lunes, 14 de marzo de 2016

Soñando un monasterio, llegó a obispo.

San Lubin de Chartres, obispo. 14 de marzo y 15 de septiembre (traslación de las reliquias).

Lubin aprende a leer.
Lubin era hijo de padres pobres, y nació a finales del siglo V, cerca de Poitiers, reinando Clodoveo I. Su niñez transcurrió entre el trabajo del campo y el pastoreo, pero era un niño despierto y con ganas de saber. Por esto se hizo amigo de un monje, que le dibujó el alfabeto en un cinturón de cuero para que pudiera aprender las letras mientras trabajaba. Sus padres, viendo sus deseos de aprender e hicieron un gran esfuerzo prescindiendo de sus brazos y lo como entregaron al monasterio de Liguge (el de Nouaille, según otras versiones). Trabajaba largas horas y por su esfuerzo le encargaron la tarea de cillerero, o sea, el monje encargado de la provisión de los monjes, y que no falte nada de lo necesario. Como esta faena le tenía ocupado durante todo el día, comenzó a restar horas de sueño para poder estudiar. Como su lámpara molestaba a los hermanos (en los antiguos monasterios los dormitorios eran comunes) se las agenció para meterla bajo las sábanas y poder leer.

En esta pasión por el estudio y los trabajos para poder aprender, pasaron ocho años, sabiendo de la vida penitente de San Avito (17 de junio) y San Calais (4 de julio), que junto a santos Daumer y Gall (4 de mayo) se habían retirado a una vida oculta cerca de Orleáns, quiso conocerles y pedirles consejo. Sabido aquello por Calais, monje diácono del monasterio, este le aconsejó que jamás aceptara cargo en casa de obispo o palacio alguno, pues las tentaciones del mundo estaban muy presentes allí. Igualmente le advirtió que no se quedara en pequeños monasterios, donde todos querían ser superiores y la disciplina se relajaba pronto. Con estas ideas, visitó Lubin a Avito y Calais. Estos oyeron sus quejas sobre lo que le costaba orar y estudiar, y le aconsejaron permanecer un tiempo más en su o en otro monasterio y luego se uniera a ellos en su ermita, donde la provisión era lo de menos y podría dedicar tiempo a la oración y el aprendizaje.

Así que Lubin retomó su plan primero: ser un simple monje en el célebre monasterio de Lerins, donde el saber era primordial y los monjes dedicaban largos ratos a la erudición. Se encaminó a Lerins, pero de camino encontró un monje que de allí venía y le persuadió, así que se dirigieron a Javoux, donde el obispo San Hilario (23 de mayo) les recibió en el monasterio que también dirigía. Pero a su amigo no le satisfacía la vida que allí llevaban y se fueron al monasterio Ile-Barbe, cerca de Lyon, en el que gobernaba San Lupo (25 de septiembre). Al cabo de unos meses el monje liviano igualmente se cansó y quiso ir a otro monasterio, pero Lubin, reconociendo la mala influencia de este monje liviano, se negó a irse y se quedó al menos cinco años más en Ille-Barbe. Al cabo de este tiempo estalló entre los francos y borgoñones una guerra, que terminó con la derrota de estos últimos a manos de hijos del rey Clovis. La abadía de Ille-Barbe fue invadida por los soldados ávidos de botín, pero los monjes habían huido y solo estaban Lubin y un monje anciano. Los soldados amenazaron a los dos para que entregasen los tesoros del monasterio, y el viejo monje dijo que él no sabía nada, pero que Lubin sabía donde se guardaban. Así que los soldados tomaron a Lubin y le atormentaron para que dijera lo que sabía. Le ataron una cuerda en la cabeza, sujeta por detrás con un palo a modo de volante, que al ser girado, apretaba la cabeza hasta límites insoportables. Se le hundían las sienes más y más, aunque el santo aunque decía la verdad, que no sabía nada de tesoros. Luego le ataron de los pies y sumergían su cabeza repetidamente en un río, pero nada. En eso, pensando que le habían ahogado, le dejaron abandonado a la orilla del río y el santo pudo escapar al quedarse solo.

Lubin es consagrado
obispo.
Se dirigió a Perche, donde estaba San Avito, y quedó con él hasta la muerte de este. Luego se retiró con dos compañeros al desierto de Charbonniers, donde construyeron tres pequeñas celdas. Vivieron cinco años en la soledad y la paz de la oración, la penitencia y el trabajo sencillo, pero los estupendos milagros que realizó Lubin le hicieron conocido: en una ocasión conjuró una tormenta con solo rociar el aire con aceite bendecido, y lo mismo hizo para calmar un fuego desatado en un bosque. Llegados estos sucesos al obispo San Eterio de Chartres (11 de marzo), este le hizo salir de su soledad, le ordenó presbítero y le puso al frente de la comunidad monástica de Brou. Fue abad por poco tiempo, pues pasó por allí San Aubin de Angers (1 de marzo), de camino a visitar a San Cesáreo de Arlés (27 de agosto) y le pidió le acompañase. Lubin, deseoso de llegar a Lerins, le siguió, pero cuando estaba cerca de alcanzar su sueño, Aubin le regañó por preferir su propia voluntad a la voluntad de Dios, que era otra. Así que, acabada la visita, tuvo que regresar a Brou. Y allí estuvo hasta 544, cuando murió el obispo Eterio y el clero eligió a Lubin como obispo para la sede de Chartes.

La leyenda nos cuenta que se negó rotundamente a ser consagrado obispo, por lo que el clero urdió una treta, diciéndole que eligiera entonces entre los monjes de su monasterio a quien debía ser obispo. Lubin aceptó, y el monje elegido le pidió le acompañase a la ordenación episcopal. Al llegar a la catedral, el clero cerró las puertas y comenzó a aclamar a Lubin, diciendo era voluntad de Dios y el rey que asumiera el gobierno de la sede. Y viéndose atrapado, no le quedó más que aceptar. Aunque ser obispo estaba lejos de lo que creía su vocación, Lubin se empleó a fondo en su labor apostólica. Reformó monasterios, adecentó iglesias, promovió la vida moral del clero y los fieles. Estuvo presente en los concilios de Orléans, en 549 y el segundo de París, en 551. De sus milagros como obispo se cuenta que resucitó a una niña, dio vista a un ciego y que con solo tocar su manto, ya sanaban los enfermos. Otros, relacionados con el uso del agua bendita, también se narran.

Entró en la gloria a 14 de marzo de 587. Fue sepultado en en la iglesia de S. Martin-du-Val, y sus reliquias fueron veneradas hasta 1568, cuando los herejes calvinistas las profanaron, quemándolas y arrojando las cenizas al viento. Solo quedó el cráneo, que también se perdió en la Revolución Francesa. Es abogado contra el reumatismo.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año: Marzo. P JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.



A  14 de marzo además se celebra a 





viernes, 11 de marzo de 2016

Del primer bilocado

San Jorge el Sinaíta, abad. 11 de marzo.

No es mucho lo que de él se sabe, solo un pasaje de la "Vida de los Padres del Desierto" en el que se menciona el que tal vez sea el primer caso de bilocación registrado: Era Jorge abad de uno de los monasterios del Sinaí, a mediados del siglo VI, cuando estando enfermo de muerte quiso visitar a su amigo Pedro, Patriarca de Jerusalén, y comulgar en la basílica de la Anástasis. entró en oración, y de pronto se halló en la Ciudad Santa, celebraba misa el patriarca y Jorge entró y recibió la comunión. Quiso Pedro saludar a su amigo y mandó buscarlo para coemr con él. Pero no le hallaron por ningún lado. Así que escribió a los monjes del sinaí para preguntarles, algo airado, por qué su amigo no le había saludado y se había quedado tan poco tiempo. Los monjes, asombrados, respondieron que su abad jamásse había movido de la cama, por su mal estado de salud. Y menos para un viaje tan largo y difícil. 

El mismo Jorge respondió a Pedro que no se preocupara, puesto que en seis meses se reunirían en el cielo. Como fue realmente.


A 11 de marzo además se celebra a 
Santa Rosina, virgen y mártir.
Santa Áurea, virgen.

jueves, 10 de marzo de 2016

De un mártir por Cristo Rey

Beato Elías del Socorro Nieves, agustino mártir. 10 de marzo


El 21 de septiembre de 1882 nació en la isla de San Pedro rodeado por las aguas del lago de Yuriria en el estado de Guanuajuato, el niño Mateo Elías Nieves Castillo. Sus padres tuvieron que trasladarse al convento agustino del pueblo de Yuriria donde alguna vez residió el también Beato Bartolomé Gutiérrez (3 de septiembre), para que su pequeño hijo fuera bautizado. Desde pequeño Mateo tenía la intención de ser sacerdote, pero a los doce años su padre muere asesinado y él tiene que dejar sus estudios para ayudar a su madre a mantener a su familia. Posteriormente parte a Celaya, Guanajuato en busca de un mejor salario, donde trabaja de todo. Luego parte a Irapuato y comienza a prepararse para ingresar a la Orden de San Agustín. Durante diez días fallecieron su madre y su tío fray Antonio Castillo, debido al desaliento que esto le provocó se dedicó a cultivar el campo.

En 1904 el colegio de San Pablo, del convento agustino de Yuriria es reabierto y Elías se presenta para ser admitido, a pesar de que un primo suyo trata de convencerlo de que él estaba hecho para el campo y no para el convento, pero el beato no se dio por vencido. Aceptado en el convento siguió trabajando para mantenerse pero terminó perdiendo la vista. Ayudado por varias personas logro viajar a Morelia, Michoacán a visitar a un médico quien le dijo que necesitaba muchos cuidados para recuperar en un año la vista. Elías se encomendó a Nuestra Señora del Socorro imagen venerada por la provincia agustina como su patrona y que había sido un obsequio de Santo Tomás de Villanueva (10 de octubre y 22 de septiembre) a los primeros agustinos enviados a territorio novohispano y en tres meses Elías recuperó la vista.

El 19 de enero de 1910 recibió el hábito agustino y un año después hizo su profesión y cambio su nombre por el de fray Elías del Socorro Nieves, en agradecimiento a Nuestra Señora del Socorro por el milagro de recuperar su visión. Fue enviado a Aguascalientes para seguir preparándose y ser ordenado sacerdote el 9 de abril de 1916 por el obispo Ignacio Plasencia y Moreira. En su pueblo natal, Yuriria, celebró su primera misa y fue nombrado vicario cooperador de la parroquia. Posteriormente vuelve a Aguascalientes donde estuvo por espacio de dos años. A finales de 1921 fue nombrado vicario del pueblo de Cañada de Caracheo. Allí el padre Nieves, como era cariñosamente conocido, se dedicó a concluir la construcción del templo y en 1925 colocó un reloj público. Se opuso en varias ocasiones a las exhibiciones cinematográficas, que consideraba contrarias a la moral.

Al comenzar las tensiones entre la Iglesia y el Estado, el padre Nieves decide esconderse en una cueva en la barranca de "El  Leñero", cerca del cerro de la Gavia y organizó a sus feligreses en siete grupos para que fuera a escuchar misa y recibir los sacramentos el día de la semana que les tocara. A las tres de la mañana llegaban a la cueva para ser confesados y recibir diversos sacramentos y escuchar misa, el padre Nieves arregló la cueva de tal modo que tuviera todo lo necesario para celebrar la eucaristía. Por las noches el padre Nieves descendía al pueblo para atender a enfermos y ancianos que no podían ir a la cueva a escuchar misa y aprovechaba a oficiar bodas y bautizos.

El 7 de marzo de 1928 llegó un regimiento de soldados al mando del capitán Manuel Márquez siguiendo a unos ladrones. Buscando un sitio donde pasar la noche llegaron a la casa cural y al no poder entrar intentaron derribar la puerta, pero dos vecinos, Gregorio López y Nicolás Bernal, intentaron evitar que destruyeran la puerta y fueron aprehendidos en el acto. En respuesta a esa injusta acción los vecinos empezaron un tiroteo que duró tres horas. A la mañana siguiente López y Bernal fueron fusilados, al entrarse de tan terrible noticia el padre Nieves decidió recluirse en oración todo el día jueves. Esa noche la pasó en casa de los hermanos Sierra, en el rancho de San Pablo y celebró misa el viernes por la mañana.

Al medio día el padre Nieves salió a dar un paseo disfrazado como campesino con un amplio sombrero, pero se encontró con los militares al mando del mayor Leonardo Rodríguez quien se percató que por debajo del pantalón de manta salía las orillas del pantalón negro del sacerdote y entonces lo detuvo en el acto. Entraron a casa de los hermanos Sierra buscando agua pero sorprendieron a los habitantes ocultando armas de fuego, y el mayor ordenó detener a José Dolores y Jesús Sierra. De camino a Cañada de Caracheo los soldados iban montados a caballo y los tres detenidos caminando. Llegados a Cañada, un vecino de nombre Toribio Martínez, por atención al sacerdote les ofreció pasar la noche en su casa, a lo que los militares aceptaron. El capitán Márquez entabló burlonamente una discusión sobre teología con el padre Nieves que se prolongó durante toda la noche. El señor Toribio ofreció al capitán y al mayor la cantidad de 1,000 pesos por la libertad del padre Nieves. El mayor estaba de acuerdo pero el capitán no, lo que terminó en una discusión violenta en la que don Toribio y el padre tuvieron que intervenir para calmar los ánimos. El padre Nieves enterado de la situación dijo: "No, Toribio no conoce esa cantidad de dinero, ni yo puedo aceptar que nadie se comprometa por mí. De modo que no hay lugar a discusiones. Que se haga la voluntad de Dios y nada más". El mayor Rodríguez decidió partir esa noche dejándole toda la responsabilidad al capitán Márquez. Al percatarse el padre Nieves de la discusión entre ambos militares, se acercó a los hermanos Sierra para decirles que huyeran debido a que ellos le harían falta a sus familia, pero estos se negaron alegando que si ellos hacían falta a sus familias, más falta hacía el que era el padre espiritual de tantas familias.


A las diez de la mañana del 10 de marzo de 1928 el contingente militar emprendió la retirada y una hora más tarde en la hacienda de Las Fuentes se ordenó el fusilamiento de los hermanos Sierra. José Dolores cayó muerto de un infarto antes de ser fusilado y Jesús murió abatido por las balas mientras con sus últimas palabras clamaba "¡Viva Cristo Rey!", aunque a ambos se les dio el tiro de gracia.

El padre Nieves pidió ser fusilado en otro sitio y fue llevado a tres kilómetros donde había un árbol de mezquite y un poste de teléfono. El agustino se arrodilló a hacer oración y le dijo al militar: "Capitán, estoy listo para morir por mi religión". El capitán le preguntó la hora al sacerdote y este le respondió que faltaban cinco minutos para las tres de la tarde e inmediatamente le obsequió su reloj al capitán y sus demás pertenencias a los otros soldados. El hijo de San Agustín le pidió a sus captores que se arrodillaran para recibir la bendición, lo que inmediatamente hicieron los soldados, pero el capitán algo molesto sacó su pistola y le dijo: "Yo no necesito bendiciones de curitas, a mí me basta mi pistola" y en el acto disparó al padre Nieves. Al caer al suelo el sacerdote logró exclamar: "Dios te perdone, hijo mío. ¡Viva Cristo Rey!". El capitán Márquez se acercó y le dio el tiro de gracia, para después partir hacia el pueblo de Cortázar. 

Una mujer que presenció el martirio escondida en unos matorrales se acercó a tratar de auxiliar al sacerdote y pudo escuchar que con sus últimas palabras dijo: "hombres de poca fe", luego de esto la mujer fue a darle aviso a los demás vecinos. Un pastor que también presenció el acto vio que un tozo del cráneo de había desprendido, lo devolvió a su lugar y  envolvió la cabeza del padre Nieves para evitar que se volviera a desprender pero todo fue inútil, el sacerdote ya había expirado. Al llegar los vecinos recogieron el cuerpo del padre Nieves y el de los hermanos Sierra y los llevaron para ser velados y los tres fueron sepultados en el panteón de la localidad al día siguiente. En 1936 los restos del padre Nieves y los hermanos Sierra fueron trasladados a la iglesia de la Virgen de los Dolores de la Cañada de Caracheo.

Fray Elías del Socorro Nieves, conocido cariñosamente como el padre Nieves fue beatificado por el beato papa Juan Pablo II, el 12 de octubre de 1997. En su pueblo natal, Yuriria, Guanajuato, anualmente el día 10 de marzo en recuerdo del martirio del padre Nieves se realiza la representación de “la pasión del padre Nieves” y el santo entierro del padre Nieves, llevando una imagen del beato revestido con los ornamentos litúrgicos en un ataúd, para después celebrar la misa en honor del beato.  


Lic. André Efrén Ordóñez.



miércoles, 9 de marzo de 2016

De un lado a otro, por obediencia.

San Bosa de York, obispo. 9 de marzo.

El monasterio de Whitby, fue fundado y regido por Santa Hilda (17 de noviembre), hacia la mitad del siglo VII. Era una comunidad mixta, en la que los monjes estaban bajo el gobierno de San Columbano (23 de noviembre), e Hilda regía sobre las monjas,los monjes y el superior de estos. Este monasterio fue muy prestigioso en la Iglesia inglesa, y más allá, pues de sus claustros salieron grandes misioneros y cinco obispos santos evangelizadores.

El primero de estos prelados fue Bosa, quien desde niño había sido educado personalmente por Hilda, hasta que le llegó la edad de decidir su camino y profesó como monje allí mismo en Whitby. Allí estuvo hasta que en 678, San Wilfrith de York (24 de abril y 12 de octubre, traslación de las reliquias) fue depuesto de su sede por San Teodoro de Canterbury (19 de septiembre), al dividir este la diócesis de York en cuatro sedes: York, Lindsey, Lindsfarne y Hexham. Wilfrith era acérrimo defensor de la romanización de la Iglesia, de celebrar la Pascua no por los cálculos celtas sino los romanos, a lo que se oponían los demás prelados. Era un problema antiguo y no resuelto en la Iglesia inglesa. En fin, que Bosa fue consagrado obispo de York, la más pequeña de las sedes, por el mismo San Teodoro, y allí estuvo hasta el año 687, en que Wilfrith, luego de apelaciones, batallas e influencias, logró reconciliarse con Teodoro y retomó el gobierno de su sede. Entonces, Bosa, con humildad, se retiró a su monasterio de Whitby, de donde había sido sacado de su vida de oración y penitencia sin pedirlo. 

En 691 un sínodo de obispos determinó expulsar a Wilfrith, y bosa fue llamado de nuevo a York. Ocupando la sede, la reconciliación y la evangelización fueron sus afanes. Introdujo vida común para los canónigos de la catedral, y estableció la liturgia romana, solemne y pública. Se preocupó de formar una escuela catedralicia en la que tendría como discípulo preferido a San Acca, (20 de octubre), que llegaría a ser obispo de Hexham. En York estuvo Bosa hasta 705, cuando murió. San Wilfrith, por su parte, aunque ganó la pelea y fue confirmado por el papa San Sergio I (8 de septiembre), para que hubiera paz, renunció y dejó la sede en manos del elegido por los obispos ingleses como sucesor de Bosa: San Juan de Beverley (7 de mayo), también educado en Whitby. 

En el siglo VIII ya aparece su memoria en calendarios litúrgicos ingleses. 

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.
-“Welsh Classical Dictionary”. PETER BARTRUM . National Library of Wales, 1993.



A 9 de marzo ademas se celebra a 





martes, 8 de marzo de 2016

San Félix de Dunwich.

San Félix de Dunwich, obispo. 8 de marzo y 7 de septiembre (traslación de las reliquias).

Imagen venerada en
San Pedro de Norwich.
Era originario de Borgoña, donde conoció a Sigebert, príncipe de los anglos del Este (territorios de Norfolk, Suffolk y Cambridgeshire), que había sido desterrado por su padrastro, príncipe Redwald. Era presbítero (monje de Luxeuil, según algunos) aun Félix cuando le convirtió a la fe y le bautizó. Cuando Espenwald, su medio hermano, fue asesinado por Penda, rey de Mercia, Sigebert volvió a Inglaterra reinar. Como se había convertido a la fe, quiso lo mismo para su pueblo, y llevó consigo a Félix, que con ánimo evangelizador cruzó el mar. Antes de comenzar su labor misionera se presentó ante San Honorio (30 de septiembre), arzobispo de Canterbury, uno de los primeros evangelizadores, compañero de San Agustín (27 de mayo) y San Lorenzo (2 de febrero), que habían convertido al rey San Ethelbert (24 de febrero). Honorio bendijo su fervor apostólico y, además, le consagró obispo.

El rey Sigebert se estableció en Dunwich, en la costa de Suffolk, y allí mismo Félix fundó su sede y punto de partida para la predicación, fundación de iglesias, monasterios y escuelas. No faltan historiadores que le atribuyan la fundación de la primera escuela en Cambridge. No se sabe a ciencia cierta cuando falleció Félix, pero fue un 8 de marzo, sobre el año 650, luego de haber sido un pastor celoso de su rebaño durante más de diecisiete años. Fue enterrado en su iglesia de Dunwich, de donde, en el siglo XII, fueron trasladadas sus reliquias a Soham. Allí la tumba fue profanada por los vikingos, y la iglesia destruida. Halladas las reliquias, se trasladaron a la abadía de Ramsey. La "Historia Eclesiástica", completada por San Beda (25 de mayo) a mediados del siglo VIII, alaba a Félix por su entrega a la Iglesia y el Evangelio.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.
-“Welsh Classical Dictionary”. PETER BARTRUM . National Library of Wales, 1993.



A 8 de marzo además se celebra a






lunes, 7 de marzo de 2016

Los Santos Mártires de Quersoneso.

Santos Basilio, Efraim, Eugenio, Agathodoro, Elpidio, obispos mártires; y Etherio y Capito del Quersoneso, obispos. 7 y 20 de marzo (Iglesia Rusa).

Basilio, Efraim, Eugenio,
Agathodoro y Elpidio
Estos siete obispos fueron enviados a principios del siglo IV a Crimea por Hermón, Patriarca de Jerusalén, para que predicasen el Evangelio. Era la población del Quersoneso pagana y de costumbres bárbaras. Los apóstoles comenzaron a predicar a Cristo, pero el Evangelio chocaba con la fiereza local, por lo que los paganos quisieron deshacerse de aquellos que predicaban un dios nuevo, incompatible con sus dioses vengativos y lujuriosos. Atraparon a los obispos y los sometieron a diversos tormentos: Basilio fue lapidado, Efraim, Eugenio, Agathodoro y Elpidio murieron decapitados. Solo se libró Etherio, que murió anciano y confesando a Cristo en paz. Le sucedió Capito, el cual también predicó incansablemente el nombre de Cristo. 

Los escitas que vivían allí le pidieron una señal que confirmara la verdad del dios que proclamaba en su Evangelio. Así que lo invitaron a entrar en un horno de fuego ardiendo. Capito aceptó, pero antes de entrar declaró que Dios libraba a los que le amaban y servían, y que lo demostraría con él mismo. Hizo la señal de la cruz y entró por sí mismo en el horno. Al cabo de una hora lo sacaron y estaba ileso, logrando con este portento muchas conversiones a la verdadera fe. Al parecer fue uno de los padres conciliares en el I Concilio de Nicea en 325. Otra versión le pone naufragado en un viaje, y establecido en regiones de Grecia, donde evangelizó a los paganos. Como seguían adorando a los dioses, destruyó sus ídolos, a la par que levantaba un templo en honor de San Pedro. Fue capturado por los paganos y asesinado. Su memoria aparte de los otros obispos es a 22 de diciembre. Tal vez se trate de otro santo del mismo nombre.


Fuentes:
-“Welsh Classical Dictionary”. PETER BARTRUM . National Library of Wales, 1993.
-"Acta Sanctorum, Marzo. Tomo I".



A 7 de marzo además se celebra a 





domingo, 6 de marzo de 2016

San Olegario, apóstol y diplomático.

San Olegario de Tarragona, obispo. 6 de marzo.

Imagen que se venera
en la Catedral de Tarragona.
Nació en Barcelona, en 1060, y fue hijo de Olaguer y Julia, caballero él y de ascendencia goda ella. Su padre lo introdujo en la corte de Ramón Berenguer I, conde de Barcelona, donde se educó junto a los hijos del conde. Se formó en filosofía, latín, música, artes, teología y ciencias, con vistas dedicarle a la carrera eclesiástica. A los 10 años de edad fue admitido entre los canónigos de Santa Cruz de Barcelona, a cambio de las rentas de las viñas y otras heredades que la familia poseía en Vich. 

En aquel ambiente eclesial de piedad y letras, celebrando el culto divino y formándose, llegó a los 30 años, edad a la que fue ordenado presbítero por Beltrán de Barcelona. Una edad tardía, teniendo en cuenta su temprana consagración al servicio de Dios. Además, el obispo le nombró preboste del cabildo catedralicio. Pero poco duró en el oficio, pues buscando la perfección evangélica, decidió pasar a los canónigos regulares de San Agustín que vivían en el monasterio de San Adrián, y que eran fundación del mismo obispo Beltrán. Así que tomó el hábito con ellos, aun contrariando a su familia, al obispo y al mismo conde de Barcelona. Fue un canónigo ejemplar y tanto, que en 1096 le hallamos como prior de la comunidad. Pero el mandato no le gustaba, así que se fue a la Provenza, donde estaba el monasterio de San Rufo, de la misma regla. Entró como simple canónigo, pero en breve igualmente fue elegido preboste a la muerte del anciano abad.

En 1115 fue elegido obispo de Barcelona por los obispos de la provincia eclesiástica barcelonesa. Doña Dulce, esposa del conde Ramón Berenguer III influyó notablemente en este nombramiento. Ella misma le pidió la acompañara a Barcelona desde la Provenza, sin decirle para qué. Cuando Olegario llegó a Barcelona halló que le habían elegido obispo y se negó rotundamente a aceptar. Además, huyó, esperando refugiarse en su abadía provenzal, pero le alcanzaron en Perpiñan, donde le comunicaron que el papa Pascual II confirmaba su nombramiento y le obligaba aceptarlo bajo obediencia. Así fue que le consagraron obispo en Magalone, Provenza. Ya consagrado, se dedicó al ministerio de la predicación de la palabra de Dios, la asistencia a los pobres y enfermos, el gobierno justo, la observancia de los monasterios y del clero. Fue llamado a Roma en 1117 por el papa Gelasio II, pero debido a la huida de este por la persecución de Enrique V, el encuentro tuvo lugar en Gaeta, aunque Olegario primero visitó Roma y veneró las tumbas de los Santos Apóstoles. En Gatea Gelasio quedó prendado de las virtudes de sencillez, mansedumbre y caridad de Olegario, así como de sus luces para el gobierno.  

Luego de 1117, “reconquistada” por los cristianos la ciudad de Tarragona, Ramón Bererguer pidió al papa que esta sede volviera a tener su merecida categoría de metropolitana, por su antigüedad. Gelasio II accedió y, además, el 21 de marzo de 1118, nombró a Olegario como obispo, dándole el palio personalmente. En 1119 participó en el Sínodo de Tolouse, presidido por Calixto III. Luego participó en el Sínodo de Reims, donde tuvo el encargo de predicar a los sinodales. En 1123 estuvo en el I Concilio Ecuménico de Letrán, que fijó definitivamente la norma del celibato sacerdotal, de la que Olegario fue acendrado defensor. Volvió a España como legado papal para las campañas contra los moros del conde Ramón Berenguer. Terminadas estas, se fue a Tarragona, donde trabajó para el pueblo de Dios, predicando, consolando, impartiendo justicia. A su obra se debe la restauración de la bellísima catedral de Tarragona. En 1129 convirtió Tarragona en un principado dependiente del conde de Barcelona, y el primer príncipe, vasallo de Berenguer, fue Robert Bordet, un caballero normando. 

Luego de dejar en orden Tarragona, decidió peregrinar a Tierra Santa. Visitó Palestina, Jerusalén, Nazaret y las demás ciudades sagradas cristianas. De regreso desembarcó en Francia para saludar a sus queridos hermanos canónigos de San Rufo. Cuando llegó a Barcelona, era ya de noche, pero fue de incógnito a la catedral y hallándola cerrada, se postró ante sus puertas a orar. Algunos le reconocieron y doblaron las campanas, avisando al pueblo y clero, que le recibieron con alegría. En 1130 murió el papa Honorio II, y tras esto hubo una doble elección: Los Pierleoni y su facción de cardenales, eligieron a uno de los suyos, Anacleto II, y los Frangipani eligieron a Inocencio II. Este era conocido de Olegario desde los tiempos del destierro de Gelasio II en Gaeta, y a él reconoció como papa Olegario. Además, se reunió con él en el Sínodo de Clermont, que excomulgó a Anacleto II como antipapa. Fue Olegario el únivo obispo español presente en el Sínodo. Allí conoció a San Bernardo de Claraval (20 de agosto). Vuelto a la sede, se dedicó al gobierno pastoral, la defensa de la Iglesia y, además, su prestigio le llevó a mediar entre Ramiro II de Aragón y Alfonso VII de Castilla, que hicieron la paz en Zaragoza, estando presente Olegario.

A pesar de toda esta actividad apostólica y diplomática, Olegario tenía una profunda vida interior, que alimentaba con la penitencia y la oración. El 12 de febrero de 1136, con 76 años, cayó enfermo y sintiendo cerca su fin, se deshizo de sus propiedades en favor de la Iglesia y los pobres. Pidió a todos sus diocesanos oraran por él y se dispuso a la muerte. Recibió el viático, y pasó sus últimos días en oración y arrepentimiento. La tarde del 6 de marzo del mismo año falleció tranquilamente. Sus reliquias se veneran en la catedral de Tarragona. En 1675 el papa Clemente X confirmó su culto inmemorial. Es uno de los patronos de la diócesis tarraconense.


Fuente:
-"Nuevo Año Cristiano". Tomo 3. Editorial Edibesa, 2001.



A 6 de marzo además se celebra a 




sábado, 5 de marzo de 2016

Santo y león, el verdadero.

San Gerásimo de Palestina, abad. 5 de marzo (4 y 20 de marzo, Iglesias Griegas).

Lo que de Gerásimo sabemos, lo hallamos en las “vitae” de San Eutimio (20 de enero) y San Ciriaco (29 de septiembre), escritas por Cirilo el Monje. Estas menciones, nos dicen que era Gerásimo originario de Licia, donde había abrazado la vida monástica. Se fue a Palestina, donde conoció la herejía eutiquianista, una variante de los monofisitas. En este error permaneció hasta que San Eutimio le sacó de su herejía y lo devolvió a la verdadera fe católica. Para expiar su pecado comenzó austeras penitencias, y tuvo amistad con los célebres abades y eremitas del momento, como San Juan Silenciario (13 de mayo y 7 de diciembre), San Sabas (5 de diciembre) y San Teoctisto (4 de enero), de los que siempre recibió, y a los que dio, consejo y dirección espiritual.

Luego se retiró al río Jordán, donde al poco tiempo estableció unas lauras con setenta celdas que pronto se llenaron de monjes que aspiraban a la santidad. Vivían en gran penitencia, sin fuego para combatir el frío, dormían en esteras de junco. Los sábados y los domingos se reunían en la iglesia, que estaba en medio, para rezar las oraciones y celebrar la eucaristía. También comían en comunidad y bebían algo de vino. Los demás días solo comían pan, hierbas y agua. Y si todos eran penitentes, Gerásimo los superaba con otras austeridades, como solo alimentarse de la Eucaristía durante la cuaresma, tiempo en el que acostumbraba a irse al desierto de Rouva, donde extremaba sus penitencias. Siempre iba solo, pues consideraba que ningún monje resistiría su nivel de penitencia. Y así fue hasta que entró al monasterio de Ciriaco, al que tomó por compañero en este tiempo penitencial. Así durante varios años: se iban al inicio de Cuaresma hasta el Domingo de Ramos y allí en el desierto se daban del todo a Dios, sin comunicarse entre ellos más que para alabar a Dios juntos.

Pero el hecho más conocido de San Gerásimo y lo que lo ha hecho conocido es el suceso del león. Cuenta Cirilo que un día mientras Gerásimo paseaba a orillas del Jordán, vio un león que cojeaba y rugía de dolor. El santo se acercó y viendo que la bestia permanecía mansa, miró la pata y vio que tenía enterrada una astilla afiladísima de madera. El santo sacó el trozo de madera y vendó la pata al león y continuó su camino. Al llegar al monasterio vio que el león le había seguido, así que le dejó entrar a su celda y quedarse con él. Cuando sanó, Gerásimo le dijo que en el monasterio nadie podía estar ocioso y le encomendó cuidase al burro que usaban para cargar el agua, mientras pastaba. Un día el león se distrajo y un comerciante de camellos se robó el burro, y por la noche, cuando el león regresó solo, Gerásimo pensó que lo había comido y le encomendó como castigo suplir al asno cargando agua desde la fuente. Y en ello estuvo hasta que un soldado que visitó el monasterio, sorprendido por aquello, dio dinero a Gerásimo para que comprara un burro y perdonara al león. Un tiempo después, volvió a pasar por allí el comerciante ladrón, y el león le interceptó. El hombre huyó y entonces el león llevó sus burros y camellos hasta el monasterio, donde Gerásimo, al ver su burro, comprendió que no había sido comido y que había castigado al león injustamente.

Reliquias del santo veneradas
en la Iglesia Ortodoxa Griega
de Palm Desert, California.
Durante cinco años, el león acompañó constantemente a Gerásimo, moviéndose entre los monjes, como una mascota. Cuando murió Gerásimo, el abad Sabacio, viendo la tristeza del león, le dijo: "nuestro viejo amigo se ha ido y nos ha dejado huérfanos, volando hacia el Señor. Pero aquí está tu comida, como siempre". Pero el león no comía, sino que iba constantemente a la celda de Gerásimo y rugía de dolor. Los monjes le consolaban diciéndole: "El viejo nos ha dejado, pero se ha ido al Señor". Pero nada, no había consuelo posible. Entonces Sabacio le acarició y le dijo "Ven conmigo, ya que no me crees, y te mostraré donde está nuestro amigo", y lo llevó a la tumba de Gerásimo. "Mira, aquí es donde está enterrado", le dijo y arrodillándose, lloró sobre la tumba. El león "comprendió" y se dejó caer sobre la sepultura, hasta morir a los dos días. Y, sin embargo, esta hermosa leyenda le ha sido escamoteada por San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo), al que siempre pintan con un león, y por error.


Fuentes:
-"Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia eclesiástica". Volumen 5. Dn. FÉLIX AMAT DE PALAU Y PONT. Madrid, 1806.
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 5 de marzo además se celebra a 













MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

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viernes, 4 de marzo de 2016

Santa Natalia, una de tantas.

Pregunta: hola, buscando información sobre san Druon, llegue a su blog y dejeme felicitarle porque esta muy completo y ofrece varias versiones sobre santos, mi consulta es sobre santa Natalia, mi interes es porque una vez ley su mencion en un calendario y porque ese es mi nombre y he buscado sobre ella pero informacion muy escasa. agradeceria alguna historia y /o leyendas sobre esta.

Respuesta: Hola. Gracias por tus elogios a la página, solo hago lo que puedo y quienes la estimulan sois vosotros con vuestras preguntas. He de decirte que los martirologios recogen varias santas con el nombre de Natalia, así que aquí te pongo sus nombres (hasta donde buenamente sé) y algo de la Natalia más conocida:



Santa Natalia de Nicomedia, esposa. 4 de marzo, 26 de agosto, 8 de septiembre (traslación), y 10 de diciembre.

Según el Acta Sanctorum, Butler y otros, desde muy antiguo ya aparece su nombre, sea sola o en compañía de su marido San Adrián, en varios martirologios. El Pseudo-jeronimiano la pone a 4 de marzo. Mientras que Adón, Usuardo y otros la ponen a 8 de septiembre, que fue la traslación de las reliquias de ambos a Roma, y día en el que ha pasado al martirologio romano. Los menologios griegos la recogen y celebran sola, a 26 de agosto, mientras que el 10 de diciembre aparece junto a Adrián. Los hechos de su "vida" la recogen las Actas Griegas, más o menos confiables, si descontamos los evidentes añadidos posteriores con vistas a elogiar la fe cristiana.

Según estas fuentes, Adrián y Natalia vivían en Nicomedia cuando Maximiano mandó apresar a los cristianos de la región para que sacrificaran cumpliendo la ley. Adrián era oficial y al ver la entereza de los condenados se convirtió públicamente, por lo que también fue apresado y encerrado en la cárcel. Natalia, que era cristiana, aunque en lo escondido y catecúmena aún, fue a verlo a la cárcel, contenta por su conversión. Allí le consoló, curó sus heridas y, besando sus cadenas, pidió recibiera la instrucción de los otros cristianos presos.

Adrián fue condenado a muerte, como los demás cristianos, por lo que pidió, y obtuvo la gracia de despedirse de Natalia. Cuando ella lo vio aparecer, pensó había sido liberado por su apostasía de la fe cristiana y se negó a recibirlo. Adrián le sacó de su error y luego de despedirse, volvió a la prisión, a la que ella misma le acompañó. Allí lavó las heridas de los prisioneros y les confortó. Adrián y los demás fueron sometidos a varios tormentos y al terminar, Natalia le acompañó a la prisión “sosteniendo su cabeza en sus brazos, contra su pecho, y limpiándose el sudor de la agonía de la frente amada con su velo (…) le bendijo con sus labios, le limpió la sangre, y ungió todo su cuerpo con sus manos suaves” dicen las actas, románticamente. Así, por varios días, tormento y consuelo continuamente. Este atormentar-consolar, puede parecer extraño, pero hay que recordar que lo que buscaban los jueces era que se cumpliera la ley, apostatando, si era necesario. Los tormentos no buscaban matar al reo, por eso eran por un tiempo y se le regresaba a la cárcel. Tampoco es raro la visita de familiares, al contrario, estos podían influir y doblegar en la voluntad del preso más que los tormentos. Pero el juez ordenó que las mujeres de los presos no fueran admitidas de nuevo en la prisión, puesto que no hacían desistir a los cristianos, sino que les alentaban aún más. Y Natalia, más lista que él, se cortó los cabellos, vistió de hombre y sobornó al carcelero para la dejara pasar, ejemplo que siguieron otras mujeres.

Finalmente, se ordenó que fueran ejecutados los cristianos. Al ir al martirio, Natalia pidió al verdugo que Adrián fuera el primero en ser martirizado, pues temía que la visión de la muerte de los demás, le debilitara a él y a ella misma. Y aún más, ella misma puso amorosamente los pies de su esposo en el yunque sobre el cual se triturarían los pies y manos a Adrián. El verdugo cortó los pies, y Natalia, dijo a Adrián: "siervo de Cristo, si aún vives, extiende tu mano hacia mi". Él extendió la mano, ella la tomó y al ser cortada, la mantuvo junto a si misma, escondiéndola en su vestido. Finalmente, los 24 mártires fueron quemados, aunque una fuerte lluvia impidió que los cuerpos fueran calcinados y varios verdugos fueron muertos por un rayo. Esa noche, los cristianos tomaron los cuerpos y los enterraron.

Al poco tiempo, Natalia fue pedida en matrimonio por un Tribuno, y ella le pidió tres meses para pensarlo, pero en realidad planeó su huida. Se embarcó hacia Bizancio, con la preciada reliquia del brazo de su esposo, ya que los restos de los mártires habían sido transferidos allí, así que estaría junto a la tumba de su esposo. En pleno viaje se desató una tormenta, en medio de la niebla surgió un barco que pretendió guiar al barco de Natalia por el camino "correcto". Entonces, se les apareció San Adrián señalando al lado contrario, por lo que Natalia conminó al timonel a tomar hacia ese sitio. Así lo hizo y desapareció el barco infernal. Llegados a Argiópolis, que no a Bizancio, Natalia visitó la tumba de su esposo y los mártires, dejando allí la mano de su esposo. Se arrodilló junto a la tumba, y allí falleció dulcemente. Fue enterrada junto a Adrián y los mártires. 

Las reliquias de Santos Adrián y Natalia ya aparecen en Roma en el siglo VII, donde, estaría el cuerpo entero de San Adrián aún hoy, en la iglesia dedicada a su nombre en la "Curia Iulia", en el Foro Romano. Y luego, ocurre un desperdigar de reliquias, que ya no permite seguirles la pista. Al parecer, una parte fueron donadas por Juan VIII al monasterio de San Pedro de Estonca. En el monasterio de San Claudio de León, se conservarían un brazo de Adrián y uno de Natalia. Por otro lado, reliquias suyas había (¿o hay?) en una antigua abadía, cerca de Oviedo, otras en Balneare, cerca de León y otras más Cellas, cerca de Lisboa. La iglesia de Hainaut, Bélgica, dice tener los cuerpos enteros, donados ¡por familiares descendientes de Adrián! La mandíbula y parte de un brazo, estarían en Colonia, mientras que Praga tiene el cuerpo entero, menos un brazo (según dicen allí, es el que se quedó Natalia, pero esto fue solo una mano). En Gante tienen un cuerpo, una cabeza hay en Bolonia, un brazo en Lobbes, parte de un brazo en Floreffe, un diente en Flandes, algunos huesos en Agincourt, otros en Douai, y otros más en la catedral de Brujas y en la iglesia jesuita de Mecheln. Y, para completar, Enrique II, emperador de Alemania, afirmaba usar la espada que había sido de San Adrián.

En realidad, es probable que todo esta leyenda de romance y martirio sea la reconstrucción de la vida de una piadosa y desconocida mujer, que haya enterrado cuerpos de mártires y a la que se le haya dado una "vita", ligada a las reliquias que veneraba. No lo sabemos.

Otras santas del mismo nombre son:

Santa Natalia (o Sabigoto) de Córdoba, mártir. 27 de julio.
Santa Natalia de Tolosa, virgen mercedaria. 4 de julio.
Santa Natalia de Colonia, virgen y mártir, compañera de Santa Ursula. 21 de octubre.
Santa Natalia (o Natalina) de Pamiers, virgen y mártir. 5 de noviembre.
Santa Natalia de Milán, virgen y mártir. 17 de octubre y 4 de mayo.
Beata Natalia Tulasiewicz, mártir. 31 de marzo.
Beata María Natalia de San Luis, ursulina mártir. 17 de octubre.



A 4 de marzo además se celebra a 





miércoles, 2 de marzo de 2016

Mártir por bueno y por justo.

Beato Carlos “el Bueno”, Conde de Flandes y mártir. 2 de marzo.

Carlos fue hijo de San Canuto IV, rey de Dinamarca (19 de enero y 10 de julio), y de Adelheid, hija de Roberto I de Flandes. Luego de la rebelión contra su padre en 1086, Carlos fue llevado a Brujas para ser educado por Roberto II, tío suyo por parte de madre, que lo adiestró como caballero, a la par que ponía a su disposición preceptores y sacerdotes para que le guiasen en el saber y la piedad. Carlos se distinguió en la I Cruzada a Tierra Santa. En 1111 murió Roberto y Baldwin VII, hijo de este, tomó de consejero a Carlos, que era mayor que él, justo y prudente. Y a su vez, le aconsejó que casara con Margarita de Clermont, hermana del obispo de Tournai, y de sangre real francesa, cosa que hizo Carlos en 1118. Como consejero, logró establecer en Flandes la “tregua de Dios”, de origen francés. Esta tregua prohibía todo combate, justa, o asunto de armas desde el Adviento hasta la Pascua, además, añadiendo posteriormente las solemnidades y sus vísperas. La pena por romperla era la excomunión. Con ello la Iglesia garantizaba paz temporal, permitiendo la diplomacia. En 1119, estando Baldwin para morir con 19 años y sin descendencia, declaró a Carlos como su heredero al condado de Flandes.

Esta elección solo contó con la aprobación de cierta parte de la nobleza y del pueblo. En su contra estaba principalmente Clemencia de Borgoña, la viuda del conde Roberto II, y William de Loo, vizconde de Ypres, sobrino político de la misma. Ambos deseaban echar a Carlos del condado de Flandes. Los flamencos de las zonas costeras obtuvieron promesas de Clemencia y Luis VI de Francia (casado con una sobrina de Clemencia) sobre derechos de piratería que serían confirmados por una vez echado Carlos. Al mismo tiempo de esta revuelta, William de Loo reclamó su derecho al condado. A la par, Clemencia casó con Godfrey de Lovaina, el cual también se alzó contra Carlos, apoyado por nobles feudales que pretendían sacar partido de las revueltas. Este, ni tardo ni perezoso, se lanzó con un potente ejército de fieles sobre los sublevados y uno a uno los aplastó tomando las ciudades de Hainaut, Boulogne y Coucy. A todos los apresados les desterró y confiscó sus bienes, incluida a su tía política, a la cual igualmente despojó de toda posesión. Ante esto, Luis VI instigador de la rebelión, fue el primero en pactar alianzas con Carlos. Esta victoria potente de Carlos y su alianza con Francia asustó Inglaterra, y al emperador del Sacro Imperio, Enrique V, el cual en 1124 atacó Francia, amenazando destruir Reims a pesar de la excomunión lanzada por Calixto II. Carlos envió diez mil soldados a Francia, que repelieron al emperador, que, humillado, se retiró a Utrecht. En vistas a los triunfos de Carlos, en 1125 al morir sin descendencia Enrique, se le ofreció la corona imperial, pero Carlos la rechazó, concentrándose en gobernar su condado en la justicia y la caridad. También le ofrecieron la corona de Jerusalén, pero igualmente la rechazó, por el mismo motivo.

Cuenta una tradición que un día cuando se dirigía a misa, fue importunado por una mujer que reclamaba su vaca robada. El conde, por no perder la misa, se despojó de su capa, mucho más valiosa que la vaca y la dio a la mujer, diciéndole la tuviera en prenda mientras él oraba, para luego hacer justicia. Pero anécdotas aparte, entre 1125 y 1127 tuvo la oportunidad de mostrar su buen gobierno inspirado en el Evangelio: hubo una gran hambruna provocada por largas heladas invernales y posteriores tormentas primaverales que inundaron los campos. Las enfermedades y las muertes se sucedían continuamente. Hambre, epidemias, robos, saqueos, relajación de la moral, todo se concatena. Empezó Carlos eximiendo de impuestos y diezmos a los agricultores, e imponiendo que con esos dineros, acogieran y socorrieran a los pobres y huérfanos. Compraba trigo a sus expensas para repartir pan a los necesitados, de los que hizo un censo. Se dice que en Ypres distribuyó, por su propia mano, 1800 hogazas de pan en un solo en un día. Prohibió usar la cebada para la fabricación de cerveza, mandando fuera usada para hacer pan, eximiendo de impuestos a los que lo hicieran así. Además, ordenó se sembrara cebada en cantidades, más fuerte y de rápido crecimiento que el trigo. Asi, al año siguiente, al llegar los crudos inviernos, ya tenía suficiente cebada para paliar más pronto el hambre. También fijó precios al pan, para impedir los abusos y la especulación, a la vez que recomendaba se hicieran panes más pequeños y baratos para que los pobres pudieran comprarlos. Aunque no todo fueron luces, hay que decir que este mismo año de 1125 Carlos expulsó a los judíos de su condado, a los que el pueblo culpaba de ser los causantes de sus males, por su pecado de “deicidas”.

Por este afán de caridad y justicia, se enfadó muchísimo cuando le llegó la noticia que Bertulf, deán de la catedral de San Donato de Brujas, y Lambert, hermano de este, habían comprado todo el grano producido por varios monasterios. Junto con maíz importado, lo tenían escondido para venderlo a escondidas a altos precios. Carlos envió por ambos hermanos, les reprochó su avaricia y poca caridad. Además, envió inspectores a sus graneros, que, efectivamente, los hallaron a rebosar. Carlos ofreció comprar el grano a precio bajo, según lo estipulado y ambos hermanos se negaron, así que el buen conde, lo confiscó y mandó fuera repartido entre las familias pobres, según sus miembros. Esto, por supuesto, indignó al presbítero y su hermano, que junto a otros familiares molestos con Carlos, planearon asesinarle. Estos parientes habían sido apartados de la caballería por Carlos por este motivo: según las leyes de Flandes, si un caballero casaba con una plebeya, al año y un día, perdía su condición de caballero. Pues Roberto de Crecques, caballero, había casado con una sobrina de Bertulf, que era de origen plebeyo, aunque habían mentido y comprado una ascendencia noble. Esto se supo y Carlos les despojó de todas las prebendas que conllevaba ser de clase noble. Y le sentenciaron a muerte.

Y fue Borsiard un primo del deán Bertulf quien se encargó de ello. También odiaba a Carlos porque este le había castigado por portar armas durante la “tregua de Dios” antes mencionada. Así que el 2 de marzo de 1127, mientras Carlos el Bueno se dirigía a oir misa en la catedral de Brujas, le tendieron una emboscada. Una mujer salió de la maleza apelando a la caridad de Carlos, que mandó detener a sus escoltas. Y allí mismo le atacó Borsiard con un hacha, cercenándole el brazo, y apuñalándole en la cabeza. Carlos terminaba su vida terrena como su padre, mártir por la justicia y la rectitud evangélica. El suceso conmovió Flandes y a Europa, que lloraron la muerte del piadoso gobernante. Los autores fueron capturados y condenados a muerte. El pueblo le veneró como santo desde su enterramiento, en la iglesia de San Cristóbal. Desde allí las reliquias fueron trasladadas a la catedral de Brujas. Fueron veneradas hasta la Revolución Francesa, que saqueó la catedral y la redujo a escombros, haciendo una plaza en el lugar. A pesar de esto, por la buena memoria de bondad que había dejado, las reliquias fueron respetadas y guardadas en un arca. El 2 de marzo de 1827 fueron elevadas y trasladadas a la iglesia del Salvador, consagrada como catedral, lo cual se considera su oficial beatificación, que confirmó León XIII en 1883. Se le invoca contra las fiebres, existiendo la devoción de beber agua bendita en el cráneo del santo.

Su vida fue escrita muy pronto, al año siguiente de su muerte, por Walter, arcediano de Therouanne. Otra “vita” la escribió Suger, el célebre abad de San Denis.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 2 de marzo además se celebra a 





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