se veneran aún.



A 12 de marzo además se recuerda a:


San Muran, abad.
San Maximiliano, mártir.
San Pol de Léon,
obispo
.












MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

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jueves, 11 de marzo de 2021

"No os acobarde el furor de los herejes"

Santos Vicente, abad: Ramiro, prior, y 12 compañeros mártires. 11, 13 de marzo y 26 de abril (traslación de San Ramiro).  


Recogen sus “vitae” todos los menologios benedictinos y la iglesia leonesa, aunque nunca gozaron de un culto muy extendido. Unos manuscritos hallados en el siglo XVI son bastante antiguos como para poder ser veraces en su esencia. 

Era Vicente abad del monasterio de San Claudio en el reino de Galicia, en el siglo VI, cuando los vándalos arrianos llegaron a su región. El odio de los arrianos hacia los católicos era extremo aun diciéndose cristianos. Vicente fue llamado ante el caudillo Hermerico, ante el cual proclamó la divinidad de la Persona de Cristo diciendo, "Ni creo ni confieso jamás otra fe que la definida en el Santo Concilio de Nicea, por cuya defensa estoy dispuesto a dar la vida una y mil veces”. Por esta confesión fue azotado y arrojado en una cárcel, y dice la leyenda que “una luz celestial inundó el lóbrego calabozo y bajaron ángeles a sanarle las heridas”. Pero los verdaderos mártires no necesitan estos consuelos. 

Una segunda vez le mandaron llamar y al no lograr que renegara de la fe católica volvieron a pegarle y le sentenciaron a muerte. Además, se determinó que fuera asesinado a las puertas de su monasterio para que los monjes sufrieran un terrible escarmiento. Así se hizo: degollaron al santo, dejando su cabeza separada del cuerpo y a merced de las fieras. Esa noche los monjes tomaron el santo cuerpo entre cánticos y lo sepultaron junto a las reliquias de los patronos del monasterio, los Santos Claudio, Victorio y Lupercio (27 de noviembre y 30 de marzo), pues como santo mártir le consideraron desde el principio. 

El domingo siguiente, estando los monjes en el coro, se les apareció Vicente a los monjes y les reveló: “Ya, hijos, llegó el tiempo de la inmolación: si alguno de vosotros desea lavar su estola en la sangre del Cordero, prepárese, bajo el seguro que será coronado el que peleare legítimamente; pero el que no se halle con fuerzas para el combate, busque otra mansión donde librarse. Yo, como veis, gozo de la vida eterna en compañía de los mártires que derramaron su sangre en defensa de la fe católica”. Y pronto se hizo verdad este anuncio del santo, pues ese mismo día llegó el aviso de que o aceptaban el arrianismo o serían matados. 

Entonces tomó la palabra el prior, Ramiro, y dijo a los religiosos: “Ya habéis oído, carísimos hermanos, lo que se ha dignado el Señor manifestarnos por boca de nuestro santo abad. Ya estáis informados de lo que conviene hacer: bajo este supuesto, los que se hallen con fortaleza prepárense al sacrificio, y retírense los pusilánimes. Yo os ruego que no perdáis la corona que se nos presenta, ni os prive de la vista del Señor respeto alguno del mundo (…) No os acobarde, hermanos, el furor de los herejes, ni os aterren las crueldades que ejecutan con los defensores de la divinidad de Jesucristo, puesto que está con nosotros el Señor, que nos eligió para combatir contra los enemigos de la fe católica, para que triunfando de ellos con su divina asistencia reinemos en la gloria eternamente”. 

Arca de San Vicente.
Catedral de Oviedo.
Luego de estas encendidas palabras, doce monjes juraron ser fieles a Cristo y apenas lo hicieron llegaron al monasterio los soldados y verdugos, llamando a las puertas. Ramiro y los monjes abrieron a la par que recitaban el Credo de Nicea. Los herejes entraron violentamente, degollando y apuñalando a los santos monjes, mientras perdonaron la vida a los otros, que apostataron de la fe. El monasterio fue saqueado, mas las reliquias de los mártires fueron recuperadas por los católicos de la zona, quienes las sepultaron. 

El cuerpo incorrupto de San Ramiro fue trasladado solemnemente el 26 de abril de 1596 a una capilla propia en el restaurado monasterio. El cuerpo de San Vicente y algunos monjes se venera en la catedral de Oviedo. 


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año". Marzo. P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.

A 11 de marzo además se recuerda a:

S. Jorge el Sinaíta,
abad
.
Santa Oria,
virgen
.
Santa Rosina,
virgen y mártir
.





Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...