sábado, 23 de enero de 2021

No hablaba ni por la fuerza.

San Salomón Silenciario, eremita. 23 de enero. 

Solo se le menciona de pasada en las vidas de los ermitaños del Desierto. Solo una vez al año dejaba su ermita para buscar algo de comer, que le duraba todo el año. Desde joven guardó riguroso silencio que jamás rompió, ni cuando su obispo fue a verle con la intención de ordenarle presbítero. Como Salomón no abrió la boca, el obispo dudó y no osó ordenarlo por la fuerza, sin obtener su consentimiento. 

Tampoco abrió la boca cuando los habitantes de un pueblo cercano, que lo querían en medio de ellos, destrozaron su ermita, lo llevaron a hombros a su aldea y le construyeron allí una nueva casita. Lo soportó en silencio, continuando con su estilo de vida callada hasta entrar en el cielo en el año 400.



A 23 de enero además se recuerda a:

S. Mariana de Molokai,
virgen
.
Santa Eusebia de Milasa,
abadesa
Los Desposorios
de la Virgen y San José.

viernes, 22 de enero de 2021

De el Hermano María.

San Walter de Himmerod, cisterciense. 22 de enero.

Nació en 1165 en Bierbeek, Flandes. Recibió formación para la vida militar, sirvió en varios ejércitos y era muy bueno en los torneos de caballería. Era devotísimo de la Virgen María, a la que siempre dedicaba sus victorias, como su dama preferida. Adornaba los altares de la Señora y siempre que podía asistía a misa en sábado. 

Cuenta la leyenda que, en una ocasión en que iba a un torneo con sus amigos, pasó por una iglesia, donde iban a celebrar la misa de una festividad mariana. Dijo a sus compañeros que no podía dejar de honrar a la Madre de Dios, que siguieran ellos al torneo, que él les alcanzaría. Y se fue a la misa. Pero he aquí que el sermón y las oraciones fueron muy largas, y Walter ni vio pasar el tiempo. Entretanto, el torneo comenzó y sus amigos le vieron llegar de pronto, competir, obtener la victoria y salir del campo tan pronto. Cuando emprendieron el regreso, le hallaron aún en la iglesia, y al constatar que él no había salido del templo, todos no pudieron sino concluir que la Santísima Virgen había competido en la justa en su lugar, para agradecerle su devoción.

Tanto favor de la Virgen, no hizo sino que Walter dejara el mundo y tomara el hábito monástico en la abadía cisterciense de Himmerod, llamándose el "Hermano María". Era totalmente analfabeto, por lo cual un día su abad, Eustacio, le preguntó como rezaba en el coro, o que leía. Walter le respondió: "Sólo considero la vida de Jesús y su Madre. A la mesa pienso en su vida pública, en el coro en su Pasión y Muerte, en el trabajo, pienso en la gloria del cielo". El abad y los monjes quedaron muy edificados con su respuesta. Por ello, accedió el prelado a que Walter estudiara y, al cabo de saber la teología, se le ordenó presbítero.

En un viaje que hizo con su abad, estando de paso en el monasterio de Villers, mientras celebraba la misa de Nuestra Señora, se le apareció María, quien le prometió que pronto podría verla para siempre. Al día siguiente regresó a Himmerod con su abad y poco después murió, el 22 de enero de 1222.


A 22 de enero además se celebra a:


San Anastasio,
carmelita y mártir
.
San Vicente Pallotti,
presbítero
.

jueves, 21 de enero de 2021

De palomas, leones y lanzas.

San Neófito de Nicea, niño mártir. 21 de enero.

Sus Actas están mezcladas con relatos legendarios y, claro está posteriores. Su leyenda cuenta que desde su nacimiento en 286 Neótifo estuvo dotado de dones sobrenaturales, de hecho, revivió a su difunta madre, muerta del parto. Con 5 años una paloma sobrenatural le condujo al Monte Olimpo, donde un león le dejó su cueva para que se instalara allí a hacer vida eremítica.

A los 15 años supo de la persecución feroz hacia los cristianos desatada por el emperador Diocleciano, y sin esperar ni un minuto, se presentó en su natal Nicea para acompañar a los cristianos en su suplicio. Fue rápidamente apresado y sometido a la flagelación. Le arrojaron al fuego, pero salió ileso, y luego le soltaron un león para que lo devorara, pero el animal se acercó sin hacerle daño alguno. Vio Neófito que era el mismo león que le había cedido su cueva y, sabiendo que ya solo le quedaba el cielo, autorizó a la criatura que volviera a su guarida. Y la bestia escapó del circo. Finalmente, Neófito subió al cielo luego de ser atravesado su corazón con una lanza, el 22 de enero de 302. 

El Concilio de Nicea hace referencia somera a su martirio, aunque sin mencionar los aspectos legendarios, solo referenciando su martirio.

Fuente: 
https://heiligen-3s.nl


A 21 de enero además se recuerda a:



miércoles, 20 de enero de 2021

"Es digno"

San Fabián, papa y mártir. 20 de enero. 

Sobre este santo papa, el "Liber Pontificalis", libro apócrifo y que hay que tomar con cuidado, nos cuenta algunos detalles, pero los más importantes los podemos obtener de Eusebio, de San Cipriano (16 de septiembre) o San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias). Según estos textos Fabián no era romano, pero estando visitando la ciudad, ocurrió la muerte del papa San Antero (3 de enero). Los diáconos trataban de elegir a un obispo para Roma cuando apareció entre ellos Fabián, y sobre él se posó una blanca paloma. Entonces el clero exclamó "Es digno", y le entronizaron en la cátedra. 

Gobernó 16 años la iglesia de Roma, ordenó a algunos diáconos, entre ellos a quien sería el papa San Lucio I (4 de marzo). Durante su pontificado la Iglesia se expande muchísimo por la Galia e Inglaterra. Aparece como quien envió a numerosos apóstoles, entre ellos a San Gaciano de Tours (18 de diciembre), San Pablo de Narbona (22 de marzo), San Dionisio de París (9 de octubre), San Saturnino de Tolosa (29 de noviembre), San Trófimo de Arlés (29 de diciembre, 14 y 15 de abril, Iglesias Griegas, 29 de junio, 31 de julio y 29 de octubre), San Marcial de Limoges (30 de junio), y a los presbíteros Santos Nectario y Auditor (9 de diciembre). Aunque ya sabemos que la leyenda hace retroceder en el tiempo a todos estos santos, haciéndoles personajes del Evangelio y discípulos directos de los apóstoles Pedro y Pablo. 

Fue Fabián un protector de los pobres y viudas. cuidó de las catacumbas y preservó de la persecución las reliquias de los mártires Poncio e Hipólito. Eusebio dice que Fabián habría bautizado al emperador Felipe, quien fue sucedido por Decio, un feroz perseguidor de la Iglesia y quien llevaría a nuestro Fabián al martirio. Fue sepultado en las catacumbas de San Calixto (14 de octubre). Algunas reliquias del santo se veneran en las iglesias romanas de San Martín al Monte, Santa Práxedes y, la más venerada, su brazo, en la iglesia de San Sebastián, dedicada, además, a la memoria de San Fabián luego de esta traslación. Por esta causa es que su memoria coincide con la del mártir Sebastián, por compartir patronato sobre esta iglesia romana. Fue sucedido en el papado por San Cornelio (16 de septiembre). 

Es San Fabián patrono de los alfareros y los fabricantes de vasijas de peltre. 

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Calixto I. 14 de octubre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.

martes, 19 de enero de 2021

"Tengo un nombre más importante, y es, ‘cristiano’".

San Ponciano de Spoleto, mártir. 19 de enero y 14 de enero (traslación de las reliquias a Utrecht).

Se conservan unas Actas de este mártir, que, aunque no son muy fiables, parecen provenir de un documento auténtico y antiguo. Según estos testimonios, Ponciano alcanzó la palma del martirio a mediados del siglo II, imperando Marco Aurelio. Fue apresado el santo, ciudadano de Spoleto, y llevado ante el juez Fabián, quien le interrogó:

Fabián: "¿Cómo te llamas?"

Ponciano: "Mis padres me dieron el nombre de Ponciano. Pero ahora tengo un nombre más importante, y es, ‘cristiano’".

F: "Eres de buen linaje, pero estás en peligro porque te has deshecho de los dioses, y has venido a adorar a un hombre que fue perseguido de ciudad en ciudad y que finalmente terminó miserablemente en una cruz. Realmente no podrá ayudarte. Así que ven aquí, adora a nuestros dioses misericordiosos, y te dejes engañar por los mentirosos. Porque el dios al que adoras no podrá liberarte de mis manos".

P: "Tus palabras manchadas no pueden apartarme de la sabiduría. Y ese emperador tuyo no puede alejarme de mi Dios, Jesucristo. Así que no voy a adorar a dioses sordos y mudos que ni siquiera pueden salvar a sus adoradores".

Cuando Fabián se dio cuenta de que Ponciano no renunciaría a su fe en Cristo, le hizo sufrir una serie de tormentos: azotamiento con varas, caminar descalzo sobre brasas, ser colgado en un gancho, cabeza abajo. Al final del día le metieron en un calabozo, y al sacarle al otro día, todas sus heridas estaban sanas milagrosamente. Esto enojó a Fabián, quien lo arrojó a los leones, pero estos no lo tocaron. Luego mandó le metieran plomo derretido por los oídos, y como nada pasó, le decapitaron finalmente. 

Fue sepultado el santo a las afueras de Spoleto, y su memoria permaneció entre los cristianos. Una vez llegada la paz de la Iglesia, en el siglo IV, se levantó una basílica en su honor en el sitio de su glorioso martirio. En 966 el emperador Otón el Grande arrambló con las reliquias de San Ponciano, luego de una campaña bélica en Italia. El Beato Balderik de Utrecht (27 de diciembre) se las pidió, y el emperador se las donó, junto con otras expoliadas reliquias de Santa Inés (21 y 28 de enero). Aunque Otón las quería para sí, no se las negó a dicho obispo, quien había sido preceptor de su hermano, San Bruno I de Colonia (11 de octubre). 

El 14 de enero de 967 las reliquias fueron trasladadas solemnemente a Utrecht. Con la persecusión protestante el culto vino a menos y en 1994 la iglesia de Utrecht devolvió las reliquias a Spoleto, donde aún tiene culto.


Fuente:
-https://heiligen-3s.nl

A 19 de enero además se recuerda a: 





lunes, 18 de enero de 2021

San Albero de Montreuil, obispo.

San Albero de Montreuil, obispo. 18 de enero. 

Nació sobre 1080, en la familia de los condes de Montreuil. Estudió en las mejores escuerlas catedralicias del momento, fundgió como canónigo algunos años y en 1131 fue nombrado arzobispo de Tréveris. Fundó las abadías de Himmerod, Wadgassen y Arnstein. Fue legado papal en Alemania, y amigo personal del Beato Eugenio III (8 de julio), a quien acogió algún tiempo en Tréveris. También fue amigo de San Bernardo (20 de agosto). 

Albero murió en Koblenz, el 15 de enero de 1152. Su sepultura está en la abadía de Himmerod. 


A 18 de enero además se recuerda a:



S. Margarita de Hungría,
princesa y religiosa
San Máximo de Serbia,
déspota y obispo
. 
Beata Regina Protmann,
virgen fundadora
. 

domingo, 17 de enero de 2021

De una abuela y sus nietos, todos mártires.

Santa Leonilla y sus tres nietos mártires. 17 de enero. 

De estos mártires ciertos, tenemos dos versiones de sus "vitae". La primera, más antigua y sencilla, nos dice que vivían en Capadocia de Turquía, Leonilla y sus tres nietos, Espeusipo, Eleusipo y Meleusipo. Cuando la persecución de Marco Aurelio hacia los cristianos se hizo más fuerte, los cuatro fueron arrestados. En los interrogatorios el juez instó varias veces a los niños, con amenazas o con promesas, a que renegaran de Cristo, pero ellos juraron seguir fieles a su fe. Luego de algunos tormentos, fueron decapitados. 

También padecieron su abuela Leonilla y una mujer llamada Jovilla. Una versión dice era esclava de Leonilla y otra que era una mujer quien, presenciando el juicio a los niños y la abuela, confesó en público su fe. También se mencionan a dos mártires llamados Neón y Turbo, a quienes la leyenda quiere esposos de Leonilla y Jovilla, aunque la versión más repetida es que eran los secretarios del juicio, convertidos también por la constancia de los niños mártires. Esta versión es la aceptada y propagada entre las iglesias orientales.

La versión francesa, por su parte, nació luego de la traslación de unas supuestas reliquias de estos mártires a la iglesia de San Geome (los santos múltiples) de Langrés. Según esta, cuando los apóstoles Santos Andoche, Tirso y Félix (24 de septiembre) convirtieron a Fausto, senador de Autun, y su hijo San Sinforiano (22 de agosto), estos le rogaron que fueran a Langrés, donde vivía Leonilla y sus tres nietos, trillizos en esta versión. Así lo hicieron, y una vez convertidos, los hermanos destruyeron por su propia mano los dioses que adoraban en una villa que poseían en el campo, a la par que convertían la edificación en una basílica. Allí se alojaría el obispo San Benigno de Dijon (1 de noviembre). Esta versión francesa, que los quiere trillizos, añade el portento que, teniendo su madre solo dos pechos, como es normal, le apareció un tercero para poder alimentar por igual a sus hijos. No es más que una copia de la leyenda de Santa Gwen (18 de octubre). Además hay reliquias de los tres hermanos mártires en la glesia de San Vito de Ellwangen, en el sur de Alemania. 

Fuente: 
-Vidas de los Santos. Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 
-http://full-of-grace-and-truth.blogspot.com
-https://heiligen-3s.nl/

A 17 de enero además se recuerda a:


sábado, 16 de enero de 2021

"Mentira, Deseo, Desacuerdo y Crueldad".

San Fursey de Lagny, abad. 16 de enero.

Fue hijo, según la leyenda, del rey Fyltan de Mounster, Irlanda. Sus hermanos fueron San Foillan (30 de octubre) y San Ultan (2 de mayo). Fue Fursey un gran amante de la Escritura, que llegó, nos dicen, a conocerla de memoria. En Irlanda fue eremita solitario durante años, pero lueo fundó los monasterios de Kill-Fursa y Cnobheresburgh. En esta época tuvo una visión durante la cual vio un ángel que le señalaba cuatro potentes focos de fuego que amenazaban con arrasar el mundo. Cuando le preguntó al ángel que fuegos tan peligrosos eran aquellos, el ángel le respondió: "Mentira, Deseo, Desacuerdo y Crueldad".


Esto le llevó a comenzar, en 637, una intensa vida apostólica en compañía de San Félix de Dunwich (8 de marzo) en Anglia del Este, una campaña que fue apoyada por el rey San Sigeberto (27 de septiembre). Luego del martirio de este rey, Fursey y sus discípulos San Gobain (20 de junio), San Etto (10 de julio), San Dichull (7 de septiembre), y sus hermanos antes mencionados, pasaron al continente. El rey Clodoveo II le dio unos terrenos en Lagny-sur-Marne, cerca de París, para que pudiera fundar un monasterio y acogiera, además, a los monjes misioneros que huían de Inglaterra.

Otra versión dice que fueron los santos esposos San Vicente Madelgar (14 de julio y lunes de Pentecostés) y Santa Waldetrudis (9 de abril; 12 de agosto, traslación de la cabeza; 3 de febrero, invención de las reliquias; 2 de noviembre, canonización) quienes le insistieron para que pasara al continente. En Lagny tuvo Fursey varios discípulos de renombre, San Emilian (10 de marzo), San Maugille (30 de mayo) y San Mumbol (9 de mayo y 18 de noviembre, traslación de las reliquias). Y también fue discípula suya la gran Santa Gertrudis de Nivelles (17 de marzo), a quien Fursey instruyó en la Escritura y la Teología.

Fursey falleció en el Señor en 650. Su cuerpo fue puesto en una carreta con bueyes y allí donde los animales se detuvieron fue sepultado en una sencilla tumba. Sobre su sepulcro sus hermanos Foillan y Ultan fundaron la abadía de San Pedro. En el siglo X sus reliquias se trasladaron a Péronne, donde el culto creció, por influencia sobre todo de los monjes irlandeses.


Fuente:
-http://omniumsanctorumhiberniae.blogspot.com

A 16 de enero además se recuerda a:

viernes, 15 de enero de 2021

"Mi alma fue hecha para la vida eterna"

Venerable Anne de Guigné, niña. 15 de enero.

Anne (Jeanne Marie Josephine Anne) nació el 25 de abril de 1911 en Annecy-le-Vieux, Francia, en una familia emparentada con la antigua monarquía francesa. Su madre, Antoinette de Charette, provenía de una familia noble y militar, y su madre, abuela de nuestra niña, Eulalie Marie Madeleine de Bourbon-Busset, era descendiente directa de Robert de Clermont, el sexto hijo de San Luis rey de Francia (25 de agosto). Su padre fue el conde Jacques de Guigné, un devoto católico y ferviente patriota. 

Anne fue la mayor de sus hermanos (Jacques, Marie Madeleine y Marie Antoniette), y fue una niña muy despierta, con fuerte carácter y traviesa. Su vida cambió cuando, con solo cuatro años, su padre murió en julio de 1915 mientras participaba en la I Guerra Mundial. Desde entonces Anne se tomó en serio su primogenitura y se convirtió en ejemplo de sus hermanitos, a quien cuidaba, mimaba y entretenía para aliviar la tristeza de su madre. Con su poca edad, entendió que debía "ser buena", lo cual se traducía en agradar a Dios y a su madre, pues así su padre estaría contento en el cielo. Constantemente decía a su madre "Madre querida, no llores, papá está en el cielo. Él es feliz para siempre. Nunca más volverá a estar triste". O también "Madre querida, piensa que papá todavía puede vernos, nos ama, y algún día iremos a él".

Por esos días, tuvo su primera manifestación espiritual, que sepamos. Estando con su tía en la iglesia de Annecy-le-Vieux, esta continuó orando y para que la niña no se aburriera le quiso dar su rosario, pero Anne le respondió "Oh no, estoy hablando con el Niño Jesús", sin apartar la vista del sagrario y con el rostro transfigurado. Y su amor por el Sacramento le llevó a recibir su primera confesión con cinco años y medio, luego de saber explicar, con sencillas palabras, lo ocurrido con el pan y el vino en la Santa Misa. Su fe en la presencia de Cristo en la Eucaristía era absoluta, sencilla y la llenaba de alegría cuando lo pensaba.

Cuando tenía sólo cuatro años, Nenette ya había deseado recibir a Jesús. A menudo había hablado con su madre sobre su Primera Comunión y le había pedido a su madre que le hablara del buen Jesús en el Santísimo Sacramento. Ella comprendió bien, joven como era, que el pan y el vino son transformados en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo en la Santa Misa. Por ello, recibió la Eucaristía por primera vez a los seis años, el 26 de marzo de 1917. La recibió en la capilla del colegio de las Hermanas Benedictinas de Stanbrook al que asistía. La Navidad anterior había pasado un mes preparándose con pequeños sacrificios y actos de amor, para presentarlos al Niño Jesús como si de un colchón de amor se tratara, para que descansase. Puede parecer una piedad infantil, pero engarza perfectamente con la piedad de grandes místicos, quienes convertían cada gesto cotidiano en un acto de amor a Cristo. Ese día Anne hizo una promesa a Jesús, que cumpliría siempre: "Jesús mío, te amo, y para complacerte, prometo obedecer siempre". 
Anne y sus hermanitos

A los nueve años escribiría: "Un niño que desobedece a sus padres y maestros, malhumorado, celoso y perezoso servirá mal a Dios, no hará su voluntad. La obediencia es la santidad de los niños". Fue este un acto sumamente heroico, que podría pasar desapercibido, pues damos por hecho que los niños han de obedecer siempre, pero como a los mayores, les cuesta y han de hacerlo por amor. Como grandes santos, Anne hizo de la obediencia y la humildad su personal escala para el cielo.

Su deseo de recibir la comunión cada día no se vio cumplido. Primero, no era lo acostumbrado, y segundo, todas las iglesias le quedaban lejos, como para ir solita. Entonces Anne "ideó" la manera: cada cierto rato dejaba sus ocupaciones, se recogía y oraba diciendo "Oh, gracias, Jesús por venir a mi corazón", recordando los efectos que la comunión sacramental hacía en su alma. Evidentemente, ella no ideó este método, llamado "comunión espiritual", pero ella no lo sabía. En su caso fue una clara monición del Espíritu Santo a hacerlo. Mas tarde supo cómo se llamaba este acto de oración y con gran alegría escribió en una estampa: "Mi querido Jesús, para complacerte, prometo hacer una comunión espiritual todos los días."

Cuando su hermanito Jacques recibió su primera comunión, Anne se alegró tanto como si fuera la suya propia. Ella misma le preparó concienzudamente y le decía: "Oh, Jojo mío, serás tan feliz cuando el pequeño Jesús entre en tu corazón. ¡No puedes imaginarte lo encantador que es!" A sus hermanitas también las preparó y para ellas hizo un pequeño cuadernillo con jaculatorias conocidas, dibujos y sus propios pensamientos piadosos: "Jesús de mi primera comunión, te amo." "Oh Jesús que me has dado muchas gracias en este hermoso día, te amo." "Jesús, te adoro. Jesús, te quiero. Jesús, te lo agradezco."

En una ocasión le leyeron la historia de Nellie, una niña muy piadosa que murió a los cuatro años, dando unas muestras de madurez espiritual asombrosas. Anne, luego de meditar un rato, dijo: "Una larga vida es una bendición, pues podemos sufrir mucho por Jesús". Y su deseo de sufrir por Cristo lo llevó hasta las cosas más cotidianas, incluso los juegos, las comidas o los premios por buena conducta. También ofrecía constantemente sus dificultades para aprender ciertas materias, o recordar lo aprendido. Le costaba deletrear o multiplicar, o aprenderse nombre de lugares o personajes. Sin embargo, nunca se desanimaba, sino que se esforzaba todo lo que podía, especialmente en las materias que no le gustaban. A un niño con el mismo problema, le dijo: "Podemos regalarle a Jesús nuestro trabajo en la escuela, así que cuando parezca difícil, piensa que ahora tienes algo para Él. Si lo amamos, nuestro trabajo nos parecerá fácil".

Era muy devota del crucifijo, teniéndole siempre presente, al igual que a la Virgen María, especialmente la Dolorosa, a quien encomendaba a los enfermos que conocía, o a las personas que tenían problemas. Apenas sabía de alguien que padecía, oraba por él y le consolaba animándole a mirar a Cristo padeciendo en la cruz, o las lágrimas de la Virgen, con este tipo de pensamientos: "Debemos sufrir por Jesús, porque él sufrió por nosotros". "Jesús estaba en la cruz y sufrió por nosotros sin quejarse; por eso, nosotros también debemos sufrir por él sin quejarnos". 

También ofrecía sacrificios por los pecadores, especialmente los que parecían irredentos. Sabiendo que había un moribundo que renegaba de Dios y que se negaba a recibir a un sacerdote, Anne oró insistentemente por él, haciendo que su madre la llevara a la iglesia solo para ello. Hasta cinco veces en un mismo día visitó al Sacramento en el altar, para pedirle por aquel pecador. Y su persistencia logró que la gracia volviera al hombre, que se confesó y comulgó antes de morir piadosamente.

En 1921, con 10 años se comprometió con Jesús a imitarle en todo. Se propuso combatir todos los obstáculos que le impedían su meta. Para ella se trataba de una batalla consigo misma, para vencer todas sus inclinaciones a la pereza, el desánimo o el orgullo. Por esas mismas fechas escribió: "Mi alma está destinada al cielo. La gente está muy preocupada con su apariencia externa y apenas con el alma. Mi alma fue hecha para la vida eterna, para ser infinitamente feliz o infinitamente infeliz. El buen Dios quiere que sea eternamente feliz. Eso depende sólo de mí. Mamá no puede hacer ese trabajo por mí". Y comenzó a vigilarse constantemente, para no permitirse ni un pecado venial. Se confesaba frecuentemente para que el sacerdote le ayudara a escudriñar su alma y le ayudara a vencerse. "La confesión es un Sacramento muy, muy grande" - escribió - "Nos da aún más gracias de las que teníamos antes. Por eso es por lo que debemos querer confesarnos. Debemos decir nuestros pecados con mucha sinceridad. Cuando decimos nuestros pecados, y antes de hacerlo, debemos arrepentirnos mucho de ellos, ya que por ellos el amor de Dios disminuye".

Si bien la pequeña creyó que tendría una larga vida para padecer por Cristo, a finales de diciembre de 1921 Anne comenzó a padecer algunos dolores de cabeza, a los que se dio poca importancia, y ella misma los toó como una ofrenda más al buen Jesús. El 19 de diciembre del mismo año, la familia hizo una excursión que Anne no quiso perderse a pesar de sentirse muy mal. Esa misma noche tuvo que guardar cama a causa de los intensos dolores de cabeza y espalda que estaba padeciendo. La fiebre apareció al otro día y el sufrimiento de la niña era evidente, aunque ella lo disimulaba con una cándida sonrisa. El día 22 comenzaron una serie de ataques que le dejaban exhausta, pero que rápidamente ofrecía a Cristo por los pecadores. El 28 de diciembre el médico de la familia dictaminó una meningitis aguda y dijo que no viviría mucho más. Ese mismo día Anne se confesó y el día 30 recibió la Comunión. Ni en un solo momento rezó por su curación, aunque se lo sugirieron. El 13 de enero se puso en manos de la Virgen María, hizo algunas oraciones en medio del dolor y entró en agonía. Al amanecer del 14 de enero de 1922 abrió los ojos, miró fijamente a su madre y con una sonrisa entregó su alma a Cristo.


Bóveda de la familia y sepultura de Anne.
Todos los que la conocían tenían la certeza de que era una santa, pero los santos niños no mártires no son cosa frecuente en la Iglesia. En 1932 el Obispo de Annecy accedió a iniciar una causa de canonización, aunque primero quiso que el Vaticano le asesorara sobre si podía un niño ser santo sin ser mártir. El 30 de octubre de 1933, se abrió la bóveda de la familia en el cementerio de Annecy-le-Vieux para el análisis del cuerpo, el cual se encontró incorrupto. El ataúd fue redecorado y el cuerpo fue colocado de nuevo en el ataúd y este metido dentro de otro. No se le cambiaron los vestidos, como en un principio se pensó. 300 personas pudieron ver el cuerpo de la santa niña, venerarlo y tocar en él artículos piadosos. 

Los avatares de la II Guerra Mundial dejaron la causa en el olvido hasta 1979. En 1981 la respuesta sobre la posible santidad de los infantes fue positiva, y luego de reabrirse la causa Anne fue proclamada Venerable por el Papa Juan Pablo II el 3 de marzo de 1990. Su cuerpo no se ha vuelto a exponer.

Fuentes:
http://www.catholictradition.org
http://www.nobility.org


A 15 de enero además se recuerda a:


San Erembert de Arras,
obispo
.
San Alejandro el Acemeta,
abad
.
San Bonet de Clermont,
obispo y monje


jueves, 14 de enero de 2021

"Mucho pequé, mucho me penitenciaré..."

Beato Amadeo, religioso cisterciense. 14 de enero.

Nació a inicios del siglo XII, en Altaripa, en el Delfinado, territorio vasallo del Sacro Imperio Germánico. De su juventud nada conocemos, salvo que en plena juventud heredó el gobierno del Delfinado y que fue un gran aliado del emperador Conrado "el Sálico", a quien sirvió en varias contiendas y quien le recompensó con el señorío de Hauterives. Fue casado con una noble dama quien le dio dos hijos, el varón llamado también Amadeo. 

Hacia los 25 años comenzó a interesarse más profundamente en los asuntos de la religión, aumentando su piedad, confesándose frecuentemente y comulgando siempre que le permitían. Comenzó a considerar lo vacuo de la vida, lo vano del mundo, y se decía a cada momento: "¿De qué me sirven esta libertad pasajera, estas delicias, si acaso me atraen un eterno cautiverio? ¿De qué lo exquisito de los vestidos, si desnudo he de sufrir los suplicios eternos? ¿y para qué, en fin, estos largos, y suntuosos convites, si después acaso pereceré de hambre?"

Todas estas consideraciones le llevaron a separarse de su familia, renunciar a todo derecho de gobierno y, con su propio hijo y junto a 16 de sus caballeros a los que había convencido, irse al monasterio cisterciense de Bonaval que el mismo había permitido que San Juan de Valence (21 de marzo) fundara en el Delfinado. Fueron recibidos por el abad Juan, quien les recibió escéptico, dudando que aquellos hombres acostumbrados a la buena vida se adaptaran a la austeridad del Císter. Así se los expuso, a la par que les contaba lo duro de la observancia monñastica. "No queráis Padre Venerable" – dijo Amadeo – "atemorizar de ese modo a vuestros siervos. Mucho hemos pecado, y por lo mismo necesitamos de mucha penitencia. Para cumplirla pedimos vuestra compañía postrados a vuestros pies. Hemos dejado los deleites, ¿Cómo volveremos segunda vez a ellos? Con la ayuda de Dios, y la de vuestras oraciones cumpliremos con todo cuanto nos habéis insinuado".

Y con esa disposición fueron admitidos, salvo el pequeño hijo de Amadeo, quien fue destinado a la escuela del monasterio, por ser muy pequeño para tomar el hábito. El abad les dejó claro que no haría concesiones con ellos por más caballeros que fueran, y que su primer oficio sería el de la labranza del campo, el cuidado de las ovejas y la limpieza de los establos. Fue Amadeo un feliz monje desde el inicio. Pronto se hizo al trabajo y a la oración constante. Cumplía exactamente sus obligaciones, era el primero en asistir a sus hermanos enfermos y era ejemplo para todos de mansedumbre y penitencia.Algunos de los mancebos flaquearon un momento, pues el trabajo duro nunca había sido lo suyo. Viéndolo Amadeo, les arengó con inspiradas palabras y los débiles se animaron enseguida. 

Hay un episodio en su "vita" no muy claro, y es que durante un año Amadeo pasó a la Orden Cluniacense. El motivo más repetido en las leyendas es que, buscando que su hijo recibiera una completa educación, digna de su nacimiento, se fue con él a Cluny. A saber. Como sea, de nuevo le hallamos en Bonaval, luego de haber llorado su inconstancia. Quedó en la portería, como Hermano externo, no considerándose digno de estar con los demás monjes ni con sus antiguos compañeros. A los dos días el abad le permitió volver a la regularidad monástica, pero Amadeo le suplicó: "No permita Dios que yo, perversísimo pecador me una tan breve a mis hermanos. Aquí será mi morada hasta que mi penitencia se haga tan patente a toda esta comarca, como lo fue mi delito. Aquí perseveraré llamando y pidiendo perdón de mis excesos. Solo os suplico me permitáis alimentarme de las limosnas que a la portería se distribuyen entre los pobres, y esto será también exceso para mí, indigno de tanta caridad".

Y allí quedó, sirviendo a los peregrinos y disciplinándose en público durante dos semanas, hasta cuando la caridad le obligó a volver a la vida regular. Sucedió que el abad Juan, viendo que no podía vencer su humildad, le dijo que él mismo permanecería allí con él en la portería hasta que entraran juntos. Ver a su abad durmiendo en el suelo, comiendo sobras y sin ir al coro, venció a Amadeo, quien resolvió hacer caso a su padre Abad y entrar al monasterio. Una vez dentro Amadeo se desempeñó en los trabajos más serviles y repugnantes, como el de extraer la grasa de la piel de cerdo, usada en el monasterio para ablandar zapatos y pergaminos. Se encargó de la lavandería, donde besaba los paños manchados o que habían envuelto las llagas de los enfermos.

Fue comisionado por el Abad Juan para la edificación del monasterio de Mansiad, en Biviers. También trabajó en la fundación de Montperoux y Lincél, siendo de admirar su tesón, capacidad de organizar y enseñar los oficios. En alguno de estos monasterios quisieron que se quedara a vivir, pero temiendo le eligieran prior o le llamaran fundador, nunca accedió.

Siendo anciano ya, supo que su hijo Amadeo había sido nombrado abad de Altacumba por el gran San Bernardo (20 de agosto), quien le había educado (por esto no se entiende la anterior versión de su huida a Cluny). Le visitó Amadeo allí, y padre e hijo vivieron días de gran felicidad junto, aunque nuestro Amadeo no dejó de reverenciar a su hijo en público como a un Abad, dando ejemplo a los demás monjes. Comprobó Amadeo que su hijo había sido bien instruido y tenía una sólida virtud, siendo ello de gran consuelo para su alma. Llegaría el buen Amadeo hijo, a ser obispo de Lausana, en 1131, con gran gozo de su padre, que le acompañaría en su consagración episcopal. le veneramos en el santoral como San Amadeo de Lausana (31 de marzo y 30 de agosto)

El Beato Amadeo falleció santamente el 14 de enero de 1144, siendo sepultado en el cementerio de Bonaval. En el siglo XV su memoria litúrgica entró al martirologio de la Orden del Císter.


Fuente:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 3. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.

A 14 de enero además se recuerda a:


Santa Macrina,
viuda
.
Beato Odón,
monje cartujo
.
San Engelmar,
eremita mártir
.










Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...