lunes, 18 de marzo de 2013

San Cirilo de Jerusalén, Padre Nuestro

A 18 de marzo celebra la Iglesia, y celebraba nuestra Orden como santo propio al segundo de los Cirilo que nos encontraremos en el santoral propio carmelitano. Es una pena que nuestro socorrido "Flores del Carmelo" no nos traiga nada sobre él, así que echaremos mano de Butler y del Acta Sanctorum, y vamos al santo: 

San Cirilo de Jerusalén, patriarca, carmelita. 18 de marzo
Lamentablemente, los datos sobre Cirilo, o son claramente legendarios, o son dudosos por sus inexactitudes, ya sea de parte de sus defensores como de sus enemigos. A mediados del siglo IV lo tenemos gobernando la sede de Jerusalén. Sobre como llegó a ser Patriarca jerosolimitano hay dos versiones y ambas poco probables. Una dice que siendo seglar, sustituyó a Máximo, que había sido depuesto por Acacio, obispo de Cesarea; la segunda, que avala San Jerónimo (30 de septiembre, y 9 de mayo, traslación de las reliquias) dice que Acacio le nombró patriarca de Jerusalén a condición de renegar públicamente de la ordenación sacerdotal que le había conferido Máximo por inválida. 

En la Pascua de 351, ocurrió un prodigio en la ciudad de Jerusalén: una cruz luminosa apareció en el cielo y fue vista por todos. Una supuesta carta de Cirilo al emperador Constancio habla de ello. En realidad la carta es muy posterior a esta época, pues usa el término "consustancial", no clarificado ni utilizado todavía en la teología de la Iglesia. Se trata de un documento apócrifo atribuido a Cirilo cuando este ya contaba como un eminente escritor y teólogo, para darle importancia a dicho documento. Aunque incierto, este relato ha configurado su iconografía, pues es frecuente verle contemplando esa cruz brillante en el cielo.


Tuvo Cirilo que luchar contra la herejía arriana, que propugnaba la no naturaleza divina de Cristo y su no consustancialidad con el Padre, llegando a negar que Jesús fuera Dios. Muchos prelados defendían esta doctrina, y el mismo emperador era adepto a ella. Duro con la herejía, fue suave con los que la practicaban y atento a los católicos que podían caer en ella [1]. En 358 tuvo que enfrentarse a Acacio, que se oponía a que Jerusalén fuese independiente de Cesarea, como había dictaminado el concilio de Nicea en su canon VII, donde llama "trono apostólico" a la sede jerosolimitana. Acacio reunió un sínodo con obispos que le apoyaban, al que Cirilo se negó a acudir y en el que Acacio le acusó de robar bienes de la Iglesia, porque Cirilo había vendido, para socorrer a los pobres, una rica vestidura bordada en oro, que habría sido regalada por el emperador San Constantino (22 de mayo) a la iglesia jerosolimitana para ser usada por el obispo en los bautismos solemnes [2]. El sínodo decretó la expulsión de Cirilo del partriarcado, ni siquiera pudo apelar a Antioquía, con tribunal eclesiástico superior, por haber muerto el patriarca Leoncio y haber un caos total. La tradición dice que el obispo de Tarso, de nombre Silvano, le acogió aunque era arriano, y desobedeciendo a Acacio.

Al año siguiente, en 359, fue repuesto Cirilo a su sede, por el sínodo reunido en Seleucia para tratar varios temas, como el asunto provocado a la muerte de Leoncio de Antioquía, cuando se había depuesto a Aecio, su sucesor, y el que vino luego, Eudoxio, era peor aún. aunque muchos de los obispos eran arrianos, pero no eran partidarios de Acacio, así que anularon su decreto de expulsión y depusieron a Eudoxio de Antioquía. Pero poco duró. En 360, Acacio logró influir en el emperador Constancio para que convocara un concilio en Constantinopla, para establecer la herejía arriana como fe de la Iglesia [3]. Se depuso a Cirilo de Jerusalén y a Silvano de Tarso, a la par que se entronizaba a Eudoxio en Antioquía otra vez; todo por la fuerza y autoridad del emperador. Tuvo que llegar la muerte de este en 361 para que Cirilo regresara en paz a Jerusalén.

Cirilo contempla la destrucción
de las obras del Templo de Jerusalén.
Y llegó el tiempo de Juliano, el apóstata. Emperador cristiano primeramente, que luego abandonaría la fe, para regresar al paganismo [4]. Se le ocurrió a Juliano, para ganar la sumisión de los judíos, reconstruir el templo de Jerusalén. Los judíos se entusiasmaron con la noticia, ycomenzaron a trabajar en ello, mientras que los cristianos pidieron a Cirilo que interviniera ante aquello. Este respondió "esta obra, lejos de tener éxito, mostrará a los hombres que es imposible resistir la voluntad de Dios". Y ocurrió un gran incendio en el que murieron muchos. Según las tradiciones laudatorias de Cirilo, comenzaron incendios, terremotos y huracanes, se vieron cruces en el cielo y sobre las ropas de los judíos.

Juliano juró vengarse de Cirilo al volver de la campaña contra los persas, pero no pudo hacerlo, pues murió antes, en 363. Pero no quedó en paz Cirilo, no, pues en el 367, el emperador Valente, inclinado hacia los arrianos, le destituyó de la sede, para ser repuesto en 378 por Graciano, que enfadado por la corrupción de los clérigos, restituyó a los patriarcas católicos, castigando a los arrianos y convocó el Concilio de Antioquía en 379, al que envió a San Gregorio de Nisa (9 de marzo, 10 de enero, 14 de octubre y 22 de noviembre) para reformar las iglesias locales, pero poco pudo hacer. En el 381 Gregorio y Cirilo están en el Concilio de Constantinopla, donde este condenó definitivamente la herejía arriana y se reformula el Credo de Nicea para evitar cualquier error doctrinal en adelante. Los obispos y patriarcas le alabaron y le aplaudieron su defensa de la fe católica, que tanto le había hecho sufrir y escribieron una alabanza suya al papa San Dámaso (11 de diciembre). 

San Cirilo como carmelita.
Museo del Carmen, México.
Cortesía de Mario Sarmiento.
Finalmente, Cirilo murió en 386, a los setenta años. Y, aunque no tuvo culto en la Iglesia, por dudas sobre su ortodoxia. En el siglo XIX se zanjó la cuestión, cuando León XIII le proclamó Doctor de la Iglesia, y fijó su memoria a 18 de marzo. Se conservan muchos escritos suyos, y otros claramente apócrifos y posteriores, pero que se apoyan en su persona para darles importancia, como dije antes. Sus "catequesis" son lo mejor que tenemos suyo, y versan sobre la doctrina cristiana, comentarios a los ritos para celebrar los sacramentos del bautismo y la confirmación, cartas o fragmentos, etc. Son escritos no de su mano, sino copiados mientras predicaba y corregidos posteriormente por él. Son obras que nos traen de primera mano la liturgia de la Iglesia de estos primeros siglos. Un tesoro de la Iglesia, aún en vigencia, es su consejo sobre la comunión en la mano: "Haced de vuestra mano izquierda un trono en el que se apoye la mano derecha para recibir al Rey Celestial". Otro escrito, sobre la liturgia de la Anástasis es muy importante, aunque en este caso porque pone en duda la leyenda de la Invención de la Santa Cruz, al afirmar en una carta al hijo de Constantino que dicha cruz permanece en Jerusalén. 

La leyenda carmelitana adornó la vida de Cirilo llenado esos espacios de destierro con visitas y profesión monástica en el monte Carmelo, pero bueno, ya sabemos que es legendario. 

Y terminamos con una bella enseñanza sobre la Iglesia:

La Iglesia se llama católica o universal porque está esparcida por todo el orbe de la tierra, del uno al otro confín, y porque de un modo universal y sin defecto enseña todas las virtudes de la fe que los hombres deben conocer, ya se trate de las cosa visibles o invisibles, de las celestiales o las terrenas; también porque induce al verdadero culto a toda clase de hombres, a los gobernantes y a los simples ciudadanos, a los instruidos o a los ignorantes; y, finalmente, porque cura y sana toda clase de pecados sin excepción, tanto los internos como los externos; ella posee todo género de virtudes, cualesquiera que sea su nombre, en hechos y palabras y en cualquier clase de dones espirituales”.

A 18 de marzo además se celebra a









[1] En principio Cirilo fue simpatizante de los arrianos, para luego serlo de los semi-arrianos, o sea, de aquellos que no negaban la naturaleza divina de Cristo, pero la hacían "semejante", aunque no la misma. Finalmente, condenó ambas doctrinas y destacó por ser un martillo contra el arrianismo.

[2] Acusaciones como estas padecieron también San Ambrosio (4; 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal), San Agustín (29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 24 de abril, bautismo; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, Iglesia oriental; 28 de agosto), San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), San Exuperio de Tolosa (28 de septiembre y 28 de diciembre), San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan Crisóstomo, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) o San Ethelwold de Winchester (1 y 12 de agosto).

[3] En la dedicación de la famosa iglesia de Santa Sofía, Eudoxio comenzó su sermón con estas palabras: "El Padre es irreligioso, el Hijo es religioso". Ante el asombro de todos, dijo luego: "El Padre no adora a nadie, ¡y el Hijo adora al Padre!", recalcando la inferioridad del Hijo con respecto al Padre.

[4] Conocida es la anécdota que dice que, estando Juliano adorando a los dioses, fue llevado ante Maris, obispo de Calcedonia, a la sazón, ciego, que le había reprendido su apostasía. Juliano le dijo "¿Acaso tu dios galileo te ha devuelto la vista?". A lo que respondió Maris: "Doy gracias a mi Dios por la ceguera que me salva de ver el rostro de un apóstata".

sábado, 16 de marzo de 2013

San Heriberto de Colonia

Pregunta: Quien es el santo Heriberto de hoy. Es mi santo. México.

Respuesta: Pues es: 

San Heriberto de Colonia, obispo. 16 y 30 (en Colonia, la traslación de las reliquias) de marzo y 31 de agosto.

Heriberto nació en Worms en el año 970, siendo hijo de Hugo y Gräfin, duques de esta ciudad. Estudió en la escuela de la catedral de Worms y en el monasterio benedictino de Gorza y, por su linaje fue nombrado rector de la catedral de Worms. En el 994 fue ordenado sacerdote y nombrado canciller del reino alemán en Italia por el emperador Otón III, del que fue gran amigo, consejero y compañero de sus viajes a Roma. En el 999, con 29 años, estando aún en Roma con el emperador, fue elegido arzobispo de Colonia por el pueblo, al morir el anterior obispo 
(antes había rechazado, por humildad el arzobispado de Würzburg). El clero prefería a otro, pero se impuso la voluntad popular y el polémico Papa Silvestre II le impuso el palio arzobispal, siendo consagrado ya en Colonia, ese mismo año. 

Realizó misiones diplomáticas, creó la diócesis de Bamberg y logró la pacificación de Luxemburgo. Se distinguió por su vida de estudio de la Sagrada Escritura, la oración, el celo pastoral y la especial atención a los pobres. En 1002 asistió al emperador en su lecho de muerte en Paternó y acompañó sus restos mortales a Alemania. En este viaje fue apresado por el nuevo emperador, San Enrique II (13 de julio), porque Heriberto se había opuesto a apoyarle en su pretensión al trono, aunque había acatado su reinado luego de su elección. Luego de profesar su obediencia fue liberado y sirvió fielmente a Enrique, aconsejándolo y sirviéndolo, hasta que, casi 20 años más tarde, este reconoció su error y le pidió perdón de rodillas, delante de todo el pueblo, (a tiempo, porque ese mismo año moriría Heriberto). 

Relicario del santo en Deutz.
Al morir, el santo obispo fue enterrado en la iglesia del monasterio de Deutz, construido por él mismo a las afueras de Colonia, al otro lado del río, y donde aún se veneran sus reliquias en un arca dorada en el presbiterio de la iglesia monástica, hoy parroquial. Yo las he venerado con gran gozo en la Navidad de 2018.

Su proceso de canonización lo comenzó en 1073 el papa San Gregorio VII (25 de mayo), y su culto se aprobó en 1175, fijando su fiesta para el mismo día de su fallecimiento, el 16 de marzo. Fue oficialmente canonizado en 1626, por Urbano VIII. Es intercesor para obtener la lluvia y se le suele representar con una paloma, pues en una procesión penitencial contra la sequía y la peste consecuente, una volaba sobre él, protegiéndolo y anunciando el fin de la plaga.

A 16 de marzo además se celebra a 





viernes, 15 de marzo de 2013

Santos VS tumores, tiroides y vejigas malas

Santa Etheldreda de Ely
Pregunta: Hola, voy a estar en Roma el 12 de marzo y quisiera ir a una iglesia donde pueda orar a algun santo por la enfermedad de mi madre y un amigo por tumores en espalda, vejiga y tiroides. Te agradezco mucho cualquier dato al respecto. Dios te bendiga.

Respuesta: Pues de los patronos te puedo decir, aunque de los santos que se veneren en Roma, ya hasta ahí no llego:

I. Tumores, inflamaciones y demás bultos sospechosos: 

Santa Etheldreda de Ely, reina y abadesa: Murió de un tumor maligno en el cuello. Las hermanas llamaron a un médico, pero ella les dijo: "Recuerden, hermanas, fui una princesa con perlas y joyas que colgaban de mi cuello. Ahora son estos tumores y pústulas, joyas para Cristo". Invocada contra dolores internos, reumatismo, tumores y úlceras. 23 de junio y 17 de octubre.

San Kirio de Bretaña, ermitaño. Se le invoca contra forúnculos e inflamaciones. En Trédrez tiene una fuente dedicada, donde los lunes se arrojan monedas y se recogen otras tiradas por otros peregrinos para aplicar a los tumores y deformaciones. 9 de julio.

Santos Idunet de Landévennec, monje; y Ethbin de Irlanda, ermitaño. Patronos contra las inflamaciones, las llagas, tumores y cánceres. Tres veces por semana caminaban a una capilla a cierta distancia de su monasterio para celebrar la misa. Un día al regresar se encontraron un enfermo con llagas e inflamaciones. Le ayudaron y el mendigo se reveló como Cristo en medio de resplandores. 8 de mayo, Idunet; y 19 de octubre, Ethbin.

San Ivo de Nazaret, obispo: Visitaba Trípoli cuando supo de una monja con tumores dolorosos, a la que se le habían recetado baños medicinales; esta los había rechazado, por considerarlos frívolos y lujosos, prefiriendo padecer por Cristo. Sin embargo, al bendecirla Ivo, la sanó totalmente. 31 de enero.

San Kirec de Tréguier, obispo: Invocado para curar los tumores y verrugas. 17 de febrero y 13 de marzo (Todos los Santos Compañeros de San Pol de León).

Santa Aldegunda de Maubeuge, fundadora y abadesa: Patrona contra el cáncer de mama, dolor de cabeza, úlceras, tumores, inflamaciones, heridas y muerte súbita. 30 de enero.

Santa Isberga de Isbergues, reclusa: Para evitar casarse pidió a Dios afearse y este le envió un herpes labial, úlceras y tumores varios. Como suele pasar en este tipo de leyendas, una vez despreciada por el pretendiente, y profesados los votos, sanó y fue más bella aún. 21 de mayo

Santa Gwen( Alba o Blanca) de Bretaña, madre: Venerada como patrona de las madres jóvenes, tumores y eczemas de los niños. 1 de junio, 5 de julio; y 3 y 18 de octubre.

II. Vejiga:

San Aelred de Rievaulx, abad cisterciense: Se le invoca contra la artirtis, los males del riñón y la vejiga, pues murió de estos dos últimos males. 12 de enero y 3 de febrero (cistercienses) 3 de marzo y 25 de diciembre.

San Mars de Clermont, abad: Le llevaron a un hidrópico, con la vejiga hinchada, claro, y lo sanó imponiéndole las manos. 13 de abril y primer domingo de julio.

III. Tiroides y bocio:

Santa Balbina.
Santa Balbina de Roma, virgen y mártir: Se le invoca contra el bocio y otros trastornos del cuello. 31 de marzo. (mira, a esta podías buscarla en Roma). 

San Marcos Evangelista: Que me maten si lo sé. Lo he leído en un libro poco confiable, que prefiero no citar, por lo mucho que confunde a la gente. 25 de abril, 11 de enero (Iglesia griega), 31 de enero (traslación de las reliquias de Alejandría a Venecia), 9 de abril (Iglesia Copta), 25 de junio (aparición en Venecia, para llamar la atención del olvido de sus reliquias), 23 de septiembre, 3 de octubre; 8 y 30 de octubre (Iglesia Oriental).

 San Marculfo de Nanteuilabad. Patrono contra los eczemas, enfermedades glandulares y bocio. 1 de mayo.

San Quirino de Neuss, tribuno mártir: Abogado contra los trastornos de dolor de oídos y de los ojos, el bocio y otras enfermedades de la garganta. 30 de marzo y 30 de abril (traslación de las reliquias a Neuss).

San Mauro, monje: Abogado de los enfermos de gota, lisiados, reumáticos, de bocio, ronquera y resfriados, por su valentía de lanzarse a un lago a salvar a San Plácido. 15 de enero y 5 de octubre (con San Plácido).

San Alejandro I, papa y mártir: Es invocado contra el bocio, hinchazones glandulares y enfermedades de la piel. 16 y 27 de marzo; 2 y 3 de mayo.

RECUERDA:

PUEDES DESCARGAR MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)


miércoles, 13 de marzo de 2013

Santa Eufrasia, la de la piedra


Pregunta: que me puedes decir sobre Santa Eufrasia. Mi madre se llama así. España.

Respuesta: Pues algo te puedo decir.  Y para ello, abrimos de nuevo el fiel colaborador del blog, el libro "Flores del Carmelo", de Fr. José de Santa Teresa:

Santa Eufrasia, virgen carmelita. 13 de marzo y 25 de julio (Iglesia Griega).

Eufrasia vivió en el siglo V, y era hija, según la leyenda, del gobernador de Licia, Antígono, y de su esposa, Eufrasia. Al nacer la niña, los padres se dijeron "ya que Dios no ha concedido una heredera, contentémonos con ella y vivamos en castidad, dedicados a las cosas de Dios". Y así fue, aunque Antígono murió justo al año. Al cumplir Eufrasia cinco años, el emperador San Teodosio I (17 de enero), que había tomado a la viuda y la niña bajo su protección, decidió ajustar un matrimonio ventajoso para ella en el futuro. Eligió para ello al hijo de un rico senador romano, la prometió y decidió se celebrase el matrimonio en cuanto Eufrasia (la niña) tuviera edad suficiente. Pero como sería esperar muchos años, el senador prefirió casarse con la madre, total, era guapa y también se haría con sus posesiones. Eufrasia (la madre) se negó rotundamente, incluso cuando la emperatriz se lo ordenó. Así que decidió retirarse a Egipto, donde conoció a eremitas y monjes de la Tebaida. Allí comenzó a visitar el monasterio de Santa María, fundado por San Cirilo de Alejandría (27 de junio) y Santa Sara (13 de julio) en 432, donde hizo amistad con las monjas, las beneficiaba y las socorría, y estas se prendaron de Eufrasia (la niña). Quiso Eufrasia (la madre), donar todos sus bienes a las monjas, pero estas se negaron, aduciendo que ya lo habían abandonado todo y que los bienes materiales serían precisamente los que harían que esa austeridad y santidad del monasterio se perdiesen para siempre. Aunque para no desairarla, aceptó una renta de aceite para las lámparas e incienso para el culto.

Un día, Sara, la abadesa, le preguntó en juego a la niña si la quería más que a su madre, tanto como para irse a vivir con ellas, a lo que Eufrasia respondió, muy en serio: "Yo sí, si no creyera que fuera a llorar mi madre. Y también está mi esposo que me espera". Le dijo Sara "¿que es lo que más amas, a tu esposo o a tus hermanitas?”. Eufrasia le dijo “nunca he visto a mi marido, ni mi marido nunca me ha visto, poco no podemos amar, por tanto. Pero yo te quiero mucho hermana, porque te conozco”. “Oh”, dijo Sara, y añadió: "te quiero mucho, Eufrasia, pero amo a Jesucristo por encima de todo”. A lo que Eufrasia contestó: "yo también te quiero mucho, pero amo a más a Jesucristo”.


Eufrasia (la madre) oía la conversación enternecida, pero aún así, pretendió llevarse a la niña, para que cmpliera su promesa de desposorio, convencida de que era un capricho infantil quedarse allí y que se cansaría pronto de la vida del claustro. Le dijeron que debía ayunar, vivir muy austeramente, aprender el Salterio de memoria y dormir en el duro suelo, pero Eufrasia (la niña), a pesar de las dificultades, dijo que estaba lista para todo ello y que no quería partir. La abadesa dijo a la madre, "deja a la niña con nosotras, porque la gracia de Dios está obrando en su corazón”. La madre, poniendo a la niña ante un Cristo, dijo llorando: "¡Señor Jesucristo, recibe esta niña bajo tu protección, ya que sólo te desea a ti”!. Y luego bendijo a la niña, diciéndole: "Que el Señor, que hizo las montañas tan fuertes que no se pueden mover, te confirme en su santo temor". Al irse, iba llorando y las monjas con ella. A los pocos días Eufrasia fue llevada a la capilla, se le impuso el hábito religioso, y su madre, al ver que estaba feliz, dejó de llorar y se alegró con ella.

Pasaron los años, Eufrasia (la madre) murió y… el emperador escribió a Eufrasia (la niña, que ya tenía 12 años) instándola a que volviera a Constantinopla a casarse su prometido. Ella era de sangre imperial, y el emperador consideraba que, tras la muerte de su madre, la herencia de Eufrasia, debía ser suya. Ella le escribió una carta donde le imploraba le permitiera seguir su vocación, y que dispusiera sus bienes en beneficio de los pobres. Teodosio, convencido de su vocación, la dejó en paz y disolvió su compromiso.

En plena adolescencia comenzó para ella otra lucha, la de las tentaciones: en plena juventud, comenzó a ser tentada con la vida opulenta que podría llevar, siendo noble, con los banquetes y halagos masculinos que podría recibir. Para desviar la atención, y probar su obediencia, la abadesa Sara le ordenó que moviera un gran montón de piedras, y las llevara a la cima de una colina, a cierta distancia (la piedra es su atributo característico). Eufrasia obedeció alegremente, moviendo las piedras hasta el lugar indicado. Al terminar, lo comunicó a la abadesa, que le dijo: "Tráelas todas de nuevo”. Y Eufrasia obedeció. Al día siguiente le dijo la abadesa "he cambiado de opinión, lleva las piedras de nuevo a la cima del montículo”. Y así, treinta días seguidos, pero Eufrasia siempre obedeció con alegría. Fue enviada a la cocina, a cortar la leña para el fuego, a cocer el pan y los alimentos. Aunque por estas duras tareas estaba exenta de asistir a los oficios de medianoche, nunca dejó de ir al coro con las demás. A los veinte años, y a pesar de tanto trabajo y ayuno, era más alta y bella de las otras hermanas. Por esto era envidiada por otra monja, llamada Germana, que, rumoreaba contra ella, de ser una estafadora, que solo pretendía ganarse a las demás para ser abadesa. Enterada Eufrasia, se postró ante ella dándole gracias por reconocer su soberbia e intentar enmendarla. Enterada Sara, quiso echar a Germana por mentirosa, pero Eufrasia pidió no lo hiciera, e incluso le pidió fuera su compañera en las labores.

El demonio la tentaba constantemente con el trabajo y el ayuno, pero siempre salía victoriosa. En una ocasión llegó a herirla con un hacha, mientras cortaba leña, y otra vez hizo se clavara un palo en la frente mientras trabajaba. Una tercera vez volcó sobre su rostro la olla donde hacía la sopa de hierbas de las monjas, pero no sufrió quemaduras. En ningún caso dejó el oficio para ser socorrida, sino luego de terminarlo. Dios la favoreció con el don de hacer milagros, y echar malos espíritus. Sanó muchos enfermos y poseídos: como a un niño que no podía andar. especialmente fue paciente y caritativa en sanar a una monja enferma y endemoniada, que le hacía la vida imposible, la calumniaba y ofendía, pero la santa con caridad e invocando el nombre de Cristo, la sanó y libró del demonio. 

Cumplió Eufrasia treinta años y Sara tuvo una visión: Dos religiosos llegaron al monasterio y le pedían dejase ir con ellos a Eufrasia. Se negaba la abadesa, pero ellos tomaban de la mano a Eufrasia, y al llegar a una puerta, esta se abrió dejando ver el paraíso, a Cristo glorioso, que tomaba a Eufrasia por esposa. Así que entendió Sara, que Dios llamaba a su hija junto a Él. A los 9 días no pudo contener más y se lo contó a Eufrasia. Esta le imploró a la abadesa le ordenase no morir aún, sino le diera un año para hacer penitencia por sus pecados, pero esta le contó el premio que le esperaba y que ya estaba dispuesta su alma. Casi de inmediato enfermó de fiebres Eufrasia y cuando estaba a punto de morir, otra monja que le quería mucho, Santa Julia (17 de marzo), le pidió ser su compañera en el cielo, como lo habían sido en la tierra, y Eufrasia le reveló que la seguiría en breve. Fue enterrada Eufrasia junto a su madre. Y efectivamente, Julia lloró tres días sobre su tumba y al tercer día murió, siendo enterrada junto a Eufrasia. 30 años después, Sara se sintió morir y supo que era Eufrasia, que la llamaba junto a Dios, al cielo. Fue enterrada en el mismo nicho que Eufrasia y Julia.

San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan Crisóstomo, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) cita una vida suya, escrita en griego antiguo. San Juan Damasceno (4 de diciembre y 7 de mayo) trata de ella en su “Lección sobre las imágenes”. Luego del siglo VII se escribieron otras vidas, muy adornadas y más llenas de alabanzas que de hechos históricos. En la Biblioteca vaticana se encuentra un manuscrito del siglo VIII en griego, que parece ser el más antiguo conservado y que recogen los bolandistas, aunque sin darle crédito alguno como veraz


En el Breviario de las Galias aparece con oficio común de vírgenes, en 1640. En las capuchinas de Colonia se conserva una cabeza suya, junto a la de una tal Santa Serafia. Bolonia conserva otras supuestas reliquias. No está claro desde cuando la adoptaron los carmelitas como santa propia, ¿tal vez al organizarse como Orden, dotarse de Regla e historia propios?. Como sea, no tuvo mucho culto, aunque sí bastante iconografía. Fue carmelita hasta la reforma conciliar, cuando eliminaron varios santos de su calendario. De su rezo en la Orden da testimonio la Santa Madre, que en una carta del 4 de junio de 1578 a la M. María de San José, tratando de una enferma caprichosa y difícil, le dice:
"Advierta en esto que ahora le diré, que lo menos que pudiere ser Vuestra Reverencia la vea, porque para ese mal de corazón es tan dañoso, que le podría venir a mucho mal, y mire que se lo mando; sino escoja dos de las que más corazón tuvieren, que tengan cuenta con ella, y las demás no hay para qué la ver casi nunca, ni dejen de andar alegres, ni se estén afligiendo, sino como si tuviesen otra enferma; y, en parte, a ella hay que haber menos lástima, porque las que están ansí no sienten el mal como las que tienen otros males. Estos días leíamos aquí de un monasterio de nuestra Orden, adonde era monja Santa Eufrasia, y tenían en él ansí una como esa hermana, y sola a la Santa se sujetaba, y, en fin, la sanó. Quizá habrá alguna a quien tema allá. Si en estos monesterios no hubiese trabajos de poca salud, sería cielo en la tierra, y no habría en qué merecer".

Fuentes:
-“Glorias del Carmelo”. Tomo III. P. JOSÉ ANDRÉS. S.I. Palma, 1860.
 -“Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen”. FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678.
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 


A 13 de marzo además se recuerda a:





martes, 12 de marzo de 2013

San Pol de Léon.

Pregunta: Me podrías indicar algo de la vida de San Pol? Muchas gracias, Pablo desde Argentina.

Respuesta: Aunque "Pol" es Pablo, y hay muchísimos santos de este nombre, quiero suponer que me preguntas por el único del cual no se suele traducir el nombre y se le llama tal cual, Pol; y es:

San Pol Aurelian, obispo. 12 de marzo, 13 de marzo (Todos sus Santos Compañeros) y tercer domingo de julio (Léon).


Es este santo uno de los grandes santos obispos fundadores de la iglesia bretona, junto a San Brieuc (29, y 30 de abril en Escocia, y 1 de mayo), San Samson de Dol (28 de julio), San Malo (15 de noviembre), San Paterno de Vannes (15 de abril y 21 de mayo, traslación de las reliquias), San Corentin de Quimper (12 de diciembre) y San Tudgual de Treguier (30 de noviembre, y 1 de diciembre en Gales).

Vida.
Pol nació en Gales a finales del siglo V, y sus antepasados eran angloromanos. Sus padres le tenían destinado para servir en el ejército, pero Pol tenía inclinación por las letras, la naturaleza, la música. Muy joven quiso estudiar y conocedores sus padres, aunque no cristianos, de la disciplina y cultura existentes en los monasterios cristianos, le permitieron estudiar en el monasterio benedictino de Llantwit, recién fundado en 505 por San Illtud (6 de noviembre) y donde se formarían los santos misioneros Samson de Dol, San Paulino (23 de noviembre), San Gildas (29 de enero) o San David de Gales (1 de marzo). Adolescente aún sus padres le permirieron irse de eremita, dejando de presionarle para que tomara las armas. Como ermitaño profundizó en las Escrituras, la teología, la liturgia, y a los seis años el obispo de Winchester le ordenó sacerdote.

Este mismo obispo le encomendó dirigirse a Armórica, Bretaña, para evangelizar la región. Toma doce monjes como compañeros y parte a su misión. Luego de un par de escalas, llegan a Bretaña y funda dos monasterios: San Illtud de Ploudalmezou y San Pablo de Plouarzel. Un tiempo después funda en la isla de Batz, donde era dignatario un pariente suyo. En el año 530, Childeberto rey de los francos organiza el reino y crea la diócesis de Occismor y Léon, nombrando obispo de la misma a Pol. Aumenta la vida apostólica, la caridad y la formación de misioneros. Discípulos suyos fueron San Guirec (17 de febrero), San Maudez (18 de noviembre), San Armel (16 de agosto) y San Tudgual. Se dice que odenó presbítero a 
San Kénan de Plouguerneau (25 de febrero).

Con los años, Pol fue perdiendo la salud y en 550 nombra a San Jaoua (2 de marzo) como sucesor, pero este morirá en 554. Luego nombra a San Tiernmaail (2 de mayo), que también fallece antes, para ser nombrado el monje Ketomeren toma su lugar, que sí que le sucederá en el obispado en su momento, tras la muerte de Pol, que ocurrió el 12 de marzo de 572. En 954, ante la amenaza de las invasiones vikingas, las reliquias fueron trasladadas a la abadía francesa de Fleury, donde la devoción aumentó. En el siglo XVI la abadía fue saqueada por los protestantes, y las reliquias se perdieron para siempre.

Leyenda y milagros.
La verdad es que hasta aquí podemos decir que todo es confiable, pero... Su vida no se escribió hasta el año 884, por Wirmonoc, un monje de Landévenne, que no pudo sucumbir a la tentación de adornar y novelar un poco la historia con ciertos milagros. Vamos a ver los más conocidos en distintos momentos y sitios, y que han configurado, como no, la iconografía, culto y patronatos de San Pol:

Sucedió que una inundación se avecinaba al monasterio de Caldey, entonces el santo salió, trazó una línea en la playa y el agua avanzó hasta esa marca. Pero ya antes de salir hacia Bretaña algo de esto había hecho: Tenía una hermana, que no recoge la vida "histórica", que era abadesa en un monasterio, frecuentemente asediado por las olas y las inundaciones. Antes de salir Pol a Armórica, puso una hilera de piedras en la playa, marcando el límite adonde debía llegar el agua, como así pasó hasta hoy, en que dicha formación rocosa aún es conocida como "camino de Saint-Pol". También dominó a las aves que se comían los campos, mandándolas a un granero donde les instruyó para que no se comiesen las cosechas de los agricultores. Y los pájaros aprendieron. En Plouarzel domó un búfalo que no dejaba en paz a los monjes de San Joua. En Occismor hizo brotar una fuente con solo golpear tres veces el suelo. Pero el milagro más famoso ocurrió en la isla de Batz: Había un dragón terrible que asolaba a la población, y era imposible hasta para el guerrero más temible del momento, llamado Withur. Pol se ofreció, se acercó al monstruo y quitándose la estola, ató con ella al dragón, le llevó a un acantilado y le ordenó se arrojase al agua, como hizo el bicho. Este sitio se conoce aún como Slangengat.

Este milagro no hay que confundirle con otro que se le atribuye igualmente: Luego del martirio de los abades San Tadec (2 de diciembre) y San Judol (18 de diciembre) un monstruo apareció en Cornualles. Fue llamado Pol, que ahuyentó a la bestia, logrando con ello la conversión del pueblo y de Faou, el asesino.


Ese poder amansa fieras de la estola se lee también en las leyendas de los santos Marcelo de París (1 y 3 de noviembre), Meen de Rennes (21 de junio, y primer domingo de julio, en Guilligomarch) y Armel, discípulo del mismo San Pol.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 12 de marzo además se celebra a:

miércoles, 6 de marzo de 2013

San Cirilo de Constantinopla, Padre Nuestro

El 6 de marzo celebraba la Iglesia y la Orden del Carmen a este semi-legendario personaje, del que, salvo crónicas carmelitanas antiguas, no existen referencias históricas, ni de vida, obra o culto. Aún así, el "Flores del Carmelo" se hace eco de algunas "vitae", resumiéndolas y dándolas por ciertas, error que no comete Butler o el "Acta Santorum", obra bastante severa con las leyendas carmelitanas. Sospechosamente, las vidas más antiguas eran inglesas y "se perdieron", así como toda la obra escrita que se le atribuye. En fin, como sea, que diremos algo, resumiendo de nuestro "Flores..." de este santo "padre nuestro":

Según estas “vitae” más o menos legendarias, San Cirilo nació cerca de 1141, en Constantinopla, de padres nobles y cristianos piadosos y ejemplares. Para no ser menos que otros santos, desde niño fue inclinado por voluntad propia a las letras y la piedad y antes del uso de razón, ya había hecho voto de virginidad y de entregarse a Dios. No se sabe mucho de su infancia y juventud (por lo menos eso sí lo admite el “Flores del Carmelo”), sino que cuando tuvo la edad pertinente fue ordenado sacerdote, siendo ya (y cito) “consumadísimo teólogo y letrado, conque era inmenso el fruto que así con sus sermones, como con sus consejos hacía”. Quiso Cirilo predicar a los alejados o que no conocían a Cristo y la ocasión le vino por medio de un prodigio: En 1168 ocurrió que la madre del Sultán
de Iconio, cristiana en secreto, estando moribunda mandó a su hijo levantar un mausoleo y poner sobre este una cruz. Murió la mujer y el hijo, por miedo al pueblo, puso la cruz de noche. Al otro día llegaron algunos turcos celosos de su fe y pretendieron quitar la cruz. El primero se subió, cayó y se hizo papilla; el segundo lo mismo; el tercero se hizo acompañar de millares (!) y lograron tirarla, pero de pronto se formó una tormenta de rayos que mató a la mayoría y apareció un ángel que colocó otra cruz más hermosa aún en el sitio de la otra. Muchos se convirtieron, pero no podían bautizarse, por no haber ministros de Cristo. Enterado Cirilo de este milagro, allá se fue, instruyó al Sultán y a todos los que quisieron aprender la fe cristiana.

Escribió el Sultán al papa Alejandro III (bueno, en realidad no escribió nada, es una carta apócrifa), pidiéndole enviase desde Roma algunos presbíteros valientes para predicar en esta tierra. La carta la llevó el mismo Cirilo, que regresó antes que los embajadores del Sultán, que a su vez recibiría otra carta de Alejandro III. Otra legación ante el papa llevó a cabo, por mandato del Emperador Emanuel Commeno, pero aunque Baronio y otros intentan casar fechas, documentos y personas, todo es bastante confuso. En fin, que según la leyenda, regresó Cirilo a Iconio, y continuó la catequesis del Sultán, que recibió el Bautismo secretamente, en la Pascua de ese mismo año. Lo de secreto bien parece una excusa, pues no consta ninguna conversión de sultán alguno, aunque sí un período de paz para los cristianos en aquellas tierras en estas épocas del sglo XII. En fin, que regresó Cirilo a Constantinopla donde tuvo que enfrentarse en la plaza pública al Patriarca Miguel, que propagaba la herejía de que el Espíritu Santo sólo procede del Padre, y no del Padre y del Hijo. Sufrió Cirilo el acoso del Patriarca y sus seguidores. Amenazas y castigos, hasta que una noche, mientras oraba, se le apareció la Madre de Dios, que le dijo (y cito):

 No quieras temer, Cirilo. Si pretendes huir de los errores de los griegos y alejarte de sus lazos, busca el sosiego y la soledad del Carmelo. En él gozarás de sosiego, tendrás paz y yo seré siempre en tu amparo”.

Museo del Ex Convento
Nuestra Señora del Carmen, D.F.
Un regalito de Tacho Juárez
Respondió Cirilo a esta visión con determinación, repartió sus bienes a los pobres y se embarcó a Tierra Santa. Llegado a Jerusalén, encontró a San Brocardo (2 de septiembre), prior del monasterio del Carmelo. Este había recibido por revelación que un santo varón y una gloria de la Orden vendría a su encuentro y por ello había bajado a la ciudad. Cirilo le contó su visión de María, y Brocardo lo llevó consigo al Carmelo, donde le enseñó los santos lugares de Elías y Eliseo. Al otro día pidió y obtuvo el hábito. ¿Hay que decir fue dechado de virtudes y ejemplo de todos los religiosos, aún de los mayores, en todas las virtudes? No, ya lo sabéis. A los ocho años, se le apareció San Basilio Magno (2 de enero y 14 de junio), que le conminó ir a Armenia a predicar el Evangelio, del que casi ni recuerdo quedaba.
Le dejó partir San Brocardo y le dio por compañero a Fr. Eugenio. Llegó Cirilo a Armenia y fue “llegar y tocar el santo”. El inefable “Flores…” dice: 
llegando el santo a la Corte, la conmovió toda y con la eficacia de su predicación y santidad de su vida, acreditada con insignes milagros, alumbró a los Gentiles, redujo a los Cismáticos, reformó a los Católicos, y a todos los dejó tan obedientes al Sumo Pontífice, que el rey y sus vasallos enviaron a Roma a dar humildes la obediencia a Su Santidad, que era a la sazón Lucio III”.
En estas tierras, además de entre los medos, los esclavones y los partos, según dice el Beato Bautista Mantuano (17 de abril), estuvo 10 años Cirilo como predicador, hasta 1191, año en que regresó a su amado Monte Carmelo y sus soledades. Aunque estuvo a punto de durar poco allí, pues el nuevo papa, Celestino III, le nombró Patriarca de Jerusalén, a lo que se negó nuestro santo.

En el monte Carmelo tuvo el santo, un día de San Hilarión (21 de octubre), una revelación: se le apareció un ángel que le entregó unas azucenas, y enseñándole unas tablas de plata de las que debía transcribir el texto y luego fundirlas para hacer un cáliz y un incensario. Las tablas narraban las once persecuciones que hasta el fin del mundo padecería la Iglesia. Las remitió a Joaquín, abad de los cistercienses de Calabria (al cual hay que tomar con pinzas en todo lo que dice, pues alguna obra suya fue condenada por el III Concilio de Letrán). Otra visión tuvo cuando, al lamentar los peligros de la Orden en manos de moros o cristianos griegos, la Virgen María se le apareció, prometiéndole que la Orden se expandiría y a ella vendrían hombres de muchas naciones. Como fue, al año siguiente se fundaba en Colonia, y luego en Sicilia. 

Milagros obró el santo, como con un mendigo enfermo y ciego que subió al Carmelo a por limosna. Le dio Cirilo una moneda, que el hombre besó y posó en sus ojos, para ver inmediatamente. Conmovido, pidió el hábito, pero se le dilató hasta que regresara San Brocardo, que estaba ausente. A los tres días murió y estando para enterrarlo, llegó Brocardo; preguntó quien era, y el mismo difunto se levantó y dijo “por los méritos de Cirilo he recuperado la luz del cuerpo y del alma, y juntamente la vida”, con lo que se le dio el hábito, y fue un religioso ejemplar.

En 1221 murió San Brocardo, y los religiosos eligieron, por unanimidad, a Cirilo para sucederle como General, ya que le había sido muy fiel y junto a este había obtenido la Regla de manos de San Alberto (7 de agosto). Teniendo este oficio de General, estuvo Cirilo en la canonización de San Ángelo (5 de mayo) en Jerusalén; envió como vicario suyo al futuro general San Simón Stock (16 de mayo), aunque el mismo libro dice que fue San Brocardo, al tratar de la vida de este; visitó a los monasterios dependientes del Monte Carmelo; escribió cartas y obras espirituales, como terminar hasta sus días la “historia” de la Orden que había comenzado Juan Silvano, el patriarca de Jerusalén, o algunos tratados sobre el Espíritu Santo. En 1224, a los 82 años, cansado ya, pidió a Dios le llevase con Él. Obtuvo por una revelación que sería pronto, por lo que apenas enfermó, dispuso todo para su partida, pidiendo perdón a los religiosos y alentándoles a ser fieles. Murió el 6 de marzo de ese mismo año, y fue enterrado junto a sus predecesores, Santos Bertoldo y Brocardo, no sin antes obrar varios milagros en algunos que subieron al Monte Carmelo a venerar sus reliquias. Fue sucedido por el Beato Bertoldo II de Lombardía (17 de mayo), IV General latino.

En 1399 el Capítulo General de la Orden en la Toscana, pidió y obtuvo su canonización a la par de celebrar su memoria litúrgica. Eugenio IV lo canonizó directamente. Recoge el “Flores…” algunos milagros, como resurrecciones; o el regaño a dos religiosos parlanchines del Colegio de Nueva España, a los que amonestó junto a Santo Tomás de Aquino (28 de enero y 8 de marzo); y otro más en las monjas de Sevilla, a las que enturbiaba el agua de una fuente constantemente por haberla hecho reutilizando unos azulejos en los que había estado su imagen. En 1635, el P. Próspero del Espíritu Santo, al "reconquistar" para la Orden el Monte Carmelo, comenzó una serie de excavaciones, identificando, sin mucha crítica, los sitios de Elías, los profetas y el primitivo convento. En una gruta, al tirar un tabique, aparecieron tres tumbas que, inmediatamente, y con menos crítica aún, identificó como las tumbas de los tres Generales: Bertoldo, Brocardo y Cirilo.

En la iconografía carmelitana aparece casi siempre entre los sabios y doctores, junto a San Cirilo de Alejandría (27 de junio; 18, con San Atanasio, y 28 de enero, antes los carmelitas; 9 de junio, liturgia bizantina) y San Cirilo de Jerusalén (18 de marzo), con los que se piensa haya sido confundido, creando un personaje nuevo. Sus atributos son el hábito, el birrete doctoral, la pluma y el libro, la paloma del Espíritu Santo, las mencionadas tablas "proféticas" y unas azucenas.


A 6 de marzo además se celebra a:






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