sábado, 19 de septiembre de 2015

Santa María de Cervelló, la de los navegantes.

Los prodigios y hechos sobrenaturales se entremezclan demasiado con la vida de esta santa, que transcurrió en un monasterio, el primero femenino de la Orden de la Merced. Una vida entregada a la redención de los cautivos desde la oración y la penitencia. Una vida inmolada al sostenimiento de su Orden y la labor redentora de esta:

Escultura de Romero Zafra.
Santa María de Cervelló, virgen mercedaria. 19 de septiembre.

Familia e infancia.

Fue María de la noble estirpe de los Cervelló, una familia antiquísima que había participado en la reconquista de Cataluña y Valencia. Agraciada por reyes, poderosa en bienes y en influencias. Su padre, de nombre Guillem, de joven quiso ser religioso, pero sus padres se lo impidieron, considerando que al tener poca descendencia ellos, toda su fortuna, títulos y prebendas, pasarían a otros parientes. Así que obligado, casó con Ana María Ferrer y Sors, igualmente pertenecía a la nobleza más aguerrida del condado, y era piadosa y muy caritativa. Durante tiempo no tuvieron hijos, hasta que la madre acudió a San Pedro Nolasco (29 de enero y 6 de mayo) para que rogase a Dios por ellos y pudieran concebir. Le prometió el santo que así lo haría, y efectivamente, el 1 de diciembre de 1230 les nacía una niña a la que llamaron María, en honor a la Santísima Virgen. Fue bautizada el 8 de diciembre, día de la Concepción, en la parroquia de Santa María del Mar, que les correspondía, en el primitivo sepulcro de Santa Eulalia, que fungía como pila bautismal. Educaron a la niña en la piedad, la caridad, lamodestia y la hmildad, siendo admiración de los familiares y de toda la ciudad (!) los progresos que hacía la pequeña, floreciendo en ella todas las virtudes. Baste decir que a los siete años sus únicos gustos eran la caridad y la piedad. Solo quería saber de las cosas de Dios. No salía de casa sino era para ir a la iglesia o socorrer a los pobres, vivía en encerramiento, solo se acompañaba de niñas que fueran piadosas como ella, para jugar a las monjas. Y nos saltaremos toda esta infancia legendaria, la verdad. 

María, virgen consagrada.
Ya hecha una joven, dejó de querer que la atendieran esclavos o criados, visitaba los hospitales tres veces a la semana, además de visitar los barrios pobres, dando socorro a todos cuanto podía, implicando también a algunos familiares en esta obra apostólica. Jamás miró hombre alguno, considerando que la pureza virginal era el regalo más valioso que Dios le había hecho. Por ello, cuando sus padres intentaron casarla con un joven virtuoso y noble, también de la casa de los Cervelló, ella se negó rotundamente. Su tío Guerao intentó convencerla aludiendo a la tristeza de sus padres por no tener descendencia, con que el matrimonio también puede servir para llegar a Dios, que si una ama de casa también puede ser santa, etc. Pero nada, María miraba por su salvación, por lo cual suplicó y suplicó, hasta que sus padres accedieron a que se hiciera la voluntad de Dios, que veían en su bendita hija. Libre María para elegir estado, tomó de confesor a piadoso y docto San Bernardo de Corbara (2 de febrero), religioso mercedario del convento de la Merced de Barcelona. Este le dirigió, moderando sus penitencias, encaminándolas a su verdadero fin: la purificación y el desapego de lo material, incluidas las mismas penitencias, las cuales llegan a no necesitarse cuando el alma se adentra en Dios y ya es una con Él. Refrenó también sus horas de oración y caridad, para que dedicara más tiempo a su familia y amigos. En fin, que la templaba en el mundo, que le conociese, para que amara más el claustro. Y tanto, que de nuevo sus familiares intentaron casarla, pero aquí tuvo María la ayuda de su confesor, que la defendió e hizo ver mediante un sermón a la familia, que aquella joven estaba “predestinada” para Dios. Sintiéndose libre para Dios, María entró a su aposento, y luego de encomendarse a la Madre de Dios, se cortó los cabellos y se puso un sayal áspero, confesando a sus padres su definitiva intención dedicarse a Dios. Con 18 años, en 1248, redactó un voto de virginidad, que entregó a su confesor y que durante siglos se conservó en la basílica-convento de la Virgen de la Merced de Barcelona. 

El beaterio.
Encerrada en su aposento vivió hasta los 30 años, cuando muere su padre en 1260. Junto a su madre vendieron joyas, posesiones, donaron casi todo a los pobres o para la redención de los cautivos, y se retiraron a una pequeña casita que poseían junto al hospital de Santa Eulalia. Allí, como dos beatas vivían en recogimiento, oración y penitencia. Solo salían para servir a los pobres, asistir a los oficios con los religiosos mercedarios o atender a los enfermos en el hospital. En 1265 murió la madre, quedando desolada María de Cervelló, aunque confiada en Dios. Poco tiempo le duró la soledad, pues asociada con los padres mercedarios, dio cabida en su beaterio, a dos mujeres piadosas: la Beata Eulalia Pinós (5 de febrero) y la Beata Isabel Berti (19 de enero). Eran viudas de caballeros que trabajaban caritativamente en el hospital de Santa Eulalia, habían donado posesiones y ofrecían sus oraciones y trabajos por la obra redentora de los frailes. Acogidas allí, se redactó una norma de vida, y bajo el gobierno de María, nacieron las beatas mercedarias, origen de la rama femenina mercedaria. Ese mismo año de 1265, el capítulo General de Tarragona admitió la erección del Beaterio femenino, bajo la obediencia del prior de Barcelona, a la sazón Fray Bernardo de Corbara, el principal valedor de las tres beatas. El 25 de marzo tomaron el hábito mercedario, semejante al de los religiosos, con toca y velo, por supuesto. Profesaron el 8 de julio del mismo año y María fue nombrada superiora de la pequeña comunidad. La vida de las tres religiosas continuó encaminada a la redención de los cautivos, mediante la oración y el auxilio a los enfermos de su hospital (en principio no tenían clausura papal, que llegaría mucho más tarde). Aprendieron el Oficio Divino, para unirse a la liturgia de la Iglesia. Vivían pobremente y hacían penitencia, todo por los pobres cautivos cristianos y sus frailes redentores en las tierras de África y el sur de España. Al poco tiempo tuvieron otras compañeras, entre ellas Santa Colagia (21 de junio).

Nuestra María ayunaba tres días a la semana, y los demás solo tomaba unas verduras, sin permitirse el vino o el queso. Tanta fue su caridad, que comenzaron a llamarla “María del Socorro”, cumpliendo el cuarto voto mercedario, de ofrecerse uno mismo por los cautivos, si fuera necesario. Ellas, las religiosas, lo hacían con la caridad, las penitencias y las oraciones. Una entrega total. Cualquier regalo que sus familiares le llevaban, lo derivaba al hospital, para los enfermos. Usaba permanentemente un cilicio sobre las carnes, dormía en el suelo aunque tenía cama, y un madero era su almohada. Su oración y presencia de Dios eran permanentes, y cosa rara, tenía licencia para comulgar todos los domingos y fiestas importantes de la Iglesia. Varias veces fue vista en éxtasis ante el Sacramento, o ante un Cristo muy devoto que poseía desde su infancia y le acompañaba siempre. Sabida es de su intercesión constante por los frailes que iban a tierras de moros, y tan ardiente era, que más de una vez salvó con su oración a los navíos de tormentas, ataques de piratas, fuegos. Las leyendas hablan de que gozó del donde la bilocación: habérsele visto sobrevolando los barcos, o caminando sobre las aguas protegiéndoles trazando la señal de la cruz, mientras que a la misma hora estaba absorta en la oración, en su monasterio. Leyendas exactas se leen de Santa Catalina Thomàs (5 de abril y 31 de agosto, traslación de las reliquias) y de San Pedro González "Telmo" (14 de abril y 27 de abril, traslación de las reliquias). Además, sanó a varios enfermos, tenía don de conciencias, predijo en más de una ocasión el fruto de expediciones mercedarias, etc. Fue amante de las Sagradas Escrituras, leyéndolas constantemente, así como otras obras espirituales. Escribió a varios prelados, religiosos, y alguna obrita espiritual perdida. Se le atribuyen muchas frases y enseñanzas a nuestra santa. Recojo algunas:
“Hombres sin letras, más se deben llamar estatuas que hombres”.
“La alegría quieta y sosegada es don de Dios, que pocos la conocen. Y sólo los pobres de espíritu la alcanzan”.
“Armas contra el demonio: fe y Escrituras Sagradas”.
“Hacienda propia se ha de ofrecer a Dios, y no la ajena”.
“La oración enternece a Dios, pero las lágrimas le fuerzan”.
“No han de durar más los reinos, de lo que dura la justicia en ellos”.

Muerte y gloria. 
A mediados de 1290, con sesenta años, tuvo la revelación de que su vida estaba a término y pronto se reuniría con el Esposo Cristo. Redobló sus oraciones, penitencias y obras piadosas. A inicios de septiembre tuvo un desvanecimiento y fue llevada a la enfermería. Allí se encomendaba todos los días a la Santísima Virgen, hacía profesión de fe y renovaba sus votos. Aconsejaba a las religiosas, les daba ejemplos y ejercitaba su obediencia y paciencia para con todas. El día 19 pidió le leyeran la Pasión y Muerte del Señor, consolándose en ella. Mientras, la gente se arremolinaba en torno al convento y en las iglesias se ofrecían oraciones por la santa madre María del Socorro. Al término de la Pasión, expiró dulcemente y un silencio triste se extendió por toda la ciudad, roto por el júbilo de las campanas, que solas repicaron, anunciando la entrada gozosa en el cielo de María y confirmando lo que todos creían ya: que era una santa. Los frailes llevaron el santo cuerpo a la iglesia del hospital de Santa Eulalia, donde durante tres días fue venerado por el pueblo, se ofrecían sufragios y ocurrían curaciones y portentos. Fue enterrada en la capilla de Santa Marina de la misma iglesia, cerca del altar mayor. Después de muerta (o viva plenamente), su protección sobre los navegantes y expediciones mercedarias no fue a menos, sino que ya en la gloria, se multiplicó, a tenor de los numerosos testimonios de religiosos, comerciantes y cautivos.

En 1380 Pedro IV de Aragón “el Ceremonioso”, hizo trasladar el cuerpo de María de Cervellón, a un sepulcro más digno, acorde a la devoción que el pueblo y él mismo le profesaban. El 16 de agosto se abrió la sepultura, hallándola incorrupta y se hizo la traslación, a una caja dorada y hermosísima. Y ocurrió el milagro de que siendo la nueva más grande que la anterior, el santo cuerpo no cabía de manera alguna. Sacaron en conclusión que María prefería su antiguo y sencillo ataúd, por lo que fue puesto en el mismo, que sellaron y depositaron en la capilla de Santa Catalina. En vano, pues al otro día apareció el cuerpo en la sacristía del templo, queriendo manifestar María que no quería otro sitio que su humilde enterramiento primitivo. En 1402 se escribe la primera crónica de vida, muerte y milagros de la santa, para presentarla en el Capítulo General de Lérida. En 1420 fue trasladada a la basílica y convento de la Merced, y donde parece estaba a gusto, pues allí está todavía, recibiendo la veneración de los fieles, entre ellos un servidor, que la ha podido venerar. Aunque siempre fue tenida como santa, en 1692 Inocencio XII confirmó el culto inmemorial que la Orden Mercedaria y Barcelona rinden a Santa María de Cervelló.


Fuente:  
"Vida y hechos maravillosos de Doña María de Cervellon". ESTEBAN DE CORBARA. Barcelona.


A 19 de septiembre además se celebra a 
San Rodrigo de Silos, abad.
San José María Yermo y Parrés, presbítero fundador. 

viernes, 18 de septiembre de 2015

San José de Cupertino.

Pregunta: Me gustaría saber cuál fue el sitio exacto en el cual San José de Cupertino situó la famosa y pesada cruz tras un vuelo milagroso, así como cualquier noticia que tenga que ver con este lugar en la actualidad (si hay alguna fiesta litúrgica especial, si es lugar de peregrinación...) He intentado todo, pero sin éxito, sé que fue en las cercanías del convento de Santa María de Grotella, pero todas las informaciones hacen referencia al pasado, no al presente. Con la esperanza de encontrar algo de luz sobre el tema, un saludo de N... España.

Respuesta: Hola. Al referirte al “sitio exacto” de la cruz, he de decirte que existe el lugar, claro, pero no la cruz. En su lugar está una escultura del portento, en la que se ve al santo volando y llevando la cruz en el aire. Está en la explanada del santuario de Santa María della Grottella y junto a este. No existe fiesta litúrgica dedicada a este milagro, sino que la festividad de Santa María y la de San José de Cupertino son las fiestas principales del santuario. Y visto esto, ahondo un poco más: 


San José de Cupertino, presbítero OFM.Conv. 18 de septiembre.

"Vero volto" de San José de Cupertino.
El pobre inútil.
Nació el 17 de junio de 1603, en un establo, mientras sus padres Felice y Franceschina, se escondían de los acreedores que les buscaban. Fue el menor de seis hermanos. Entre el hambre, las enfermedades (padeció sarna de pequeño) y la poca atención de la madre, José creció con deficiencias intelectuales y físicas. Un poco tonto, vamos. Donde no tenía deficiencias era en la fe, la piedad y la alegría. Siempre sonreía, a pesar de las burlas y el desprecio de sus convecinos. Ni siquiera le quisieron los franciscanos, los capuchinos le aceptaron por misericordia, para despedirle antes del año por torpe, olvidadizo y poco dado a los oficios. De vuelta al mundo, se colocó en casa de un pariente, que le echó por inútil. Su madre al verle aparecer de nuevo en casa, se deshizo de él, mandándoselo a su tío Donato, franciscano conventual, para que le emplearan como recadero al menos. Y llegó a Santa María della Grottella, que estaba en plena construcción. A esta imagen le tuvo mucha devoción el santo, pues consideraba ella había permitido le aceptasen en el convento, luego de suplicarle toda una noche con lágrimas.

El santuario.
El primer punto de devoción fue una pequeña gruta, en la que en 1453 se halló un icono oriental de Nuestra Señora. Siempre se ha creído que aquella gruta debió ser un sitio de retiro de los monjes basilianos que del siglo VIII al XI habitaron en un monasterio de las cercanías, huyendo de los iconoclastas. Debieron poner allí a Nuestra Señora, dejándola al marcharse. El pastor que la halló, mientras buscaba un ternero perdido, puso junto a ella dos luces y llamó al clero. El obispo mandó construir una pequeña capilla, donde pronto se desarrolló el culto mariano principal de la región. En 1579 se construyó el actual santuario y en 1618 los frailes conventuales comienzan la edificación del convento. En 1884 el santuario y el convento fue expropiado y expoliado (esta es la razón por la cual no existe la cruz elevada por el santo). En 1890 la iglesia fue cerrada al culto para ser reabierta en 1932, por los frailes, que acudían a celebrar las festividades religiosas, aunque sin habitar en el convento. En 1949 el convento y el santuario en ruinas fueron subastados por su dueño. Lo compraron los frailes por medio de un seglar, para que no se supiera su intención de regresar. A pesar que la venta fue legal, les pusieron muchas trabas y solo en 1954 pudieron retomar posesión del convento, impulsando la devoción a la Santísima Virgen y a San José de Cupertino. Allí se veneran la celda del santo, sobre el altar mayor, la celda “de la sangre” y la capilla de Santa Bárbara, cercana al monasterio, que data del siglo VI y donde el santo se retiraba a orar y hacer penitencia.

José, religioso y sacerdote.
Pues admitido el santo como sirviente, los frailes le tomaron estima porque aunque era lento y despistado, era muy piadoso, humilde y siempre tenía buen trato para con todos. Y tanto aprecio le tomaron, que en 1625 le admitieron como religioso lego. Torpe era, pero suerte tenía un montón, pues cuando le propusieron estudiar para ser ordenado sacerdote, lo hizo por obediencia, aunque sabía que no iba a aprobar ni un examen. Sólo podía hablar con cierta soltura y explicar la frase evangélica “Bendito el fruto de tu vientre” ¡y fue la que le pidieron explicara, abriendo el sacerdote examinador, el Evangelio por una página al azar. El examen final, para aceptarle o no a la ordenación, era realizado por el obispo en persona. Y este, luego de examinar a varios candidatos estaba cansado y dijo “¿Para qué examinar a todos los que quedan, si se ve están muy bien preparados?” Y se salvó Cupertino de ser examinado.  El 18 de marzo de 1628 fue ordenado y ya que la predicación se le daba fatal, optó por salvar almas mediante la oración y la penitencia. Y fue un campeón en esta: Ayunaba siempre, jamás comió carne ni bebió licor alguno. Se flagelaba casi diariamente, y con tal fervor, que la sangre salpicaba las paredes y el techo del minúsculo rincón donde lo hacía, llamado actualmente la “capilla de la sangre”. A pesar de ser sacerdote continuó trabajando como un lego más, ocupándose de las tareas más duras sin protestar ni pedir alivio.

Escultura conmemorativa
del traslado de la Cruz.
El santo volador.
Pero por lo que ha pasado a la fama José de Cupertino es por su profunda vida mística y unión con Dios. Sus éxtasis (unión profundísima del alma con lo sobrenatural) comenzaron el 4 de octubre de 1630, fiesta de San Francisco, y eran tan frecuentes y elevados, que le prohibieron celebrar misa en público, o asistir a cualquier otra devoción, por el asombro que causaba en los fieles. La sola mención de Dios, o un misterio de la fe, lo transportaba y le hacía perder los sentidos. Y la cosa fue a más cuando comenzó a elevarse por los aires. Más de 70 éxtasis y elevaciones están perfectamente registrados por los religiosos u otras personas que fueron testigos. Como buen místico era humilde y obediente, al punto que bastaba la palabra del superior para que volviese de los éxtasis, a los que él llamaba “mareos” y retomara sus oficios.

Hay tres casos que merecen relatarse, pues han pasado a la iconografía del santo: el primero es el de la cruz pesadísima que iba destinada a situarse junto al santuario de la Virgen, situado en lo alto de un monte. Ni diez obreros podían con ella, ante lo cual, el santo hizo una breve oración, tomó la cruz y elevándose por el aire, la depositó tranquilamente en el sitio elegido. El segundo, ocurrió frente al embajador de España y su mujer. Estos dos personajes quisieron conocerle, pues dudaban de lo que se contaba del fraile “volador”. José salió de la clausura y al entrar a la iglesia, miró la imagen de Nuestra Señora e inmediatamente entró en éxtasis y se elevó hasta la imagen, quedando su rostro a unos centímetros del de la Virgen. Luego de unos instantes de profunda oración, descendió al suelo. Y avergonzado, el humilde santito. Y el último caso, hay que traerlo a colación pues ocurrió ante el mismo papa Urbano VIII, al que le llegaron acusaciones de falsedad, hechicería y falacias de los frailes y de José de Cupertino. Hablando con el papa, sin defenderse, quedó absorto y comenzó a elevarse. El duque de Hannover, fue testigo del hecho y al ver aquello, abandonó la herejía protestante y se convirtió. Años después también convertiría al príncipe luterano John Frederick mientras celebraba la misa.

Aunque era inocente de las acusaciones de estafador, y así lo declaró el Santo Oficio luego de tres años de investigaciones, los superiores le enviaron a varios conventos lejanos (Asís, Fossombrone, y finalmente Ossimo en 1656) para alejarle de las multitudes y poner paz en Cupertino, pero daba igual, la gente ávida de portentos y milagros (más que del Evangelio), le seguían adónde iba. También padeció las noches oscuras de la fe, donde la sequedad espiritual es grande y Dios parece haberse escondido. Es un estado espiritual del alma en la que aunque no se perciben los consuelos de Dios, la fe actúa y es lo que sostiene al alma. Tal vez por ello siempre aconsejaba a todos: "Orad, no cansaros nunca de orar. Dios no es sordo ni el cielo es de bronce. Todo el que pide, recibe".

Imagen del santo que se venera
en Santa María della Grotella.
Otros dones místicos.
También destacó José por su poder con los demonios, a los que conminaba en el nombre de Cristo. Llegó a liberar a varios posesos que le llevaban a su convento. Aunque no se sentía con fuerza para esto, lo hacía por obediencia a sus superiores. Era un buen confesor, tenía don de conciencias y sin que le dijeran nada, podía saber lo que pesaba a las almas. Y si le ocultaban un pecado, igualmente lo sabía, haciendo que el pecador lo reconociese. Igualmente tuvo el don de la bilocación, que se hizo evidente cuando pudo estar junto a su madre moribunda, mientras estaba en su celda de Asís. Y más de una vez se le vio multiplicar panes, miel. Más de un enfermo y moribundo salió de su presencia totalmente curado. A veces con solo besar su crucifijo, sin que el santo hablase o hiciese algo especial. Y con respecto a la profecía, conocidas son aquellas en las que anunció las muertes de Urbano VIII e Inocencio X.

Al cielo.
El 15 de agosto de 1663 se le permitió decir misa en público, por ser día de la Asunción. Y fue su última misa, pues luego del éxtasis que vivió, cayó enfermo. Su estómago se negaba a recibir alimento alguno, arrojándolos al instante. Solamente podía recibir la comunión, que se le dio como viático el 8 de septiembre. Murió el 18 de septiembre siguiente, con solo 60 años. Fue enterrado el día 20, en la capilla de la Inmaculada, a la izquierda del altar mayor. Las peregrinaciones y los portentos no demoraron en aparecer, siendo un flujo constante de devoción. En En 1688 se inició el proceso apostólico de canonización, que será aprobado en 1690. En 1735 fue declarado “Venerable”, fue beatificado el 24 de febrero de 1753, por Benedicto XIV y canonizado el 16 de julio de 1767 por Clemente XIII. En 1767, el ministro General de los Conventuales, Domenico Andrea Rossi manda publicar su “Vida y Milagros”. 

Su cuerpo incorrupto se venera en Ossimo. Es abogado de los aviadores, del Ejército del Aire italiano y de los astronautas. También es patrono de los estudiantes con dificultades.


A 18 de septiembre además se celebra a 
San Ferreol de Vienne, mártir.
San Lantpert de Friesing, obispo.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Santa Terencia

Pregunta: Existe una santa de nombre Terencia, cuando se celebra? 

Respuesta: Hola. La verdad es que existir, lo que se dice existir, hay dudas, pero culto y sepulcro venerado sí que tuvo:

Tumba y altar de Santa Therence.
Santa Terencia, virgen pastora, eremita. 16 de septiembre. 
 
Es una santa legendaria de Auvernia, Francia. Hay que decir que el nombre en realidad es Rence, pero la contracción de Sainte-Rence, hizo que con el tiempo se le llamara Therence, en español Terencia. "Vivió" en Neuville-Saint Julien, a inicios del siglo VI y fue una pastora que vivía sola en los montes con su rebaño (como tantos otros, santos o no). Era piadosa y caritativa hasta con los animales. Lamentablemente todo lo que se sabe de ella son leyendas copiadas de otros santos o de antiguos mitos. Se dice que cuando quería visitar a sus padres en el poblado las aguas del río Cher se abrían a su paso. Ella advirtió a los habitantes del pueblo que querían ver ese prodigio, que una maldición caería sobre ellos si la seguían; uno de otro pueblo que estaba de visita no hizo caso, la siguió, vio el milagro y sobre su pueblo cayó una epidemia terrible. Otra leyenda dice que domesticó el oso que había matado el asno del que se servía. 


El culto alrededor de su tumba (en la imagen) se mantuvo con altibajos hasta el siglo XVIII. Esta tumba, y el altar sobre ella construido, se conserva en el exterior de la iglesia (lo cual me parece bárbaro, la verdad, siendo un monumento funerario tan antiguo). Se ve bastante deteriorada, sobre todo por la acción humana, pues era costumbre rascarla para ligar el polvo extraído con agua, tomar el brebaje para sanar la garganta y las convulsiones o cólicos de los niños pequeños.


Fuente:
-"Les vies de tous les Saints de France". Tomo II. M. CH. BARTHELEMY. Versalles 1864.


A 16 de septiembre además se celebra a  
San Cripiano de Cartago, obispo y mártir. 
Santa Edith de Wilton, virgen.

martes, 15 de septiembre de 2015

Santo Domingo "In Soriano".

Pregunta: he visto que tienes otras fechas para celebrar a nuestro P. Santo Domingo de Guzmán. Se que antes lo festehaban el 4 de agosto. Pero las otras fechas que tú pones, digo el 24 de Mayo y 15 de septiembre, eran fiesta de antes, o que? Gracias. México.

Grabado con la aparición.
Respuesta: Bueno, algunos santos tienen varias celebraciones a lo largo del año. Unos de carácter universal, como San Pedro (29 de junio, 1 de agosto, 22 de febrero) o San José (19 de marzo y 1 de mayo). Otros de carácter local, como aquellos de los que celebran traslaciones, o hechos importantes, como San Basilio, del que se conmemora su ordenación episcopal el 14 de junio. Y otros tienen festividades propias de las órdenes religiosas en que profesaron. Por ejemplo, los agustinos celebran la conversión y Bautismo de San Agustín, a 24 de abril; o los carmelitas, que recuerdan la Trasverberación de Santa Teresa, el 26 de agosto. En el caso de Santo Domingo, además del 4 de agosto (memoria para la Iglesia Universal), tenemos el 24 de mayo (traslación de las reliquias) y el 15 de septiembre (aparición de la imagen de Soriano). Y en esta última me detengo:

Santo Padre Domingo “in” Soriano. 15 de septiembre.
El convento dominico de Soriano, Calabria, fue fundado en 1510, por Fray Vicente de Catanzáro. Hubo bastante oposición por parte del clero y los franciscanos de Soriano para que se fundase un convento más. Ya se sabe, a más entre repartir, menos ración. Dicen las crónicas que sucedió que eligiendo los dominicos un peñasco en medio de la ciudad, para fundar, pusieron una cruz. Pero siendo obligados a trasladarse más arriba, se llevaron dicha cruz y, claro… al otro día esta apareció en el peñasco del principio. Y ya sabemos, se entendió como signo divino que el convento se fundase allí, donde se había puesto la cruz primeramente. A pesar de esta leyenda, era un convento pobre y sin relevancia; uno más hasta el 15 de septiembre de 1530. Este día sucedió el prodigio: El lego sacristán del convento, Fray Lorenzo, encendía las velas del altar para cantar maitines, cuando vio a tres mujeres hermosísimas dentro de la iglesia, junto a la puerta. Pensando que había dejado la puerta abierta y se habían colado, se lamentaba por ello, pues las mujeres tenían prohibido el paso terminantemente a la zona claustral de los religiosos. Y esto se extendía a la iglesia, aun cuando fuera pública, mientras durasen los oficios de los religiosos. en este lamentarse estaba cuando la más hermosa y venerablede las tres le llamó y se desarrolló este diálogo:
-"¿Qué iglesia es esta? ¿quien habita este convento?" – preguntó la dama.
-"Este convento es de frailes predicadores, y la iglesia se llama de Sto. Domingo" - respondió Fray Lorenzo.
-"¿Y hay aquí alguna imagen de Santo Domingo?" – continuó la señora.
-"Señora, aquí no hay otra imagen de este santo que una burdamente pintada en la pared, bajo la cual hay un altar para decir misa".
-"Ahora pues" - replicó la señora - "toma esta, y llévala tu superior, y dile que la coloque sobre el altar".

Y sacó bajo el manto un lienzo enrollado, y se lo dio. El lego, muy turbado, dio las gracias y sin despedirse corrió adonde el superior, al que encontró camino del coro con los otros frailes para cantar los maitines, y le contó lo pasado. El vicario le regañó por dejar la puerta abierta, desenvolvió el lienzo y admiraron la belleza de la obra, que piadosamente representaba al Santo Padre. Fue excusado el lego y todos veneraron la bella imagen donada. Bajaron a la iglesia y no las hallaron, y como era medianoche, volvieron dentro, dando gracias a Dios por la bienhechora y pusieron el lienzo en el altar. La noche siguiente, se le apareció Santa Catalina de Alejandría a un padre del convento y le dijo: 
-"Vengo a sacarte de la sorpresa en que estas acerca del suceso de la noche pasada. Sabrás que la imagen del santo no se pintó en la tierra. Quien la trajo fue la Reina de los Ángeles, Madre de Dios, en cuya companía vinimos Santa María Magdalena y yo, que como hermanas y patronas de esta Orden de Predicadores, asistimos siempre a todos los favores, y á este singular que Dios le ha hecho".
Ambas santas son patronas de la Orden. Antiguamente eran celebradas con fiesta solemne y octava.

Y esto es lo que se sabe del lienzo. Como vemos, todo parece ser una historia adornada para dar categoría a la imagen de Soriano, ciertamente bella y veneradísima. Salvo el sacristán y este padre, no hay constancia histórica de que haya sido así, tendríamos que confiarnos de sus palabras. Aunque hay un testimonio jurado de un religioso anciano, que era joven cuando el suceso, que juró ser como os lo he contado, pero claro… ni vio a las señoras, ni menos la segunda aparición de Santa Catalina mártir.

La imagen:

Lo primero que destaca en la imagen es su sencillez y su belleza humilde. No es un gran lienzo, que destaque por su ejecución, cromatismo o belleza de la figura. Pintores que han desarrollado el tema, como Zurbarán o Caravaggio,lo han plasmado con más maestría. Nos dice Juan Bautista Polo: 
Imagen original de Soriano.
"Está pintada en tela grosera y al agua; es el cuerpo de mediana estatura, de seis palmos cabales; tiene en la mano derecha un libro puesto de canto, y en la siniestra una azucena blanca, insignias del Doctorado, y de la pureza virginal, que conservó por un especial favor del cielo, hasta su dichosa muerte. Veese el retrato del Sto. Patriarca de venerable aspecto, grave y mortificado, el rostro algún tanto afilado, nariz aguileña, pelo de barba y cabeza entre rubio y cano, mas canas que pelos rubios, el color del rostro blanco, algo pálido, y con arrugas de la penitencia no de la edad, ojos grandes y serenos, que de cualquier parte que los miren parece que ellos están mirando allí, con agradable severidad, boca pequeña y labios rojos, los habitos cortos, que descubren los zapatos, y no pasan del talón; finalmente, toda la pintura está manifestando en sencillez de pinceles y colores, soberanía de artificio."

Y continúa con otros elogios, como que el santo cambia de expresión. Unas veces lo ven triste, otras melancólico, algunas veces alegre y otras preocupado. Asmimismo que algunos pintores que han intentado copiar la imagen: 
"han salido del rostro unos celestiales resplandores, con los que ofuscados, han dejado imperfecta la Copia, y arrimando los pinceles, llenos de devoción y de dolor de sus pecados, se arrojaban delante de esta prodigiosa Imagen, y le pedian que pudiesen retratarla mejor con las obras, que con los pinceles humanos".

Se cuenta que durante 10 años estuvo corriendo el agua por el peñasco sobre el que se puso la pintura y que no se dañó en nada. En 1540, pensando el nuevo superior que tanta humedad dañaría el lienzo, la trasladó solemnemente junto a la puerta de la iglesia, donde la aparición de la Virgen y las santas. Pero esa misma noche la imagen regresó al mismo sitio y por la mañana se reprendió al sacristán, pensando que este la había vuelto al altar. Otro traslado y de nuevo al sitio de origen, y una tercera vez, por lo cual se entendió que era la voluntad divina, como suele pasar. Y en fin, que entre tanto prodigio, la devoción aumentó y en 1590 se comenzó la construcción de una nueva y bella iglesia de estilo renacentista y un convento para los religiosos. Actuamente la imagen aparece en un retablo de piedra tallado de dudoso gusto.


Fuente: 
-"Aparición y milagros de la prodigiosa imagen del patriarca Santo Domingo de Soriano". FR. JUAN BAUTISTA POLO. OP. México, 1827.


A 15 de septiembre además se celebra a 

Nuestra Señora de los Dolores.
San Rolando, ermitaño. 
Beato Camilo Constanzo, jesuita, y compañeros mártires.

lunes, 14 de septiembre de 2015

San Crescencio, de joven a niño

San Crescencio de Roma, mártir. 14 de septiembre y 12 de octubre (traslación de las reliquias).

Gozos de San Crescencio.
No es mucho lo que de este santo mártir sabemos, pero basta para tener un testimonio martirial de entrega radical a Jesucristo. Era Crescencio hijo de San Eutimio (29 de agosto). Apenas estalló la persecución de Diocleciano, como eran cristianos bautizados en secreto toda la familia huyó a Perugia, donde de todos modos el padre halló el martirio muy pronto, mientras que Crescencio y su madre (cuyo nombre no conocemos) fueron interrogados por el procónsul Turpio:

-"¡Así que tú, tu hijo, y tu marido, que está muerto, han seguido a Cristo!" – dijo a la madre.
- "Es cierto, los tres hemos sido bautizados" - respondió la viuda.

Turpius añadió: "Apolo es un dios, confiésalo".
-"No", dijo Crescencio - "no es dios, es un demonio".

Entonces, Turpio mandó les golpeasen con varas para que renegaran de Cristo, y como no lo consiguió, ordenó les separasen en celdas diferentes. Viendo que no podía arrancarles una apostasía, decretó que la madre fuera decapitada inmediatamente, mientras que a Crescencio le mandó a Roma, para que fuese nuevamente juzgado. Tal vez pensando doblegarle. Pero nada, en Roma, luego de un interrogatorio en la Vía Salaria y una suerte de tormentos, fue igualmente decapitado por Cristo y enterrado en las catacumbas de Priscila. Las Actas parecen haber sido redactadas en Perugia, luego de la traslación del santo, el 12 de octubre de 1058, cuando sus reliquias fueron trasladadas a Siena por gracia del papa Esteban IX. A partir de ese momento su devoción fue en aumento en algunos sitios de Italia. Ya sabemos lo “contagiosas” que son estas traslaciones. Pero, y no falta, en Tortosa de España se venera desde el siglo XVII otro San Crescencio (niño en este caso), donado por Urbano VIII del cual se dice que es este nuestro del 14 de septiembre, aunque celebrándole a 22 del mismo mes.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 14 de septiembre además se celebra a 
San Luis Gabriel Taurin Dufresse, obispo y mártir.
San Materno de Tréveris, obispo. 

domingo, 13 de septiembre de 2015

San Maurilio de Angers.

La vida de este santo la escribió San Magnobod de Angers (16 de octubre) y si seleccionamos con pinzas lo que es histórico y lo separamos de la leyenda piadosa, nos quedamos con más bien poco. Y como las leyendas me gustan mucho y me gusta dároslas a conocer, no haré distinciones entre historia y fábula, presuponiendo que los lectores fieles, o todos, sabrán detectar aquello que pertenece a la ficción literaria.

Escenas de la vida del santo.
San Maurilio de Angers, obispo. 13 de septiembre. 

Nació Maurilio en el siglo IV, cerca de Milán. Su padre era Gobernador de la provincia romana, y como su madre, eran sólida fe cristiana. Y tanto la procuraron para su hijo que le pusieron bajo la instrucción del gran San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones), que a la sazón hacía vida monástica en Milán. Bajo la tutela del santo de Panonia aprendió Maurilio los rudimentos de las letras, las Sagradas Escrituras, junto con la piedad y el gusto por las cosas sagradas. Desterrado San Martín, Marilio siguió su formación con ilusión de consagrarse a Dios en la vida monástica, pero apenas pasó un tiempo, otro grande le tomó junto a sí: San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) le hizo lector de su catedral, con vistas a ordenarle presbítero cuando llegase el momento. Tantas eran sus virtudes desde que era jovencillo.

Muertos sus padres, Maurilio quedó libre de las ataduras del mundo, por lo que entregó todos sus bienes a los pobres y se dedicó al estudio y la piedad. San Ambrosio tenía grandes ilusiones con él, pero Maurilio seguía anhelando a su maestro San Martín y la vida monástica, por lo que luego de pedir socorro a Dios, decidió ingresar en un monasterio. Enterado que San Martín, que ya era obispo de Tours había edificado un monasterio del cual elegía a su clero, se fue en su busca, para profesar bajo su mano. En el monasterio volvieron a florecer todas sus virtudes: era ejemplo de piedad, humildad, prontitud en el cumplimiento de la Regla. Obedecía siempre, era fervoroso y jamás perdía el tiempo en ociosidades (gran peligro en la vida monástica). Llegado a la edad prudente, San Martín le ordenó presbítero, a pesar de las protestas de humildad de nuestro santo. Algunos le hacen abad de este monasterio.

Siendo sacerdote sus virtudes y celo le llevaron a otra faceta desconocida: la de apóstol. Tal como preveían Martín y Ambrosio, Maurilio apenas ordenado, se lanzó a la conversión de los paganos y los bárbaros que iban poblando los territorios del Imperio. Se prodigaba entre el servicio del altar, la predicación, la denuncia de las injusticias y la caridad para con los pobres. Su primer destino fue Anjou, donde el nombre de Cristo era pasado por alto, a pesar de ser conocido. Con su palabra y ejemplo convirtió a muchos y enfervorizó a los cristianos. Luego pasó a Angers, donde efectuó el milagro de hacer caer fuego desde el cielo sobre un templo pagano donde aún se realizaban cultos y sacrificios a los dioses. Esto provocó una cascada de conversiones de paganos, los cuales construyeron una iglesia sobre las ruinas del templo. No le faltaron milagros para convencer a su pueblo: sanó a un pagano de nombre Saturno, que estaba baldado de las manos, de nacimiento. Fue presentarse el hombre y trazar la señal de la cruz el santo, que aquel quedó libre de su mal. Ciegos, poseídos, niños muertos y resucitados… toda clase de males pasaron delante de Maurilio, y este con la bendición de Dios, les daba solución mediante sus milagros. Enterado de que unos paganos habían escondido sus ídolos en una cueva para que el santo no se enterase, allá se fue y apenas conminó a los demonios que en los ídolos se escondían, estos clamaron “Maurilio, ¿por qué nos persigues en todas partes? ¿También nos vienes a arrojar de este último refugio? ¿No nos has de conceder paz ni tregua?” A lo que el santo respondió haciendo la señal de la cruz e invocando el Santísimo Nombre de Jesús, mandándoles a los diablos desaparecieran de sus dominios, cosa que hicieron los demonios con grandes aullidos. Lo siguiente fue reunir las estatuas y prenderles fuego en un monte, donde luego se levantaría un monasterio e iglesia dedicados a Nuestra Señora, en el cual entrarían algunos de los convertidos.

Elección de San Maurilio.
Enterado que un mercader iba a España a vender algunos esclavos, le rogó les liberase, por amor de Cristo, pero el hombre no cejó por más razones que le dio Maurilio. Viendo que nada podía, pasó toda la noche en vigilia ante el Señor, hasta la mañana siguiente, cuando le dijeron que el esclavista agonizaba y le llamaba a su presencia. Al llegar, lo halló muerto, y sus amigos esclavistas le suplicaban le devolviese a la vida para que se arrepintiera, como ellos mismos hacían ante Dios. Oró el santo y el mercader volvió a la vida, se arrepintió, dio la libertad a sus esclavos, vendió sus bienes y entró en religión. Doce años sirvió Maurilio de apóstol a los pobladores de Angers, desterrando en ese tiempo todo vestigio de paganismo y haciendo crecer una comunidad cristiana piadosa y caritativa. 

Al cabo de ese tiempo murió el obispo (que algunos hacen coincidir con San Próspero de Aquitania, 25 de junio) y el clero y el pueblo eligieron unánimemente a Maurilio. Se resistió tanto que hubo que llevarle a la fuerza a la catedral, donde le recibió San Bricio (13 de noviembre). Allí cesaron sus protestas cuando se vio descender sobre él una paloma blanca, que todos tomaron como signo de elección divina. Toda la ceremonia de consagración episcopal estuvo la paloma sobre el hombro del santo, hasta desaparecer. De obispo redobló sus actividades apostólicas de predicación y caridad. Pero recordaréis que lo que anhelaba el santo era la vida monástica, así que al cabo del tiempo ya estaba más que triste con su destino como obispo. Tristeza que se aumentó al morírsele un niño sin el sacramento del bautismo por no haber llegado a tiempo, a pesar de no ser culpa suya, pues tenía que terminar la liturgia. Así que decepcionado, a san Maurilio no se le ocurrió más que abandonar de noche la ciudad. Disfrazado, tomó un barco en el puerto, que le llevaría a Bretaña. Tenía en sus manos las llaves de la catedral, con las que no sabía que hacer, cuando de pronto vino un golpe de mar, se las arrancó de las manos y se hundieron en lo profundo del océano. Lo tomó el santo como signo del cielo, y se prometió: “no volveré a la tierra que dejé hasta que aparezcan estas llaves”.

Llegando a Bretaña, se colocó de jardinero en casa de un señor, y pronto destacó entre todos los sirvientes por su modestia, prontitud para el trabajo, paciencia y piedad. Siete años sirvió el santo como jardinero, en tanto que cuatro presbíteros de su clero le buscaban por medio mundo. Llegados a la costa bretona, vieron una piedra resplandeciente, y acercándose, leyeron las letras de oro que había en la pidera: “Por aquí pasó Maurilio, obispo de Angers”, con lo que tomaron más deseo de hallarle. Estando ya de camino, un enorme pez saltó del mar hacia la cubierta del barco. Si se sorprendieron al verle, más aún lo hicieron cuando al abrirlo (para comerlo, supongo) hallaron las llaves de su catedral en el estómago del pez. En un principio pensaron que el santo se habría ahogado, pero una visión les advirtió de su error, confirmándoles que estaban en buen camino para hallar a su amado obispo. Nada más llegar a Inglaterra supieron de un virtuoso jardinero de origen extranjero, del que se hablaban prodigios. Y a casa del señor se fueron, hallando a Maurilio encargado de su jardín, y viéndole, se postraron ante él y le besaban las manos. Le enseñaron las llaves y el santo, comprendiendo que Dios le respondía a su promesa, decidió volver a su diócesis. Pero la cosa no quedó ahí, pues la pena por el niño muerto aún le atenazaba, así que nada más llegar a Angers (donde fue aclamado con júbilo), fue a la tumba del infante. Allí oró por él, y el niño volvió a la vida, luego de siete años (!). El santo obispo le bautizó y confirmó, y como había sido “renacido”, le llamó Renato, tomándolo bajo su protección. Llegó este niño a ser el sucesor de Maurilio, le conocemos como San Renato de Angers (12 de noviembre).

Vuelto a la sede, nuestro santo renovó sus afanes apostólicos, corrigiendo abusos, predicando, socorriendo a los necesitados, construyendo monasterios e iglesias, sustituyendo fiestas paganas con rogativas y ceremonias cristianas. Pero la vida monástica seguía llamándole, por lo que luego de unos años, junto a Renato se retiró a una ermita en Sorrento, donde finalmente falleció el 13 de septiembre de 437, casi con 90 años. Se vieron extrañas luces en el cielo y unas monjas cercanas oyeron cánticos angélicos. Fue enterrado en la necrópolis de Sorrento, de donde se trasladaron sus reliquias a Angers, en cuya catedral son veneradas aún. Es abogado de jardineros, paisajistas y pescadores. Se le invoca para no morir sin sacramentos, contra la parálisis, la gota, la artritis y en general contra cualquier enfermedad que impida la movilidad.


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año: Septiembre. P JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.


A 13 de septiembre además se celebra a 
San Amando de Sitten, obispo.
San Eulogio de Alejandría, obispo. 

sábado, 12 de septiembre de 2015

Beato Mirón, abogado contra las migrañas.

Beato Mirón de San Juan de las Abadesas, C.R.S.A. 12 de septiembre y 5 de mayo (invención de las reliquias).

Vivió Mirón en el siglo XII. Nació en Tagamanent, Barcelona, y siendo niño un sacerdote se fijó en él para darle estudios y promoverle al sacerdocio. Ya siendo presbítero, como tenía trato con los benedictinos de Santa María de Ripoll, pasaba temporadas con estos y poco a poco comenzó a sentir ansias de una vida retirada en la soledad, la oración y la penitencia. Pidió a Dios le diera luces sobre donde poder vivir la vida monástica, y cuenta la leyenda que un día que se hallaba en un bosque, encontró un templo desconocido, y a un anciano a la puerta. Preguntóle Mirón que sitio era ese, a lo que el viejo le dijo que era el monasterio de San Juan de las Abadesas, de canónigos regulares de San Agustín, donde todos los que entraban lo hacían para hallar la salvación. Y desaparecieron el templo y el anciano. Hay que decir que este monasterio de San Juan de las Abadesas, fundado en 887 y ocupado por los Canónigos regulares de San Agustín en el siglo XI era lo suficientemente famoso como para que fuera ignoto a nuestro beato.

Así que Mirón se informó y se fue al monasterio citado, donde pidió el hábito de los canónigos regulares, que le admitieron a los pocos días. Desde el noviciado fue un ejemplar religioso, obediente, amante de la penitencia y la humildad. Ejemplificaba a los religiosos con su palabra y con sus virtudes, que eran admiradas por todos. Nunca se le oyó palabra ociosa, ni dejó de ayunar o ir al coro, por más enfermo que estuviera. En el oficio de limosnero era muy pródigo con los pobres, llegando a realizar algunos milagros de multiplicación de granos o pan. Finalmente, luego de una vida entregada a Cristo, murió el 12 de septiembre de 1161. Muy pronto su sepulcro se convirtió en meta de peregrinos, principalmente de los afectados por las migrañas. El 5 de mayo de 1345, las reliquias fueron elevadas y puestas en un bello sepulcro de mármol a la veneración pública, lo que puede considerarse una beatificación.


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año: Septiembre. P JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863. 


A 12 de septiembre además se celebra 
El Dulce Nombre de María.
Beata María de Jesús, virgen carmelita.
Santos Macedonio, Teódulo y Taciano, mártires. 

jueves, 10 de septiembre de 2015

De tres hermanas mártires.

Santas Menodora, Metrodora y Ninfodora, vírgenes y mártires. 10 de septiembre.

Fueron estas tres hermanas naturales de Bitinia, y alcanzaron la gloria sobre el año 305. Las Actas, por una vez, no se entretienen en presentarnos un ficticio origen noble o de otro tipo. Tenemos su relato martirial por mano de San Simeón Metafrastes (27 de septiembre), que dice tomarlo de documentos más antiguos. En los calendarios occidentales no entrarían hasta el siglo XVI, cuando Baronio las incluye en su martirologio, aunque sin tener culto litúrgico. Pues nada más comenzar el relato, las hallamos retiradas en una cueva de una montaña, donde se dedicaban a la oración y la penitencia, luego de huir del mundo y sus vanidades. Allí no molestaban a nadie, pero los tiempos de persecución es lo que tiene: que pagan todos los cristianos. Así que, enterado el gobernador local, de nombre Fronto, que había tres bellas vírgenes que servían a Cristo en soledad, mandó apresarlas y traerlas ante sí. Preguntadas sobre quienes eran, las jóvenes respondieron: "Somos tres hermanas, llamadas en nuestro bautismo, Menodora, Metrodora y Nymphodora; somos nativas de Bitinia".

Como suele pasar en los relatos martiriales, primero les ofreció matrimonios ventajosos y riquezas, para que abandonasen aquella vida “indigna de bellas mujeres”. Las tres jóvenes se negaron diciendo: “nada nos interesan esos bienes que nos ofreces. Ninguno es tan grande como el bien que queremos, que es nuestra salvación”. Entonces Fronto las amenazó con el martirio y la muerte, pero las tres santas igualmente permanecieron firmes en la fe. Ideó Fronto castigarlas una a una, para hacer temer y apostatar a las otras. Comenzó con Menodora, la mayor, a la cual colgó de un palo y golpeó las espaldas con varillas. Como la joven permanecía firme y confesaba a Cristo, le golpearon brutalmente la boca, descerrajándole la mandíbula, y haciéndola morir entre sufrimientos, pero Metrodora y Ninfodora no cejaron. Fronto las envió a la cárcel, donde estuvieron cuatro días, hasta que las tomaron de nuevo y llevaron a la arena, donde aún yacía el cuerpo de su hermana mayor. Fronto volvió a ofrecerles ventajosos matrimonios y la protección del emperador a cambio de que apostatasen. Metrodora respondió "somos tres ramas nacidas de una buena raíz. No podemos avergonzar nuestro origen aceptando lo que ofreces, ni escuchando tus palabras" (esto alude a padres cristianos, tal vez mártires). Ordenó Fronto tomasen a la virgen, y en presencia de Ninfodora la martirizaron igualmente colgándola, flagelándola y quemándole los costados hasta la muerte. Pero la tercera hermana no renegó de Cristo, como pretendía Fronto.

Empeñado en hacerla abandonar la fe cristiana, Fronto tomó a Ninfodora y la ató por las muñecas junto a los cadáveres de sus hermanas, que permanecían colgados al sol. Pero la virgen continuó confesando a Cristo, a pesar de que la golpearon con varas de hierro, y le aplicaron los peines de hierro hasta la muerte. Muertas las tres (o vivas con Cristo), Fronto hizo que quemaran los cuerpos y los abandonaran, pero los cristianos apagaron el fuego antes de consumirse del todo, y enterraron las sagradas reliquias en Pitia. Textos posteriores añaden detalles como que una lluvia apagó el fuego que consumía los cuerpos, que un rayo mató a Fronto, etc. Las reliquias fueron trasladadas a la iglesia de San Pantaleón (27 de julio), en el monte Athos, donde son veneradas. 


Fuente: 
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 10 de septiembre además se celebra a  
San Theodard de Maastricht, obispo y mártir.
San Salvio de Albi, obispo. 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

San Gorgonio, el disputado.

Santos Gorgonio y Doroteo de Nicomedia, mártires. 9 de septiembre.

San Gorgonio.
Hoegaarden, Bélgica.
De estos mártires algunas noticias se tenían, aunque la fama la han logrado gracias a uno de ellos, Gorgonio, que al parecer tuvo bastante devoción en el norte de Europa, luego que sus reliquias se trasladasen. Pero vamos por partes: 

El martirio. 
Según las Actas, Gorgonio y Doroteo padecieron bajo el emperador Diocleciano en 303, en Nicomedia. La primera referencia la da Eusebio en su “Historia Eclesiástica”. Según esta, Gorgonio y Doroteo pertenecían a la guardia en la residencia que tenía en Nicomedia el Emperador, donde eran tenidos en alta estimación por este y los demás de la corte. Pero esa estimación terminó cuando ambos se confesaron cristianos y fueron ahorcados. Así, escuetamente. En el siglo XIII, la “Leyenda Áurea” del Beato Santiago la Vorágine (13 de julio) se recrea en relatar un supuesto martirio (le parecería poco el ahorcamiento). Según esta obra Diocleciano mandó apresar a un cristiano llamado Pedro, el cual custodiaba los libros y objetos sagrados de la Iglesia. Le martirizó y le hizo alcanzar el premio de los santos. Estaban presentes Gorgonio y Doroteo, lo cual les llevó a confesar abiertamente que también eran cristianos. Así que a una voz, dijeron al emperador: “¿Que es esto, oh Emperador, que atormentes sólo a Pedro por una cosa que, si es culpa, nosotros también la tenemos? Si le atormentas porque es cristiano, también lo somos nosotros, y somos del mismo parecer que él”.

Con esta confesión, el Emperador en persona (sí, seguro) les conminó a retractarse, primero con súplicas y halagos, luego con amenazas. Al ver que no podía vencerles, mandó les colgasen de los pies y les azotasen con látigos de plomo.  Como no apostataban, les aplicaron sal y vinagre en las heridas, pero nada, los mártires seguían confesando a Cristo. Les pasaron a unas parrillas sobre el fuego para que quemaran lentamente, pero más podía la gracia de Cristo, que el fuego. Finalmente ordenó les ahorcaran (aunque el San Simeón Metafrastes dice que a Doroteo le decapitaron y a Gorgonio le ataron una piedra al cuello) y dejaran los cuerpos a merced de los perros salvajes y los lobos, pero estos los respetaron.  Incluso dejaron que los cristianos se acercaran y enterrasen los santos cuerpos. Y con esto se pierde la memoria de estos santos. 

Las reliquias. 
Tendría que llegar el año 765 para que San Crodegand (6 de marzo) obispo de Metz y sobrino del rey Pipino trasladase desde Roma al monasterio de Gorze, Metz, unas reliquias de San Gorgonio. Una traslación accidentada y de película, pues al pasar por el monasterio St. Moritz con las preciadas reliquias (también llevaba las de Santos Nabor y Félix, 12 de julio), los monjes de este monasterio le dijeron que “de eso nada, estas reliquias se quedan aquí”. Así mismo, los monjes escondieron las reliquias y se negaron a dejar que se las llevaran. Crodegand pidió ayuda a su tío Pipino, el cual amenazó con entrar por la fuerza al monasterio, pero nada. Viendo que no había solución pacífica, el mismo San Mauricio se animó, salió del sepulcro y comenzó a golpear el relicario para demostrar que las reliquias debían compartirse. Ante este portento, los monjes le devolvieron a Crodegand las reliquias de San Gorgonio, Nabor y Félix (las de estos dos fueron a los monasterios de Avold y Lorsch).

La devoción en el monasterio de Gorze y alrededores se hizo tan fuerte que este tomó el nombre de San Gorgonio, y fue el centro neurálgico de la devoción al santo. En el siglo X ya hay varias iglesias y ciudades bajo el patronato de San Gorgonio en Bretaña, Inglaterra o Alemania. Con el 99% de certeza, hay que decir que serían las reliquias de un Gorgonio romano, desconocido, al que se asimiló con el de Nicomedia. De hecho, luego de esta traslación es cuando se comienza a decir el cuerpo que San Gorgonio había sido trasladado a Roma por el emperador Constantino.


Fuentes: 
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año: Septiembre. P JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863. 
-“Soldaten heilige”. PAUL W. ROTH. Colonia, 1993. 


A 9 de septiembre además se celebra a 
San Gregorio de Osset, confesor.
Santa Leticia de Ayerbe, virgen y mártir.
San Kieran de Clonmacnoise, abad. 

lunes, 7 de septiembre de 2015

Del convento a la sede, de la sede al convento.

Beato Mateo de Agrigento, obispo franciscano. 7 de septiembre y 7 de enero (franciscanos).

Nació Mateo en Agrigento de Sicilia, sobre 1377, y fue hijo de padres nobles y buenos cristianos, valencianos, teniendo en cuenta su apellido paterno: Guimerá. En 1391, siendo muy joven tomó el hábito de los franciscanos conventuales en Agrigento. Estudió en Bolonia y Barcelona, ciudad esta donde fue ordenado sacerdote en 1400, destinándole luego a ser apóstol en Tarragona y alrededores. En 1404 le nombran maestro de novicios del convento de Padua. En 1417 está de nuevo en zonas catalanas, donde trabó amistad personal con los reyes de Aragón, que a su vez eran señores de su Sicilia natal, Alfonso V y María de Castilla, que le ampararon y ayudaron siempre. Ese mismo año regresa a Italia, para conocer personalmente a  San Bernardino de Siena (20 de mayo), el cual le admitió entre los franciscanos observantes.

Ambos serían puntales de esta reforma de la Orden, que buscaba el regreso a la regla primitiva del Santo Patriarca San Francisco (4 de octubre; 17 de septiembre, Impresión de las llagas, y 25 de mayo, traslación de las reliquias). Otros propulsores de la reforma serían San Juan de Capistrano (23 de octubre) o San Jaime de las Marcas (28 de noviembre) Al igual que su mentor, sería devotísimo del Santísimo Nombre de Jesús (1 de enero) y además, del Dulce Nombre de María (12 de septiembre), uniéndolo siempre al nombre de Jesús. Para su labor reformadora se haría rodear a su vez, de personas de vidas santas, como el Beato Arcangelo Piacentini (27 de julio) o Santa Eustoquia Calafato (20 de enero).

En 1425 fue nombrado Vicario Provincial y desde entonces fundó varios conventos, varios en España, donde la reforma caló muy bien. De memoria son los sendos conventos llamados “Santa María de Jesús” de Barcelona y Valencia, o el de Nuestra Señora de los Ángeles, en Alicante. Escribió muchos sermones basados en textos bíblicos, y algunas obras de índole espiritual. En 1432 fue nombrado Comisario de la Provincia de Sicilia. Entre 1427-28 fue visitador en España, bajo los auspicios de la reina María, que le pidió predicase en sus tierras de Valencia, Barcelona, Baleares, Gerona, Tortosa y Huesca. En todos estos sitios impulsó la devoción al Nombre de Cristo estableciendo varias cofradías y asociaciones de caridad.

En 1442 fue elegido obispo de Agrigento, aunque se resistió, pero el papa Eugenio IV y el rey Alfonso se lo mandaron. Fue consagrado obispo en 1443. El episcopado fue su calvario, por todo lo que tuvo que padecer al imponer la observancia religiosa, la moralización del clero,  desterrar la simonía, incentivar la caridad, la decencia del culto. Además, se entregó a poner en paz a familias rivales, a denunciar la situación de los más pobres. Ni el clero bien situado y cómodo, ni los nobles estaban dispuestos a ser reconvenidos, por lo que enviaron a Roma un memorial de calumnias (amigo de personas de dudosa moral, dilapidar los bienes de la Iglesia, soberbia, relaciones con una concubina, etc.), además de amenazas. La respuesta de Roma fue llamar a nuestro santo obispo a comparecer para dar explicaciones, y él obedeció pacíficamente. Después de un proceso judicial en Roma, desmontó las acusaciones, y si había “empobrecido” a la Iglesia había sido solo para darlo todo a los pobres, como se demostró. El papa le aplaudió, castigó a los mentirosos y le devolvió a la diócesis, donde fue acogido con cariño por los muchos que le querían. Pero de nuevo volvieron a la carga, por lo que Mateo aunque se defendió, no soportó las presiones, y en 1446 pidió insistentemente le dejaran abandonar la sede. 

Al final se lo permitió el papa, y se retiró a Palermo, donde pidió ser admitido en el convento Santa María de Jesús, que había fundado. Pero los religiosos, ingratos hijos, no se lo permitieron. Los franciscanos conventuales de la misma ciudad le acogieron entre ellos conocedores de la valía de aquel religioso. Y allí habría quedado si no fuera porque su provincial reprendió al guardián del convento observante, destituyéndole y mandando a Mateo que fuera al convento Santa María de Jesús. Allí pasó sus últimos años, predicando, entregado al apostolado como un religioso más, sin admitir privilegios o tratos especiales. A finales de 1449, enfermó  y los religiosos le llevaron dentro de la ciudad al convento de los padres conventuales, menos riguroso y con mejor enfermería. Allí, luego de prepararse para el tránsito, y tras un éxtasis de amor, murió el 7 de enero de 1450. Y pasó lo siguiente: los frailes observantes y los conventuales se enzarzaron en una pelea sobre donde sería enterrado y veneradas sus reliquias. Los observantes tomaron el cadáver y envolviéndolo en sábanas, lo sacaron violentamente mientras los conventuales intentaban cerrar las puertas. Pero los otros, que eran más, lograron salir y, según las crónicas, una fuerte lluvia y relámpagos cayó sobre los conventuales que intentaban seguir el intempestivo cortejo fúnebre. Así que los observantes le enterraron en Santa María de Jesús. En 1612 se trasladaron las reliquias a un nuevo sepulcro, constatando la incorrupción del cuerpo. En 1759, ante el culto inmemorial que recibía, se inició un proceso informativo para beatificarle, lo que ocurrió en 1767, convalidando el culto.


Fuente:

-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año: Septiembre. P JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.


A 7 de septiembre además se celebra a 
Nuestra Señora de Regla.
San Hildward de Dikkelvenne, obispo.
San Esteban de Die, obispo cartujo. 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...